Epigenética. Adiós al determinismo genético

Epigenética. Adiós al determinismo genético
INVESTIGACIÓN
Y DESARROLLO 
Los fármacos de precisión entran en escena

La ciencia busca poder configurar un mapa génico que identifique con qué enfermedades está relacionado cada gen, si estos deben estar o no metilados, en qué momento y en qué medida…, y los laboratorios han encontrado en ello una oportunidad de mercado. 
Nuestros hábitos no pueden cambiar la secuencia de nuestro material genético, contenido en nuestro ADN, pero sí la expresión de los genes, su comportamiento, ámbito abordado por la epigenética a través de la observación, simplificando, de un proceso químico en el ADN llamado metilación.
Esta disciplina trata de descifrar el lenguaje que codifica esas huellas químicas determinadas por el ambiente, conocer de qué modo cada experiencia marca nuestro material genético e intervenir en los procesos de metilación. La implantación de la epigenética en el campo de la salud y de la industria farmacéutica permitirá, con nuevos fármacos pero también con una intervención psicosocial que promueva hábitos y ambientes saludables física y emocionalmente, incidir y modificar la expresión del gen que deseemos para una prevención e intervención personalizada. El genoma humano se compone de entre 20.000 y 25.000 genes. El camino será largo.
Se llama Emily Whitehead. Seguramente el nombre no les suene, pero su impresionante curación de una leucemia linfoblástica aguda a los 6 años después de ser tratada con una terapia génica y celular, entonces experimental, CAR-T (inmunoterapia con células T –un tipo de linfocitos– con receptor de antígeno quimérico –CAR–), abrió las puertas a un nuevo frente en la lucha contra algunas de las enfermedades más mortales de nuestra sociedad.
Desde entonces, la comunidad científica ha puesto el foco sobre una línea de investigación que había quedado aparcada durante demasiado tiempo: nuestro, casi perfecto, sistema inmune. Los progresos se han sucedido desde entonces. Con el llamado Paciente de Berlín, el primer caso de curación del sida (al cierre de esta edición se acaba de confirmar el segundo caso, en Londres) después de un trasplante de células madre en 2007 y otro en 2008 con motivo de un diagnóstico adicional de leucemia –de la que también se curó–, se constataba la influencia del sistema inmune del donante, de sus linfocitos T, en el control del virus (el donante tenía una mutación genética que confiere resistencia a la infección de VIH).
En 2018, una inmunoterapia logra curar un cáncer de mama metastásico, extrayendo linfocitos del tumor, identificando los más activos (pero insuficientes en número), multiplicándolos en el laboratorio y reinfundiéndolos a la paciente, que se curó completamente con sus propias células inmunes. Esto nos da una idea del grado de personalización que requiere este tipo de tratamientos que, por otra parte, no funcionan en todos los pacientes ni en todos los tipos de tumor; y ahí es donde se centran ahora las investigaciones.    Mónica Daluz /
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INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO 

Los fármacos de precisión entran en escena

Epigenética: adiós al determinismo genético

Mónica Daluz
14/09/2017

La ciencia busca poder configurar un mapa génico que identifique con qué enfermedades está relacionado cada gen, si estos deben estar o no metilados, en qué momento y en qué medida…, y los laboratorios han encontrado en ello una oportunidad de mercado. Nuestros hábitos no pueden cambiar la secuencia de nuestro material genético, contenido en nuestro ADN, pero sí la expresión de los genes, su comportamiento, ámbito abordado por la epigenética a través de la observación, simplificando, de un proceso químico en el ADN llamado metilación. Esta disciplina trata de descifrar el lenguaje que codifica esas huellas químicas determinadas por el ambiente, conocer de qué modo cada experiencia marca nuestro material genético e intervenir en los procesos de metilación. La implantación de la epigenética en el campo de la salud y de la industria farmacéutica permitirá, con nuevos fármacos pero también con una intervención psicosocial que promueva hábitos y ambientes saludables física y emocionalmente, incidir y modificar la expresión del gen que deseemos para una prevención e intervención personalizada. El genoma humano se compone de entre 20.000 y 25.000 genes. El camino será largo.

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Acalorados debates se han sucedido a lo largo de la historia acerca de la influencia del medio sobre la persona en toda su expresión, tanto en sus respuestas físicas como en las comportamentales. Hoy, genetistas y ambientalistas (1) entierran el hacha de guerra porque existen evidencias de que toda experiencia se traduce en una marca química en nuestro ADN: cómo nos alimentamos, la calidad del aire que respiramos, nuestros niveles de estrés o la sensación de sentirnos queridos y valorados, entre otros factores. El enfoque del debate se ha revelado estéril ya que la interrelación entre el mandato de nuestros genes y la influencia del ambiente forman parte de un todo y no pueden ser el uno sin el otro. Pero lo más importante de estos nuevos conocimientos es la constatación de que podemos incidir sobre la expresión del gen sin modificar su ADN; los fármacos del futro serán capaces de reprogramar nuestros genes sin recurrir a la ingeniería genética. Y la optimización de los factores ambientales será también crucial en este nuevo modo de abordar la salud.

Pero recapitulemos. Aunque todas las células de una misma persona, en cuanto a la secuencia de ADN, contienen el mismo material genético a lo largo de toda su vida, es decir, nuestro particular genotipo, también tenemos un programa de expresión génica propio que indica al gen cuándo, cómo y en qué medida debe expresarse (activarse o desactivarse, encenderse o apagarse), nuestro particular fenotipo, que sí es modificable. La epigenética estudia los mecanismos que regulan la expresión génica de la célula; sería el conjunto de reacciones químicas y demás procesos que modifican la actividad del ADN sin alterar su secuencia. La observación de grupos de metilo en las citosinas que componen el ADN ha mostrado estas huellas químicas que se añaden al material genético y regulan su actividad. A día de hoy se han identificado estas marcas en genes implicados en determinados tipos de cáncer y también en patologías cardiovasculares, neurológicas, reproductivas e inmunes. La investigación sobre los cambios en los patrones de metilación ha llevado a que en la actualidad se cuente ya con fármacos que inciden sobre este proceso; el siguiente paso es poder elegir, con medicamentos ‘diana’, qué gen apagar y cuál encender. Estos procesos de metilación están determinados por factores ambientales; ello explica, por ejemplo, que gemelos monocigóticos desarrollen enfermedades distintas. De hecho, sólo entre el 5 y el 10% de los tumores se debe a una alteración genética heredada, la mayoría de ellos se produce porque algún gen se activa o desactiva de forma errónea.

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Las consecuencias de nuestros hábitos también se heredan; qué hacer como sociedad

‘No soy mi ADN’; con este contundente título Manel Esteller, médico, investigador y profesor de genética en la Universitat de Barcelona, bautiza su último libro, en el que aporta detalles acerca de las más recientes investigaciones sobre epigenética. “Entre el 10 y el 15% de las enfermedades humanas son hereditarias, en el resto tenemos la capacidad de modular el riesgo. El material genético te da tendencia a ser” (2), afirma el doctor Esteller. En el mismo sentido se expresa Bruce Lipton, doctor en Medicina e investigador en biología celular: “No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular”, ha declarado. Por su parte, David Bueno, doctor en Biología, profesor e investigador de Genética en la Universidad de Barcelona, expresa así la influencia de genes y ambiente: “La mitad de lo que eres lo determinan tus 24.000 genes, la otra mitad, tu entorno sociocultural”. Pero una de las aportaciones más importantes de la epigenética ha sido demostrar que el fenotipo también es heredable aún sin constituir material genético. En este sentido, se han realizado experimentos con ratones que constatan la influencia de la dieta en los mecanismos epigenéticos así como la heredabilidad de las marcas químicas sobre el gen. Se observó que al introducir una nueva dieta (rica en grupos de metilo) a un determinado tipo de ratón, éste cambió el color de su pelaje; las crías nacieron con el nuevo color aunque esa característica no figurara en su secuencia genética. Al volver a modificar la dieta recobraron el tono original.

Ya que los hábitos y todo nuestro entorno incide sobre el modo en que van a actuar nuestros genes, en fin, sobre nuestra salud y la de nuestra descendencia (3), parece lógico pensar que los gobiernos abordarán este nuevo enfoque de la investigación biomédica, apreciando las aportaciones de los estudios epigenéticos a la prevención. Las alarmantes cifras sobre el consumo de ansiolíticos, número de suicidios, etc., ponen de manifiesto la necesidad de una intervención psicosocial transversal, y los especialistas debaten la idea de una ‘cultura emocional pública’ enmarcada en una filosofía que subraya los beneficios de una salud preventiva que ahorre recursos. En este sentido se está llevando a cabo una experiencia en los municipios de Hostalric y Breda (Girona). Se trata del proyecto ‘Villas para el bienestar’, del doctor Bisquerra, que busca introducir valores emocionales y traducirlos en hábitos cotidianos para crear un clima más positivo en toda la población; “que aprendan a gestionar mejor las emociones desfavorables y a potenciar las favorables, aumentar la empatía y disminuir la violencia y la conflictividad, reduciendo los sentimientos negativos y las frustraciones”, explica el doctor. En este sentido, entra en escena la llamada neuroepigenética, que tiene ante sí la terea de dilucidar la forma en que los distintos factores psicosociales producen cambios en los patrones de metilación.

Nos dirigimos hacia una medicina de precisión; a priori puede parecer inasumible para los sistemas de salud la implantación de estos nuevos fármacos de alta tecnología y coste, sin embargo, facilitar el fármaco adecuado a cada paciente también evita los costes innecesarios de un medicamento inefectivo en un paciente dado.

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Nuevas herramientas para el diagnóstico

Tras la conclusión del Proyecto Genoma Humano, en 2003, los científicos advirtieron la gran cantidad de información albergada en las bases moleculares (fuera del genotipo, objeto de su estudio) acerca del funcionamiento celular, el desarrollo, el envejecimiento y muchas enfermedades. Estos factores genéticos que son determinados por el ambiente celular en lugar de por la herencia han disparado el interés y la investigación. Hoy, las grandes compañías farmacéuticas investigan en nuevos fármacos epigenéticos; se trata de laboratorios altamente robotizados en la criba de compuestos. De hecho, tal como expone Manel Esteller en su libro ‘No soy mi ADN’, “existen pacientes diagnosticados con tumores de los ganglios linfáticos que se han curado únicamente con fármacos epigenéticos”, y añade “los tratamientos epigenéticos avanzan en la activación de genes que han sido silenciados por metilación, a través de fármacos capaces de desmetilar específicamente los genes afectados”.

Se observa un cambio en el paradigma de investigación biomédica, que está pasando de estudiar los mecanismos de la enfermedad en pacientes, a estudiarlos en individuos sanos. En este sentido, el doctor José Manuel Soria, genetista del hospital de Sant Pau, de Barcelona, ha investigado en el Everest la adaptación de nuestros genes al medio, con la colaboración de montañeros de la talla de Kilian Jornet, buscando averiguar cómo se expresan los genes implicados en la adaptación a la altura. Los resultados del estudio tendrán aplicaciones biomédicas en la enfermedad obstructiva crónica (EPOC), en la que el paciente sufre insuficiencia respiratoria crónica. El doctor Soria, quien define la epigenética como “la respuesta genética inmediata a los cambios del medio”, asegura que “estamos personalizando la medicina”. Los investigadores buscan ampliar sus conocimientos sobre cómo interactúan los genes y el ambiente para modificar y adaptar nuestra biología, y aquí se ha abierto una nueva línea de negocio para la industria farmacéutica, con la proliferación de laboratorios dedicados a la búsqueda de nuevos genes metilados.

En el futuro, los profesionales de la salud tendrán en su mano test epigenéticos en función de los cuales indicar fármacos y hábitos con los que cambiar el comportamiento de nuestros genes; ya se ha aprobado un test basado en la metilación del ADN para determinar el cáncer de colon.

Y la próxima ola en investigación epigenética, tras haberse centrado estos años en el cáncer y en detener las cifras de mortalidad que venía causando, se focalizará sobre las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, para las que hoy no existe cura; se sabe que la actividad intelectual es protectora así como una dieta adecuada, pero se desconocen los factores asociados al riesgo de sufrirlas. Un dato: solo el 5% de las enfermedades neurodegenerativas son hereditarias. El incremento de la esperanza de vida hace prever que el coste de la dependencia producida por ese tipo de enfermedades (con las que el paciente puede convivir 10, 15 ó 20 años) constituirá un verdadero reto para los sistemas de salud. La epigenética tendrá mucho que decir al respecto en los próximos años. Hasta ahora se ha explorado el hardware, nuestro genotipo, al que conocemos bien, ahora toca descifrar el software que lo hace funcionar y aprovechar todas las posibilidades que nos da saber que la genética nos determina, solo en parte.

(1) A principios del XIX, el naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck formuló la primera teoría de la evolución biológica, con la revolucionaria afirmación de que los caracteres adquiridos por un organismo durante su vida eran heredables. Medio siglo después Darwin se impuso con su teoría sobre la evolución, basada en la selección natural. Neodarwinistas (más darwinistas que el propio Darwin, quien cierra su obra ‘La evolución de las especies’ diciendo: “Estoy convencido de que la selección natural ha sido el medio más importante, pero no el único, de modificación”) y lamarckistas han estado en pugna desde entonces y hoy, parece ser, que Lamarck no iba tan desencaminado.

(2) Nuestros genes solo representan el 10% del genoma, el 45% lo componen restos evolutivos de nuestro pasado, como microorganismos, peces, gusanos y también los virus a los que hemos estado expuestos, y el 45% restante corresponde a unas pequeñas moléculas que inhiben o activan centenares de genes. A estas regiones del ADN se las ha denominado ‘genoma oscuro’.

Fuente: ‘No soy mi ADN’, del Dr. Manel Esteller.

3) Según los estudios realizados hasta ahora, los cambios epigenéticos son estables en tres generaciones, luego vuelven al estado original. Probablemente la estabilización permanente no aporte ninguna ventaja evolutiva.

