La nueva agricultura optimiza sus procesos

La nueva agricultura
DOSSIER
EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LA AGRICULTURA
Entrevista a Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña.

El incremento del precio del combustible y las importaciones de los países extracomunitarios amenazan la competitividad del sector agrícola, mantenerla pasa, en primer término, por la reducción del consumo energético de instalaciones y procesos. Por otra parte, el sector energético ofrece a la agricultura nuevas oportunidades de negocio como productora de energías renovables de la biomasa. La transformación del sector ha comenzado. La progresiva renovación del parque de tractores o la migración del regadío hacia sistemas de riego localizado son sólo el principio. Los cultivos alternativos (cultivos energéticos para alimentación de plantas de biomasa y otros combustibles sólidos o cultivos energéticos para producción de biodiésel), el aprovechamiento de los residuos y de recursos endógenos, técnicas de agricultura de conservación, la investigación en el campo de la modificación genética, los continuos avances tecnológicos e informáticos, proyectos arquitectónicos de cultivos verticales o novedosas aplicaciones como la bio-geoingeniería (consistente en enfriar grandes zonas de la Tierra gracias a la plantación de especies agrícolas que reflejen más el sol), están situando al sector agrícola en el centro de interés de numerosas disciplinas. El reto no es pequeño: alimentar a una población que crece a ritmo de 200.000 personas por día, al tiempo que se gestiona la escasez de tierra fértil de cultivo, de agua y de recursos energéticos fósiles. Mónica Daluz / pdf

texto completo en html

DOSSIER EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LA AGRICULTURA

Para mantener la competitividad el sector debe reducir su consumo energético

La nueva agricultura optimiza sus procesos

Mónica Daluz
29/09/2009

El incremento del precio del combustible y las importaciones de los países extracomunitarios amenazan la competitividad del sector agrícola, mantenerla pasa, en primer término, por la reducción del consumo energético de instalaciones y procesos. Por otra parte el sector energético ofrece a la agricultura nuevas oportunidades de negocio como productora de energías renovables de la biomasa. La transformación del sector ha comenzado. La progresiva renovación del parque de tractores o la migración del regadío hacia sistemas de riego localizado son sólo el principio. Los cultivos alternativos (cultivos energéticos para alimentación de plantas de biomasa y otros combustibles sólidos o cultivos energéticos para producción de biodiésel), el aprovechamiento de los residuos y de recursos endógenos, técnicas de agricultura de conservación, la investigación en el campo de la modificación genética, los continuos avances tecnológicos e informáticos, proyectos arquitectónicos de cultivos verticales o novedosas aplicaciones como la bio-geoingeniería (consistente en enfriar grandes zonas de la Tierra gracias a la plantación de especies agrícolas que reflejen más el sol), están situando al sector agrícola en el centro de interés de numerosas disciplinas. El reto no es pequeño: alimentar a una población que crece a ritmo de 200.000 personas por día, al tiempo que se gestiona la escasez de tierra fértil de cultivo, de agua y de recursos energéticos fósiles.

El crecimiento del consumo energético en España se multiplica cada año que pasa. La necesidad de alcanzar un modelo energético sostenible debe sustentarse en la eficiencia energética en primer lugar y, tal como apuntan desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae), “en las energías renovables, las tecnologías de generación más eficientes y respetuosas con el medio ambiente, los combustibles menos contaminantes, la captura y almacenamiento del CO2, etc., después”. Las necesidades energéticas de los sectores agrícola y ganadero también son crecientes, por lo que el ahorro en esta partida resulta prioritario para los empresarios. El tránsito hacia la eficiencia ha comenzado, aunque, como afirma Javier Roca, gerente de Sahivo, “el cambio de punto de vista es más por una cuestión de costes que por concepto pedagógico de eficiencia mediambiental.”

El agua, la energía y, en el caso de la ganadería porcina, los purines, constituyen los puntos principales sobre los que el empresario trata de incidir. Los suministradores logran mediante el diseño y la tecnología dotar al mercado de productos más eficientes, de manera que granjas y explotaciones agrarias han alcanzado altos grados de mecanización y de optimización de recursos. La elección del sistema energético a utilizar (gas, electricidad, gasolina, biocombustibles, solar térmica o solar fotovoltaica), será crucial en la rentabilidad del negocio. El sector agroganadero, sin duda, está asumiendo un papel protagonista en el uso eficiente y sostenible de la energía.

Aceitunas arbequinas, a punto para su recogida, en los campos de la empresa Molí dels Torms, productora del aceite ecológico Olicatessen...

Aceitunas arbequinas, a punto para su recogida, en los campos de la empresa Molí dels Torms, productora del aceite ecológico Olicatessen.

La clave: investigación y formación

Los programas de investigación actuales están adquiriendo una nueva orientación focalizada hacia la sostenibilidad en el uso de los recursos y se innova en nuevas tecnologías que permitan un mejor aprovechamiento de éstos. En este sentido las políticas impulsadas por la Unión Europea dejan claro este nuevo enfoque medioambiental, por ejemplo con el 7º Programa Marco o el Programa Marco para la Innovación y la Competitividad.

En relación a la competitividad de las personas vinculadas al sector agrario, Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Catalunya, manifiesta que “es fundamental la formación de empresarios agrarios y técnicos del sector, así como el asesoramiento que estos últimos pueden ofrecer a los primeros”. Sió añade a la formación otro elemento para favorecer la transformación del sector hacia la eficiencia energética: “Las líneas de ayuda a las inversiones incidiendo, entre otros aspectos, en que éstas sean respetuosas al máximo, con el medio ambiente, y orientándolas hacia subsectores que se considerasen estratégicos para lograr los objetivos en materia de sosteniblidad”.

