El envase, vestido para cautivar

El envase, vestido para cautivar
ESPECIAL
SLEEVES

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.
Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.
Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfin de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia.
Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo.
El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado del bienestar, favoreció lo que se convino en llamar, la compra por impulso. Y eso lo cambió todo. Entonces, como nunca antes, el producto debía poder venderse solo.  Mónica Daluz / pdf

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El envase, vestido para cautivar

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.

Mónica Daluz

Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.

Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfín de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia. Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo. El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado…

PET versus PVC

El mercado del sleeve se debate entre el PET y el PVC. El politereftalato de etileno o PET es un plástico del grupo de los poliésteres, se produce a partir de petróleo o de gas natural y es 100% reciclable; aunque más ecológico, el PET penaliza mucho el coste. El PVC es un 20% más barato que el plástico reciclable, además retrae un 67% frente al 78% del PET. En opinión de Ibarz “en España, el tema ecológico no se tiene en cuenta; la elección del material viene determinada por el coste. Por lo que respecta al consumidor, aquí no hay sensibilidad hasta el punto de pagar más por un envase con un sleeve de material plástico reciclable, además, exteriormente no se aprecia la diferencia y el consumidor no puede distinguirla. En países como Suiza existe la obligación de utilizar PET (cuando se efectúa el reciclaje del producto, se tritura y el PET queda flotando); el futuro, posiblemente, irá en esta línea pero entre tanto, los costes mandan”. Sonia Sánchez, por su parte, discrepa de este punto de vista y afirma que “la mayoría de las empresas utilizan materiales biodegradables, que permiten reciclar el envase y el sleeve a la vez.”

Existen otros materiales, como el OPS, pero éste presenta la desventaja de una vida útil corta; “a partir de los seis o siete meses –señala Francisco Ibarz– tiende a resquebrajarse, y si es un producto que no tiene rotación, representa un importante inconveniente”.

Hoy se está investigando en nuevas técnicas, como la denominada rollsleeve, que utiliza ultrasonidos o láser. La empresa Sleever International, la primera compañía en fabricar fundas retráctiles, realiza un importante esfuerzo en investigación para hallar nuevos materiales más ecológicos para sus sleeves, así entre sus productos destacan el Biosleeve, fabricado a base de maíz, y el Petsleeve, un film menos denso que los convencionales.

Cuestión de idoneidad

Sin duda la aplicación de este sistema de etiquetaje no está siempre justificada, económicamente hablando. “No es un producto barato –explica el representante de Prosima Tech–, así que será adecuado o no colocarlo, en función del tipo de producto; si hablamos, por ejemplo, de envases de agua –en la mayor parte de los casos–, la incidencia sobre el coste total es muy importante, y si el precio del producto es muy ajustado, no tiene sentido. Sería como enviar a la obra a un operario con traje de Armani…” Sonia Sánchez también se refiere a este extremo aludiendo a la variedad de nichos y necesidades que tiene el mercado, y en este sentido afirma que “el sleeve ocupará una cuota superior a la que tiene, pero convivirá con el etiquetado y el serigrafiado dependiendo del producto.”

Las posibilidades en los acabados de la etiqueta sleeve se sofistican y así encontramos empresas especialistas en impresión para el sector del packaging, como Sleevedirect, que cuenta en su catálogo con aplicaciones especiales, como la incorporación en el sleeve de caracteres del alfabeto Braille, o los sleeves con stamping, proceso de acabado donde aplica un efecto metalizado, que el consumidor suele asociar con la idea de categoría y distinción.

El sleeve, ¿para quién?

El sector de la alimentación es el usuario por excelencia de este tipo de etiquetaje. “Cada vez hay más marcas similares –argumenta el responsable de Alimentación de Prosima Tech–, y el punto de venta requiere cada vez más atención”. Se trata de tecnologías que vienen condicionadas por la cantidad de impresión y por la mecanización, de modo que hay sectores como la cosmética, que también se ha interesado por el etiquetaje sleeve, en los que las tiradas son pequeñas y las líneas de producto no son tan automatizadas, así que, tal como apunta Ibarz “aunque el producto lo permita quizá el proceso industrial lo haga inviable.”

Por lo que respecta al tipo de maquinaria aplicadora de funda retráctil, existen distintas posibilidades en función de las necesidades de los distintos sectores de consumo. Así en el sector alimentación suelen utilizarse maquinarias de aplicación cuyas necesidades oscilan entre los 150 a 500 envases por minuto. “Existen –matiza Muntané– necesidades puntuales por encima de estas velocidades y proyectos de menor envergadura con medias de 100 envases por minuto, pero en líneas generales estableceríamos una media de 300 envases por minuto sin grandes exigencias técnicas. En el sector no alimentario –prosigue nuestro interlocutor–, dominado por empresas multinacionales dedicadas al mundo del detergente, suavizante y cosmética, suelen ser líneas de cadencia media baja (una media de 200-250 envases por minuto) con grandes exigencias técnicas tanto en lo referente a la aplicación del sleeve, donde se requiere una determinada orientación (envases ovalados y/o semirrectangulares), así como en el proceso de retracción ya que muchos de ellos presentan asimetrías en las partes superiores. En este caso, es necesario un alto nivel de tecnología en la aplicación del sleeve pero sobre todo en la capacidad del túnel de retracción, que debe tener un amplio grado de libertad a la hora de hacer los ajustes industriales.”

Por último, cabe citar el sector bebidas, generalmente con líneas de alta velocidad que oscilan desde los 500 hasta los 1.200 envases por minuto.

EL SECTOR OPINA

Tendencias

Joaquín Muntané, Sales Manager de Fuji Seal: “Si centramos la atención en otros mercados europeos, llegamos a la conclusión de que al sleeve le queda todavía un largo recorrido. El mercado más evolucionado es el japonés donde la penetración de esta tecnología es superior al 60% en sectores de bebidas carbónicas, té (muy presente en este mercado) y zumos. Los lineales en este país son impresionantes, con aplicaciones de efectos visuales y táctiles no presentes todavía en muchos mercados europeos, incluyendo el nuestro. Actualmente todas las empresas multinacionales cuentan con alguna línea de sleevado en su portafolio de productos. A inicios de los 90, el sleeve era una tecnología de futuro con mucho potencial. Actualmente, en 2010, la tecnología del sleeve es una realidad industrial en vías de consolidación. Nuestra estimación del mercado está alrededor de los 50M de euros. Los crecimientos más importantes se han dado hasta la fecha en el período 2005-2007 y creemos que se va a relanzar en el período 2011-2013.”

Sonia Sánchez, gerente de Rusan: “A pesar de que el sleeve es una tecnología que lleva mucho tiempo aplicándose, y de que su aplicación es simple en comparación con otros métodos, todavía no está implantada en toda su extensión. En un futuro se podrán implantar los nuevos productos que están investigándose en la actualidad para reducir costes y conseguir acabados de más calidad.”

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
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