Terreno virgen y fértil

impresión en gran formato
DOSSIER
IMPRESION EN GRAN FORMATO
Entrevista a Javi Donada, profesor de la Escuela Superior de Diseño Elisava.

Los canales convencionales de publicidad muestran signos de saturación. Entretanto, la ciudad entera se convierte en soporte promocional omnipresente e ineludible con el que se quiere llamar la atención de un público inmune al mensaje publicitario. ¿Qué hacer? Una imagen grande, sorprendente y de calidad. Y he aquí que dos sectores quedan unidos por un destino: la impresión en gran formato y la publicidad caminan de la mano en esta redefinición de los modos de comunicar. La posibilidad de imprimir en mayores anchos, en nuevos soportes y en excelentes calidades abre la puerta a un nuevo mundo para ese intangible cada vez más valioso para las empresas: la marca.
A su vez, el sector de las artes gráficas vislumbra nuevas oportunidades de negocio y entra en una rampa de despegue que no tiene vuelta atrás: la digitalización. Aunque el camino será largo; las cifras dicen que tan solo un 8 por ciento de la industria gráfica está hoy digitalizada al cien por cien. Las nuevas aplicaciones sobre materiales de gran formato, la producción bajo demanda y un alto valor añadido en el servicio son las claves para la expansión. Veamos algunas de las tendencias del mercado de la impresión en gran formato y cómo el boom que está viviendo la publicidad exterior va a engendrar nuevos decorados urbanos que conformarán nuestro paisaje cotidiano.
Todas las claves del mercado
Las empresas del sector gráfico están hallando en el gran formato una vía para la expansión y, aunque hay mucha competencia, también es mucha la demanda. Vamos a resumir aquí algunas de las tendencias más significativas de este sector, caracterizado por su gran potencial de desarrollo: algunos estudios sitúan su pronóstico de crecimiento para la impresión en gran formato, en cerca del 40%, en los próximos cuatro años. Las empresas del sector están ofreciendo servicios “llave en mano”: variedad de anchos y calidades o resoluciones, impresión, confección, acabados y hasta el montaje del proyecto… En algunos casos también se ofrece la creatividad. El alto valor añadido en el servicio es una de las claves para desmarcarse de la competencia, y en este sentido destacan los múltiples servicios de acabados que ofrece la industria, como cosidos, laminados, barnizados, confección con soldadora por alta frecuencia, etc.
Mónica Daluz / pdf

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DOSSIER IMPRESION EN GRAN FORMATO

Las nuevas tendencias del marketing publicitario impulsan la digitalización del sector

Terreno virgen y fértil

Mónica Daluz 25/07/2008

Los canales convencionales de publicidad muestran signos de saturación. Entretanto, la ciudad entera se convierte en soporte promocional omnipresente e ineludible con el que se quiere llamar la atención de un público inmune al mensaje publicitario. ¿Qué hacer? Una imagen grande, sorprendente y de calidad. Y ha aquí que dos sectores quedan unidos por un destino: la impresión en gran formato y la publicidad caminan de la mano en esta redefinición de los modos de comunicar. La posibilidad de imprimir en mayores anchos, en nuevos soportes y en excelentes calidades abre la puerta a un nuevo mundo para ese intangible cada vez más valioso para las empresas: la marca. A su vez, el sector de las artes gráficas vislumbra nuevas oportunidades de negocio y entra en una rampa de despegue que no tiene vuelta atrás: la digitalización. Aunque el camino será largo; las cifras dicen que tan solo un 8 por ciento de la industria gráfica está hoy digitalizada al cien por cien. Las nuevas aplicaciones sobre materiales de gran formato, la producción bajo demanda y un alto valor añadido en el servicio son las claves para la expansión. Veamos algunas de las tendencias del mercado de la impresión en gran formato y cómo el boom que está viviendo la publicidad exterior va a engendrar nuevos decorados urbanos que conformarán nuestro paisaje cotidiano.

Dos instantáneas de la ciudad-anuncio por excelencia, Nueva York. Sobre estas líneas, el Theatre District. A la derecha Chinatown...

Dos instantáneas de la ciudad-anuncio por excelencia, Nueva York. Sobre estas líneas, el Theatre District. A la derecha Chinatown.

Todas las claves del mercado

Las empresas del sector gráfico están hallando en el gran formato una vía para la expansión y, aunque hay mucha competencia, también es mucha la demanda. Vamos a resumir aquí algunas de las tendencias más significativas de este sector, caracterizado por su gran potencial de desarrollo: algunos estudios sitúan su pronóstico de crecimiento para la impresión en gran formato, en cerca del 40%, en los próximos cuatro años.

Las empresas del sector están ofreciendo servicios “llave en mano”: variedad de anchos y calidades o resoluciones, impresión, confección, acabados y hasta el montaje del proyecto… En algunos casos también se ofrece la creatividad. El alto valor añadido en el servicio es una de las claves para desmarcarse de la competencia, y en este sentido destacan los múltiples servicios de acabados que ofrece la industria, como cosidos, laminados, barnizados, confección con soldadora por alta frecuencia, etc.

Los sectores que acuden en busca de los servicios de impresión en gran formato son cada vez más diversos y la demanda crece cada día. Además, han dejado de ser sólo las grandes compañías las que demandaban este tipo de producto; hoy, la pequeña y mediana empresa también está utilizando el medio exterior como canal de comunicación, por su alta rentabilidad. Agencias de medios o de publicidad, empresas de montaje de stands, diseñadores, empresas de rótulos, transportistas, tolderos, escaparatismo, museos, centros de exposición, inmobiliarias, productoras, escenógrafos, teatros, televisiones, empresas de montaje de eventos…, son sólo algunos ejemplos de sectores que se han convertido en clientes habituales de la industria gráfica en grandes formatos.

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La tecnología actual permite preparar en un tiempo récord una exposición, un congreso, etc., lo que ha redundado en una dinámica frenética en materia de plazos de entrega. En este sentido, las cada vez mayores exigencias de los clientes hacen que los plazos se reduzcan en ocasiones incluso a menos de 24 horas, incluido el transporte del producto a cualquier punto del país.

En cuanto a los sistemas de producción más utilizados en el exterior, la impresión sobre lona es el más destacado, bien sea ésta opaca, microperforada, dos caras… Al alza también, la producción en vinilo, por su facilidad de montaje y porque se adapta a prácticamente cualquier soporte.

Otra ventaja fruto de la evolución tecnológica y que marca tendencia en el mercado es la impresión directa a soporte. La posibilidad de imprimir directamente con tintas que aguantan las inclemencias del medio exterior sobre todo tipo de materiales sin depender del adhesivo, contribuye a simplificar el proceso de producción.

Otra baza importante para esta industria es la extraordinaria posibilidad de diversificación de producto, en este sentido se detecta un crecimiento de la demanda de aplicaciones especiales propiciadas por el hecho de poder imprimir sobre superficies planas y rígidas; el ámbito de la decoración de interiores está dando mucho juego a la industria, así como la rotulación efímera de los establecimientos comerciales. Se trata de áreas poco explotadas en las que existen múltiples posibilidades: moquetas decoradas, techos, baldosas, cristales…

En cualquier caso, la innovación es la seña de identidad de una industria empujada por la necesidad de reformular la publicidad convencional y que se nutre de la innovación en ideas, soportes y materiales, así como de la continua mejora tecnológica.

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1.180 metros cuadrados de lona publicitaria cubrieron varios edificios del Paseo de Gracia de Barcelona durante la campaña de Camper del pasado mes de marzo. Imagen, por cortesía de Blowup Media España.

Sectores en simbiosis

La industria gráfica y el marketing son sectores que se realimentan mutuamente. Publicistas, creativos y marcas se benefician de los avances de la tecnología digital, al tiempo que el sector de la impresión en gran formato aprovecha, a su vez, las nuevas necesidades comunicativas de las empresas, para crecer. Hoy los creativos tienen más libertad para conseguir resultados que no hace demasiados años eran técnicamente imposibles o económicamente inviables.

La impresión digital en gran formato proporciona una herramienta ideal para dar respuesta a las necesidades de los diseñadores publicitarios y de los anunciantes.

Algunas de las fuentes consultadas aseguran que en demasiadas ocasiones, creativos y diseñadores desconocen las posibilidades que ofrecen las técnicas actuales, de modo que hay ahí un espacio que cubrir, que va a requerir mucha pedagogía y trabajo conjunto para que aquellos saquen el máximo partido a las nuevas tecnologías de la industria gráfica.

Flashes de opinión con…

Ángel Artola, Director General de Agfa Graphics para España y Portugal

¿Cómo resumiría la situación del mercado de la impresión en gran formato?

Se trata de un mercado en crecimiento constante, y ello se debe a la presencia de nuevas tecnologías tanto en hardware como en tintas y soportes. Por otro lado, se evoluciona hacia la impresión de rígidos directamente desde el equipo al soporte, sin ningún paso intermedio. La tecnología se dirige hacia tintas UV y, una cuestión importante: sólo sobrevivirán las tintas biodegradables, no contaminantes para el medio ambiente.

¿Cuáles son los soportes o sustratos más habituales sobre los que suele trabajar la industria de la impresión en gran formato? ¿Cuáles son las características de cada uno, sus ventajas e inconvenientes?

Los sustratos más habituales son las lonas y los vinilos, lona perforada solvente, foam… Es una búsqueda continuada del bajo coste del sustrato.

El objetivo básico de los clientes de la industria de la impresión en gran formato es la comunicación y la publicidad ¿cuáles son las tendencias en cuanto a tamaños, formatos, maneras de comunicar, ubicaciones?

La tendencia se dirige hacia la personalización. Las marcas lanzan la misma campaña en infinidad de formatos diferentes y con diferentes sustratos; se hacen tiradas más cortas pero de mayor efectividad.

¿Qué me dice de la evolución de las nuevas tendencias en el mercado de las soluciones gráficas de gran formato desde el punto de vista tecnológico?

La tendencia es hacia el cabezal piezoeléctrico para tintas solventes y UV. También parecen resurgir tímidamente las tintas en base agua; la sensación de brillo es, en algunos sectores, equivalente a mayor calidad.

¿Cuáles son las mayores diferencias entre el mercado español y el de otros países de nuestro entorno o el mercado americano?

En el mercado americano todo es “big”, grande, con mucha imagen… La tirada corta americana es el equivalente a la gran tirada en nuestro mercado. Nosotros somos más especialistas en la personalización de área y en segmentos de mercado.

¿Hacia dónde se dirige el mercado?

La inclusión de nuevas tecnologías en la industria de gran formato, ayuda a popularizar la impresión. Por un lado, éstas posibilitan el incremento de los soportes a imprimir y, por otro, han permitido nuevos flujos de trabajo y de equipos de impresión que, unidos, facilitan la personalización de los trabajos, una mayor producción y el aumento de la calidad de impresión.