Una de las instituciones más involucradas en la difusión de una praxis más eficiente y sostenible en el sector agrícola y ganadero es el Idae. El contenido de las acciones formativas llevadas a cabo por el Idae pone de manifiesto cómo las buenas prácticas pueden optimizar el consumo energético. He aquí algunos ejemplos de las recomendaciones que el Instituto ofrece en sus cursos y sesiones: “Según las formas de conducción y el mantenimiento adecuado del tractor puede reducirse el consumo total de combustible de un 15 a un 30%; la gestión de los cultivos en grandes explotaciones, bien profesionales o asociativas, permite obtener costes de mecanización menores y una mejor eficiencia en el uso de combustible; con el manejo apropiado de una misma labor agrícola puede conseguirse una disminución en el consumo de hasta un 30%, y si se cambia la labor tradicional con vertedera por un ‘no laboreo’ con siembra directa, el consumo de combustible puede reducirse hasta en un 75 %.” En estas sesiones informativas y formativas se recomienda también la concentración en parcelas grandes, “preferiblemente de más de 5 hectáreas, y a ser posible de formas alargadas y regulares. El consumo de carburante por hectárea se reduce en la medida en que crece la superficie de la explotación, siempre que ese crecimiento se produzca aumentando el tamaño de las parcelas y sin incrementar significativamente los desplazamientos”. Otro aspecto contemplado es la eficiencia en el uso del agua y la eficiencia energética de las instalaciones de riego, “que permiten significativos ahorros de energía en las explotaciones de regadío”. También se pone el acento en que el aislamiento, la climatización, la estanqueidad, la iluminación y el mantenimiento constituyen los principales elementos sobre los que incidir en las instalaciones ganaderas.

De obligación a vocación

En 1985, el porcentaje de trabajadores dedicados a la agricultura en España era de algo más del 17 por ciento. Hoy, la representación de ocupados en el sector apenas alcanza el 4 por ciento. Son menos pero, al parecer, más implicados y preparados. Prolifera en el sector una nueva generación de agricultores comprometidos con el paisaje y con el medio ambiente. Trabajan con un nuevo paradigma y el resultado son productos con un valor adicional que el consumidor comienza a apreciar. Junto al modelo tradicional, la agricultura ecológica y la agricultura integrada son modalidades al alza, que se sofistican y dan lugar a nuevos modelos de negocio. Es el caso de Molí dels Torms, empresa elaboradora del aceite de oliva ecológico Olicatessen. La empresa leridana ha implementado un proceso de elaboración respetuoso con el medio ambiente: minimiza el uso de agua y la generación de aguas sucias, recupera el hueso de la aceituna utilizándolo como abono, y los brotes y hojas se recuperan por aspiración en lugar de por barrido, lo que facilita la preparación del compostaje, entre otras técnicas beneficiosas para el suelo y el entorno. La particularidad de esta empresa consiste en su apuesta por el cuidado de cada detalle tanto de la producción como de la comercialización. La empresa vende el producto acompañado de fotografías de sus olivares y de las diferentes fases de producción. Además, su filosofía de aprovechamiento de los recursos les lleva a elaborar nuevos productos; los residuos generados en la decantación del aceite se utilizan para la elaboración de jabón de aceite de oliva.

La empresa Molí dels Torms vende su aceite ecológico acompañado de fotografías del proceso de producción. Arriba, instantánea tomada durante la poda...

La empresa Molí dels Torms vende su aceite ecológico acompañado de fotografías del proceso de producción. Arriba, instantánea tomada durante la poda.

Respetar la tierra

La nueva sensibilidad de muchos empresarios agrarios también está difundiendo la llamada agricultura de conservación, menos mediática que la ecológica. Desde la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos explican que la agricultura de conservación consiste en diversas prácticas agronómicas que permiten un manejo del suelo agrícola alterando lo menos posible su composición, estructura y biodiversidad, y evitando también su erosión y degradación. Las técnicas de agricultura de conservación incluyen diversas modalidades tales como la siembra directa (no laboreo), el mínimo laboreo (no se incorporan o sólo en muy breves periodos, los residuos de cosecha), y el establecimiento de cubiertas vegetales entre sucesivos cultivos anuales o entre hileras de árboles en plantaciones de cultivos leñosos. En términos generales, con las técnicas de conservación, el suelo queda protegido de la erosión y escorrentía, se aumentan la formación natural de los agregados del suelo, la materia orgánica y la fertilidad, y a su vez se disminuye la compactación debido al tránsito de la maquinaria agrícola. Además, tiene lugar una menor contaminación de las aguas superficiales, se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera y se aumenta la biodiversidad.

Desde la asociación se afirma también que “la agricultura de conservación tiene una mayor rentabilidad económica en comparación con la convencional. En ésta el laboreo del suelo requiere elevadas inversiones en adquisición y mantenimiento de maquinaria agrícola, combustible y mano de obra. Así, por ejemplo, con el sistema de no laboreo en el olivar y en cultivos anuales se pueden ahorrar unos 60 y 30 litros de gasoil por hectárea y año, respectivamente. En términos generales, la agricultura de conservación reduce el consumo de energía y el trabajo que conllevan las operaciones propias del laboreo entre un 15-50%, y se incrementa el rendimiento energético entre el 25% -100%”.

El sector agrícola diversifica el destino de su producción...

El sector agrícola diversifica el destino de su producción. El almidón es uno de los materiales no provenientes del petróleo que pueden servir para la fabricación de bolsas comerciales de un solo uso, que tanto están dando que hablar en los últimos tiempos. El centro tecnológico Itene trabaja ya en la mezcla del almidón con otros productos como el poliéster (en la imagen) para mejorar la resistencia de las ‘biobolsas’.

Invernaderos y consumo energético

La superficie invernada en la Unión Europea está en constante ascenso, y en determinadas zonas como el sureste de España tiene una importancia socioeconómica muy relevante. Sólo en la provincia de Almería existe una superficie invernada cercana a las 30.000 hectáreas, produciendo más de la mitad de las frutas y hortalizas de toda la Comunidad Autónoma Andaluza, con una producción final agraria estabilizada en torno a los 2.000 millones de euros anuales y una industria auxiliar muy competitiva en los mercados internacionales. Sin embargo, esta situación favorable a los agricultores puede verse amenazada por la subida del precio del combustible y por la competencia con otros países donde los gastos de producción son más bajos (ahí tenemos el asunto del precio de la patata, que ha movilizado a los agricultores durante las últimas semanas; éstos denuncian que en un país deficitario en el consumo de patata, como es España, las importaciones se están haciendo en condiciones ventajosas). El consumo energético en los invernaderos es, pues, un factor muy importante a considerar dentro de los costes de producción, y resulta prioritaria la optimización energética de estos sistemas. Por otra parte, optimizando el consumo de energía se facilitará el cumplimiento de las regulaciones ambientales y energéticas cada vez más restrictivas que afectan al sector, logrando unos invernaderos más amigables con el medio ambiente a la vez que competitivos en el mercado europeo.

