
DOSSIER EL PAPEL
Entrevista a Carlos Reinoso, director general de Aspapel.
Si bien la productividad de la industria papelera se ha incrementado un 42% en los últimos diez años, la situación de enfriamiento de la actividad económica mundial ha repercutido en una reducción de la producción en 2008, del 4,5%. Menos actividad económica supone menos facturas, menos catálogos, menos cajas de cartón, menos anuncios en prensa…, de manera que la industria del papel se ha visto arrastrada por el frenazo acaecido en el resto de sectores pues, como veremos a lo largo de este reportaje, además del papel destinado a la industria gráfica, existen infinidad de objetos cotidianos que tienen entre sus materias primas, el papel. Pero un 21% de la cifra de negocio de la industria papelera española corresponde ya a productos nuevos y mejorados. Y es que el sector del papel, en todos sus ámbitos -gráfico, embalaje, higiénico y sanitario- ha apostado con firmeza por la innovación. Veámoslo.
La tradicional clasificación entre papeles gráficos, de envase y embalaje, e higiénico y sanitario, se diluye debido a las nuevas posibilidades que brinda la impresión digital, que ha posibilitado la comunicación impresa en casi cualquier soporte y propicia una fusión hacia la comunicación.
Paralelamente la industria del papel ha evolucionado tecnológicamente dotando al producto de nuevas propiedades, al tiempo que las tintas han entrado en una imparable dinámica de eficiencia medioambiental.
Según la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, Aspapel, el 30% de los papeles que hoy usamos no existían hace 10 años y el 21% de las ventas del sector en nuestro país lo son en productos nuevos y mejorados, lo que prueba el camino hacia la innovación emprendido por la industria papelera. Entre las aplicaciones que hacen de éste un producto de valor añadido podemos citar los papeles para cromatografía, el papel electrotécnico para transformadores de alto voltaje, el cartón dieléctrico para motores y dinamos, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión en automóviles, papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, papeles especiales para la protección de frutas ante las inclemencias del tiempo durante su proceso de crecimiento y cosecha, papel cushion, o el papel interleaving. Mónica Daluz / pdf
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DOSSIER EL PAPEL
Versatilidad, adaptabilidad al comportamiento de la demanda y buenas características medioambientales son los puntos fuertes del sector
Industria del papel: innovación a gogó
Mónica Daluz
24/08/2009
Si bien la productividad de la industria papelera se ha incrementado un 42% en los últimos diez años, la situación de enfriamiento de la actividad económica mundial ha repercutido en una reducción de la producción en 2008, del 4,5%. Menos actividad económica supone menos facturas, menos catálogos, menos cajas de cartón, menos anuncios en prensa…, de manera que la industria del papel se ha visto arrastrada por el frenazo acaecido en el resto de sectores pues, como veremos a lo largo de este reportaje, además del papel destinado a la industria gráfica, existen infinidad de objetos cotidianos que tienen entre sus materias primas, el papel. Pero un 21% de la cifra de negocio de la industria papelera española corresponde ya a productos nuevos y mejorados. Y es que el sector del papel, en todos sus ámbitos -gráfico, embalaje, higiénico y sanitario- ha apostado con firmeza por la innovación. Veámoslo.

Érase una vez, que en un bosque como éste nacería un árbol para hacer posible que millones de pensamientos, convertidos en palabras, se extendieran por el mundo para instruir, informar, conmover, motivar y entretener. Estos ejemplares no están ahí por casualidad; fueron plantados expresamente para producir madera de la que más tarde obtener pasta de papel.
La tradicional clasificación entre papeles gráficos, de envase y embalaje, e higiénico y sanitario, se diluye debido a las nuevas posibilidades que brinda la impresión digital, que ha posibilitado la comunicación impresa en casi cualquier soporte y propicia una fusión hacia la comunicación.
Paralelamente la industria del papel ha evolucionado tecnológicamente dotando al producto de nuevas propiedades, al tiempo que las tintas han entrado en una imparable dinámica de eficiencia medioambiental.
Según la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, Aspapel, el 30% de los papeles que hoy usamos no existían hace 10 años y el 21% de las ventas del sector en nuestro país lo son en productos nuevos y mejorados, lo que prueba el camino hacia la innovación emprendido por la industria papelera. Entre las aplicaciones que hacen de éste un producto de valor añadido podemos citar los papeles para cromatografía, el papel electrotécnico para transformadores de alto voltaje, el cartón dieléctrico para motores y dinamos, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión en automóviles, papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, papeles especiales para la protección de frutas ante las inclemencias del tiempo durante su proceso de crecimiento y cosecha, papel cushion, o el papel interleaving.
Consumo y modelo de negocio
Han transcurrido más de dos mil años desde que la humanidad dio con un soporte de fácil obtención y almacenamiento, barato, duradero e idóneo para poder plasmar y difundir sus inquietudes y saberes: el papel. Pero la proliferación del uso de medios electrónicos está reduciendo la demanda de este producto, circunstancia que se acentúa con la situación de crisis económica generalizada en que vivimos. En lo que llevamos de año, las cifras, en el segmento del papel gráfico, sitúan el decrecimiento de la demanda entre el 20 y el 30% en comparación con los mismos meses del año anterior.