¿Cuál es la estrategia de Agfa respecto al desarrollo de los flujos de trabajo en el nuevo entorno competitivo del negocio de la impresión en gran formato?

Al ser un mercado en alto crecimiento, Agfa ha establecido una unidad de negocio especializada en el segmento de impresión de gran formato, duplicando la gama de productos tanto en calidad como en producción.

Y en materia de investigación, desarrollo e innovación ¿qué se está “cociendo” en vuestros fogones? ¿En qué nuevas soluciones o prestaciones estáis centrados?

“La maquina”; así llamamos de forma coloquial al modelo Anapurna XLS, que presentamos en Drupa, con unidades de venta desde este mes de julio.

¿Qué tiene la comunicación exterior que no tengan las demás?

La publicidad estática exterior tiene una permanencia que supera indiscutiblemente al puñado de segundos del spot televisivo. La publicidad exterior de gran formato tiene unos costes relativamente bajos, si los comparamos con otros medios tradicionales, además puede llegar a ser muy impactante. El medio exterior es directo, llega a todo el público, es económico y sencillo; se trata de una buena opción publicitaria para obtener una gran presencia, permite nuevos e innovadores formatos más atractivos con un gran realce del mensaje, y grandes posibilidades creativas. La notoriedad del mensaje vendrá determinada por adaptación de la creatividad al tipo de soporte y lugar de ubicación.

Otra ventaja de la comunicación exterior es su alto grado de selectividad geográfica y temporal; por un lado, es posible seleccionar desde emplazamientos muy concretos hasta zonas más o menos extensas, así como recorridos determinados, y por otro, la marca puede tener presencia en un acontecimiento puntual, o bien permanecer durante largo tiempo a la vista del transeúnte.

Las campañas exteriores alcanzan una notoriedad superada sólo por las de televisión, pero en términos de recuerdo, la publicidad exterior es más eficaz que el medio televisivo. Según algunos estudios la relación en televisión es de una unidad de recuerdo por cada euro invertido y en exterior es de dos unidades de recuerdo por cada euro.

Los acontecimientos deportivos brindan a las empresas escenarios ideales para la promoción de sus marcas en soportes de gran formato; se trata de...

Los acontecimientos deportivos brindan a las empresas escenarios ideales para la promoción de sus marcas en soportes de gran formato; se trata de impactos de alta efectividad porque tales eventos permiten la segmentación del público objetivo.

El lado oscuro

Si bien, por ejemplo, forrar por completo una fachada en rehabilitación camufla el andamio y cumple una función estética, además de publicitaria, lo cierto es que la publicidad exterior aumenta la contaminación visual en las calles y en más de una ocasión las grandes lonas de publicidad han sido motivo de queja ciudadana. En este sentido, en los últimos años, algunos ayuntamientos han retirado numerosos emplazamientos de vallas publicitarias por considerar que eran causa de degradación visual del entorno, o bien por incrementar el riesgo de accidentes por ser motivo de distracción para los conductores. El secreto estará en encontrar el punto de equilibrio entre informar, publicitar, embellecer y saturar…

Inmersos en la ciudad-anuncio

Un medio de comunicación puede leerse, escucharse, verse…, es decir, entre nosotros y el mensaje hay un intermediario, como, por ejemplo, esta revista que tiene usted en la mano. Pero existe un medio de comunicación en el que se puede, literalmente “estar”, pasear por él. Salir a la calle es entrar en un mundo confeccionado a base de piezas de comunicación, bien sean estas destinadas a cubrir una función informativa de tipo señalético, bien para la promoción publicitaria. Por supuesto, el concepto en cuestión tiene nombre: “ambient media”, o “out of home” que, aunque suene muy moderno significa, simplemente, “fuera de casa” y hace referencia a toda aquella comunicación que recibe una persona desde que sale de casa hasta que vuelve, y ahí se incluye absolutamente todo: vallas, marquesinas, mupis, cabinas, autobuses integrales, grandes lonas, cabinas, monopostes…

Cualquier superficie es susceptible de convertirse en soporte publicitario, tan solo debe cumplir un requisito: estar a la vista del mayor número de personas posible. Estamos rodeados de imágenes que pugnan por ser la más grande, la más sorpresiva, la de mayor definición, la más impactante, la más transgresora y, seguramente, casi todas buscan secretamente ser también la más polémica

Los medios tradicionales pierden audiencia y las marcas están invirtiendo mucho dinero en investigar nuevas formas de publicidad, sobre todo de publicidad exterior, pues ésta constituye el mejor modo de evitar la saturación de los medios.

Cualquier superficie es susceptible de convertirse en soporte publicitario, tan solo debe cumplir un requisito: estar a la vista del mayor número de personas posible. Estamos rodeados de imágenes que pugnan por ser la más grande, la más sorpresiva, la de mayor definición, la más impactante, la más transgresora y, seguramente, casi todas buscan secretamente ser también la más polémica.

Los mensajes están por todas partes, las marcas tratan de decirnos con escuetos signos cómo son, y muchos de ellos nos pasarán desapercibidos, pero las posibilidades del medio exterior son casi infinitas; ahí va un ejemplo de cómo una valla se convierte en un soporte que interactúa con el transeúnte. La marca de coches Mini combina el soporte exterior con el marketing personalizado, equipando con tecnología RFID algunas vallas publicitarias así como la llave electrónica del Mini, que emite una señal para que la valla reconozca el vehículo. El propietario del auto, a su paso por la valla en cuestión es saludado por ésta… Las vallas se han colocado en San Francisco, Chicago, Nueva York y Miami, y se pondrán más si el experimento da buen resultado.

Otro concepto publicitario inscrito en el marketing de gran formato es la publicidad en movimiento, como la que se instala en los camiones y vehículos. Su ventaja es que no contamina visualmente ya que no se añade un nuevo soporte al paisaje sino que utiliza uno que ya existe. En publicidad para camiones la empresa Rodan, ofrece su sistema Slip Fixx que permite que el propio conductor realice de manara sencilla el cambio de imagen, es económico y tiene gran impacto, además este sistema aporta al medio exterior una gran rotación de la publicidad. En este sentido, cabe señalar que se está detectando un gran incremento en la rotulación de vehículos, que constituye un canal de comunicación que gana peso en la estrategia comunicativa de las empresas.

Lo último en fusión urbe-marketing es el patrocinio privado de espacios públicos que asumen el nombre de su patrocinador. En EE.UU. no es una formula nueva pero en Europa esta disciplina del marketing que promueve los llamados “naming rights” es menos frecuente. En Dubái se ha presentado hace algunas semanas el primer modelo integral de naming rights sobre una red de metro: líneas y estaciones llevarán el nombre de la marca comercial que contrate el patrocinio. Sus impulsores aseguran que con este nuevo concepto de marketing los gobiernos mejorarán los servicios, al tiempo que para las empresas constituye una nueva plataforma para actuar con el cliente.

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Todos ganan

Y por si, después de todo lo expuesto, no había quedado claro que la impresión en gran formato tiene un futuro más que prometedor ahí va otra razón… Si al principio esto era entre marca y cliente potencial, hace algunos años que todos tratan de sacar tajada de un negocio que ha demostrado ser redondo. Las ciudades enfundan sus edificios en proceso de rehabilitación en lonas publicitarias, sobre todo los situados en puntos estratégicos de la ciudad, y ocurre que: uno, el creativo entra en éxtasis al poder disponer de tal escaparate para mostrar su obra; dos, que a los vecinos les sale la obra gratis, y hasta en muchos casos, hasta hacen negocio, y tres, que el ayuntamiento tiene un ingreso extraordinario, lo cual debe de crearle alguna clase de incompatibilidad con la misión de velar por mantener el paisaje urbano libre de contaminación visual…

Soportes de publicidad exterior

Las vallas. Las encontramos en calles, estaciones de autobús, metro, tren, en aeropuertos, recintos deportivos, etc.

Carteles. Los vemos colocados en paredes.

Mobiliario urbano. Mupis, cabinas, marquesinas, papeleras, relojes, termómetros…

Vehículos. Trenes, tranvías, autobuses, taxis, vehículos especiales, etc.

Aérea. Avionetas, globos, etc.

Banderolas. En fachadas, en farolas, etc.

Toldos y lonas en fachadas de edificios.

Audiencias de los soportes exteriores

Autobuses: 9.787.000

Cabinas telefónicas: 9.139.000

Paradas autobuses: 8.777.000

Relojes: 8.052.000

Vallas carreteras: 7.661.000

Kioscos: 6.284.000

Mupis/Opis: 5.294.000

Contenedores: 3.743.000

Columnas: 3.523.000

Monopostes: 3.356.000

Lonas publicitarias: 2.715.000

Luminosos: 2.405.000

Centro comercial: 2.177.000

Andenes de metro: 1.785.000

Mástiles banderas: 1.736.000

Pasillos de metro: 1.652.000

TV estaciones de metro: 1.328.000

Estaciones de tren: 976.000

Aeropuertos: 368.000

Periodo febrero-noviembre 2007 (individuos). Fuente EGM

OPINIÓN

“En la publicidad exterior debes acaparar la atención en un instante y con sólo una imagen”

Entrevista a Javi Donada, profesor de la Escuela Superior de Diseño Elisava

Mónica Daluz 26/07/2008

Javi Donada es profesor de la Escuela Superior de Diseño Elisava, centro adscrito a la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y exdirector Creativo de la agencia SCPF, donde trabajó también el mediático Risto Mejide como creativo publicitario. La agencia fue galardonada con el premio a la Eficacia por la campaña de BMW; ya saben, aquella de Bruce Lee diciendo: “be water, my friend”… Actualmente ha creado una nueva agencia de comunicación llamada “Soon in Tokio”, junto a sus socios Ángelo Palma y Núria Guinovart, excreativos de la agencia SCPF… Hablamos con Donada sobre diversos aspectos de la publicidad exterior.

Javi Donada, profesor de la Escuela Superior de Diseño Elisava

Javi Donada, profesor de la Escuela Superior de Diseño Elisava.

¿Qué supone para el creativo un proyecto de publicidad exterior?

Para el diseñador es un lujo. Tener una valla en la que poder poner lo que quieras, o que dispongas de una lona en una fachada entera de modo que tu trabajo lo pueda ver todo el mundo, es de las mejores cosas que te pueden pasar dentro de la profesión. Que tus ideas salgan a la calle…

¿Cómo debe ser el mensaje para que capte la atención del transeúnte y perdure en el recuerdo?

Ciertamente, resulta difícil comunicar en el exterior; en las vallas no puedes contar historias, no dispones de 30 segundos, debes acaparar la atención en un instante, con muy pocas palabras y sólo una imagen. Ésta tiene que ser muy clara; un mensaje muy directo. Cada vez se ven más vallas en las que únicamente se coloca el logotipo y el claim de la marca, por eso es tan importante el claim: Johny Walter y el “keep walking” o JB Nightology. Todo lo que tiene una valla de bueno lo tiene de difícil para el creativo. De ahí la importancia de los nuevos soportes y nuevos sistemas de impresión, para poder facilitar al creativo nuevas maneras de comunicar.