Proyecto Greenergy

En el marco del Proyecto Europeo Energy Optimisation in European Greenhouses (Greenergy), en el cual participan siete universidades, nueve asociaciones de productores y once empresas, la Universidad de Almería ha liderado el establecimiento de los estándares de calidad para el uso eficiente de la energía en los invernaderos hortícolas, con el objetivo final de racionalizar el consumo energético en los invernaderos europeos.

Estos estándares establecen los requerimientos mínimos que todos los invernaderos europeos (agrupados por zonas climáticas) deberían cumplir para optimizar la eficiencia energética de varios sistemas de producción hortícolas, y perfilan los mínimos requerimientos técnicos para beneficiarse de las condiciones climáticas de cada área con el objetivo de minimizar las pérdidas de energía y maximizar la producción eficiente.

El documento define conceptos como: invernadero, tipos, materiales de cubierta, sistemas de ventilación, sistemas de refrigeración por evaporación de agua, iluminación artificial, calefacción y sistemas de distribución de calor, cogeneración, fertilización carbónica y sistemas de control climático.

Para cada zona climática y aspecto estudiado, se han definido una serie de medidas que dependiendo de la zona climática se ha establecido su carácter obligatorio, altamente recomendado, recomendado, o sin efecto significativo. Estas se refieren a aspectos constructivos, materiales usados como cubiertas de invernaderos, requisitos mínimos de ventilación, de refrigeración, de los sistemas pasivos suplementarios, para la iluminación artificial, la calefacción, la cogeneración, requisitos mínimos de los sistemas de distribución de calor, para el almacenamiento de calor y para el abonado carbónico. También establece otros requisitos como integración de la temperatura, regulación y calibración de todos los sensores, aditivos antigoteo y tratamiento de los materiales de cubierta para prevenir infecciones fúngicas y daños en las plantas, uso de sensores en las plantas, ventilación de los sensores y control de los gradientes de temperatura. O las medidas relativas a los sistemas de control, como por ejemplo: control climático por ordenador, predicción climática y la integración de todos los dispositivos en el mismo sistema de control.

Cultivos verticales

Esta técnica de cultivo consiste en plantar verticalmente, utilizando diferentes sistemas que pueden ser bolsas plásticas, tubos de barro, etc. Ideal para cultivos de ciclo corto como las plantas hortícolas. Entre sus ventajas: el aprovechamiento y alto rendimiento de las áreas de siembra. En la imagen una granja vertical. Es un proyecto para la ciudad de Dubái. The Seawater Vertical Farm es una idea del estudio de arquitectos Studiomobile de Cristiana Favretto y Antonio Girardi. Se trata de un edificio inteligente y verde que utiliza el agua del mar pulverizada para enfriar y humedecer el ambiente en unos grandes invernaderos suspendidos en el aire y sujetos a un enorme pilar central por donde circula el agua. La condensación hace que se genere agua dulce que, a su vez, se utiliza para regar los cultivos. Además de su diseño singular constituye un interesante sistema para ahorrar agua y producir vegetales en zonas áridas.

Proyecto arquitectónico de una granja vertical en Dubái

Proyecto arquitectónico de una granja vertical en Dubái.

OPINIÓN

Los sectores agrícola, ganadero y agroindustrial son los más avanzados en eficiencia energética

Entrevista a Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña

Mónica Daluz
29/09/2009

Sió analiza en esta entrevista el proceso de transformación del sector agrícola y ganadero hacia la implementación de procesos energéticamente más eficientes, tránsito que deberá sustentarse sobre tres pilares básicos: la formación, la tecnología y los incentivos a la inversión.

Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura...

Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Catalunya

¿Cuál es el impacto de la actividad agrícola en consumo de energía, con todo lo que ello supone, tanto en costes como en emisiones, en la comunidad autónoma catalana?

El sector agrícola, en tanto que es consumidor de energía, también se encuentra inmerso en la problemática estructural de los recursos energéticos a nivel mundial: el encarecimiento progresivo de los precios energéticos. Ante este aumento de los precios de la energía se debe priorizar el ahorro energético en todos los ámbitos en los que éste sea aplicable.

En Cataluña, según los datos del Plan de Energía 2006-2015 del gobierno de la Generalitat de Cataluña, el sector primario consume aproximadamente el 3% del consumo total de energía.

La previsión en el horizonte de 2015 es que los consumos actuales se reduzcan un 7%, hecho que supondrá un ahorro económico estimado de 61 millones de euros. En comparación con sectores como el transporte o la industria, el sector primario tiene un índice de consumo poco significativo.

A pesar de todo, hay camino por recorrer, especialmente en ámbitos productivos agrarios grandes consumidores de energía como las producciones agrícolas y ganaderas intensivas.

¿Sobre qué elementos hay que actuar para hacer más eficiente el consumo de energía en este sector? El parque de tractores y los sistemas de riego constituyen los dos pesos pesados de esta actuación pero, ¿cómo se está acometiendo esta modernización en las explotaciones agrarias?, ¿el ritmo es el esperado? y ¿el deseable…?

Se debe actuar en los elementos y sistemas de los sectores económicos en los que el gasto energético es mayor y, por tanto, el camino a recorrer en ahorro energético es más largo.

Estos sectores, por regla general son los que tienen un nivel de intensificación alto: porcino, avicultura, riego, industria, etc. que requieren instalaciones o vehículos que consumen grandes cantidades de energía: instalaciones de calefacción o refrigeración, aislamientos, tractores, motores, grupos de bombeo, etc.

