Del neuromarketing a la “neurochorrada”

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Del neuromarketing a la “neurochorrada”
TRIBUNA DE OPINIÓN

El avance de las neurociencias ha hecho que diversos sectores, como la economía o el marketing, busquen desarrollar estrategias y herramientas en base a los hallazgos que se suceden en este campo. Las marcas y los establecimientos tratan de estimular los sentidos del consumidor para provocar reacciones neurológicas, físicas y químicas, con las que inducir en él un determinado comportamiento a la vista de las prometedoras expectativas de las neurociencias, o utilizar estos nuevos conocimientos como argumento de venta. La industria alimentaria ya ha colocado en los lineales “neurobebidas”… Pero lo cierto es que se trata de estudios que solo pueden arrojar parcialidades, evidencias importantes pero pequeñas, porque todavía no sabemos qué ocurre simultáneamente en todo el cerebro ante un estímulo. Lo que sí está claro es que la tecnología es, cada vez más, un sólido apoyo para conocer al consumidor y estudiar su comportamiento, con el fin de segmentar y personalizar con mayor precisión; lo último, los sistemas de detección facial, que además de aportar información demográfica, analizan las expresiones –en busca de emociones– o el itinerario de la mirada del comprador –para determinar qué es relevante para él–. Porque no todo es verdad, pero no todo es mentira. La clave es el rigor. Y por lo que respecta a intervenir a conveniencia en el comportamiento o en las emociones humanas desde la neurociencia, tal vez lleguemos, pero ahora toca una larga estancia preparando lo que ha de ser el campamento base, para que próximas generaciones de científicos inicien, y ojalá completen, esta épica ascensión, en cuya cúspide se halla, nada menos que, el mapa del cerebro. Mónica Daluz / pdf

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OPINIÓN

La mercadotecnia y la comunicación han buscado generar asociaciones mentales y han explorado múltiples estrategias procedentes de la psicología

Del neuromarketing a la “neurochorrada”

Mónica Daluz
28/05/2019

El avance de las neurociencias ha hecho que diversos sectores, como la economía o el marketing, busquen desarrollar estrategias y herramientas en base a los hallazgos que se suceden en este campo. Las marcas y los establecimientos tratan de estimular los sentidos del consumidor para provocar reacciones neurológicas, físicas y químicas, con las que inducir en él un determinado comportamiento a la vista de las prometedoras expectativas de las neurociencias, o utilizar estos nuevos conocimientos como argumento de venta. La industria alimentaria ya ha colocado en los lineales “neurobebidas”… Pero lo cierto es que se trata de estudios que solo pueden arrojar parcialidades, evidencias importantes pero pequeñas, porque todavía no sabemos qué ocurre simultáneamente en todo el cerebro ante un estímulo. Lo que sí está claro es que la tecnología es, cada vez más, un sólido apoyo para conocer al consumidor y estudiar su comportamiento, con el fin de segmentar y personalizar con mayor precisión; lo último, los sistemas de detección facial, que además de aportar información demográfica, analizan las expresiones –en busca de emociones– o el itinerario de la mirada del comprador –para determinar qué es relevante para él–. Porque no todo es verdad, pero no todo es mentira. La clave es el rigor. Y por lo que respecta a intervenir a conveniencia en el comportamiento o en las emociones humanas desde la neurociencia, tal vez lleguemos, pero ahora toca una larga estancia preparando lo que ha de ser el campamento base, para que próximas generaciones de científicos inicien, y ojalá completen, esta épica ascensión, en cuya cúspide se halla, nada menos que, el mapa del cerebro.

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El “living coral”, a caballo entre el fucsia y el rosa palo, y cierto aire retro, ha sido elegido color del año por Pantone, una propuesta anual que marca tendencia desde hace dos décadas. En esta ocasión, la idea es evocar, dicen, los arrecifes de coral y la energía, vitalidad e intimidad que produce el color rosa. “El color penetra en la psique del consumidor y puede convertirse en un estímulo directo para la venta”, leemos en 1.001 trucos publicitarios, del publicista Luc Dupont, y sobre el rosa, Jean-Gabriel Causse, escritor y diseñador, especializado en la influencia que los colores tienen sobre nuestros comportamientos (su libro El día que amaneció sin colores, recopila los principales descubrimientos científicos sobre las influencias del color en nuestra actividad cerebral) afirma que al contemplar este color, el rosa, se activan las mismas zonas del cerebro que cuando se contemplan imágenes de felicidad.

Ninguna marca, por ejemplo, presentaría un fármaco para el tratamiento de un cáncer en una caja de color negro, que está ligado en nuestra cultura a la muerte y al luto. Pero sí es un color valorado en packaging y etiquetaje de productos para la industria cosmética o alimentaria que tratan de evocar elegancia y lujo. Los colores, los olores, los sonidos…, adquieren valor de signo, ocurre así desde que el ser humano desarrolla la destreza del pensamiento simbólico, desde que pasa de una memoria que recuerda a una memoria que anticipa, en definitiva, del mundo real al mundo interpretado (este revestimiento cultural de la realidad fue estudiado por el psicólogo y filósofo estadounidense Mark Baldwin en 1896, bajo la hipótesis de que éste constituía un mecanismo para cambiar el genoma humano, de que el comportamiento sostenido de un grupo puede modelar la evolución de las especies; se le llama efecto Baldwin).

El cantante Antonio Orozco durante el primer concierto de música en directo para embriones organizado por el centro de reproducción asistida Institut...

El cantante Antonio Orozco durante el primer concierto de música en directo para embriones organizado por el centro de reproducción asistida Institut Marquès, de Barcelona. Las vibraciones que produce la música incrementan la tasa de éxito de la fecundación y mejoran el desarrollo embrionario.

La mercadotecnia y la comunicación han buscado generar asociaciones mentales y han explorado múltiples estrategias procedentes de la psicología, con las que acercarse a nuestro subconsciente al objeto de tratar de orientar el comportamiento del consumidor. Para ello se han servido de las teorías de la percepción, fundamentalmente de las leyes de la Gestal, basadas en algunas particularidades de nuestra percepción de la realidad, como que un círculo negro sobre fondo blanco nos parezca más pequeño que otro blanco del mismo tamaño sobre fondo negro. O que tendamos a completar las figuras; de ahí que seamos capaces de reconocer una figura, por ejemplo en un logotipo, dibujada en cuatro trazos. O el famoso experimento sobre el funcionamiento de nuestra atención, en el que se pide a los sujetos voluntarios que cuenten el número de jugadores de uno de los equipos en unas imágenes de un partido de baloncesto; todos contaron correctamente el número de jugadores pero…, no se percataron de que una persona disfrazada de gorila se había estado paseando por el terreno de juego.

Con el producto en la tienda, el packaging y sus colores llamarán nuestra atención (para no ser el “gorila invisible” de la estantería), además de expresar y comunicar, de explicarse a sí mismo en definitiva, pero el consumidor interpreta el producto en función de su contexto, por eso es clave su organización en el lineal teniendo en cuenta los elementos circundantes. La cercanía de un producto que provoca repulsión genera un efecto de contagio a nivel inconsciente; las bolsas de basura, los pañales o la comida para perros figuran entre los productos que, según algunos estudios, causan mayor rechazo. Del mismo modo, el establecimiento juega con las asociaciones en el lineal para incentivar las ventas, por ejemplo colocando junto a los quesos, una góndola de vinos tintos. Y para fijar la marca en nuestra memoria, el punto de venta puede contribuir mejorando la experiencia de compra, ya que se sabe que cuanto mayor es la intensidad del momento que estamos viviendo, mayor es el recuerdo.

El olfato, por su parte, es uno de los sentidos que más huella deja en nuestro subconsciente. Vincular la experiencia de marca o de establecimiento a un olor ha sido una estrategia que se ha convertido en tendencia, y cada vez más compañías crean su odotipo como elemento de reconocimiento. Y, cómo no, la música. Que la música puede modificar nuestro ánimo y despertar nuestras emociones, es una obviedad. Pero la neurociencia quiere saber de qué modo influyen las melodías sobre nuestro cerebro. En la Universidad Autónoma de Berlín ya están estudiando, con técnicas de neuroimagen (escáneres), qué sucede en el cerebro cuando con las melodías provocan diversas emociones, como alegría o tristeza, en los sujetos. En 2015, el centro de reproducción asistida Institut Marquès, de Barcelona, organizó el primer concierto de música en directo para embriones; el centro incorpora música en todas sus incubadoras de embriones. La razón: las conclusiones del estudio “Impact of exposure to music during in Vitro culture on embryo development”, según las cuales, las vibraciones musicales aumentan un 5% la tasa de éxito de la fecundación in vitro y mejoran el desarrollo embrionario. El tenue movimiento que producen las vibraciones, a modo de masaje, estimula los procesos implicados. También se está haciendo con el vino; algunos enólogos afirman que la vibración y frecuencia característica del sonido de la música clásica mejora la calidad del vino especialmente en su proceso de crianza, y más de un bodeguero pone música a sus caldos aunque, en este caso, no existan estudios exhaustivos que demuestren la efectividad de esta técnica.

Una imagen, un olor, una melodía o una textura, evocan en cada individuo sensaciones colectivas...

Una imagen, un olor, una melodía o una textura, evocan en cada individuo sensaciones colectivas, que el mundo del marketing y la publicidad manejan con soltura, pero también sensaciones personales condicionadas por vivencias individuales, por nuestros recuerdos, nuestros sesgos, nuestras certezas, nuestras respuestas automáticas, y ello arroja un dibujo cerebral distinto en cada instante, irrepetible.

Todos ellos, los sentidos, juntos o por separado, nos transportan en el tiempo y en el espacio, nos hacen recordar e imaginar. Los publicistas, con el objeto de suscitar afectos y asociaciones positivas, buscan la evocación, o lo que psicología se llama efecto primado, que se da cuando la forma de procesar un estimulo se ve influida porque un estímulo anterior activa la memoria implícita, que contiene vivencias que producen asociaciones específicas. Olores, música, iconos culturales o storytellings buscan esa activación. Los psicolingüistas explican que una sola palabra puede activar un concepto global, un tesoro para una marca conseguirlo. De ahí la importancia de elegir el nombre de la marca (naming). También es tradición servirse del efecto “halo”; en sociopsicología consiste en un sesgo cognitivo que concluye propiedades desconocidas de una persona, marca o producto, a partir de propiedades conocidas. O el herding (efecto rebaño), por el que la opinión del grupo prima con respecto a la individual. Ser el primero, y en su defecto, crear una categoría de producto o apropiarse de un concepto o palabra son otras de las estrategias empleadas por las marcas para condicionar nuestra percepción, puesto que ésta determina nuestro concepto de realidad. Sin duda, la percepción de un producto es más importante que el producto en sí mismo.

Los investigadores buscan acceder a la imagen del proceso de decisión de compra. El neuromarketing trata de optimizar las estrategias de marketing poniendo su foco en lo que ocurre en el cerebro del consumidor a nivel biofísico. Nuestros procesos mentales se traducen en procesos físicos y bioquímicos que la neurociencia trata de descifrar, centrándose en cómo interactúan razón y emoción en la toma de decisiones. Existe consenso en que las emociones influyen en la forma en que percibimos y evaluamos nuestro entorno y que el cerebro emocional está más implicado que el racional en la toma de decisiones. Parece que solo somos plenamente conscientes de la existencia nuestro cerebro pensante, el neocórtex, mientras que el cerebro emocional y el cerebro reptiliano (que rige los impulsos) son en buena parte inconscientes. El marketing, con el packaging y el etiquetaje, los colores o el contraste, aprovecha esa evaluación automática para lanzar un estímulo primario con el que atraer la atención.

Sector farmacéutico y marketing, compleja pareja

Las lógicas exigencias regulatorias de la industria farmacéutica han venido suponiendo una limitación para el sector en materia de comunicación. Según las bases legales que rigen la información y publicidad de los medicamentos, los laboratorios pueden anunciar libremente al consumidor los productos de venta libre; una de las estrategias que han venido utilizando los laboratorios para ampliar sus posibilidades de comunicación ha sido, precisamente, transformar medicamentos de prescripción en productos OTC. Sin embargo, la publicidad en productos de prescripción solo puede dirigirse a los profesionales de la salud. Hoy el médico ha dejado de ser el target más potente de las acciones de marketing en el sector farmacéutico. La implantación de los genéricos ha llevado a que hoy el médico prescriba la molécula y sea el farmacéutico quien oriente la venta hacia una u otra marca, lo que, además, facilita la venta cruzada, complementando con productos OTC el tratamiento de prescripción.

Los colores, los olores, los sonidos....

Los colores, los olores, los sonidos…, adquieren valor de signo, ocurre así desde que el ser humano desarrolla la destreza del pensamiento simbólico, desde que pasa de una memoria que recuerda a una memoria que anticipa, en definitiva, del mundo real al mundo interpretado.

Con respecto a los genéricos, tradicionalmente, estos han sido vistos con menos confianza por los consumidores que los medicamentos de marca, pero en los últimos años los laboratorios han apostado por trabajar la comunicación corporativa y la reputación e imagen de marca, y como consecuencia, esta visión se está diluyendo.

Los expertos en marketing especializado en el sector sanitario señalan que la farmacia tiene recorrido en la mejora de la experiencia de compra, que complemente y refuerce la indiscutible calidad de servicio, creando ambientes con los que transportar al cliente dónde nos propongamos. El recuerdo de marca se va modificando con la experiencia de compra, que, no olvidemos, puede ser offline. Algunas sugerencias son incorporar servicios adicionales relacionados, por ejemplo, con la salud y la belleza, ofreciendo un servicio de nutrición, con planes personalizados para el sobrepeso, que además nos permite apoyar con productos OTC relacionados, desde infusiones drenantes hasta cremas reafirmantes.

Todavía no ha llegado, pero lo hará. Y es que hoy la segmentación es poder. La cadena australiana Westfield ha instalado carteleras digitales con cámaras ocultas que identifican la edad, el sexo, registran el movimiento de los ojos y la duración de la atención a un determinado estímulo y, lo más novedoso, el estado de ánimo de las personas ante un anuncio a través de sus expresiones faciales. La tecnología de detección facial utilizada en este caso identifica algunos rasgos de la persona pero no su identidad, como sí lo hacen las utilizadas por la policía y por algunos gobiernos, como el chino, que ha instalado este tipo de tecnología en sus calles, escuelas… En sentido contrario, hace unos días el consistorio de San Francisco (EE UU) ha prohibido a la policía la utilización de la tecnología de reconocimiento facial alegando sesgos de raza en su programación.

El instante irrepetible

Para desenvolvernos, los seres humanos contamos con los recursos que nos permiten nuestras conexiones neuronales, forjadas con nuestras experiencias, y serán ellas las que nos conducirán en nuestras conductas y nuestras decisiones. Al nacer, de hecho antes, en el momento en que los sentidos están suficientemente desarrollados para realizar su función, percibir un estímulo, comienza la transmisión de información al cerebro sobre lo que está ocurriendo ahí fuera, y su recepción se convierte en un ir y venir de impulsos eléctricos, en un baile de axones y dendritas uniéndose entre sí; y entre la pirotecnia, si el estímulo es placentero irrumpe, además, un tsunami de endorfinas. A medida que se multiplican las sinapsis, conocimientos empíricos y emocionales, tanto conscientes como inconscientes, positivos y negativos, van nutriendo nuestro entendimiento del mundo y de nosotros mismos, y nos conducen a nuestra particular realidad, una realidad interpretada, una realidad percibida.

El neuromarketing busca conocer cómo el sistema nervioso traduce la enorme cantidad de estímulos a los que está expuesto un individuo, con el objeto de predecir la conducta del consumidor para seleccionar el formato y el desarrollo de la comunicación que éste recuerde mejor. Una imagen, un olor, una melodía o una textura, evocan en cada individuo sensaciones colectivas, que el mundo del marketing y la publicidad manejan con soltura, pero también sensaciones personales condicionadas por vivencias individuales, por nuestros recuerdos, nuestros sesgos, nuestras certezas, nuestras respuestas automáticas, y ello arroja un dibujo cerebral distinto en cada instante, irrepetible.

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Pero esto no impide que la ciencia esté determinada a descifrar esta “piedra rosetta” que permitirá entender el particular idioma de las neuronas y saber qué aspecto tiene bioquímicamente cada proceso mental, también el de las emociones. En cualquier caso, cada instante es único en la foto. Y de ella solo podemos ver algunos píxeles, a veces logramos ver incluso un grupo de píxeles, pero nunca vemos la imagen completa.

Los científicos alertan de que esas parcialidades se diseminan a su vez de modo sesgado, incluso reinterpretado. La neurocientífica Molly Crockett, explicó en una interesante y elocuente conferencia TED cómo unas conclusiones de su experimento que demostraban que reduciendo el componente básico de la serotonina, el aminoácido triptófano, las personas eran más proclives a la venganza cuando eran tratadas injustamente, generó, ante su sorpresa, el siguiente temerario, impreciso e incompleto titular: “Un sándwich de queso es todo lo que necesitas para tomar decisiones”, ¿qué tenía que ver el queso con la investigación?… ¡que el queso contiene triptófano! Una caprichosa extrapolación de datos. Existe mucha información confusa y sobredimensionada sobre los nuevos datos que se obtienen desde esta disciplina. Serotonina, dopamina, endorfinas, adrenalina… el neuromarketing ha popularizado algunos neurotransmisores de los que, por supuesto se tienen amplios conocimientos científicos, pero algunas marcas están ofreciendo productos que supuestamente ejercen determinados efectos sobre nuestro cerebro, como neurobebidas que prometen reducir el estrés sin abalarlo con ningún estudio científico. Los neurotransmisores están implicados en múltiples procesos; está demostrado que niveles altos de oxitocina aumentan la empatía y la cooperación, pero otros estudios, igualmente válidos, demuestran que aumenta la envidia y la presunción. “No hemos encontrado un botón que diga ‘comprar’ en el cerebro, ni podemos decir si alguien miente o está enamorado solo mirando sus encefalogramas, y no podemos convertir pecadores en santos con hormonas”, sentencia Crockett.

Cuando Barack Obama anunció en 2013 que financiaría un ambicioso proyecto llamado Brain (que luego se supo que competía con otros, como el de la Nasa para enviar un hombre a Marte) cogió por sorpresa al equipo de científicos (entre ellos el ideólogo y director del proyecto, el español Rafael Yuste) que acudieron en su momento a la Casa Blanca a presentarle al entonces presidente un proyecto que consistía en llegar a registrar la actividad de todas y cada una de las neuronas de un sistema nervioso en animales. El presidente Obama amplió el proyecto e incluyó a los humanos en su anuncio. El proyecto Brain, financiado por el contribuyente americano y en el que participan instituciones científicas de todo el mundo, prevé registrar la actividad completa del cerebro de un animal en 15 años.

Yuste, neurobiólogo y profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York, la misma que ha arrojado un total de 96 premios nobel, 29 jefes estado, 3 presidentes de Estados Unidos y 26 ganadores de un Oscar, y que, paradójicamente, también fue cuna del Proyecto Manhattan (que daría origen a las primeras armas nucleares), lanzó por primera vez en 2011 entre la comunidad científica la propuesta de mapear el cerebro.

