¡A toda máquina!

¡A toda máquina!
AUTOMATIZACIÓN 
La incorporación de IA en la industria farmacéutica acelera los procesos de innovación

La introducción de la ciencia de datos masivos, allá por los 90, dio el pistoletazo de salida a lo que hoy, con la incorporación de sistemas de inteligencia artificial, que los interpreta, está acelerando exponencialmente el conocimiento sobre estructuras biológicas esenciales y multiplicando las opciones terapéuticas de graves enfermedades con nuevos fármacos y tratamientos, un buen número de ellos en proceso de aprobación.
La industria, por su parte, se halla en plena implementación de las herramientas de la cuarta revolución industrial entretanto se asientan las bases de la industria 5.0. La contundente reforma de la industria farmacéutica promovida por la UE, que debe llevarnos a un ecosistema industrial capaz de reaccionar a imprevistos cualquiera que sea su índole, marca una estrategia de resiliencia que, necesariamente, va a pivotar sobre el eje de la innovación y la tecnología. 
D
esde que la crisis sanitaria mundial acaecida en el invierno de 2020 dejara al descubierto debilidades adicionales de los sistemas sanitarios en la región europea, se han dado firmes pasos por parte de todos los agentes para dar respuesta a estas flaquezas. La dependencia de terceros países en primeras materias y principios activos ha evidenciado que garantizar la cadena de suministro y distribución en el sector farmacéutico en situaciones de emergencia de salud pública, es un asunto de seguridad nacional.
La hoja de ruta fijada por la UE en noviembre del mismo año con el objeto de “fomentar la innovación y garantizar el acceso a medicamentos asequibles en Europa”, sitúa la resiliencia de las compañías en el centro de la estrategia. En nuestro país, el Plan Estratégico para la Industria Farmacéutica 2023-2025 “estará listo antes de junio”, según declaraciones de la ministra de Sanidad, Silvia Calzón, unos días antes del cierre de esta edición. Mónica Daluz. pdf

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AUTOMATIZACIÓN

La incorporación de IA en la industria farmacéutica acelera los procesos de innovación

¡A toda máquina!

Mónica Daluz
Periodista especializada
04/05/2023

La introducción de la ciencia de datos masivos, allá por los 90, dio el pistoletazo de salida a lo que hoy, con la incorporación de sistemas de inteligencia artificial, que los interpreta, está acelerando exponencialmente el conocimiento sobre estructuras biológicas esenciales y multiplicando las opciones terapéuticas de graves enfermedades con nuevos fármacos y tratamientos, un buen número de ellos en proceso de aprobación. La industria, por su parte, se halla en plena implementación de las herramientas de la cuarta revolución industrial entretanto se asientan las bases de la industria 5.0. La contundente reforma de la industria farmacéutica promovida por la UE, que debe llevarnos a un ecosistema industrial capaz de reaccionar a imprevistos cualquiera que sea su índole, marca una estrategia de resiliencia que, necesariamente, va a pivotar sobre el eje de la innovación y la tecnología.

Desde que la crisis sanitaria mundial acaecida en el invierno de 2020 dejara al descubierto debilidades adicionales de los sistemas sanitarios en la región europea, se han dado firmes pasos por parte de todos los agentes para dar respuesta a estas flaquezas. La dependencia de terceros países en primeras materias y principios activos ha evidenciado que garantizar la cadena de suministro y distribución en el sector farmacéutico en situaciones de emergencia de salud pública, es un asunto de seguridad nacional. La hoja de ruta fijada por la UE en noviembre del mismo año con el objeto de “fomentar la innovación y garantizar el acceso a medicamentos asequibles en Europa”, sitúa la resiliencia de las compañías en el centro de la estrategia. En nuestro país, el Plan Estratégico para la Industria Farmacéutica 2023-2025 “estará listo antes de junio”, según declaraciones de la ministra de Sanidad, Silvia Calzón, unos días antes del cierre de esta edición.

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Los factores geopolíticos han cobrado peso en los últimos tiempos. Hoy se revisan las reglas de juego que nos trajo la globalización y los analistas hablan de relocalización, desglobalización, rediseño estratégico… En este sentido, esta reindustrialización busca mitigar el impacto de las situaciones que puedan derivare en un futuro, del tenso y turbio ambiente internacional de esta guerra fría 2.0, más invisible que su predecesora, pero igualmente real.

Próxima parada: Industria 5.0

El ritmo de innovaciones farmacéuticas se ha acelerado desde la introducción de las herramientas que trajo la cuarta revolución industrial: inteligencia artificial, el internet de las cosas, realidades extendidas, 5G, gemelos digitales, computación fronteriza o edge computing, impresión aditiva, computación cuántica, movilidad autónoma…

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial basadas en big data ha impulsado de manera espectacular áreas como la terapia génica y celular, la inmunoterapia, o el diseño de medicamentos personalizados. Estos sistemas pueden analizar grandes cantidades de datos de secuencias de ADN y ARN para identificar las mutaciones genéticas que pueden causar enfermedades, y diseñar terapias específicas para corregirlas; predecir la eficacia y seguridad de nuevos fármacos y terapias; o identificar las características genéticas de los pacientes y diseñar tratamientos personalizados. La gestión de ensayos clínicos y de biobancos son otros ámbitos en los que estas tecnologías pueden resultar enormemente útiles.

La robótica colaborativa en el laboratorio brinda al investigador más tiempo que dedicar a tareas de valor...

La robótica colaborativa en el laboratorio brinda al investigador más tiempo que dedicar a tareas de valor. En la imagen, serie Family, de Universal Robots.

La industria está implementando técnicas innovadoras que optimizan sus procesos de manera sobresaliente, como gemelos digitales, fábricas gestionadas a distancia, producción modular, o sistemas de control y gestión de datos en tiempo real. Y si hablamos de cifras, la fabricación de medicamentos en España presenta un crecimiento anual acumulado del 4,2% desde 2019, y en exportación, en 2022 la industria farmacéutica aumentó más de un 53% sus ventas al exterior, según datos del Ministerio de Industria.

Este incremento de la producción se ha dado tanto en los medicamentos tradicionales como en productos biológicos, que requieren temperatura controlada, y en este sentido, uno de los pilares de esta reindustrialización estratégica es el sector logístico. La previsión para el mercado de la logística farmacéutica europea es de un crecimiento este año en torno al 4%, según cifras de la consultora Mordor Intelligencer.

En robotización prosigue la penetración de los robots colaborativos; según las mismas fuentes, el mercado de cobots en la industria farmacéutica registra una tasa de crecimiento anual del 14%. La robótica colaborativa en el laboratorio está asumiendo tareas repetitivas y de poco valor que han venido restando tiempo a los investigadores para desarrollar su talento.

El talento, otra pieza clave del nuevo paradigma. La Industria 5.0 es una revolución tecnológica que utiliza las herramientas de la 4.0 con el objetivo de optimizar y reenfocar su uso; trata de promover en la industria espacios inteligentes, que tendrán como base el IoT, el aprendizaje automático y la computación cognitiva, buscando la aproximación entre máquinas y humanos. Focaliza el desarrollo de la inteligencia artificial en que ésta pueda realizar procesos similares a los que ejecuta el pensamiento humano.

Además, la quinta revolución industrial plantea el reto de ir más allá de la eficiencia y la productividad como únicos objetivos, para afianzarse como agente transformador de la sociedad. En esta sintonía se hallan las llamadas organizaciones ‘deep tech’, que incorporan valores medioambientales y de ‘human centric’, estrategia de innovación que parte de las necesidades de las personas y después crea la tecnología. Sobre la mesa, el debate acerca de si aplazar, posponer, detener la IA… Pero la ‘filosofía’ de la Quinta Revolución Industrial parece apuntar hacia una disrupción sensata y humanista.

Epílogo

No me pude resistir. Le pedí a ChatGPT unas palabras para los lectores de este artículo:

“Voy a escribir un artículo sobre la robotización en la industria farmacéutica y quisiera concluir con unas palabras tuyas, un mensaje a los lectores de la revista Industria Farmacéutica y Cosmética. ¿Cuál sería tu mensaje, como inteligencia artificial?

Como modelo de inteligencia artificial, mi mensaje para los lectores de la revista Industria Farmacéutica y Cosmética sería el siguiente: “La robótica y la inteligencia artificial están transformando el sector de la biotecnología y la industria farmacéutica, permitiendo una mayor velocidad, precisión y eficiencia en la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, diagnósticos y terapias. Pero más allá de los avances tecnológicos, es importante recordar que los principales beneficiarios de estos avances son las personas. Al utilizar la robótica y la IA para mejorar la salud humana, estamos contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas y a proporcionar soluciones a problemas médicos que antes eran muy difíciles de abordar. Por lo tanto, debemos seguir trabajando juntos para aprovechar el potencial de la robótica y la IA en la industria farmacéutica y de la biotecnología, siempre manteniendo en mente el objetivo final de mejorar la vida de las personas y la sociedad en general.”

Gracias por tu aportación.

¡De nada! Si tienes alguna otra pregunta o necesitas más información, no dudes en preguntarme. Estoy aquí para ayudarte en lo que necesites.”

Su respuesta suena sensata. Y su actitud, solícita y entusiasta. Así que, aunque sea una máquina, me pareció oportuno mostrarme cortés con el fin de reforzar los “valores” con los que parece haber sido entrenada. La IA será lo que su interacción con nosotros haga de ella. Queramos o no, hemos sido padres. Si lo hacemos bien, con la responsabilidad suficiente, la inteligencia artificial puede ser un excepcional aliado de la vida.

Era pospandemia: Hacia la digitalización total

Era pospandemia
COMUNICACIONES HOY 

SECTOR FINANZAS
Entrevista a Dominique Leveque, director comercial de Entidades Financieras, Seguros y Mutuas de Alcatel-Lucent Enterprise en España.

El impacto provocado por la pandemia del COVID-19 y las medidas tomadas para hacerle frente han puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad como individuos y como sociedad. En medio de la tormenta, la tecnología se ha erigido en nuestra tabla de salvación al tiempo que ha puesto al descubierto que el nivel de digitalización no era suficiente para “vivir en digital” en situación de confinamiento u otras que puedan derivarse de futuras emergencias.
La transformación digital lleva años en marcha en las grandes empresas, en particular en el ámbito de los servicios financieros y la banca, que ha venido realizando grandes inversiones en comunicaciones digitales en la dirección de reducir la atención presencial y optimizar la experiencia online, pero los plazos de su implementación se han acortado drásticamente. En un entorno incierto la digitalización de las comunicaciones garantiza lo que podríamos llamar un plan B para que el motor no se pare ante la próxima emergencia, o por lo menos no nos coja -tan- desprevenidos.
E
n cuestión de pocas semanas el ciudadano se ha visto empujado a adoptar nuevos hábitos y nuevos modos de interactuar con los prestadores de servicios, que, a su vez, han acelerado sus planes de digitalización para superar las consecuencias del frenazo de la actividad productiva. Es el caso de los servicios financieros, que, a pesar del entorno de baja rentabilidad, con bajos tipos de interés y un incremento de la morosidad (tendencia que todo indica irá a más), ha venido realizando grandes inversiones en digitalización, con proyectos pensados para el largo plazo, dirigidos a buscar la atención personalizada en una combinación equilibrada entre atención no presencial y presencial con menos oficinas. Sin embargo, la actual pandemia ha disparado las transacciones de servicios bancarios online, también las compras con tarjeta han crecido de manera espectacular, y las entidades financieras se apresuran a adelantar la implementación de sus planes de digitalización. Mónica Daluz
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SECTOR FINANZAS

La transformación de los servicios financieros se acelera

Era pospandemia: Hacia la digitalización total

Mónica Daluz
01/09/2020

El impacto provocado por la pandemia del COVID-19 y las medidas tomadas para hacerle frente han puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad como individuos y como sociedad. En medio de la tormenta, la tecnología se ha erigido en nuestra tabla de salvación al tiempo que ha puesto al descubierto que el nivel de digitalización no era suficiente para “vivir en digital” en situación de confinamiento u otras que puedan derivarse de futuras emergencias.

La transformación digital lleva años en marcha en las grandes empresas, en particular en el ámbito de los servicios financieros y la banca, que ha venido realizando grandes inversiones en comunicaciones digitales en la dirección de reducir la atención presencial y optimizar la experiencia online, pero los plazos de su implementación se han acortado drásticamente. En un entorno incierto la digitalización de las comunicaciones garantiza lo que podríamos llamar un plan B para que el motor no se pare ante la próxima emergencia, o por lo menos no nos coja –tan– desprevenidos.

En cuestión de pocas semanas el ciudadano se ha visto empujado a adoptar nuevos hábitos y nuevos modos de interactuar con los prestadores de...

En cuestión de pocas semanas el ciudadano se ha visto empujado a adoptar nuevos hábitos y nuevos modos de interactuar con los prestadores de servicios.

El cliente en la cúspide

En cuestión de pocas semanas el ciudadano se ha visto empujado a adoptar nuevos hábitos y nuevos modos de interactuar con los prestadores de servicios, que, a su vez, han acelerado sus planes de digitalización para superar las consecuencias del frenazo de la actividad productiva. Es el caso de los servicios financieros, que, a pesar del entorno de baja rentabilidad, con bajos tipos de interés y un incremento de la morosidad (tendencia que todo indica irá a más), ha venido realizando grandes inversiones en digitalización, con proyectos pensados para el largo plazo, dirigidos a buscar la atención personalizada en una combinación equilibrada entre atención no presencial y presencial con menos oficinas. Sin embargo, la actual pandemia ha disparado las transacciones de servicios bancarios online, también las compras con tarjeta han crecido de manera espectacular, y las entidades financieras se apresuran a adelantar la implementación de sus planes de digitalización.