“En EEUU -nos cuenta Juan Vila, gerente de Stora Enso-, la tendencia para los próximos 10 años es de decrecimiento del mercado; allí la gente joven compra cada vez menos periódicos y ese fenómeno también llegará a Europa. El del papel de periódico es un segmento que no se puede reconvertir y la solución pasa por cerrar las instalaciones más ineficientes.”
Con respecto al ámbito de las revistas periódicas, la valoración de Vila es que “aunque el número de páginas ha bajado por el descenso de la publicidad, a largo plazo el consumo se reactivará y, como consecuencia, se volverán a imprimir más páginas.”
En nuestra conversación con el gerente de Stora Enso, Vila señaló el advenimiento de la impresión digital como el mayor de los cambios acaecidos en el sector; “este tipo de impresión permite una tirada baja, pero es lenta y cara; más allá de los 1.000 ejemplares es más rentable la tradicional, aunque el continuo desarrollo de nuevas tintas hará que, a la larga, vaya ganando terreno. Al final -concluye- se complementarán.”
Dentro de la industria papelera, el sector del envase y embalaje es el que “tiene mayor peso, y aunque está atravesando un mal momento -como señala Vila-, ya que se empaquetan menos cosas, y aunque la evolución es muy lenta, se hacen modificaciones o pequeñas innovaciones para satisfacer las necesidades del cliente.” Además de su versatilidad en cuanto a aplicaciones y a su adaptabilidad al comportamiento de la demanda, debemos añadir sus buenas características medioambientales, que lo convierten en un producto que cumple con las nuevas demandas del consumidor.
El director general de Aspapel, Carlos Reinoso, hace una valoración sobre el futuro de los papeles destinados al embalaje: “los análisis destacan las ventajas competitivas del papel frente a otros materiales alternativos; el papel como material de embalaje (cartón ondulado, cartón estucado, sacos y bolsas) es reciclable y renovable, sólido, resistente, ligero, de gran adaptabilidad, higiénico, ofrece gran calidad de impresión y resulta inmejorable como vehículo de marca.”
Juan Vila, por su parte, nos explica que “el cartón es un producto estándar y que como tal no ha experimentado una evolución significativa en el último decenio; eso sí, la innovación que más demanda el mercado es lograr precios más bajos; esa es la verdadera innovación en este producto: hacer más eficiente la producción.”

Un poco de historia
Hemos pedido al director general de Aspapel, Carlos Reinoso, que nos guíe en este paseo por la historia del papel y así sintetiza nuestro experto el proceso histórico de este imprescindible soporte para la comunicación humana a lo largo de los siglos, la evolución de los procesos de fabricación, así como los grandes hitos e innovaciones en la historia de la fabricación del papel: “La historia del papel es la historia de la humanidad en sus aspectos más innovadores. El papel se inventó en China hace unos dos mil años, y fueron los árabes quienes lo introdujeron en Occidente a través de España, que es de este modo el país europeo con más antigua tradición papelera. El papel como material supuso una gran ventaja frente a los materiales anteriores -papiro, pergamino…- y tuvo mucho que ver en el gran desarrollo cultural que llegó a alcanzar el imperio islámico.
Con la invención de la imprenta, el papel pudo dar la verdadera medida de su utilidad por sus cualidades gráficas y -dado que se trata de un producto renovable- pudo hacer frente a la gran demanda de los impresores. A partir del siglo XV, la industria papelera adquiere un enorme desarrollo en Europa y el papel fue causa y protagonista de la gran eclosión cultural del Renacimiento.
Ese gran crecimiento de la industria supuso la investigación y desarrollo de nuevas fibras papeleras, la invención de la técnica de blanqueo y el desarrollo de la maquinaria papelera con innovaciones como la pila holandesa y la máquina de papel continuo.

La actual industria papelera se asienta sobre tres grandes pilares, tres grandes hitos de la innovación en la tecnología papelera: la invención de la máquina de papel continuo, el desarrollo del método para la obtención de celulosa a partir de madera y el desarrollo de las técnicas de reciclaje”.

Instalaciones de cultivo de árboles, en las primeras fases del proceso.
Del árbol a la librería… En tres pasos
Los productos papeleros son naturales y reciclables y se fabrican con sofisticadas maquinarias, cada vez más respetuosas con el medio ambiente. Veamos cómo se cultiva, cómo se recicla y cómo se fabrica.
Uno: el papel se cultiva y se recicla
El papel se fabrica con fibras de celulosa procedentes de madera de pino y eucalipto, que se cultiva en plantaciones forestales, y no se utiliza madera de especies exóticas de los bosques tropicales ni de roble, haya o encina.