En el ámbito específico de la modernización del parque de tractores, ésta se aborda mediante el establecimiento de líneas de ayuda específicas orientadas a los empresarios agrarios. El DAR (Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña) ha abierto la línea de ayudas para la renovación del parque de maquinaria; se trata del ‘plan renove’ de los tractores. Esta línea de ayudas, durante los años 2005 a 2008, ha resuelto más de 700 expedientes con un importe cercano a los 10,5 millones de euros. Uno de los requisitos que se valoran en la adjudicación de estas subvenciones es la categoría energética del tractor nuevo que se adquiere, priorizando, evidentemente, los clasificados en la categoría más alta (A) de eficiencia energética.

En materia de modernización de los sistemas de riego, el DAR, y en el marco del Plan de Regadíos de Cataluña, tiene previstas diversas actuaciones en torno a la modernización de regadíos existentes e implementación de nuevos regadíos; en todas estas actuaciones se prioriza la ejecución de instalaciones que optimicen el consumo energético e hídrico.

Además de los anteriormente citados, ¿qué otros elementos que intervienen en la actividad agrícola podrían contribuir a la optimización de los consumos energéticos?, ¿Cómo afecta, por ejemplo, la selección de los cultivos, el tipo y número de operaciones a desarrollar en cada uno de ellos o los fertilizantes a utilizar?

Para determinar el ahorro energético que aporta a un sistema productivo, por ejemplo, la genética de las plantas, su sensibilidad a enfermedades o los fertilizantes que se utilizan hacen falta estudios muy profundos y a menudo inexistentes. Entre tanto, los estudios de análisis de ciclo de vida de un producto agrario aportan información sobre las necesidades energéticas de todo el proceso productivo de éste. A modo de ejemplo, uno de los ámbitos donde este hecho se manifiesta objetivamente es en el uso de fertilizantes de origen orgánico frente a los fertilizantes de origen químico, los cuales precisan, habitualmente, de derivados del petróleo y altos niveles de energía para su producción.

A pesar de todo, la optimización de recursos energéticos pasa, en primer lugar, por el estudio de los puntos a mejorar en los procesos de consumo energético, es decir, la realización de diagnósticos energéticos. Posteriormente, con los resultados de los diagnósticos se deben aplicar las medidas que se deriven en el seno del sector productivo.

Desde el DAR se han realizado diagnósticos energéticos en los sectores de la ganadería intensiva (porcino y avicultura), la agricultura intensiva (invernaderos y comunidades de regantes), y el sector agroindustrial (cámaras frigoríficas). Durante este año están previstas diagnosis energéticas también en el sector de los barcos de pesca.

En base a los resultados obtenidos en los diferentes diagnósticos energéticos y con el objetivo de fomentar la eficiencia energética en las explotaciones agrarias de Cataluña, el DAR convocó en 2008 una orden de ayudas para la mejora de la eficiencia energética en invernaderos agrícolas y en explotaciones de porcino. De esta orden de ayudas se recibieron 120 solicitudes, a día de hoy aún no resueltas.

Campo de fresas onubense con un sistema de riego basado en un nuevo método de diagnóstico implantado por Verdtech Un Nuevo Campo...

Campo de fresas onubense con un sistema de riego basado en un nuevo método de diagnóstico implantado por Verdtech Un Nuevo Campo, que tiene en cuenta los datos de planta, clima y suelo para un riego optimizado.

En materia de nuevas tecnologías, ¿cuál es el porcentaje de penetración de programas informáticos de gestión de regadíos y redes de riego, y demás herramientas de control y automatización, en el sector agrícola?

En el ámbito catalán el Plan de Regadíos de Cataluña contempla como requisito para las obras de nuevos regadíos o de transformación de regadíos ya existentes, entre otros aspectos, la incorporación de programas de gestión de redes de riego que contengan las innovaciones tecnológicas más recientes en telecontrol de consumos, de incidencias, de gestión de hidrantes y válvulas, y de facturación.

En cuanto a la gestión de regadíos, el DAR mantiene y pone a disposición de los agricultores de todas las zonas regables de Cataluña una herramienta de recomendaciones de riego en agricultura y jardinería, que está a disposición de los usuarios a través del portal RuralCat. A través de este portal se actualiza la información de recomendaciones de riego semanales y se envían por correo electrónico o SMS. Actualmente hay en torno a los 500 usuarios dados de alta a este servicio, con un total de 1.500 parcelas inscritas sobre las cuales se dan recomendaciones personalizadas de dotaciones de riego semanales.

¿Cuáles son los mayores frenos a la modernización, en fin, los mayores problemas a los que se enfrenta el sector para acometer una transformación profunda?

Desde nuestro punto de vista, el principal obstáculo para la transformación del sector hacia la implementación de procesos con consumos energéticos más reducidos y eficientes que los actuales pasa por la disponibilidad de tecnología aplicable al sector, la formación de las personas que trabajan en él y los programas de ayuda a las inversiones.

La renovación del parque de maquinaria agrícola es uno de los objetivos prioritarios para las administraciones en materia de eficiencia energética...

La renovación del parque de maquinaria agrícola es uno de los objetivos prioritarios para las administraciones en materia de eficiencia energética.

¿Qué subsectores se encuentran más adelantados en este proceso de transformación?

Actualmente los subsectores más avanzados en el proceso de transformación hacia prácticas más respetuosas en términos energéticos, con el medio ambiente son las actividades de agricultura y ganadería más intensivas así como el sector agroindustrial. Son los sectores que se podría considerar más avanzados debido al hecho de que son los mayores consumidores energéticos y, por tanto, los primeros en los que se ha incidido cuando se han aplicado políticas de ahorro y eficiencia energética.

¿Qué se puede hacer desde las administraciones? ¿Qué medidas legislativas se han puesto en marcha en los últimos años para favorecer este tránsito hacia la eficiencia?

Desde las administraciones se están impulsando políticas en los campos del ahorro y eficiencia energética y de las energías renovables. En España, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae) se promueven estas líneas de actuación, respectivamente, con el Plan de Acción 2007-2012 de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética para España y el Plan de Energías Renovables 2005-2010.