Y los clientes ¿qué dicen? ¿se dejan aconsejar?

Los clientes lo que quieren es que funcione el mensaje en el soporte que estén utilizando; éste es precisamente uno de los ejercicios que ponemos en la escuela: el transformar el mensaje de un anuncio de televisión a otros soportes. Lo mismo sucede con la gráfica, es muy diferente la gráfica de un periódico a la de un medio exterior. Una valla publicitaria no es una aplicación más, es una nueva creatividad.

¿Conoce el creativo las técnicas de producción que convertirán su idea en realidad?

Dentro de una agencia de publicidad está la persona de producción gráfica que siempre trata de descifrar aquello que le pides, y conseguirlo. Es ella la que habla con los proveedores y nos muestra las posibilidades que tiene cada valla y las posibilidades de impresión con que cuentas. Yo no me pregunto si esto o aquello se puede hacer… Es muy diferente al pequeño formato, en el que nuestro conocimiento es mayor, ya que se trata de aplicaciones que tocas con las manos y en las que existen millones de posibilidades en comparación con el gran formato.

¿Cree usted que los diseñadores de campañas buscan generar polémica para incrementar su notoriedad?

Creo que lo que se busca es crear algo tan fuerte que traspase la barrera de la publicidad, porque al aparecer en medios como un periódico o un telediario la publicidad resulta muy verdadera; en un una valla el consumidor siempre cree que aquel mensaje está hecho para tratar de convencerle, de manipularle en alguna medida… Para llegar a ello, todo vale.

¿Se enseña en la escuela algo sobre ética publicitaria…?

No establecemos límites acerca de hasta dónde se puede o no llegar. Nosotros enseñamos cómo a nosotros nos gusta trabajar, pero no hay un modelo de ética; cada uno ve la publicidad a su manera, y lo que tratamos es de abrir la mente de los alumnos. Las marcas son las que ponen los límites.

Además de las vallas, las empresas se han lanzado a la organización de eventos como parte de su estrategia de comunicación, lo que favorece el mercado de la impresión en gran formato…

En efecto, las empresas gastan cada vez más dinero en estos eventos, y en otras fórmulas como internet, en definitiva, en nuevas maneras de comunicar. En la organización de eventos la impresión digital es sumamente importante. Podemos imprimir en el suelo y en las paredes, eso implica que tienes nuevas maneras para poder comunicar. Podemos hacer cosas que antes eran imposibles de realizar o llevarlas a cabo resultaba muy caro.

La creatividad del ser humano no tiene límites… ¿qué cree usted que nos queda por ver?

Todo. Ahora ya podemos ver vallas con performances, por ejemplo, una valla con una imagen de un campo de fútbol, y dos actores de carne y hueso colgando frente a la valla, vestidos de futbolistas… O una valla para ser vista desde el cielo. No me atrevo a hacer vaticinios pero lo cierto es que el medio exterior es muy importante para comunicar algo; ahí empieza todo. Es un punto de partida ideal para una campaña; por ejemplo, una valla puede consistir en una dirección web y, desde el mensaje en la calle, traes al público a la web.

En televisión nos tocan la fibra… están de moda las historias para emocionar ¿puede competir con eso la comunicación exterior estática?

Sin duda; con una buena imagen, también puedes emocionar.

Publicidad gigante de Diesel en la calle Princesa de Madrid, a finales del año pasado. Imagen cedida pro Blowup Media España...

Publicidad gigante de Diesel en la calle Princesa de Madrid, a finales del año pasado. Imagen cedida pro Blowup Media España.

El envase entra en acción

El envase entra en acción
DOSSIER
ENVASES Y EMBALAJES
Entrevistas a Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, de Itene, y Javier Blanco, responsable de desarrollo de EPC de AECOC.

Le llaman el vendedor silencioso, y es que casi un 70 por ciento de la decisión de compra se lleva a cabo en el punto de venta. Expositores de mostrador o suelo, carteles, displays, portafolletos, rótulos luminosos, banderolas, adhesivos de suelo, etc.; todo el material PLV debe contemplarse como el momento último antes de la compra. Allí está el producto, ante los ojos del consumidor y junto al resto de productos de la competencia, enfundado en su traje de gala, diseñado especialmente para la ocasión: el envase.
Pero además de su función persuasiva e informativa, el envase va a ser determinante en aspectos tan importantes como la seguridad alimentaria, tanto por la introducción de tecnologías de monitorización del contenido, como por el comportamiento activo del envase sobre el producto. Los envases inteligentes están marcando la evolución y revolución del sector del packaging. En este reportaje encontrarán información sobre las tendencias del universo del envase, tendencias que revelan que contenido y continente se han repartido el protagonismo, que producto y envase forman un equipo cada vez más compenetrado. El envase incorpora nuevas funciones y el producto cobra valor en su interior. Los envases cambian de rol y hoy, de contenedores pasivos, pasan a ser instrumentos, muy, pero que muy activos…
Poder de seducción
El diseño del packaging puede ser decisivo a la hora de elegir comprar uno u otro producto. El envase y embalaje tienen unas particularidades que los diferencian de otros soportes comunicativo-publicitarios: son tridimensionales y técnicamente complicados, y deben cumplir determinados requisitos como la ergonomía, la durabilidad, la legibilidad de la información y la seguridad, además de resolver el modo de fabricarlo industrialmente a un precio razonable. Pero las complicaciones no acaban aquí, pues el diseño de un nuevo envase debe ser diferente y a la vez parecido a los de su categoría; nadie compraría leche presentada en un envase que nos recuerde el de un detergente. Mónica Daluz / pdf

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DOSSIER ENVASES Y EMBALAJES

Diseño, tendencias y tecnologías del sector del packaging

El envase entra en acción

Mónica Daluz 10/07/2008

Le llaman el vendedor silencioso, y es que casi un 70 por ciento de la decisión de compra se lleva a cabo en el punto de venta. Expositores de mostrador o suelo, carteles, displays, potafolletos, rótulos luminosos, banderolas, adhesivos de suelo, etc.; todo el material PLV debe contemplarse como el momento último antes de la compra. Allí está el producto, ante los ojos del consumidor y junto al resto de productos de la competencia, enfundado en su traje de gala, diseñado especialmente para ocasión: el envase. Pero además de su función persuasiva e informativa, el envase va a ser determinante en aspectos tan importantes como la seguridad alimentaria, tanto por la introducción de tecnologías de monitorización del contenido, como por el comportamiento activo del envase sobre el producto. Los envases inteligentes están marcando la evolución y revolución del sector del packaging. En este reportaje encontrarán información sobre las tendencias del universo del envase, tendencias que revelan que contenido y continente se han repartido el protagonismo, que producto y envase forman un equipo cada vez más compenetrado. El envase incorpora nuevas funciones y el producto cobra valor en su interior. Los envases cambian de rol y hoy, de contenedores pasivos, pasan a ser instrumentos, muy, pero que muy activos…

El envase y el enbalaje deben cumplir requisitos como la ergonomía, la durabilidad, la legibilidad y la seguridad

El envase y el enbalaje deben cumplir requisitos como la ergonomía, la durabilidad, la legibilidad y la seguridad.

Poder de seducción

El diseño del packaging puede ser decisivo a la hora de elegir comprar uno u otro producto. El envase y embalaje tienen unas particularidades que los diferencian de otros soportes comunicativo-publicitarios: son tridimensionales y técnicamente complicados, y deben cumplir determinados requisitos como la ergonomía, la durabilidad, la legibilidad de la información y la seguridad, además de resolver el modo de fabricarlo industrialmente a un precio razonable. Pero las complicaciones no acaban aquí, pues el diseño de un nuevo envase debe ser diferente y a la vez parecido a los de su categoría; nadie compraría leche presentada en un envase que nos recuerde el de un detergente.

Tratar de ser original a cualquier precio, utilizando códigos no propios del producto en colores, formas o texturas, sólo sirve para desinformar. Eso en cuanto a categoría de producto, pero, además, cada nuevo envase de un mismo fabricante debe mantener una imagen homogénea para contribuir con él a crear imagen de marca. No en vano, el consumidor pasa más tiempo con el envase de un producto que con cualquier anuncio de televisión.

En materia motivacional, hemos pasado de una comunicación basada en la información sobre el producto y que apelaba a los elementos objetivos del mismo, a una centrada en los beneficios que se obtienen al consumirlo. La mayor cultura comunicativa del consumidor ha permitido una sofisticación de los mensajes -más simbólicos- que buscan sintonizar con el comprador a través de la transmisión de los valores y las emociones.

En el punto de venta, la tendencia se dirige a proporcionar un encuentro integral del consumidor con la marca, con la proliferación de corners y espacios exclusivos.

… Y al final del recorrido: el segundo lineal. Durante el tiempo en que el producto sea utilizado, la funcionalidad del envase, -sobre todo en alimentación y limpieza- reforzará el mensaje y fidelizará al cliente o, por el contrario, hará que éste no vuelva a comprar el producto.

La comunicación en el envase se redirige hacia la condensación de símbolos

La comunicación en el envase se redirige hacia la condensación de símbolos.

Cuestión de percepción

La comunicación en el envase se redirige hacia la condensación de símbolos, como el contenido de azúcar o materia grasa, ante la necesidad del consumidor de tener información nutricional sobre el producto de forma inmediata. A esto se añade que se incrementará la información sobre equilibrio nutricional. Todo ello reforzará la función informativa del envase.

El envase dispone tan solo de unos pocos segundos para atraer la atención del cliente, de modo que se requerirán diseños que tengan un gran poder de comunicación, con colores llamativos o formas singulares y mensajes breves y efectivos, que aporten a la marca un alto poder de recuerdo, teniendo en cuenta la diversidad de productos similares y, por tanto, la necesidad de diferenciación, y el hecho de que el tiempo dedicado a la compra se reduce. Es la lucha por implantar en el cerebro del consumidor un sello inconfundible, el sello de nuestra marca, porque es más fácil memorizar una marca que un producto; además, el producto al desnudo casi nunca se ve y es el envase, con su infinito poder de seducción, quien tendrá la última palabra.

Tendencias

El punto de partida: adaptarse a las necesidades del usuario. El consumidor exige alimentos cada vez más seguros, nutritivos, duraderos y de alta calidad, y este proceso de adecuación está arrojando al mercado nuevos formatos de envases, así como nuevos materiales.

El envasado alimentario está centrado en dar respuesta a la demanda de comodidad y seguridad, y esto se traduce en ofrecer envases fáciles de abrir y que puedan cerrarse una vez abiertos. La conciencia medioambiental y la diferenciación son otros de los elementos que el sector debe considerar. Las últimas tendencias podremos verlas dentro de unos días en la feria Interpack, que se celebra en la ciudad alemana de Düsseldorf entre los días 24 y 30 de abril.