Las plantaciones forestales de especies de crecimiento rápido absorben mucho carbono (un kilo de papel almacena 1,3 kilos de CO2), ayudan a que la superficie arbolada crezca y a que los bosques naturales se conserven. Estas plantaciones se hacen en tierras que los ganaderos y los agricultores ya no utilizan, y de este modo se crean puestos de trabajo y se consigue que en esos lugares el campo no quede abandonado.
Una vez utilizado, el papel usado se recicla fabricando papel nuevo. En España ya recuperamos para su reciclaje el 69% del papel que consumimos al año. Tal como argumenta la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, “es falso que reciclando papel se ahorren árboles, ya que la fibra de celulosa procede de árboles cultivados para hacer papel, que de otro modo no se plantarían”. Según las mismas fuentes, por cada tonelada de papel que se fabrica se plantan y cultivan seis nuevos árboles, lo que representa un total de 430.000 hectáreas de arbolado de pino y eucalipto que “existen y se mantienen gracias a la producción papelera”.

Estas impresionantes instalaciones corresponden a una moderna fábrica del
sector papelero.
Dos: recuperación y reciclaje
El papel usado se recoge por dos vías: la recogida industrial (en grandes superficies, empresas, imprentas…) y la recogida selectiva municipal (contenedor azul, puntos limpios, recogida puerta-puerta en oficinas y edificios públicos…).
El papel y el cartón usado que el consumidor deposita en el contenedor azul, es recogido por un camión grúa y llevado al almacén de un recuperador de papel y cartón. El recuperador lo clasifica por tipos, lo limpia, lo acondiciona, lo enfarda y lo envía a la fábrica papelera. El papel entra en la fábrica a través de cintas transportadoras, se mezcla con agua en el pulper y se agita. Las fibras de papel se separan de las grapas, plásticos, etc., y pasan a la máquina papelera.
Las fibras de celulosa forman una banda húmeda, de la que se va eliminando el agua. Así el papel usado se convierte en una bobina de papel nuevo.

Tres: fabricación de celulosa y papel
El papel se fabrica con las fibras de celulosa que hay en la madera. Cuando esa fibra se utiliza por primera vez se llama fibra virgen y cuando a través del reciclaje la recuperamos y la volvemos a utilizar como materia prima para fabricar papel la llamamos fibra recuperada o reciclada, aunque podríamos decir que se trata de la misma fibra en momentos diferentes de su ciclo de vida. Primero se separan las fibras unidas por una especie de pegamento, llamado lignina, “moliendo” la madera o disolviendo el pegamento con calor y productos químicos.
Para fabricar el papel, las fibras de celulosa se mezclan con agua y esa mezcla pasa a la máquina papelera. En la máquina, la mezcla de agua y fibras se coloca sobre una larga banda conducida por rodillos. A continuación se va retirando el agua por varios procedimientos: gravedad, vacío, presión y secado. Y finalmente obtenemos una enorme bobina de papel.

Una moderna línea de producción de papel puede llegar a medir 200 metros de largo y ocupar un espacio tan grande como dos campos de fútbol. Tiene hasta 5.500 km de cables, 100 km de tuberías y cientos de válvulas. Es totalmente automática y se maneja con hasta 50 pantallas y teclados de ordenador. Cientos de sensores y escáneres de última generación se ocupan de los procesos de control.

Última fase del proceso de fabricación del papel: la bobina.
Fabricación de papel: revolución medioambiental
La industria del papel ha sido pionera en la asunción de procesos productivos eficientes y responsables, tal como demuestran los datos y en contra de la percepción de buena parte de la opinión pública. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón nos proporciona algunas cifras que lo corroboran: Desde 1990, la demanda química de oxígeno (DQO) de los efluentes del sector por tonelada producida se ha reducido en un 57% para el papel y en un 69% para la celulosa; los sólidos en suspensión por tonelada han disminuido en un 64% para la celulosa y en un 91% para el papel, y los compuestos orgánicos halogenados (AOX) se han reducido en un 73% con la producción de celulosa libre de cloro elemental.
El 100% de la producción de celulosa blanqueada es ECF (libre de cloro elemental) o TCF (totalmente libre de cloro). El sector utiliza un 94% de combustibles más limpios, como el gas natural (62%), o renovables, como la biomasa residual del proceso de fabricación (32%), y produce cerca del 50% de la energía renovable con biomasa generada en España.
Por otra parte, la industria papelera española es uno de los grandes impulsores de la cogeneración, sistema que produce a la vez energía eléctrica y energía térmica para consumo industrial, con muy alto rendimiento, por lo que ahorra energía primaria y reduce las emisiones. El sector produce mediante cogeneración el 2,2% de la electricidad total generada en España y es líder, con un 18% de la cogeneración nacional. En este sentido, la energía generada por la industria papelera española, a través de este método altamente eficiente cubre el consumo energético total del sector.
Consumo de papel
Cada español utiliza al año unos 170 kilos de papel en más de 300 usos relacionados con la educación, la cultura, el arte, la comunicación, el comercio, la higiene o la sanidad, entre otros, y se reparten así:
58 kilos de papeles gráficos (diarios, revistas, libros, folios, cuadernos…).