En una de sus múltiples entrevistas para la televisión, hasta en cuatro ocasiones respondió Yuste ante preguntas tan interesantes como ¿qué es el pensamiento?, ¿qué es la conciencia? o ¿qué es la inteligencia?, científicamente hablando, a nivel bioquímico, con un decepcionante pero realista “no lo sabemos”.

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El mayor reto de este proyecto es superar la dificultad que supone entender un órgano que, a diferencia del resto, hace cosas abstractas y que, a día de hoy, no existen herramientas técnicas que permitan entender el idioma en el que las neuronas se comunican. Brain tiene por objetivo desarrollar nuevas técnicas que permitan sentar las bases con las que poder registrar toda la actividad cerebral de circuitos neuronales completos en animales o en pacientes. Hasta la fecha se ha podido medir la actividad de una neurona concreta, pero todo apunta a que hay una actividad conjunta de miles de neuronas, distribuidas de manera dispersa en el cerebro, y para avanzar en esta cartografía es necesario registrar la actividad de todas a la vez.

Así que, sí, podemos producir algunas endorfinas creando ambientes y experiencias, con olores, colores, sonidos, música, sabores, iconos culturales, podemos lograr que un color o una palabra, incluso una entonación y un gesto, o las primeras palabras de un eslogan hagan al consumidor pensar en una marca (para varias generaciones estas dos palabras resultan evocadoras: “…busque, compare…”, les suena ¿verdad?). En cualquier caso los conocimientos que aportan las neurociencias al marketing vienen a complementar las técnicas tradicionales, que siguen vigentes y se sofistican a medida que el sector ahonda en nuestra psique. Porque la mente es todo lo que somos. Aunque la era del cerebro cartografiado nos puede llevar del cerebro que se inventa el mundo (decía Kant que el mundo que vemos fuera lo tenemos dentro en realidad) a un nuevo estado del ser racional que decida cómo quiere ser y qué quiere sentir, como quiere que sea, en definitiva, su realidad, en un paso más de esta mediadora entre el impulso y la acción: la razón.

Para los escépticos (y “teóricos” de las conspiraciones) con respecto al sentido y objetivo de las investigaciones neurocientíficas, encabezadas por el proyecto Brain, una reflexión de Yuste eliminará todas sus reticencias: “Entendernos mejor a nosotros hará que nos tratemos mejor entre nosotros; el conocimiento siempre libera, tendrá lugar un nuevo Renacimiento y seremos, por fin, humanistas.”

Y es que cuanto más aprendemos, más conscientes somos de la inmensidad de lo que nos queda por aprender. La conclusión es matemáticamente obvia… ¡Qué sabio Sócrates! Ya saben…: “Solo sé que no sé nada”.

Pero mientas esperamos la foto completa, como consumidores debemos exigir rigor y transparencia cada vez que nos publiciten un producto asociado a efectos sobre nuestro cerebro y asegurarnos de que lo comunicado esté documentado científicamente. Ejerzamos un acto de compra reivindicativo. La elección es suya; ¿recuerda?, si encuentra algo mejor…: ¡Cómprelo!

Entrevista a Pepe Torquemada, CEO de Lacía Branding & Packaging

Pepe Torquemada Lacía Branding & Packaging
“Las grandes ideas suelen ser sencillas”

El responsable ejecutivo de la reputada consultora de marketing Lacía Branding & Packaging nos habla de las particularidades de los sectores farmacéutico y cosmético a la hora de abordar sus necesidades en envases y en imagen de marca, y de cómo la especificidad de estos sectores llevó al nacimiento, hace cuatro años, de Lacía Health, una división creada para cubrir estos mercados que, como veremos, están plagados de oportunidades, moviéndose en un entorno en el que ya no cabe la menor duda: “los consumidores son los jefes; ellos mandan”.
¿Cuáles son los cambios fundamentales que han experimentado los sectores farmacéutico y cosmético en materia de envases y branding en la última década? Y, ¿dónde estamos ahora?
Todos los sectores han evolucionado en los últimos 10 años y el sector farmacéutico y cosmético no ha sido ajeno a la transformación, la crisis, post crisis, cambios regulatorios, tendencias…. Hay que distinguir tres mundos o territorios en esta pregunta, que transcurren por caminos diferentes.
Comencemos con el ámbito farmacéutico del medicamento.
El medicamento está sometido a una estricta regulación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) y la Agencia Española del Medicamento, en este entorno prima, ahora y siempre, la seguridad, y cualquier tendencia o cambio se supedita a mejorarla. También la comodidad para el paciente y la sostenibilidad en el uso de materiales, tintas, etc., son aspectos demandados por todos los actores.
El packaging farmacéutico exige competencias y habilidades específicas ajenas a las tradicionales agencias de branding, orientadas a productos de gran consumo, como el conocimiento y cumplimiento de la normativa, la digitalización de procesos o la alta carga de trabajo en la creación y gestión de artworks. Esta es la razón por la que hace 4 años creamos Lacía Health, un proyecto 100% dirigido a satisfacer las necesidades del sector.
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ENTREVISTA

“Las grandes ideas suelen ser sencillas”

Entrevista a Pepe Torquemada, CEO de Lacía Branding & Packaging

Mónica Daluz
03/05/2019

El responsable ejecutivo de la reputada consultora de marketing Lacía Brandig & Packaging nos habla de las particularidades de los sectores farmacéutico y cosmético a la hora de abordar sus necesidades en envases y en imagen de marca, y de cómo la especificidad de estos sectores llevó al nacimiento, hace cuatro años, de Lacía Health, una división creada para cubrir estos mercados que, como veremos, están plagados de oportunidades, moviéndose en un entorno en el que ya no cabe la menor duda: “los consumidores son los jefes; ellos mandan”.

Pepe Torquemada, CEO de Lacía Branding & Packaging

Pepe Torquemada, CEO de Lacía Branding & Packaging.

¿Cuáles son los cambios fundamentales que han experimentado los sectores farmacéutico y cosmético en materia de envases y branding en la última década? Y, ¿dónde estamos ahora?

Todos los sectores han evolucionado en los últimos 10 años y el sector farmacéutico y cosmético no ha sido ajeno a la transformación, la crisis, post crisis, cambios regulatorios, tendencias…. Hay que distinguir tres mundos o territorios en esta pregunta, que transcurren por caminos diferentes.

Comencemos con el ámbito farmacéutico del medicamento.

El medicamento está sometido a una estricta regulación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) y la Agencia Española del Medicamento, en este entorno prima, ahora y siempre, la seguridad, y cualquier tendencia o cambio se supedita a mejorarla. También la comodidad para el paciente y la sostenibilidad en el uso de materiales, tintas, etc., son aspectos demandados por todos los actores.

El packaging farmacéutico exige competencias y habilidades específicas ajenas a las tradicionales agencias de branding, orientadas a productos de gran consumo, como el conocimiento y cumplimiento de la normativa, la digitalización de procesos o la alta carga de trabajo en la creación y gestión de artworks. Esta es la razón por la que hace 4 años creamos Lacía Healt, un proyecto 100% dirigido a satisfacer las necesidades del sector.

En este momento podemos decir, y así lo confirma Farmaindustria, que el sector del medicamento es el más sofisticado, seguro y digitalizado del mercado; en concreto, España va muy por delante de la mayoría de los países del mundo.

En cuanto a tendencias de diseño, en contra de lo que se pueda pensar, los laboratorios son exigentes y demandan diseño que se adapte a su modelo, un desarrollo de branding que supere las dificultades (normativas, de identificación por dolencias, claridad en la dosificación…) y consiga mejorar la identificación, la singularidad y autenticidad de cada laboratorio y de cada una de sus gamas y medicamentos.

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¿Y en el ámbito del OTC?

En el caso de los productos que no son medicamentos pero que se comercializan en el canal farmacia y/o parafarmacia, su comportamiento se ha ido acercando cada día más a las exigencias del canal FMG. Con las diferencias obvias de diferenciación, los productos OTC han evolucionado mucho y cada marca hace grandes esfuerzos en transmitir sus valores. Como principales tendencias se pueden destacar: el crecimiento del segmento “premium”; la identificación y reconocimiento de los valores de cada marca; la presencia de cada vez más productos con atractivo para el target infantil, y el deporte y la salud como “driver” cada día más marcado.

¿Y qué hay del área de la cosmética?

El segmento cosmético tiene a su vez sus divisiones que, o bien por canal o por tipo de producto, hacen que sean mundos diferentes, y cada uno con sus reglas, necesidades, precios… A grandes rasgos podemos distinguir entre: cosmético canal farmacia; cosmético gran consumo (supermercado e hipermercado), donde también se incluye la marca de distribución o marca blanca, aunque no nos gusta llamarla así porque creemos que es un término muerto; cosmético “selección”, y cosmético “natural/ bio”. Como es lógico cada uno tiene unas necesidades diferentes.

¿Qué factores específicos hay que contemplar a la hora de diseñar el packaging o la imagen para estos sectores?

Independiente del canal al que se dirija y conociendo las limitaciones de cada sector (normativas, de costes, de identidad de marca…) la clave es dirigirse al shopper, quien compra es quien decide, y cada día manda más. Eso las marcas lo saben y trabajan con agencias que no se centren solo en la creatividad, sino que ésta se complemente con estrategia, análisis y conocimiento del mercado.

No es posible hablar de tendencias de forma general porque como explicábamos antes cada necesidad es diferente, cada marca tiene un territorio, el canal afecta muchísimo, de forma que cada caso, cada encargo, cada proyecto es único.

¿Qué peso tiene la legislación en cuanto a características de los envases (materiales, etiquetado, etc.)? ¿Qué imperativos debéis tener en cuenta a la hora de diseñar un envase para estas industrias?

Tiene mucha importancia; la ley del medicamento no solo trata los productos con receta sino todos los mencionados, es complicado si no dispones de un equipo experto pero la suma de los clientes /laboratorios más nuestro equipo resuelve el 100% de las dudas. La seguridad, como decíamos, es el factor clave y a partir de ahí, sostenibilidad, reconocimiento y atractivo adecuado a cada marca es tarea de Lacía.

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¿Cómo afecta al sector del envase y el embalaje la tendencia hacia la personalización, tanto en la industria farmacéutica, con los nuevos avances en biotecnología y medicina personalizada, como en la industria cosmética, por las exigencias del nuevo consumidor?

Si por personalización entendemos que cada envase es diferente y se puede comprobar la trazabilidad de los medicamentos, desde la implementación de la serialización éstos son 100% personalizados, pero esto solo afecta a las administraciones y profesionales, la personalización como la entendemos en Gran Consumo aún no está 100% desarrollada ni en este canal ni en el de gran consumo. Personalización no es dejar un espacio en blanco para que escribas tu nombre, ni hacer ediciones con nombres aleatorios para que encuentres el tuyo; personalización es poder segmentar al máximo para que cada uno tenga un producto diferente, y eso es complejo pero llegará. Lacía trabaja en un proyecto con Hewlett-Packard que ya ha hecho avances muy importantes en impresión digital que muy pronto veremos aplicados a todos los sectores.

¿Han traído los cambios demográficos nuevos nichos de mercado, como el senior, que condicionen el diseño de envases, así como la comunicación del producto?

Los cambios demográficos digamos que, de una forma u otra siempre han estado ahí. Siempre ha habido bebés, niñas y niños, adolescentes…, lo que ha cambiado es el conocimiento de cada segmento por parte de los equipos de marketing. Cada día tenemos más y mejores herramientas para saber lo que cada grupo de edad demanda, en este sentido el segmento senior, respondiendo a tu pregunta, es uno de los más importantes y las marcas y agencias nos esforzamos en llegar a ellos de forma adecuada: facilidad de lectura, identificación instantánea de la información relevante, reconocimiento y atractivo, seguridad de cierre y conservación, facilidad de apertura… Si a ello unimos que las marcas cada día amplían sus gamas y oferta de productos hacia este segmento tenemos un clarísimo eje tractor de presente y futuro, y si añadimos que la pirámide poblacional se invierte cada día más, el futuro es enorme.

¿Y los nuevos hábitos, han propiciado nuevas categorías de producto, como los suplementos dietéticos para deportistas, veganos…?

Por supuesto, nosotros observamos las tendencias de forma permanente y llevamos unos 10 años observando este cambio, siempre sucede igual empieza en países con niveles de renta altos y, dentro de los mismos, suelen arrancar en los grupos de ingresos más altos para luego ir generalizándose hasta llegar a casi todos. Hace 8 años una vegana era una rara, un corredor de maratón un loco, y el precio primaba sobre la proximidad de cultivo y producción; hoy las tendencias van creciendo y llegando a todos, sí es cierto que la velocidad de implantación es mucho más rápida, vemos por ejemplo la tendencia de los superalimentos, que empezó hace unos años y cada día ocupa más espacio en los lineales de los supermercados.

Los consumidores son los jefes, ellos mandan. Hubo un tiempo en el que mandaban las marcas, ellas tenían el poder, llegaron los grandes retailers y se lo apropiaron, las marcas tuvieron que doblegarse y hoy es el consumidor el que manda y quiere que le den lo que busca ¡ya!, no basta con el precio, la calidad o la nutrición saludable, además lo quiere de inmediato y quiere que sea atractivo, no se conforma con cualquier diseño, y eso lo transforma todo.

¿Qué tipos de envase son los más demandados por estas industrias, tanto en envases inmediatos como en externos?

La industria farmacéutica y cosmética está hiperregulada para garantizar la seguridad. El plástico es un elemento que cumple muy bien la barrera protectora, igual que sucede con el aluminio o el vidrio en cuanto a elementos primarios, y hoy es imposible sustituirlos por materiales sostenibles como el papel, derivados de la madera, etc., no es viable. Lo que sí se está haciendo es reciclar y reutilizar con un compromiso riguroso, y en eso la industria farmacéutica merece un 10, es ejemplo de sector comprometido.

En cuanto a materiales para envase secundario la industria farmacéutica siempre ha trabajado por la sostenibilidad, y sigue haciéndolo, es importante recordar que antes había dos elementos claves: poner a disposición de los pacientes los medicamentos en perfectas condiciones de seguridad y al precio adecuado; hoy se ha añadido de forma rotunda la ecología y el impacto medioambiental.

Habla también desde su experiencia como vicepresidente de Packnet…

Efectivamente, tengo el honor de ser vicepresidente de la Plataforma Tecnológica Española de Envase y Embalaje, adscrita al Ministerio de Economía y Empresa, donde estamos haciendo un enorme esfuerzo para ayudar a la industria a conectarse, en materia de intercambio de conocimientos y recursos, en beneficio de la innovación y la sostenibilidad.

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¿Cómo afronta el sector la “guerra al plástico”? ¿Sobre qué alternativas se está investigando?

Lo afronta de forma positiva, el legislador busca un resultado y la industria trabaja para lograr el menor impacto medioambiental. La industria farmacéutica es probablemente la más comprometida y una de las que más medios está dedicando a la búsqueda de nuevos materiales, procesos de reciclado y reutilización.

Al hilo de la pregunta anterior, ¿en qué medida se están aplicando criterios de ecodiseño en estos sectores? y ¿en qué elementos se está interviniendo (reducción de peso, materiales valorizables, cantidad y tipo de tintas, etc.)?

Se aplican siempre que se puede. Como hemos explicado la premisa principal es la seguridad, a partir de ahí entra la sostenibilidad y a continuación el reconocimiento y el atractivo; en cualquier caso, estamos hablando de un sector enormemente responsable.

Farmacia y cosmética son dos de los pocos ámbitos en los que aún se prescribe, ¿qué consejos daría al farmacéutico para mejorar sus ventas? y ¿qué puede hacer el fabricante para colaborar con la farmacia en este objetivo?

Me encantaría tener la respuesta… El canal de farmacias en España es impecable, y tiene unos índices de servicio, seguridad y atención que ningún sector iguala, no me atrevo a decir lo que deben hacer para vender más, pero se me ocurren ideas para seguir mejorando….

¿Alguna pista? Dé a los lectores algunas claves sobre las oportunidades de estos mercados.

Diferenciación: si nos obsesionamos por las tendencias, todos harán lo mismo, cada marca debe defender y proteger su personalidad.

Facilidad/usabilidad: queda mucho por hacer para hacer más cómodos los envases y su uso en el hogar. Las grandes ideas suelen ser sencillas.

Ecodiseño “premium”: en cosmética hay enormes posibilidades de atraer, informar y vender…

Talento y creatividad: Todo es mejorable, nada es inamovible. Tolere el talento.

Constancia: como decía sir David Ogilvy, “reduce tu estrategia a una sola promesa sencilla y llega hasta el final para cumplirla”.

Marca personal

FORO RR.HH. BARCELOLA 2014 Risto Mejide
FORO
RR.HH.
BARCELOLA 2014 
Los ponentes: Risto Mejide, director creativo publicitario, Juan Carlos Cubeiro, head of Talent de Manpower Group, y Marcos Urarte, director general de Pharos.

En esta edición, Foro Barcelona aporta un decálogo de acciones para aprovechar el talento en las empresas, a través de tres elocuentes ponencias con un hilo conductor: la marca personal. 
E
l pasado día 7 de mayo Aedipe Catalunya organizó la quinta edición del Foro Barcelona para el Desarrollo del Talento y la Competitividad en las Organizaciones, en las instalaciones del auditorio Axa en Barcelona. Con más de 600 inscritos, la jornada fue un éxito, no sólo de público sino por el interés suscitado por las elocuentes, sabias e ingeniosas intervenciones de los ponentes invitados. El presidente de Aedipe Catalunya, Ricard Alfaro, presentó el acto, haciendo especial mención de la nueva imagen corporativa de la asociación. Alfaro señaló como objetivos de esta jornada, con el personal branding, o marca personal, como hilo conductor, “compartir conocimiento, aprender y disfrutar”. El responsable de la Asociación se refirió también al Plan Estratégico, del que dijo que, como una brújula, fija el rumbo de la Asociación, “un rumbo con el que llegar más arriba, más lejos y más rápido”.
El acto de presentación contó con la asistencia del gerente de Recursos  del Ajuntament de Barcelona, Joan Angulo, en representación del ayuntamiento de la ciudad, quien habló sobre la marca “Barcelona” y su capacidad de atracción. A continuación se sucedieron las intervenciones de Risto Mejide, Juan Carlos Cubeiro y Marcos Urarte.
Y para hablar de marca personal, quien mejor que el publicista Risto Mejide (con su ponencia ‘Marca Personal e Intransferible’), quien, a través del ejemplo de su propia trayectoria y, por supuesto, tras sus ya características gafas oscuras, fue desgranando su travesía desde el anonimato al boom mediático. Su paso, como jurado, por el programa Operación Triunfo fue definitivo. Pero de una gala sin pena ni gloria, la primera, “con una lamentable actuación que mi madre tuvo el detalle de grabar en vídeo e instarme a analizar…” –bromeó Mejide–, a uno que encendiera la mecha, había sólo un paso. Y Risto, que por cierto, es Ricardo en finlandés, nombre que adoptó por una pura cuestión de branding, decidió trabajarse la diferenciación; su estrategia: molestar. “Si nadie se queja es que no has dicho absolutamente nada”; esta cita de Michael Crichton inspiró a Mejide, quien, desde entonces, decidió posicionarse a sí mismo a través de la molestia. Y en su segunda aparición en prime time, molestó. Dos meses después de aquello, “ya tenía imitadores” –explicó–. Mónica Daluz /
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RRHH

Foro Barcelona 2014
MARCA PERSONAL

En esta edición, Foro Barcelona aporta un decálogo de acciones para aprovechar el talento en las empresas, a través de tres elocuentes ponencias con un hilo conductor: la marca personal.