La primera pregunta

La primera pregunta
OPINIÓN

El arqueólogo halla, y luego estudia su hallazgo asistido por múltiples disciplinas. El científico difícilmente se da de bruces con un nuevo eslabón de la cadena de la ciencia; para encontrar, debe tener una buena hipótesis al respecto. En fin, lo que se llama hacer la pregunta correcta.
“La calidad de nuestras vidas la determina la calidad de nuestro pensamiento. La calidad de nuestro pensamiento, a su vez, la determina la calidad de nuestras preguntas, ya que las preguntas son la maquinaria, la fuerza que impulsa el pensamiento. Sin las preguntas, no tenemos sobre qué pensar”, se cita en El arte de formular preguntas esenciales, editado por Foundation for Critical Thinking. Pues como en ciencia, la sociedad debería hacerse algunas preguntas correctas. El primero de nosotros, los humanos, se preguntó porqué: porqué había noche y día, porqué llovía o porqué tenía dolor de barriga. La curiosidad y la imaginación en un mundo donde todo estaba por inventar y descubrir, hicieron el resto. Las reacciones bioquímicas que se producen al aprender algo nuevo dan lugar a sustancias (neurotransmisores) generadoras de placer. Así que dimos rienda suelta a nuestro entusiasmo creativo, seguramente sin preguntarnos hacia dónde.
Dotados a estas alturas de extraordinarias tecnologías a las que vamos traspasando algunas de nuestras tareas cerebrales habituales en virtud de una mayor comodidad y efectividad, algunos estudios nos ponen sobre alerta. Esta ‘externalización’ de tareas, y dada la economía de recursos que rige nuestro funcionamiento biológico, puede comprometer la capacidad cerebral de aprender, en tanto que disminuye algunas capacidades como la atención, la concentración, la memoria o el pensamiento profundo, la reflexión. La mismísima y aparentemente infinita red de redes, nos propone paradójicamente un mundo menguado y menguante; pequeños universos hechos a medida de nuestros supuestos intereses según los cálculos de un algoritmo claramente imperfecto y para el cual no somos más que un target al que persuadir. En este contexto, también se establecerán nuevas conexiones neuronales que modificarán la estructura cerebral a través de los nuevos requerimientos que conlleva el uso de las tecnologías. La cuestión es que podemos intervenir en la evolución de nuestras funciones cerebrales y, de algún modo, elegir cómo queremos ser. ¿Qué hábitos compensatorios introducimos para mantener intactas nuestras conexiones neuronales mientras desarrollamos otras nuevas?, podría ser la pregunta. Urge una nueva escuela que aplique los avances de las neurociencias y dote al sistema educativo de un componente científico del aprendizaje; éste podría ser un punto de partida. Mónica Daluz /
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OPINIÓN

La primera pregunta

Mónica Daluz
25/04/2017

Imagen de la portada de la novela La mutación sentimental, de Carme Torras

Imagen de la portada de la novela La mutación sentimental, de Carme Torras.

Un arqueólogo halla, y luego estudia su hallazgo asistido por múltiples disciplinas. El científico difícilmente se da de bruces con un nuevo eslabón en la cadena de la ciencia; para encontrar, debe tener una buena hipótesis al respecto. En fin, lo que se llama hacer la pregunta correcta.

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“La calidad de nuestras vidas la determina la calidad de nuestro pensamiento. La calidad de nuestro pensamiento, a su vez, la determina la calidad de nuestras preguntas, ya que las preguntas son la maquinaria, la fuerza que impulsa el pensamiento. Sin las preguntas, no tenemos sobre qué pensar”, se cita en El Arte de Formular Preguntas Esenciales, editado por Foundation for Critical Thinking. Pues como en ciencia, la sociedad debería hacerse algunas preguntas correctas. El primero de nosotros, los humanos, se preguntó porqué: porqué había noche y día, porqué llovía o porqué tenía dolor de barriga. La curiosidad y la imaginación en un mundo donde todo estaba por inventar y descubrir, hicieron el resto. Las reacciones bioquímicas que se producen al aprender algo nuevo dan lugar a sustancias (neurotransmisores) generadoras de placer. Así que dimos rienda suelta a nuestro entusiasmo creativo, seguramente sin preguntarnos hacia dónde.

El Hospital Sant Joan de Déu utiliza este robot-dinosaurio, de nombre PLEO...

El Hospital Sant Joan de Déu utiliza este robot-dinosaurio, de nombre PLEO, como elemento de apoyo psicológico durante la estancia de los niños ingresados; éstos mejoran su estado anímico gracias a la interacción con la mascota, que es capaz de corresponder al niño a través de sonidos, movimientos y juegos.

Dotados a estas alturas de extraordinarias tecnologías a las que vamos traspasando algunas de nuestras tareas cerebrales habituales en virtud de una mayor comodidad y efectividad, algunos estudios nos ponen sobre alerta. Esta ‘externalización’ de tareas, y dada la economía de recursos que rige nuestro funcionamiento biológico, puede comprometer la capacidad cerebral de aprender, en tanto que disminuye algunas capacidades como la atención, la concentración, la memoria o el pensamiento profundo, la reflexión. La mismísima y aparentemente infinita red de redes, nos propone paradójicamente un mundo menguado y menguante; pequeños universos hechos a medida de nuestros supuestos intereses según los cálculos de un algoritmo claramente imperfecto y para el cual no somos más que un target al que persuadir. En este contexto, también se establecerán nuevas conexiones neuronales que modificarán la estructura cerebral a través de los nuevos requerimientos que conlleva el uso de las tecnologías. La cuestión es que podemos intervenir en la evolución de nuestras funciones cerebrales y, de algún modo, elegir cómo queremos ser. ¿Qué hábitos compensatorios introducimos para mantener intactas nuestras conexiones neuronales mientras desarrollamos otras nuevas?, podría ser la pregunta. Urge una nueva escuela que aplique los avances de las neurociencias y dote al sistema educativo de un componente científico del aprendizaje; éste podría ser un punto de partida.

Robot humanoide bípedo, dotado de 25 grados de libertad y capacidad de reconocimiento facial y de objetos...

Robot humanoide bípedo, dotado de 25 grados de libertad y capacidad de reconocimiento facial y de objetos. Este modelo, creado por el Instituto de Robótica para la Dependencia, es utilizado para interactuar con los usuarios en talleres y actividades.

¿Nueva era?

Si les hablo de alguien que soñaba desde niño con entregarse algún día a su pasión por el estudio del sistema reproductor de las hormigas de cabeza roja, muchos de ustedes habrán adivinado que me refiero a TC (Tipo Corriente) el personaje del best seller El vendedor de tiempo, de Fernando Trías de Bes. Se hizo la pregunta correcta acerca de quién era en realidad el dueño de su tiempo y, claro, de sus sueños. Así que pasó a la acción: le dio la vuelta al sistema vendiendo tiempo envasado, tiempo libre, por supuesto. Pronto SA (Sitio Aleatorio) se viene abajo por el colapso del sistema productivo. La conclusión es, una vez más, inyectar un poco de sentido común… Hoy, la idea ya tiene nombre, es el capitalismo consciente, que viene para humanizar el sistema, promulgando un win-win que se extiende más allá de las paredes de la empresa. Nuevas corrientes abogan por aprovechar la transformación socioeconómica que se avecina y que va a implicar cambios en los procesos productivos, en los flujos de los bienes, en el mercado de trabajo y en los sistemas de salud, entre otros, para introducir una mejora cualitativa en el sistema.

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Se anuncia el advenimiento de una cuarta revolución industrial y la sociedad se pregunta por la destrucción de puestos de trabajo; se habla de la posibilidad de asegurar una renta mínima universal, o de hacer pagar impuestos a los robots —Bill Gates es uno de los precursores de la idea, algo absurda si tenemos en cuenta que la robotización llega para reducir costes—. Investigadores de la Universidad de Oxford estiman que el 57% del volumen de los empleos existentes en los países de la OCDE pueden desaparecer a causa de los avances de la robótica. Y es que la robótica avanzada no es un producto más en el mercado, es el centro sobre el que se asentará la transformación de la producción industrial, y lo hará a través de la conexión de los mundos digital y real, envuelta en un torrente de tecnologías que, en sí mismas, suponen un punto de inflexión en sus ámbitos: el internet de las cosas (IoT), las tecnologías aditivas (destacando la impresión 3D), el Big Data, los drones, la realidad virtual, la realidad aumentada o la inteligencia artificial. La automatización y la digitalización constituyen la base sobre la que se asentarán las llamadas fábricas inteligentes, ó 4.0, donde lo físico y lo digital hablan ya el mismo idioma.

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Las empresas están obligadas a la robotización para mantener su competitividad. Viviremos vaivenes geotecnológicos, con China aspirando a liderar el mercado tecnológico mundial en 2050, la relocalización de las factorías a los países desarrollados o los países en desarrollo perdiendo su tradicional ventaja competitiva en costes laborales. En materia demográfica, la pirámide se invierte insosteniblemente y la necesidad de cuidados geriátricos crece al unísono. El envejecimiento de la población constituye un reto para el sector sanitario de los países desarrollados, que deberán afrontar el coste de una alta tasa de atención crónica. En Japón, la crisis demográfica ha llevado al gobierno a proporcionar ayudas económicas a empresas que desarrollen robots para cuidados geriátricos, como levantar y trasladar pacientes, por ejemplo.

En cualquier caso, los robots han saltado las vallas de seguridad que les separaban del hábitat de los humanos y corren a ocupar sus puestos en nuevos ámbitos, y lo hacen con vocación colaborativa. Trabajando junto a los humanos, la nueva generación de robots, pequeños, precisos y fácilmente reprogramables, permiten producciones cortas y personalizadas y sobre todo, permiten automatizar procesos imposibles de automatizar con la robótica tradicional. En cuanto a los robots deambulantes, por ejemplo en el sector logístico, el próximo paso es que encuentren sus destinos de manera autónoma, perfeccionando los sistemas de visión artificial. Los médicos se apoyarán en nuevas soluciones informáticas y robóticas para sus diagnósticos y cirugías. La telemedicina y los robots asistenciales, con modelos humanoides, se encargarán del cuidado de enfermos y ancianos. Y, una pregunta: ¿cómo preparamos a las nuevas generaciones para el mundo que habrán de gestionar? La revolución educativa no puede demorarse. Debemos dotarnos de nuevos conocimientos y habilidades en consonancia con la automatización, no sólo en el ámbito de las aptitudes y la empleabilidad, también en otros. La investigadora en robótica e informática industrial, Carme Torras, también novelista y recientemente galardonada con el Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación, elabora material pedagógico por encargo de MIT Press (editorial universitaria afiliada al Instituto Tecnológico de Massachusetts) para ser utilizado en la asignatura ‘ética de la robótica’. Torras pone el foco sobre la cuestión ética y sobre quién crea la tecnología: “¿Cómo formamos a las personas que programan los robots para que tomen las decisiones adecuadas?”. He aquí una pregunta irrefutablemente correcta.

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No caigamos en el error de utilizar la tecnología para no pensar, y deleguemos en los robots las tareas rutinarias que nada aporten al crecimiento de la persona, para que nosotros, los humanos, sigamos buscando nuevos porqués con los que avanzar en el bien común. ¿Nos haremos las preguntas adecuadas?

Entrevista a Silvia Osuna, investigadora de la Universitat de Girona

Sílvia Osuna, Universitat de Girona
Del
microscopio a la supercomputadora

Cada vez más sectores industriales introducen en sus procesos la computación de alto rendimiento, también la industria farmacéutica y, en general, todo el espectro de las biociencias. Aplicando ciclos de cálculo, los superordenadores reducen muy significativamente el tiempo y el coste de los ensayos de fármacos en su fase de investigación. Pero aún hay más. Una nueva línea de investigación utiliza la supercomputación para el diseño de enzimas para la síntesis de nuevos medicamentos. Estas proteínas especializadas, capaces de acelerar la velocidad de una reacción química, tienen cabida en todos aquellos sectores industriales en los que esté involucrada al menos una reacción química en el proceso de transformación de las diferentes moléculas en productos. Este estudio puede aportar a la industria farmacéutica la posibilidad de contar con una enzima adecuada para cada reacción química, reduciendo tiempo, coste y residuos en relación a los ensayos de laboratorio. La joven investigadora Sílvia Osuna, galardonada con el Premio Fundación Princesa de Girona 2016 en la categoría de investigación científica, por este proyecto, nos habla de su investigación, focalizada en abaratar los costes de fabricación de los fármacos mediante la química computacional. Mónica Daluz / pdf

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ENTREVISTA

Del microscopio a la supercomputadora

Entrevista a Sílvia Osuna, investigadora de la Universitat de Girona

Mónica Daluz
01/02/2017

Cada vez más sectores industriales introducen en sus procesos la computación de alto rendimiento, también la industria farmacéutica y, en general, todo el espectro de las biociencias. Aplicando ciclos de cálculo, los superordenadores reducen muy significativamente el tiempo y el coste de los ensayos de fármacos en su fase de investigación. Pero aún hay más. Una nueva línea de investigación utiliza la supercomputación para el diseño de enzimas para la síntesis de nuevos medicamentos. Estas proteínas especializadas, capaces de acelerar la velocidad de una reacción química, tienen cabida en todos aquellos sectores industriales en los que esté involucrada al menos una reacción química en el proceso de transformación de las diferentes moléculas en productos. Este estudio puede aportar a la industria farmacéutica la posibilidad de contar con una enzima adecuada para cada reacción química, reduciendo tiempo, coste y residuos en relación a los ensayos de laboratorio. La joven investigadora Sílvia Osuna, galardonada con el Premio Fundación Princesa de Girona 2016 en la categoría de investigación científica, por este proyecto, nos habla de su investigación, focalizada en abaratar los costes de fabricación de los fármacos mediante la química computacional.

Sílvia Osuna, investigadora de la Universitat de Girona

Sílvia Osuna, investigadora de la Universitat de Girona.

¿Puede explicar la particularidad de esta técnica para el desarrollo de enzimas ‘a la carta’, y cómo un protocolo computacional puede mejorar en efectividad, seguridad y costes, la producción de fármacos?