66 kilos de embalajes de cartón ondulado (cajas de productos de alimentación y bebidas, electrónica e informática, perfumería y droguería, juguetes…).
17 kilos de papeles higiénicos y sanitarios (papel higiénico, rollos de papel de cocina, pañuelos, servilletas…).
12 kilos de cartón estucado (cajas de cereales, de conservas, de perfumes, de medicinas…).
17 kilos de otros papeles (sacos, papel decorativo, papel moneda, filtros, etiquetas…).
Papeles gráficos e innovación
Los papeles gráficos han conseguido reducir muy notablemente sus gramajes manteniendo las mismas características y calidad de impresión; ésta ha constituido una línea de investigación e innovación tradicional en las últimas décadas. Sin embargo, existen infinidad de propuestas novedosas que dan respuesta a requerimientos del mercado que no siempre ha sido posible satisfacer. Ahí van algunos ejemplos: el papel resistente a la intemperie para carteles publicitarios, de alta estabilidad dimensional, gran resistencia al desgarro y alta opacidad incluso cuando está mojado; sobres con ventana de papel transparente, en lugar de plástico, lo que facilita su reciclaje; papeles desarrollados específicamente para la impresión láser para la pre-impresión offset; papel para las impresoras de chorro de tinta que disminuye el tiempo de secado; papeles fotográficos para impresora; papeles para formularios para lectura óptica; o el papel autocopiativo con microcápsulas de arcilla activa, entre otros.
Consideraciones sobre el futuro
En cuanto a los papeles gráficos, el desarrollo de las modernas tecnologías de la comunicación está suponiendo cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, el papel se está adaptando bien a los nuevos escenarios en los que por una parte perviven usos tradicionales y por otra parte se están desarrollando nuevas aplicaciones. Y es que el desarrollo de las tecnologías de la información no ha traído consigo la anunciada “oficina sin papeles”, sino la “imprenta ubicua”. El director general de Aspapel, Carlos Reinoso opina al respecto que “gracias a los potentes programas de edición y a las modernas impresoras, el más modesto PC se convierte en una verdadera imprenta. El correo electrónico ha supuesto un importante aumento del tráfico de información y ha introducido un cambio en el proceso: antes se imprimía y después se distribuía; ahora se distribuye electrónicamente y es el receptor quien imprime.”

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel

Fuente: Aspapel
“Por otra parte -prosigue Reinoso-, continúan apareciendo nuevos diarios impresos y el fenómeno tan exitoso de la prensa gratuita está revolucionando un mercado cuyo futuro se estaba poniendo en entredicho. Y las nuevas tecnologías traen consigo innovaciones como por ejemplo la edición bajo pedido, el fastbook, que abren nuevas posibilidades a la edición en papel. Los nuevos hábitos de lectura en el transporte público han propiciado además el auge del libro de bolsillo, facilitado por los papeles de bajo gramaje.”
Libro digital, ¿adiós al papel?
Si bien el impacto de la digitalización en el mundo editorial no ha sido tan notorio como en otras industrias culturales, como la música o el cine, la progresiva digitalización de libros, así como la cada vez mayor presencia en el mercado de dispositivos lectores de eBooks (ya sea mediante dispositivos específicos o aplicaciones para smartphones) hace prever que el inminente encuentro entre tecnología y sector editorial pueda modificar tanto los hábitos lectores como la cadena de valor del sector. Un reciente estudio de la consultora The Cocktail Análisis cita entre sus conclusiones que los libros son el contenido más atractivo para la lectura a través de ebook entre los interesados en su compra, por encima de la prensa; que el ebook podría llegar a expandir los momentos lectores del libro, ya que se anticipa una lectura potencialmente más frecuente que la que tiene lugar en el momento actual sobre papel; que las motivaciones que llevarían a comprar un dispositivo de este tipo tienen un carácter eminentemente práctico, vinculado a su portabilidad, versatilidad, transporte y ahorro de espacio.
Frente a la practicidad de las potenciales motivaciones de compra, los frenos tienden a adquirir un carácter fuertemente emocional, vinculándose en buena medida a la “mítica del papel”. Tal como señala Carlos Reinoso “lo que sin duda está quedando muy claro es que el papel impreso -frente a otros soportes- tiene una gran capacidad para transmitir emociones porque se puede tocar y sentir, se puede oler y crea con el lector una relación cercana, directa, física, que hace que el mensaje sea más potente y convincente”.

Tufos y perfumes…
“Mi nombre es Stilton, Geronimo Stilton. Me considero un tipo, o sea un ratón, absolutamente normal. Soy editor: mi editorial publica el diario más leído de la Isla de los Ratones, El Eco del Roedor.” Así comienza la primera de las aventuras de Geronimo Stilton, el protagonista de una colección de 34 títulos, que lleva vendidos más de 2.000.000 de ejemplares en nuestro país. ¿El secreto de su éxito?: Las hazañas del ratón Geronimo no sólo se leen sino que se huelen… Sus páginas están impregnadas de olores en consonancia con las historias que viven los personajes.