Mónica Daluz

Ricard Alfaro, presidente de Aedipe Catalunya; Marcos Urarte, director general de Pharos; Risto Mejide, director creativo publicitario, y Juan Carlos Cubeiro, Head of Talent de Manpower Group.

El pasado día 7 de mayo Aedipe Catalunya organizó la quinta edición del Foro Barcelona para el Desarrollo del Talento y la Competitividad en las Organizaciones, en las instalaciones del auditorio Axa en Barcelona. Con más de 600 inscritos, la jornada fue un éxito, no sólo de público sino por el interés suscitado por las elocuentes, sabias e ingeniosas intervenciones de los ponentes invitados. El presidente de Aedipe Catalunya, Ricard Alfaro, presentó el acto, haciendo especial mención de la nueva imagen corporativa de la asociación. Alfaro señaló como objetivos de esta jornada, con el personal branding, o marca personal, como hilo conductor, “compartir conocimiento, aprender y disfrutar”.

El responsable de la Asociación se refirió también al Plan Estratégico, del que dijo que, como una brújula, fija el rumbo de la Asociación, “un rumbo con el que llegar más arriba, más lejos y más rápido”.

“Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es”

El acto de presentación contó con la asistencia del gerente de Recursos del Ajuntament de Barcelona, Joan Angulo, en representación del ayuntamiento de la ciudad, quien habló sobre la marca “Barcelona” y su capacidad de atracción. A continuación se sucedieron las intervenciones de Risto Mejide, Juan Carlos Cubeiro y Marcos Urarte.

Y para hablar de marca personal, quien mejor que el publicista Risto Mejide (con su ponencia ‘Marca Personal e Intransferible’), quien, a través del ejemplo de su propia trayectoria y, por supuesto, tras sus ya características gafas oscuras, fue desgranando su travesía desde el anonimato al boom mediático. Su paso, como jurado, por el programa Operación Triunfo fue definitivo. Pero de una gala sin pena ni gloria, la primera, “con una lamentable actuación que mi madre tuvo el detalle de grabar en vídeo e instarme a analizar…” –bromeó Mejide–, a uno que encendiera la mecha, había sólo un paso. Y Risto, que por cierto, es Ricardo en finlandés, nombre que adoptó por una pura cuestión de branding, decidió trabajarse la diferenciación; su estrategia: molestar. “Si nadie se queja es que no has dicho absolutamente nada”; esta cita de Michael Crichton inspiró a Mejide, quien, desde entonces, decidió posicionarse a sí mismo a través de la molestia. Y en su segunda aparición en prime time, molestó. Dos meses después de aquello, “ya tenía imitadores” –explicó–.

“Cada sonrisa es un escalón hacia la venta”

Pero, ¿qué es una marca personal? Risto define el concepto como “la respuesta emocional ante una imagen, nombre o persona”, y añade a los tres elementos clásicos asociados a la marca personal, ‘autenticidad, diferenciación y notoriedad’, las ‘tres erres’: relevancia, reputación y resonancia. “Lo primero que una marca debe buscar es qué le importa a la gente de lo que tú tienes, no lo que quieres tú decirles que tienes”, señaló. Habló de la ingente cantidad de información y estímulos con los que las marcas deben competir para estar en la “parrilla diaria de marcas” del consumidor, tratando de incrementar su relevancia, y arrojó el dato de la media diaria de consumo televisivo por español: nada menos que 250 minutos. Para destacar de entre la multitud, Risto propuso buscar un nombre que consiga sorprender, y lo ejemplificó con el caso de un viticultor de Languedoc, que llamó a su vino “Vin de Merde”…

Para lograr reputación, o lo que es lo mismo “aquello que se dice de ti cuando no estás”, Mejide precisó que “hay que estar en contra de algo; para ganar reputación tienes que tener un opuesto: Nocilla-Nutela, Nesquik-Cola-Cao o Coca-Cola-Pepsi”; puedes ir contra quien quieras, menos contra tus clientes”, e hizo notar que los twits son la mayor fuente de resonancia en la actualidad; y es una realidad que un chiste en Internet sobre una marca puede tener más repercusión que la comunicación oficial de la propia marca. Risto ligó la resonancia al ingenio, que definió como “sustituir algo que te falta con algo que te sobra”, mostrando ejemplos de cómo hoy, “resonar –afirmó– nunca había sido tan barato”, y aconsejó aprovechar los temas de actualidad para publicitarse de manera gratuita. “España es una potencia mundial de ingenio”, dijo, y señaló que “cada sonrisa es un escalón hacia la venta”.

Risto Mejide concluyó con una interesante reflexión, citando al que fuera fundador de la compañía japonesa Honda: “trabajemos para que la nuestra sea una compañía que la sociedad quiera que exista”; “ése –sentenció Risto–, es el máximo nivel de branding. El ponente aludió en su minuto final a lo enriquecedor de las conversaciones con sus entrevistados en el programa ‘Viajando con Chester’, y en definitiva, a la necesidad de potenciar el talento.

Juan Carlos Cubeiro, Head Talent de Manpower Group, en su conferencia “Bienvenidos al Talentismo: pon en valor tu Marca personal y deja tu huella en un mundo Human Age”, mostró a los asistentes los síntomas del momento histórico que estamos viviendo, que apuntan hacia un cambio de época, la era del talento. Cubeiro repasó hasta dieciséis conceptos básicos para la gestión de personas en las organizaciones que quieren focalizarse en la excelencia, entre ellos la confianza, el respeto y el compromiso. Afirmó que “el talento es más escaso, y más valioso, que el capital” y que la vulnerabilidad del ser humano es lo que nos hace ser más efectivos, lo que nos mueve a aprender.

En este decálogo de cómo triunfar en los nuevos tiempos, Cubeiro cita ‘la empleabilidad’, conseguir que “cuando un empleado se vaya de nuestra empresa valga más que cuando entró” y recordó que “la empresa vale tanto como la suma de sus talentos”. La educación es citada como otra de las claves. Otro elemento fundamental para aprovechar el talento que nos rodea es el emprendimiento, entendido como “la sensación de estar preso de un proyecto” –describió Cubeiro–, la necesidad de poseer un reto, un sueño, un desafío; “si no tenemos proyecto –prosiguió– nos aburrimos, por eso vemos tantas horas de televisión…, debiéramos hallar nuestra zona óptima entre la ansiedad y el aburrimiento, un espacio donde nos sintamos fluir”. En cuarto lugar, Cubeiro habló de la capacidad de potenciar el equipo, de generar sinergias; “si no generas sinergias eres un antiequipo”, y de la importancia del entorno laboral. Concluyó con un elemento fundamental, el estímulo, y utilizó un ingenioso juego de palabras: “tenemos que pasar de ser ‘jefes’ a ser ‘ge’ ‘fes’: generadores de felicidad. Sólo la gente feliz es creativa”.

En el último de sus bloques, el ponente hilvanó los conceptos clave del Human Age: “Deja tu huella en el Human Age –inquirió–; un estilo de empresas contrapuesto al taylorismo, que preconiza la desconfianza, el control, el supuesto de que las personas somos perezosas por naturaleza y que unos mandan y otros obedecen.”

Concluyó con la alusión al respeto hacia las personas como principal diferencia entre taylorismo y Human Age, y definió así el concepto: “El respeto es la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto significa la ausencia de explotación”, y citó la célebre frase de Karl Marx: “el obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”.

La última de las exposiciones fue la de Marcos Urarte, director general de Pharos, quien conquistó a los asistentes con una amena enumeración de los errores más comunes que se cometen desde la dirección de las organizaciones. Urarte lamentó que, “con esta crisis –dijo–, se ha perdido talento; las empresas se han convertido en tanatorios de talento”. Subrayó que “las empresas están donde están por las decisiones que no tomaron” y que es imprescindible tomar decisiones porque éstas, aún en caso de fracaso, conllevan un aprendizaje. “El fracaso –aseveró– es no aprender del proceso”. Urarte señaló la necesidad de aprender a vivir en entornos volátiles, inciertos ambiguos y complejos y admitir que el mundo cambia y que el talento que se necesita es distinto hoy. En este punto de su intervención el conferenciante realizó una divertida clasificación estereotipada de gerentes de empresa: “Aquellos que tienen ceguera o sordera: que no se enteran de nada” –dijo–; “los ‘anorexia-obesidad’, que siempre creen que necesitan reducir recursos; o los tristes y deprimidos”, y la lista aún prosiguió: “los orientados a los resultados y sin inteligencia emocional, o los ‘síndrome de Blancanieves’, que convierten en enanos a personas con talento.”

Habló de la importancia de “realizar un buen diagnóstico de nuestras empresas”, ya que “éstas –advirtió– suelen empezar su declive antes de que los resultados lo indiquen”, e ironizó diciendo: “el diagnóstico perfecto es la autopsia; ahí está el cementerio lleno de marcas emblemáticas como Kodak.”

Urarte habló también de la necesidad de “hacer empresas más atractivas para atraer talento”, señaló que la cultura de empresa que figura en los manuales demasiadas veces no coincide con la real, y de nuevo bromeó, en esta ocasión, con la compleja gestión de los cuatro colectivos que conforman la plantilla en las empresas: los “motiveitors”, los “vegeteitors”, los “amargeitors” y los “saboteitors”.

“Tenemos que pasar de ser ‘jefes’ a ser ‘ge’ ‘fes’: generadores de felicidad. Sólo la gente feliz es creativa”

Algunas de las observaciones de Urarte sobre cómo no debían hacerse las cosas fueron, entre otras, la clásica respuesta de “se hace así porque siempre se ha hecho así”, y aconsejó cuestionarse aquello que hacemos; sugirió “no culpar siempre a los demás y aceptar tu responsabilidad” y basar la relación laboral en la confianza si queremos retener el tesoro del talento, “sin confianza no hay compromiso” –dijo–, y el respeto, imprescindible: “podemos olvidar lo que nos dicen pero no cómo nos hicieron sentir”.

Propuso también observar nuestras empresas desde el punto de vista del que mira desde fuera: el cliente y la competencia, y apuntó que los departamentos de RRHH son claves para contribuir a la productividad de la empresa. Para atraer y retener al talento con el que lograr innovación, Urarte aconsejó crear entornos inconformistas; equipos con iniciativa, curiosidad, creatividad y capacidad de observación, para propiciar la generación de ideas.

El acto concluyó con la presentación del 48º Congreso Internacional de Aedipe, que se celebrará en Madrid durante los días 23 y 24 de octubre.

En definitiva, y como prometió Alfaro, aprendimos y disfrutamos. Objetivo conseguido.

La marca personal en la gestió del talent

FORO BARCELONA AEDIPE CATALUNYA
MÓN EMPRESARIAL

5A EDICIÓ DEL FORO BARCELONA D’AEDIPE CATALUNYA

L’Associació Catalana de Direcció de Recursos Humans, Aedipe Catalunya, ha celebrat la cinquena edició del Foro Barcelona per al Desenvolupament del Talent i la Competitivitat, centrat, en aquesta ocasió, en l’anàlisi del personal branding, o marca personal. ’Auditori Axa va acollir una jornada que proposà un decàleg d’accions per aprofitar el talent a les empreses, amb l’exposició de tres eloqüents ponències que es teixien amb un fil conductor: la marca personal. Els protagonistes de les dissertacions van ser: el publicista Risto Mejide; Juan Carlos Cubeiro, Head Talent de Manpower Group, i Marcos Urarte, director general de Pharos. El president d’Aedipe Catalunya, Ricard Alfaro, va presentar l’edició 2014 de Foro Barcelona, així com la nova imatge corporativa de l’associació. L’acte de presentació va comptar també amb la participació del gerent de Recursos de l’Ajuntament de Barcelona, Joan Angulo, que va parlar sobre la marca Barcelona.
De l’anonimat al boom mediàtic 
Risto Mejide va presentar la ponència sota el títol “Marca Personal i Intransferible”. Utilitzant l’exemple de la seva pròpia trajectòria, el publicista va anar desgranant com va passar de l’anonimat al boom mediàtic: o el que és el mateix, com va transitar des d’una primera aparició com a membre del jurat al programa de Telecinco, Operación Triunfo, on va passar desapercebut, a una segona, on es va proposar destacar -diferenciar-se- amb una estratègia ben clara: incomodar els concursants davant de milions d’espectadors. “Després d’allò, ja tenia imitadors”, explicà el publicista. I és que, com diu aquesta cita del multidisciplinar Michael Crichton (que va resultar absolutament reveladora per a Mejide: “Si ningú no es queixa, és que no has dit absolutament res”. Mónica Daluz /
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Packaging, el arte de la emoción


Packaging, el arte de la emoción
EN
PORTADA

Nacen como respuesta a una necesidad, como casi todos los objetos, pero pronto devienen iconos de nuestra cultura. Analizamos el envase, revelador de comportamientos socioculturales, desde una perspectiva histórica y estética, y es que el sello de la evolución de las sociedades, con el consumo como eje de la distribución de los recursos, queda registrado en los objetos de que se sirve y, por ende, en los envases que los contienen.
Esta historia comienza hace mucho tiempo atrás, en un lugar impreciso de la faz de la Tierra… Todo empezó cuando, por vez primera, un grupo de aquellos rudos antepasados nuestros se apiadaron de una solitaria parturienta acuclillada bajo una intensa lluvia y la portaron a cubierto para acompañarla y ayudarla. Y, además, en la contemplación de aquel fenómeno les sobrevino un sentimiento desconocido hasta entonces. Se llamaba “emoción”.
Tras el “amanecer del hombre”, como definió Kubrick la era de tosquedad y violencia en la que el ser humano comenzaba a serlo aún sin conciencia de ello, nuestro sistema emocional siguió perfeccionándose, y aquellos grupos que desarrollaron creencias en poderes sobrenaturales e idearon ritos o ceremonias que integraban al individuo en la colectividad, despertando en él un sentimiento de pertenencia grupal, establecieron vínculos que multiplicaron sus posibilidades de supervivencia, frente a aquellos que se extinguían por falta de lazos de cooperación.
Más tarde, aquellos seres, abrumados por un entorno hostil, no tuvieron más remedio que afinar sus habilidades en la gestión de los recursos y conjeturaron que ello implicaba, definitivamente, una especialización. Mientras unos cazaban, otros fabricaban las herramientas con que optimizar los resultados de un incipiente sector primario. Y así fue como los primeros homo sapiens comenzaron a intercambiar sus productos. Había nacido el comercio. Mónica Daluz /
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Packaging, el arte de la emoción

Nacen como respuesta a una necesidad, como casi todos los objetos, pero pronto devienen iconos de nuestra cultura. Analizamos el envase, revelador de comportamientos socioculturales, desde una perspectiva histórica y estética, y es que el sello de la evolución de las sociedades, con el consumo como eje de la distribución de los recursos, queda registrado en los objetos de que se sirve y, por ende, en los envases que los contienen.

Mónica Daluz

Esta historia comienza hace mucho tiempo atrás, en un lugar impreciso de la faz de la Tierra… Todo empezó cuando, por vez primera, un grupo de aquellos rudos antepasados nuestros se apiñaron de una solitaria partida acuciada bajo una intensa lluvia y la portaron a cubierto para acompañarla y ayudarla. Y, además, en la contemplación de aquel fenómeno les sobrevino un sentimiento desconocido hasta entonces. Se llamaba «emoción».

Tras el «amanecer del hombre», como definió Kubrick la era de tosquedad y violencia en la que el ser humano comenzaba a serlo aún sin conciencia de ello, nuestro sistema emocional siguió perfeccionándose, y aquellos grupos que desarrollaron creencias en poderes sobrenaturales e idearon ritos o ceremonias que integraban al individuo en la colectividad, despertando en él un sentimiento de pertenencia grupal, establecieron vínculos que multiplicaron sus posibilidades de supervivencia, frente a aquellos que se extinguían por falta de lazos de cooperación.

Más tarde, aquellos seres, abrumados por un entorno hostil, no tuvieron más remedio que afinar sus habilidades en la gestión de los recursos y conjeturaron que ello implicaba, definitivamente, una especialización: mientras unos cazaban, otros fabricaban las herramientas con que optimizar los resultados de un incipiente sector primario. Y así fue como los primeros Homo sapiens comenzaron a intercambiar sus productos. Había nacido el comercio.

Entonces, cuando aún no habíamos inventado las fronteras, ni los nichos de mercado, ni la globalización…, la necesidad y, seguramente, el miedo, movían el mundo. Primero fue lo práctico, luego lo cómodo y no demoró mucho el gusto, también, por lo bello…

Vidas paralelas

La evolución del envase constituye un reflejo de la transformación de las sociedades, delatando en su expresión el progreso de las mismas, así como los cambios acaecidos a lo largo de la historia en la escala de valores de los individuos, en sus hábitos de consumo, en sus gustos estéticos y, en definitiva, en la manera de entender la vida y entenderse a sí mismos.

El envase es testimonio del entorno en el que nace y, a la vez, deja sus propias huellas en el imaginario de las distintas generaciones, unidas mediante símbolos forjados de experiencias y objetos vividos, viniendo a formar parte de la memoria colectiva del país.

Sitúense. Años 50. Castigados por motivos políticos, los españoles nos habíamos quedado sin la porción de Plan Marshall que tanto benefició a otros países europeos, de manera que nuestro ralentizado desarrollo alargó en el tiempo hábitos como la venta de líquidos a granel o de alimentos envueltos en papel de periódico. En esos años, los materiales más utilizados en packaging eran el metal, el vidrio y el papel. Pero nació el consumo de masas. En los 60, ligado a las nuevas formas de venta en supermercados y autoservicios, el envase pasa de cumplir una función de protector de la mercancía a ofrecer otras ventajas y a unir, definitivamente, su destino al del producto que contiene, jugando un nuevo y fundamental papel en la presentación y la publicidad en el punto de venta. El producto, o mejor dicho, el envase, habla. Es el vendedor silencioso.

Fenómenos socioeconómicos impulsaron la demanda en la década de los sesenta: el crecimiento de la renta, los movimientos migratorios, el desarrollo del turismo, la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, la conquista de libertades o la motorización del país, fueron algunos de los agentes que nos brindaron, para bien o para mal, el paso del comercio tradicional a la distribución masiva, y con ella a un sistema de venta en régimen de autoservicio.

Se desarrollaron en esos días, de manera fulgurante, nuevos formatos comerciales basados en el libre servicio: hipermercados, tiendas de descuento blando, tiendas de descuento duro, grandes superficies especializadas, etc. Pero el desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Y todos necesitaban que el producto hablase por sí mismo.

Los envases, recién advenidos los reyes de una sociedad de consumo en expansión, adquirían una nueva función como portadores del llamado «último mensaje», del fabricante al consumidor. El envoltorio se inscribe en el producto hasta fusionarse con él y la publicidad crea estilos de vida utilizando el envase como elemento de identificación.

En los 70, los materiales y las técnicas de envasado se sofistican, así como las tecnologías de impresión, y el envase se erige en el principal soporte publicitario y de comunicación entre marca y consumidor, que comenzaron entonces un romance que aún no ha terminado.