De la venta asistida al libre servicio. Un nuevo lenguaje: el producto habla

El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto. Según la consultora Wexter Box, estudios recientes concluyen que “la exposición, el embalaje y la venta libre servicio contribuyen a aumentar las ventas entre un 30 y un 50% con respecto al modo tradicional”.

Asimismo, la disposición de las mercancías en el lineal (a la altura de los ojos y al alcance de la mano) y una señalización clara y motivadora, son elementos fundamentales para que el producto se venda él mismo. La disposición del producto marcará el flujo de circulación de los clientes, dando lugar a zonas frías y zonas calientes. Para llevar al cliente a recorrer todo el establecimiento no es necesario recurrir a la estrategia Ikea; puede hacerse de un modo más sutil, tan sólo colocando los productos de mayor consumo al fondo del local el cliente transitará a lo largo del pasillo y podrá ser sometido a constantes llamadas de promoción que fomenten la compra por impulso.

A medida

El envase está al servicio del producto, se adapta a él según los requerimientos específicos del alimento que contenga; diseño, permeabilidad, composición de gases, tipo de material, etc. vendrán definidos por el contenido.

A medida también del ritmo de vida de los tiempos que vivimos, ahí está toda la gama de productos listos para cocinar, y que permiten su elaboración sin necesidad de sacarlos del envase. Estas soluciones, además de prolongar la vida comercial del producto, mejoran la higiene.

La comodidad, la salud y el bienestar, la sostenibilidad o el envejecimiento de la población son algunas de las tendencias sociales que se traducen en tendencias en el envasado. Así, encontramos alimentos funcionales, bebidas multivitamina, otras que reducen el nivel de colesterol o bebidas con un bajo índice glucémico. La necesidad de economizar nuestro tiempo ha llevado a la industria del envase a pensar en soluciones relacionadas con el momento del consumo del producto, tamaños reducidos, para porciones…

La importancia que está cobrando el target senior hace que la industria del envase tenga en cuenta algunos elementos de los que este numeroso colectivo se ha venido quejando reiteradamente: letras demasiado pequeñas en la etiqueta, manipulación compleja, necesidad de aplicar mucha fuerza, entre otras.

Envases activos e inteligentes

El objetivo del envasado activo es la integración de mecanismos que controlen la calidad y seguridad del producto que contiene, como reguladores de humedad, absorbedores de oxígeno o los envases antimicrobianos. Los envases inteligentes, por su parte, monitorizan las condiciones del alimento, proporcionan información sobre la calidad del mismo durante su transporte y almacenamiento. Para ello, incorporan (o deberíamos decir incorporarán…) sistemas que reaccionan ante cambios de temperatura producidos en el interior del envase, por ejemplo cambiando de color (son los indicadores de tiempo-temperatura o ITT); marcadores que indicarán la concentración y el nivel de vacío o de gas en su interior o el nivel de degradación del producto, entre otras posibilidades.

Envases que se comen…

Los recubrimientos comestibles, a base de polisacáridos, proteínas y lípidos, constituyen otra de las tendencias del sector. Con ellos se consigue, por un lado, alargar la vida útil de los alimentos y, por otro, ayudar a controlar las condiciones superficiales del mismo. Puede actuar también como barrera para la transferencia de humedad, gases y difusión de oxígeno entre el alimento y el ambiente que le rodea, y participar en la retención de aromas.

Objetivo: frescura. Más tecnología para lograr productos más naturales

Parece una contradicción pero el largo recorrido de los alimentos desde su lugar de origen a nuestra mesa obliga a darle la vuelta al asunto. A la vista está que acortar ese camino no es factible, por lo menos tal y como hoy están organizados los asentamientos humanos, en los que la urbe se convierte en el hábitat natural de la era de la globalización, a lo que se une la sofisticación de las exigencias de un consumidor que no parece dispuesto a renunciar a productos fuera de temporada o de fuera del mercado local. Así pues, con el trasiego de mercancías, arriba y abajo, con los productos viajando de un lado a otro del planeta, las tecnologías de envasado tienen en su mano la responsabilidad y el reto de, por un lado, establecer sistemas de control que aporten información sobre las vicisitudes del producto en su deambular, y, por otro, ingeniárselas para que el producto mantenga sus propiedades y su frescura.

La investigación en el campo de la conservación está centrada en la búsqueda de tratamientos térmicos alternativos y optimización de los tradicionales, así como hacia el desarrollo de tratamientos no térmicos de conservación. En cualquier caso, el objetivo es conseguir productos más sanos, con mayor vida útil, al tiempo que ofrecer alimentos mínimamente procesados. En este sentido, los tratamientos no térmicos son menos agresivos para los alimentos y persiguen ofrecer un producto con características cercanas a las de un producto fresco. Entre los tratamientos no térmicos de conservación, encontramos la tecnología de pulsos eléctricos, la utilización de ozono, las altas presiones, la bioconservación, la irradiación o los pulsos de luz.

En cualquier caso, los últimos informes publicados por la empresa de estudios de mercado Datamonitor, revelan que el consumidor “está dispuesto a pagar más por envases que garanticen la frescura de los alimentos.”

Mucho por ver

El sector del envasado tiene aún muchas bazas por jugar, aunque deberá tener paciencia porque la mayoría de las soluciones se encuentra aún en fase de investigación. En la rampa de salida, las nanotecnologías, la tecnología genética, que seguirá creando alimentos con nuevas propiedades, y la nutrigenómica, utilizada para satisfacer las necesidades personales de salud y preferencias de determinados grupos de consumidores.

En materia de seguridad, a destacar, la biología molecular, que se aplicará al control e identificación de patógenos. En este apartado podemos añadir los sistemas de prevención de riesgos, como la microbiología predictiva o la trazabilidad, que constituyen campos de investigación que dan algunas pistas sobre las innovaciones futuras.

Pero aún hay más; los envases vegetales y los biopolímeros, por ejemplo. La necesidad de reducir la gran cantidad de residuos no degradables que genera el sector del envase, está llevando a investigar sobre nuevos materiales que no tengan este handicap, como los procedentes de residuos de algunas plantas. Los llamados envases vegetales se están elaborando, sobre todo, a partir de almidón de trigo. Por otro lado, cabe mencionar también la investigación sobre polímeros. Los bioplásticos de nueva generación retienen sus propiedades fisicoquímicas termoplásticas a lo largo del ciclo de vida del producto manufacturado pero, una vez depositados en condiciones de compostaje o metanización, se biodegradan completamente del mismo modo que los residuos orgánicos, es decir, son transformados por microorganismos en agua, dióxido de carbono y/o metano a un ritmo equivalente o superior al de la celulosa. En cualquier caso, parece que el sector del envase debe comunicar de forma más llamativa sus iniciativas medioambientales.

El sector del envasado tiene aún muchas bazas por jugar, la mayoría de ellas se encuentra aún en fase de investigación

El sector del envasado tiene aún muchas bazas por jugar, la mayoría de ellas se encuentra aún en fase de investigación.

Es prioritario

La investigación en conservación va más allá de la satisfacción de las necesidades de los mercados ricos, o de las oportunidades de negocio en nuevos nichos. Hallar el modo de incrementar el tiempo de conservación de los alimentos, garantizando la salubridad de los mismos, puede contribuir a paliar lo que constituye un grave problema en los países en desarrollo. El dato no es banal: entre un 30 y un 50% de los productos alimentarios en los países en desarrollo y Europa del Este se estropean por el uso de envases inadecuados sumado a la poca eficiencia de los canales de distribución. El incremento de los precios de los alimentos comienza a ser muy preocupante; un horizonte de escasez de agua y materias primas que hace que ya no podamos permitirnos el lujo del despilfarro.

DOSSIER ENVASES Y EMBALAJES

“Al consumidor europeo no le gusta ver sistemas activos consistentes en sacos o bolsitas”

Entrevista a Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, de Itene

Mónica Daluz 10/07/200

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) trabaja desde Godella (Valencia) en proyectos de investigación, desarrollo e innovación para empresas y clientes en el ámbito del envase y embalaje, transporte y logística, tecnología de la información y comunicaciones y en calidad, medio ambiente y seguridad. Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, habla para Interempresas a propósito del envasado en el sector alimentario.

Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, de Itene

Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, de Itene.

¿Cuáles son las innovaciones más importantes que vamos a ver en el mercado en materia de envasado de productos alimentarios?

Por un lado, la utilización de sistemas de envase activo con los agentes activos incorporados en el material de envase. En este campo está habiendo una clara tendencia a utilizar sustancias naturales, en el caso de sistemas activos que liberan sustancias beneficiosas para el alimento: agentes antioxidantes y/o antimicrobianos… Por otro lado, la utilización de “envases inteligentes”. La integración de la tecnología de identificación por radio frecuencia (RFID) en los envases y embalajes para, de esta manera, garantizar en cada momento la trazabilidad del producto envasado. Si además estos tags de RFID se dotan de sensores de temperatura y humedad, podrán monitorizarse en todo momento las condiciones de humedad, temperatura, etc.

Los envases con indicadores tiempo-temperatura, de frescura, de crecimiento microbiano, de maduración, de fugas, etc., son también envases que se comunican con el consumidor mediante un cambio visual fácilmente detectable por el ojo humano, comunicando si se ha sobrepasado alguna temperatura umbral, si ha disminuido el grado de frescura del producto envasado, si hay fugas, entre otras incidencias.

Por último, y debido al incremento de los precios del petróleo, al futuro agotamiento del mismo y a los problemas medioambientales que producen los residuos de envase, se está investigando en la generación de materiales plásticos convencionales a partir de fuentes renovables en lugar del petróleo, y en la obtención de materiales biodegradables y/o compostables.

¿Qué beneficios aportan a la industria alimentaria estas innovaciones? ¿Y al consumidor?

Los sistemas de envasado activo permiten alargar la vida útil de los alimentos y/o mejorar su calidad y seguridad. En ocasiones pueden suponer una sustitución a los sistemas de conservación utilizados por la empresa, como por ejemplo: evitando la adición de grandes cantidades de conservantes y aditivos al alimento.

Esta es la tendencia actual: alimentos libres de aditivos, que beneficia tanto a la industria alimentaria porque vende más y al consumidor porque no ingiere los aditivos o, si lo hace, no será en concentraciones tal elevadas. Cuando los aditivos se adicionan directamente al alimento, puede producirse una pérdida de actividad y consumos rápidos de los mismos, y también puede darse el caso de que los antioxidantes adicionados actúen como pro-oxidantes a esas concentraciones elevadas. Todo esto puede evitarse con la utilización de los sistemas de envase activo.