Papel prensa
Utilizado para la impresión de diarios, está fabricado mayoritariamente a base de papel recuperado o pasta mecánica. Puede ser blanco o ligeramente coloreado y su gramaje habitual oscila entre 40 y 52 g/m2, aunque puede llegar a 65 g/m2.
Papel para impresión y escritura
Utilizado para revistas, libros, cuadernos, agendas, sobres, folletos, carteles, papeles de oficina…, puede ser estucado o no estucado, dependiendo del uso a que esté destinado. El estucado es un proceso mediante el que se adicionan al papel -por una o por las dos caras- productos como caolín o carbonato cálcico, que permiten mejorar las características de impresión, haciendo el papel más brillante, más opaco y más uniforme.
Papel higiénico y sanitario
Fabricados a base de fibra virgen o papel recuperado o una mezcla de ambos, se utilizan en la higiene personal (papel higiénico, compresas, pañales, pañuelos…), en el ámbito doméstico (rollos de papel de cocina, servilletas, manteles, filtros de café…) y como material sanitario y de limpieza industrial.
Papel para envases y embalajes
Papeles para cartón ondulado: Utilizados en las distintas capas de las cajas de cartón ondulado, se fabrican básicamente con papel recuperado, si bien pueden incorporar, en distinta proporción, pasta virgen. En este grupo se incluyen: papeles para ondular (fluting, semiquímico, etc.), kraftliner, testliner y biclases.
Papel kraft sacos: papel de gran resistencia empelado en la fabricación de sacos de gran tamaño para materiales de construcción, alimentación animal…
Cartoncillo: empleado en la fabricación de estuches plegables o envases, es un material compacto hecho a base de pasta virgen y/o papel recuperado, con varias capas y normalmente acabado con recubrimiento de una capa de estuco.
Papeles especiales
Entre ellos: papel impermeabilizado para embalaje de productos hortofrutícolas, papel microrizado de gran extensibilidad, papel inter-leaving de excelente comportamiento frente a elevadas temperaturas para intercalar en usos industriales como el laminado en frío de acero, papel cushion para usos industriales como sustituto del poliuretano, papel moneda, papel metalizado directamente por alto vacío, papel autoadhesivo inhibidor del moho, papel acetato de celulosa transparente…
OPINIÓN
Uno de cada tres papeles que hoy utilizamos, hace diez años no existía
Entrevista a Carlos Reinoso, director general de Aspapel
Mónica Daluz
24/08/2009
Carlos Reinoso nos habla en esta entrevista de las innovaciones más relevantes que han tenido lugar durante los últimos años en las propiedades del producto que nos ocupa, el papel. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta Papel y Cartón destaca la versatilidad de este material, sus múltiples aplicaciones y sus óptimas características medioambientales.

Carlos Reinoso, director general de Aspapel.
Háblenos del proceso de innovación que ha experimentado el papel como producto, para adaptarse a las exigencias del mercado a lo largo del tiempo.
Una de las principales características del papel es su enorme versatilidad, que le permite adaptarse a la evolución del mercado. Podemos decir que uno de cada tres papeles que hoy utilizamos habitualmente, hace diez años ni siquiera existía.
Los papeles más conocidos y de uso más habitual como son en general los papeles gráficos, los papeles para envases y embalajes y los higiénicos y sanitarios, están reinventándose cada día, en un proceso continuo de innovación, desarrollando papeles con nuevas o mejoradas características que permiten que este material esté presente en usos y aplicaciones no hace mucho impensables.
Un ejemplo curioso en el campo de los papeles gráficos podría ser el papel resistente a la intemperie para carteles publicitarios, de alta estabilidad dimensional, gran resistencia al desgarro y alta opacidad incluso cuando está mojado.
En el campo de los envases tenemos papeles de gran resistencia como el papel para sacos de gran contenido, que se utilizan para cemento, por ejemplo, papeles con barrera antigrasa como el que se utiliza para envoltorio de la mantequilla, papeles de alta resistencia a la humedad como los envases de congelados o papeles de gran resistencia al calor como los moldes de las magdalenas que se utilizan en hornos industriales.
Las aplicaciones del papel en el campo sanitario son muy numerosas como, por ejemplo, el papel de características no citotóxicas para apósitos sanitarios. Y hay también innovaciones para el hogar como el papel higiénico perfumado o los pañuelos con bálsamo suavizante.
Pero además de estos tres grandes tipos de papeles, más conocidos y habituales, hay otros muchos papeles presentes en nuestra vida diaria. El filtro de la cafetera, la bolsita de té de papel filtro, el papel de lija de la lima de uñas, la bolsa de la aspiradora, los papeles de seguridad (papel moneda, documentos de identidad, certificados…), las etiquetas de papel metalizado de las botellas de cerveza, las etiquetas adhesivas de todo tipo…
Por no mencionar otros tipos de papeles que ni siquiera somos conscientes de que utilizamos, como los que se usan en automoción o en los equipos electrónicos e informáticos.