Los avances tecnológicos, científicos y sociales, así como el aumento del nivel de vida, también permitieron la racionalización del tiempo libre y modificaron las concepciones sobre su empleo. El ocio suponía tiempo para producir para nosotros mismos en lugar de para los demás, pero sobre todo, significaba tiempo para consumir.

El consumo de toda clase de bienes fue convirtiéndose en la primera ocupación del ocio y, como consecuencia, el soporte necesario de estos bienes, el envase, entra de lleno en la sociedad de consumo: envases populares o sofisticados, localistas o globalizados, anónimos o iconos culturales; en cualquier caso, un verdadero espejo de nuestra sociedad.

Universo cotidiano

En 1962 irrumpe un escándalo artístico llamado pop-art, primer movimiento en redescubrir el universo de lo cotidiano, el entorno vital, que acercaba el objeto a la imagen publicitaria, incluso a la cinematográfica, y que nace vinculado a la cultura de masas, a los mass media, con técnicas expresivas como la fotografía, el cómic o el cartel publicitario, y al abrigo de una sociedad que entroniza el modelo de producción seriada.

Las temáticas pop expresan simbólicamente situaciones colectivas y lo hacen a través de la imagen popular y del elemento vulgar, que funciona a modo de símbolo. En este contexto, el envase constituyó un motivo recurrente para varias generaciones de autores.

La cultura popular producida industrialmente pasa a un primer plano frente a la cultura tradicional y el arte clasicista y académico. Por primera vez, el arte recogía las tendencias que circulaban por las calles y los elementos de consumo son convertidos en obra artística, con imágenes y argumentos tomados del mundo de la comunicación de masas, que han definido buena parte de la identidad cultural occidental.

Packaging y arte

El arte pop es el resultado de un estilo de vida, la manifestación plástica de una cultura caracterizada por la tecnología, el capitalismo, la moda y el consumo, donde los objetos dejan de ser únicos para ser pensados como productos en serie. En este tipo de cultura también el arte deja de ser único y se convierte en un objeto más de consumo.

Los temas pictóricos del pop-art están motivados por la vida cotidiana, reflejan las realidades de una época y refuerzan el cambio cultural. Picasso, Dalí, Juan Gris, Andy Warhol o Basquiat, son solo algunos ejemplos de autores que han empleado el envoltorio como elemento simbólico en sus obras.

Como prolongación de los postulados del pop-art, ahí tenemos el hiperrealismo, que supone una evolución hacia la precisión técnica y la profusión de detalles en las imágenes creadas. Este movimiento sostiene que los objetos demasiado familiares tienden a hacerse invisibles, y en sus imágenes pretenden que lo normal, lo cotidiano, lo obvio, vuelva a hacerse visible al ser trasladado al lienzo con la ayuda de medios fotográficos primero y pictóricos después.

El hiperrealismo gravita en torno a la iconografía de la sociedad de consumo y se inspira en el llamado estilo de vida americano; sus imágenes son reflejo de esa sociedad: vehículos, usados como símbolo de libertad; bodegones de los nuevos artículos de alimentación de producción industrial, o restaurantes fast food, son algunas de las temáticas.

Y si el envase ha inspirado a infinidad de artistas, también ha dejado para la historia pequeñas obras de arte, además del vínculo emocional que ha logrado establecer con el consumidor.

Emoción y estética se unen en el packaging, y buena prueba de ello es la reedición de envases antiguos que han llevado a cabo algunas marcas en sus estrategias comerciales. El año pasado, la marca Donuts reeditó su envase original para celebrar su 50 aniversario, y la marca Legrel también lo hizo hace algún tiempo.

El retorno de la estética retro, del vintage, supone un intento de conectar el producto con las emociones del consumidor, evocando experiencias vitales, estereotipos y patrones de identificación. Lo que hoy llamamos «retro» toma estéticas y conceptos de comunicación que estuvieron de moda en los años 50, 60 y 70, y las fusiona con el diseño de la actualidad.

Conexión emocional

Apelar a la emoción. Ese ha sido y sigue siendo el objetivo de las marcas. Y su mensaje ha trascendido más allá de lo esperable; sus propuestas han creado tendencias, modas, estilos de vida o corrientes de pensamiento, con los medios de comunicación como partner imprescindible.

En ese peregrinar de las marcas hacia el ciudadano/consumidor, pasar del monólogo al diálogo permanente con él, un consumidor que tiene en sus manos hundir o aupar la reputación corporativa de las compañías. Las empresas comienzan a entender que deben conquistarnos con honestidad: podemos elegir el mejor precio, el producto más adecuado, la mejor calidad… Pero, en esta sociedad de abundancias desmedidas, eso lo están ofreciendo ya muchas marcas.

Proximidad y honestidad son la clave. Logre transmitir la sensación de que además de ser la mejor opción para la razón, lo es para el corazón y, entonces, el mercado será suyo.

Y no es que de pronto me haya asaltado el espíritu navideño; es que, también la historia de una marca, como la vida misma, es una permanente búsqueda de afectos.

Más allá del papel: la reconversión de la industria gráfica

Más allá del papel: la reconversión de la industria gráfica
EL PODER DEL SECTOR

La impresión digital abre nuevas vías de negocio para las gráficas, que hoy pueden ampliar su mercado potencial gracias a la posibilidad de imprimir sobre nuevos materiales, como cerámica, plástico, vidrio, madera o metal. La integración del contenido digital y la impresión constituye otro ámbito para la innovación.
En cualquier caso, la tendencia empuja al sector a constituirse en una industria de servicios más que de productos, y a observar el mercado desde el punto de vista del consumidor.
El sector de la industria gráfica se halla en plena reconversión. El modelo de negocio debe cambiar radicalmente para sobrevivir en un nuevo entorno en el que ha irrumpido la impresión digital, y el mundo del offset debe repensarse a sí mismo.
Es preciso aprovechar las sinergias de ambas tecnologías para consolidar esta industria y aportar el valor añadido de cada una en función de la demanda del cliente. En tiradas cortas, que es la tendencia actual, se impone la impresión digital, en un contexto de trabajos bajo demanda muy personalizados.
A esto se añade la permanente actualización de los contenidos a la que la digitalización nos ha acostumbrado, que hace inoperativas las grandes tiradas en papel de, por ejemplo, libros de texto.
Tanto la coyuntura económica, como la creciente competencia de los medios digitales, así como los nuevos hábitos de consumo, han adelgazado la demanda de servicios gráficos y obligan a un cambio rotundo de modelo de negocio. En el futuro no serán los volúmenes de impresión sino lograr un producto de valor, la pauta que guíe a esta industria.
Sin embargo, las nuevas tecnologías digitales para la comunicación gráfica abren la puerta a nuevas oportunidades de mercado para este sector. En el futuro se requerirán servicios gráficos innovadores que enfoquen el negocio hacia el consumidor final.  Mónica Daluz / pdf

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Más allá del papel: la reconversión de la industria gráfica

La impresión digital abre nuevas vías de negocio para las gráficas, que hoy pueden ampliar su mercado potencial gracias a la posibilidad de imprimir sobre nuevos materiales, como cerámica, plástico, vidrio, madera o metal. La integración del contenido digital y la impresión constituye otro ámbito para la innovación. En cualquier caso, la tendencia empuja al sector a constituirse en una industria de servicios más que de productos, y a observar el mercado desde el punto de vista del consumidor.

Mónica Daluz

El sector de la industria gráfica se halla en plena reconversión. El modelo de negocio debe cambiar radicalmente para sobrevivir en un nuevo entorno en el que ha irrumpido la impresión digital, y el mundo del offset debe repensarse a sí mismo. Es preciso aprovechar las sinergias de ambas tecnologías para consolidar esta industria y aportar valor añadido de cada una en función de la demanda del cliente. En tiradas cortas, que es la tendencia actual, se impone la impresión digital, en un contexto de trabajos bajo demanda muy personalizados. A esto se añade la permanente actualización de los contenidos a la que la digitalización nos ha acostumbrado, que hace inoperativas las grandes tiradas en papel de, por ejemplo, libros de texto. Tanto la coyuntura económica, como la creciente competencia de los medios digitales, así como los nuevos hábitos de consumo, han adelantado la demanda de servicios gráficos y obligan a un cambio rotundo de modelo de negocio. En el futuro no serán los volúmenes de impresión los que guíen a esta industria, sino lograr un producto de valor, la pauta que guía a esta industria.

Sin embargo, las nuevas tecnologías digitales para la comunicación gráfica abren la puerta a nuevas oportunidades de mercado para este sector. En el futuro se requerirán servicios gráficos innovadores que enfoquen el negocio hacia el consumidor final; estas empresas tendrán la oportunidad de convertirse en proveedores de servicios de valor añadido en la cadena del marketing y la comunicación.

Hacer interactiva la impresión, a través de tecnologías como la de los códigos QR o la realidad aumentada (ver artículo en Feedback News nº 17) constituye una de las variadas estrategias de comunicación por las que apuestan las marcas, y el sector gráfico tiene la posibilidad de proveer este servicio. La multiplicidad de soportes sobre los que es hoy posible imprimir, es otra de las oportunidades que aguardan al sector: desde etiquetas inteligentes para los envases, hasta muebles y materiales para la construcción, o textiles para el hogar. En este sentido, nuevos segmentos del mercado se añaden a la cartera de clientes potenciales del sector gráfico, como por ejemplo, los interioristas.

Las aplicaciones interactivas, las redes sociales, el e-print o la creación y aplicación de contenidos para múltiples canales y dispositivos como tabletas y teléfonos inteligentes, son otros ejemplos de las sinergias que debe buscar la industria gráfica.

Packaging: impresión es imagen

La crisis azota a todos los sectores, que deben hacer frente a un continuo encogimiento de los niveles de demanda. Sin embargo, el segmento del gran consumo, con sus altos y bajos, debe seguir abasteciendo a la población; nunca será posible descargarse un filete de la red… Estos productos necesitan un packaging con el que asistir a su puesta de largo en el lineal, para ser elegidos, y la industria gráfica tiene la ocasión de constituir un proveedor clave para la marca en el desarrollo del producto.

La disminución de líneas de crédito, el descenso de la demanda y un exceso de capacidad productiva ha conllevado una caída de precios y beneficios en las gráficas. El panorama se hace más complejo al añadir la nueva variable digital, con la proliferación del uso de soportes informáticos y las redes sociales, y la obtención de datos e información por internet. Sin embargo, la impresión de envases y embalajes, junto a la de etiquetas, supone alrededor del 30% de la industria gráfica europea, por lo que el del packaging constituye, para ella, un sector estratégico.

Los requerimientos medioambientales nos conducen hacia una progresiva reducción del envase, lo que obliga a potenciar la creatividad de los impresores, que tienen en el packaging un verdadero reto para la comunicación. La impresión añade un valor frente a la comunicación digital que las marcas no pueden obviar. Pero los fabricantes buscarán nuevas fórmulas para comunicarse con el consumidor, en este sentido, el marketing colaborativo se erige en una tendencia clave. Este concepto hace referencia a la relación bidireccional empresa-cliente, lo cual, a raíz de la expansión de internet y la llamada Web 2.0, se ha multiplicado, de modo que la opinión de un solo cliente puede extenderse, en pocos minutos, a miles de personas; el llamado efecto viral. Las marcas entienden que deben lanzarse al campo de juego, ya sea para contrarrestar opiniones negativas como para generar positivas. Y ahí debe estar el sector gráfico como partner imprescindible, también en el nuevo escenario.

La interacción con medios electrónicos amplía la oferta de la industria gráfica, gracias a tecnologías como la impresión bajo demanda, la impresión interactiva o la impresión funcional de componentes electrónicos.

Con el arribo de la digitalización se han multiplicado los soportes y los canales de difusión de la cultura; ello está dando lugar a la aparición de nuevas fórmulas de comercialización de los contenidos y a la transformación del papel de las industrias implicadas, como la fotográfica o la musical. La industria gráfica tampoco es inmune al “síndrome del bit”, pero su versatilidad la sitúa en una posición de privilegio frente a otras industrias culturales. La desmaterialización nos brinda el acceso universal a la información al tiempo que ésta es susceptible de desaparecer de la red en un abrir y cerrar de ojos.

Caminamos hacia un cambio en la filosofía documental en dirección, por un lado, a la digitalización, y por otro hacia la racionalización del documento impreso. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el advenimiento de la digitalización trae como consecuencia la revalorización de la página, en la que se busca que el gasto en el papel gane en efectividad. Imprimir mucho e imprimir más rápido dará paso a la impresión inteligente: segmentada, efectiva y de calidad.

Y con el punto de mira puesto en el futuro, cabe la mención de una tecnología que llamará muy pronto a la puerta de los hogares: la impresión 3D. Las impresoras 3D nos brindan la posibilidad de reproducir objetos manufacturados sin tener que transportarlos físicamente, excepto su materia prima: descargar e imprimir las piezas necesarias para montar, por ejemplo, un mueble en una de las muchas posibilidades. Pero aún hay más: un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica de Michigan ha creado un aparato capaz de reciclar los envases de plástico que se consumen en el hogar y convertirlos en material para la impresión 3D, ya que el material del que se sirven estas impresoras aún es caro, lo que dificulta su difusión en el segmento doméstico.

Iniciábamos este apartado con una afirmación: nunca será posible descargarse un bistec de la red. Pues bien, tal vez no un verdadero bistec, pero el caso es que Paco Morales, un chef español, alumno de Ferrán Adrià para más señas, se ha unido al estudio de arquitectos Green Geometry Lab para crear, en colaboración con el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, una impresora 3D de comida. La gastroimpresora está dotada de inyectores de gas para que sea capaz de imprimir con materiales comestibles tan densos como mantequilla, chocolate o queso.

Tanto el sector del packaging como el sector gráfico deberán pensar qué decir a lo que se avecina…

DAFO DEL SECTOR GRÁFICO

DEBILIDADES

  • Entre los puntos flacos del sector gráfico se encuentra el hecho de que las necesidades de inversión que requiere el sector son elevadas, debido a un entorno tecnológico que evoluciona a gran velocidad.
  • La atomización empresarial restringe la generación de recursos a nivel absoluto, y la falta de escala dificulta las grandes inversiones.
  • La escasez de fabricantes nacionales de equipos hace al sector dependiente del exterior respecto a la importación de tecnología e I+D.

AMENAZAS

  • La erosión de los mercados, con una clara reducción de la demanda, debido a la crisis financiera global constituye una amenaza para el futuro, a lo que viene a sumarse la proliferación del formato digital, que ha reducido las necesidades de impresión.
  • Aparecen en escena competidores de países en desarrollo, con factores de costes más bajos, que amenazan el mercado de exportación.
  • La entrada de un gran número de competidores está intensificando la rivalidad de un sector en el que la diferenciación no es fácil, ya que la mayoría de los actores son empresas pequeñas, con capacidades, productos y servicios muy similares.

FORTALEZAS

  • El producto gráfico nacional está posicionado como un producto de calidad a nivel mundial, además, se trata de un sector que integra un servicio completo de cara al cliente final, evitándole recurrir a fragmentar los procesos en diferentes empresas.
  • Otra de las fortalezas con las que cuenta el sector es el elevado nivel de renovación tecnológica; en los últimos años ha realizado una importante adaptación en este campo.

OPORTUNIDADES

  • Se abren nuevas oportunidades asociadas a los avances tecnológicos, que acercan al proveedor gráfico al consumidor final.
  • Por lo que respecta a los mercados exteriores, además de buscar la internacionalización consiguiendo nuevos clientes en mercados maduros, el sector tiene también la oportunidad de posicionarse de manera competitiva frente a los actores de bajo coste, procedentes de la Europa del Este y de China.
  • Las empresas que configuran el sector gráfico hallarían una valiosa oportunidad en la creación de alianzas estratégicas para abordar actuaciones conjuntas, como la compra de materias primas, la adquisición de maquinaria o el desarrollo de I+D.

El cerebro reptiliano toma el mando

El cerebro reptiliano toma el mando
EN PORTADA

El entorno recesivo en el que nos hallamos inmersos está alterando los procesos de decisión de compra del consumidor. Las empresas comienzan a plantearse una reformulación de los productos y servicios que ofrecen, así como de los códigos del marketing que los acompaña. Parece haber calado la idea de que la irresponsabilidad no es sostenible y los analistas detectan una reconfiguración de la escala de valores de la sociedad.
El consumidor siente la necesidad psicológica de consumir de un modo responsable y exige a las empresas también mayor responsabilidad. En la nueva escala de valores cobran relevancia aspectos como la austeridad, la responsabilidad, la solidaridad, el compromiso y la no ostentación. Así pues, el contexto de contracción económica está alumbrando un nuevo consumidor que resitúa sus necesidades y sus expectativas, y que está trasladando estos cambios a sus conductas de compra. Las claves de este nuevo escenario: la satisfacción de las necesidades básicas se impone, la ostentación queda fuera de juego, y el “reuso” gana terreno al “usar y tirar”. Dejamos atrás la era de la abundancia, del exceso y hasta del despilfarro, para entrar en la era de lo necesario.
Veamos cómo hemos llegado hasta aquí, cómo explica la psicología los cambios en el comportamiento del individuo-consumidor en épocas de crisis y cuáles son las estrategias que las empresas están  adoptando a la hora de influir sobre este nuevo consumidor: cómo se repensará el producto y cómo se comunicará. El sector del envase y el embalaje está directamente implicado y afectado por estos cambios, ya que hablamos de un producto que constituye en sí mismo un soporte comunicativo y es transmisor de la imagen de marca, además, y a pesar de tratarse de un producto de demanda derivada, el consumidor exige al envase parámetros similares al producto de gran consumo, por lo que también deberá emplearse a fondo en innovación, pues nuevos criterios en diseños, tamaños, dosis y formatos serán requeridos.
Pero como ocurre siempre, hay luz al final del túnel, por lo menos, para aquellos que elijan el camino adecuado, el camino de la verdadera eficiencia y la verdadera innovación; además, para ellos, para los mejor adaptados, la competencia será menor en un futuro nada lejano, así que tienen asegurada la supervivencia. Mónica Daluz / pdf

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El cerebro reptiliano toma el mando

El entorno recesivo en el que nos hallamos inmersos está alterando los procesos de decisión de compra del consumidor. Las empresas comienzan a plantearse una reformulación de los productos y servicios que ofrecen, así como de los códigos del marketing que los acompaña. Parece haber calado la idea de que la irresponsabilidad no es sostenible y los analistas detectan una reconfiguración de la escala de valores de la sociedad.

Mónica Daluz

El consumidor siente la necesidad psicológica de consumir de un modo responsable y exige a las empresas también mayor responsabilidad. En la nueva escala de valores cobran relevancia aspectos como la austeridad, la responsabilidad, la solidaridad, el compromiso y la no ostentación. Así pues, el contexto de contracción económica está alumbrando un nuevo consumidor que resitúa sus necesidades y sus expectativas, y que está trasladando estos cambios a sus conductas de compra. Las claves de este nuevo escenario: la satisfacción de las necesidades básicas se impone, la ostentación queda fuera de juego, y el “reuso” gana terreno al “usar y tirar”. Dejamos atrás la era de la abundancia, del exceso y hasta del despilfarro, para entrar en la era de lo necesario.