Estos planes se articulan mediante convenios marco de colaboración con las comunidades autónomas. En Cataluña, el Idae ha firmado un convenio marco de colaboración con el Institut Català d’Energia (Icaen) para la “definición y puesta en práctica de las actuaciones contempladas en el Plan de acción 2008-2012 de la estrategia de ahorro y eficiencia energética en el ámbito territorial de la Generalitat de Cataluña”. Este convenio incluye actuaciones en diferentes sectores estratégicos y muy consumidores de energía, como los transportes, la industria, la edificación…, y también el sector de la agricultura y la pesca, en medidas específicas de formación, sistemas de riego, pesca, auditorias energéticas, tractores y agricultura de conservación.

Paralelamente a las iniciativas políticas en el ámbito de la energía del Estado, en Cataluña también se ha definido el Plan de la Energía 2006-2015, un plan con programas específicos de ahorro y eficiencia energética, energías renovables, infraestructuras e I+D orientado a los principales sectores económicos de actividad.

¿Cuál está siendo el papel de los suministradores a la industria agrícola en este proceso de búsqueda de la eficiencia, tanto energética como productiva, ya que ambas cuestiones están directamente relacionadas?

Los suministradores de maquinaria e instalaciones del sector agrario y agroalimentario son conscientes del valor que adquiere un producto cuanto más eficiente es en el uso de energía y, por extensión, en el respeto hacia el medio ambiente. En este sentido, la mayor parte de empresas suministradoras, con voluntad de ser competitivas en sus sectores de actividad, apuestan por la incorporación de las mejoras técnicas en sus productos que supongan un valor comercial añadido, especialmente en la actualidad, cuando se está promoviendo la conciencia del ahorro energético tanto desde el punto de vista ambiental como económico.

Cuando se audita la eficiencia energética en una explotación agraria o ganadera, ¿se contempla sólo esa parte del proceso o se tiene en cuenta lo generado en los procesos previos, es decir, se realizarán análisis de ciclo de vida?

Ante la dificultad que presenta el estudio de un proceso productivo desde el origen de todos sus inputs, habitualmente los estudios de eficiencia energética en explotaciones agrarias se basan en el propio proceso productivo identificando e incidiendo, incluso, en los componentes de este proceso que más consumo energético suponen.

El estudio integral de todos los procesos previos de un modelo productivo requiere un trabajo en profundidad. Habitualmente, con la voluntad de optimizar los recursos (humanos y económicos) de que se dispone desde la Administración, este tipo de estudios se han sustituido por diagnosis energéticas de procesos concretos, con el objetivo de poder disponer de puntos de la cadena productiva donde incidir puntualmente para alcanzar ahorros en el uso de energías.

En las diagnosis energéticas realizadas por la Administración pública catalana se pone especial énfasis en el estudio de los consumos de electricidad y combustibles, el estudio de las condiciones de trabajo de los equipos, los aislamientos y la evaluación de los procesos productivos consumidores de energía, entre otros.

Existe una necesidad de “pasarnos” a las energías alternativas y deben ser los grandes sectores económicos los que inicien ese proceso de migración tecnológica, ¿Están los sectores agrícola y ganadero por la labor? A esto se suma el protagonismo que cobra el sector agrario como productor de energías renovables (biomasa, biocombustible…), situándolo como sector estratégico. ¿Cómo cree que evolucionará la introducción de las energías alternativas en dichos sectores?

En Cataluña el Plan de la Energía 2006-2015 prevé dar un gran impulso a las energías renovables multiplicando por cuatro los consumos de 2003 en el horizonte del final del Plan, en 2015, es decir, se prevé pasar del 2,9% de uso de energías renovables al 9,5% en 2015 sobre le total de la energía primaria de Cataluña.

El sector agrícola y ganadero también está implicado en las políticas energéticas del Gobierno de Cataluña. Concretamente, de la producción total de energías renovables, el 17,4% está previsto que provengan de centrales de biomasa y de plantas de biogás, y el 18% de biodiesel. Las energías eólica, hidroeléctrica y solar completarán el abanico de energías renovables con las que cuenta Cataluña en el horizonte de 2015.

El Plan de la Energía 2006-2015 prevé que el sector agrorrural tenga una participación importante tanto desde el ámbito de la producción de biomasa (con plantaciones de cultivos para biomasa, utilización de restos de poda, aprovechamientos forestales, etc.), la producción de energía solar con los llamados campos solares como desde el ámbito de la producción de biocarburantes (biogás y/o biodiesel) que permiten cerrar los ciclos del carbono con finalidades energéticas.

¿Cuáles son los adelantos tecnológicos que se han introducido en el sector agrario en los últimos años para acometer este proceso de optimización energética?

Las innovaciones tecnológicas incorporadas al sector agrario para la optimización energética de sus procesos se pueden resumir en dos grandes grupos por lo que se refiere al volumen de inversión realizada.

Por un lado se pueden considerar las grandes inversiones en instalaciones e infraestructuras orientadas, por ejemplo, a la producción de biogás o a la generación de energía eléctrica fotovoltaica. Por otro lado, también se han efectuado otras implementaciones tecnológicas en el sector agrario y agroindustrial que definen el camino hacia estos procesos de optimización energética. Así, por ejemplo, se pueden incluir en este grupo las inversiones por sustitución de maquinaria (Plan renove de tractores, adquisición de maquinaria agrícola…), la incorporación de software informático de gestión para la optimización de procesos (redes de riego) y la mejora de los materiales de aislamiento, de los sistemas de climatización y calefacción en granjas, invernaderos y cámaras frigoríficas.

¿Qué se está haciendo para resolver el problema de la desertización del suelo y atenuar los inconvenientes de esos factores incontrolables, como la pluviometría, a los que se enfrenta el sector?

La mejor manera de hacer frente a los factores incontrolables de la climatología en agricultura y, en general en cualquier sector económico es la prevención. En cuanto a la lluvia, la mejor manera de evitar la pérdida de suelo fértil a causa de las corrientes superficiales es disponer de medidas preventivas que la eviten. Estas medidas pueden ser el mantenimiento de una cubierta vegetal permanente o el buen estado de las terrazas en terrenos con pendiente. Estas medidas se aplican en el sector agrario a través de la condicionalidad.