La idea es aplicar las enzimas para acelerar reacciones químicas de interés para la fabricación de fármacos. Las enzimas aportan muchas ventajas, ya que operan a temperatura ambiente, presión atmosférica, son biodegradables y proporcionan únicamente el producto deseado con un elevado rendimiento, ahorrando así pasos de purificación. Todos estos puntos tienen un impacto en el coste de fabricación del fármaco. Si tuviéramos una enzima para cualquier reacción, el impacto sería muy alto, pero para la mayoría de procesos no se dispone de una enzima, y por eso se habla del ‘diseño de enzimas a la carta’.

Y diseña usted enzimas con algoritmos…

En efecto… Hoy en día, diseñar una enzima a la carta es un proceso muy caro porque se tienen que hacer millones de ensayos en el laboratorio. Pero ¿y si pudiéramos predecir con una simulación qué cambios son necesarios? El diseño sería un proceso mucho más rápido y barato, porque con muy pocos ensayos en el laboratorio se tendría una enzima para el proceso. Pues bien, ésta es la línea de investigación en la que nosotros trabajamos. Para determinar qué cambios se tienen que introducir en las enzimas, usamos la química computacional, que consiste en la aplicación de métodos matemáticos para resolver problemas químicos. Mediante diferentes programas se pueden calcular las estructuras, propiedades y reactividad de moléculas, como por ejemplo de las enzimas. En este proyecto usamos programas para realizar simulaciones de dinámica molecular, ya que con esta técnica podemos analizar las diferentes estructuras de las enzimas, y determinar qué cambios son necesarios para acelerar la reacción de interés.

¿Para qué tipo de enfermedades será más útil esta técnica?

Pues en principio para cualquier enfermedad, una vez se conoce qué molécula es activa se puede diseñar una enzima para fabricarla. Algunos medicamentos no acaban prosperando porque su fabricación es dificultosa y cara; con una enzima se podría solucionar el problema de la síntesis.

La imagen muestra la analogía entre el microscopio del laboratorio y el ‘microscopio computacional’; éste consiste en utilizar superordenadores para...

La imagen muestra la analogía entre el microscopio del laboratorio y el ‘microscopio computacional’; éste consiste en utilizar superordenadores para simular los procesos bioquímicos en diferente nivel de detalle: si queremos estudiar sólo unos pocos átomos podemos usar un método computacional más preciso (sería equivalente a una lente más precisa en el laboratorio), o si queremos estudiar toda la enzima usamos métodos de menos precisión pero que permiten estudiar sistemas más grandes incluyendo, por ejemplo, el solvente (agua).

¿Cuál cree que será la evolución de los fármacos y, en consecuencia, de la industria farmacéutica en los próximos años? ¿Cree que la química computacional se impondrá a la experimental?

La realidad es que cada vez hay más químicos computacionales trabajando en las industrias farmacéuticas, especialmente en el campo de descubrimiento de nuevos fármacos. El progreso de la química computacional ha venido dado por el gran avance en la computación, cada vez tenemos ordenadores más potentes y algoritmos más elaborados para calcular cualquier propiedad o simular diferentes procesos. Yo creo que la química computacional cada vez tendrá más peso, aunque aún estamos lejos de que la química computacional se imponga a la experimental. Desde mi punto de vista la química computacional es muy potente porque es racional, es decir, te permite entender el porqué de lo que está pasando, y además como sabes qué está pasando puedes predecir qué cambios son necesarios para tener más actividad o qué fármacos pueden ser más activos para determinadas enfermedades.

¿Qué tipo de profesionales necesitará el sector farmacéutico para avanzar en nuevas técnicas y tratamientos? ¿Qué podría mejorarse en el sistema educativo para promover la ciencia y preparar adecuadamente a los futuros científicos?

Yo creo que la tendencia del sector farmacéutico a incorporar a sus plantillas bioinformáticos, químicos teóricos y computacionales, matemáticos, etc., se mantendrá, sobre todo teniendo en cuenta la enorme cantidad de datos que hoy en día se generan. Cada vez más se están haciendo actividades en las escuelas e institutos para promover la ciencia y acercar la investigación a la sociedad en general. Es positivo que los jóvenes vean ejemplos de científicos actuales, y vean que ellos también pueden serlo. Necesitamos que los jóvenes tengan como referentes a científicos, y que se interesen por entender el porqué de las cosas que ocurren a su alrededor. Este horizonte se puede lograr con la implicación de todos. Una mayor implicación de los medios de comunicación sin duda contribuiría de forma significativa a ello.

Entrevista a Joana Claverol, responsable de la Unidad de Investigación Clínica del Hospital Sant Joan de Déu

Joana Claverol, Hospital Sant Joan de Déu
“La
oncología pediátrica es la gran olvidada de la industria”

Desde que en enero de 2007 entró en vigor el cambio de regulación europeo que obliga a la empresa farmacéutica a desarrollar investigación clínica pediátrica para patentar un nuevo medicamento, los ensayos clínicos en este ámbito han experimentado un significativo incremento. El Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, es pionero y especialista en la materia. En la actualidad, el 80% de los estudios que la Unidad tiene abiertos son ensayos para desarrollos promovidos por la industria farmacéutica. La coordinadora del equipo, Joana Claverol, nos explica las particularidades del ensayo clínico pediátrico, así como la importancia del crecimiento del número de ensayos en fases tempranas de la investigación. Y como telón de fondo, ese escollo irritantemente sistémico en el campo de la investigación: la falta de financiación. 
¿Qué tipos o categorías de ensayos clínicos están realizando en la actualidad y en qué medida éstos vienen determinados por el tipo de entidad que lo promueve?
Actualmente tenemos más de cien ensayos clínicos abiertos en el ámbito pediátrico; el 80% son ensayos comerciales, financiados por la industria, y en su mayoría están vinculados a un proceso regulatorio de una indicación pediátrica. Del 20% de ensayos no comerciales tenemos una parte donde el promotor es nuestra institución, en concreto en los campos de la endocrinología y la oncología, y un grupo de ensayos promovidos por universidades o grupos cooperativos.
¿Tienen ensayos clínicos abiertos en todas las fases? ¿Qué peso tienen los estudios en fase I y II, los que mayor valor añadido generan?
Tenemos ensayos de fase 1 a fase 4, un 20% son fase I y más del 30% fase II; la mitad de la investigación que hacemos es en fases muy tempranas, y eso es muy positivo porque significa que disponemos de tratamientos innovadores que ofrecer a nuestros pacientes. El mayor hándicap de los ensayos de fase I es que son estudios de alta complejidad, que requieren la hospitalización de los pacientes, pero en nuestro caso contamos con los medios y la experiencia acumulada.
Mónica Daluz / pdf

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ENTREVISTA

“La oncología pediátrica es la gran olvidada de la industria”

Entrevista a Joana Claverol, responsable de la Unidad de Investigación Clínica del Hospital Sant Joan de Déu

Mónica Daluz
14/02/2017

Desde que en enero de 2007 entró en vigor el cambio de regulación europeo que obliga a la empresa farmacéutica a desarrollar investigación clínica pediátrica para patentar un nuevo medicamento, los ensayos clínicos en este ámbito han experimentado un significativo incremento. El Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, es pionero y especialista en la materia. En la actualidad, el 80% de los estudios que la Unidad tiene abiertos son ensayos para desarrollos promovidos por la industria farmacéutica. La coordinadora del equipo, Joana Claverol, nos explica las particularidades del ensayo clínico pediátrico, así como la importancia del crecimiento del número de ensayos en fases tempranas de la investigación. Y como telón de fondo, ese escollo irritantemente sistémico en el campo de la investigación: la falta de financiación.

Joana Claverol, responsable de la Unidad de Investigación Clínica del Hospital Sant Joan de Déu

Joana Claverol, responsable de la Unidad de Investigación Clínica del Hospital Sant Joan de Déu.

¿Qué tipos o categorías de ensayos clínicos están realizando en la actualidad y en qué medida éstos vienen determinados por el tipo de entidad que lo promueve?

Actualmente tenemos más de cien ensayos clínicos abiertos en el ámbito pediátrico; el 80% son ensayos comerciales, financiados por la industria, y en su mayoría están vinculados a un proceso regulatorio de una indicación pediátrica. Del 20% de ensayos no comerciales tenemos una parte donde el promotor es nuestra institución, en concreto en los campos de la endocrinología y la oncología, y un grupo de ensayos promovidos por universidades o grupos cooperativos.

¿Tienen ensayos clínicos abiertos en todas las fases? ¿Qué peso tienen los estudios en fase I y II, los que mayor valor añadido generan?

Tenemos ensayos de fase 1 a fase 4, un 20% son fase I y más del 30% fase II; la mitad de la investigación que hacemos es en fases muy tempranas, y eso es muy positivo porque significa que disponemos de tratamientos innovadores que ofrecer a nuestros pacientes. El mayor hándicap de los ensayos de fase I es que son estudios de alta complejidad, que requieren la hospitalización de los pacientes, pero en nuestro caso contamos con los medios y la experiencia acumulada.

¿En qué ámbitos terapéuticos cuentan con más ensayos abiertos?

La mayoría de los estudios que realizamos, unos 30 ensayos, son en oncología y en hematología. Otro gran grupo es el relativo a enfermedades infecciosas, reumatología y neurología, y dentro de la neurología, enfermedades raras. Empezamos a tener ensayos clínicos de enfermedades de las que hace cinco años no se sabía absolutamente nada, aunque lamentablemente, muchas de ellas, a día de hoy continúan sin tener tratamiento.

El campo donde se realiza más investigación es el oncológico pero, a diferencia de la investigación en adultos, que sí promueve la industria, en el ámbito pediátrico existe investigación porque tenemos gran cantidad de estudios financiados por el Hospital y por grupos cooperativos. La realidad es que la oncología pediátrica es la gran olvidada de la industria.

Fueron la primera unidad especializada en ensayos clínicos pediátricos en España…

Sí, tenemos profesionales muy entrenados, y especialmente entrenados en este tipo de proyectos de gran complejidad. Tenemos estudios con terapias avanzadas, con oncovirus, y el año próximo iniciamos uno de terapia génica: organismos modificados genéticamente. Tenemos estudios con fármacos biológicos y también con fármacos de síntesis, de química más convencional.

¿Destacaría algún grupo de estudios o línea de tratamiento en particular por su singularidad?

Los basados en terapia celular son bastante diferentes al resto de estudios; la terapia celular consiste, básicamente, en utilizar las propias células del organismo del paciente y modificarlas para que, después, estas células puedan, por ejemplo, atacar un cáncer, de manera que sea el propio sistema inmunitario el que, una vez modificado, adquiera esta capacidad. A continuación citaría los oncovirus; éstos son también organismos modificados genéticamente que se alteran para que, una vez introducido el virus modificado en el organismo, sea capaz de atacar unas determinadas dianas celulares. Después tenemos el grupo de fármacos genéticos, y también fármacos orales convencionales, que cada vez son los menos…

La tendencia ¿es buscar la cura de las enfermedades con la “colaboración” del sistema inmunológico?

Vamos hacia un tipo de medicina muy personalizada, porque cada vez atacamos dianas mucho más concretas, donde, en efecto, el propio paciente es capaz de generar el medicamento que después servirá para atacar la enfermedad.

Se ha avanzado mucho en la adaptación de los fármacos al ámbito pediátrico desde el cambio de legislación en 2007, pero aún queda mucho camino por recorrer, ¿no es así?

Fíjese en el dato: la mitad de los medicamentos que se utilizan en niños no están aprobados para niños. Todos los ensayos clínicos que se han hecho tradicionalmente tienen un elemento de exclusión: “menores de 18 años”. Y en el caso de los pacientes neonatos el uso que hacemos de los medicamentos es del 90% fuera de indicación; si los adultos queremos tener la dosis más segura y eficaz, en niños con más motivo. Deberíamos preguntaros si estamos tratando al paciente como debiéramos.

Hasta el cambio de legislación se tendía a considerar a la población infantil un sector vulnerable y se les excluía de los ensayos clínicos. Lo que ocurrió en 2007 es que se pasó a considerar que para poder proteger a los niños, la mejor manera era tener medicamentos estudiados para ellos. Este enfoque generó un cambio de regulación a nivel europeo, que entró en vigencia en enero de 2007, que obliga a la empresa farmacéutica a desarrollar investigación clínica pediátrica.

Según datos de Farmaindustria, las empresas farmacéuticas dedicaron 495 millones de euros en 2015 a los ensayos clínicos, la partida de mayor peso de su inversión en I+D y que viene creciendo a un ritmo del 4,3% en la última década.

Ciertamente, se está haciendo un esfuerzo en investigación, pero la parte pediátrica sigue por debajo de la media europea. En España el 13% de los ensayos incluyen población pediátrica, mientras que la media europea es del 18%. La inversión de las farmacéuticas en el ámbito pediátrico se realiza porque están obligadas a ello. A una compañía que esté investigando un medicamento para una enfermedad en adultos que también exista en niños, no le autorizan la comercialización del medicamento para adultos si no desarrolla investigación pediátrica.

Llevan a cabo numerosos ensayos para la industria

Sí, tenemos muy buena relación con la industria porque facilitamos algo que debe hacer por obligación y en ocasiones es difícil para las compañías encontrar dónde realizarlo. Nuestros médicos son expertos, y pueden validar los ensayos de la industria; podemos mejorar el diseño de estos estudios.

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¿Cuáles son las necesidades especiales del campo del ensayo clínico pediátrico en materia de instrumental u otros suministros de la industria farmacéutica?

Necesitamos muchas cosas…; lo primero que necesitamos es que no se hagan ensayos clínicos pediátricos copiando un ensayo clínico de adulto, que es lo que se ha venido haciendo hasta hace aproximadamente tres años. Un niño no es un adulto pequeño. Por tanto, copiar un protocolo de adultos y aplicarlo en niños es un error. Los niños responden de manera diferente a los tratamientos y tienen que tomarlos en formulaciones y dosis especialmente diseñadas para ellos. Además, están en pleno crecimiento y hay que velar para que el tratamiento no incida, o incida lo menos posible, en este proceso.