Por otro lado, cuando los sistemas activos liberan sustancias beneficiosas al alimento, pueden encontrarse otras ventajas como una migración controlada del aditivo, de forma que se vaya consumiendo a medida que se va liberando y sólo suministre la cantidad que se requiere, evitando excesos.

Otro interesante aporte para la empresa es que pueden sustituir otros sistemas como el envasado en atmósfera modificada (aunque hay quienes clasifican el MAP como un tipo de envasado activo) o a vacío. O bien pueden combinarse con estos sistemas para mejorar la calidad, seguridad y vida útil.

No obstante, a pesar de todos los beneficios que pueda suponer la utilización de estas tecnologías es necesario respetar la legislación, tanto de materiales en contacto con alimentos como de aditivos alimentarios en el caso de sistemas que liberen sustancias activas al alimento. Porque se puede evitando el deterioro de un alimento y sin embargo introducir sustancias que resulten nocivas para el consumidor. Todo lo que salga al mercado debe estar completamente estudiado y haberse verificado su seguridad alimentaria, aunque en este sentido no es muy diferente al de otros muchos productos o tecnologías.

En relación a los dispositivos comunicativos integrados en el envase, las ventajas son que se puede seguir la trazabilidad del producto a lo largo de la cadena de suministro y controlar la calidad y ciertos parámetros críticos tales como temperatura, humedad, existencia de fugas, etc. Esto puede evitar pérdidas y reclamaciones importantes por productos en mal estado, lo cual es útil para ambas partes: industria alimentaria y consumidor.

Se incrementa así la información que se le da al consumidor acerca del producto. Vamos a llegar a tener etiquetas que con un lector podamos conocer la fecha de envasado y caducidad, los ingredientes y alérgenos, beneficios que aporta el alimento….

Por lo que se refiere a los materiales biodegradables una clara ventaja para todos, es la reducción de residuos, la adopción de una mayor conciencia medio-ambiental. El marketing de “lo verde” ahora es muy importante.

¿Es el consumidor escéptico a la aplicación de tecnología en los envases alimentarios? ¿Cómo se conjuga dicha “tecnificación” con la tendencia hacia la proliferación de la cultura “bio”?

Es probable que haya escepticismo, pero por desconocimiento de la tecnología y quizás por precio.

Desde luego al consumidor europeo no le gusta ver sistemas activos consistentes en sacos o bolsitas que vayan dentro del producto cuyo contenido pueda ingerirse por error, a pesar de las advertencias del etiquetado. Por este motivo está habiendo una tendencia a la utilización de sistemas activos que vayan incorporados en el material de envase y que no sean visibles.

No obstante, lo que está claro es que al consumidor le gusta tener un alimento seguro y de calidad y en determinados casos va a valorar mucho que tenga una vida útil más larga. En el caso de alimentos frescos o mínimamente procesados hay ocasiones en que se tiran sin haber abierto ni siquiera el envase.

Puede que el consumidor sea más receptivo a los envases activos que retienen sustancias perjudiciales (como por ejemplo, los que eliminan oxígeno) y no a los que liberan sustancias beneficiosas al alimento, por la tendencia de evitar aditivos en el producto. Sin embargo, si se trata de sustancias naturales que incluso pueden aportar beneficios y evitan la adición directa elevada de aditivos en el alimento, está mejor visto por parte del consumidor. En este sentido se conjuga bien con la cultura “bio”.

Centrémonos en los envases activos.

Las distintas interacciones alimento-envase-entorno (migración, permeación, sorción) pueden llegar a utilizarse de forma beneficiosa en los productos, mediante los denominados “envases activos”. Se trata de materiales y objetos destinados a ampliar el tiempo de conservación, o a mantener o mejorar el estado de los alimentos envasados.

Son sistemas diseñados para incorporar deliberadamente componentes que transmitan sustancias a los alimentos o a su entorno (migración positiva), o que absorban sustancias de los alimentos o de su entorno (sorción y permeación positivas). Los envases activos tradicionales son aquellos separados del alimento y del envase en forma de bolsitas o saquitos. Actualmente, se presentan con gran número de diseños: integrados en el envase (en las paredes de un film, bandeja, botella, en la capa intermedia de estructuras multicapa) o en su tapa, en forma de etiquetas, hot-melt, cintas adhesivas, juntas, tapones, etc.

Las tecnologías de envase activo son muy diversas y llevan comercializándose desde los años ochenta en Japón y Australia. En Europa, algunas de estas tecnologías en su versión más simple también llevan utilizándose desde hace años, incluso sin saberlo, como es el caso de los sistemas que retiran el etileno producido por ciertas frutas y hortalizas como el plátano, el brócoli, el kivi o el aguacate, cuya senescencia se ve acelerada por la presencia de esta sustancia. La pulverización de etanol también se utiliza ampliamente en productos de bollería y panadería ya que reduce el crecimiento de mohos.

Fuera de este tipo de ejemplos, la utilización de envases activos en Europa ha estado muy limitada, debido a una serie de factores. En primer lugar señalar que la legislación europea de listas positivas supone que sólo están autorizados aquellos materiales y sustancias incluidos en las listas, lo cual implica que los sistemas activos no estaban autorizados hasta la entrada en vigor del Reglamento Europeo (CE) Nº 1935/2004, que los define y autoriza junto con los sistemas inteligentes. Actualmente existe un borrador de Directiva de materiales y objetos activos e inteligentes que tiene como objetivo su regulación específica. A esto cabe añadir que existe un cierto desconocimiento sobre la respuesta del consumidor europeo y por tanto sobre la repercusión económica en las empresas, aunque ya que muchas ya han incorporado estas tecnologías.

Los sistemas de atmósfera modificada han tenido un gran éxito, quizás porque sólo utiliza “gases inocuos”. Y, por último, el consumidor europeo no parece aceptar la presentación tradicional de la bolsita separada del envase, con un etiquetado que dice “No ingerir”. No obstante tiene mayor aceptación de aquellos sistemas activos que “no se ven”.

Póngame un ejemplo de uno de estos envases activos y cuénteme cómo funciona

Los sistemas absorbedores o secuestradores de oxígeno, por ejemplo. Estos sistemas tienen como objetivo el secuestro del oxígeno que entra desde el exterior o que se encuentra presente en el espacio de cabeza del producto, consiguiendo una reducción de los niveles de oxígeno, hasta diez veces más que con el envasado a vacío. Su utilización permite por ejemplo: reducir la oxidación de componentes del producto, como grasas o aceites; limitar el crecimiento de microorganismos aerobios; limitar la respiración de productos frescos; evitar la degradación de nutrientes como la vitamina C; preservar el sabor y características propias del producto; evitar la decoloración, y alargar la vida útil.

La activación de estos sistemas suele hacerse en el momento de envasado, por la presencia de agua o por radiación infrarroja o ultravioleta.

Muchos absorbedores de oxígeno consisten en metales y óxidos metálicos en polvo, ditionito sódico, ascorbatos o hidrocarburos insaturados, y actúan mediante una reacción redox. En ocasiones, pueden combinarse varias tecnologías de sistemas activos para obtener un producto de mejor calidad y más seguro. Por ejemplo, una bolsita puede contener un secuestrador de oxigeno y un emisor de etanol (polvo de hierro y zeolita con etanol), si se quiere potenciar la inhibición del crecimiento de mohos.

Actualmente pueden encontrarse numerosas empresas suministradores de sistemas activos entre las que podemos citar a Mitsubishi Gas Chemical Co. (Japón), Grace Performance Chemicals (U.S.A.), Advanced Oxygen Techologies Inc. (U.S.A), BP Amoco Chemical (U.S.A.), Crown Cork and Seal (U.S.A), Multisorb Techologies Inc. (U.S.A), Pillsbury Co. (U.S.A) nipón Soda Co. (Japón)…

¿Es factible la generalización de estas innovaciones tecnológicas en términos de rentabilidad o su repercusión en el precio del producto va a retrasar que la industria alimentaria las adopte?

Evidentemente la utilización de envases activos encarece el producto, y este coste podrá asumirse por la empresa y el consumidor en función del valor añadido que tenga el producto y cómo sea de valioso. En cada caso concreto será necesario estudiar la relación costes/beneficio.

Ya hay numerosas empresas que utilizan la tecnología de envasado activo porque les compensa, lo que ocurre es que quizás no es algo conocido; para ello tienes que estar metido en este mundillo. En la línea de Interacción producto-envase-entorno dentro del área de Envase y Embalaje de ITENE tenemos numerosos contactos con empresas que utilizan esta tecnología. Nuestro trabajo es desarrollar sistemas de envase activo a medida de la empresa y/o verificar la seguridad alimentaria de los nuevos materiales y envases.

DOSSIER ENVASES Y EMBALAJES

Las etiquetas de identificación por radiofrecuencia incorporan un chip con una gran capacidad de almacenamiento de datos

El futuro: envases que cuentan su historia

Mónica Daluz 10/07/2008

Existen ya nuevos objetos cotidianos que gracias a los estándares de conectividad inalámbrica y a las tecnologías de posicionamiento, como la RFID, que crean un enlace permanente a través del espacio hertziano entre el objeto y una base de datos online, permanecen localizados en todo momento en el espacio y en el tiempo dejando constancia de la particular historia de su paso por nuestras vidas.

El futuro nos depara la incorporación en los envases alimentarios de la etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags). Se trata de unos chips con antena que transmiten y emiten señales a través de ondas de radio y que pueden tener una gran capacidad de almacenamiento de datos. Estas etiquetas tienen un código numérico internacional, el EPC (Electronic Product Code), y su objetivo es posibilitar el seguimiento del recorrido de los productos a lo largo de toda la cadena.

El primer ámbito en el que ha comenzado a utilizarse este sistema ha sido el logístico; para la implantación masiva en los productos de consumo habrá que esperar, debido al precio de las tarjetas que aún es alto. Inventarios automáticos, precisos, transparentes y a bajo coste; rápidas localizaciones de producto; control de caducidades; facilidad de cambios de precios; gestión de devoluciones; identificación de falsificaciones; o acabar con las colas en la caja del supermercado, son algunos de los beneficios que aporta esta nueva tecnología, que abrirá las puertas de la llamada “internet de objetos”, posibilitando el control absoluto sobre un mundo de productos que deambulan por el espacio con su propia identidad y capaces de explicarnos la historia de su existencia.

No todas son iguales

– Etiquetas activas: Éstas cuentan con una batería que amplía el radio de lectura.

– Etiquetas pasivas: Utilizan el campo magnético generado por el lector RFID para activarse. El radio de lectura es menor pero el coste unitario es más bajo que el de las etiquetas activas.

– Etiquetas de sólo lectura/un solo uso: una vez codificada la información en la etiqueta, ésta no se puede modificar. Para obtener el máximo partido de ellas, deben estar conectadas a una base de datos con información detallada sobre el artículo. Son las más baratas.

– Etiquetas RFID de lectura/escritura: La flexibilidad de estas etiquetas son recomendables en caso de almacenes remotos desde los que no es posible conectar con la base de datos.