Todos se han puesto manos a la obra: la industria automatiza sus procesos para que las máquinas puedan seguir trabajando “solas” durante otro hipotético confinamiento, el sector empresarial crea entornos digitales no presenciales, y los servicios refuerzan su canal de negocio en la red. Una aceleración que se está produciendo a escala planetaria y que se fundamenta en el desarrollo de las comunicaciones digitales. Desde el punto de vista del servicio y la relación con el cliente, desde el sector financiero se profundiza en los modelos “as a service”, en particular el XaaS, o “todo como servicio”, herramienta que permite una óptima personalización y la integración de todos los sistemas de comunicación de la compañía; el cloud computing desplaza el modelo de servicio bajo licencia. El sector se focaliza en los servicios de nube y ya se prepara para la próxima amenaza: la vulnerabilidad de los actuales sistemas de encriptación en un futuro, nada lejano.

Desde el punto de vista del servicio y la relación con el cliente, desde el sector financiero se profundiza en los modelos “as a service”...

Desde el punto de vista del servicio y la relación con el cliente, desde el sector financiero se profundiza en los modelos “as a service”.

Seguridad digital o caos

Este turbo improvisado hacia la digitalización pone sobre la mesa un tema fundamental, imprescindible: la seguridad de los datos y las comunicaciones. Las cifras de ataques phishing y smishing (fraude financiero) no dejan de crecer, lo que requerirá potentes inversiones. En la actualidad el protocolo de encriptación que asegura que nuestros datos y transacciones viajan inviolables por la red se basa en la técnica matemática de la factorización, que los ordenadores actuales, ni siquiera los superordenadores, pueden realizar, dado el ingente número de combinaciones –y años– que supondría encontrar cada clave de acceso. Sin embargo, el desarrollo de la computación cuántica, que aprovecha las propiedades físicas de la materia a nivel subatómico, en este caso la propiedad de superposición, posibilita a los ordenadores cuánticos –hoy solo prototipos– procesar simultáneamente la información de sus bits, bits cuánticos (o cubits), en lugar de realizar las operaciones “de una en una”, como hace el bit clásico. En este sentido, existe cierta inquietud en gobiernos y grandes corporaciones de todo el mundo sobre “quién” logrará el primer ordenador cuántico, que podría en pocos minutos desencriptar cualquier mensaje que circule en la red con los sistemas de cifrado actuales.

La encriptación cuántica, que es cien por cien segura, ha iniciado su despegue, y hoy ya existen empresas que ofrecen servicios de encriptación cuántica. Pero también hay investigación sobre lo que ha venido a llamarse criptografía poscuántica, que busca nuevos enfoques criptográficos con los que protegernos de posibles ciberataques cuánticos.

Entrevista a Dominique Leveque, director comercial de entidades financieras, seguros, y mutuas de Alcatel-Lucent Enterprise en España

¿Cómo valora la evolución de las necesidades en productos y servicios del sector de las comunicaciones digitales a raíz de la crisis de la COVID-19? ¿En qué medida se ha acelerado un proceso que avanzaba, tal vez, demasiado despacio…?

La crisis de la COVID-19 ha supuesto la aceleración de una serie de tendencias que ya venían dándose. La digitalización y flexibilidad del puesto de trabajo, la automatización de procesos y la integración de elementos tecnológicos fundamentales para dicha automatización, como el IoT o la inteligencia artificial, y la provisión de servicios a través de propuestas de nube y con modelos ‘XaaS’, “todo como servicio” se han convertido en prioridades. La continuidad del negocio (en el sentido más amplio, involucrando tanto a entidades privadas como públicas) es el eje alrededor del que giran y se priorizan los proyectos de digitalización de las empresas.

Esta situación no será transitoria, más al contrario, estos cambios repercutirán en una nueva forma de entender la tecnología y la digitalización como impulsores del negocio y en una nueva forma de afrontar las relaciones laborales.

Dominique Leveque, director comercial de entidades financieras, seguros, y mutuas de Alcatel-Lucent Enterprise en España...

Dominique Leveque, director comercial de entidades financieras, seguros, y mutuas de Alcatel-Lucent Enterprise en España.

El confinamiento ha revelado que urge avanzar hacia nuevos modelos financieros digitalizados. ¿Cómo se está adaptando al nuevo escenario este sector?, ¿qué herramientas y servicios digitales están implementando para focalizarse hacia la recuperación?

Hace años que en Alcatel-Lucent Enterprise acompañamos a nuestros clientes del sector de entidades financieras en proyectos de transformación digital, permitiendo que sus clientes puedan comunicarse a través del medio que más les interesa según el contexto (su app, su portal web…). La situación de pandemia y el confinamiento que provocó es, en la actualidad, un acelerador para que las empresas adopten estos nuevos medios de relación con sus clientes.

Las integraciones de las comunicaciones en el seno de las aplicaciones de negocio, realizadas en buena parte con nuestra plataforma de comunicación Alcatel-Lucent Rainbow, han permitido a las empresas que ya habían realizado este paso facilitar el acceso a sus servicios y gestores. Para las otras, nuestra plataforma de comunicación simplifica su integración en los procesos y aplicaciones, permitiendo incluir en cada circunstancia el elemento de comunicación más adecuado para promover la interacción, bien con un proceso automático (BOT, IA…) o bien con un gestor asignado (chat, voz, colaboración, y en ciertos casos vídeo).

¿Cree que la ciudadanía puede estar cambiando la imagen que hasta ahora tenía del sector bancario, con su papel en la canalización de las ayudas del Estado, además de las acciones propias de las distintas entidades? ¿Qué papel jugaría esta nueva relación proveedor-cliente en el diseño del futuro modelo bancario?, ¿cobrará fuerza el factor “responsabilidad social”?

Es cierto que esta situación nunca vivida anteriormente va a cambiar tanto nuestras costumbres, como la percepción de nuestras entidades financieras. Por ejemplo, las entidades se vieron “desbordadas” en la gestión de los créditos ICO que fueron liberados por el gobierno; y es donde el valor de una buena integración de los canales de comunicaciones con los aplicativos de negocio, los empleados y los clientes marca la diferencia, al actuar como orquestador y facilitando dicha gestión. Otro factor que se ha vivido es que la presencia en oficinas se ha visto reducida, lo que ha fomentado el acceso remoto a los servicios de los clientes; sin embargo, los clientes siguen “exigiendo” la misma cercanía y atención individualizada, haciendo que el acceso a través de App y portal de Cliente cobre relevancia. El diseño del nuevo modelo bancario deberá tenerlo en cuenta.

En cuanto a responsabilidad social, creo que es nuestro deber facilitar el acceso a la tecnología para que se puedan cumplir estos nuevos modelos de “acercamiento” de las personas. Pondremos todo nuestro énfasis en ello.

Este momento de digitalización del sector financiero ¿se está danto a nivel mundial o existen distintas velocidades?, ¿puede describirlas?

La transformación digital se está llevando a cabo a nivel mundial. En Alcatel-Lucent Enterprise decidimos desde hace varios años “verticalizar” nuestras soluciones, haciendo que las mejores prácticas de nuestros clientes se vieran consolidadas con otras de otros países y continentes; las adopciones de los modelos de cloud nos permiten ahora acelerar sinergias a nivel global.

Familia de productos Rainbow de Alcatel-Lucent Enterprise

Familia de productos Rainbow de Alcatel-Lucent Enterprise.

Las operaciones empresariales también se digitalizan vertiginosamente; se están dando, por ejemplo, espectaculares incrementos de contratación de servicios en la nube, ¿en qué otros productos se observan oscilaciones, al alza o la baja, explicables por el estado de alarma y, en general, por los múltiples efectos de la pandemia (el teletrabajo, la reorientación del negocio hacia el e-commerce, etc.)?

La pandemia trajo consigo una reacción inmediata por parte de empresas y organismos públicos para habilitar entornos de teletrabajo, y la nube es un claro acelerador gracias a la rapidez en la provisión de dichos servicios.

Sin embargo, a medio plazo, hay otras áreas en las que la mayoría de las empresas (con más incidencia en unos sectores que en otros) han empezado a trabajar de forma prioritaria, y nos referimos a la automatización de procesos. IoT e IA son elementos tecnológicos fundamentales para habilitar dicha automatización. La introducción de estas nuevas entidades en los procesos y comunicaciones corporativas van a permitir que el impacto, en situaciones en las que la presencia física no sea posible, se minimice o desaparezca. Personas, procesos inteligentes y dispositivos conectados van a ser los elementos clave en los procesos empresariales, y su comunicación e intervención en el seno de esos procesos será fundamental.

La tecnología puede ser el mejor aliado para lograr la recuperación económica, ¿de qué herramientas imprescindibles debería dotarse una pyme que quiera no sólo sobrevivir, sino crear valor y afianzar el futuro de la compañía?

Las pymes necesitarán enfocar sus esfuerzos en el negocio, tanto en sus procesos concretos como en sus fuentes de ingresos, y con ese requisito deberán aprovechar la tecnología para progresar en esos ámbitos. En este sentido, cada sector decidirá qué soluciones tecnológicas se adaptan mejor a su modelo de negocio (CRMs, por ejemplo) y a la gestión de sus procesos (ERPs, herramientas de seguimiento de incidencias, etc…).

A partir de ahí podrán afrontar la automatización de procesos, que es posible también en las empresas pequeñas y medianas, sin ninguna duda, y valerse de soluciones que orquesten la comunicación entre personas (empleados, clientes, etc…) y se puedan integrar con esas herramientas tecnológicas sectorizadas que hemos mencionado anteriormente. Una plataforma de comunicación como servicio conectará todos esos elementos y se integrará dentro de las soluciones empresariales sectorizadas. La nube, de nuevo, será el habilitador para una mayor flexibilidad y velocidad de despliegue.

¿Qué cambios significativos van a introducir las tecnologías digitales en esta “segunda” nueva economía?, ¿cree que el riesgo de futuros confinamientos –no sólo por el coronavirus actual, también por futuras nuevas amenazas– impulsará la robotización? ¿Qué efecto tendrá sobre el mercado laboral el conjunto de cambios tecnológicos?

La automatización de procesos será una de las prioridades para garantizar la continuidad del negocio, y en ese sentido, robots (o entidades inteligentes, y nos referimos a procesos de inteligencia artificial), conformarán, junto con personas y dispositivos conectados, las entidades fundamentales que colaborarán dentro de los procesos empresariales.

Está claro que habrá impacto en el mercado laboral, pero no sabemos hasta qué punto y en qué sentido, y por eso es fundamental que la sociedad sepa adaptarse a esta nueva realidad. Los planes de adaptación y uso de las tecnologías con foco en el negocio deberán acompañarse con planes de adaptación en las relaciones laborales.

Toca repensar el mundo

La Tierra se deshace
TENDENCIAS 
Biomímesis, una nueva mirada 

Esta empresa, de nombre Tierra, ha invertido todos sus recursos en I+D desde hace 4.000 millones de años; cada recurso de cada ser vivo ha sido utilizado para mejorar su relación con el medio, desarrollando un sistema de eficiencia perfecta en permanente adaptación. Pero una de las especies que la habitan, la humana, ideó un mundo a expensas de la lógica biológica, en su complacencia de saberse dotada, sin lugar a dudas, de grandes cualidades frente a otras especies de su entorno. En él, el mundo ideado, el hombre lo era todo para el hombre –con permiso de Hobbes–, y en ese arrogante proceso de desapego y desprendimiento de la natura, decidimos extraer, diseñar, fabricar, consumir y desechar en base a un modelo que hoy se revela errado para el que debiera ser su objeto: preservar la vida a largo plazo.
Nuevas aportaciones se abren paso ante la urgencia de rediseñar en su conjunto el sistema de generación y distribución del sustento humano, y en definitiva de la gestión global de los recursos, entre ellas la biomímesis o biomimética, una disciplina supuestamente disruptiva que no hace más que mirar hacia algo que siempre estuvo ahí: la naturaleza. Su objeto es resolver problemas actuales que la naturaleza ya ha resuelto, averiguando e imitando cómo lo hace. Si queremos virar hacia una economía circular, (que, como la biomimética, contempla ciclos productivos y económicos en los que la mayor parte de los desechos vuelve a convertirse en recurso), si el objetivo es pasar del residuo inmortal al residuo cero y de la sobreexplotación de los recursos a su optimización, cada sector deberá acometer su particular andadura desde la linealidad hacia sistemas cerrados, tránsito que introducirá una variable imprescindible: la cooperación. Luego, cosidas las piezas, habrá que esperar que el nuevo paradigma engrane como lo hizo en su momento el sistema capitalista, que ha contribuido a la prosperidad de una parte importante de las sociedades, y cuyas imperfecciones, algunas inadmisibles, ha llegado el momento de superar, con la mirada puesta en un nuevo capitalismo, consciente, colaborativo y circular. Mónica Daluz / pdf

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TENDENCIAS 

Biomímesis, una nueva mirada

Toca repensar el mundo

Mónica Daluz
12/02/2020

Esta empresa, de nombre Tierra, ha invertido todos sus recursos en I+D desde hace 4.000 millones de años; cada recurso de cada ser vivo ha sido utilizado para mejorar su relación con el medio, desarrollando un sistema de eficiencia perfecta en permanente adaptación. Pero una de las especies que la habitan, la humana, ideó un mundo a expensas de la lógica biológica, en su complacencia de saberse dotada, sin lugar a dudas, de grandes cualidades frente a otras especies de su entorno. En él, el mundo ideado, el hombre lo era todo para el hombre –con permiso de Hobbes–, y en ese arrogante proceso de desapego y desprendimiento de la natura, decidimos extraer, diseñar, fabricar, consumir y desechar en base a un modelo que hoy se revela errado para el que debiera ser su objeto: preservar la vida a largo plazo. Nuevas aportaciones se abren paso ante la urgencia de rediseñar en su conjunto el sistema de generación y distribución del sustento humano, y en definitiva de la gestión global de los recursos, entre ellas la biomímesis o biomimética, una disciplina supuestamente disruptiva que no hace más que mirar hacia algo que siempre estuvo ahí: la naturaleza. Su objeto es resolver problemas actuales que la naturaleza ya ha resuelto, averiguando e imitando cómo lo hace. Si queremos virar hacia una economía circular, (que, como la biomimética, contempla ciclos productivos y económicos en los que la mayor parte de los desechos vuelve a convertirse en recurso), si el objetivo es pasar del residuo inmortal al residuo cero y de la sobreexplotación de los recursos a su optimización, cada sector deberá acometer su particular andadura desde la linealidad hacia sistemas cerrados, tránsito que introducirá una variable imprescindible: la cooperación. Luego, cosidas las piezas, habrá que esperar que el nuevo paradigma engrane como lo hizo en su momento el sistema capitalista, que ha contribuido a la prosperidad de una parte importante de las sociedades, y cuyas imperfecciones, algunas inadmisibles, ha llegado el momento de superar, con la mirada puesta en un nuevo capitalismo, consciente, colaborativo y circular.