Por otra parte, el nivel de procedimientos de intervención que se realiza es altísimo, y debe tenerse en cuenta que son niños. Un electrocardiograma no es una prueba invasiva pero, a los 3 años, ¿es necesario? En un estudio de fase I sí lo sería pero en uno de fase III, no lo es. Lo mismo con las radiografías, o con el volumen de sangre que se les extrae, sacamos mucha sangre a los niños, ¿hace falta tanta analítica?, además, con 2 ml sería suficiente, extraer 15 ml no está justificado, y en este sentido, lo que pedimos a la industria es que no nos envíe los kits de adultos… Cabe una reflexión sobre estos puntos. Existe un comité ético que vela por estos asuntos, y hay una norma de buenas prácticas clínicas. Se supone que la industria también tendría que seguir estas normativas éticas.

Y otra cosa que pedimos a la industria es poder tener una guía para niños que explique en qué consiste el ensayo. Muchas empresas ya lo hacen.

Existe un documento de asentimiento (el consentimiento informado para niños) que no suele ser precisamente inteligible a estas edades…

Sí, legalmente, en nuestro país, el niño a partir de los 12 años debe firmar un documento para dar su consentimiento al ensayo; debe entender qué se le está ofreciendo, que entra en un ensayo clínico, que es un tratamiento experimental, que hay un riesgo y unos beneficios y que él toma la decisión de entrar en este ensayo. Se le entrega al niño un documento de 17 páginas totalmente incomprensible para él, que debe leer y firmar. El proceso de consentimiento informado debe ser informativo y debe estar adaptado a un niño.

Por su parte han editado una guía con recomendaciones para el diseño de este documento

Trabajamos con un grupo de niños que son pacientes del Hospital, es nuestro Comité Asesor Científico. Realizamos un taller con ellos donde evaluaron los asentimientos informados de estudios de la industria, y con el resultado hemos editado una guía, que ha sido validada por la asociación de pacientes Eupati y recomendada a promotores de ensayos clínicos pediátricos por la Agencia Española del Medicamento. La idea es que, poco a poco, toda esta información se vaya adaptando al ámbito pediátrico.

¿Qué es lo que más les cuesta entender a los niños sobre el proceso del ensayo?

Bueno, el tema del placebo les resulta francamente complicado de entender… También se plantean cuestiones como “¿por qué me ha tocado a mí?”, “¿qué pasa si me canso y quiero salir?”. Y luego está el asunto de las cobayas…, les has de hacer ver que no puedes arriesgar, primero, a las personas y les explicas que un comité de ética vela por el respeto a un ser vivo que es de gran ayuda en el proceso de investigación.

¿Cómo encajan las familias desconocer si el niño está recibiendo tratamiento activo o está en el grupo de control, recibiendo un placebo? ¿Trabajáis con método de doble ciego?

Sí, nosotros tampoco sabemos quién está recibiendo tratamiento activo. En enfermedades en las que no hay un tratamiento estándar, no hay un comparador, este grupo de control nos permite observar la historia natural de la enfermedad. Pero ante este hecho, que constituye un tema ético muy relevante, cuando hay una enfermedad para la que no hay tratamiento, si ofreces a las familias un ensayo clínico saben que tienen un 50% de posibilidades de recibirlo, la otra opción es quedarse como están.

Además, normalmente, después de este período placebo también hay una fase en la que todos reciben tratamiento activo.

¿Y qué pasa cuando el ensayo se acaba?

Muchas de estas enfermedades no tienen tratamiento, pero tenemos la suerte de poder mantener a estos niños en una fase de extensión, administrando el tratamiento hasta que se puede comercializar el fármaco. No sería ético que a una familia que le das un medicamento que le va potencialmente bien, cuando se acabe el estudio se lo retires y tenga que esperar dos años hasta que se apruebe y se comercialice. Podemos garantizar una continuidad de tratamiento. Aunque nuestro mayor problema sigue siendo la falta de financiación. Se debería concienciar a la población de la importancia de la investigación clínica para que demande a los legisladores mayor dotación presupuestaria.

Y las familias, ¿cómo viven los problemas de financiación, teniendo en cuenta cuán estrechamente colaboran con los equipos científicos?

A falta de otros recursos y a la vista de los pocos fondos destinados por parte de las Administraciones, las familias se organizan para buscar el dinero… Saben que para los suyos llegan tarde, pero no quieren que les pase lo mismo a otras familias. Esta fuerza es imparable.

Fases de un ensayo clínico

Fases 1 y 2: Los investigadores comprueban que el tratamiento tiene algún beneficio, que es seguro, y determinan la mejor dosis así como sus efectos secundarios.

Fase 3: En esta fase se comprueba que el nuevo tratamiento o el nuevo uso del tratamiento funciona mejor que la terapia regular.

Fase 0: Ayudan a los investigadores a decidir si se debe probar una sustancia nueva en un estudio en fase 1.

Fase 4: Se fijan en la seguridad y efectividad a largo plazo. Se llevan a cabo después de que un tratamiento nuevo ha sido aprobado y ya se encuentra en el mercado.

En clave de opinión

Y con lo que sabemos ¿qué hacemos?

Hoy, los principales avances biomédicos están focalizados en la medicina personalizada, el sistema inmunitario y la detección precoz. En ello están investigadores de referencia; el trio Baselga-Esteller-Massagué sin ir más lejos, libran una batalla sin cuartel contra el cáncer. ¿Erradicarlo? No, porque a más vida, más cáncer. El envejecimiento y esta rebelión en el crecimiento y la división celular van, sin duda, de la mano. Por un lado, el alargamiento de la vida parece no ser ya ningún secreto para los investigadores, que duplican -¡o dividen¡- a voluntad, la duración de la existencia de sus cobayas. La edición genética permite casi todo…, especialmente desde el descubrimiento del CRISPR-CAS9, un método sencillo y preciso de manipulación genética ampliamente extendido. Por otra parte, en los últimos años se han producido avances espectaculares en el conocimiento de los fenómenos epigenéticos, que ya han dado lugar al desarrollo de fármacos -existen entidades químicas aprobadas para su uso terapéutico en oncología-. De hecho, todas las enfermedades asociadas al envejecimiento tienen un componente epigenético, por tanto, y he aquí su relevancia, cambiante en función de factores ambientales. Además, estos cambios en el fenotipo, que inciden sobre la función del gen, son heredables sin implicar ninguna mutación en el ADN. Así, actualmente se sabe que el ADN no es el único material hereditario; estas marcas químicas acumuladas por los hábitos y experiencias (desde la exposición a tóxicos ambientales o la alimentación, hasta las caricias recibidas) se adhieren a la estructura genética incidiendo en su expresión. Este dinamismo del epigenoma permite utilizar fármacos con los que reprogramar la célula para que vuelva a la “versión de fábrica” y recupere su correcta actividad.

La comunidad científica tiene en sus manos cantidades ingentes de datos e información, y ahora queda discriminarla y entenderla, con la asistencia de tecnologías informáticas basadas en algoritmos matemáticos; el big data y los superordenadores cobran protagonismo en los laboratorios. Las nuevas tecnologías moleculares traen una medicina de precisión a través del diagnóstico o la identificación de marcadores moleculares; en cuanto a los tratamientos, la variabilidad interpersonal complica la estandarización. El reto, invertir en la industria del conocimiento y en su explotación económica, y no perder de vista que la colaboración entre el investigador básico y el clínico es lo que hace progresar la investigación.

¿Zonas grises?, por supuesto, los cabos sueltos, esto es, factores dependientes del azar y, en humanos, el azar como efecto secundario es inadmisible. Hay más: la línea entre la finalidad terapéutica y la búsqueda de la mejora como especie; generaciones más resistentes a enfermedades, más longevas, más inteligentes, más… ¿hasta dónde? Se habla de una expectativa de vida de hasta 200 años, pero, ¿en qué condiciones?, ¿lo soportará el planeta?, ¿y los sistemas económicos?, y ¿si podemos elegir cuánto vivir, debemos poder elegir cuándo morir?… La sociedad, a través de sus legisladores, tendrá que tomar algunas decisiones en los próximos años sobre hacia dónde orientar la investigación. El mundo de la ciencia espera instrucciones. El debate está servido, así que, ¡larga vida al “sapiens”! Pero no a toda costa.

Probióticos y prebióticos, mercado de largo recorrido

Probióticos y prebióticos
PROBIÓTICOS
Los psicobióticos del futuro nos permitirán modular nuestro comportamiento

Fue la primera forma de vida en el planeta: la bacteria. Colabora con nuestro organismo desde que venimos a la vida, momento en que somos colonizados por billones de ellas, todo un ecosistema, el microbioma, considerado un órgano en sí mismo. Cien billones de microorganismos se encargan, desde el intestino, del reconocimiento del mundo inmunológico, además de cooperar con el organismo en la obtención de nutrientes. Hoy se sabe que problemas de salud como la obesidad, la diabetes, las alergias, el asma y el cáncer de colon, están relacionados con una deficiente colonización microbiana de nuestros intestinos.
El mercado de los probióticos y prebióticos nos ofrece la posibilidad de normalizar los desequilibrios de nuestra microbiota pero, en la práctica, la falta de regulación y de un mayor número de estudios y ensayos clínicos hacen de éste un sector confuso para el prescriptor. Entretanto, los investigadores identifican cada día nuevas cepas y nuevas relaciones entre ambos universos, el humano y el bacteriano, dentro de un contexto en el que hoy por hoy, hay más preguntas que respuestas.
La progresiva higienización de las sociedades en los países desarrollados no ha cesado desde que, en la década de 1840, el doctor Semmelweis intuyó, trabajando en el Hospital General de Viena, que el origen de muchas infecciones se encontraba en las manos de los propios médicos, y decidió comprobarlo incluyendo en los protocolos de su equipo lavarse las manos antes de las rondas de visita entre las pacientes que acababan de dar a luz (que contraían más fiebres puerperales que las mujeres que alumbraban en casa), logrando con ese hábito que hoy tenemos tan incorporado a nuestra vida diaria, reducir sensiblemente la mortalidad intramuros.
Aunque la implantación de métodos de asepsia y antisepsia en cirugía tuvo que esperar a que Louis Pasteur confirmara la teoría de los gérmenes como causantes de las infecciones. Asimismo, la introducción de los antibióticos ha contribuido en las últimas décadas a salvar muchas vidas, reduciendo drásticamente la mortalidad en todo el planeta. Sin embargo, con la supresión de bacterias indeseables, como la lepra o la tuberculosis, también se han eliminado otras que necesitamos, causando la pérdida de diversidad bacteriana. Así nos lo explica el doctor Guarner, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos y jefe del Laboratorio Experimental de Aparato Digestivo. Mónica Daluz /
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PROBIÓTICOS

Los psicobióticos del futuro nos permitirán modular nuestro comportamiento

Probióticos y prebióticos, mercado de largo recorrido

Mónica Daluz
20/10/2017

Fue la primera forma de vida en el planeta: la bacteria. Colabora con nuestro organismo desde que venimos a la vida, momento en que somos colonizados por billones de ellas, todo un ecosistema, el microbioma, considerado un órgano en sí mismo. Cien billones de microorganismos se encargan, desde el intestino, del reconocimiento del mundo inmunológico, además de cooperar con el organismo en la obtención de nutrientes. Hoy se sabe que problemas de salud como la obesidad, la diabetes, las alergias, el asma y el cáncer de colon, están relacionados con una deficiente colonización microbiana de nuestros intestinos. El mercado de los probióticos y prebióticos nos ofrece la posibilidad de normalizar los desequilibrios de nuestra microbiota pero, en la práctica, la falta de regulación y de un mayor número de estudios y ensayos clínicos hacen de éste un sector confuso para el prescriptor. Entretanto, los investigadores identifican cada día nuevas cepas y nuevas relaciones entre ambos universos, el humano y el bacteriano, dentro de un contexto en el que hoy por hoy, hay más preguntas que respuestas.

Biosearch Life es una compañía biotecnológica que tiene una línea de probióticos aislados originalmente de leche materna: Hereditum...

Biosearch Life es una compañía biotecnológica que tiene una línea de probióticos aislados originalmente de leche materna: Hereditum. En la imagen, la cepa Lactobacillus fermentum CECT5716, LC40, utilizada en su producto para el tratamiento y prevención de mastitis.

La progresiva higienización de las sociedades en los países desarrollados no ha cesado desde que, en la década de 1840, el doctor Semmelweis intuyó, trabajando en el Hospital General de Viena, que el origen de muchas infecciones se encontraba en las manos de los propios médicos, y decidió comprobarlo incluyendo en los protocolos de su equipo lavarse las manos antes de las rondas de visita entre las pacientes que acababan de dar a luz (que contraían más fiebres puerperales que las mujeres que alumbraban en casa), logrando con ese hábito que hoy tenemos tan incorporado a nuestra vida diaria, reducir sensiblemente la mortalidad intramuros.

Aunque la implantación de métodos de asepsia y antisepsia en cirugía tuvo que esperar a que Louis Pasteur confirmara la teoría de los gérmenes como causantes de las infecciones. Asimismo, la introducción de los antibióticos ha contribuido en las últimas décadas a salvar muchas vidas, reduciendo drásticamente la mortalidad en todo el planeta. Sin embargo, con la supresión de bacterias indeseables, como la lepra o la tuberculosis, también se han eliminado otras que necesitamos, causando la pérdida de diversidad bacteriana. Así nos lo explica el doctor Guarner, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos y jefe del Laboratorio Experimental de Aparato Digestivo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona: “Desde que han desaparecido las enfermedades infecciosas han crecido las alergias; en África, donde la eliminación bacteriana ha sido menos radical, siguen sufriendo enfermedades aquí extinguidas, pero se libran de otras que entre nosotros proliferan como el asma, alergias, síndrome de Crohn, esclerosis múltiple, diabetes tipo 1 o intolerancias alimentarias como la celiaca”.

La falta de biodiversidad resta efectividad al sistema inmunológico y por eso los celíacos, por ejemplo, identifican erróneamente el gluten como invasor. En el vínculo entre la microbiota intestinal y el resto del organismo se pueden encontrar respuestas para enfermedades degenerativas, cambios de humor, enfermedades crónicas e incluso perinatales. Hoy, la investigación en probióticos busca cómo modificar las comunidades microbianas para proporcionar un equilibrio fisiológico a nuestro organismo, mejorar patologías concretas y optimizar la respuesta a determinados fármacos.