Tipos de envase activo

Sistemas absorbedores de:

Oxígeno (hierro, ácido ascórbico, glucosa-oxidasa, polímero insaturado,..)

Humedad (gel de sílica, arcilla, sal anhidra…)

Exudados (celulosa, poliacrilato de sodio…)

Dióxido de carbono (carbonato sódico, lima,..)

Etileno (permanganato potásico, zeolitas…)

Olores (carbón activado, zeolitas…)

Sistemas emisores de:

Inhibidores (ácidos orgánicos, enzimas, aceites esenciales, iones metálicos (plata)…; antioxidantes, antimicrobianos…)

Dióxido de carbono (carbonato cálcico, carbonato de hierro, bicarbonato sódico/ácido ascórbico,..)

Vapor (almohadillas, gel superabsorbente hidratado…)

Aditivos (ácidos orgánicos, enzimas, vitaminas…)

Sistemas con efecto térmico:

Envases auto-enfriables

Envases auto-calentables

Susceptores de microondas

Sistemas que controlan:

Dióxido de carbono, oxígeno, humedad (atmósfera modificada, films permselectivos y microperforados para productos que respiran: frutas, verduras, hortalizas…)

Aroma

Etileno

Presión

Sistemas generadores de:

Espuma

DOSSIER ENVASES Y EMBALAJES

“El código de barras y el chip de identificación tienen por delante un largo futuro de convivencia”

Entrevista a Javier Blanco, responsable de desarrollo de EPC de AECOC

Mónica Daluz 10/07/2008

El futuro del código de barras en la alimentación está en entredicho por la aparición de una nueva tecnología que podría relegarlo. Interempresas ha hablado con Javier Blanco, responsable de desarrollo Electronic Product Code (ECP- Código Electrónico de Producto) de la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), sobre esta situación y otras cuestiones vinculadas al futuro de los sistemas de identificación en los envases.

Javier Blanco, responsable de desarrollo de EPC de AECOC

Javier Blanco, responsable de desarrollo de EPC de AECOC.

¿Está el código de barras llamado a desaparecer, o convivirá, en un futuro, con el EPC?

En AECOC-GS1 España, la organización que impulsa el desarrollo y la promoción del EPC en nuestro país, estamos convencidos de que el código de barras tradicional y el nuevo chip de identificación de productos tienen por delante un largo futuro de convivencia.

No en vano, el código de barras tradicional, que AECOC también gestiona en nuestro país, se emplea con éxito en todo el mundo y en los más diversos sectores profesionales y es un sistema de identificación verdaderamente útil que continúa aportando valor a la gestión de las empresas.

¿En qué tipo de productos se justifica aplicar esta nueva tecnología?

l EPC (Electronic Product Code) es un sistema estándar de identificación de artículos que utiliza la tecnología de radiofrecuencia de identificación y que permite acceder a la información sin necesidad de establecer contacto físico con el producto. En este sentido amplía aún más las posibilidades del código de barras tradicional.

Se trata de un sistema verdaderamente útil para cualquier tipo de artículos. Puede emplearse en productos de alimentación, droguería y perfumería, textil pero también resulta útil más allá del entorno comercial en aplicaciones como la identificación de maletas en los aeropuertos, en pacientes en hospitales para la asignación de medicación, localización de obras de arte en exposiciones itinerantes etc.

Evidentemente nos encontramos ante un sistema de gran potencial, si bien es cierto que existen sectores o artículos en los que la introducción del sistema puede ser más rápido, en la medida en que pueden soportar mejor el coste adicional que, a día de hoy, supone la utilización del chip. Por ejemplo, en el sector de la alimentación resulta sencillo entender que tiene mucho más sentido incorporar un chip a un jamón de bellota que a un yogur y, en el textil, puede soportar mejor el coste adicional un abrigo de visón que un par de calcetines.

Ahora bien, de igual modo que ha ocurrido en otros desarrollos tecnológicos, el abaratamiento progresivo del “chip” lo va a hacer accesible cada vez a más sectores y artículos.

¿Qué hay del sector de la alimentación? ¿En qué productos empezaremos a ver incorporada esta tecnología en la tienda? ¿Cuándo?

Como en su día ocurrió con el código de barras, el sector de la alimentación ha sido el primero en interesarse por el potencial y el desarrollo de un sistema de identificación que obviamente les ofrece buen número de ventajas (retirada selectiva de productos en caso de crisis, óptima gestión de gran número de referencias y promociones etc.). Por ello, los mayores distribuidores mundiales como Wal Mart o Sam’s Club en Estados Unidos, Tesco en Gran Bretaña o Metro y Rewe en Alemania han solicitado ya a sus principales proveedores que incorporen el chip en los palés de mercancías y, en algunos casos, en las cajas. Es decir que existen ya casos muy destacados a nivel mundial de utilización real de esta tecnología siempre en el entorno logístico; no en el punto de venta.

Esta introducción del chip en el entorno logístico resulta del todo lógica si pensamos que el EPC tiene una enorme utilidad en las trastiendas -por sus grandes posibilidades y ventajas en materia de gestión- y que además las cajas y los palés de mercancías pueden soportar con mayor facilidad que los productos el coste adicional del “chip”.

También en España destacadas empresas del sector de alimentación como Leche Pascual o García Vaquero tienen ya en marcha interesantes proyectos de EPC en sus entornos logísticos y muchas otras empresas (embutidos Noel, por ejemplo) han sometido a prueba el “chip” en sus productos en el centro de competencia de radiofrecuencia que AECOC tiene en Barcelona.

Ahora bien, poder predecir cuándo el EPC dará el salto desde los almacenes a los puntos de venta resulta realmente complicado teniendo en cuenta que entran en juego numerosos factores tales como la evolución del precio del “chip”, la apuesta por este sistema de algún destacado distribuidor, etc.

La apuesta de los grandes distribuidores está permitiendo reducir muy rápidamente el precio del chip. En este sentido, es importante destacar el hecho de que hace unos 5 años el chip rondaba un euro de coste y que hoy en día pueden adquirirse -dependiendo del volumen del pedido- por unos 10 céntimos de euro. En cualquier caso parece muy poco probable que veamos un buen grado de implantación del chip en los puntos de venta en los próximos 5 o 10 años, otra cosa es que hasta entonces puedan darse aplicaciones concretas en pequeños entornos.

¿Cuáles son los beneficios de este sistema tanto para el fabricante de envases que lo adopte como para el consumidor?

La adopción de un sistema como el EPC aporta ventajas para todos los agentes de la cadena de suministro -fabricantes, distribuidores- y, por supuesto, para el consumidor en la medida en que permite agilizar la mayoría de procesos. Además, al permitir identificar al artículo a distancia y de manera unitaria (distinguiendo entre dos productos de idéntica marca y características -medida, composición…-) resulta un gran aliado en materia de trazabilidad y seguridad alimentaria.

En algunos ámbitos existe la percepción de que esta tecnología se encuentra todavía inmadura ¿Qué les diría usted a los escépticos?

En AECOC estamos convencidos de que aunque tiene todavía mucho camino que recorrer, el EPC es, sin duda, el sistema de identificación del futuro. No hay que olvidar que para que un sistema de estas características funcione es necesario que sea estándar; es decir que se emplee en todo el mundo. En este sentido es importante destacar que el proyecto que AECOC lidera en España está tutelado en el ámbito internacional por EPC Global; un organismo formado para el desarrollo y la promoción de este estándar en el que participan las 108 organizaciones con que GS1 cuenta repartidas por todo el mundo.

¿Para cuándo la etiqueta inteligente? ¿Cómo será el proceso de implantación, supongo que son muchos los actores implicados…?

Poder predecir cuándo la etiqueta inteligente tendrá un buen nivel de implantación es realmente complicado. En cualquier momento puede surgir un proyecto motor que arrastre a toda la industria o un avance tecnológico que dé el empujón final a todas las empresas que están a la expectativa. Inicialmente, las empresas empiezan a utilizar la tecnología en sus procesos internos, de aquí extraen sus conclusiones y es cuando empiezan a intentar conseguir socios comerciales que quieran intercambiar mercancía etiquetada con RFID, se produce así un el efecto ‘mancha de aceite’ que se va expandiendo en todas las direcciones, que simboliza cómo aumenta el número de empresas que implantan la tecnología.

El tema de frecuencias ¿está solucionado?

Sí. La tecnología RFID fue incluida en el borrador del Cuadro Nacional de asignación de frecuencias del Ministerio de industria, comercio y turismo, que recientemente ha sido publicado. Esto quiere decir que, actualmente, se pueden utilizar los equipos RFID en la frecuencia UHF libremente.

OPINIÓN

El poder de persuasión del envase

En clave de opinión: del charlatán al branding emocional

Mónica Daluz 10/07/2008

Esta historia comienza hace mucho tiempo atrás, en un lugar impreciso de la faz de la Tierra… Todo empezó cuando, por vez primera, un grupo de aquellos rudos antepasados nuestros se apiadaron de una solitaria parturienta acuclillada bajo una intensa lluvia, y portáronla a cubierto para acompañarla y ayudarla. Y, además, en el miramiento de aquel fenómeno les sobrevino un sentimiento desconocido hasta entonces. Se llamaba “emoción”.

Durante aquella era de tosquedad y violencia en la que el ser humano comenzaba a serlo aún sin conciencia de ello, nuestro sistema emocional siguió perfeccionándose, y aquellos grupos que desarrollaron creencias en poderes sobrenaturales e idearon ritos o ceremonias colectivas que integraban al individuo en la colectividad y despertaron en él un sentimiento de pertenencia grupal, establecieron vínculos que multiplicaron sus posibilidades de supervivencia, frente a aquellos que se extinguían por falta de lazos de cooperación (de ahí que, según la neurología, desde el punto de vista antropológico, el hombre lleve impreso en sus genes la predisposición a creer en elementos irracionales, pues nuestro ADN conserva información sobre todo aquello que nos ha ayudado a sobrevivir a lo largo de la historia).

Años más tarde, aquellos seres abrumados por un entorno hostil no tuvieron más remedio que afinar sus habilidades en la gestión de recursos escasos y conjeturaron que ello implicaba, definitivamente, una especialización. El dotado para la caza, a cazar, y el “manitas”, a fabricar herramientas que optimizasen los resultados del incipiente sector primario. Y así fue como los primeros homo sapiens intercambiaron sus productos. Había nacido el comercio.

Entonces, cuando aún no habíamos inventado las fronteras, ni los nichos de mercado, ni la globalización…, la necesidad y, seguramente, el miedo, movían el mundo. Primero fue lo práctico, luego lo cómodo y no demoró mucho el gusto, también, por lo bello…

La era de los primeros intercambios fue mágica. El impredecible arribo de los mercaderes llenaba de emoción poblados y aldeas, donde aquellos hombres de vivir ambulante portaban desde tierras lejanas, olores desconocidos y sabores nuevos que despertaban sentidos todavía dormidos.