Veamos cómo hemos llegado hasta aquí, cómo explica la psicología los cambios en el comportamiento del individuo-consumidor en épocas de crisis y cuáles son las estrategias que las empresas están adoptando a la hora de influir sobre este nuevo consumidor: cómo se repensará el producto y cómo se comunicará. El sector del envase y el embalaje está directamente implicado y afectado por estos cambios, ya que hablamos de un producto que constituye en sí mismo un soporte comunicativo y es transmisor de la imagen de marca, además, y a pesar de tratarse de un producto de demanda derivada, el consumidor exige al envase parámetros similares al producto de gran consumo, por lo que también deberá emplearse a fondo en innovación, pues nuevos criterios en diseños, tamaños, dosis y formatos serán requeridos. Pero como ocurre siempre, hay luz al final del túnel, por lo menos, para aquellos que elijan el camino adecuado, el camino de la verdadera eficiencia y la verdadera innovación; además, para ellos, para los mejor adaptados, la competencia será menor en un futuro nada lejano, así que tienen asegurada la supervivencia.

Mentiras arriesgadas o el poder del humo

Corría el final de los ochenta cuando los diseñadores del modelo económico mundial –léase FMI– nos dieron carta blanca para gastar y nos regalaron un mundo de ficción. Fue la solución –un aplazamiento– más cómoda a una crisis que abrió la puerta a una nueva era: la era de la abundancia. Y la demanda se desbocó. El afán del ser humano por demostrar su capacidad para generar progreso se ha visto satisfecho en las últimas décadas a base de sobreendeudamiento, un progreso que nos instaló en el mundo de lo intangible, de lo gaseoso…

El estado del bienestar nos procuró seguridad y abastecimiento sin fin y, sí, vivir a crédito nos permitió crecer, hiperconsumir, segmentar mercados… Pero como en un culebrón de tres al cuarto, el argumento se fue enredando hasta que la trama dejó de sostenerse, cayó en el absurdo y se desmoronó.

Pero, ¿cómo reaccionamos ante esta coyuntura de incertidumbre? Parece que cuando el entorno se nos antoja amenazador dejamos a un lado las aspiraciones de crecimiento y realización personal y activamos nuestro lado más instintivo, el responsable de las actitudes de protección y supervivencia. En fin, la crisis nos devuelve a la base de la pirámide de Maslow en la jerarquía de las necesidades humanas… Sin embargo nuestro cerebro nuevo, evolutivamente hablando, la corteza cerebral, ha recogido el mensaje de alerta y lo reelabora con nuevos valores y nuevas razones, por tanto también nuevas necesidades y motivaciones.

Llega la compra eficiente

A medida que los mercados fueron incrementando su nivel de complejidad se han venido aplicando los principios del comportamiento del consumidor a la mercadotecnia estratégica para influir sobre él. El interés por conocer y aplicar las disciplinas que estudian la conducta humana ha ido creciendo y éstas han sido utilizadas como aliadas del marketing para fragmentar y subfragmentar el mercado en pequeñas porciones, aportando a este último infinitos argumentos y estrategias para seducir al consumidor.

Los contextos de crisis provocan inseguridad y turbación en la sociedad de modo que incluso en el segmento poblacional que dispone de poder adquisitivo alto, los comportamientos y preferencias están influenciados a la hora de comprar. La psicología clasifica las necesidades del individuo en biogénicas, psicogénicas y de orden superior. Entre las primeras se hallan las necesidades fisiológicas y de seguridad, que son precisamente las que afloran con contundencia en momentos de crisis, incertidumbre y pérdida del control como el actual y que estimulan nuestro cerebro reptiliano; la consecuencia sobre el consumidor se traduce en “la propensión a priorizar el ahorro para asegurar mejores posibilidades de abastecimiento futuro”, según Nestor Braidot, investigador y escritor de numerosos libros sobre neuromarketing. Con respecto al tipo de producto se tiende a los relacionados con la protección, y en relación al canal se prefiere la compra de proximidad con el objeto de comprar en menor cantidad. Se da la paradoja de que una respuesta instintiva nos acaba conduciendo hacia un acto de compra más meditado, más racional… Y es que la economía de los recursos es un principio básico en la naturaleza, nuestro propio organismo se rige por él, y ahora que la situación apremia, parece que nuestro instinto nos lleva a tomar decisiones en base a la eficiencia.

En el segundo nivel de necesidades del ser humano encontramos las del llamado cerebro límbico, algo así como un regulador de nuestras emociones. Hablamos de las necesidades psicogénicas o secundarias, de un nivel de urgencia menor en cualquier caso, y a las que el marketing apela continuamente. En este punto parece que los especialistas tendrán que buscar nuevos contenidos para contrarrestar la autoprotección, autocontrol en definitiva, del consumidor frente a la compra por impulso, que se sitúa, precisamente, en este ámbito decisional. Nuevos contenidos, nuevos mensajes, para un consumidor que aplaza toda compra que en este momento no sea necesaria.

Otro aspecto que el marketing deberá considerar es el hecho de que en épocas de incertidumbre el sentido de pertenencia constituye una de las necesidades que el individuo-consumidor desea satisfacer; afloran sentimientos de solidaridad, de compromiso, de “vuelta a la manada”, como diría Eduardo Punset.

Por lo que respecta a las necesidades del tercer nivel, las correspondientes a nuestro cerebro pensante, el neocortex, y que tienen que ver con la autorrealización, pierden fuelle en estos momentos; lo último que conviene a una sociedad a la que urge reinventarse y explorar nuevos caminos, y que precisa de personas proactivas, imaginativas y dispuestas a correr riesgos.

Modelo low cost, el nuevo target

Todo apunta hacia una tendencia que algunos ya han bautizado como “modelo low cost”, una sociedad en la que la clase media se estrecha y aparece una nueva clase social, “una microburguesía low cost formada por mileuristas que viven al día creyendo ser ricos porque pueden acceder, a través de créditos, a una vivienda en propiedad, viajes, etc.”, en palabras de Marc Vidal, economista, experto en trading corporativo y en estrategias de inversión, director general de CINK, conferenciante y gurú de las redes sociales. En el mismo sentido se manifiesta Josep Lluís del Olmo, coordinador de grado de Marketing y Dirección Comercial de la Universidad Abat Oliba CEU: “nos dirigimos hacia un modelo de cliente low cost, un consumidor que busca un mayor equilibrio entre precio y calidad”. Para dar respuesta a este fenómeno, “los fabricantes –prosigue nuestro interlocutor– deberán adaptar sus gamas más bajas y optimizar con mayor precisión.” En idénticos términos califica el informe anual de Banco Cetelem, El Observador de la Distribución 2010, al consumidor que emerge del contexto de crisis: “La crisis –explica el director del documento, Salvador Maldonado– confirma la necesidad de utilizar valores tradicionalmente estables: el precio justo y la calidad son fundamentales. Si los modelos económicos low-cost o de bajo coste consiguen aunar precios bajos con calidad, tienen por delante un futuro muy prometedor”.

Los analistas apuntan hacia el diseño de productos con prestaciones menos sofisticadas, reducción del tamaño del envase; en definitiva, las firmas comienzan a recurrir a versiones más básicas de la gama de productos. También proliferarán los “packs” o “combos” de productos con un diferencial de precio percibido importante, en una búsqueda por satisfacer las mismas necesidades, de un modo más austero e inteligente. Veremos que segundas marcas cobran protagonismo en este contexto, con el objeto de no erosionar el capital simbólico de las marcas insignia, construido a lo largo de los años. Una involución, entendida como un volver a la esencia más que como un reversionar a la baja.

Se habla de una posible reducción en el número de referencias de productos de gran consumo, produciéndose un fenómeno inverso al que venía dándose hasta el momento, algo así como una “des-segmentación” del target. En mercadotecnia este hecho se llama contrasegmentación. En este sentido, Josep Lluís del Olmo nos explica que “el consumidor está dejando de adquirir productos especializados, que tienen un precio más elevado, y prefiere aquellos que satisfacen sus necesidades a un precio razonable. Se tenderá a la eficiencia y no serán necesarios tantos modelos de cada producto.” Toca pues, agrupar categorías; la incesante fragmentación, la especialización y la customización ha terminado, por lo menos de momento.

Los diseños, sin duda alguna, buscarán ser funcionales y de cero impacto ambiental, para un consumidor austero, responsable, inteligente y solidario que no pretende tanto consumir menos como consumir mejor. Los productos orgánicos y los de comercio justo constituyen sectores al alza, así como los de segunda mano; esta práctica ya no se restringe a determinadas categorías de producto y, además, cuenta con Internet como herramienta para su expansión.

A nuevo consumidor, nuevo distribuidor; éste deberá revisar sus estrategias: renovar los puntos de venta, prescindir de todo lo superfluo y de cualquier fuente de gastos que, a ojos del consumidor, sea prescindible, cuidar su reputación de marca y asociarla a los nuevos valores imperantes, etc.

En cualquier caso, el entorno recesivo en el que nos hallamos plantea la necesidad de cambios estructurales a escala mundial; el nuevo escenario puede traer consigo otros modelos en la circulación y distribución de productos, lo que incidiría plenamente en el sector del envase y embalaje. Y es que, con demasiada frecuencia el trasiego de mercancías contraviene la lógica económica; resulta paradójico y absurdo que los agricultores de una región exporten la mayor parte de los alimentos que producen hacia el mercado global de materias primas, mientras que sus propias comunidades vuelven a comprar muchos de los mismos productos a través de una red internacional de intermediarios. Se trata de comida más costosa de comprar, que pierde parte de su frescura, reduce su calidad nutricional e incrementa la probabilidad de transmitir enfermedades. La necesidad de racionalizar los recursos nos puede llevar a un retorno a formas de producción y distribución locales.

Y hasta aquí, las tendencias sobre las que las marcas de gran consumo comienzan a focalizar sus estrategias con el fin de hallar su particular ventaja competitiva. Porque, no nos engañemos, a pesar de que el miedo a la escasez esté modificando la conducta adquisitiva de los consumidores en los países occidentales, al consumidor, por optimismo o por ingenuidad, aún le quedan esperanzas… A fin de cuentas, todo, hasta los vaivenes de los mercados, acaban dependiendo de estados emocionales.

Si queremos, podemos.

Envases “made in USA”, para todos los gustos

Envases "made un USA"
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PORTADA

En este artículo reflexionamos acerca del mundo del envase en los Estados Unidos desde una perspectiva histórico-social. Analizamos la influencia de la idiosincrasia y el modo de vida estadounidense sobre la industria del envase en productos de gran consumo. Hoy se impone la funcionalidad, las soluciones que hacen la vida más fácil; pero nuevos valores están emergiendo en el seno de esta sociedad y, por ende, en la industria del envase. En el país del hiperconsumismo, la racionalidad se impone.
Para las familias, para los solteros, para los gourmets, para las mascotas, para ecologistas… No es el spot de Coca Cola, aunque tal vez el creativo de la campaña en cuestión se inspiró en el lineal de un supermercado, pongamos, de la costa californiana.
¿Que si el american way of life influye sobre los envases de los productos que consume el ciudadano? Pues parece que sí. La configuración urbanística, las largas distancias, la dependencia del automóvil, el tipo de vivienda, en fin, el estilo de vida, determinan las necesidades del consumidor y, por lo tanto, la oferta en el cómo dispensar el producto.
A pesar de habitar en un mundo globalizado que ve diluirse las particularidades y mimetiza culturas y mercados, los usos y costumbres se aferran a las sociedades a las que pertenecen. A pesar también del tambaleo de los pilares de occidente, instalado éste en un seísmo constante, se aproximan impresiones, temores e incertidumbres, desplegando “indignados” desde la Puerta del Sol hasta Wall Street. Además de compartir nuevos héroes, que lo son por enseñarnos el significado de la palabra innovación y por cambiar el modo de relacionarnos. A pesar de todo, las sociedades siguen arrojando peculiaridades que el sector fabril recoge y aplica en la elaboración de sus productos. El diseño de envases fáciles de transportar y fáciles de apilar y almacenar en casa, que se puedan usar para cocinar, rellenables, que se puedan volver a utilizar como recipientes, o autocalentables, son algunas de las tendencias del sector en EE.UU. Mónica Daluz / pdf

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Envases ‘made in USA’, para todos los gustos

En este artículo reflexionamos acerca del mundo del envase en los Estados Unidos desde una perspectiva histórico-social. Analizamos la influencia de la idiosincrasia y el modo de vida estadounidense sobre la industria del envase en productos de gran consumo. Hoy se impone la funcionalidad, las soluciones que hacen la vida más fácil; pero nuevos valores están emergiendo en el seno de esta sociedad y, por ende, en la industria del envase. En el país del hiperconsumismo, la racionalidad se impone.

Mónica Daluz

Envases y estilo de vida

Para las familias, para los solteros, para los gourmets, para las mascotas, para ecologistas… No es el spot de Coca-Cola, aunque tal vez el creativo de la campaña en cuestión se inspiró en el lineal de un supermercado, pongamos, de la costa californiana.

¿Que si el american way of life influye sobre los envases de los productos que consume el ciudadano? Pues parece que sí. La configuración urbanística, las largas distancias, la dependencia del automóvil, el tipo de vivienda, en fin, el estilo de vida, determinan las necesidades del consumidor y, por lo tanto, la oferta en el cómo dispensar el producto.

A pesar de habitar en un mundo globalizado que ve diluirse las particularidades y mimetiza culturas y mercados, los usos y costumbres se aferran a las sociedades a las que pertenecen. A pesar también del tambaleo de los pilares de occidente, instalado éste en un seísmo constante, se aproximan impresiones, temores e incertidumbres, desplegando “indignados” desde la Puerta del Sol hasta Wall Street. Además de compartir nuevos héroes, que lo son por enseñarnos el significado de la palabra innovación y por cambiar el modo de relacionarnos. A pesar de todo, las sociedades siguen arrojando peculiaridades que el sector fabril recoge y aplica en la elaboración de sus productos. El diseño de envases fáciles de transportar y fáciles de apilar y almacenar en casa, que se puedan usar para cocinar, rellenables, que se puedan volver a utilizar como recipientes, o autocalentables, son algunas de las tendencias del sector en EE.UU.

Pero ¿qué elementos distinguen a la sociedad americana que determinan sus hábitos de consumo? La extensión del país y su baja densidad de población, unido al bajo precio del combustible, o al modus vivendi que, en la búsqueda de una vida placentera y amigable desplazó las zonas residenciales hacia las afueras de las ciudades quedando, de este modo, alejadas de los servicios de abastecimiento urbano tradicional, constituyen circunstancias determinantes. De hecho, fue la invención del automóvil lo que marcó un antes y un después en la configuración urbanística de Estados Unidos, desencadenando el alejamiento de las clases medias del centro de la ciudad y la expansión de las zonas suburbiales o suburbanas (en el sentido que se le da a estos términos en el urbanismo estadounidense).

Como en cualquier sociedad, la ordenación del espacio físico condiciona la vida cotidiana, los procesos de socialización, la producción, los códigos del consumo, del tiempo libre, la generación de memoria e imaginarios colectivos, en definitiva, el habitus, la experiencia individual y colectiva.

El individualismo, la decadencia industrial y un rechazo histórico a la ciudad (ya la sociedad ideal imaginada por Thomas Jefferson estaba constituida por ciudadanos autoempleados en un contexto agrario y una producción autosuficiente de bienes) llevó a que a partir de los años 50 los suburbios se extendieran, también gracias a la red de autopistas. La terciarización de la economía acentúa el proceso, así como la llegada de los malls, que a lo largo de los años 70 proliferaron en paralelo a esa peculiar configuración de la geografía urbana y que vinieron a establecer los hábitos de abastecimiento del consumidor americano de las últimas décadas: los grandes centros comerciales se convierten en el modelo de distribución por excelencia.

La era de lo esencial

La investigación y la innovación en el ámbito industrial han venido situando su punto de mira en facilitar la vida al ciudadano. Se han sucedido, sin embargo, ciclos de alternancia entre el primar de la funcionalidad y el de la estética; lo hemos visto en otros campos, como el de la arquitectura, que ha salpicado ciudades de edificios de gran originalidad formal y discutible usabilidad, además de nula eficiencia. Hoy, el sector del gran consumo, adecuándose a los nuevos hábitos, está variando sus estrategias; el producto es el mismo en muchos casos, pero éste es presentado en envases adaptados a nuevos valores. El pragmatismo se impone y la industria del envase se concentra en facilitar la experiencia de consumo dentro de unos parámetros de sostenibilidad y racionalidad económica.

El consumidor americano valora en el envase, por encima de todo, la comodidad y la funcionalidad. Entre los atributos que éste asigna a un “envase práctico” destaca la facilidad para servir, almacenar, abrir, transportar y vaciar. En los lineales de los supermercados norteamericanos llaman la atención los envases en formato de gran tamaño para productos básicos que en Europa se suelen comercializar en tamaños más pequeños.

En cuanto al marketing del envase, tradicionalmente la comunicación visual ha sido una de las grandes bazas de las marcas americanas, que juegan con llamativos recursos en su etiquetaje, de algún modo empujadas por el exacerbado bombardeo de estímulos visuales que genera la supersegmentación de la oferta, a lo que se añade una mayor laxitud en materia de normativa de etiquetaje; vemos, por ejemplo, envases de lociones de protección solar con una extensísima gama de factores de protección (SPF), que llegan hasta el 150, o incluso más. Sin embargo, éstos se refieren sólo a la protección contra los rayos UVB, no a los rayos UVA, causantes del cáncer de piel, mientras que en Europa la normativa incluye también los rayos UVA.

En el otro extremo de la tendencia, lejos de esta descarada batalla de persuasión al consumidor, se sitúan los envases de alimentos frescos y a punto para consumir, como frutas y verduras, donde el producto habla por sí mismo; aquí, el envase da un paso atrás en su papel de protagonista cediéndolo al producto. Son envases mínimos, transparentes, que buscan la invisibilidad al tiempo que aportan alta tecnología.

El envasado de comida para llevar y lista para comer tendrá largo recorrido en los próximos años; se trata de un fenómeno que se ha extendido rápidamente entre el consumidor americano. El éxito de esta oferta de la gran distribución se explica por la estructura del perfil laboral del país. Algunos aspectos esenciales de la fuerza laboral de Estados Unidos son, además del alto grado de productividad (según el informe de los Indicadores Clave del Mercado de Trabajo (ICMT) de 2007, de la Organización Internacional del Trabajo –OIT–, los Estados Unidos son líderes mundiales en cuanto a productividad, medida por producción por persona empleada al año), la flexibilidad y la movilidad. Una menor rigidez que se traduce en un día a día con horarios menos estandarizados y más “a medida”, de ahí la proliferación de envases de alimentos preparados para consumir en cualquier momento.

En este grupo de alimentos-envases triunfadores se sitúan también los envases autocalentables. Ahí está uno de los diez finalistas del Proyecto 2020, convocado en el marco del salón Pack Expo’11 celebrado en Las Vegas del 26 al 28 de septiembre, en el Centro de Convenciones de la ciudad; nos referimos a Fresh Can, un concepto de Crown Packaging Technology. Los alimentos perecederos como verduras, pastas, sopas y alimentos listos para comer se podrán calentar en segundos gracias a la tecnología de vapor. Se trata de pequeños discos de autocalentamiento en la base o de calentamiento por inducción sobre “superficies inteligentes”.

Sin embargo algo está cambiando. La crítica situación económica que acucia a occidente y, por ende, a Estados Unidos, replantea hábitos y necesidades.