Iberobalance, de Bayer, combina bífidus (Bifidobacterium longumspplongum R0175) y fibra natural para la reeducación del intestino...

Iberobalance, de Bayer, combina bífidus (Bifidobacterium longumspplongum R0175) y fibra natural para la reeducación del intestino. El producto contiene una alta concentración de fibra de centeno.

En simbiosis desde el nacimiento

Tenemos más bacterias que células; estos microorganismos contribuyen con sus genes (genoma bacteriano) a múltiples funciones metabólicas con impacto en nuestra salud. Además de la microbiota intestinal también existe la oral, la del tracto genitourinario, e incluso la leche materna y la piel son consideradas como tales. La colonización se produce durante del parto (cuando es vaginal) y con el primer aliento, y de ella dependerá buena parte de la salud futura del nuevo ser. Entre las funciones de nuestra microbiota intestinal figura la metabólica, como la absorción de determinados nutrientes, síntesis de vitaminas esenciales (como la K y algunas del complejo B) y aumento de absorción de minerales, entre otras, a través de la fermentación de todos los productos de nuestra dieta que no son digeribles (carbohidratos complejos) y que sirven de alimento a las bacterias. Por otro lado, esa bola de 700 gramos de bacterias da instrucciones al sistema inmunitario para que reconozca antígenos y decida si son peligrosos y deben ser eliminados o, por el contrario, deben ser tolerados. La microbiota también tiene efectos tróficos, esto es, sobre el desarrollo y el crecimiento del resto del cuerpo. El goteo de descubrimientos en relación a la importancia del microbioma ha despertado el interés por el desarrollo de productos con probióticos, prebióticos y simbióticos (la combinación de ambos), que tienen por objetivo repoblar o alimentar, respectivamente, aquellas bacterias que nos benefician. Los probióticos pueden formar parte de la composición de distintos tipos de productos, como alimentos funcionales, medicamentos y complementos de la dieta. La ingesta de probióticos también logra, mediante la reducción del pH del medio y la producción de compuestos antibacterianos, reducir la adherencia, la replicación y la acción de la flora potencialmente patógena para el hospedador.

El término probiótico se introduce en 1965, bajo la definición de “microorganismos vivos que cuando se ingieren le confieren a la persona beneficios para su salud”. En la actualidad su definición completa es mucho más específica: “Microorganismos vivos (deben llegar vivos al intestino, donde ejercen su acción) que, cuando son administrados en la cantidad adecuada (dosificación determinada para la que han demostrado evidencia científica), confieren un efecto beneficioso (únicamente atribuido a una cepa determinada) a la salud del sujeto que los recibe”. Los prebióticos no son microorganismos sino ingredientes de la comida que alimentan selectivamente a algunas bacterias beneficiosas de nuestros intestinos.

El doctor Francisco Guarner, afirma que “los probióticos y los prebióticos tienen efectos beneficiosos más allá de su valor puramente nutricional; sobre todo aportan otros efectos, que podríamos definir como farmacológicos. Mejoran nuestro sistema inmunitario y ayudan a prevenir infecciones gastrointestinales o respiratorias comunes, mejoran el bienestar abdominal, previenen de diarreas por antibióticos, etc.”

Pero la microbiota, además de mejorar nuestra nutrición e inmunidad, genera productos hormonales que influyen en nuestro cerebro y nuestra conducta. Modificar nuestra bioquímica cerebral con la administración de bacterias es la hipótesis sobre la que ya se trabaja en el ámbito de los psicobióticos. Tal como explica la doctora Margarida Mas en su libro Las Maravillas de la flora, “algunas bacterias intestinales tienen la capacidad de conectarse y comunicarse con nuestro cerebro y de propiciar cambios neuroquímicos y de conducta”. Se ha comprobado en ratones: a los que al nacer se les eliminan sus bacterias intestinales sufren trastornos de comportamiento social y son hiperactivos. Estudios recientes han demostrado efectos positivos de determinadas bacterias intestinales en personas con patologías psiquátricas como la depresión, la ansiedad y el síndrome del espectro autista. Parece que las bacterias intestinales modulan nuestras ideas y acciones, no en vano el aparato digestivo ha sido definido como nuestro segundo cerebro.

GineCanesflor, de Bayer, es un probiótico ginecológico vaginal que ayuda a prevenir la recurrencia de infecciones vaginales...

GineCanesflor, de Bayer, es un probiótico ginecológico vaginal que ayuda a prevenir la recurrencia de infecciones vaginales. Se caracteriza por una alta concentración de Lactobacillus plantarum P17630 y por su capacidad para adherirse a la mucosa vaginal.

¿Qué pasa en el colon?

El colon tiene la función de alojar, de dar hábitat, -calor, alimento…- a una masa de microorganismos que colaboran con nosotros de diversas maneras. Todo ocurre ahí, en el tramo final del intestino. Dos horas tarda el organismo en realizar la digestión de los alimentos, que recorren en ese tiempo los 10 metros que mide nuestro intestino; sin embargo en el metro y medio final, el colon, las fibras vegetales permanecen hasta tres días. Existe una razón evolutiva para ello: la dieta de nuestros antepasados era escasa y poco variada pero, tal como explica el doctor Guarner, “logramos sobrevivir gracias a esos tres días en los que miles de bacterias —con 600.000 genes diversos— fermentaban las fibras vegetales cooperando con nuestro organismo —que sólo tiene 30.000— para darle todo tipo de nutrientes e inductores de nuestro sistema inmunitario”.

Últimas investigaciones

Uno de los proyectos de investigación más importantes sobre el metagenoma es el MetaHIT (Metagenómica del Tracto Intestinal Humano), en el que participan ocho países europeos y cuyo objetivo es descifrar el material genético de las más de 150.000 especies de microbios que colonizan el cuerpo humano, elaborando “un catálogo de las bacterias simbióticas que viven y participan en nuestro cuerpo, sus características y sus funciones”, explica el doctor Guarner, responsable español del proyecto. La secuenciación del metagenoma, la estructura microbiana que habita en el cuerpo de todos nosotros, servirá en la práctica clínica, para establecer marcadores de determinadas patologías.

Recientemente, científicos de la Universidad de Granada han demostrado que administrar tres cepas probióticas (Lactobacillus paracasei CNCM I-4034, Bifidobacterium breve CNCM I-4035 y Lactobacillus rhamnosus CNCM I-4036) por vía oral ayuda a disminuir la inflamación intestinal, siendo éstas recomendables para el tratamiento de la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. El estudio recoge también el hallazgo de otros efectos beneficiosos como el aumento de contenido de IgA secretora, un anticuerpo que evita que patógenos como virus y bacterias penetren en la sangre. Las tres cepas de probióticos administradas a las ratas del estudio se aislaron a partir de las heces de recién nacidos alimentados exclusivamente con leche materna.

Otras líneas de investigación se focalizan en cómo los microbios del organismo influyen en la efectividad de los fármacos. El porqué lo exponía así Roger Paredes, investigador del Institut de Recerca de la Sida IrsiCaixa, durante la pasada edición del encuentro científico internacional, B-Debate, iniciativa de Biocat y la Obra Social ‘la Caixa’, dedicado al microbioma humano: “Los microbios contienen en sus membranas bombas de extrusión de sustancias, esto es, mecanismos para expulsar de su medio sustancias tóxicas que podrían dañarlos”.

“Nuestro microbioma regula la eficacia de los fármacos”, afirma Nichole Klatt, investigadora de la Universidad de Washington, que ha publicado recientemente en la revista Science un análisis de eficacia de un nuevo microbicida basado en el fármaco tenofovir para prevenir la infección por el virus del VIH. Los resultados muestran cómo el tipo de bacteria vaginal influye en la respuesta del fármaco y que entre las mujeres con un tipo de bacteria vaginal (Lactobacillus) el microbicida ha mostrado una eficacia del 61%, mientras que en las que tienen otro tipo de bacterias vaginales la medicación solo ha funcionado en un 18% de los casos. Esas bacterias vaginales absorben el tenofovir, dejando expuesta a la mujer a la infección.

En el mercado

“No todo lo que está a la venta es útil”, advierte el doctor Francisco Guarner. Y es que uno de los mayores obstáculos a la comercialización de productos probióticos es el imperativo de que las bacterias deban llegar vivas al intestino. Por otro lado, tal como detallan desde la Asociación Española de Probióticos y Prebióticos, “los efectos saludables demostrados para una cepa microbiana específica no son extrapolables o atribuibles a otras cepas de la misma especie”. A esto se añade que los efectos fisiológicos de los probióticos pueden variar de manera cuantitativa y cualitativa de acuerdo con las condiciones inmunitarias del huésped. Aunque las bacterias de los probióticos son inocuas, en personas con el sistema inmune deprimido puede, raras veces, causar infecciones.

Una cepa probiótica se cataloga en base a su género, especie y a una designación alfanumérica. Por ejemplo, en el caso de Lactobacillus casei DN-114, el término Lactobacillus se corresponde con el género, la denominación casei indica la especie y el epígrafe DN-114 se refiere a esa cepa concreta dentro de la especie. Sin embargo, los nombres con que se designan los organismos probióticos en los productos comerciales no están sujetos a regulación. Dado que los probióticos se consideran suplementos nutricionales, la ley no permite a los fabricantes indicar para qué trastornos están indicados. Las limitaciones científicas, unidas a las restricciones regulatorias arrojan sombras sobre la realidad de los efectos saludables del producto comercializado. En la práctica, los probióticos acreditados como tales proceden de los fermentos utilizados en la fermentación de alimentos, y son fundamentalmente lactobacilos y bifidobacterias, ya que no incluyen cepas patógenas dentro de la especie a la que pertenecen.

Pero ¿qué debe expresar la etiqueta de un probiótico?: el género y la especie con nomenclatura específica; designación de la cepa específica; recuento de microrganismos viables de cada cepa; condiciones de almacenamiento recomendadas y seguridad de las mismas; dosis recomendada para la inducción del efecto fisiológico y la descripción del mismo, e información de contacto para la vigilancia post-comercialización.

La Sociedad Española de Probióticosy Prebióticos (SEPyP) ha lanzado, en colaboración con la industria farmacéutica, el manual Probióticos, prebióticos y salud: evidencia científica, con el objetivo de clarificar y recopilar los últimos avances en el conocimiento clínico sobre este campo, y servir de guía a los profesionales de un sector que reclama mayor regulación para realizar la mejor prescripción.

Entretanto, los expertos recomiendan mantenerse expuesto a la biodiversidad microbiana de la naturaleza, sobre todo en los primeros años, en los que el sistema inmunológico se entrena para reconocer a los agentes infecciosos. Seguramente, dejar gatear al bebé a sus anchas y permitir a los párvulos corretear descalzos por el parque no sea mala idea, sin duda el principio de una buena… microbiota.

Entrevista a Ignacio Sancho, director de Ventas de Kuka Robots

Ignacio Sancho, Kuka Robots
“Ahora
somos capaces de robotizar procesos que con la robótica tradicional resultaba imposible automatizar”

Ante la irrupción de un nuevo concepto de producción, la llamada Industria 4.0, hablamos con el responsable de Ventas de Kuka Robots sobre los cambios que advendrán y, sobre todo, de los que ya han comenzado. La robótica sensitiva permitirá automatizar procesos que hasta ahora no ha permitido la robótica tradicional, y el sector farmacéutico, en particular el segmento de laboratorio, puede beneficiarse de estas nuevas herramientas “colaborativas” que mejoran los entornos de trabajo y optimizan resultados.
¿Cuáles son las características más valoradas y demandadas por la industria farmacéutica en automatización?
Existen una serie de características muy valoradas en la industria en general incluyendo la farmacéutica como son: fiabilidad, alta disponibilidad, robustez, rapidez y sencillez de mantenimiento. A estas características en el caso concreto de la industria farmacéutica habría que añadir otras dos muy significativas: por un lado, ambientes limpios clasificados, lo que obliga a utilizar elementos no emisores de partículas que puedan convivir en estas atmósferas clasificadas sin necesidad de protecciones extras que hagan más complicada la instalación y el mantenimiento, y por otro, las dimensiones reducidas y compactas que permitan su uso en instalaciones ya existentes.
¿Cuáles son los cambios más significativos que ha experimentado esta categoría de producto?
La industria farmacéutica no es la industria con el índice de robotización más alto, pero sí que es una de las que tiene los niveles de exigencia más altos debido a la propia idiosincrasia de la misma. Esto ha hecho que se lleguen a desarrollar productos específicos para cumplir con normativas y características propias del sector. Factores como los ambientes de atmósfera controlada, el tipo de producción de alta cadencia y pequeño producto con duraciones medias de los productos muy altas, generan una casuística muy especial en el sector. Mónica Daluz /
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ENTREVISTA

“Ahora somos capaces de robotizar procesos que con la robótica tradicional resultaba imposible automatizar”

Entrevista a Ignacio Sancho, director de Ventas de Kuka Robots

Mónica Daluz
21/04/2017

Ante la irrupción de un nuevo concepto de producción, la llamada Industria 4.0, hablamos con el responsable de Ventas de Kuka Robots sobre los cambios que advendrán y, sobre todo, de los que ya han comenzado. La robótica sensitiva permitirá automatizar procesos que hasta ahora no ha permitido la robótica tradicional, y el sector farmacéutico, en particular el segmento de laboratorio, puede beneficiarse de estas nuevas herramientas “colaborativas” que mejoran los entornos de trabajo y optimizan resultados.

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¿Cuáles son las características más valoradas y demandadas por la industria farmacéutica en automatización?

Existen una serie de características muy valoradas en la industria en general incluyendo la farmacéutica como son: fiabilidad, alta disponibilidad, robustez, rapidez y sencillez de mantenimiento. A estas características en el caso concreto de la industria farmacéutica habría que añadir otras dos muy significativas: por un lado, ambientes limpios clasificados, lo que obliga a utilizar elementos no emisores de partículas que puedan convivir en estas atmósferas clasificadas sin necesidad de protecciones extras que hagan más complicada la instalación y el mantenimiento, y por otro, las dimensiones reducidas y compactas que permitan su uso en instalaciones ya existentes.