En el sector gráfico intervienen tres elementos (papel, tintas y maquinaria de impresión) cuyas características deben “trabajar” interrelacionadas. ¿Cuál es la dinámica de este “tándem a tres bandas”? ¿Los fabricantes de papel tienen en cuenta las innovaciones en las tintas y en los sistemas de impresión a la hora de diseñar productos con nuevas propiedades?
Efectivamente, el papel ha ido innovando de forma paralela al proceso de mejora y evolución continua que se produce en el campo de la maquinaria papelera y de las tintas.
En la fabricación del papel buscamos responder a los crecientes estándares de calidad gráfica con papeles especializados para las distintas necesidades de impresión, para ofrecer mayor lisura, secado rápido, mayor brillo y densidad del tono de las tintas… Hay papeles estucados arte y triple capa que se emplean en ediciones de lujo o en determinados tipos de publicidad, los estucados industriales de doble capa, que son muy utilizados, los estucados a una cara para sobrecubiertas, por ejemplo. Los estucados de alto brillo para displays, bolsas… Sin hablar de las múltiples posibilidades de papeles para impresiones especiales, por ejemplo en etiquetas.
Pero también mejoramos la estabilidad dimensional y la formación de la hoja para responder mejor a las grandes velocidades de las máquinas offset.
Además, los papeles gráficos han conseguido reducir muy notablemente sus gramajes, manteniendo las mismas características y calidad de impresión y sin perder maquinabilidad y resistencia. En este sentido existe una clara demanda social y papeleros, impresores y editores trabajamos conjuntamente para hacer posible, por ejemplo, la edición de libros de texto con un papel de bajo gramaje, que mantiene las condiciones de calidad de impresión y pesa un 30% menos en la mochila del niño, o libros de bolsillo con papel de bajo gramaje, para hacer más fácil su transporte y lectura en los trayectos casa-trabajo-casa en el metro, el tren o el autobús.
El papel prensa se está fabricando también a gramajes muy bajos, impensables hace muy poco tiempo, y con excelentes resultados de maquinabilidad, resistencia y calidad de impresión.
También el papel responde a las nuevas necesidades de la impresión en el ámbito doméstico y en las oficinas, desarrollando papeles destinados específicamente para la impresión láser, papel para las impresoras de chorro de tinta que disminuye el tiempo de secado, papeles fotográficos para impresora…
Hablemos del “papel tecnológico” ¿Cuáles son las prestaciones más innovadoras en el sector del papel? Y ¿qué nos queda por ver; en qué dirección van las investigaciones?
La producción de papel es hoy un proceso tecnológicamente muy complejo y en constante innovación. La evolución de la tecnología papelera sigue una pauta clara: más velocidad, más productividad, más especialización y más calidad de producción, con soluciones orientadas a la protección del medio ambiente.
Según la última Encuesta INE sobre innovación tecnológica en empresas, el 36% de las empresas del sector del papel y el cartón son empresas innovadoras, y actualmente el 21% de la cifra de negocio del sector del papel y el cartón corresponde a productos nuevos o mejorados.
Se trata de productos de alto valor añadido y alta tecnología, con sorprendentes prestaciones e insospechadas aplicaciones.
Un buen ejemplo son los papeles filtro con infinidad de aplicaciones, entre las que se encuentran: los papeles indicadores de pH, los papeles para cromatografía, el papel filtro con carbón activo…
En el campo de la electrónica y la informática, el papel tiene también muy diversas aplicaciones, como el papel electrotécnico para uso en cables y transformadores de alto voltaje; el cartón dieléctrico, con efectos aislantes, para contadores, aparatos de radio, transformadores, motores, dinamos…; el papel para baterías; el papel que se utiliza en las placas de circuito impreso de los ordenadores…
En el campo de la automoción, se utilizan distintos tipos de papel, por ejemplo, papeles de extrema resistencia en las juntas de culata, papel filtro en los filtros del aire o de la gasolina, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión…
La de los papeles de seguridad es también otra familia interesante, con elementos singulares como fibras fluorescentes, tintas reactivas, superficies sensibles…, adaptados a las más exigentes técnicas de impresión y personalización para papel moneda, documentos de identidad, certificados…
En definitiva hay más de 500 tipos de papel presentes en nuestra vida diaria.
Otro gran bloque sería el papel reciclado. Cuéntenos las ventajas e inconvenientes de este tipo de papel así como, tal vez, ideas erróneas en el debate “papel no reciclado versus papel reciclado”.
En realidad la oposición papel reciclado/papel de fibra virgen parte del desconocimiento del verdadero funcionamiento del ciclo del papel, un ciclo integrado que se inicia en la naturaleza, con el árbol.
El papel se fabrica con fibra de celulosa procedente de la madera, un recurso natural y renovable. Cuando esta fibra de celulosa se utiliza una primera vez en la fabricación del papel, se denomina fibra virgen. A continuación, a través del reciclaje, esa misma fibra de celulosa se reutiliza sucesivas veces y se denomina entonces recuperada o reciclada.