Según los últimos estudios del PMMI (asociación de más de 540 fabricantes de maquinaria para envase, maquinaria de conversión, componentes de maquinaria y envases, de Estados Unidos y Canadá), la decisión de compra ha pasado de tomarse en el establecimiento en un porcentaje del 40% en 2007 al 17% en 2010, debido a la recesión económica. Sólo hay que observar el dato del Index Worry, el barómetro que mide los temas que más preocupan al ciudadano: de los siete primeros puestos, en 2011, la economía ocupa el primero, mientras que en 2004, no aparecía en la lista. En este sentido, a nivel conceptual, en el certamen de Las Vegas pudimos ver también una propuesta que reimagina la experiencia de compra del consumidor en el año 2020: para entonces, y según esta idea, las decisiones de compra no se tomarán en la tienda sino que los consumidores realizarán un pedido que les esperará empaquetado y preparado en el almacén. En este escenario, el embalaje cambiará drásticamente, ya que no habrá necesidad de diferenciación; éste será uniforme, primando en su diseño la funcionalidad y el espacio de almacenamiento y reciclaje. En materia de reuso en el certamen de Las Vegas se presentó el concepto Infinity, basado en la idea de que la mayoría de los productos comestibles se entregarán en el futuro directamente en los hogares de los consumidores.

Infinity es un recipiente de acero inoxidable retornable y reutilizable; el consumidor puede dejarlo en la acera junto a la puerta de su casa para que sea rellenado, cuenta con cierre fácil, panel de sellado transparente y recubrimientos antimicrobianos para garantizar la seguridad y frescura de las recargas.

La industria, siempre atenta a las necesidades e inquietudes de las sociedades, parece haber entrado en un segundo abordaje de la innovación. Innovar sin ton ni son ya no vale. Se busca la esencialidad y se huye de lo superfluo. El concepto del reuso en el mundo del envase ha llegado para quedarse, además de la innovación en nuevos materiales que supongan una mejora real para la sociedad, como el EcoCradle, de Ecovative Design, una solución natural, innovadora y rentable, a base de champiñón. El EcoCradle se fabrica con micelio (tallo de hongos) y subproductos de origen agrícola. Es un posible sustituto de la espuma de poliestireno y otros materiales utilizados como envases de protección secundarios.

Lo que hasta ahora han venido siendo marcadas características de la sociedad estadounidense, como la vertiginosa carrera en la obsolescencia de los productos —sea obsolescencia programada u obsolescencia “deseada”, en cualquier caso ambas se han retroalimentado exponencialmente— o la enorme demanda de materias primas, puede haber tocado techo.

Economía, salud, seguridad, sostenibilidad e innovación

Desde que Truman acuñó en 1949 el término “desarrollo” para referirse al crecimiento económico, como metáfora del desarrollo biológico, esto es, como proceso natural, progresivo y beneficioso, ha llovido mucho. Que el crecimiento no es algo ilimitado es un hecho hoy reconocido. La población mundial superará los 10.000 millones de personas a principios del próximo siglo, y dentro de 40 años el mundo necesitará un 100% más de la comida que produce hoy. La gestión de esta circunstancia y la urgencia del crecimiento sostenible se extienden a todos los ámbitos. La sostenibilidad está impulsando la innovación en el sector del packaging, desde el uso de materias primas ecológicas o de fuentes renovables hasta la tendencia imparable hacia la reducción tanto de los residuos como del peso. Los profesionales de la industria del envase identifican esta tendencia como un reto que, además, aporta una solución en materia de disminución de costes. El diseño inteligente de envases y el aprovechamiento responsable de los recursos es la dirección de la innovación en el sector. Los grandes distribuidores, como Walmart, también están implicados en este proceso de innovación responsable, asentando de este modo las directrices del diseño de envases para los próximos años. Estas empresas están desarrollando sistemas de evaluación de la sostenibilidad de los envases, lo que ha dado lugar al llamado Proyecto de Envasado Global, que trata de fijar un conjunto básico de indicadores con el objetivo de crear un lenguaje común a toda la industria del envase.

Otros asuntos, como la salud o la seguridad alimentaria cobran ahora mayor relevancia. La lucha contra la obesidad infantil también constituye un objetivo en el que está implicado el sector del packaging, de la mano de la industria alimentaria.

La mismísima Michelle Obama lanzó la campaña Let’s Move (A Moverse), con el objetivo de “resolver –explicó en su día la Primera Dama de Estados Unidos– el problema de obesidad infantil que aqueja a esta nación”. Así, en el etiquetaje de los productos alimentarios proliferan las Nutrition Keys, distintivos que informan de los contenidos en calorías, grasas saturadas, sodio, azúcares, potasio y fibra.

Otro de los condicionantes sociales que ya están incidiendo en la manera de presentar los productos en los lineales de los supermercados americanos es el rápido crecimiento de la población de más de 80 años; este segmento demanda más atención, un tipo de letra más grande para información como fechas límite para consumir, y mecanismos más fáciles para abrir y volver a cerrar.

Pero la innovación tiene dos caras, por un lado, y ahora que la pirámide poblacional se ha invertido en occidente, urge un sistema de producción más eficiente. Si antes 100 producían para mantener a 50, en los próximos años 50 deberán mantener a 100; no es imposible, se trata de buscar el modo de extraer mayor partido de los 50 en cuestión. Y sólo hay un camino: la innovación, lo que implica poner el foco, primero, en el sistema educativo. Si comparásemos el sistema educativo con un exprimidor de cítricos, el talento sería el zumo, y urge un exprimidor más eficiente; vamos a necesitar mucho talento para afrontar los retos que se avecinan. En EE.UU. nos llevan alguna ventaja en materia de “extracción del talento”. El sector empresarial se ha implicado, tradicionalmente, en los proyectos de investigación, desarrollo e innovación, no sólo del sector fabril sino también de las universidades. Como argumentó el filósofo John Dewey, “el carácter progresivo e inestable de la vida y la civilización americana ha facilitado el nacimiento de una filosofía que considera que el mundo está en continua formación, donde todavía hay lugar para el indeterminismo, para lo nuevo y futuro.”

Entre tanto, y de manera natural, se está produciendo lo que podríamos llamar una innovación inversa; inversa porque supone una vuelta a sistemas de producción ya conocidos y sofocados por la vorágine del desarrollismo. El consumo local retorna en los Estados Unidos, específicamente en el ámbito de la alimentación. El término “consumo local” hace referencia a la producción, distribución y consumo integrados para mejorar la economía, el medio ambiente, la salud y las relaciones sociales de un lugar en particular y se considera parte de un movimiento más amplio, el movimiento sostenible, corriente ligada también a la producción de alimentos ecológicos, una inquietud del consumidor estadounidense que se refleja en los lineales de los supermercados, que disponen de extensas secciones dedicadas a este tipo de productos.

Pero éste no es un fenómeno nuevo. A principios del siglo XX comienza el declive de la granja familiar y el crecimiento de las granjas corporativas; será durante los años 60 y 70, cuando el número de miembros de pequeñas granjas que vendían sus productos a comunidades locales se incrementa. Desde finales de los años 70, paralelamente a la multiplicación del número de empresas multinacionales en el sector alimentario, un movimiento constante de granjeros y consumidores reconstruyen relaciones y hábitos de consumo abogando por un consumo basado en la producción local.

Es, de algún modo, la vuelta a ese espíritu pionero, que, seguramente, siempre estuvo ahí…

¿Qué pasa con el marketing?

Si la compra por impulso decrece. Si se impone la racionalidad. Si el reuso deja de ser una mera anécdota. Si la agónica carrera en la obsolescencia de los productos se ralentiza. Si la necesidad de abaratar costes uniforma el embalaje, si nuevos materiales de origen orgánico se imponen sobre los plásticos, si la fórmula de los mercados locales prolifera, entonces, ese intermediario ineludible, prescriptor por excelencia, el envase, ¿perderá su papel de comunicador?

Todo lo contrario, el marketing deberá explorar los nuevos referentes, los nuevos valores, y expresar lo esencial, sin superficialidades ni frivolidades. Deberá revisar sus recursos y adaptarlos a las sensibilidades que se revelarán en los próximos tiempos. El marketing será también la forma, el material… (además del largo camino que tiene por delante en materia de intangibles, fundamentalmente en la reputación de marca); la innovación en sí misma será el epicentro del marketing que viene. Será la comunicación al desnudo.

Algunos ya se han puesto manos a la obra. El ejemplo lo encontramos en la marca de vinos de producción ecológica Bonterra, uno de los vinos californianos más vendidos en EE.UU.: también usa material reciclable en su embalaje y vidrio reciclado, así como papel reciclado en sus etiquetas y tinta de soja. Por supuesto las formas y colores responden a la perfección a los ecovalores del producto.

Entrevista a NICHOLAS J. GRECO, gerente de desarrollo de Avery Dennison Designed and Engineered Solutions

Avery Dennison, empresa desarrolladora de soluciones para la industria, ha creado un nuevo sistema de válvula de vapor, llamado Flexis, que la industria estadounidense del envase alimentario ya ha comenzado a incorporar. Desde Springfield, EE.UU., el Gerente de Desarrollo de Avery Dennison Designed and Engineered Solutions, Nicholas J. Greco, nos habla del nuevo ingenio de la marca.

¿Cómo nació la idea de Flexis?

La válvula de vapor Avery Dennison Flexis fue desarrollada después de múltiples reuniones con los propietarios de marcas, que no estaban satisfechos con las soluciones existentes en tecnología de vapor porque ninguna de ellas aunaba la cocción completa de los alimentos y un cierre hermético. Después de analizar estas necesidades del cliente, Avery Dennison Diseño y Soluciones de Ingeniería ha desarrollado una solución muy diferente a otras tecnologías.

¿Cómo funciona?

La válvula de vapor Flexis es activada por el calor, en lugar de por la presión, característica que lo diferencia de otras tecnologías como la microperforación, por ejemplo. Se trata de un sistema que se coloca sobre una zona precortada del envase flexible, de manera que proporciona un sellado hermético. Durante el calentamiento del envase, la válvula se abre cuando se alcanza una determinada temperatura, liberando el vapor generado en el interior del envase. Este sistema puede utilizarse tanto en envases que se calientan en horno convencional como en microondas. A diferencia de un simple precorte del envase flexible, este sistema proporciona un sellado hermético hasta el momento en el que se cocina el alimento envasado.

¿Qué necesidades cubre?

La válvula de vapor Flexis ofrece una cocción consistente y completa al tiempo que protege el contenido del paquete con un sello hermético. Además, los envasadores de alimentos estarán interesados en saber que la válvula de vapor Flexis puede ser preaplicada a la parte exterior de la película de envasado. Esta flexibilidad permite a los envasadores seguir utilizando la estructura de la película que mejor trabaja con su equipo y mantener sus operaciones de llenado.

¿Cómo se han planteado la distribución de Flexis? ¿Cuándo podremos ver este sistema en los envases de los supermercados europeos?

Ya hemos tenido varios éxitos en los EE.UU. mediante el trabajo directo con los usuarios finales y sus proveedores de envases. Europa es sin duda un mercado objetivo, y Japón, por su parte, ya ha mostrado interés en la válvula de vapor Flexis, lo cual es alentador ya que se trata de un país siempre a la vanguardia en materia de envases.

¿Cuáles son los elementos más valorados por el consumidor estadounidense en materia alimentaria?

Desde mi perspectiva, la mayoría de los consumidores estadounidenses buscan valor y calidad, y en el caso de los alimentos, quieren que éstos no pierdan propiedades organolépticas y que los productos estén disponibles a un precio justo. Curiosamente, con la propuesta de la válvula de vapor Flexis el valor coincide con estos hábitos de compra ya que con ella se disminuyen los tiempos de cocción, contribuyendo a mejorar la calidad y la textura de los alimentos.

El envase, vestido para cautivar

El envase, vestido para cautivar
ESPECIAL
SLEEVES

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.
Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.
Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfin de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia.
Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo.
El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado del bienestar, favoreció lo que se convino en llamar, la compra por impulso. Y eso lo cambió todo. Entonces, como nunca antes, el producto debía poder venderse solo.  Mónica Daluz / pdf

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El envase, vestido para cautivar

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.

Mónica Daluz

Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.

Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfín de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia. Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo. El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado…

PET versus PVC

El mercado del sleeve se debate entre el PET y el PVC. El politereftalato de etileno o PET es un plástico del grupo de los poliésteres, se produce a partir de petróleo o de gas natural y es 100% reciclable; aunque más ecológico, el PET penaliza mucho el coste. El PVC es un 20% más barato que el plástico reciclable, además retrae un 67% frente al 78% del PET. En opinión de Ibarz “en España, el tema ecológico no se tiene en cuenta; la elección del material viene determinada por el coste. Por lo que respecta al consumidor, aquí no hay sensibilidad hasta el punto de pagar más por un envase con un sleeve de material plástico reciclable, además, exteriormente no se aprecia la diferencia y el consumidor no puede distinguirla. En países como Suiza existe la obligación de utilizar PET (cuando se efectúa el reciclaje del producto, se tritura y el PET queda flotando); el futuro, posiblemente, irá en esta línea pero entre tanto, los costes mandan”. Sonia Sánchez, por su parte, discrepa de este punto de vista y afirma que “la mayoría de las empresas utilizan materiales biodegradables, que permiten reciclar el envase y el sleeve a la vez.”

Existen otros materiales, como el OPS, pero éste presenta la desventaja de una vida útil corta; “a partir de los seis o siete meses –señala Francisco Ibarz– tiende a resquebrajarse, y si es un producto que no tiene rotación, representa un importante inconveniente”.

Hoy se está investigando en nuevas técnicas, como la denominada rollsleeve, que utiliza ultrasonidos o láser. La empresa Sleever International, la primera compañía en fabricar fundas retráctiles, realiza un importante esfuerzo en investigación para hallar nuevos materiales más ecológicos para sus sleeves, así entre sus productos destacan el Biosleeve, fabricado a base de maíz, y el Petsleeve, un film menos denso que los convencionales.

Cuestión de idoneidad

Sin duda la aplicación de este sistema de etiquetaje no está siempre justificada, económicamente hablando. “No es un producto barato –explica el representante de Prosima Tech–, así que será adecuado o no colocarlo, en función del tipo de producto; si hablamos, por ejemplo, de envases de agua –en la mayor parte de los casos–, la incidencia sobre el coste total es muy importante, y si el precio del producto es muy ajustado, no tiene sentido. Sería como enviar a la obra a un operario con traje de Armani…” Sonia Sánchez también se refiere a este extremo aludiendo a la variedad de nichos y necesidades que tiene el mercado, y en este sentido afirma que “el sleeve ocupará una cuota superior a la que tiene, pero convivirá con el etiquetado y el serigrafiado dependiendo del producto.”

Las posibilidades en los acabados de la etiqueta sleeve se sofistican y así encontramos empresas especialistas en impresión para el sector del packaging, como Sleevedirect, que cuenta en su catálogo con aplicaciones especiales, como la incorporación en el sleeve de caracteres del alfabeto Braille, o los sleeves con stamping, proceso de acabado donde aplica un efecto metalizado, que el consumidor suele asociar con la idea de categoría y distinción.

El sleeve, ¿para quién?

El sector de la alimentación es el usuario por excelencia de este tipo de etiquetaje. “Cada vez hay más marcas similares –argumenta el responsable de Alimentación de Prosima Tech–, y el punto de venta requiere cada vez más atención”. Se trata de tecnologías que vienen condicionadas por la cantidad de impresión y por la mecanización, de modo que hay sectores como la cosmética, que también se ha interesado por el etiquetaje sleeve, en los que las tiradas son pequeñas y las líneas de producto no son tan automatizadas, así que, tal como apunta Ibarz “aunque el producto lo permita quizá el proceso industrial lo haga inviable.”

Por lo que respecta al tipo de maquinaria aplicadora de funda retráctil, existen distintas posibilidades en función de las necesidades de los distintos sectores de consumo. Así en el sector alimentación suelen utilizarse maquinarias de aplicación cuyas necesidades oscilan entre los 150 a 500 envases por minuto. “Existen –matiza Muntané– necesidades puntuales por encima de estas velocidades y proyectos de menor envergadura con medias de 100 envases por minuto, pero en líneas generales estableceríamos una media de 300 envases por minuto sin grandes exigencias técnicas. En el sector no alimentario –prosigue nuestro interlocutor–, dominado por empresas multinacionales dedicadas al mundo del detergente, suavizante y cosmética, suelen ser líneas de cadencia media baja (una media de 200-250 envases por minuto) con grandes exigencias técnicas tanto en lo referente a la aplicación del sleeve, donde se requiere una determinada orientación (envases ovalados y/o semirrectangulares), así como en el proceso de retracción ya que muchos de ellos presentan asimetrías en las partes superiores. En este caso, es necesario un alto nivel de tecnología en la aplicación del sleeve pero sobre todo en la capacidad del túnel de retracción, que debe tener un amplio grado de libertad a la hora de hacer los ajustes industriales.”

Por último, cabe citar el sector bebidas, generalmente con líneas de alta velocidad que oscilan desde los 500 hasta los 1.200 envases por minuto.

EL SECTOR OPINA

Tendencias

Joaquín Muntané, Sales Manager de Fuji Seal: “Si centramos la atención en otros mercados europeos, llegamos a la conclusión de que al sleeve le queda todavía un largo recorrido. El mercado más evolucionado es el japonés donde la penetración de esta tecnología es superior al 60% en sectores de bebidas carbónicas, té (muy presente en este mercado) y zumos. Los lineales en este país son impresionantes, con aplicaciones de efectos visuales y táctiles no presentes todavía en muchos mercados europeos, incluyendo el nuestro. Actualmente todas las empresas multinacionales cuentan con alguna línea de sleevado en su portafolio de productos. A inicios de los 90, el sleeve era una tecnología de futuro con mucho potencial. Actualmente, en 2010, la tecnología del sleeve es una realidad industrial en vías de consolidación. Nuestra estimación del mercado está alrededor de los 50M de euros. Los crecimientos más importantes se han dado hasta la fecha en el período 2005-2007 y creemos que se va a relanzar en el período 2011-2013.”

Sonia Sánchez, gerente de Rusan: “A pesar de que el sleeve es una tecnología que lleva mucho tiempo aplicándose, y de que su aplicación es simple en comparación con otros métodos, todavía no está implantada en toda su extensión. En un futuro se podrán implantar los nuevos productos que están investigándose en la actualidad para reducir costes y conseguir acabados de más calidad.”

Industria del papel: innovación a gogó

innovación en la industria del papel
DOSSIER
EL PAPEL
Entrevista a Carlos Reinoso, director general de Aspapel.