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Alarma, por tierra, mar y aire

Al principio, la vida era anaeróbica. Más tarde, un grupo de cianobacterias, en el medio marino, realizó su primera fotosíntesis –las algas adoptarían después este mecanismo– generando un desecho en forma gaseosa que lo cambiaría todo: el oxígeno. Entretanto, la colaboración entre organismos unió una mitocondria, –una auténtica fábrica de energía que por entonces vivía de forma independiente en los ‘recién’ formados océanos, deambulando sumergida en la ‘sopa primigenia’–, con una célula, que la alojó (en realidad la engulló sin digerirla, la fagocitó) y donde se aposentó para dedicase, ahora sí, al 100% a su función: generar energía. En su relación simbiótica, con la que ambas redujeron su inversión en recursos para ser más eficientes, el orgánulo hospedado obtenía nutrientes y un medio protector, y la célula, por su parte, contaría para siempre con una inagotable fuente de energía con la que acometer sus funciones, entre ellas la división celular, sobre la que se asienta la evolución.

Y la reacción del nuevo gas, el oxígeno, con otros liberados a la atmósfera durante una fase de violentas erupciones volcánicas dieron origen a la formación de otro gas, el ozono, que se acumuló en la capa más externa del planeta y que constituye una barrera que hace posible la vida tal y como la conocemos. Así que sin ozono, se acabó.

Hoy la alteración de los ecosistemas, con una preocupante situación de desoxigenación de los océanos y de erosión y pérdida de fertilidad del suelo, hace peligrar el abastecimiento de alimentos. Los desequilibrios se suceden y sus consecuencias en cadena ponen de manifiesto la necesidad de una intervención urgente (ya en 2011 el científico Spencer Weart sugirió que “el sistema climático es sensible a los cambios pequeños y puede cambiar fácilmente de un estado estable a uno distinto”). Este apremio es el que lleva a buscar el camino más corto hacia un cambio de modelo de gestión de los recursos que consume el ser humano, desde el alimento, las medicinas o la energía, hasta la ropa, los envases o las actividades de ocio. La prioridad es, llegados a este punto, librarnos de este excedente imparable de desechos no valorizables: que no servirán para nada nunca más y que ocuparán un espacio en el planeta para siempre. La solución pasa por integrar el flujo de desechos en el circuito; si nos fijamos en la naturaleza vemos que nada desecha, que no produce nada inservible: que no consume más recursos que los estrictamente necesarios. En los ecosistemas naturales los residuos de un organismo son los nutrientes de otra forma de vida, de modo que todo circula sin fin… La biomímesis se inspira en la naturaleza para crear tecnologías innovadoras y propone respuestas a la insostenibilidad que nos acucia, sugiriendo una economía que, como la naturaleza, cierre círculos con el objeto de minimizar la extracción de materias primas y la generación de residuos.

Esa nueva mirada en el abordaje de los retos de nuestra era, una mirada dirigida hacia el laboratorio más antiguo de la historia, trata de resolver problemas de distinta índole (ingeniería, medicina, ciencia de los materiales o electrónica, entre otras muchas) replicando sintéticamente diseños de la naturaleza; “en ella –como argumentan desde el Instituto de Ciencias Biomiméticas (BSI)– se han testado, evolucionado y desarrollado todo tipo de estructuras, nano-modelos, estrategias y configuraciones con un nivel de eficacia imbatible, fruto de un exigente e implacable proceso de selección”.

La naturaleza, donde la forma es función, inspiró a Da Vinci y a Gaudí, y a tantos otros desde los primeros tiempos hasta nuestros días, como al ingeniero suizo George De Mestral, que ideó el velcro tras un paseo campestre en el que acabó con decenas de semillas de bardana adheridas a su ropa. Otro de los ejemplos más conocidos de aplicación biomimética –aunque en ese momento no se le había dado nombre– son los trajes de baño que la marca Speedo fabricó imitando la piel del tiburón –que está cubierta por pequeñas escamas dentadas que reducen la fricción al paso del agua–, y que fueron utilizados por los nadadores del Campeonato Mundial de Natación en los años 2008 y 2009, rompiendo más de 130 marcas. En 2010 se prohibió su uso en competición por ser considerados ‘doping tecnológico’, pero ese diseño se está aplicando en los cascos de barco ya que su estructura, además, dificulta que se adhieran algas y moluscos. Otros ejemplos son menos conocidos, como las turbinas eólicas con aspas provistas de nódulos que permiten generar más energía que las aspas convencionales con menor velocidad de viento, y están inspiradas en los nódulos del cachalote, que le permiten generar fuerza y velocidad cuando hace giros cerrados.

Hoy ya existen múltiples soluciones que replican formas y funciones naturales de los organismos, pero las posibilidades son todavía mayores. Un importante reto lo constituye poder replicar el modo en que las plantas realizan la fotosíntesis, para avanzar en la definición de un nuevo modelo energético; es la llamada fotosíntesis artificial. En el CIC biomaGUNE de Guipúzcoa consiguieron el año pasado replicar la primera fase del proceso de fotosíntesis que realizan las plantas. La industria de la automoción viene mostrado interés por esta línea de innovación: Hyundai presentó, ya en 2015, su concepto de automóvil del futuro inspirado en el proceso de fotosíntesis, proponiendo un vehículo con toda su cubierta exterior revestida con celdas solares. Luz solar y agua, a través del proceso de electrólisis del agua, serían suficientes para generar el combustible: hidrógeno.

La necesidad de hallar nuevos materiales y nuevas moléculas ha suscitado un interés creciente por la biomimética, que tiene distintos niveles de abordaje y complejidad. Así lo explica el Dr. Francesco Sottile, responsable científico del BSI: “En su nivel más básico, la biomimética se limitaría a imitar las formas naturales en su aspecto externo; a un nivel más profundo, se estudiarían procesos naturales complejos para transferirlos a la solución de retos técnicos; y finalmente, en su expresión más profunda se desarrollarían procesos de diseño integrales, 100% ‘biocompatibles’ desde su inicio”. Las razones por las que la investigación se está focalizando en el estudio y desarrollo de materiales de origen biológico o inspirados en la biología se explican por el mayor conocimiento que hoy se tiene de los mecanismos biológicos y por la aparición de tecnologías que permiten la observación y manipulación de las estructuras atómicas y moleculares a escala nanométrica.

Corriente sin fricción. En la naturaleza encontramos con frecuencia un patrón de refrigeración en forma de espiral logarítmica...

Corriente sin fricción. En la naturaleza encontramos con frecuencia un patrón de refrigeración en forma de espiral logarítmica. Un diseño con aplicaciones en el desarrollo de dispositivos rotatorios que refrigeren, utilizando una cantidad de energía mínima.

Biomimética y nanotecnología: descubriendo un nuevo mundo

La irrupción, en los años 80, de tecnologías que permitieron observar y manipular las estructuras de la materia a nivel nanométrico desveló las posibilidades que abría, en numerosos campos, la capacidad de replicar principios y estructuras que ya existen en animales, plantas, bacterias u hongos. Las nanoestructuras tienen la particularidad de presentar unas propiedades físicas y químicas muy distintas a las que mostrarían los mismos materiales a otras escalas. Este control sobre el tamaño, la morfología y la distribución de sus componentes permite modificar o incorporar propiedades y establecer relaciones sinérgicas entre ellas en función del objeto de aplicación.

Si a lo largo de la historia nuestro progreso colectivo ha ido ligado a los tipos de materiales que hemos utilizado, y que han definido largas eras como la de piedra, del bronce…, ahora en la del plástico, y del silicio, se hace necesario hallar nuevos materiales y funciones que nos ayuden en la implementación del pretendido modelo circular, dotando a la industria de un nuevo arsenal de materiales que utilizar en su travesía. Todavía existen materiales en el planeta cuyas propiedades desconocemos. Es el caso del grafeno, que no fue hasta 2018 cuando se observó que este material, conocido y muy abundante en la Tierra, adquiría unas superpropiedades al disponerlo en dos capas rotadas en un ángulo determinado, de 1,1 grados –el ‘ángulo mágico’–, y que valió a sus descubridores, que lo aislaron por primera vez en 2004 con un trozo de cinta adhesiva, el Nobel de Física en 2010.

El grupo de investigación de materiales funcionales nanoestructurados del Centro de Investigación en Nanociencia y Nanotecnología del CSIC, es uno de los centros de investigación que trabajan en esta aproximación. El investigador Daniel Ruiz–Molina lo explicaba así en declaraciones recientes: “Nuestro objetivo, haciendo materiales funcionales nanoestructurados a estas escalas, es conseguir nuevas propiedades y nuevas aplicaciones que no se pueden conseguir con los materiales tradicionales; y decimos que son funcionales porque todo este proceso de integración a través de la nanoescala ha de tener unos objetivos específicos, ha de tener una aplicación, sea nanomedicina, materiales inteligentes, etc”. Otros proyectos del CSIC incluyen el diseño de materiales inteligentes que cambian sus propiedades ópticas en función del entorno: materiales fotocrómicos que cambian de color cuando les da la luz, por ejemplo, y que podrían implantarse en cerramientos en edificación, con ventanas inteligentes que regularían el paso de la luz, contribuyendo al ahorro energético.

En este viaje al centro del mundo nanométrico, donde nada es lo que parece, los científicos tratan de ‘deconstruir’ los mecanismos por los que, por ejemplo, “el revestimiento interior de la concha de una oreja de mar es el doble de duro que nuestras cerámicas de alta tecnología; la seda de araña es cinco veces más fuerte, gramo por gramo, que el acero; el adhesivo de los mejillones actúa bajo el agua y se pega a todo, incluso sin imprimación; y el cuerno de rinoceronte se autorepara, a pesar de no contener células vivas”, como cita la autora que divulgó el concepto de biomímesis Janine M Benyus, en su libro Biomímesis, cómo la ciencia innova inspirándose en la naturaleza.

Los ejemplos sobre aplicaciones son numerosos: materiales para amortiguar impactos que imitan el cartílago; el kevlar de los chalecos antibalas, que reproduce la estructura de una tela de araña; botellas que extraen agua de la humedad del aire, inspiradas en las estrategias del escarabajo de Namibia; tejidos y pinturas que imitan las estructuras de la hoja de loto, que repele el agua y se autolimpia, mediante sus microestructuras y nanoestructuras que por el ángulo de su contacto con el agua hace que ésta ruede sobre su superficie –este mecanismo, llamado ‘efecto loto’, se descubrió en 1982 y una de sus aplicaciones comerciales es la pintura biomimética de Lotusan–; ventiladores que mejoran su eficiencia replicando las espirales logarítmicas de la naturaleza; robots industriales que realizan un trabajo cooperativo a semejanza de las hormigas, –como las Bionic Ants, de Festo–; edificios que emulan los montículos de arena de las termitas para regular la temperatura –el Eastgate Centre Zimbabwe, del arquitecto Mick Pearce, es un ejemplo–; plásticos que se autorreparan imitando la cicatrización de la piel de los mamíferos; adhesivos para medios húmedos con moléculas como las de las proteínas con las que los mejillones se adhieren a las rocas; ropa transpirable que copia el movimiento de las escamas de la piña en presencia de humedad; sistemas de alerta oceánica basados en ultrasonidos como los que emiten los delfines; o el guante de silicona creado por científicos de la Universidad de Stanford capaz de permitir a una persona ascender por una pared de vidrio, a base de un material inspirado en una lagartija, el geco tokay, que se desplaza fácilmente por superficies verticales planas –el guante utiliza las mismas fuerzas de atracción y repulsión entre las moléculas (fuerzas de Van der Waals) que utilizan estos individuos–, y podría tener aplicaciones, por ejemplo, en la industria aeroespacial para utilizar en situaciones de ingravidez. Y esto es sólo la punta del iceberg.

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Nuevos instrumentos para la medicina que viene

El ámbito sanitario es uno de los más prolíficos en investigación sobre aplicaciones procedentes de inspiraciones biomiméticas; los investigadores tienen entre manos prometedores estudios focalizados en el desarrollo de nuevos fármacos, así como en sistemas para su transporte y liberación en el interior del organismo, y de tejidos biomiméticos, entre otros. En este sentido, el Dr. Sottile destaca el trabajo del grupo de investigación del IBEC, Institute for Bioengineering of Catalonia, “que está desarrollando tejidos in vitro –detalla– con el objetivo de recapitular la funcionalidad celular in vivo; por ejemplo, un nuevo modelo de epitelio intestinal creado imitando el intestino real, bioimprimido en 3D, tendrá como objetivo avanzar en el modelado de enfermedades, la detección preclínica de toxicidad de medicamentos, la comprensión del desarrollo de órganos y las aplicaciones de medicina regenerativa”. En el campo farmacéutico, el presidente y fundador del BSI Dr. Pere Monràs nos habla del caso de Bionure, “una empresa de biotecnología que actualmente se encuentra en fase de ensayos clínicos, y que ha desarrollado un principio activo para combatir enfermedades neurodegenerativas, como la neuritis óptica. A diferencia de otras aproximaciones de investigación, enfocadas a limitar el alcance de la lesión a la capa de mielina que protege a la neurona, se ha incidido sobre la capacidad de regeneración de la propia neurona”.