¿Cuál es la clave para hallar el modo de minimizar los impactos ambientales en los procesos productivos de los sectores agrario y ganadero, al tiempo que se atiende a la rentabilidad de los negocios y a la garantía de frescura y calidad del producto final que el usuario reclama –esto es, con la menor intervención sobre el producto?–

La competitividad en el sector agrario también se basa en su sostenibilidad ambiental. No se puede entender un sistema productivo en el que no se tengan expectativas de viabilidad a nivel energético. Así, debe entenderse la viabilidad de los sectores productivos teniendo en consideración el consumo energético de estos.

Para alcanzar estos objetivos se considera fundamental la preparación del tejido humano vinculado al sector agrario. Por este motivo el DAR pone a disposición del sector instrumentos como el PATT (Plan Anual de Transferencia Tecnológica), la formación agraria profesional o continua, o el sistema de asesoramiento agrario. La formación en todas sus vertientes es fundamental para poder conseguir y mantener niveles de conocimiento técnico y de gestión en el sector que favorezca la existencia de empresas más competitivas, respetuosas con el medio ambiente y económicamente viables.

Volver a empezar

Volver a empezar
DOSSIER
IMPORTACIÓN DE MADERA
Entrevista a Ramón Gabarró Badia, presidente de AEIM y de Gabarró Hermanos.

En lo que parece un descalabro de consecuencias impredecibles también se fragua un renacimiento. Y es que el sector europeo forestal y sus industrias derivadas contribuyen a la economía con cifras de facturación y empleo muy significativas, pero, además, con indiscutibles ventajas sociales y medioambientales, como el uso de la madera en construcción, mueble y embalaje, el mantenimiento de la biodiversidad y la generación de energía mediante el aprovechamiento de la biomasa. Las cifras sitúan el decrecimiento de la importación de madera en un 26% el año pasado. El sector se dirige hacia una reconversión con el punto de mira en la sostenibilidad y el medio ambiente. El futuro pasa por la gestión integral de los recursos forestales y la generación de nuevas vías de negocio con modelos de desarrollo sostenible, basándose en las ventajas técnicas y medioambientales de la madera frente a otros materiales. Para empezar, el Código Técnico de la Edificación abre nuevas posibilidades para la madera en la construcción.
La madera, producto global
En los próximos años veremos producirse importantes cambios en la demanda de productos madereros que definirán el futuro de un sector que, a la fuerza, por ser un recurso natural, está a merced del mercado global. Algunos de los factores que afectan a la demanda mundial a largo plazo de estos productos, según el informe Situación de los Bosques del Mundo 2009, editado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, son los cambios demográficos (la previsión de la FAO es que la población mundial aumente hasta los 8.200 millones en 2030); el crecimiento económico continuado (el PIB mundial se prevé aumente hasta los 100 billones de dólares para 2030); y los cambios regionales, pues si durante el período 1970-2005 la mayor parte del PIB correspondió a las economías desarrolladas, el rápido crecimiento de las economías en desarrollo, especialmente de Asia, comportará importantes transformaciones en el próximo cuarto de siglo. Las políticas y los reglamentos ambientales, con la exclusión de más bosques de la producción de madera, y las políticas energéticas, que fomentarán el uso de la biomasa, incluida la madera, también constituirán importantes factores de cambio. Estos factores se unen a otros como la disminución de la cosecha de bosques naturales y la conversión de los bosques plantados en la principal fuente de suministro maderero; los avances tecnológicos; el incremento de la productividad de las plantaciones mediante la mejora genética de los árboles; la reducción de la madera requerida debido al aumento del reciclaje; la mejora de la recuperación; el uso más amplio de nuevos productos compuestos, o la producción de biocombustible celulósico, son algunos de los factores que van a determinar el futuro de los productos madereros. Mónica Daluz /
pdf

texto completo en html

DOSSIER IMPORTACIÓN DE MADERA

El sector reclama el reconocimiento internacional por su contribución a la economía

Volver a empezar

Mónica Daluz
08/05/2009

En lo que parece un descalabro de consecuencias impredecibles también se fragua un renacimiento. Y es que el sector europeo forestal y sus industrias derivadas contribuyen a la economía con cifras de facturación y empleo muy significativas pero, además, con indiscutibles ventajas sociales y medioambientales, como el uso de la madera en construcción, mueble y embalaje, el mantenimiento de la biodiversidad y la generación de energía mediante el aprovechamiento de la biomasa. Las cifras sitúan el decrecimiento de la importación de madera en un 26% el año pasado. El sector se dirige hacia una reconversión con el punto de mira en la sostenibilidad y el medio ambiente. El futuro pasa por la gestión integral de los recursos forestales y la generación de nuevas vías de negocio con modelos de desarrollo sostenible, basándose en las ventajas técnicas y medioambientales de la madera frente a otros materiales. Para empezar, el Código Técnico de la Edificación abre nuevas posibilidades para la madera en la construcción.

La madera, producto global

En los próximos años veremos producirse importantes cambios en la demanda de productos madereros que definirán el futuro de un sector que, a la fuerza, por ser un recurso natural, está a merced del mercado global.

Algunos de los factores que afectan a la demanda mundial a largo plazo de estos productos, según el informe Situación de los Bosques del Mundo 2009, editado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, son los cambios demográficos (la previsión de la FAO es que la población mundial aumente hasta los 8.200 millones en 2030); el crecimiento económico continuado (el PIB mundial se prevé aumente hasta los 100 billones de dólares para 2030); y los cambios regionales, pues si durante el período 1970-2005 la mayor parte del PIB correspondió a las economías desarrolladas, el rápido crecimiento de las economías en desarrollo, especialmente de Asia, comportará importantes transformaciones en el próximo cuarto de siglo. Las políticas y los reglamentos ambientales, con la exclusión de más bosques de la producción de madera, y las políticas energéticas, que fomentarán el uso de la biomasa, incluida la madera, también constituirán importantes factores de cambio. Estos factores se unen a otros como la disminución de la cosecha de bosques naturales y la conversión de los bosques plantados en la principal fuente de suministro maderero; los avances tecnológicos; el incremento de la productividad de las plantaciones mediante la mejora genética de los árboles; la reducción de la madera requerida debido al aumento del reciclaje; la mejora de la recuperación; el uso más amplio de nuevos productos compuestos, o la producción de biocombustible celulósico, son algunos de los factores que van a determinar el futuro de los productos madereros.