El charlatán viajaba junto al titiritero y los mercados locales se convirtieron en verdaderos foros en los que los viajados fascinaban a los lugareños contando, no sin grandes dosis de fantasía, historias de otras vidas, de otras costumbres, de otros paisajes… Era llegado ese estadio de semihipnosis cuando el palabrero vendía sus pócimas que prometían “el oro y el moro” y después, “si te he visto, no me acuerdo”.

Pero la época de la picaresca queda ya muy lejana; hoy, hasta los “top manta” ofrecen servicio posventa, haciendo sus pinitos en materia de fidelización… El discurso del charlatán, persuasivo y plagado de embustes, dirigido a gentes con la emoción a flor piel y fáciles de embaucar, ha evolucionado. La magia ha desaparecido y la razón se impone… aunque ésta es una de esas realidades aparentes. Y es que cada decisión que tomamos lleva implícito un proceso de reflexión que va más allá del simple razonamiento lógico.

Por eso, y en un intento de llegar hasta la esencia de aquello que somos, las organizaciones tratan de conectar emocionalmente su marca con las personas; es lo que se conoce como branding emocional. Pero lograr la confianza y la conexión emocional con el consumidor sólo puede hacerse desde el respeto, la consideración y la sinceridad, con la verdadera intención de comprender al comprador con el propósito de ayudarle. Es la nueva ética de acercamiento veraz al consumidor. Se trata de dar un pasó más allá de la satisfacción.

Si hasta ayer las empresas trataban de dar respuesta a las preguntas del cliente, hoy deben hallar el modo de formularlas conjuntamente con él. Lo que buscan en la actualidad las marcas es pasar del monólogo al diálogo permanente con el consumidor, e ir a su lado en lugar de estar enfrente de él, en esa nueva idea que define los mercados como “conversaciones”.

De la cultura del despilfarro y otros desastres

La obsolescencia de los bienes de consumo, fruto de la trepidante dinámica del mercado, nos ha instalado en un ‘modus vivendi’ basado en el consumismo desmedido y la cultura del exceso, abocándonos a la sociedad del derroche y a la vorágine de un sistema que puede ser cualquier cosa, menos eficiente. La industria del envase y embalaje, consciente de su papel en la generación de residuos ya se ha puesto manos a la obra y trabaja para minimizar su impacto, con el desarrollo de materiales procedentes de fuentes renovables y/o biodegradables, campo en el que se están llevando a cabo importantes avances. Por otra parte, las leyes establecen medidas reguladoras para el sector empresarial, que debe presentar su correspondiente Plan Empresarial de Prevención de Residuos de Envases (PEP) y que está obligado a llevar a cabo una gestión adecuada de los residuos de envases y embalajes. ¿Pero que pasa al final de la cadena? El consumidor tiene en esto la última palabra. Un asunto de actualidad en materia de concienciación medioambiental en el momento de hacer la compra, es la ligereza con la que se utiliza la bolsa de plástico de usar y tirar… El tema ya está siendo abordado por numerosos gobiernos de países bien distintos entre sí.

En España, el Ministerio de Medio Ambiente quiere aprobar el Plan Nacional de Residuos que tiene entre sus objetivos prohibir en el año 2010 las bolsas de plástico de un solo uso; el consumo anual de este producto, en nuestro país, es de 98.000 toneladas, y somos el primer productor europeo de este tipo de bolsas. El Plan pretende lograr una reducción del 50% de las bolsas de plástico de un solo uso en 2009 y su eliminación y sustitución por otras biodegradables, antes de 2010. Algunos comercios ya están desarrollando acciones para eliminar estas bolsas. Sin embargo, la industria del sector del plástico pone en duda la viabilidad de dicha medida y, en este sentido, Cicloplast, sociedad creada en el seno de la Confederación Española de Empresarios de Plásticos (ANAIP) con el objeto de impulsar el reciclado de los materiales plásticos, propone “una combinación de medidas de reutilización, reciclado y educación ciudadana”.

En Irlanda se ha abordado la cuestión cobrando una ecotasa por la venta de la bolsa; la reducción del consumo de este producto ha sido nada menos que del 90%. La medida ha traído consigo un cambio de hábitos a la hora de ir a la compra, en favor de cestos, carritos y bolsas de ropa.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, el consejo municipal de la ciudad de San Francisco, en el estado de California, ha prohibido a las cadenas de supermercado proveer a sus clientes de bolsas de plástico para sus compras, y éstas deberán ser sustituidas por bolsas de papel.

En Australia el gobierno también va a prohibir el uso de este producto plástico. Pero el país que se lleva la palma en el asunto de las bolsas de plástico y demás paquetes desechables es China, donde el “usar y tirar” ha provocado una verdadera catástrofe ambiental en pocos años. El gobierno chino ha anunciado que prohibirá la entrega de bolsas de plástico gratis en los comercios. El consumo de plástico inunda las ciudades pero también el campo, donde los campesinos colocan largas tiras de plástico en los surcos de labranza para producir cualquier cosa fuera de temporada ya que esa técnica eleva la temperatura y humedad del suelo e incrementa el rendimiento de las cosechas entre un 20 y un 50 por ciento.

Una marca debe crear empatía con su target y, además de persuadir, construir una relación, lograr que ante un producto similar, el suyo tenga más valor subjetivo para el consumidor. Esa construcción implica lograr que los futuros compradores asocien diferentes elementos con la marca, lo cual requiere una estrategia global y, sobre todo, debe tener como eje la coherencia. El envoltorio es uno de esos elementos, el último en la cadena, el más tangible; hoy un envase deberá contener, proteger, representar, conservar, identificar, promocionar y persuadir, pero tendrá, además, que emocionar.

Sin embargo el asunto es cada día más complejo y las empresas se esmeran en construir su imagen desde las nuevas sensibilidades. Al consumidor no le deslumbra ya la eficiencia de las grandes compañías, ni admira su poderío, ni se deja penetrar por el mensaje machacón que grita a todas horas las excelencias de sus productos.

El cambio ha comenzado y cada día vemos cómo las empresas han pasado a comunicar, además de su balance de resultados, sus acciones y logros medioambientales; presentan sus memorias de responsabilidad social, sus informes de sostenibilidad, y se esfuerzan en demostrar que no son gigantes deshumanizados cuyo fin exclusivo es amasar riqueza y poder.

Y aún hay más; en nuestros días, la compañía que respalda una marca no sólo debe parecer honesta, sino que debe, además, serlo. El boca a boca es y será siempre la mejor y la peor publicidad que pueda tener una marca, y hoy el boca a boca multiplica su eficacia en la Red.

Todo queda al descubierto y se reduce la manipulación; eso es algo que la sociedad se está ganando a pulso y lo está haciendo a través de las nuevas herramientas para la comunicación que nos brinda la tecnología.

La etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags) incorpora unos chips con antena que transmiten y emiten señales...

La etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags) incorpora unos chips con antena que transmiten y emiten señales, y que pueden tener una gran capacidad de almacenamiento de datos.

¿Creen que el grueso de consumidores compraría un producto de una compañía de la que sabe que vierte toneladas de residuos, siempre rozando el límite legal; o que ha sistematizado el ‘moobing’ con sus empleadas embarazadas? La respuesta es: no. Ni los mejores anuncios del mundo juntos pueden arreglar eso…

En cualquier caso, la marca siempre tiene en su mano una última baza: el flechazo en el punto de venta. En ese momento, el packaging lo es todo ¿o tal vez no…?

El concepto de branding emocional va ligado a la llamada brand experience o experiencia de marca. En el futuro las marcas incrementarán el branding emocional basado en los sentidos: cuantos más elementos sensoriales se incluyan en el valor de marca, más valor de recuerdo tendrá ésta en el consumidor final. Y en la satisfacción de este deseo de placer sensorial, el punto de venta juega un extraordinario papel como mostrador de tales experiencias; este escenario, espejo de una sociedad sedienta de estímulos continuos y acostumbrada al cambio permanente, requerirá la colaboración entre la marca y el distribuidor, lo que nos conducirá hacia una nueva era en la vivencia de compra.

Los individuos hemos evolucionado hacia la dependencia de los mercados, frente a la pérdida de peso de las dependencias de parentesco, típicas de las sociedades preindustriales, formadas por parientes que compartían vivienda y cooperaban en las tareas de producción (hoy, alrededor de tres millones de personas viven solas en España, y habrían más si el precio de vivienda permitiera la emancipación de los jóvenes). De algún modo nos alcanzó una progresiva desvinculación afectiva del grupo y desde entonces el ser humano moderno, que habita en extrañas junglas de cemento, ha volcado su necesidad de apegos en los productos y servicios de consumo. Estamos demasiado ocupados en consumir para percatarnos de que urge reinventar el mundo que nos rodea. Según un reciente estudio de la consultora TNS nos encontramos ante la generación de jóvenes más consumista de la historia: tienen de todo y, sin embargo, están obsesionados por comprar (sobre todo moda y tecnología). Hoy representan el 7,4 por ciento de la población pero en 2010 la franja de edad de 13 a 19 años rozará los cuatro millones. No en vano, hoy los anunciantes prefieren dirigirse a los hijos que a los padres.

Y con la llegada al mercado de cada nueva generación llegan también nuevos valores y deseos y lo cierto es que para gestionar el branding del futuro hará falta arriesgarse y confiar más en el instinto, porque la experiencia del pasado ya no es un modelo para el futuro.

Las empresas comienzan a entender que deben conquistarnos con su honestidad. Y si no, piense, ¿qué buscan las personas en su vida sino rodearse de buena gente? Sí; podemos elegir el mejor precio, el producto más adecuado, la mejor calidad… Pero en esta sociedad nuestra, de abundancias desmedidas, eso lo están ofreciendo ya muchas marcas. Proximidad y honestidad son la clave.

Logre transmitir la sensación de que además de ser la mejor opción para la razón, es también la mejor opción para el corazón y, entonces, el mercado será suyo. Y no es que de repente me haya asaltado el espíritu navideño, es que, también la historia de una marca, como la vida misma, es una permanente búsqueda de afectos.

El patrocinio deportivo… da mucho juego

patrocinio deportivo
PATROCINIO
Entrevista a Arantxa Sánchez Vicario, tenista; Álvaro Bautista, piloto del Master Aspar Team 250 cc 2007; Manel Palencia, profesor del Departamento de Periodismo y de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra; Quico Tur, tenista; David Hempleman Adams, aventurero; Efrén Vázquez, piloto de Blusens BQR Aprilia 250 cc, y Ernesto Bertarelli, patrón del ALINGHI.