Los tratamientos inmunoterápicos también se enmarcarían dentro de este enfoque que observa los procesos biológicos naturales para, a modo de copiloto, ir eliminando los obstáculos que entorpezcan dichos procesos cuando son causantes de enfermedad, y potenciar las destrezas del propio organismo. El médico ayuda al piloto, el sistema inmunológico, a encontrar las células cancerígenas escapistas frente a las que ha quedado ‘ciego’. Inyectar un virus modificado en un tumor para llamar la atención de los leucocitos y guiarlos hasta él o inhibir determinadas proteínas que expresa la célula tumoral para hacerse invisible, son algunas de las estrategias de cooperación entre el científico y los mecanismos que utiliza la naturaleza, en este caso, nuestro sistema inmunológico. Los avances en epigenética, por su parte, igualmente evidencian que es posible curar enfermedades con fármacos basados en eliminar los ‘residuos’ acumulados en un determinado gen, que han hecho que éste se exprese o haya dejado de expresarse cuando no debe, causando la enfermedad; lo hacen ‘limpiando’ el gen de esos residuos procedentes de los procesos de metilación con la finalidad de que éste se exprese como tenía ‘programado’ originariamente en su fenotipo.

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Las aplicaciones de las nanopartículas que imitan o mimetizan componentes biológicos están permitiendo avanzar hacia la medicina personalizada; ya se está trabajando sobre nanopartículas con fármacos en su interior que activan su toxicidad al llegar al núcleo de la célula cancerígena, –liberación controlada de fármacos–, o soluciones como las del Grupo de Materiales Funcionales Nanoestructurados del ICN2 (NanosFun), que investiga en recubrimientos inspirados en mejillones para las nanopartículas que transportan fármacos al cerebro, con el objetivo de proteger químicamente el fármaco transportado.

El acceso al micromundo nanométrico hace observar la biología más allá del tradicional punto de vista de los procesos químicos, cobrando especial relevancia la aplicación de los conocimientos y herramientas procedentes de la física. La llamada ‘física biológica’ se centra en el papel de las fuerzas y la mecánica en biología. En este sentido, existe material quirúrgico y sanitario que, imitando la estructura en ‘V’ de las escamas de la piel del tiburón, inhibe el crecimiento de bacterias; dicha estructura requiere más energía por parte de las bacterias para permanecer adheridas, por lo que optarán por otras superficies. Su implantación en superficies críticas, podría ser una aliada para frenar la resistencia antibiótica.

Otro objeto de estudio en el ámbito del biomimetismo son las estrategias que utilizan los animales para garantizar su supervivencia a la hora de evitar o buscar, y en qué circunstancias, determinadas hojas; criba a partir de la cual tratar de descubrir nuevos fármacos. El reino animal nos brinda soluciones cada vez con más frecuencia: hace tan solo unas semanas, en el Instituto Hubrecht (KNAW, Países Bajos) creaban en laboratorio por primera vez, veneno de serpiente reproduciendo la estructura de sus proteínas. A partir de las toxinas de los venenos de serpiente, muchas de las cuales aún no han sido identificadas, los fármacos inspirados en ellas podrían incluir nuevos relajantes musculares, analgésicos o anticoagulantes, además de paliar el problema de la falta de antídotos. El mar, por su parte, dada su gran diversidad biológica, viene siendo también una fuente de principios activos. En la actualidad los investigadores tratan de encontrar en el medio que originó la vida, organismos que produzcan moléculas distintas a las que conocemos. La observación de las interacciones de estos organismos, que han desarrollado potentes sistemas de defensa debido a sus exigentes condicionantes ambientales, ya ha dado origen al descubrimiento de nuevas moléculas. Hay varios fármacos de procedencia marina que se están usando para el tratamiento del cáncer; la biotecnológica PharmaMar es una de las compañías que los desarrollan.

Por otra parte, la tendencia hacia la integración de la tecnología en organismos vivos hace preciso hallar fuentes de energía biocompatibles. Ya en 1799 las anguilas eléctricas inspiraron el diseño de la primera batería; en 2018, investigadores de la Universidad de Michigan han replicado los conceptos básicos del proceso por el que las anguilas eléctricas generan las descargas con las que aturden a sus presas. Ello abre la puerta al desarrollo de órganos eléctricos artificiales, que se podrán aplicar en robots blandos y en la activación de implantes, como los marcapasos. Y lo último en integración son los robots biológicos, organismos vivos programables, bautizados ‘xenobots’…

De vuelta a la simbiosis

La vida es larga, y en su transcurrir, en nuestro hogar entran decenas de objetos que con el tiempo ocupan un espacio que no tenemos. Aunque siempre podemos deshacernos de ellos cuando la situación resulta insostenible, y en cajones y armarios ya no cabe, literalmente, nada más. Pero ¿y si no hubiera dónde ni modo de sacárnoslos de encima? No tendríamos más remedio que convivir con nuestros desechos; y eso es lo que hacemos cuando diseñamos, fabricamos y consumimos productos inmortales. Si la superpoblación del planeta supone un problema de espacio, la superpoblación de basura indestructible, a este ritmo, es matemáticamente insostenible en el tiempo.

El paradigma lineal de la ‘era del clínex’ causa contaminación ambiental y desaprovecha recursos: “Reciclamos menos de la mitad de nuestros residuos –señalan los portavoces del BSI – y, puesto que el diseño del producto no ha contemplado el residuo en origen, no existen las infraestructuras necesarias para su reciclaje o reutilización. El reciclaje no debería ser el estadio final de un producto; el desecho en sí debería dejar de formar parte de la cadena de producción”.

La economía circular, donde todo es recurso, se basa en el estudio de sistemas no lineales, como el clima o los ecosistemas (lo aborda la bioeconomía), con el objetivo de mantener las materias primas el máximo tiempo en uso, convirtiendo los flujos de residuos en cadenas de valor. Resulta fundamental, pues, ecodiseñar. Por lo que respecta a los componentes durables –a diferencia de los consumibles, que vuelven a la biosfera tras varios ciclos de uso– éstos no son biodegradables, por lo que, bajo este modelo, deberán ser diseñados para facilitar su reparación, actualización, reutilización o, en su momento, refabricación –ya que sus piezas estarían pensadas para volver a transformarse en materiales con los que fabricar nuevas piezas–.

El modelo circular reduce la extracción de materias primas, el coste de fabricación, la emisión de CO2, el precio del producto, y el residuo. Pero el fabricante, que ahorraría en procesos y optimizaría los ciclos de reutilización y refabricación, tendría que asegurarse de recuperar los componentes de los productos expresamente desarrollados para tener nuevos ciclos de uso. La opción que se baraja –para productos como coches, móviles, electrodomésticos…– es que el fabricante mantuviera la propiedad del producto, lo que conllevará el paso de un modelo de consumidores a otro de usuarios. Al nuevo consumidor/usuario, que también podrá ser productor, se le requiere la toma de conciencia para un cambio de hábitos y valores, en la línea del uso compartido de bienes y servicios, la autoproducción de energía y alimentos, o el consumo y la movilidad responsables, entre otras cuestiones.

Desde que en 2015 la Comisión Europea adoptara un paquete de medidas destinadas a impulsar la transición hacia la economía circular, los avances se suceden en los sectores clave, como el energético o el agrícola y ganadero, y cada vez son más los ejemplos de simbiosis industrial. Este nuevo modelo económico en su natural dinámica genera alianzas locales, nuevas sinergias y nuevos modelos de negocio, también nuevas filosofías empresariales y nuevos estilos en las relaciones laborales, propios del llamado capitalismo consciente. Y como la innovación en biología, ciencia de los materiales, nanotecnología, robótica, etc. hay que colocarla, y lo antes posible, en el circuito de producción y consumo, la innovación en ciencias económicas y empresariales ha de ser también protagonista del tránsito hacia el nuevo paradigma. Estas disciplinas deberán buscar otros puntos de vista con los que hallar nuevas oportunidades que aún no habíamos visto, no porque no estuvieran ahí sino porque no habíamos mirado.

Todo el funcionamiento de nuestra economía está llamado a cambiar. Esta transformación a todos los niveles va a requerir talento, innovación –ergo inversión- y compromiso. ¿Disciplinas implicadas? Innumerables: desde la ética o la economía, hasta la biología o la robótica y, claro, la biomimética. ¿Cómo produciremos?, ¿cómo generaremos –y distribuiremos– energía?, ¿cómo consumiremos?, o ¿cómo serán nuestras ciudades, nuestros hogares, nuestras empresas, y nuestras escuelas y universidades?, ¿cómo viviremos nuestra salud y nuestra enfermedad?, ¿cómo nos comunicaremos? o ¿cómo moriremos? La respuesta a estas y otras muchas preguntas será aquella que entre todos decidamos dar. En cualquier caso, independizarnos de la naturaleza no parece haber sido una buena idea. Roto el equilibrio perfecto, las prospectivas apuntan hacia la insostenibilidad de nuestra forma de vida, e insostenible es algo que, antes o después, desaparecerá. Para la humanidad ha llegado la hora de enfocar el futuro con una nueva mirada, antes de que todos nuestros momentos se pierdan en el tiempo…

Por lo que respecta a ella, la Tierra, ahí seguirá, seguramente distinta, ocupando su lugar en el Universo. Aunque nosotros ya no estemos.

Industria 4.0: el tren no espera

Industria 4.0: el tren no espera
AUTOMATIZACIÓN
EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA
La inteligencia artificial despega, al fin

La cuarta revolución industrial ya ha comenzado, pero las compañías deberán transformar sus modelos de negocio para migrar al universo del bit. Solo desde allí se tiene todo el control. Las nuevas tecnologías como la robótica, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, el big data o la fabricación aditiva son herramientas que marcarán la diferencia entre las empresas que las integren y las que mantengan una gestión tradicional, que perderán progresivamente competitividad.
Fábricas digitales conectadas a la nube, con máquinas y productos inteligentes recolectando datos permanentemente, que logran optimizar los procesos y adaptarse a la demanda en tiempo real, ya son una realidad. Estos equipos, dotados de capacidad para tomar decisiones y para aprender e interconectados entre sí, hacen de la robótica un potente elemento de transformación de la sociedad en los próximos años, con especial atención al desarrollo de la robótica social. Los proyectos de IA para lograr emulaciones tecnológicas del cerebro humano han proliferado en los últimos tiempos con el objeto de potenciar este ámbito, entre otros. El debate sobre las implicaciones que la robotización de la sociedad tendrá sobre la vida de las personas, no ha hecho más que empezar.
Y
a en los años 50 se hacía soñar a la sociedad con la llegada en un par de décadas, de robots inteligentes que lo harían todo por nosotros, y ese mismo plazo, 20 años, se mantuvo durante las décadas siguientes. Se especuló con el fin del trabajo y la ciencia ficción nos proporcionó escenarios de futuro (casi siempre con consecuencias aterradoras) con los que hacer volar nuestra imaginación. Al parecer, en la actualidad, existe consenso sobre el hecho de que ahora sí viviremos la implantación de la inteligencia artificial a todos los niveles en apenas un puñado de lustros. Países como EE UU y China han lanzado programas estatales de impulso a la inteligencia artificial en una pugna por liderar el sector, posición, hasta el momento, detentada por EE UU.
¿Por qué ahora? Dos hechos, la digitalización y la globalización, marcaron en su momento el nuevo rumbo del mundo, y todos nos hemos ido adaptando a las nuevas reglas del juego. Las últimas décadas de digitalización han mejorado las economías de escala y la internacionalización de las empresas. Las compañías de todos los sectores han incorporado diversos grados de digitalización y entre tanto, los ciudadanos hemos aprendido a utilizar hojas de cálculo, a comprimir archivos, a hacernos una página web, a retocar imágenes, a tener reuniones por videoconferencia y a manejarnos con servidores y configuraciones cuando el término “nativos digitales” no estaba aún acuñado. La siguiente ola de digitalización llegó con la aparición de las grandes empresas tecnológicas, que ha dado lugar a nuevos mercados, a nuevos modelos de negocio y a nuevos enfoques económicos que tienen que ver con renovados valores sociales, como la economía colaborativa o el capitalismo consciente. 
Llegados a este punto, la digitalización empuja, aún más. Ahora toca llevar la revolución digital a la fabricación. La industria española está obligada a afrontar un proceso de transformación digital imprescindible para sumarse a esta cuarta revolución que conecta máquinas, productos e infraestructuras, compartiendo datos e información. Otros ya lo están haciendo. Alemania y Corea son dos de los países con mayor penetración de robotización en sus procesos productivos, y en los que, por otra parte, se observa que el sistema genera empleo de alta cualificación. Mónica Daluz /
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AUTOMATIZACIÓN EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

La inteligencia artificial despega, al fin

Industria 4.0: el tren no espera

Mónica Daluz
28/09/2018

La cuarta revolución industrial ya ha comenzado, pero las compañías deberán transformar sus modelos de negocio para migrar al universo del bit. Solo desde allí se tiene todo el control. Las nuevas tecnologías como la robótica, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, el big data o la fabricación aditiva son herramientas que marcarán la diferencia entre las empresas que las integren y las que mantengan una gestión tradicional, que perderán progresivamente competitividad. Fábricas digitales conectadas a la nube, con máquinas y productos inteligentes recolectando datos permanentemente, que logran optimizar los procesos y adaptarse a la demanda en tiempo real, ya son una realidad. Estos equipos, dotados de capacidad para tomar decisiones y para aprender e interconectados entre sí, hacen de la robótica un potente elemento en la transformación de la sociedad en los próximos años, con especial atención al desarrollo de la robótica social. Los proyectos de IA para lograr emulaciones tecnológicas del cerebro humano han proliferado en los últimos tiempos con el objeto de potenciar este ámbito, entre otros. El debate sobre las implicaciones que la robotización de la sociedad tendrá sobre la vida de las personas, no ha hecho más que empezar.