Robot colaborativo de Kuka

Robot colaborativo de Kuka.

¿Cuáles son los cambios más significativos que ha experimentado esta categoría de producto?

La industria farmacéutica no es la industria con el índice de robotización más alto, pero sí que es una de las que tiene los niveles de exigencia más altos debido a la propia idiosincrasia de la misma. Esto ha hecho que se lleguen a desarrollar productos específicos para cumplir con normativas y características propias del sector. Factores como los ambientes de atmósfera controlada, el tipo de producción de alta cadencia y pequeño producto con duraciones medias de los productos muy altas, generan una casuística muy especial en el sector.

Robots de Kuka

Robots de Kuka.

Por lo que respecta a los robots colaborativos, éstos están llamados a abastecer a nuevos sectores y mercados ¿puede aportar ejemplos de funciones que puedan realizarse con ellos en el sector farmacéutico, y explicar qué mejoras aportan a los distintos procesos?

El caso de los robots colaborativos, o sensitivos como nos gusta llamarlos en Kuka, no es diferente a lo que hemos comentado sobre la robótica convencional en este sector. La diferencia es que con este tipo de robots, ahora somos capaces de robotizar procesos que con la robótica tradicional resultaba imposible automatizar.

El ejemplo más claro sería un proceso de manipulado o inserción que requiera sensibilidad para poder ser llevado a cabo. Hasta ahora eran procesos muy pesados y tediosos que requerían la sensibilidad de la persona. Con la nueva robótica sensitiva ya somos capaces de automatizarlos. Gracias a la sensibilidad, añadimos la posibilidad de que el robot trabaje junto a las personas, esto permite procesos con productividades mucho más altas en espacios más reducidos.

Por otro lado, sin olvidar las necesidades del mercado farmacéutico, se han desarrollado este tipo de robots con ejecuciones especiales para trabajar en salas con ambiente controlado que comentábamos anteriormente, existiendo robots sensitivos colaborativos sin emisión de partículas ni espacios donde se pueda generar contaminación.

¿Qué impacto cree que tendrá la llamada cuarta revolución industrial, con la entrada de lleno de la robótica basada en inteligencia artificial?; se habla de una disminución masiva, aunque relativamente progresiva, de puestos de trabajo, ¿qué opina sobre ello?

Está claro que la cuarta revolución industrial, Industry 4.0 ó IoT está llegando cada vez a mayor velocidad y de forma imparable. Esto va a cambiar aspectos como entornos laborales, comunicaciones, tratamiento de la información, etc. y nuestra obligación es adelantarnos a los cambios. Por otro lado, en mi opinión, estos cambios no los tenemos que ver como una amenaza sino como una oportunidad de mejora en entornos de trabajo.

Esta revolución viene dada por una demanda de producciones más cortas y cercanas a los consumidores que están haciendo cambiar los modelos de producción tradicionales, lo cual no implica necesariamente una pérdida de puestos de trabajo. Lo que implica seguro es un cambio en las demandas de profesionales, tipo de formación, etc. para el que la sociedad se debe preparar.

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¿Cree que la industria robótica puede cambiar el panorama geotecnológico global?

El panorama geotecnológico global ya está cambiando y la industria robótica es uno de los factores que propicia este cambio, pero no el único; los cambios en los hábitos de consumo, la aparición de nuevas tecnologías y nuevos canales de comercialización también están influyendo. Todos debemos adaptarnos a este nuevo escenario.

Entrevista a Mónica Soler, gerente del sector Salud de Aecoc

Mónica Soler, Aecoc
“La optimización de la trazabilidad aporta seguridad al consumidor y también protege la marca”

A partir del 9 de febrero de 2019 la nueva normativa comunitaria que regulará los productos farmacéuticos para el consumo humano y que tiene por objeto evitar que entren en la cadena de suministro medicamentos falsificados en su identidad, trayectoria u origen, obligará a la identificación individual de los envases de todos los medicamentos de prescripción vendidos en el mercado español. Pero la implementación y desarrollo de los nuevos estándares GS1, lo que sin duda supondrá un esfuerzo de adaptación tecnológica, sobre todo por parte de los fabricantes, aporta ventajas adicionales a todos los actores de la cadena. Hablamos de ello con la responsable de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores, en el ámbito sanitario, Mónica Soler.
Se acerca la fecha en que el sector farmacéutico estará obligado a introducir sistemas de trazabilidad en la producción y suministro de medicamentos, pero ¿cómo se ha llegado hasta aquí?; ¿puede ponernos en antecedentes y explicar las razones que han motivado este cambio de estándares?
Las nuevas regulaciones que tenemos sobre la mesa obedecen a que en los últimos años se ha detectado un alarmante aumento de medicamentos falsificados en algunos países de la Unión Europea poniendo en serio peligro la salud de los pacientes, además de otras repercusiones para los agentes de la cadena del sector.
Aspectos como la falta de transparencia en la cadena de distribución, la intervención de agentes no regulados o sometidos a controles más laxos, la existencia de operaciones no trazables junto con una cadena de abastecimiento muy compleja, han favorecido la entrada de falsificaciones tanto en el canal legal de distribución como en internet.
A
nte este nuevo escenario, la gestión de riesgos en la fabricación y distribución de medicamentos por parte de las diferentes autoridades sanitarias ha necesitado una revisión fundamentalmente en tres ámbitos: la identificación y evaluación de los problemas, la puesta en marcha de nuevas medidas de control de riesgos y la revisión de su efectividad. Mónica Daluz / pdf

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ENTREVISTA

“La optimización de la trazabilidad aporta seguridad al consumidor y también protege la marca”

Entrevista a Mónica Soler, gerente del sector Salud de Aecoc

Mónica Daluz
21/04/2017

A partir del 9 de febrero de 2019 la nueva normativa comunitaria que regulará los productos farmacéuticos para el consumo humano, y que tiene por objeto evitar que entren en la cadena de suministro medicamentos falsificados en su identidad, trayectoria u origen, obligará a la identificación individual de los envases de todos los medicamentos de prescripción vendidos en el mercado español. Pero la implementación y desarrollo de los nuevos estándares GS1, lo que sin duda supondrá un esfuerzo de adaptación tecnológica, sobre todo por parte de los fabricantes, aporta ventajas adicionales a todos los actores de la cadena. Hablamos de ello con la responsable de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores, en el ámbito sanitario, Mónica Soler.

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Se acerca la fecha en que el sector farmacéutico estará obligado a introducir sistemas de trazabilidad en la producción y suministro de medicamentos, pero ¿cómo se ha llegado hasta aquí?; ¿puede ponernos en antecedentes y explicar las razones que han motivado este cambio de estándares?

Las nuevas regulaciones que tenemos sobre la mesa obedecen a que en los últimos años se ha detectado un alarmante aumento de medicamentos falsificados en algunos países de la Unión Europea poniendo en serio peligro la salud de los pacientes, además de otras repercusiones para los agentes de la cadena del sector.

Aspectos como la falta de transparencia en la cadena de distribución, la intervención de agentes no regulados o sometidos a controles más laxos, la existencia de operaciones no trazables junto con una cadena de abastecimiento muy compleja, han favorecido la entrada de falsificaciones tanto en el canal legal de distribución como en internet.

Ante este nuevo escenario, la gestión de riesgos en la fabricación y distribución de medicamentos por parte de las diferentes autoridades sanitarias ha necesitado una revisión fundamentalmente en tres ámbitos: la identificación y evaluación de los problemas, la puesta en marcha de nuevas medidas de control de riesgos y la revisión de su efectividad.

¿Cuál es, en la actualidad, su grado de implantación en España y en el resto de países miembros de la UE?

Desde la publicación de la directiva europea 2011/62 del Parlamento Europeo y del Consejo y del reglamento delegado 2016/161 que establece disposiciones detalladas relativas a los dispositivos de seguridad de los envases de los medicamentos de uso humano, se puso en marcha la cuenta atrás para su adopción por parte de los países miembros. En este sentido, el pasado 19 de abril, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios publicó el proyecto de Orden Ministerial por el que se regula aquellos aspectos que el Reglamento Delegado dejaba a la potestad de los Estados miembro. Uno de estos aspectos es la definición de las características y especificaciones técnicas del identificador único de los medicamentos, todavía pendiente de resolución.

Desde Aecoc – GS1 Spain hemos proporcionado toda la información y soporte a la Aemps y a los agentes de la cadena sobre las diferentes opciones que ofrece el estándar en base a lo establecido por la directiva y a las necesidades del mercado español (inclusión del Código Nacional), recomendando una aproximación lo más armonizada posible que permita la interoperabilidad en los diferentes estados miembros.

¿Y en otros países?

En otros países de la UE como Francia, y otros como Turquía, ya tienen medidas preexistentes en trazabilidad de medicamentos basadas en estándares GS1. Otros como Bélgica, Italia y Grecia utilizan sistemas de identificación propios y el deadline para cumplir con la directiva se aplazará hasta 2025.

Por otro lado, los países nórdicos (Noruega, Finlandia, Dinamarca, Suecia e Islandia) que utilizan en la actualidad un sistema de identificación compatible con el estándar, han anunciado recientemente la migración al estándar global de GS1, que será efectiva al 100% a partir de 2018. Esto es una excelente noticia que esperemos siembre el camino para muchos otros países de la Unión Europea en pro de la armonización global.

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¿Para cuándo está previsto iniciar la fase de pruebas en la implementación del sistema de repositorios?

En cuanto al sistema de repositorios, en 2015 se finalizó el desarrollo del nodo europeo (Emvo) y en el mes de julio del mismo año se estableció la primera conexión al nodo nacional Securpharm. Es un sistema de gran complejidad que conectará a 150.000 farmacias, 10.000 distribuidores, hospitales y otros puntos de dispensación en Europa.

En España estamos en fase de desarrollo del repositorio. El Sevem (Sistema Español de Verificación de Medicamentos) está trabajando en los requisitos del sistema y su implantación y se espera iniciar la fase de pilotaje con las empresas de distribución y oficinas de farmacia en el mes de julio de 2017.

Háblenos de los diferentes usos que permitirá el nuevo sistema.

El nuevo sistema está concebido para albergar la información requerida por la directiva de todos los medicamentos puestos en el mercado europeo con objeto de poder verificar su autenticidad e integridad a lo largo de la cadena de abastecimiento. Una vez se proceda a la verificación de los dispositivos de seguridad, se desactivará el identificador único.

Adicionalmente a esta funcionalidad, se podrá utilizar también para el cálculo del reembolso debido por las oficinas de farmacia a laboratorios farmacéuticos y entidades de distribución en aquellos medicamentos dispensados fuera del Sistema Nacional de Salud, según comentó recientemente la directora general del Sevem.

¿Puede enumerar y comentar los beneficios que aportará la serialización a los diferentes actores de la cadena de suministro?

Es una pregunta muy compleja de responder en estos momentos ya que es difícil mirar más allá de los desafíos que tenemos hoy encima de la mesa. A pesar de todas las dificultades que presenta este reto, la serialización puede ofrecer beneficios importantes más allá del cumplimiento normativo.

Evidentemente, el objetivo principal de la estrategia de serialización es proporcionar una seguridad mejorada a los medicamentos para que lleguen a los pacientes de forma íntegra, salvaguardando de esta forma el derecho que tienen los laboratorios de continuar suministrando y cumpliendo con los requisitos regulatorios. La seguridad de los pacientes es, sin duda, el principal beneficio, pero también se protege la marca. La publicidad asociada a cualquier incidente de falsificación crea una amenaza significativa incluso para las marcas más fuertes.

Otro beneficio asociado a la serialización es el impacto significativo que puede tener en la reducción de productos retirados del mercado desde una perspectiva de etiquetado. En general, se dispondrá de tecnología mejorada y mayores controles de los procesos de validación y, por tanto, se reducirán los errores de forma importante. También se debería mejorar la velocidad de retirada de aquellos productos ya puestos en el mercado.

Otros impactos positivos serán la mayor visibilidad de los productos, la gestión automatizada y por tanto más eficiente de las variables de producción como el lote y la caducidad o la mejora de la gestión del inventario. Adicionalmente también hemos visto la desaparición del cupón precinto en países como Francia para efectos de reembolso.

Sin duda, son muchos los retos y dificultades en estos momentos pero también surgen muchas oportunidades.

¿Cómo valora la reciente aprobación del Reglamento de la UE sobre dispositivos médicos y de diagnóstico in vitro?

Estamos viviendo un momento especialmente intenso en hiperregulaciones en este sector y es una tendencia que afecta a toda tipología de productos.

La aprobación de estos reglamentos supone para GS1 un gran avance a favor de la normalización en la identificación de los productos sanitarios y de diagnóstico in vitro. Es un importante logro y es la culminación de varios años de trabajo intensivo del Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea con el apoyo de las empresas del sector y otras partes interesadas.

El hecho de que la normativa aprobada contemple el uso de los estándares globales de GS1 en el contexto europeo permitirá crear un marco armonizado en el que, al igual que en el escenario de los medicamentos, se mejore la seguridad de los pacientes y la trazabilidad de la cadena de suministro.

Este año Aecoc celebra su 40 aniversario; ¿puede hacer una valoración de estas cuatro décadas de existencia de la asociación?, y ¿cuáles son sus objetivos para el futuro?

Aecoc nació en 1977 gracias al proyecto de colaboración de un pequeño grupo de fabricantes y distribuidores que, con el apoyo de algunas asociaciones, decidieron aunar esfuerzos y establecer un “lenguaje común” que derivaría en la introducción en España del código de barras. Este sistema de identificación, hoy universal, se convirtió en un elemento clave para el comercio y la industria moderna ya que permitió automatizar procesos que hasta entonces eran manuales, aportando importantes ventajas tanto para las empresas como para el consumidor.

Actualmente, más de 27.000 empresas identifican sus productos con códigos de barras y, dentro de estas, las empresas del sector salud juegan un importante papel en la asociación, llegando a representar alrededor del 3,5% del total. Se trata de más de 1.000 compañíasque cuentan con un comité sectorial en el que destacadas organizaciones -empresas y servicios autonómicos de salud- trabajan para detectar oportunidades de mejora en materia de gestión y desarrollar prácticas de eficiencia con el objetivo final de contribuir a la mejora de la seguridad del paciente e impulsar en nuestro país un sector más moderno, eficiente y competitivo.