Para mantener en funcionamiento este ciclo de aprovechamiento es necesario ir incorporando una cierta cantidad de fibra virgen al ciclo, dado que la fibra de celulosa se va deteriorando con los sucesivos usos y además alrededor de un 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse para el reciclaje porque lo guardamos (libros, documentos, fotos…) o porque debido a su uso de deteriora o se destruye como ocurre con el papel higiénico.
Hay determinados tipos de papel que -por el uso a que están destinados- necesitan ofrecer unas características que aporta solo la fibra virgen, que se incorpora después al proceso de reciclaje, contribuyendo a mantener el ciclo del papel en funcionamiento.
Por otra parte, la madera con la que se hace el papel, en España se planta y se cultiva en plantaciones de pino y de eucalipto, que están continuamente regenerándose y replantándose. Por cada tonelada de papel que se fabrica se plantan y cultivan seis nuevos árboles. Y gracias a la producción papelera, existen y se mantienen 430.000 hectáreas de arbolado, que de otro modo no existirían.
Lo fundamental es que el papel que utilicemos -sea de fibra virgen o reciclada- lo depositemos en el contenedor azul para su reciclaje. Lo importante es que el papel es reciclable y que de hecho es el material que más se recicla.
¿Qué opina sobre los nuevos criterios en la “compra pública” en relación al tipo de papel que éstos imponen? ¿Cómo afectará al sector?
La Administración central ha establecido criterios aplicables a las compras públicas que tienen como objetivo reducir el consumo de papel y limitar la impresión. Y esto se hace no para ahorrar costes -algo que sería encomiable- sino argumentando razones medioambientales sin fundamento alguno. Estos nuevos criterios suponen tanto la reducción del consumo como la elección de unos tipos de papeles que apenas se fabrican en España. Y, la verdad, es difícil entender que la Administración española acabe importando el 100% del papel que consuma.
En clave de opinión…
El imperio del bit, la cultura del snack y cómo pasar de la amenaza a la oportunidad
Mónica Daluz
24/08/2009
Con el arribo de la digitalización se multiplicaron los soportes y los canales de difusión de la cultura; ello está dando lugar a la aparición de nuevas fórmulas de comercialización de los contenidos y a la transformación de los modelos de negocio y del papel de las industrias implicadas. Desde los albores de la galaxia Gutenberg los destinos de la industria papelera y de la industria gráfica han discurrido en paralelo ¿será distinto ahora, en la era digital? Este artículo les propone una reflexión sobre el modo en que el código binario está transformando el mensaje y, por tanto, el medio. En cualquier caso, si alguien o algo gana esta batalla, que se libra en la aldea global, será la comunicación humana.

¿Se acuerdan de cuando a los comerciantes de los 80 se les ocurrió que en lugar de abrir su tienda donde no tuvieran competencia en kilómetros a la redonda, lo mejor sería colocarse junto a ella generándose así un “efecto llamada” que dio lugar al nacimiento de las zonas comerciales, bien urbanas o extrarradiales? Algo parecido está ocurriendo en la era digital. Parece ser que “bit llama a bit”. El vídeo no acaba con la estrella de la radio sino que la reinventa y le saca el mayor partido.
Teóricos de la comunicación audiovisual y puristas reaccionarios se lamentan de que la digitalización de la fotografía hace a ésta perder su valor testimonial como documento porque en cualquier catástrofe o momento noticiable hay alguien que saca su cámara, o simplemente su móvil, del bolsillo. En algunos de estos sectores se afirma que la participación masiva de aficionados en la producción de contenidos causará un empobrecimiento de los mismos que amenaza con llegar a los medios de comunicación. ¿Desde cuándo la democratización en el uso de las tecnologías y la participación ciudadana en la construcción social son perniciosas? Éste sería un debate sobre el contenido, pero, ¿qué pasa con, digamos, el continente? La cuestión es que los verdaderos vaivenes son para la industria: el negocio del revelado ha caído en picado, los canales de distribución han variado y el precio medio de las cámaras fotográficas ha descendido drásticamente. En cualquier caso, lo cierto es que hoy tomamos más imágenes que nunca y tienen cámara más personas que nunca. Conclusión: gana la fotografía.
Tomemos otro ejemplo: la música digital. Que las notas en código binario transformarán el negocio de la música es una opinión unánime, pero contrariamente a lo que aseguran los distintos actores de la industria musical, no acabarán con la música. Los nuevos sistemas de distribución, de fácil acceso y bajo coste, están provocando una caída de las ventas de CD pero han conseguido que más personas escuchen música y que éstas escuchen más música de lo que lo hacían cuando para ello debían comprar un CD original. Conclusión: gana la música.
En el cine ocurre lo mismo desde hace tiempo; la llegada del vídeo, analógico primero y en DVD después, y más recientemente de las pantallas planas cada vez de mayores pulgadas, así como de los sofisticados sistemas de home cinema, han ido socavando el negocio de las salas de cine. Con la irrupción del P2P y el progresivo incremento del ancho de banda, además del crecimiento que han experimentado los canales de televisión de pago, el negocio de los videoclubs también ha venido a menos; hasta la programación televisiva ha relegado el film de la parrilla: ¿para qué si podemos elegir la película, además de cuándo verla? Pero el cine no está en crisis. La premisa se cumple de nuevo: gana el cine.