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Ya en los años 50 se hacía soñar a la sociedad con la llegada en un par de décadas, de robots inteligentes que lo harían todo por nosotros, y ese mismo plazo, 20 años, se mantuvo durante las décadas siguientes. Se especuló con el fin del trabajo y la ciencia ficción nos proporcionó escenarios de futuro (casi siempre con consecuencias aterradoras) con los que hacer volar nuestra imaginación. Al parecer, en la actualidad, existe consenso sobre el hecho de que ahora sí viviremos la implantación de la inteligencia artificial a todos los niveles en apenas un puñado de lustros. Países como EE UU y China han lanzado programas estatales de impulso a la inteligencia artificial en una pugna por liderar el sector, posición, hasta el momento, detentada por EE UU.

¿Por qué ahora? Dos hechos, la digitalización y la globalización, marcaron en su momento el nuevo rumbo del mundo, y todos nos hemos ido adaptando a las nuevas reglas del juego. Las últimas décadas de digitalización han mejorado las economías de escala y la internacionalización de las empresas. Las compañías de todos los sectores han incorporado diversos grados de digitalización y entre tanto, los ciudadanos hemos aprendido a utilizar hojas de cálculo, a comprimir archivos, a hacernos una página web, a retocar imágenes, a tener reuniones por videoconferencia y a manejarnos con servidores y configuraciones cuando el término “nativos digitales” no estaba aún acuñado. La siguiente ola de digitalización llegó con la aparición de las grandes empresas tecnológicas, que ha dado lugar a nuevos mercados, a nuevos modelos de negocio y a nuevos enfoques económicos que tienen que ver con renovados valores sociales, como la economía colaborativa o el capitalismo consciente.

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Llegados a este punto, la digitalización empuja, aún más. Ahora toca llevar la revolución digital a la fabricación. La industria española está obligada a afrontar un proceso de transformación digital imprescindible para sumarse a esta cuarta revolución que conecta máquinas, productos e infraestructuras, compartiendo datos e información. Otros ya lo están haciendo. Alemania y Corea son dos de los países con mayor penetración de robotización en sus procesos productivos, y en los que, por otra parte, se observa que el sistema genera empleo de alta cualificación.

Hoy, las nuevas herramientas que nos brinda la tecnología, como la robótica, el internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, el big data o la fabricación aditiva (3D), han abierto la puerta a la industria 4.0, que reduce costes operacionales, aporta flexibilidad en la producción, maximiza la personalización de los productos y posibilita el desarrollo de nuevos canales de venta y nuevos modelos de negocio. Pero el tránsito de nuestras empresas hacia la economía 4.0 está siendo lento y las inversiones en I+D adelgazan peligrosamente. Más difícil todavía resulta para las microempresas, que representan más del 90% del tejido empresarial. Más allá de nuestras fronteras, Alemania es líder en industria 4.0 (no en vano fue allí donde se lanzó esta estrategia 4.0, ya en 2012, como iniciativa gubernamental para el mantenimiento de la competitividad en la industria y la manufactura) y la clave ha sido la contundente inversión en I+D, tanto pública como privada. Es necesaria una infraestructura sobre la que construir la industria 4.0 y en nuestro país existen carencias endémicas en ámbitos como, por ejemplo, los polígonos industriales: a muchos de ellos aún no llega fibra óptica (en el área metropolitana de Barcelona, un 40% de los polígonos no tiene acceso a fibra).

El orden mundial se reconfigura y Europa pierde fuelle ante las nuevas potencias. Habrá que apresurarse si queremos coger el que parece ser el último tren hacia el nuevo mundo donde, dicen, se vive en clave de bit y el algoritmo es el rey.

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Robótica para la eficiencia

La robotización se impone en la industria y se extiende a nuevos sectores productivos. El coste de fabricar estas máquinas es cada vez más reducido y su rendimiento cada vez mayor. David Rivera, Manager Robot Business Division de Yaskawa Ibérica explica que “gracias a la conectividad y la información que recibimos de los equipos instalados, podemos mejorar su eficiencia y durabilidad. Con el sistema Cockpit, podemos recibir y analizar en tiempo real datos actuales y procesarlos para mejorar el futuro de los equipos”. David Trabal, General Manager de Fanuc Iberia por su parte, nos habla de los elementos que han ido incorporando en los últimos años a sus robots inteligentes: “El ir adaptando y dotando al robot de equipos adicionales más sofisticados tecnológicamente, como son sistemas de visión, sensores de esfuerzo, sistemas de autoaprendizaje, etc., ha ido abriendo una serie de posibilidades al usuario final, difícil de imaginar hace unos años. Los sistemas de visión, que hasta hace poco tiempo tenían una alta complejidad que dificultaba la adaptación en una solución industrial, hoy se han convertido en un elemento estándar y fácil de configurar y mantener.”

La nueva robótica permite a la industria acceder a nuevos mercados y a clientes más pequeños. Los cobots o robots colaborativos son uno de los ámbitos en expansión ya que permiten una producción flexible y han abierto la puerta al acercamiento hombre-máquina, facilitando la automatización de tareas que antes no era posible.

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David Trabal destaca el papel que la robótica colaborativa tendrá en los próximos años y nos da algunos detalles sobre este tipo de máquinas: “Entendemos como robótica colaborativa, brazos robóticos que pueden trabajar con total seguridad cerca de personas y ayudar en distintas tareas al usuario. Esta robótica colaborativa dispone adicionalmente de sistemas de programación mucho más intuitivos, que les acercan a un público no necesariamente especializado, principalmente en soluciones simples. Fanuc ha desarrollado un total de 5 modelos de robots colaborativos que van desde los 4 kg de carga hasta los 35 kg.”

En cuanto a robótica social, un ámbito donde la industria robótica tiene un importante mercado potencial, David Rivera argumenta: “Existen múltiples avances en robótica social a nivel mundial, sobre todo en Japón, donde ya están poniendo en práctica numerosos robots en situaciones que ayudan, dan soporte, o facilitan la vida de las personas. Yaskawa participa en este segmento social a través de su colaboración con ReWalk Robotics, especialista en la tecnología de exoesqueletos robóticos para personas con discapacidades de las extremidades inferiores como paraplejia, lesiones de médula espinal, esclerosis múltiple y parálisis cerebral. Utilizando este dispositivo, las personas son capaces de caminar, aunque su parte inferior del cuerpo esté completamente paralizada.”

Desde el IRI –Instituto de Robótica e Informática Industrial, centro de investigación dependiente de la UPC, Universidad Politécnica de Cataluña, y del CSIC–, por su parte, se está llevando a cabo un proyecto robótico muy particular dirigido por la investigadora Carme Torras, matemática y escritora especialista en inteligencia artificial y robótica. Su particularidad es el tipo de material a manipular por el robot: ropa. La manipulación de objetos deformables es precisamente uno de los retos que el sector debe superar antes de sacar los robots a la calle. “La manipulación de objetos rígidos –nos explica Torras– involucra solamente seis grados de libertad, tres de posición y tres de orientación, mientras que la ropa tiene infinitas configuraciones posibles . El robot de manipulación de ropa está concebido para tres aplicaciones, que así nos detalla la responsable de la investigación: “ayudar a vestir a personas con movilidad reducida; la logística hospitalaria, como recoger toallas, etc., y en el ámbito de la distribución industrial, por ejemplo, en los retornos en la logística, útil para empresas que venden ropa por internet y atienden devoluciones de producto”.

Las nuevas tecnologías 4.0 pueden dar respuesta a nuevas exigencias y necesidades del mercado al tiempo que están permitiendo a las empresas transformar sus modelos de negocio. La presión del consumidor, que demanda productos y servicios a medida y que da por supuesta la inmediatez, está llevando a la industria manufacturera a una estrecha colaboración con proveedores de servicios digitales. Un ejemplo es la industria automovilística, que colabora con empresas de servicios de tecnología para atender a un consumidor con nuevos hábitos y habilidades. Un consumidor cada vez más acostumbrado a pagar cuotas por servicios o por el uso de productos que no son suyos, en una nueva filosofía de compartir, cooperar, reusar y reciclar, en la que la necesidad de posesión física parece diluirse.

La implementación de las nuevas herramientas tecnológicas van a permitir la ‘personalización masiva’ del producto, con especial protagonismo de las tecnologías de impresión por adición, con sus granjas de impresoras. Otra consecuencia de este nuevo paso en la automatización industrial será la progresiva relocalización de las fábricas, en algunos casos veremos centros de producción urbanos en zonas de la ciudad ligadas a la innovación, la tecnología y el diseño, con producciones cercanas al cliente, lo cual además, reduce los costes de transporte y con ello la huella ecológica del producto. El big data y el internet de las cosas traerán nuevas formas de producción y distribución, y también cambiarán nuestras ciudades, haciéndolas más inteligentes: más eficientes y más amigables.

Modelo de Fanuc

Modelo de Fanuc.

Trascendencia exponencial

¿Se imaginan a los matemáticos profundizando en la comprensión de la psique humana? ¿Se imaginan a los ingenieros estudiando a conciencia las reflexiones de los clásicos griegos?, ¿a programadores informáticos enfrascados en estudios sociológicos sobre movimientos migratorios?, ¿y a neurólogos licenciándose en literatura?… Y viceversa, por supuesto. La era de los datos, lo será en la medida en que éstos puedan ser transformados en conocimiento. El dato, por sí solo tiene un valor relativo y no tiene finalidad última en sí mismo. Materializar esos datos en acciones de manera rápida y eficiente y atendiendo al bien común tanto en el presente como contemplando a las generaciones futuras, hace imprescindible la intervención de diversas disciplinas para diseñar, desde todos los puntos de vista, la sociedad que queremos y decidir hacia dónde conducimos el conocimiento.

En los momentos de hipercompetitividad en que vivimos, el consumidor es invitado/incitado continuamente a pronunciarse sobre temas dispares, en una incesante recogida de datos con los que crear un perfil de sus preferencias. A este respecto Carme Torras, experta en roboética o ética de la robótica, disciplina que estudia los factores éticos que rodean el desarrollo de la robótica, alerta sobre la cuestión de la privacidad: “llevamos 10 años regalando nuestros datos; para la investigación médica, por ejemplo, es bueno compartir datos, pero hay que garantizar la privacidad”. Torras valora así la vorágine de datos que vienen y van, un tanto descontroladamente…: “Estamos haciendo un experimento en tiempo real, y a nivel mundial…. Antes creabas una tecnología, y cuando el producto estaba muy experimentado lo ponías en el mercado, ahora eso ha cambiado.”

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Ante la incertidumbre sobre hacia dónde nos conduce una tecnología con la que muchas de las decisiones de nuestro día a día las tomarán las máquinas, se abren interrogantes de tipo ético. ¿Cómo evitar los sesgos intrínsecos del programador? Para Carme Torras, la clave está en la educación, “cada vez habrá más objetos a nuestro alrededor –advierte– programados con inteligencia artificial y es muy importante que las personas que estén programando sepan que existen problemas éticos.”

Desde los inicios de la IA un objetivo de parte de la comunidad científica ha sido crear una especie autónoma, “argumentan que debe serlo –puntualiza Torras– para que sea una inteligencia artificial real, si es subordinada no es completamente inteligente”, pero desde hace algunos años la robótica pone el foco en los aspectos éticos de una tecnología en construcción, a la que se le atribuye la capacidad futura de adquirir inteligencia de manera exponencial, y que avanza imparable. La sociedad también está implicada en la toma de conciencia del uso y la finalidad de las posibilidades tecnológicas que tiene a su alcance. La implantación de las máquinas debe servir para que los ciudadanos desarrollen la creatividad y el pensamiento crítico, cultiven sus relaciones interpersonales y disfruten de un ocio tecnológico enriquecedor. A este respecto, Torras señala que “se está abriendo una brecha entre aquellos que aprovechan la tecnología para cultivarse y tener relaciones más plenas” y aquellos que la utilizan para consumir un tiempo de ocio de escasa relevancia o aportación al crecimiento personal. Por otra parte habrá que estar alerta sobre qué capacidades delegamos en los instrumentos tecnológicos, como la memorización, la interpretación de mapas o la orientación, y hallar las herramientas que compensen los posibles déficits. Como consumidores somos perfiles en miles de datos, aun así, no son suficientes para determinar la variedad de nuestros intereses e inquietudes, mientras la red se obstina en abocarnos a un bucle reduccionista.

En cualquier caso, hemos perdido el miedo a las máquinas, hoy son complementarias, colaborativas, fáciles de programar por no expertos, y la robótica social ya nos ha mostrado robots humanoides haciendo de guías en museos u ofreciendo información en aeropuertos; además serán nuestros cuidadores en el futuro. Pero ¿puede un robot tomar decisiones inteligentes? y, ¿es eso suficiente? Cuando nuestro neocortex se plegó y nuestro lóbulo frontal creció para alojarlo, su superficie se multiplicó de manera asombrosa, adquiriendo mayores niveles de abstracción. Y ahí empezó todo. Hoy, la máquina más compleja que se conoce, el cerebro humano, es objeto de investigación en múltiples proyectos que buscan su deconstrucción. Viene a ser como utilizar ingeniería inversa para lograr emulaciones tecnológicas del cerebro. Estas investigaciones tratan de conocer los mecanismos que utiliza el cerebro para archivar y recuperar la información, y emularlos en un ordenador. El proyecto Brain es uno de los más populares. Estas fueron las palabras del expresidente Obama cuando anuncio la iniciativa en 2013: “Es preciso obtener una fotografía dinámica del funcionamiento de nuestro cerebro para entender mejor cómo pensamos, cómo aprendemos y cómo recordamos.” La investigadora Carme Torras se muestra escéptica con la posibilidad de mapear el cerebro de un modo tan detallado, neurona a neurona, conexión a conexión…, “no lo veo abordable”, afirma.