Si bien la productividad de la industria papelera se ha incrementado un 42% en los últimos diez años, la situación de enfriamiento de la actividad económica mundial ha repercutido en una reducción de la producción en 2008, del 4,5%. Menos actividad económica supone menos facturas, menos catálogos, menos cajas de cartón, menos anuncios en prensa…, de manera que la industria del papel se ha visto arrastrada por el frenazo acaecido en el resto de sectores pues, como veremos a lo largo de este reportaje, además del papel destinado a la industria gráfica, existen infinidad de objetos cotidianos que tienen entre sus materias primas, el papel. Pero un 21% de la cifra de negocio de la industria papelera española corresponde ya a productos nuevos y mejorados. Y es que el sector del papel, en todos sus ámbitos -gráfico, embalaje, higiénico y sanitario- ha apostado con firmeza por la innovación. Veámoslo.
L
a tradicional clasificación entre papeles gráficos, de envase y embalaje, e higiénico y sanitario, se diluye debido a las nuevas posibilidades que brinda la impresión digital, que ha posibilitado la comunicación impresa en casi cualquier soporte y propicia una fusión hacia la comunicación.
Paralelamente la industria del papel ha evolucionado tecnológicamente dotando al producto de nuevas propiedades, al tiempo que las tintas han entrado en una imparable dinámica de eficiencia medioambiental.
Según la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, Aspapel, el 30% de los papeles que hoy usamos no existían hace 10 años y el 21% de las ventas del sector en nuestro país lo son en productos nuevos y mejorados, lo que prueba el camino hacia la innovación emprendido por la industria papelera. Entre las aplicaciones que hacen de éste un producto de valor añadido podemos citar los papeles para cromatografía, el papel electrotécnico para transformadores de alto voltaje, el cartón dieléctrico para motores y dinamos, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión en automóviles, papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, papeles especiales para la protección de frutas ante las inclemencias del tiempo durante su proceso de crecimiento y cosecha, papel cushion, o el papel interleaving. Mónica Daluz / pdf

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DOSSIER EL PAPEL

Versatilidad, adaptabilidad al comportamiento de la demanda y buenas características medioambientales son los puntos fuertes del sector

Industria del papel: innovación a gogó

Mónica Daluz
24/08/2009

Si bien la productividad de la industria papelera se ha incrementado un 42% en los últimos diez años, la situación de enfriamiento de la actividad económica mundial ha repercutido en una reducción de la producción en 2008, del 4,5%. Menos actividad económica supone menos facturas, menos catálogos, menos cajas de cartón, menos anuncios en prensa…, de manera que la industria del papel se ha visto arrastrada por el frenazo acaecido en el resto de sectores pues, como veremos a lo largo de este reportaje, además del papel destinado a la industria gráfica, existen infinidad de objetos cotidianos que tienen entre sus materias primas, el papel. Pero un 21% de la cifra de negocio de la industria papelera española corresponde ya a productos nuevos y mejorados. Y es que el sector del papel, en todos sus ámbitos -gráfico, embalaje, higiénico y sanitario- ha apostado con firmeza por la innovación. Veámoslo.

Érase una vez, que en un bosque como éste nacería un árbol para hacer posible que millones de pensamientos, convertidos en palabras...

Érase una vez, que en un bosque como éste nacería un árbol para hacer posible que millones de pensamientos, convertidos en palabras, se extendieran por el mundo para instruir, informar, conmover, motivar y entretener. Estos ejemplares no están ahí por casualidad; fueron plantados expresamente para producir madera de la que más tarde obtener pasta de papel.

La tradicional clasificación entre papeles gráficos, de envase y embalaje, e higiénico y sanitario, se diluye debido a las nuevas posibilidades que brinda la impresión digital, que ha posibilitado la comunicación impresa en casi cualquier soporte y propicia una fusión hacia la comunicación.

Paralelamente la industria del papel ha evolucionado tecnológicamente dotando al producto de nuevas propiedades, al tiempo que las tintas han entrado en una imparable dinámica de eficiencia medioambiental.

Según la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, Aspapel, el 30% de los papeles que hoy usamos no existían hace 10 años y el 21% de las ventas del sector en nuestro país lo son en productos nuevos y mejorados, lo que prueba el camino hacia la innovación emprendido por la industria papelera. Entre las aplicaciones que hacen de éste un producto de valor añadido podemos citar los papeles para cromatografía, el papel electrotécnico para transformadores de alto voltaje, el cartón dieléctrico para motores y dinamos, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión en automóviles, papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, papeles especiales para la protección de frutas ante las inclemencias del tiempo durante su proceso de crecimiento y cosecha, papel cushion, o el papel interleaving.

Consumo y modelo de negocio

Han transcurrido más de dos mil años desde que la humanidad dio con un soporte de fácil obtención y almacenamiento, barato, duradero e idóneo para poder plasmar y difundir sus inquietudes y saberes: el papel. Pero la proliferación del uso de medios electrónicos está reduciendo la demanda de este producto, circunstancia que se acentúa con la situación de crisis económica generalizada en que vivimos. En lo que llevamos de año, las cifras, en el segmento del papel gráfico, sitúan el decrecimiento de la demanda entre el 20 y el 30% en comparación con los mismos meses del año anterior.

“En EEUU -nos cuenta Juan Vila, gerente de Stora Enso-, la tendencia para los próximos 10 años es de decrecimiento del mercado; allí la gente joven compra cada vez menos periódicos y ese fenómeno también llegará a Europa. El del papel de periódico es un segmento que no se puede reconvertir y la solución pasa por cerrar las instalaciones más ineficientes.”

Con respecto al ámbito de las revistas periódicas, la valoración de Vila es que “aunque el número de páginas ha bajado por el descenso de la publicidad, a largo plazo el consumo se reactivará y, como consecuencia, se volverán a imprimir más páginas.”

En nuestra conversación con el gerente de Stora Enso, Vila señaló el advenimiento de la impresión digital como el mayor de los cambios acaecidos en el sector; “este tipo de impresión permite una tirada baja, pero es lenta y cara; más allá de los 1.000 ejemplares es más rentable la tradicional, aunque el continuo desarrollo de nuevas tintas hará que, a la larga, vaya ganando terreno. Al final -concluye- se complementarán.”

Dentro de la industria papelera, el sector del envase y embalaje es el que “tiene mayor peso, y aunque está atravesando un mal momento -como señala Vila-, ya que se empaquetan menos cosas, y aunque la evolución es muy lenta, se hacen modificaciones o pequeñas innovaciones para satisfacer las necesidades del cliente.” Además de su versatilidad en cuanto a aplicaciones y a su adaptabilidad al comportamiento de la demanda, debemos añadir sus buenas características medioambientales, que lo convierten en un producto que cumple con las nuevas demandas del consumidor.

El director general de Aspapel, Carlos Reinoso, hace una valoración sobre el futuro de los papeles destinados al embalaje: “los análisis destacan las ventajas competitivas del papel frente a otros materiales alternativos; el papel como material de embalaje (cartón ondulado, cartón estucado, sacos y bolsas) es reciclable y renovable, sólido, resistente, ligero, de gran adaptabilidad, higiénico, ofrece gran calidad de impresión y resulta inmejorable como vehículo de marca.”

Juan Vila, por su parte, nos explica que “el cartón es un producto estándar y que como tal no ha experimentado una evolución significativa en el último decenio; eso sí, la innovación que más demanda el mercado es lograr precios más bajos; esa es la verdadera innovación en este producto: hacer más eficiente la producción.”

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Un poco de historia

Hemos pedido al director general de Aspapel, Carlos Reinoso, que nos guíe en este paseo por la historia del papel y así sintetiza nuestro experto el proceso histórico de este imprescindible soporte para la comunicación humana a lo largo de los siglos, la evolución de los procesos de fabricación, así como los grandes hitos e innovaciones en la historia de la fabricación del papel: “La historia del papel es la historia de la humanidad en sus aspectos más innovadores. El papel se inventó en China hace unos dos mil años, y fueron los árabes quienes lo introdujeron en Occidente a través de España, que es de este modo el país europeo con más antigua tradición papelera. El papel como material supuso una gran ventaja frente a los materiales anteriores -papiro, pergamino…- y tuvo mucho que ver en el gran desarrollo cultural que llegó a alcanzar el imperio islámico.

Con la invención de la imprenta, el papel pudo dar la verdadera medida de su utilidad por sus cualidades gráficas y -dado que se trata de un producto renovable- pudo hacer frente a la gran demanda de los impresores. A partir del siglo XV, la industria papelera adquiere un enorme desarrollo en Europa y el papel fue causa y protagonista de la gran eclosión cultural del Renacimiento.

Ese gran crecimiento de la industria supuso la investigación y desarrollo de nuevas fibras papeleras, la invención de la técnica de blanqueo y el desarrollo de la maquinaria papelera con innovaciones como la pila holandesa y la máquina de papel continuo.

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La actual industria papelera se asienta sobre tres grandes pilares, tres grandes hitos de la innovación en la tecnología papelera: la invención de la máquina de papel continuo, el desarrollo del método para la obtención de celulosa a partir de madera y el desarrollo de las técnicas de reciclaje”.

Instalaciones de cultivo de árboles, en las primeras fases del proceso

Instalaciones de cultivo de árboles, en las primeras fases del proceso.

Del árbol a la librería… En tres pasos

Los productos papeleros son naturales y reciclables y se fabrican con sofisticadas maquinarias, cada vez más respetuosas con el medio ambiente. Veamos cómo se cultiva, cómo se recicla y cómo se fabrica.

Uno: el papel se cultiva y se recicla

El papel se fabrica con fibras de celulosa procedentes de madera de pino y eucalipto, que se cultiva en plantaciones forestales, y no se utiliza madera de especies exóticas de los bosques tropicales ni de roble, haya o encina.

Las plantaciones forestales de especies de crecimiento rápido absorben mucho carbono (un kilo de papel almacena 1,3 kilos de CO2), ayudan a que la superficie arbolada crezca y a que los bosques naturales se conserven. Estas plantaciones se hacen en tierras que los ganaderos y los agricultores ya no utilizan, y de este modo se crean puestos de trabajo y se consigue que en esos lugares el campo no quede abandonado.

Una vez utilizado, el papel usado se recicla fabricando papel nuevo. En España ya recuperamos para su reciclaje el 69% del papel que consumimos al año. Tal como argumenta la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, “es falso que reciclando papel se ahorren árboles, ya que la fibra de celulosa procede de árboles cultivados para hacer papel, que de otro modo no se plantarían”. Según las mismas fuentes, por cada tonelada de papel que se fabrica se plantan y cultivan seis nuevos árboles, lo que representa un total de 430.000 hectáreas de arbolado de pino y eucalipto que “existen y se mantienen gracias a la producción papelera”.

Estas impresionantes instalaciones corresponden a una moderna fábrica del sector papelero

Estas impresionantes instalaciones corresponden a una moderna fábrica del

sector papelero.

Dos: recuperación y reciclaje

El papel usado se recoge por dos vías: la recogida industrial (en grandes superficies, empresas, imprentas…) y la recogida selectiva municipal (contenedor azul, puntos limpios, recogida puerta-puerta en oficinas y edificios públicos…).

El papel y el cartón usado que el consumidor deposita en el contenedor azul, es recogido por un camión grúa y llevado al almacén de un recuperador de papel y cartón. El recuperador lo clasifica por tipos, lo limpia, lo acondiciona, lo enfarda y lo envía a la fábrica papelera. El papel entra en la fábrica a través de cintas transportadoras, se mezcla con agua en el pulper y se agita. Las fibras de papel se separan de las grapas, plásticos, etc., y pasan a la máquina papelera.

Las fibras de celulosa forman una banda húmeda, de la que se va eliminando el agua. Así el papel usado se convierte en una bobina de papel nuevo.

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Tres: fabricación de celulosa y papel

El papel se fabrica con las fibras de celulosa que hay en la madera. Cuando esa fibra se utiliza por primera vez se llama fibra virgen y cuando a través del reciclaje la recuperamos y la volvemos a utilizar como materia prima para fabricar papel la llamamos fibra recuperada o reciclada, aunque podríamos decir que se trata de la misma fibra en momentos diferentes de su ciclo de vida. Primero se separan las fibras unidas por una especie de pegamento, llamado lignina, “moliendo” la madera o disolviendo el pegamento con calor y productos químicos.

Para fabricar el papel, las fibras de celulosa se mezclan con agua y esa mezcla pasa a la máquina papelera. En la máquina, la mezcla de agua y fibras se coloca sobre una larga banda conducida por rodillos. A continuación se va retirando el agua por varios procedimientos: gravedad, vacío, presión y secado. Y finalmente obtenemos una enorme bobina de papel.

Una moderna línea de producción de papel puede llegar a medir 200 metros de largo y ocupar un espacio tan grande como dos campos de fútbol...

Una moderna línea de producción de papel puede llegar a medir 200 metros de largo y ocupar un espacio tan grande como dos campos de fútbol. Tiene hasta 5.500 km de cables, 100 km de tuberías y cientos de válvulas. Es totalmente automática y se maneja con hasta 50 pantallas y teclados de ordenador. Cientos de sensores y escáneres de última generación se ocupan de los procesos de control.

Última fase del proceso de fabricación del papel: la bobina

Última fase del proceso de fabricación del papel: la bobina.

Fabricación de papel: revolución medioambiental

La industria del papel ha sido pionera en la asunción de procesos productivos eficientes y responsables, tal como demuestran los datos y en contra de la percepción de buena parte de la opinión pública. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón nos proporciona algunas cifras que lo corroboran: Desde 1990, la demanda química de oxígeno (DQO) de los efluentes del sector por tonelada producida se ha reducido en un 57% para el papel y en un 69% para la celulosa; los sólidos en suspensión por tonelada han disminuido en un 64% para la celulosa y en un 91% para el papel, y los compuestos orgánicos halogenados (AOX) se han reducido en un 73% con la producción de celulosa libre de cloro elemental.

El 100% de la producción de celulosa blanqueada es ECF (libre de cloro elemental) o TCF (totalmente libre de cloro). El sector utiliza un 94% de combustibles más limpios, como el gas natural (62%), o renovables, como la biomasa residual del proceso de fabricación (32%), y produce cerca del 50% de la energía renovable con biomasa generada en España.

Por otra parte, la industria papelera española es uno de los grandes impulsores de la cogeneración, sistema que produce a la vez energía eléctrica y energía térmica para consumo industrial, con muy alto rendimiento, por lo que ahorra energía primaria y reduce las emisiones. El sector produce mediante cogeneración el 2,2% de la electricidad total generada en España y es líder, con un 18% de la cogeneración nacional. En este sentido, la energía generada por la industria papelera española, a través de este método altamente eficiente cubre el consumo energético total del sector.

Consumo de papel

Cada español utiliza al año unos 170 kilos de papel en más de 300 usos relacionados con la educación, la cultura, el arte, la comunicación, el comercio, la higiene o la sanidad, entre otros, y se reparten así:

58 kilos de papeles gráficos (diarios, revistas, libros, folios, cuadernos…).

66 kilos de embalajes de cartón ondulado (cajas de productos de alimentación y bebidas, electrónica e informática, perfumería y droguería, juguetes…).

17 kilos de papeles higiénicos y sanitarios (papel higiénico, rollos de papel de cocina, pañuelos, servilletas…).

12 kilos de cartón estucado (cajas de cereales, de conservas, de perfumes, de medicinas…).

17 kilos de otros papeles (sacos, papel decorativo, papel moneda, filtros, etiquetas…).

Papeles gráficos e innovación

Los papeles gráficos han conseguido reducir muy notablemente sus gramajes manteniendo las mismas características y calidad de impresión; ésta ha constituido una línea de investigación e innovación tradicional en las últimas décadas. Sin embargo, existen infinidad de propuestas novedosas que dan respuesta a requerimientos del mercado que no siempre ha sido posible satisfacer. Ahí van algunos ejemplos: el papel resistente a la intemperie para carteles publicitarios, de alta estabilidad dimensional, gran resistencia al desgarro y alta opacidad incluso cuando está mojado; sobres con ventana de papel transparente, en lugar de plástico, lo que facilita su reciclaje; papeles desarrollados específicamente para la impresión láser para la pre-impresión offset; papel para las impresoras de chorro de tinta que disminuye el tiempo de secado; papeles fotográficos para impresora; papeles para formularios para lectura óptica; o el papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, entre otros.

Consideraciones sobre el futuro

En cuanto a los papeles gráficos, el desarrollo de las modernas tecnologías de la comunicación está suponiendo cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, el papel se está adaptando bien a los nuevos escenarios en los que por una parte perviven usos tradicionales y por otra parte se están desarrollando nuevas aplicaciones. Y es que el desarrollo de las tecnologías de la información no ha traído consigo la anunciada “oficina sin papeles”, sino la “imprenta ubicua”. El director general de Aspapel, Carlos Reinoso opina al respecto que “gracias a los potentes programas de edición y a las modernas impresoras, el más modesto PC se convierte en una verdadera imprenta. El correo electrónico ha supuesto un importante aumento del tráfico de información y ha introducido un cambio en el proceso: antes se imprimía y después se distribuía; ahora se distribuye electrónicamente y es el receptor quien imprime.”

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

“Por otra parte -prosigue Reinoso-, continúan apareciendo nuevos diarios impresos y el fenómeno tan exitoso de la prensa gratuita está revolucionando un mercado cuyo futuro se estaba poniendo en entredicho. Y las nuevas tecnologías traen consigo innovaciones como por ejemplo la edición bajo pedido, el fastbook, que abren nuevas posibilidades a la edición en papel. Los nuevos hábitos de lectura en el transporte público han propiciado además el auge del libro de bolsillo, facilitado por los papeles de bajo gramaje.”

Libro digital, ¿adiós al papel?

Si bien el impacto de la digitalización en el mundo editorial no ha sido tan notorio como en otras industrias culturales, como la música o el cine, la progresiva digitalización de libros, así como la cada vez mayor presencia en el mercado de dispositivos lectores de eBooks (ya sea mediante dispositivos específicos o aplicaciones para smartphones) hace prever que el inminente encuentro entre tecnología y sector editorial pueda modificar tanto los hábitos lectores como la cadena de valor del sector. Un reciente estudio de la consultora The Cocktail Análisis cita entre sus conclusiones que los libros son el contenido más atractivo para la lectura a través de ebook entre los interesados en su compra, por encima de la prensa; que el ebook podría llegar a expandir los momentos lectores del libro, ya que se anticipa una lectura potencialmente más frecuente que la que tiene lugar en el momento actual sobre papel; que las motivaciones que llevarían a comprar un dispositivo de este tipo tienen un carácter eminentemente práctico, vinculado a su portabilidad, versatilidad, transporte y ahorro de espacio.

Frente a la practicidad de las potenciales motivaciones de compra, los frenos tienden a adquirir un carácter fuertemente emocional, vinculándose en buena medida a la “mítica del papel”. Tal como señala Carlos Reinoso “lo que sin duda está quedando muy claro es que el papel impreso -frente a otros soportes- tiene una gran capacidad para transmitir emociones porque se puede tocar y sentir, se puede oler y crea con el lector una relación cercana, directa, física, que hace que el mensaje sea más potente y convincente”.

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Tufos y perfumes…

“Mi nombre es Stilton, Geronimo Stilton. Me considero un tipo, o sea un ratón, absolutamente normal. Soy editor: mi editorial publica el diario más leído de la Isla de los Ratones, El Eco del Roedor.” Así comienza la primera de las aventuras de Geronimo Stilton, el protagonista de una colección de 34 títulos, que lleva vendidos más de 2.000.000 de ejemplares en nuestro país. ¿El secreto de su éxito?: Las hazañas del ratón Geronimo no sólo se leen sino que se huelen… Sus páginas están impregnadas de olores en consonancia con las historias que viven los personajes.

Papel prensa

Utilizado para la impresión de diarios, está fabricado mayoritariamente a base de papel recuperado o pasta mecánica. Puede ser blanco o ligeramente coloreado y su gramaje habitual oscila entre 40 y 52 g/m2, aunque puede llegar a 65 g/m2.