Imagen

Esfuerzo y esperanza

Las recomendaciones que la Asociación Española de Importadores de Madera dirige a sus asociados en estos tiempos revueltos se hallan en la línea de las propuestas por otros sectores de la industria: “resistir con mucho trabajo y esfuerzo y poca recompensa, con la meta de un horizonte esperanzador que compense, al final, todos los sacrificios.”

Los cambios de ciclo económicos también presentan oportunidades para la reestructuración de la industria. Las grandes empresas con frecuencia racionalizan la capacidad de producción cerrando viejas e ineficaces unidades, y se centran en la parte más productiva de la actividad. En este sentido, Ramón Gabarró, presidente de AEIM, declaró en la última Asamblea General de la asociación que “en situaciones como la actual es necesario adaptar nuestras empresas a la demanda de mercado, pero además, invertir en talento y tecnología, dedicar un mayor esfuerzo, no acomodarnos y poner la misma ilusión que cuando empezamos nuestra actividad, además también debemos perseguir nuevas oportunidades de negocio que sin duda existen”.

Las oportunidades de la madera

Sin duda, lo natural está de moda. El creciente interés por la sostenibilidad y la ecología constituye una interesante oportunidad para el sector. Sea por interés medioambiental o por la búsqueda del bienestar físico y emocional, el consumidor desea rodearse de productos naturales. Este interés se extiende también a la propia vivienda. La construcción en madera constituye una tendencia al alza que el sector no tiene intención de desaprovechar. Y es que considerados todos los factores de su ciclo de vida, el comportamiento medioambiental de la madera es superior al de otros productos empleados en la construcción: necesita un menor gasto energético en su producción, es natural, produce desechos biodegradables, es reciclable, es un excelente aislante y no es tóxica, además de fijar CO2 en su crecimiento.

Según Francesc de Paula Pons, Secretario General de Confemadera, “la creciente demanda por parte de los usuarios de materias primas naturales y ecológicas, y de soluciones innovadoras y de calidad, sin duda actuará a favor de la madera, un material con grandes perspectivas de futuro”.

La Confederación Española de Empresarios de la Madera ha venido llevando a cabo una serie de actuaciones dirigidas a promocionar la madera como material de construcción. Uno de los más destacados fue la firma, en diciembre de 2007, del acuerdo de colaboración con el Ministerio de la Vivienda para difundir el Código Técnico de la Edificación, que de Paula calificó como “un paso más en el reconocimiento al importante papel que la madera está llamada a tener como material de construcción de cara a una edificación sostenible y respetuosa con el medio ambiente”.

El reciente Código Técnico de la Edificación recoge las exigencias técnicas que deben cumplir las edificaciones para alcanzar los niveles de calidad, innovación y sostenibilidad demandados por los ciudadanos, y supone un avance en la promoción del empleo de la madera como material de construcción ya que, por primera vez, incluye información sobre productos de madera y pone al alcance de los profesionales del sector un código para el cálculo de sus estructuras. De esta forma, la construcción en madera se sitúa en igualdad de condiciones respecto a otros materiales estructurales, y se abren nuevas oportunidades para su conocimiento y estudio, y para sus renovados usos.

DOSSIER IMPORTACIÓN DE MADERA

Coyuntura del mercado de tableros

Mónica Daluz
08/05/200

El mercado ibérico de tableros de madera se situó, según publica la consultora DBK en un informe publicado en marzo, en poco más de 1.690 millones de euros en 2008, un 12,5% menos que en 2007, en un contexto de cambio de ciclo en el sector español de la construcción y significativo descenso de la producción de muebles, tanto en España como en Portugal. En dicho período, destacó la fuerte caída de las ventas en España, donde se registró una tasa de variación negativa del 14,8%, después de varios años de crecimiento sostenido. El mercado portugués, por su parte, disminuyó un 3,3%.

La debilidad de la demanda motivó un notable descenso de las importaciones en el mercado español, las cuales, según las mismas fuentes, pasaron de 456 millones de euros en 2007 a 325 millones en 2008 (-28,7%), mientras que en Portugal se mantuvieron estancadas en torno a los 120 millones de euros.

La contracción de la actividad productiva en España se vio suavizada por el crecimiento de las ventas en el exterior (+2,5%). Las exportaciones portuguesas descendieron por encima del 10%, lo que penalizó el volumen de negocio de sus empresas fabricantes.

Los tableros aglomerados concentran una participación mayoritaria de las ventas en el conjunto del mercado ibérico, absorbiendo una participación cercana al 50%. Los tableros de fibras concentran alrededor del 35%, correspondiendo el porcentaje restante a tableros contrachapados y alistonados.

Este prototipo de vivienda sostenible se presentó en la recién clausurada edición de Construmat...

Este prototipo de vivienda sostenible se presentó en la recién clausurada edición de Construmat. Se ha construido con madera de pino austriaco, que absorbe parte del CO2 que emite el propio edificio. Lima, Low Impact Mediterranean Architecture, es una iniciativa conjunta de grupos de investigación, universidad y empresas, que pretende mostrar la viabilidad tecnológica y económica de un modelo de edificación de muy bajo impacto medioambiental para el área del Mediterráneo.

Tendencias

El informe hecho público por DBK prevé que en el bienio 2009-2010 se mantendrá la tendencia descendente de las ventas, en un contexto de contracción de la demanda por parte de la industria del mueble, en el sector de la construcción y la carpintería industrial. La consultora cifra en un 10% la caída de la producción en términos reales en 2009, para la actividad en el sector de la construcción. Asimismo, el estudio anuncia para este ejercicio una caída estimada del conjunto del mercado ibérico de tableros de madera del 15%, lo que daría como resultado una cifra de 1.445 millones de euros. El documento prevé que en 2010 se prolongará esta tendencia aunque con una evolución menos desfavorable.