Reproducir el neocórtex biológico para lograr crear máquinas no sólo inteligentes sino conscientes es el objetivo de Ray Kurzweil, científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, desde 2012 director de Ingeniería en Google y autor de numerosos libros, quien utiliza como método computacional la teoría de reconocimiento de patrones, entendiendo que la información se organiza en el cerebro de manera jerárquica en base a la repetición de modelos simples y la redundancia de todos los procesos. Sin embargo, por el momento, la IA es especializada; estas máquinas se caracterizan por ser muy buenas en cosas concretas pero no se ha llegado a la inteligencia artificial general. Los robots, en su funcionamiento secuencial (el cerebro funciona de manera simultánea) con sus millones de datos y gran velocidad de procesamiento, son asombrosamente eficientes en, por ejemplo, predicciones, por lo que resultan útiles en el ámbito de la prevención.

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Sí, nuestro cerebro, ante una situación dada, también acude a los datos que tiene archivados con todos los imputs acumulados con sus vivencias, desde el útero materno, para convertirlos en respuestas, como el robot, que acude a todos los imputs colocados en sus circuitos por su programador. Además, el hecho de que en caso de lesión de una parte del cerebro otras regiones asuman las funciones perdidas, debido a la plasticidad cerebral, ha hecho pensar que puede existir un algoritmo general del cerebro. Pero en las decisiones humanas intervienen factores biológicos así como las experiencias vividas, que hacen que nuestro particular mapa neuronal esté en permanente cambio. ¿Qué grupos de neuronas se activan o qué sinapsis se generan en el momento de una vivencia?, una decisión, tomada tan solo un instante después, puede ya no ser la misma. Todo en nosotros se traduce en una reacción química, así que nuestra configuración cerebral se encuentra en permanente cambio, y no parece probable que el ser humano logre hallar el algoritmo de las emociones.

En cualquier caso, el crecimiento exponencial del progreso tecnológico, a lo que Kurzweil llama ‘ley de los rendimientos acelerados’ parece llevarnos hacia la fusión entre biología y tecnología. Implantes cibernéticos permitirán al ser humano interactuar directamente con las máquinas y le dotarán de nuevas habilidades físicas y cognitivas.

Este autor afirma que aunque hoy el cerebro es el sustrato biológico de la mente humana, éste puede ser mejorado gracias a sustratos no biológicos. Según estos parámetros existiría la posibilidad de realizar copias de seguridad de nosotros mismos.

“Cuando los humanos trascendamos la tecnología –pronostica Kurzweil– alcanzaremos la singularidad”; en ese momento tendrá lugar un aumento de la inteligencia humana “y luego posthumana –como explica José Luis Cordeiro en el prólogo de Cómo crear una mente–, pasando de nuestros cerebros biológicos no mejorados a cerebros post-biológicos aumentados”.

Por cierto, ya se ha propuesto la creación de un botón rojo de emergencia que apague toda la inteligencia artificial del planeta, lo cual puede parecer, de entrada, tranquilizador pero pensemos que, llegado el momento, es muy probable que una gran parte de la población tenga incorporados en sus cuerpos dispositivos inteligentes. Así que tal vez no sea tan buena idea… Son especulaciones pero, como dijo Arthur C. Clarke en la tercera de sus leyes: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

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Mig segle de factor humà

Mig segle de factor humà
AEDIPE
CATALUNYA ESPECIAL 50 ANYS

El factor humà, en un pas més en l’evolució de l’home en la seva dimensió social, envaeix les nostres vides; vides que corren cercant la felicitat i l’equilibri, eixamplant així els anhels de la cúspide de la piràmide de Maslow. Les organitzacions han deixat de viure d’esquenes a tals anhels perquè l’experiència ha demostrat que tenir-los en consideració és rentable.

Una mica a cegues, amb un toc d’olfacte i molta sensibilitat, així és com pren forma un mes d’octubre de 1965 l’embrió de l’actual Aedipe Catalunya. Aquest número especial és una passejada per la història de l’últim mig segle de la gestió dels recursos humans a l’empresa espanyola. Viurem els esdeveniments a través dels ulls dels presidents de l’Associació, que ofereixen el valuós testimoni, no sols d’haver viscut en primera persona, sinó d’haver estat impulsors del desenvolupament d’una funció i una professió que ha passat en tan sols unes dècades del gris anonimat a constituir un pilar estratègic a les organitzacions. Un protagonisme que es consolida per moments, perquè el factor humà, en un pas més en l’evolució de l’home en la seva dimensió social, envaeix les nostres vides; vides que corren cercant la felicitat i l’equilibri, eixamplant així els anhels de la cúspide de la piràmide de Maslow.
Les organitzacions han deixat de viure d’esquenes a tals anhels perquè l’experiència ha demostrat que tenir-los en consideració és rentable. Hem passat de la disciplina al lideratge, de l’obligació al compromís, del mèrit al talent; una evolució no només conceptual, sinó d’adaptació als reptes de la funció als nous paradigmes de la societat i de l’economia, probablement una economia competitiva i sostenible alhora. I qui prova, repeteix. Un entorn de creixement professional i personal extreu el millor dels equips humans; i és que la satisfacció de les expectatives, l’assoliment de fites, en definitiva, la felicitat, constitueixen el combustible d’aquest factor intrínsec, insubvencionable: la motivació. Com a organització podem comprar, copiar i, fins i tot, aprendre però l’entusiasme i la creativitat de les persones s’han de propiciar. 
Cap a la llibertat
El curs de la història ha configurat la morfologia de la professió a través de les diferents èpoques, i no hi ha cap dubte que l’evolució del management dels recursos humans i de la funció de direcció de personal en el nostre país s’ha vist condicionada per un entorn polític i social que va passar de la repressió al progressiu assoliment de llibertats. Amb l’adveniment de la democràcia i la vida política en plena efervescència, Aedipe entrà amb força en escena, intentant esdevenir partner estratègic de les institucions. Presència que no ha deixat de consolidar-se i que ha constituït un dels triomfs més significatius d’aquest projecte associatiu, pel que fa a la possibilitat de donar visibilitat a la funció de RH i, a més, d’enriquir els avenços polítics i socials amb la nostra manera d’entendre els problemes de la societat.
Repassarem les claus de l’evolució de la funció de RH, des d’una primera etapa administrativa, d’enfocament purament burocràtic i de subjecció del treballador a les regles, i que es correspon amb un determinat període polític, fins l’etapa dels “recursos humans” (o de la gestió o direcció de persones), en la línia de la gestió del factor humà en l’entorn europeu, i que contempla tant la funció de personal –que adquireix, definitivament, una orientació directiva–, com la integració de la “persona” i de “l’organització”.
En el camí, l’etapa de les “relacions humanes”, arribada de la mà dels Plans de Desenvolupament, de visió tecnocràtica, i en la qual la finalitat de la funció de la gestió de personal és l’adaptació de la persona treballadora a les necessitats tècniques de l’organització. I la fase focalitzada en la gestió del conflicte i la consecució d’acords, en la qual la negociació de les condicions de treball és l’objecte de la funció, amb la asèptica denominació de “relacions laborals”. Mónica Daluz /
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EJEMPLAR COMPLETO aquí

Crecer en positivo, cuestión de confianza

FORO RR.HH. BARCELONA 2015
FORO RR.HH.
BARCELONA 2015

Un año más, Aedipe Catalunya celebró su jornada para la reflexión sobre la situación, el papel y las potencialidades de las áreas de recursos humanos. La propuesta desde la Asociación para este Foro RRHH Barcelona 2015 fue buscar respuestas a una pregunta muy oportuna después de años de una crisis que, a la luz de los indicadores al uso, y con todas las cautelas, parece disiparse: ¿cómo acometer el crecimiento de un modo distinto a como lo hicimos en el pasado? En definitiva, ¿cómo crecer bien?
L
a jornada tuvo lugar el pasado 3 de junio en Barcelona, bajo el título Liderando el crecimiento en positivo. El cartel de ponentes, de primera magnitud, estuvo compuesto por Raúl Grijalba, presidente Ejecutivo de ManpowerGroup y presidente de Human Age Institute; Álex Rovira, empresario, conferenciante y escritor, además de mentor del área de Comunicación y Personas de Human Age Institute; Josef Ajram, bróker, triatleta y conferenciante; José García Montalvo, catedrático del departamento de Economía y Empresa de la UPF; y José María Gasalla, profesor de Deusto Business School y conferenciante internacional. El acto contó con representación institucional en su apertura, con Albert Carné, director general de Política y Promoción Económica de la Generalitat, y en su clausura, a cargo de Joan Aregio Navarro, secretario de Empleo y Relaciones Laborales del Departamento de Empresa y Empleo de la Generalitat.
El presidente de la Asociación, Ricard Alfaro, inició la presentación del acto con un mensaje de “reconocimiento a los hombres y mujeres que han trabajado en los recursos humanos durante este período de crisis y que tanto han hecho por nuestras empresas y por nuestras plantillas.”
Alfaro aludió a los últimos datos macroeconómicos referidos a Catalunya, que indican una recuperación, sobre la que se manifestó, en nombre de la Asociación, “moderadamente optimista pero rabiosamente realista”; datos que apuntan hacia un nuevo escenario en el que “si nadie lo estropea –ironizó el presidente–, parece que volveremos a gestionar desarrollo de negocio”. También aludió al redimensionamiento en positivo que se está detectando en las organizaciones, con más contratación y recuperando presupuestos para formación y planes de desarrollo del talento. Mónica Daluz /
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Generación 3.0 Nuevas prácticas, nuevos líderes

Generación 3.0 Nuevas prácticas, nuevos líderes
OPINIÓN

Abordamos aquí la irrupción de las nuevas generaciones en las organizaciones desde el punto de vista de la psicología social, que nos revela que nuevos líderes son requeridos y que se gesta una nueva arquitectura organizativa en la que los responsables del capital humano se erigirán en protagonistas de una transición imprescindible: de la organización jerárquica a la democratización de un modelo reticular. Porque urge gestionar óptimamente la nueva moneda de cambio: el talento.
A
terrizan en la organización impetuosos y desacomplejados. La naturalidad es su talante y, por supuesto, esperan encontrar tras la puerta del despacho del jefe a un tipo en vaqueros y deportivas a lo Zuckerberg a quien tratar de igual a igual. Son nativos digitales, individualistas e impacientes, nacieron en la década de los 80 y los llaman “generación Y”. Estos jóvenes, menos familiarizados con las estructuras jerárquicas que sus predecesores, demandan autonomía en sus opiniones y en sus formas de actuar y dan prioridad a su esfera personal. 
El caso es que en el despacho del jefe les espera un cuarentón trajeado que se muestra sorprendido e irritado por lo que se le antojan actitudes irreverentes e indisciplinadas, aunque es probable que ambos coincidan esa misma noche en un concierto de rock. La “generación X”, constituida por los nacidos entre 1965 y finales de los 70, ocupa hoy los puestos de mando de las empresas, y en sus miembros están focalizadas las estrategias de fidelización. Pero es precisamente a esa generación de líderes a quien corresponde gestionar adecuadamente los nuevos talentos y formar a los líderes del mañana. Los Xs están abocados a lidiar con una generación con la que tienen mucho en común, como la capacidad de polivalencia, o la búsqueda de equilibrio entre trabajo y vida personal. Pero el choque generacional es un hecho; son distintos en su visión de la vida, en su actitud ante la autoridad, en el concepto de liderazgo o en el espíritu con el que trabajan. Las organizaciones deberán adaptar sus políticas y prácticas de RRHH a los valores y motivaciones particulares de estos recién llegados con el objetivo de retener su talento, alineando estructuras, procedimientos y comportamientos directivos a las necesidades y expectativas de sus empleados pertenecientes a esta generación. Mónica Daluz /
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OPINIÓN

Generación 3.0 Nuevas prácticas, nuevos líderes

Abordamos aquí la irrupción de las nuevas generaciones en las organizaciones desde el punto de vista de la psicología social, que nos revela que nuevos líderes son requeridos y que se gesta una nueva arquitectura organizativa en la que los responsables del capital humano se erigirán en protagonistas de una transición imprescindible: de la organización jerárquica a la democratización de un modelo reticular. Porque urge gestionar óptimamente la nueva moneda de cambio: el talento.

Mónica Daluz
Periodista y directora de Comunicación y RRHH de Arla

Aterrizan en la organización impetuosos y desacomplejados. La naturalidad es su talante y, por supuesto, esperan encontrar tras la puerta del despacho del jefe a un tipo en vaqueros y deportivas a lo Zuckerberg a quien tratar de igual a igual. Son nativos digitales, individualistas e impacientes, nacieron en la década de los 80 y los llaman “generación Y”. Estos jóvenes, menos familiarizados con las estructuras jerárquicas que sus predecesores, demandan autonomía en sus opiniones y en sus formas de actuar y dan prioridad a su esfera personal.

El caso es que en el despacho del jefe les espera un cuarentón trajeado que se muestra sorprendido e irritado por lo que se le antojan actitudes irreverentes e indisciplinadas, aunque es probable que ambos coincidan esa misma noche en un concierto de rock.

La “generación X”, constituida por los nacidos entre 1965 y finales de los 70, ocupa hoy los puestos de mando de las empresas, y en sus miembros están focalizadas las estrategias de fidelización. Pero es precisamente a esa generación de líderes a quien corresponde gestionar adecuadamente los nuevos talentos y formar a los líderes del mañana.