La industria gráfica tampoco es inmune al “síndrome del bit”, pero su versatilidad la sitúa en una posición de privilegio frente a otras industrias culturales. La desmaterialización nos brinda el acceso universal a la información al tiempo que ésta es susceptible de desaparecer de la red en un abrir y cerrar de ojos. Caminamos hacia un cambio en la filosofía documental en dirección, por un lado, a la digitalización, y por otro hacia la racionalización del documento impreso. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el advenimiento de la digitalización trae como consecuencia la revalorización de la página, en la que se buscará que el gasto en el papel gane en efectividad. Imprimir mucho e imprimir más rápido dará paso a la impresión inteligente: segmentada, efectiva y de calidad.
Ámbito “de papel” por excelencia es el educativo, y en él se fragua un cambio de hábitos. El e-learning empuja, el e-book también se abre paso… pero ahí va un dato que da que pensar: una encuesta entre estudiantes universitarios americanos determinó que el 43% de ellos mencionaba el olor, tanto a nuevo como a viejo, como la cualidad que más les atraía de los libros en tanto que objetos físicos. Desde entonces, la tienda on line de libros electrónicos Café Scribe, con cada compra, envía por correo una pegatina que al rascarla desprende un “olor mohoso” a libro viejo…
Anécdotas aparte, no sé si las habilidades lectoras ganarán esta batalla, pero el caso es que las universidades más prestigiosas del mundo, a la última en tecnología, cuelgan sus llamadas “píldoras docentes” -piezas de unos 10 minutos con conceptos fundamentales, directas y concisas-, en la plataforma digital iTunes U, una nueva prueba irrefutable del triunfo de la cultura del snack; lo que parece claro es que la letra impresa no tiene rival y que nada iguala el placer de tocar…
Aclaremos eso de “cultura del snack”. Nace como consecuencia del exceso de oferta audiovisual y es el resultado del proceso de fragmentación del discurso cultural. El concepto, bautizado en EE.UU., se refiere a ese picoteo permanente de cultura en pequeños trozos, al consumo de ocio digital por piezas en cualquier momento y lugar. Un vídeo de YouTube en la oficina, una canción comprimida en el autobús, un post desde la PDA en la cola de Hacienda…

Los móviles de última generación propician el consumo de ocio digital por piezas en cualquier momento y lugar, y al mismo tiempo convierten al ciudadano en creador de contenidos.
El hipertexto cambió el panorama por completo. Las herramientas de la nueva red, de nombre 2.0, indexan, organizan y relacionan el territorio virtual tratando de optimizar la gestión de la información, pero el cibermundo sigue siendo tan grande, y cada vez lo será más -por otra parte, que así sea-, que estamos abocados inexorablemente a la parcelación, al retal, a la flash-información. Los formatos mini y micro se apoderan del escenario del ocio y la cultura. Los telediarios han cambiado su estructura, yendo poco más allá del titular, y periódicos y revistas se encogen para adaptarse a la movilidad y participar de ese universo de pequeños bocados de consumo instantáneo. Lo último en píldoras de entretenimiento son los capítulos de series de los 70, como Los Ángeles de Charlie o Starsky y Hutch, comprimidos en cinco minutos de duración; la idea de los miniepisodios es de Sony Pictures Television con el site The Minisode Network, que ha articulado a través de la plataforma MySpace.
Podemos hacer de la era del tentempié, la era de lo esencial; de lo bueno y breve al mismo tiempo. Y aunque parezca lógico pensar que esta tendencia acelerada hacia la fragmentación del mensaje, así como la progresiva dificultad para atender al discurso articulado puede conducirnos a la superficialidad y a la dispersión, no debemos obviar que en la era del post y del alfabeto SMS, los bloggers, y bloggers somos todos, también se reúnen para reflexionar en torno a infinidad de temas diversos, lo que demuestra la compatibilidad de ambos modos de conocimiento. El consumidor de contenidos ha pasado a ser también generador de los mismos; cualquiera puede tener su propia audiencia o editar su propio libro. Definitivamente, gana la comunicación.
Las industrias del papel y gráfica debieran, pues, reconvertirse a la parcelación y buscar en ella el negocio, que lo hay, identificar las nuevas preferencias en los contenidos, para ofrecer los mejores y más imaginativos soportes en que servirlos. Y por lo que a contenidos respecta, como casi todo, es una cuestión de dosis: mitad snack, porque cualquier información puede darse, con brevedad y concisión, en unas pocas líneas, y mitad reflexión, porque hay que adaptarse a las tendencias pero no a costa de convertirse en una patata frita…




























































