Papel para impresión y escritura

Utilizado para revistas, libros, cuadernos, agendas, sobres, folletos, carteles, papeles de oficina…, puede ser estucado o no estucado, dependiendo del uso a que esté destinado. El estucado es un proceso mediante el que se adicionan al papel -por una o por las dos caras- productos como caolín o carbonato cálcico, que permiten mejorar las características de impresión, haciendo el papel más brillante, más opaco y más uniforme.

Papel higiénico y sanitario

Fabricados a base de fibra virgen o papel recuperado o una mezcla de ambos, se utilizan en la higiene personal (papel higiénico, compresas, pañales, pañuelos…), en el ámbito doméstico (rollos de papel de cocina, servilletas, manteles, filtros de café…) y como material sanitario y de limpieza industrial.

Papel para envases y embalajes

Papeles para cartón ondulado: Utilizados en las distintas capas de las cajas de cartón ondulado, se fabrican básicamente con papel recuperado, si bien pueden incorporar, en distinta proporción, pasta virgen. En este grupo se incluyen: papeles para ondular (fluting, semiquímico, etc.), kraftliner, testliner y biclases.

Papel kraft sacos: papel de gran resistencia empelado en la fabricación de sacos de gran tamaño para materiales de construcción, alimentación animal…

Cartoncillo: empleado en la fabricación de estuches plegables o envases, es un material compacto hecho a base de pasta virgen y/o papel recuperado, con varias capas y normalmente acabado con recubrimiento de una capa de estuco.

Papeles especiales

Entre ellos: papel impermeabilizado para embalaje de productos hortofrutícolas, papel microrizado de gran extensibilidad, papel inter-leaving de excelente comportamiento frente a elevadas temperaturas para intercalar en usos industriales como el laminado en frío de acero, papel cushion para usos industriales como sustituto del poliuretano, papel moneda, papel metalizado directamente por alto vacío, papel autoadhesivo inhibidor del moho, papel acetato de celulosa transparente…

OPINIÓN

Uno de cada tres papeles que hoy utilizamos, hace diez años no existía

Entrevista a Carlos Reinoso, director general de Aspapel

Mónica Daluz
24/08/2009

Carlos Reinoso nos habla en esta entrevista de las innovaciones más relevantes que han tenido lugar durante los últimos años en las propiedades del producto que nos ocupa, el papel. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta Papel y Cartón destaca la versatilidad de este material, sus múltiples aplicaciones y sus óptimas características medioambientales.

Carlos Reinoso, director general de Aspapel

Carlos Reinoso, director general de Aspapel.

Háblenos del proceso de innovación que ha experimentado el papel como producto, para adaptarse a las exigencias del mercado a lo largo del tiempo.

Una de las principales características del papel es su enorme versatilidad, que le permite adaptarse a la evolución del mercado. Podemos decir que uno de cada tres papeles que hoy utilizamos habitualmente, hace diez años ni siquiera existía.

Los papeles más conocidos y de uso más habitual como son en general los papeles gráficos, los papeles para envases y embalajes y los higiénicos y sanitarios, están reinventándose cada día, en un proceso continuo de innovación, desarrollando papeles con nuevas o mejoradas características que permiten que este material esté presente en usos y aplicaciones no hace mucho impensables.

Un ejemplo curioso en el campo de los papeles gráficos podría ser el papel resistente a la intemperie para carteles publicitarios, de alta estabilidad dimensional, gran resistencia al desgarro y alta opacidad incluso cuando está mojado.

En el campo de los envases tenemos papeles de gran resistencia como el papel para sacos de gran contenido, que se utilizan para cemento, por ejemplo, papeles con barrera antigrasa como el que se utiliza para envoltorio de la mantequilla, papeles de alta resistencia a la humedad como los envases de congelados o papeles de gran resistencia al calor como los moldes de las magdalenas que se utilizan en hornos industriales.

Las aplicaciones del papel en el campo sanitario son muy numerosas como, por ejemplo, el papel de características no citotóxicas para apósitos sanitarios. Y hay también innovaciones para el hogar como el papel higiénico perfumado o los pañuelos con bálsamo suavizante.

Pero además de estos tres grandes tipos de papeles, más conocidos y habituales, hay otros muchos papeles presentes en nuestra vida diaria. El filtro de la cafetera, la bolsita de té de papel filtro, el papel de lija de la lima de uñas, la bolsa de la aspiradora, los papeles de seguridad (papel moneda, documentos de identidad, certificados…), las etiquetas de papel metalizado de las botellas de cerveza, las etiquetas adhesivas de todo tipo…

Por no mencionar otros tipos de papeles que ni siquiera somos conscientes de que utilizamos, como los que se usan en automoción o en los equipos electrónicos e informáticos.

En el sector gráfico intervienen tres elementos (papel, tintas y maquinaria de impresión) cuyas características deben “trabajar” interrelacionadas. ¿Cuál es la dinámica de este “tándem a tres bandas”? ¿Los fabricantes de papel tienen en cuenta las innovaciones en las tintas y en los sistemas de impresión a la hora de diseñar productos con nuevas propiedades?

Efectivamente, el papel ha ido innovando de forma paralela al proceso de mejora y evolución continua que se produce en el campo de la maquinaria papelera y de las tintas.

En la fabricación del papel buscamos responder a los crecientes estándares de calidad gráfica con papeles especializados para las distintas necesidades de impresión, para ofrecer mayor lisura, secado rápido, mayor brillo y densidad del tono de las tintas… Hay papeles estucados arte y triple capa que se emplean en ediciones de lujo o en determinados tipos de publicidad, los estucados industriales de doble capa, que son muy utilizados, los estucados a una cara para sobrecubiertas, por ejemplo. Los estucados de alto brillo para displays, bolsas… Sin hablar de las múltiples posibilidades de papeles para impresiones especiales, por ejemplo en etiquetas.

Pero también mejoramos la estabilidad dimensional y la formación de la hoja para responder mejor a las grandes velocidades de las máquinas offset.

Además, los papeles gráficos han conseguido reducir muy notablemente sus gramajes, manteniendo las mismas características y calidad de impresión y sin perder maquinabilidad y resistencia. En este sentido existe una clara demanda social y papeleros, impresores y editores trabajamos conjuntamente para hacer posible, por ejemplo, la edición de libros de texto con un papel de bajo gramaje, que mantiene las condiciones de calidad de impresión y pesa un 30% menos en la mochila del niño, o libros de bolsillo con papel de bajo gramaje, para hacer más fácil su transporte y lectura en los trayectos casa-trabajo-casa en el metro, el tren o el autobús.

El papel prensa se está fabricando también a gramajes muy bajos, impensables hace muy poco tiempo, y con excelentes resultados de maquinabilidad, resistencia y calidad de impresión.

También el papel responde a las nuevas necesidades de la impresión en el ámbito doméstico y en las oficinas, desarrollando papeles destinados específicamente para la impresión láser, papel para las impresoras de chorro de tinta que disminuye el tiempo de secado, papeles fotográficos para impresora…

Hablemos del “papel tecnológico” ¿Cuáles son las prestaciones más innovadoras en el sector del papel? Y ¿qué nos queda por ver; en qué dirección van las investigaciones?

La producción de papel es hoy un proceso tecnológicamente muy complejo y en constante innovación. La evolución de la tecnología papelera sigue una pauta clara: más velocidad, más productividad, más especialización y más calidad de producción, con soluciones orientadas a la protección del medio ambiente.

Según la última Encuesta INE sobre innovación tecnológica en empresas, el 36% de las empresas del sector del papel y el cartón son empresas innovadoras, y actualmente el 21% de la cifra de negocio del sector del papel y el cartón corresponde a productos nuevos o mejorados.

Se trata de productos de alto valor añadido y alta tecnología, con sorprendentes prestaciones e insospechadas aplicaciones.

Un buen ejemplo son los papeles filtro con infinidad de aplicaciones, entre las que se encuentran: los papeles indicadores de pH, los papeles para cromatografía, el papel filtro con carbón activo…

En el campo de la electrónica y la informática, el papel tiene también muy diversas aplicaciones, como el papel electrotécnico para uso en cables y transformadores de alto voltaje; el cartón dieléctrico, con efectos aislantes, para contadores, aparatos de radio, transformadores, motores, dinamos…; el papel para baterías; el papel que se utiliza en las placas de circuito impreso de los ordenadores…

En el campo de la automoción, se utilizan distintos tipos de papel, por ejemplo, papeles de extrema resistencia en las juntas de culata, papel filtro en los filtros del aire o de la gasolina, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión…

La de los papeles de seguridad es también otra familia interesante, con elementos singulares como fibras fluorescentes, tintas reactivas, superficies sensibles…, adaptados a las más exigentes técnicas de impresión y personalización para papel moneda, documentos de identidad, certificados…

En definitiva hay más de 500 tipos de papel presentes en nuestra vida diaria.

Otro gran bloque sería el papel reciclado. Cuéntenos las ventajas e inconvenientes de este tipo de papel así como, tal vez, ideas erróneas en el debate “papel no reciclado versus papel reciclado”.

En realidad la oposición papel reciclado/papel de fibra virgen parte del desconocimiento del verdadero funcionamiento del ciclo del papel, un ciclo integrado que se inicia en la naturaleza, con el árbol.

El papel se fabrica con fibra de celulosa procedente de la madera, un recurso natural y renovable. Cuando esta fibra de celulosa se utiliza una primera vez en la fabricación del papel, se denomina fibra virgen. A continuación, a través del reciclaje, esa misma fibra de celulosa se reutiliza sucesivas veces y se denomina entonces recuperada o reciclada.

Para mantener en funcionamiento este ciclo de aprovechamiento es necesario ir incorporando una cierta cantidad de fibra virgen al ciclo, dado que la fibra de celulosa se va deteriorando con los sucesivos usos y además alrededor de un 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse para el reciclaje porque lo guardamos (libros, documentos, fotos…) o porque debido a su uso de deteriora o se destruye como ocurre con el papel higiénico.

Hay determinados tipos de papel que -por el uso a que están destinados- necesitan ofrecer unas características que aporta solo la fibra virgen, que se incorpora después al proceso de reciclaje, contribuyendo a mantener el ciclo del papel en funcionamiento.

Por otra parte, la madera con la que se hace el papel, en España se planta y se cultiva en plantaciones de pino y de eucalipto, que están continuamente regenerándose y replantándose. Por cada tonelada de papel que se fabrica se plantan y cultivan seis nuevos árboles. Y gracias a la producción papelera, existen y se mantienen 430.000 hectáreas de arbolado, que de otro modo no existirían.

Lo fundamental es que el papel que utilicemos -sea de fibra virgen o reciclada- lo depositemos en el contenedor azul para su reciclaje. Lo importante es que el papel es reciclable y que de hecho es el material que más se recicla.

¿Qué opina sobre los nuevos criterios en la “compra pública” en relación al tipo de papel que éstos imponen? ¿Cómo afectará al sector?

La Administración central ha establecido criterios aplicables a las compras públicas que tienen como objetivo reducir el consumo de papel y limitar la impresión. Y esto se hace no para ahorrar costes -algo que sería encomiable- sino argumentando razones medioambientales sin fundamento alguno. Estos nuevos criterios suponen tanto la reducción del consumo como la elección de unos tipos de papeles que apenas se fabrican en España. Y, la verdad, es difícil entender que la Administración española acabe importando el 100% del papel que consuma.

En clave de opinión…

El imperio del bit, la cultura del snack y cómo pasar de la amenaza a la oportunidad

Mónica Daluz
24/08/2009

Con el arribo de la digitalización se multiplicaron los soportes y los canales de difusión de la cultura; ello está dando lugar a la aparición de nuevas fórmulas de comercialización de los contenidos y a la transformación de los modelos de negocio y del papel de las industrias implicadas. Desde los albores de la galaxia Gutenberg los destinos de la industria papelera y de la industria gráfica han discurrido en paralelo ¿será distinto ahora, en la era digital? Este artículo les propone una reflexión sobre el modo en que el código binario está transformando el mensaje y, por tanto, el medio. En cualquier caso, si alguien o algo gana esta batalla, que se libra en la aldea global, será la comunicación humana.

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¿Se acuerdan de cuando a los comerciantes de los 80 se les ocurrió que en lugar de abrir su tienda donde no tuvieran competencia en kilómetros a la redonda, lo mejor sería colocarse junto a ella generándose así un “efecto llamada” que dio lugar al nacimiento de las zonas comerciales, bien urbanas o extrarradiales? Algo parecido está ocurriendo en la era digital. Parece ser que “bit llama a bit”. El vídeo no acaba con la estrella de la radio sino que la reinventa y le saca el mayor partido.

Teóricos de la comunicación audiovisual y puristas reaccionarios se lamentan de que la digitalización de la fotografía hace a ésta perder su valor testimonial como documento porque en cualquier catástrofe o momento noticiable hay alguien que saca su cámara, o simplemente su móvil, del bolsillo. En algunos de estos sectores se afirma que la participación masiva de aficionados en la producción de contenidos causará un empobrecimiento de los mismos que amenaza con llegar a los medios de comunicación. ¿Desde cuándo la democratización en el uso de las tecnologías y la participación ciudadana en la construcción social son perniciosas? Éste sería un debate sobre el contenido, pero, ¿qué pasa con, digamos, el continente? La cuestión es que los verdaderos vaivenes son para la industria: el negocio del revelado ha caído en picado, los canales de distribución han variado y el precio medio de las cámaras fotográficas ha descendido drásticamente. En cualquier caso, lo cierto es que hoy tomamos más imágenes que nunca y tienen cámara más personas que nunca. Conclusión: gana la fotografía.

Tomemos otro ejemplo: la música digital. Que las notas en código binario transformarán el negocio de la música es una opinión unánime, pero contrariamente a lo que aseguran los distintos actores de la industria musical, no acabarán con la música. Los nuevos sistemas de distribución, de fácil acceso y bajo coste, están provocando una caída de las ventas de CD pero han conseguido que más personas escuchen música y que éstas escuchen más música de lo que lo hacían cuando para ello debían comprar un CD original. Conclusión: gana la música.

En el cine ocurre lo mismo desde hace tiempo; la llegada del vídeo, analógico primero y en DVD después, y más recientemente de las pantallas planas cada vez de mayores pulgadas, así como de los sofisticados sistemas de home cinema, han ido socavando el negocio de las salas de cine. Con la irrupción del P2P y el progresivo incremento del ancho de banda, además del crecimiento que han experimentado los canales de televisión de pago, el negocio de los videoclubs también ha venido a menos; hasta la programación televisiva ha relegado el film de la parrilla: ¿para qué si podemos elegir la película, además de cuándo verla? Pero el cine no está en crisis. La premisa se cumple de nuevo: gana el cine.

La industria gráfica tampoco es inmune al “síndrome del bit”, pero su versatilidad la sitúa en una posición de privilegio frente a otras industrias culturales. La desmaterialización nos brinda el acceso universal a la información al tiempo que ésta es susceptible de desaparecer de la red en un abrir y cerrar de ojos. Caminamos hacia un cambio en la filosofía documental en dirección, por un lado, a la digitalización, y por otro hacia la racionalización del documento impreso. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el advenimiento de la digitalización trae como consecuencia la revalorización de la página, en la que se buscará que el gasto en el papel gane en efectividad. Imprimir mucho e imprimir más rápido dará paso a la impresión inteligente: segmentada, efectiva y de calidad.

Ámbito “de papel” por excelencia es el educativo, y en él se fragua un cambio de hábitos. El e-learning empuja, el e-book también se abre paso… pero ahí va un dato que da que pensar: una encuesta entre estudiantes universitarios americanos determinó que el 43% de ellos mencionaba el olor, tanto a nuevo como a viejo, como la cualidad que más les atraía de los libros en tanto que objetos físicos. Desde entonces, la tienda on line de libros electrónicos Café Scribe, con cada compra, envía por correo una pegatina que al rascarla desprende un “olor mohoso” a libro viejo…

Anécdotas aparte, no sé si las habilidades lectoras ganarán esta batalla, pero el caso es que las universidades más prestigiosas del mundo, a la última en tecnología, cuelgan sus llamadas “píldoras docentes” -piezas de unos 10 minutos con conceptos fundamentales, directas y concisas-, en la plataforma digital iTunes U, una nueva prueba irrefutable del triunfo de la cultura del snack; lo que parece claro es que la letra impresa no tiene rival y que nada iguala el placer de tocar…

Aclaremos eso de “cultura del snack”. Nace como consecuencia del exceso de oferta audiovisual y es el resultado del proceso de fragmentación del discurso cultural. El concepto, bautizado en EE.UU., se refiere a ese picoteo permanente de cultura en pequeños trozos, al consumo de ocio digital por piezas en cualquier momento y lugar. Un vídeo de YouTube en la oficina, una canción comprimida en el autobús, un post desde la PDA en la cola de Hacienda…

Los móviles de última generación propician el consumo de ocio digital por piezas en cualquier momento y lugar...

Los móviles de última generación propician el consumo de ocio digital por piezas en cualquier momento y lugar, y al mismo tiempo convierten al ciudadano en creador de contenidos.

El hipertexto cambió el panorama por completo. Las herramientas de la nueva red, de nombre 2.0, indexan, organizan y relacionan el territorio virtual tratando de optimizar la gestión de la información, pero el cibermundo sigue siendo tan grande, y cada vez lo será más -por otra parte, que así sea-, que estamos abocados inexorablemente a la parcelación, al retal, a la flash-información. Los formatos mini y micro se apoderan del escenario del ocio y la cultura. Los telediarios han cambiado su estructura, yendo poco más allá del titular, y periódicos y revistas se encogen para adaptarse a la movilidad y participar de ese universo de pequeños bocados de consumo instantáneo. Lo último en píldoras de entretenimiento son los capítulos de series de los 70, como Los Ángeles de Charlie o Starsky y Hutch, comprimidos en cinco minutos de duración; la idea de los miniepisodios es de Sony Pictures Television con el site The Minisode Network, que ha articulado a través de la plataforma MySpace.

Podemos hacer de la era del tentempié, la era de lo esencial; de lo bueno y breve al mismo tiempo. Y aunque parezca lógico pensar que esta tendencia acelerada hacia la fragmentación del mensaje, así como la progresiva dificultad para atender al discurso articulado puede conducirnos a la superficialidad y a la dispersión, no debemos obviar que en la era del post y del alfabeto SMS, los bloggers, y bloggers somos todos, también se reúnen para reflexionar en torno a infinidad de temas diversos, lo que demuestra la compatibilidad de ambos modos de conocimiento. El consumidor de contenidos ha pasado a ser también generador de los mismos; cualquiera puede tener su propia audiencia o editar su propio libro. Definitivamente, gana la comunicación.

Las industrias del papel y gráfica debieran, pues, reconvertirse a la parcelación y buscar en ella el negocio, que lo hay, identificar las nuevas preferencias en los contenidos, para ofrecer los mejores y más imaginativos soportes en que servirlos. Y por lo que a contenidos respecta, como casi todo, es una cuestión de dosis: mitad snack, porque cualquier información puede darse, con brevedad y concisión, en unas pocas líneas, y mitad reflexión, porque hay que adaptarse a las tendencias pero no a costa de convertirse en una patata frita…

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
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