Los Xs están abocados a lidiar con una generación con la que tienen mucho en común, como la capacidad de polivalencia, o la búsqueda de equilibrio entre trabajo y vida personal. Pero el choque generacional es un hecho; son distintos en su visión de la vida, en su actitud ante la autoridad, en el concepto de liderazgo o en el espíritu con el que trabajan.

Las organizaciones deberán adaptar sus políticas y prácticas de RRHH a los valores y motivaciones particulares de estos recién llegados con el objetivo de retener su talento, alineando estructuras, procedimientos y comportamientos directivos a las necesidades y expectativas de sus empleados pertenecientes a esta generación.

Y es que nunca antes habían convivido en los entornos laborales tantas generaciones y tan heterogéneas en cuanto a valores, preparación y vivencias, elementos todos ellos que determinan los patrones de preferencias profesionales de cada colectivo.

Los procesos de selección (la cifra de búsqueda de candidatos a través de las redes sociales no deja de crecer), los planes de formación y promoción, las herramientas de trabajo y hasta los entornos arquitectónicos (neuroarquitectura) deberán adaptarse a la gestión multigeneracional.

La generación “tradicional”, nacida durante la guerra y la posguerra y criada en entornos de escasez, primó valores como la austeridad, la lealtad y el respeto por la autoridad. En las empresas, los integrantes de este grupo generacional diseñaron estrategias y estructuras a su medida, en las que el paternalismo y la jerarquía constituyeron la base de las relaciones entre jefes y empleados.

Y trajeron al mundo a los populares baby boomers entre 1946 y 1964, una generación que vivió el arribo de un artilugio que se instalaría en sus vidas para siempre, la televisión, y con él un acceso inusitado a la información; en su imaginario, Vietnam y la muerte en directo de un presidente.

Unos buscaron la ruptura, y hasta se hicieron hippies, otros cargaron con los valores tradicionales depositados en el subconsciente y reprodujeron actitudes y prejuicios inculcados por la generación anterior. Pero luego, unos y otros, descubrieron el consumismo y se entregaron a él; un ejército de adictos al trabajo y ostentosos de su estatus se instaló en una praxis empresarial en la que la entrega se medía en tiempo, y la seguridad y la lealtad cotizaban al alza.

Así que renunciaron a la familia por la empresa y se perdieron un poco de vida mientras esperaban pacientemente ser honrados con un despacho más grande y un cargo más rimbombante…

Hoy, algunos de ellos todavía ocupan puestos de responsabilidad, pero nos hallamos en pleno proceso de salida de esta generación del mercado laboral.

A sus hijos, los Xs, o baby busters, no les faltó de nada y fueron los primeros en ir a la universidad. Personas polivalentes, impacientes y relativistas, han vivido el paso de la era analógica a la era digital y han tenido que adaptarse a cambios vertiginosos; “desilusionados ante los valores de sus padres, independientes, creativos e individualistas –define Zemke– son los seguidores de las primeras bandas de rock y heavy metal; una generación que tiene miedo al compromiso, ha contraído matrimonio más tarde que la generación anterior y han sido padres en torno a los 30 años.”

Los integrantes de la también llamada “generación Nocilla”, pasaron de las canicas al walkman, vivieron la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría y el nacimiento de Internet. Crecieron en un entorno económico afianzado y practicaron una especie de rebeldía-conformista que traería de la mano el fin de las ideologías.

Su entorno les animó a disfrutar de la vida y son más emprendedores; recordemos que ellos protagonizaron la burbuja tecnológica de finales de los 90.

En lo laboral, demandan independencia en la toma de decisiones y no ven con buenos ojos la jerarquía organizacional, pero no tienen necesidad de retroalimentación continua de su rendimiento, y entienden la retribución por la constancia en el trabajo diario, focalizándose en los procesos por encima de los resultados.

Los Ys, por su parte, que vieron desmoronarse las Torres Gemelas, se acomodaron al copy-paste y entienden la cultura en clave P2P, se sienten “globales”, sienten que tienen el mundo en sus manos, perciben el poder que les da el acceso inmediato al conocimiento, y apenas llegan a la empresa ya preguntan por qué las cosas se hacen así. Y tal vez esa sea, precisamente, la pregunta del millón.

Las empresas deben decidir qué generación es la más adecuada para sintonizar con los valores de la organización. Pero, ¿y si lo que está necesitando la compañía es dar entrada a una nueva manera de hacer?

Si se deciden, deberán personalizar. Buscar el interés del Y, y satisfacerlo, conocer sus metas personales e integrarlas con las de la organización; ofrecer incentivos personalizados, fórmulas contractuales o de colaboración a medida; mantenerse cercano y accesible; darle acceso a las redes sociales; ofrecerle libertad en la toma de decisiones; oportunidades de aprendizaje y crecimiento, establecer programas de mentoring, de coaching, concursos de ideas…; entornos de trabajo informales (muchas empresas ya practican los ‘casual Fridays’, o ‘viernes informales’) “que fomenten las relaciones sociales –añade Dytchwald–; feedback continuo y revisiones de su rendimiento; comunicación abierta; respeto a su estilo de vida y trabajo; retribución por resultados, y flexibilidad temporal y espacial” (algunas compañías combinan distintas modalidades espacio-temporales: trabajo remoto, puestos flotantes, espacios con distintos ambientes –para concentrarse, para trabajar en equipo, para tarea individual estando en compañía…–; los Ys desean crecer profesionalmente y divertirse en el trabajo, y no quieren que les cuiden, sino que les dejen hacer.

Urgen líderes que practiquen la desobediencia inteligente, que desafíen las rutinas, que propicien la innovación disruptiva y que impulsen sistemas de red social corporativa que multipliquen el capital intelectual de la empresa para hacer de ésta más que la suma de sus partes.

Deberá diseñarse una nueva disposición del flujo del conocimiento y de los procesos de toma de decisión, y los departamentos de RRHH serán clave en la distribución de los talentos que habrán de llevar a cabo esta revolución cualitativa, facilitando una dinámica de interacciones que se despliegue en numerosas direcciones, democratizando la difusión del conocimiento.

La enlazabilidad de la era 3.0, basada en la llamada web semántica, busca el razonamiento lógico entre conceptos y datos. La cantidad ya no cuenta, sino la precisión.

El líder que viene deberá apostar por el aprendizaje social, que se nutre de la inteligencia colectiva en ambientes colaborativos, y deberá conducir el cambio en el estilo de gestión del conocimiento, así como ser capaz de manejarse con proyectos que incorporen colaboradores dispersos en múltiples geografías, de diferentes culturas y perfiles, bajo diferentes modalidades de trabajo y con diversas relaciones contractuales.

Esta gestión global y reticular no podrá asumirla un jefe al uso, sino un líder con empatía, com habilidades para influir en los demás, que conozca los fundamentos de la inteligencia emocional y la psicología positiva, un líder que sea capaz de incrementar la reputación corporativa, factor clave para atraer al talento y sumar intangibles a la compañía.

Hoy no sólo debemos utilizar todas las plataformas que incrementan nuestra relevancia para atraer al cliente, sino para atraer también el talento, mostrando y, sobre todo, demostrando, que la nuestra es una empresa atractiva.

Se trata de buscar generar una ventaja competitiva sostenible, desde que competir por costes ha dejado de ser criterio suficiente.

Ahora que la crisis parece que empieza a escampar, los talentos se pondrán de nuevo en circulación; el temor y la inseguridad se disipan, de manera que ha llegado la hora de fidelizar a aquellos que queremos en nuestro equipo.

Y como no todos somos Google, deberemos ingeniárnoslas para extraer lo mejor de nuestro capital humano y lograr cosas extraordinarias con personas ordinarias.

Ha llegado la hora de fidelizar a aquellos que queremos en nuestro equipo. Y como no todos somos Google, deberemos ingeniárnoslas para extraer lo mejor de nuestro capital humano y lograr cosas extraordinarias con personas ordinarias.

Y, haciendo cola, la generación Z, nacidos a mediados de los 90; sobreprotegidos, necesitados de aprobación constante, muchos de ellos hijos únicos, acostumbrados a actividades programadas, temen al fracaso y tienen pocas habilidades de oratoria, pero son los auténticos “nativos digitales” y de ellos dice la psicóloga social Dolors Reig, que “son realistas, saben que dominan herramientas capaces de cambiar el mundo, son más inteligentes, más libres (menos leales a las marcas y a sus futuros empleadores), maduros, divertidos y apasionados.”

En cualquier caso, la mayoría de estas recetas, no nos engañemos, son aplicables en segmentos profesionales cualificados; modelos de dirección soft, horizontalizados y basados en la responsabilidad, el compromiso mutuo y la confianza, donde el empleado es considerado un recurso valioso y fuente de ventajas competitivas (Teoría Y, de Mc Gregor), que no son extrapolables a los segmentos de escasa cualificación, donde los modelos de gestión hard, basados en la jerarquía (en la línea de la Teoría X de MacGregor, que contempla a los empleados como un medio de producción y un coste a soportar, y se fundamenta en una estrategia de control), pueden ser adecuados.

El futuro, marcado por el desarrollo tecnológico, también plantea nuevos retos para este segmento de trabajadores. La automatización de los procesos está a punto de dar un paso más en su camino: la robotización. Y serán muchas las profesiones afectadas. También ahí, en la gestión de la transformación que se avecina, deberá estar la dirección de recursos humanos, aportando su know-how en el proceso. Pero esa es otra historia. Próximamente, les cuento…

Volviendo a las generaciones, permítanme un apunte final, y es que el concepto “generación” es más una cuestión de vivencias comunes y de educación que de edad. Así que sitúense ustedes, con ese aceptable margen de error, donde mejor les parezca.

Entrevista a Jordi Serrano y Santiago García, autores de El Ocaso del Empleo


Entrevista a Jordi Serrano y Santiago García, autores de El Ocaso del Empleo
“La empresa donde trabajamos morirá antes que nuestra vida laboral”
 

Hablamos con Jordi Serrano, socio de Aedipe Catalunya, con motivo de la publicación de El Ocaso del Empleo, ensayo realizado en coautoría con Santiago García, y que analiza las tendencias del mercado laboral en occidente.
Serrano y García me citan en el FabCafe Barcelona, un espacio de trabajo colaborativo que promueve la autoproducción y el conocimiento compartido; el entorno elegido para nuestra charla me hace intuir que lo que se disponen a contarme irá más allá de la teoría.
En efecto, una profunda transformación ha comenzado ya en el ámbito laboral, sobrevenida por los imperativos de un entorno incierto, con nuevas configuraciones demográficas, nuevos flujos en los intercambios y nuevas aplicaciones de la tecnología.

El ritmo trepidante de los cambios requiere nuevas habilidades con las que mantener nuestra empleabilidad y “surfear” con éxito los loopings que está describiendo el mundo del trabajo. Las organizaciones, por su parte, o son ágiles, o no serán.
Ambos estuvieron lúcidos, entusiastas y -por qué no decirlo- entrañables. Y, a pesar de describir un panorama lleno de desafíos, también contagiaban esperanza con respecto a las oportunidades. Que haberlas, haylas. Veámoslo.
El centro de gravedad de la economía mundial se desplaza y la demografía marca el rumbo de los cambios.

Sí, en Occidente, el envejecimiento de la población como resultado de una mayor esperanza de vida y el descenso de la natalidad es un fenómeno definitivo. Afecta a un indicador muy relevante para el mercado del empleo como es la tasa de dependencia: el porcentaje de niños y ancianos respecto a la población en edad de trabajar. En África desciende la tasa de dependencia, con una mayor proporción de la población en edad de trabajar y de consumir.
Pero el quid de la cuestión es el talento…
En efecto. China, por ejemplo, va a colocar en los próximos 10 años 195 millones de universitarios, o sea, que no sólo producen, sino que van a tener gente preparada. Allí, la pirámide poblacional la constituye gente joven y cada vez más formada; lo contrario que aquí, que estamos envejeciendo. Asia está en una situación óptima, aunque a medio y largo plazo tengan una bomba de relojería entre manos. 
¿Y en Europa?
La decadencia: sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones basados en un modelo de reparto, o la necesidad de prolongar la vida laboral de las personas.
Mónica Daluz /
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ENTREVISTA

“La empresa donde trabajamos morirá antes que nuestra vida laboral”

Entrevista a Jordi Serrano y Santiago García, autores de El Ocaso del Empleo

Hablamos con Jordi Serrano, socio de Aedipe Catalunya, con motivo de la publicación de El Ocaso del Empleo, ensayo realizado en coautoría con Santiago García, y que analiza las tendencias del mercado laboral en occidente.

Mónica Daluz

Serrano y García me citan en el FabCafe Barcelona, un espacio de trabajo colaborativo que promueve la autoproducción y el conocimiento compartido; el entorno elegido para nuestra charla me hace intuir que lo que se disponen a contarme irá más allá de la teoría.

En efecto, una profunda transformación ha comenzado ya en el ámbito laboral, sobrevenida por los imperativos de un entorno incierto, con nuevas configuraciones demográficas, nuevos flujos en los intercambios y nuevas aplicaciones de la tecnología.

El ritmo trepidante de los cambios requiere nuevas habilidades con las que mantener nuestra empleabilidad y “surfear” con éxito los loopings que está describiendo el mundo del trabajo. Las organizaciones, por su parte, o son ágiles, o no serán.

Ambos estuvieron lúcidos, entusiastas y -por qué no decirlo- entrañables. Y, a pesar de describir un panorama lleno de desafíos, también contagiaban esperanza con respecto a las oportunidades. Que haberlas, haylas. Veámoslo.

El centro de gravedad de la economía mundial se desplaza y la demografía marca el rumbo de los cambios.

Sí, en Occidente, el envejecimiento de la población como resultado de una mayor esperanza de vida y el descenso de la natalidad es un fenómeno definitivo. Afecta a un indicador muy relevante para el mercado del empleo como es la tasa de dependencia: el porcentaje de niños y ancianos respecto a la población en edad de trabajar.