Las empresas van donde les llevan los mercados… y las audiencias, y hoy el gran pastel está en el entretenimiento. Vivimos en una sociedad volcada en las actividades de ocio, y el deporte, convertido en espectáculo, es una industria con cada vez mayor presencia en nuestras vidas. A ello se une, por un lado, la saturación de los mensajes publicitarios, una verdadera sobredosis de impactos que lleva a las empresas a tratar de diferenciarse buscando nuevos soportes, y por otro, el componente emocional que conlleva el deporte, con su capacidad para crear ídolos y generar sentimientos de identificación y fidelización.
E
l mercado del patrocinio y la publicidad en el deporte cuenta con uno de los más altos índices de crecimiento dentro de los mercados publicitarios. Contratos de patrocinio, publicidad en los estadios, derechos de imagen de deportistas y entidades deportivas; el deporte es hoy un producto más en el mercado. Si en otros tiempos las inversiones en mecenazgo y patrocinio tenían un componente filantrópico, hoy estas actividades se han convertido en una eficaz herramienta de marketing en la que nada queda en manos del azar. Todo está bajo control. Las empresas llevan a cabo exhaustivas evaluaciones del rendimiento de los patrocinios. Los inversores exigen informes con el número de apariciones de sus marcas en televisión y prensa, el número de actividades en las que aparecen, fotos de todos los logotipos situados en los estadios…, una verdadera auditoría de rentabilidad que deberá demostrar el aumento de las ventas y el incremento del patrimonio de marca.
Aunque lo cierto es que, como ocurre con la publicidad tradicional, la rentabilidad y el retorno de la inversión no pueden valorarse realmente en términos económicos. El patrocinio deportivo, fórmula sin duda con un largo recorrido, tiene la ventaja de que, al centrarse en un acontecimiento, la marca contactará “seguro” con su público objetivo, aunque por el contrario su discurso es limitado y se circunscribe a la mera exposición del logotipo, y además el tiempo en que éste es visible no es controlable, pues está supeditado al acontecimiento. Mónica Daluz / pdf

Diseño emocional, para el hogar del futuro

Diseño emocional
Entrevistas a Mirko Scaletti, director general de
Whirlpool Iberia; Héctor Ruiz-Velázquez, arquitecto Henrik Otto, director de Diseño Global de Electrolux, y Pascua Ortega, interiorista. 

LA EMOCIÓN ESTÁ DE MODA. Las empresas modernas e innovadoras buscan incidir en el manto emocional de sus empleados procurando satisfacer las necesidades situadas en la cima de la pirámide de Maslow, en fin, cultivando el “buen rollo”.
Las marcas persiguen la creación de vínculos emocionales con su público objetivo y, para amarrarles, hurgan entre las sutilezas de las disciplinas de la comunicación. Es la cara renovada de la fidelización.
Las nuevas herramientas de la llamada web 2.0, la web democrática, seducen a utópicos y a pragmáticos porque la gran red de conocimiento resultante de la suma de las aportaciones de millones de individuos promete ser menos empírica y racional, y más acorde con la lógica de la percepción subjetiva, con la carga de emoción que ello supone.
Los logros más recientes de la neurociencia se están dando precisamente, en el campo de las emociones y los sentimientos. Hoy existen tecnologías que facilitan la experimentación y, en este sentido, se ha constatado en los mapas neurales la activación de zonas precisas y en intensidades distintas en función de las emociones, demostrando que éstas no sólo preceden a los sentimientos, sino que están en la base del comportamiento humano. Hoy se sabe, por ejemplo, que los índices de creatividad se reducen drásticamente con los sentimientos de tristeza y mal humor.
El ocio es más emocional que nunca, la publicidad se lleva la palma en lograr certeros impactos sobre nuestras fibras sensibles, y las tiendas deberán irse preparando para vender emociones…
Y es que todo lo llevamos al terreno de la experiencia. “Tener experiencias” se ha convertido en signo de los tiempos que vivimos, y bañarnos en ellas nos hace sentir vivos. En fin, queremos sentir. Queremos vivir. Y nuestro hogar, nuestro espacio, se convierte en nuestro pequeño universo de sensaciones. Así que lo ultimísimo en interiorismo, mobiliario y, por supuesto, electrodomésticos, es la adaptabilidad del diseño en el hogar a los estados de ánimo del individuo. Hoy podemos adaptar el ambiente a los estados de ánimo. ¿Y a la inversa? ¿podremos, transformando los ambientes de nuestro espacio vital, lograr la emoción deseada? Mónica Daluz / pdf

Túnez. El zoco, comercio en estado puro

Túnez. El zoco, comercio en estado puro
LUGARES
DEL MUNDO

No han sido formados en técnicas de venta, ni en marketing, tampoco reciben publicaciones especializadas que les pongan al día de las últimas tendencias sobre el comportamiento del consumidor, ni que decir tiene que no organizan un París-Londres-NY para ojear en qué andan las ciudades de vanguardia, sin embargo, la aplastante lógica de los intercambios, práctica ancestral del ser humano desde tiempos remotos, prima en estos mercadillos.
Un buen día, aquí, en occidente, o mundo desarrollado, o como quieran ustedes llamarlo, el comercio se modernizó y se sofisticó hasta el punto de hacer de sí mismo una magnífica teoría, algo pomposa, solemne diría yo. Tanto rizó el rizo y deseó apartarse de la obviedad que trazó un discurso aparatoso y se alejó del único principio que rige y regirá el mundo del intercambio de bienes entre las personas: el sentido común.
In&out
Fundamental: que el cliente entre en el establecimiento. Lo que nos diferencia del mercader del zoco es que aquí, el vendedor casi siempre permanece dentro de la tienda. En ocasiones, una puerta cerrada y un local poco iluminado hacen incluso dudar de si tal vez aquel establecimiento esté cerrado. En estos mercadillos la mercancía es exhibida y el vendedor sale al encuentro del turista.
Estimulando los sentidos
En el zoco todo es espectáculo, bullicio exótico. Dulces y golosinas, especias, frutos secos, productos aromáticos y ropas de colores vivos y brillantes. Todo es colorido, todo son aromas. Huele a mil esencias y huele, sobre todo, a jazmín. Se puede mirar, oler y tocar. Entre tanto, a cada rato se oye un canto a lo lejos llamando a la oración.
En cualquier lugar 
No hay que dejar escapar una oportunidad. Cualquier momento y cualquier lugar es idóneo para hacer negocio; la necesidad de supervivencia convierte a pequeños y mayores en expertos vendedores. Mónica Daluz / pdf

El sector con la moda

El sector con la moda
Entrevista a Mireia Verdú, Primera Dama de Honor de Miss España 2005

Hoy, la moda inunda el panorama comunicativo del mundo empresarial. Las tendencias estéticas impregnan los estilos de vida y, sin duda, desde los gadgets tecnológicos hasta los grandes electrodomésticos buscan con sus diseños recoger los iconos del momento. Las marcas utilizan la comunicación para transmitir ese halo de glamour que el consumidor de nuestros días desea percibir, de modo que es frecuente que aquellas recurran a la contratación de personajes del papel cuché para la promoción de sus productos. Aquí les presentamos dos ejemplos de empresas que han elegido el mundo de la pasarela para apoyar su comunicación, a través de dos entrevistas que nos ofrecen las dos caras de una misma moneda. Mireia Verdú, imagen de Princess, nos cuenta qué significa para ella representar a una marca, y los responsables de la agencia LB Press, encargados de la comunicación de Braun, nos cuentan cómo va esto de contratar modelos… 
…A propósito de la moda

Los tiempos nos arrastran hacia la modernidad mientras nosotros nos resistimos a perder la memoria; pareja de contrarios que da origen a la intemporalidad, a la licencia para casi todo.
En la pasarela, y no sólo en ella, las tendencias respiran libertad y se impregnan de nostalgia al mismo tiempo. Desfilan estéticas y estilos diversos, en una síntesis imprescindible para superar el síndrome del tercer milenio, como clausura del segundo y en respuesta a la necesidad de establecer el legado a la posteridad de lo que ha sido la historia de nuestra especie.
Nunca antes vimos convivir insignias yanquies con casacas a lo ruso, como divertimento. A falta de doctrinas, buenas son modas. No es necesario profesar ninguna creencia política o religiosa, ni pertenecer a ninguna tribu urbana para llevar banderas, pinchos, gorras, o flecos… Piezas de inspiración victoriana; cruces y encajes negros que escenifican ambientes góticos al tiempo que evocan los looks siniestros de los 80; botas de mosquetero; o jirones de ante al estilo troglodita… Y los de mi generación observamos atónitos cómo el cuero y los pinchos desfilan majestuosos y cobran un aire sofisticado sobre siluetas de aspecto angelical. Y es que la moda en que vivimos pone en nuestras manos todas las iconografías y nos permite combinarlas al gusto…
La historia, vista a través de los ojos de los diseñadores, que se recrean en lo vivido, quedará inmortalizada en iconos que la sintetizarán para adaptar la magnitud de los últimos siglos a las limitadas dimensiones de nuestra memoria. Ahora, sólo queda esperar el fin de los remakes. Mónica Daluz / pdf

Por una vida mejor

Por una vida mejor. Especial tecnología
UN
PASEO POR LA HISTORIA
 
Especial 30 aniversario de Marrón y Blanco

Electrónica de consumo, línea blanca, comunicaciones y nuevas tecnologías; sectores que, con procedencias distintas hoy ha fusionado la tecnología, pero que siempre tuvieron un objetivo común: hacernos la vida más fácil. Vicisitudes, muchas; auges y caídas imprevisibles, más. Hoy, y con motivo de nuestro 30 aniversario, rendimos homenaje a un sector que ha cambiado nuestras vidas.
Espectaculares avances tecnológicos han acaecido en estas tres décadas y no menos importante ha sido la transformación de la distribución de bienes de consumo. Pero hay alguien que siempre ha estado ahí; perenne actor de la sociedad en todas las épocas: el comercio tradicional
.
Hace treinta años hablábamos ya en nuestras páginas de la necesidad, por parte del comerciante, de un “conocimiento” exhaustivo del producto que vende, desaconsejábamos atribuir a los productos cualidades que no tienen y desde nuestro primer número apuntábamos la conveniencia de tener un buen fichero de clientes.
T
ambién recomendábamos incidir sobre el valor añadido del producto para desviar al público de la preferencias por las ofertas, y transmitíamos nuestro entendimiento de la venta como servicio, como la satisfacción del cliente como objetivo prioritario. Es cierto que el consumidor ha adquirido en estos años inusitados niveles de exigencia, pero en esencia, no somos tan diferentes. Ayer, igual que hoy, en plena era del ocio, en nuestra páginas se hablaba, en ese inconfundible lenguaje de los setenta, de las motivaciones de compra: “hacer más cómo el trabajo casero y mayor disponibilidad de tiempo para dedicarlo a otro tipo de actividades de diversión y evasión”. Mónica Daluz / pdf  
Documento de 19 páginas

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Mónica Daluz
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