La biotecnología impulsa la ingeniería farmacéutica

ingeniería farmacéutica
INGENIERÍA
FARMACÉUTICA
Las tecnologías de un solo uso ganan terreno

Tras superar unos años de crisis, la ingeniería farmacéutica recupera posiciones en el mercado gracias a la innovación de la industria farmacéutica, que ha potenciado la necesidad de nuevas instalaciones. Los nuevos procesos de producción biotecnológicos requieren de las ingenierías equipos humanos altamente cualificados para proporcionar las soluciones más innovadoras y rentables a la industria.
Cuando un laboratorio tiene la necesidad de realizar alguna modificación en sus salas de producción suele acometer el proyecto internamente, encargando la instalación directamente a la empresa instaladora. Pero para una línea de nueva instalación el laboratorio recurre a las ingenierías especializadas, que suelen ofrecer un servicio integral, contemplando estudio de viabilidad; diseño de ingeniería, en todas sus fases: conceptual, básica y de detalle; instalación; dirección facultativa; puesta en marcha; así como asesoramiento al desarrollo del diseño o a pruebas de verificación, etc.
El repunte del sector coincide con el cambio cualitativo que supone la proliferación de productos biotecnológicos (aproximadamente un tercio de los nuevos medicamentos aprobados son ya biológicos y suponen un 50% del pipeline de las compañías farmacéuticas, según la asociación Farmaindustria). “Estos cambios son muy interesantes para las ingenierías”, asegura Eloi Barceló, responsable de ventas de Klinea, empresa que ofrece servicios de ingeniería, consultoría y dirección facultativa a toda actividad industrial vinculada con las ciencias de la vida. “Se trata de procesos totalmente diferentes, que nos aportan nuevos conocimientos, el cliente siempre sabe lo que necesita, y en mayor medida sabe lo que desea… la capacidad de transformar estos ideales en realidades, el dar forma a esas necesidades y diseñar según sus requerimientos para conseguir un proyecto ejecutable es un verdadero reto…un arte en algunos casos…”. Las ingenierías suelen recurrir a profesionales externos y buscan a los mejores en cada especialidad pues, tal como señala Barceló, “la calidad del diseño se da por supuesta, el cliente evalúa a las ingenierías por la confianza”. Mónica Daluz /
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INGENIERÍA FARMACÉUTICA

Las tecnologías de un solo uso ganan terreno

La biotecnología impulsa la ingeniería farmacéutica

Mónica Daluz
15/09/2017

Tras superar unos años de crisis, la ingeniería farmacéutica recupera posiciones en el mercado gracias a la innovación de la industria farmacéutica, que ha potenciado la necesidad de nuevas instalaciones. Los nuevos procesos de producción biotecnológicos requieren de las ingenierías equipos humanos altamente cualificados para proporcionar las soluciones más innovadoras y rentables a la industria.

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) trabajan en el proyecto NanoImpulsa...

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) trabajan en el proyecto NanoImpulsa, que busca asegurar la viabilidad técnica y el uso sostenible y seguro de los procesos y productos basados en el uso de nanomateriales. Foto: Itene.

Cuando un laboratorio tiene la necesidad de realizar alguna modificación en sus salas de producción suele acometer el proyecto internamente, encargando la instalación directamente a la empresa instaladora. Pero para una línea de nueva instalación el laboratorio recurre a las ingenierías especializadas, que suelen ofrecer un servicio integral, contemplando estudio de viabilidad; diseño de ingeniería, en todas sus fases: conceptual, básica y de detalle; instalación; dirección facultativa; puesta en marcha; así como asesoramiento al desarrollo del diseño o a pruebas de verificación, etc.

El repunte del sector coincide con el cambio cualitativo que supone la proliferación de productos biotecnológicos (aproximadamente un tercio de los nuevos medicamentos aprobados son ya biológicos y suponen un 50% del pipeline de las compañías farmacéuticas, según la asociación Farmaindustria). “Estos cambios son muy interesantes para las ingenierías”, asegura Eloi Barceló, responsable de ventas de Klinea, empresa que ofrece servicios de ingeniería, consultoría y dirección facultativa a toda actividad industrial vinculada con las ciencias de la vida. “Se trata de procesos totalmente diferentes, que nos aportan nuevos conocimientos, el cliente siempre sabe lo que necesita, y en mayor medida sabe lo que desea… la capacidad de transformar estos ideales en realidades, el dar forma a esas necesidades y diseñar según sus requerimientos para conseguir un proyecto ejecutable es un verdadero reto…un arte en algunos casos…”. Las ingenierías suelen recurrir a profesionales externos y buscan a los mejores en cada especialidad pues, tal como señala Barceló, “la calidad del diseño se da por supuesta, el cliente evalúa a las ingenierías por la confianza”.

Desde Cifa Pharma Services, ingeniería especializada en soluciones llave en mano personalizadas, desde pequeños laboratorios de investigación hasta plantas farmacéuticas de alto rendimiento, opinan que “cada laboratorio farmacéutico tiene sus necesidades de producción basadas en la competitividad, lo que nos obliga a responder de manera flexible y a generar continuamente nuevas ideas en las instalaciones”.

La ingeniería farmacéutica cuenta con nuevas posibilidades por lo que se refiere a la incorporación de materiales. Es el caso de los reactores habitualmente utilizados en el proceso de fabricación de medicamentos, que hasta ahora venían siendo de acero inoxidable y que, en la actualidad, se están implantando con gran fuerza modelos de plástico, de un solo uso: en general, para productos de bajo coste y lotes de fabricación grandes se mantiene la tecnología existente, mientras que para nuevos productos con alto valor añadido, elevado coste y lotes de producción pequeños se optaría por tecnologías de un solo uso. Cuando el laboratorio opta por esta opción, la ingeniería realiza un estudio detallado del producto para comprobar la compatibilidad con el plástico del reactor y componentes auxiliares; se observa esta tendencia en productos de muy alto valor, principalmente biotecnológicos.

Nuevos diseños y bioseguridad

La industria farmacéutica está creciendo en el mercado de la biotecnología y las ingenierías deben adaptar sus diseños a los requerimientos que comporta el manejo de agentes biológicos. Para trabajar con material biológico deben utilizarse medidas de seguridad adecuadas a sus características, al tipo de trabajo que se realizará y a las vías de exposición, y de ahí surgen los diferentes niveles de contención. Existen manuales con la correspondencia entre cada tipología de sala y el nivel de seguridad.

En un nivel de bioseguridad 1, los equipos de seguridad y las instalaciones son adecuados para trabajar con microorganismos que no se conocen como generadores sistemáticos de enfermedades en humanos adultos sanos (Bacillussubtillis, E. coli, Lactobacilos, Naegleria guberi o Bacilluscereus). El trabajo es generalmente realizado sobre mesadas abiertas y no se requiere equipamiento de contención ni diseño especial de infraestructura.

El nivel de bioseguridad 2 se usa en trabajos que involucran agentes de riesgo potencial moderado para el personal y el medio ambiente. El tipo de agente con el que se trabaja puede causar enfermedades graves, pero solo se transmite por vía sanguínea, no inhalatoria (por ejemplo el Adenovirus, el Herpes virus o el Coronavirus). Se toman precauciones extremas con elementos cortantes contaminados y ciertos procedimientos se llevan a cabo en gabinetes de seguridad biológica o en otros equipos de contención física.

El nivel de bioseguridad 3 se aplica en laboratorios donde se llevan a cabo trabajos con agentes exóticos que pueden producir una enfermedad grave o potencialmente letal como resultado de la exposición por vía de inhalación (Bacillusanthracis, M. leprae y M. tuberculosis, entre otros). Todos los procedimientos que involucren la manipulación de materiales infecciosos se realizan dentro de gabinetes de bioseguridad u otros dispositivos de contención física. El personal debe llevar ropa adecuada y el laboratorio tiene características de diseño e ingeniería especiales para la contención. Es necesario el tratamiento de los efluentes líquidos y se debe filtrar el aire extraído del laboratorio.

Por último, el nivel de bioseguridad 4 se usa para trabajar con agentes peligrosos y exóticos que poseen un riesgo alto de producir infecciones letales, transmitidas por aerosoles y para las que actualmente no se cuenta con vacunas ni tratamiento, como las fiebres hemorrágicas: Junín, Ébola, etc. El acceso al laboratorio es controlado estrictamente y la sala se encuentra en un edificio separado o en un área controlada y aislada dentro de un edificio. En este nivel se aplican las normas de máxima seguridad.

Entrevista a Olga Melero, jefa del departamento de Desarrollo Comercial de Ionisos Ibérica

Olga Melero Ionisios Ibérica
“El
cliente puede disponer de sus productos esterilizados nada más ser tratados, sin cuarentenas ni tiempos de espera”

Una de las opciones de la industria farmacéutica a la hora de abordar el proceso de esterilización de sus productos es el método de esterilización por radiación ionizante. Nos acercamos a esta tecnología de la mano de Olga Melero, responsable del departamento de Desarrollo Comercial del Grupo Ionisos, proveedor de la industria farmacéutica, entre otros sectores.
¿En qué principios se fundamenta la esterilización por irradiación y qué tipos de plantas comerciales existen actualmente?
El principio en el que se fundamentan las tecnologías de la irradiación se basa en la alteración química de las moléculas biológicas, lo que a su vez produce cambios en el metabolismo de los microorganismos que acaban provocando su destrucción. La esterilización se produce al verse modificadas las cadenas de ADN del microorganismo por la acción de la radiación. Estas modificaciones hacen que los microorganismos que las sufren sean inviables, consiguiéndose así la desaparición de bacterias, mohos, levaduras y virus.
Existen varias fuentes capaces de generar radiaciones ionizantes y en función de estas fuentes se definen las plantas. Una fuente serían los rayos gamma, procedentes de los radionúclidos 60Co o 137Cs; de los dos radioisótopos potencialmente útiles, 60Co y 137Cs, solamente el primero suele utilizarse en la actualidad en procesos de escala industrial. Las plantas que utilizan este tipo de fuente natural se denominan plantas gamma. Otra fuente es la de los rayos X, generados por equipos que emiten radiación a energías menores o iguales a 5 MeV. Y en tercer lugar, los electrones, con energías iguales o inferiores a 10 MeV, generados en equipos especiales utilizados desde los años 50. En este caso, las plantas se denominan plantas beta o de electrones.
¿Qué fuente de radiación utilizan ustedes?

Nosotros utilizamos electrones de alta energía (radiación beta) como fuente de radiación. Se trata de un método físico de esterilización que utiliza únicamente energía eléctrica para obtener el agente esterilizante, por lo que no necesita el uso de productos químicos, ni altas temperaturas para tal fin. Esta tecnología inactiva los microorganismos, impidiendo su reproducción, además, con ella el cliente puede disponer de sus productos esterilizados nada más ser tratados, sin cuarentenas, ni tiempos de espera. Mónica Daluz
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ENTREVISTA

“El cliente puede disponer de sus productos esterilizados nada más ser tratados, sin cuarentenas ni tiempos de espera”

Entrevista a Olga Melero, jefa del departamento de Desarrollo Comercial de Ionisos Ibérica

Mónica Daluz
17/02/2017

Una de las opciones de la industria farmacéutica a la hora de abordar el proceso de esterilización de sus productos es el método de esterilización por radiación ionizante. Nos acercamos a esta tecnología de la mano de Olga Melero, responsable del departamento de Desarrollo Comercial del Grupo Ionisos, proveedor de la industria farmacéutica, entre otros sectores.

Olga Melero, jefa del departamento de Desarrollo Comercial de Ionisos Ibérica

Olga Melero, jefa del departamento de Desarrollo Comercial de Ionisos Ibérica.

¿En qué principios se fundamenta la esterilización por irradiación y qué tipos de plantas comerciales existen actualmente?

El principio en el que se fundamentan las tecnologías de la irradiación se basa en la alteración química de las moléculas biológicas, lo que a su vez produce cambios en el metabolismo de los microorganismos que acaban provocando su destrucción. La esterilización se produce al verse modificadas las cadenas de ADN del microorganismo por la acción de la radiación. Estas modificaciones hacen que los microorganismos que las sufren sean inviables, consiguiéndose así la desaparición de bacterias, mohos, levaduras y virus.

Existen varias fuentes capaces de generar radiaciones ionizantes y en función de estas fuentes se definen las plantas. Una fuente serían los rayos gamma, procedentes de los radionúclidos 60Co o 137Cs; de los dos radioisótopos potencialmente útiles, 60Co y 137Cs, solamente el primero suele utilizarse en la actualidad en procesos de escala industrial. Las plantas que utilizan este tipo de fuente natural se denominan plantas gamma. Otra fuente es la de los rayos X, generados por equipos que emiten radiación a energías menores o iguales a 5 MeV. Y en tercer lugar, los electrones, con energías iguales o inferiores a 10 MeV, generados en equipos especiales utilizados desde los años 50. En este caso, las plantas se denominan plantas beta o de electrones.

¿Qué fuente de radiación utilizan ustedes?

Nosotros utilizamos electrones de alta energía (radiación beta) como fuente de radiación. Se trata de un método físico de esterilización que utiliza únicamente energía eléctrica para obtener el agente esterilizarte, por lo que no necesita el uso de productos químicos, ni altas temperaturas para tal fin. Esta tecnología inactiva los microorganismos, impidiendo su reproducción, además, con ella el cliente puede disponer de sus productos esterilizados nada más ser tratados, sin cuarentenas, ni tiempos de espera.

Hablamos de una tecnología utilizada desde hace décadas…

Sí, la esterilización mediante radiaciones ionizantes es una tecnología que se viene utilizado desde principios del siglo XX para la esterilización de productos sanitarios. Inicialmente se desarrollaron las plantas gamma coincidiendo con la aparición de diversos radioisótopos artificiales. Tuvieron que pasar algunas décadas, hasta los años 70 concretamente, para que apareciesen los primeros equipos de electrones de alta energía con capacidad para la esterilización industrial, mediante el desarrollo de los aceleradores de radiofrecuencia. Las primeras menciones que hace la farmacopea a la esterilización por radiaciones ionizantes son relativamente recientes, de los años 80. A partir de ese momento, la irradiación pasó a ser una apreciada tecnología para la esterilización terminal de productos farmacéuticos.