En África desciende la tasa de dependencia, con una mayor proporción de la población en edad de trabajar y de consumir.

Pero el quid de la cuestión es el talento…

En efecto. China, por ejemplo, va a colocar en los próximos 10 años 195 millones de universitarios, o sea, que no sólo producen, sino que van a tener gente preparada. Allí, la pirámide poblacional la constituye gente joven y cada vez más formada; lo contrario que aquí, que estamos envejeciendo.

Asia está en una situación óptima, aunque a medio y largo plazo tengan una bomba de relojería entre manos.

¿Y en Europa?

La decadencia: sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones basados en un modelo de reparto, o la necesidad de prolongar la vida laboral de las personas.

Hablemos de innovación, ¿cómo lo llevamos?

La tecnología está cambiando la manufactura de los bienes, de hecho, lo está cambiando todo, y ha contribuido a una explosión de innovación, pero nuestro ritmo de innovación es mucho más bajo que el de otras economías.

¿Cómo se traducen estos factores en el mundo del trabajo?

Verás, una compañía en los años 60 podía esperar vivir 60 años. Ahora, si eres una de las grandes, tu esperanza de vida es de 15 años. La empresa donde trabajamos morirá antes que nuestra vida laboral; vivimos más que nuestras empresas.

Ser eficiente ya no es suficiente, ¿la agilidad es la clave?

Puedes ser muy bueno haciendo un producto, consiguiendo mejorar la eficiencia y la calidad, que es en lo que nos hemos basado hasta ahora; pero eso ya no vale porque, entretanto, aparece otro producto que te deja fuera de escena.

Efectivamente, hoy lo importante es la agilidad, la capacidad de adaptarse al siguiente cambio. Ofrecer un producto y, si no encaja, lanzar otro rápidamente. A una gran compañía le cuesta mucho cambiar, no es ágil; la pequeña tiene más fácil adaptarse.

El crecimiento económico ya no implica creación de empleo.

Una de las consecuencias del brutal cambio tecnológico es el desacoplamiento entre crecimiento económico y creación de empleo. Estamos acostumbrados a que si crece la economía también crece el empleo, pero la progresiva automatización de actividades y procesos hace que ya no sea necesariamente así, lo que genera un reto para sociedades y gobiernos.

En vuestro libro planteáis una auténtica carrera contra las máquinas… ¿Ya está ocurriendo?

La automatización hará que en muchos trabajos rutinarios, que se pueden traducir en una serie de instrucciones, las máquinas desplacen a las personas. Además, los robots serán cada vez más baratos. Y sí, está ocurriendo: ya existe una impresora de carreteras, coches sin conductor, texto generado de manera automática…

Y de ahí a la polarización del mercado laboral.

Sí, y de la sociedad. Caen los trabajos rutinarios, y suben aquellos que tienen que ver con la creatividad. La brecha es cada vez mayor.

Y es que no todo el mundo es creativo, emprendedor… Además, el sistema educativo no está por la labor de promover la autogestión.

Ese es el gran reto. La educación tiene que cambiar de manera que sea la persona quien se autoeduque y quien aprenda con autonomía, porque luego no habrá nadie que le diga lo que tiene que hacer.

¿Cuáles son hoy las competencias clave para una buena empleabilidad?

La situación ha cambiado: el trabajo ya no es un lugar, estamos permanentemente conectados, se difuminan las barreras entre la vida profesional y la vida personal…

La obediencia, la lealtad y la dedicación se corresponden con valores de estructuras jerarquizadas, hoy caducas.

La empleabilidad requiere observar el entorno, flexibilidad, creatividad, habilidades sociales, competencias digitales, iniciativa, imaginación, pasión…

¿Cuál es el papel de los líderes de equipos?

El modelo tradicional de liderazgo ya no funciona; la gente no se lo cree…

Los líderes deben ser creadores de contextos, de entornos, impulsar el cambio y el autoconocimiento, y tener clara la necesidad de entrar en una dinámica de aprendizaje continuo para que el siguiente cambio no nos pille fuera de juego.

Los desafíos no son pocos…

El futuro del trabajo está lleno de desafíos pero también de grandes oportunidades que nos pueden ayudar a crecer profesional y personalmente.

“Los líderes deben ser creadores de contextos, de entornos, impulsar el cambio y el autoconocimiento, y tener clara la necesidad de entrar en una dinámica de aprendizaje continuo para que el siguiente cambio no nos pille fuera de juego.”

Santiago García es socio director de Jakobsland Partners y especialista en tendencias emergentes en el mundo del trabajo, diagnóstico de la organización y su nivel de preparación para el cambio.

Jordi Serrano, socio de Aedipe Catalunya, es fundador de Future4Work, consultoría especializada en trasladar a las organizaciones las tendencias emergentes en el mundo de los recursos humanos.

Entrevista a Rafael Luna, president de la Comissió d’Empresa i Ocupació del Parlament de Catalunya. Diputat del PPC per Tarragona

Entrevista a Rafael Luna, PPC
“La formació és vital”

El passat dia 4 de juny, els representants d’Aedipe Catalunya van presentar al Parlament la tasca que realitza l’Associació. El president de la Comissió d’Empresa i Ocupació ens dóna els seus punts de vista sobre la situació del mercat laboral.
Com veu el panorama del capital humà al nostre país?
Bé, les dades semblen favorables i les reformes que s’han fet estan donant resultats, la qual cosa és d’agrair…, però el món del treball no funcionaria si no tinguéssim gent preparada i d’acord amb els recursos humans que ens està demanant el mercat o la previsió del que el mercat futur pugui demanar.
I, en aquests moments, hi ha adequació entre oferta i demanda?
No. Tenim una formació professional que no està donant els resultats esperats en quant a la demanda: del sector de la primària i el grau mitjà, la formació professional és el sector que menys incorporacions està tenint al mercat de treball.
I què passa amb els titulats universitaris?
Els titulats superiors estan tenint més èxit d’incorporació al món laboral que abans de la crisi, però si ens fixem, veiem que, si bé entren al món del treball, no estan desenvolupant el treball pel qual han estudiat.
Parli’m de la formació professional dual.
És una nova llei que es presentarà al Parlament; es tracta de promoure la formació tècnica o teòrica amb la pràctica en empreses.
Tots els grups hi estan d’acord?
Tots estem d’acord que és necessària. La formació professional ha de tenir una connexió amb el mercat, i aquí, l’empresa té un important paper a jugar.
La integració escola/empresa és cada cop més important, ara que deixem enrere l’era del taylorisme?
Efectivament, a l’era de l’especialització del lloc de treball i de la producció en cadena, el treballador és una persona que reiterativament fa la mateixa feina, és un robot. Avui es treballa per equips humans, per projectes, on la f lexibilitat és imprescindible i on s’ha acabat ‘la feina per a tota la vida’. El paradigma ha canviat. Quan has de construir alguna cosa l’has de fer en el context d’un equip de persones. El sistema és completament diferent. La formació universitària ja no consisteix a formar per fer una determinada tasca, sinó a donar una informació.
Mónica Daluz /
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Aedipecat L’ENTREVISTA

“La formació és vital”

Entrevista a Rafael Luna, president de la Comissió d’Empresa i Ocupació del Parlament de Catalunya. Diputat del PPC per Tarragona.

El passat dia 4 de juny, els representants d’Aedipe Catalunya van presentar al Parlament la tasca que realitza l’Associació. El president de la Comissió d’Empresa i Ocupació ens dóna els seus punts de vista sobre la situació del mercat laboral.

Mónica Daluz

Com veu el panorama del capital humà al nostre país?

Bé, les dades semblen favorables i les reformes que s’han fet estan donant resultats, la qual cosa és d’agrair…, però el món del treball no funcionaria si no tinguéssim gent preparada i d’acord amb els recursos humans que ens està demanant el mercat o la previsió del que el mercat futur pugui demanar.

I, en aquests moments, hi ha adequació entre oferta i demanda?

No. Tenim una formació professional que no està donant els resultats esperats en quant a la demanda: del sector de la primària i el grau mitjà, la formació professional és el sector que menys incorporacions està tenint al mercat de treball.

I què passa amb els titulats universitaris?

Els titulats superiors estan tenint més èxit d’incorporació al món laboral que abans de la crisi, però si ens fixem, veiem que, si bé entren al món del treball, no estan desenvolupant el treball pel qual han estudiat.

Parli’m de la formació professional dual.

És una nova llei que es presentarà al Parlament; es tracta de promoure la formació tècnica o teòrica amb la pràctica en empreses.

Tots els grups hi estan d’acord?

Tots estem d’acord que és necessària. La formació professional ha de tenir una connexió amb el mercat, i aquí, l’empresa té un important paper a jugar.

La integració escola/empresa és cada cop més important, ara que deixem enrere l’era del taylorisme?

Efectivament, a l’era de l’especialització del lloc de treball i de la producció en cadena, el treballador és una persona que reiterativament fa la mateixa feina, és un robot.

Avui es treballa per equips humans, per projectes, on la flexibilitat és imprescindible i on s’ha acabat ‘la feina per a tota la vida’. El paradigma ha canviat.

Quan has de construir alguna cosa l’has de fer en el context d’un equip de persones. El sistema és completament diferent.

La formació universitària ja no consisteix a formar per fer una determinada tasca, sinó a donar una informació bàsica amb la qual la persona pugui ser capaç de treballar per projectes.

Avui, la universitat és el coneixement basat en la investigació i la recerca, i ha de crear professionals que siguin capaços d’adequar-se als nous temps.

“El director de recursos humans té a les seves mans fer que el treballador es pugui sentir part de l’empresa”

I com motivem els operaris de baixa qualificació perquè s’impliquin en el treball per projectes? La via que vostè comenta podria ser una manera…

És una manera. Sense formació, com els fas sentir bé?

S’ha de pensar en quin lloc de treball s’ha de desenvolupar per adaptar-se a les exigències del mercat.

Si una empresa compra un robot per mecanitzar una feina, l’operari haurà de tenir una altra formació.

La formació ha de ser permanent, no sols es pot adquirir a l’institut de formació professional; l’empresa mateixa ha de ser una escola de formació professional.

Aquesta cultura s’imposa a les grans empreses, però no és fàcil per a la pime…

Gens fàcil, i representa un 42% del teixit productiu.

La petita i mitjana empresa moltes vegades no pot afrontar un projecte de formació, però podem fer esforços conjunts per desenvolupar agrupacions per sectors de producció per crear escoles de formació.

La formació és vital. Però no com quelcom imposat, sinó perquè allò et motiva.

El director de recursos humans té a la seves mans fer que el treballador es pugui sentir a gust, que senti el producte resultant com una cosa seva, un projecte del qual ell en forma part.

Des de l’Administració hem de veure què ens ha fallat i què hem de fer perquè les noves accions que es debatran al Parlament siguin un èxit.

“La formació professional és el sector que menys incorporacions està tenint al mercat de treball”

La pinzellada

Rafael Luna viu a Roda de Barà, Tarragona, però va néixer a Lleida el 1958.

És llicenciat en Ciències del Treball per la Universitat Internacional de Catalunya, màster en Desenvolupament Organitzacional per la Universitat Ramon Llull i màster Internacional en Resolució de Conflictes per la Universitat Oberta de Catalunya.

A Luna l’apassiona viatjar a països exòtics, fora dels circuits turístics, a la recerca d’experiències humanes: “Sóc més de persones que de pedres”, afirma, i confessa que el seu pitjor viatge va ser a Egipte…

Diu que la política és una vocació i que en la utopia rau el progrés.

Li agrada relacionar-se amb la gent, i es nota; l’entrevista, un plaer.

Rafa Luna, gaudint de la natura al Pallars Sobirà, en bona companyia.

Accionar la intel·ligència triomfant / Amiant: prevenció de riscos

jornadas Aedipe
MÓN EMPRESARIAL

II JORNADES ‘VUCA WORLD. DESENVOLUPAMENT DEL TALENT.
Accionar la intel·ligència triomfant. Juan Carlos Cubeiro, Head of Talent de ManpowerGroup, va aprofitar la celebració de la segona edició de les jornades “VUCA World. Desenvolupament del Talent”, organitzades conjuntament amb l’Associació Catalana de Direcció de Recursos Humans, Aedipe Catalunya, el passat mes de juliol, per donar algunes receptes sobre com sobreviure en l’era del Talentisme.
Per respondre a la volatilitat de l’entorn cal anticipació, visió de futur; per combatre la incertesa, comprensió, empatia, treball en equip; davant la complexitat, claredat en l’execució, i enfront l’ambigüitat, agilitat. Aquestes van ser les principals recomanacions del Head of Talent de ManpowerGroup, Juan Carlos Cubeiro, per gestionar el talent en l’actual panorama empresarial, tot i que la importància de la introspecció i de l’acció també van ser molt esmentades pel ponent.  

Amiant: prevenció de riscos. L’amiant, material declarat cancerigen pel Parlament europeu des de 1978, encara és present en habitatges, hospitals, guarderies i infraestructures. Representants de l’Administració i de l’empresa privada especialistes en la matèria van abordar les possibles actuacions davant aquest problema latent durant una jornada sobre prevenció de riscos laborals organitzada per l’Associació Catalana de Direcció de Recursos Humans, Aedipe Catalunya, al juliol.
An
tonio Martínez del Hoyo, conseller d’Aedipe Catalunya, va obrir la jornada ‘La Inspecció de Treball, Seguretat Social i la Prevenció de Riscos Laborals – La problemàtica de l’amiant’ explicant les greus conseqüències de la presència d’aquest material a les edificacions, tant per a les persones com per a les empreses. Per això, va insistir a dir que “qualsevol intervenció que s’hagi de fer en un edifici hauria de requerir una avaluació d’aquest risc”.  Mónica Daluz /
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