¿Qué ventajas tiene la esterilización por radiación en el campo de la industria farmacéutica?

El uso de radiaciones es especialmente adecuado para la esterilización de productos farmacéuticos sólidos que presentan termo-sensibilidad. Se trata de un método de esterilización que aumenta muy poco la temperatura de los productos y eso permite tratarlos bajo condiciones controladas de temperatura. Este control es aún mayor cuando se utiliza la tecnología de haz de electrones, donde el tratamiento de esterilización se suministra en unos segundos.

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¿Qué aporta la validación microbiana del proceso sobre otros métodos?

La validación del proceso de esterilización es sencilla si la comparamos con otros métodos como son el vapor y el ETO (óxido de etileno). La validación microbiológica permite definir la dosis (kGy) de esterilización más adecuada para el producto, existiendo la posibilidad de elegir una dosis de esterilización de 25 kGy o seleccionar una dosis menor (siempre que la carga microbiana inicial del producto lo permita). Intentar reducir la dosis de esterilización empleada siempre es interesante, puesto que reducimos la dosis máxima que recibe el producto, con lo que limitamos también los posibles efectos no deseados del tratamiento (si es que existen) sobre el mismo. En la misma línea, cabe señalar que la tecnología de haz de electrones permite definir el acondicionamiento del producto más adecuado para reducir la dosis máxima suministrada, limitando aún más los posibles efectos (si existiesen) del tratamiento.

Por último, señalar que el control del proceso es muy sencillo, realizándose a través de los parámetros de irradiación que determinan la dosis suministrada al producto. Esto permite liberar paramétricamente el producto esterilizado en base a los resultados de dosis absorbida durante el tratamiento, sin necesidad de realizar ensayos de esterilidad posteriores sobre el producto.

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Breve historia de Ionisos Ibérica

Comenzamos nuestra andadura empresarial en el año 1996, en aquel momento nos denominábamos Ionmed Esterilización y surgimos como una iniciativa de nuestro primer accionista, Enusa Industrias Avanzadas, para paliar la falta de centros industriales de esterilización mediante irradiación a terceros en nuestro país. La construcción de las instalaciones productivas en Tarancón y la obtención de los diferentes permisos para operar la planta culminaron en el año 1999. Fue a partir de ese momento cuando comenzamos a ofrecer nuestros servicios a la industria Farmacéutica y de productos sanitarios. Durante los años que siguieron, como es lógico, primó el aprendizaje en todos los aspectos del negocio; se identificaron nuevos mercados para nuestra tecnología y se mejoraron las instalaciones y los procesos.

El último hecho importante ocurrió en el 2007, año en el que fuimos adquiridos por el Grupo Ionisos, nuestro actual accionista. El Grupo Ionisos cuenta con cinco instalaciones productivas repartidas por la geografía Francesa y es el líder del mercado de la esterilización-higienización para el sector médico-farmacéutico en el sur de Europa.

Instalaciones

Las instalaciones productivas están formadas por un acelerador de electrones tipo Rhodotron y por un sistema transportador. Ambos sistemas se encuentran dentro de una celda de hormigón y constituyen el corazón de la instalación. Estos dos equipos trabajan sincronizadamente para suministrar el tratamiento de esterilización a los productos de nuestros clientes. El proceso es sencillo, los productos a esterilizar ya en su embalaje final, se colocan sobre el transportador para que este los lleve hasta la zona de tratamiento donde son expuestos al haz de electrones. Con anterioridad a las producciones rutinarias es necesario haber definido el proceso y también haber realizado la cualificación del comportamiento funcional del mismo.

La instalación se completa con un almacén de 3.000 m2, el cual está dividido físicamente en dos partes. Esta división tiene por objeto segregar el producto pendiente de ser tratado del que ya lo ha sido.

Las ventajas de pertenecer a un grupo internacional

El Grupo Ionisos es uno de los principales actores a nivel Europeo en el sector de la esterilización industrial. El Grupo cuenta, además de con la instalación de Ionisos Ibérica, con 3 plantas gamma, una planta de electrones de alta energía y una instalación de óxido de etileno (ETO), todas ellas en Francia. Formar parte de un grupo de estas características nos permite acceder a los conocimientos, tanto del mercado como de la tecnología, que ha ido acumulando durante sus más de 50 años de experiencia en el sector. También destacaría la posibilidad de contar con los recursos necesarios, tanto económicos como tecnológicos, para poner en marcha proyectos de mejora del negocio en España.

Ser parte del Grupo Ionisos también aporta ventajas a nuestros clientes. Trabajar con nosotros significa trabajar con una empresa internacional sólida, en continua expansión y técnicamente solvente, capaz de ofrecer la alternativa de esterilización que más se adapte a las necesidades del cliente.

Los retos

Nos hemos marcado como objetivo a corto plazo conseguir que la esterilización mediante haz de electrones sea un método familiar para la industria farmacéutica y veterinaria y que se convierta en una alternativa valorada dentro del abanico de métodos existentes. Concretamente, estamos participando en un número significativo de proyectos en los que están involucradas empresas farmacéuticas y que nos permiten capitalizar la autorización como laboratorio farmacéutico.

Entrevista a Jaume Carbó, director general de Expofarm

Jaume Carbó, Expofarm
“Actualmente
las farmacias robotizadas representan aproximadamente un 5% del total de las oficinas de farmacia en España” 

La oficina de farmacia se robotiza, y lo que años atrás constituía una inversión solo al alcance de los negocios de mayor envergadura, hoy va penetrando también en el pequeño establecimiento gracias a la diversificación de las soluciones propuestas por el mercado. Sobre estos sistemas automáticos de almacenamiento y dispensación de medicamentos hablamos con el máximo responsable de la compañía Expofarm.
Puede hacer un poco de historia desde los primeros pasos de la implantación de los robots de farmacia y cómo han contribuido ustedes a aportar soluciones a este mercado?
La robotización de una farmacia es un proceso tecnológico en el cual se instala un complejo robot que realiza la dispensación de los medicamentos mediante su petición a través del sistema de gestión de la farmacia. Este proceso puede facilitar la labor del farmacéutico en su día a día. Expofarm lleva más de 35 años aportando soluciones a las oficinas de farmacia. Desde hace más de 28 años incorporó en su catálogo equipamiento farmacéutico y desde hace 12 años los robots de farmacia. Contamos con fabricación propia y representación de algunas de las mejores marcas europeas. Desde el año 2004 representamos en España y Portugal ApostoreGmH, empresa alemana pionera en la automatización de farmacias, una de las 100 empresas más innovadoras de Alemania y elegida como ‘Mejor Partner’ por las farmacias en 2013. En 1986 Apostore creó su primer robot con sistema de pinzas, diez años después automatizó el primer hospital. En el año 2000 lanzó al mercado el primer robot de farmacia con dos brazos. En 2007 sacó el primer sistema de limpieza automatizada del robot en el modo standby. En 2011 ya disponía de más de 30 patentes. En 2013 lanzó al mercado su robot de farmacia modular. Mónica Daluz /
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ENTREVISTA

“Actualmente las farmacias robotizadas representan aproximadamente un 5% del total de las oficinas de farmacia en España”

Entrevista a Jaume Carbó, director general de Expofarm

Mónica Daluz
28/04/2017

La oficina de farmacia se robotiza y, lo que años atrás constituía una inversión solo al alcance de los negocios de mayor envergadura, hoy va penetrando también en el pequeño establecimiento gracias a la diversificación de las soluciones propuestas por el mercado. Sobre estos sistemas automáticos de almacenamiento y dispensación de medicamentos hablamos con el máximo responsable de la compañía Expofarm.

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¿Puede hacer un poco de historia desde los primeros pasos de la implantación de los robots de farmacia y cómo han contribuido ustedes a aportar soluciones a este mercado?

La robotización de una farmacia es un proceso tecnológico en el cual se instala un complejo robot que realiza la dispensación de los medicamentos mediante su petición a través del sistema de gestión de la farmacia. Este proceso puede facilitar la labor del farmacéutico en su día a día.

Expofarm lleva más de 35 años aportando soluciones a las oficinas de farmacia. Desde hace más de 28 años incorporó en su catálogo equipamiento farmacéutico y desde hace 12 años los robots de farmacia. Contamos con fabricación propia y representación de algunas de las mejores marcas europeas. Desde el año 2004 representamos en España y Portugal ApostoreGmH, empresa alemana pionera en la automatización de farmacias, una de las 100 empresas más innovadoras de Alemania y elegida como ‘Mejor Partner’ por las farmacias en 2013.

En 1986 Apostore creó su primer robot con sistema de pinzas, diez años después automatizó el primer hospital. En el año 2000 lanzó al mercado el primer robot de farmacia con dos brazos. En 2007 sacó el primer sistema de limpieza automatizada del robot en el modo standby. En 2011 ya disponía de más de 30 patentes. En 2013 lanzó al mercado su robot de farmacia modular.

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¿Cuál es el nivel de implantación de este tipo de máquina en el sector farmacéutico?, ¿ha cambiado el perfil de la oficina de farmacia que se plantea la robotización de su establecimiento?

Actualmente las farmacias robotizadas representan aproximadamente un 5% del total de las oficinas de farmacia en España. El mercado de la robotización está creciendo a un ritmo constante después de unos años de descenso, en que el sector ha estado muy afectado por la crisis, los recortes de la Administración y la falta o el difícil acceso a la financiación. Sin embargo, si en los inicios eran únicamente las farmacias grandes las que se planteaban la automatización de su negocio, actualmente se están sumando a este proceso farmacias medianas y pequeñas, que deciden optimizar su espacio.

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¿Cuáles son los cambios más significativos que ha experimentado esta categoría de producto?

Desde sus inicios, y por lo que a nosotros respecta, los robots Apostore utilizan el sistema de pinzas y bandejas móviles de recepción que actúan como ‘’buffer’’ permitiendo la carga del robot sin intervención de los brazos de manipulación. De este modo, la farmacia tiene garantizada la máxima flexibilidad, permitiendo la entrada de pedidos en horario comercial sin necesidad de interrupción de la dispensación. Asimismo, estos robots disponen de distintos accesorios como la tecnología VidCap que permite controlar las caducidades, Apoclean, para la limpieza automatizada del robot o la tecnología Greenline que reduce el consumo eléctrico considerablemente, entre otros.

Otra ventaja son las funciones multipick y combipick que permiten entregar varios pedidos con un solo movimiento del brazo. Por otra parte, los robots de farmacia Apostore fueron los primeros en la automatización y aceptación de cualquier tipo de producto de la farmacia a pesar de la forma que tenga. Actualmente automatizan aproximadamente el 97,5% de todos los envases existentes en las farmacias. Sus brazos pueden manipular envases de 240 x 120 x 140 mm (Lxaxa) y un peso de hasta 5 kg. Cabe destacar que también pueden ser almacenados los envases de formas irregulares o redondas.

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¿Cuáles son las características más demandadas por las oficinas de farmacia en España?

Cuando una farmacia se interesa por este tipo de robots lo hace principalmente por facilitar el trabajo y éxito de su farmacia, mejorado su rendimiento y relación con el paciente. La robotización puede facilitar en gran medida la labor de un farmacéutico en muchos aspectos del día a día, pero deben darse una serie de condiciones para que esta inversión resulte satisfactoria. Por eso, Expofarm planifica y personaliza cada instalación de robot de farmacia asesorando al farmacéutico en la elección óptima del equipo y de las alternativas de la ubicación del sistema de transporte, considerando siempre las particularidades de su farmacia, individualizamos el número y las posiciones de las salidas y el acceso al interior del equipo, siempre optimizando el espacio disponible. Debemos tener en cuenta que no todas las farmacias tienen las mismas necesidades.

Cabe mencionar que en Expofarm hemos realizado varios estudios a lo largo de los años que avalan que cualquier farmacia que goce una facturación anual aproximada de 850.000 € o superior efectúa una buena inversión al adquirir un robot de farmacia Apostore. Éste ofrece un gran abanico de ventajas al farmacéutico, desde la reducción de costes, incremento de la eficiencia en el inventario capaz de reducir el stock de un 10 a un 15%, incremento de las ventas a través de un mayor número de clientes y aumento de los márgenes de ventas gracias a las ventas adicionales debidas a una mejor atención farmacéutica a su cliente.

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¿En qué se centra la innovación desarrollada en vuestros productos?, ¿puede hablarme de las novedades más significativas?

Este año Apostore ha desarrollado ApoVision, una pantalla táctil mediante la cual el farmacéutico podrá vender sus productos OTC. Esta pantalla sustituye a las tradicionales estanterías con productos, dando una sensación de modernidad y optimizando el espacio de la farmacia. ApoVision está conectada con el robot de farmacia Apostore quien dispensa el pedido al farmacéutico. Ésta permite al farmacéutico cambiar la presentación de los productos con un simple clic y de este modo poder dedicar más tiempo a sus pacientes.

Otras de las novedades del robot de farmacia Apostore serían: las cargas automáticas de nueva generación, los lectores preparados para la lectura de códigos Datamatrix y los terminales de servicio 24 horas.

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¿Cómo vaticina que será la oficina de farmacia del futuro, pongamos…, dentro de cincuenta años?

En el futuro el robot se convertirá en una herramienta más de la farmacia, es por este motivo que seguimos invirtiendo y mejorando este producto e intentando abaratar costes; antiguamente un robot de farmacia costaba 130.000 €, hoy en día hay robots desde 85.000 €.

Estimamos que en unos 10-15 años habrá pocas farmacias sin robotizar del mismo modo que hoy encontramos pocas farmacias sin cajoneras. Seguramente, en un futuro no muy lejano dispondremos de soluciones tecnológicas que permitirán un control de los blísteres desde su creación hasta la toma por parte del paciente, facilitando el trabajo al farmacéutico y ayudando al paciente a realizar sus tomas en el momento adecuado y de forma adecuada.

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Mónica Daluz
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