El deterioro de la demanda provocará un endurecimiento de la competencia entre las empresas del sector así como una intensificación de la presión sobre los precios y los márgenes de la actividad, pese al previsible abaratamiento de algunas materias primas. A corto y medio plazo se prolongará el proceso de concentración de la oferta, especialmente en España, lo que motivará un incremento de la cuota de mercado de los grupos líderes y la desaparición de pequeñas empresas.

DOSSIER IMPORTACIÓN DE MADERA

El futuro, en clave internacional

Importaciones de madera: análisis y evolución

Mónica Daluz
08/05/2009

Las importaciones han ido creciendo en los últimos años, aunque de manera desigual para el sector de la madera y el mueble, con un descenso importante en el año 2008 fundamentalmente debido a la situación económica y la caída de ventas. Según Confemadera, “las importaciones del sector del mueble han tenido un crecimiento importante en los últimos años desnivelando cada vez más la balanza comercial.”

España es un país netamente transformador de madera, por lo que se importa gran cantidad de madera para luego transformarla. En este sentido, fuentes de la Confederación Española de Empresarios de la Madera, nos explican que “si bien el mercado español de MM no ha dejado de crecer, la cuota de producto español en general ha ido disminuyendo, siendo cubierto el crecimiento por las importaciones. En el año 2008, debido a la situación económica se han visto disminuidas tanto las exportaciones como las importaciones, aunque la balanza sigue siendo negativa.”

Evolución de las importaciones

Imagen
Imagen

El principal origen de las importaciones en 2008 en el caso del mueble, es China con un 21%, seguida de cerca por Italia y Alemania (con 15% y 10%), “lo cual es muestra, -comentan desde la Conferación- que también se importan muebles de calidad y elevado valor. El principal origen de las importaciones en el 2008 de productos de madera es Portugal, seguido de Francia y China. Si dentro de las importaciones nos referimos a la materia prima, madera en rollo y aserrada, se puede ver cómo, fundamentalmente, estas importaciones proceden de países de la Unión Europea y Norte América, siendo la importación de especies tropicales un pequeño porcentaje, contrariamente a lo que se suele creer.”

Los principales destinos de las exportaciones de productos de madera y muebles españoles son europeos; en primer lugar Italia, seguido de Francia y Portugal. En el caso del mueble en concreto, Francia ocupa el primer lugar, seguida de Portugal.

El futuro, en clave internacional

Se espera que aumenten la producción y el consumo de productos madereros y energía forestal siguiendo, en gran medida, las tendencias históricas. Uno de los cambios que se constatarán será el mayor crecimiento de la producción y el consumo de productos madereros en Asia y el Pacífico, debido fundamentalmente al rápido crecimiento de la demanda de economías emergentes como China y la India.

El cambio más notable será el rápido aumento del uso de la madera como fuente de energía, en especial en Europa, como resultado de políticas que fomentan un mayor uso de las energías renovables.

La región de Asia y el Pacífico se está convirtiendo en la principal productora y consumidora de paneles a base de madera y de papel y cartón, aunque el consumo per cápita seguirá siendo superior en Europa y América del Norte. La producción de madera en rollo industrial de la región será, con mucho, inferior al consumo, lo cual incrementará la dependencia de las importaciones a menos que se realicen notables esfuerzos para fomentar la producción maderera. No obstante, será difícil de conseguir en esta región, dada la alta densidad de población y la fuerte competencia por el uso de la tierra.

Los cambios en el uso de la madera para producir energía y, en particular, el potencial de la producción comercial a gran escala de biocombustible celulósico tendrán repercusiones sin precedentes en el sector forestal. El incremento de los costos del transporte también podría influir en estas proyecciones. La mayor parte del crecimiento constatado en las cadenas de valor mundiales de los productos forestales ha ocurrido gracias a la drástica reducción de los costos del transporte durante los últimos dos decenios. Éstos y otros factores, como las variaciones de los tipos de cambio, tendrán consecuencias en la competitividad del sector forestal y afectarán a la producción y al consumo de la mayoría de los productos madereros.

Es cada vez más probable, asimismo, que la madera en rollo industrial empleada proceda de bosques plantados, ya que se espera que el aumento de la producción de estos bosques satisfaga la demanda creciente de madera en rollo industrial. Esta circunstancia presenta interesantes oportunidades y desafíos para la ordenación de las demás zonas forestales.

DOSSIER IMPORTACIÓN DE MADERA

La madera, un material cada vez más demandado en la construcción

Crisis, vivienda y madera

Mónica Daluz
08/05/2009

El mundo ha experimentado un brusco declive económico. La contracción del sector de la vivienda y la crisis de los préstamos hipotecarios en Estados Unidos han afectado gravemente a los mercados financieros, provocando un estancamiento de la economía mundial y una recesión en varios países. La confianza en las instituciones financieras se ha erosionado significativamente. Las bajadas de las bolsas de valores han reducido en cientos de miles de millones de dólares el valor de los activos. El desendeudamiento de los bancos, que tratan de garantizar su capital, ha ocasionado una restricción del crédito que ha afectado a todas las actividades económicas. Como consecuencia se ha producido una espiral descendente con reducciones en la producción, el empleo, los ingresos y las demandas de consumo, que ha dado lugar a una nueva reducción en la producción y a un nuevo declive económico.

La caída del sector de la vivienda, que se halla en el epicentro de la actual crisis, significa un duro golpe para las industrias madereras. El ritmo anual de la construcción de nuevas viviendas en Estados Unidos comienza a disminuir, de 2,1 millones a principios de 2006 a menos de 0,8 millones en octubre de 2008. Muchos otros países, especialmente de Europa occidental, han observado contracciones similares en el sector de la vivienda, aunque no de la misma magnitud. El declive de este sector ha conducido a una reducción en la demanda de madera. Se prevé que la demanda de fibra de madera, sólo en América del Norte, se reducirá en más de 20 millones de toneladas en 2009. En consecuencia, la reducción de la producción se ha extendido de forma generalizada en la mayoría de los países y de las industrias forestales, desde la explotación al aserrío, la producción de paneles de madera, de pasta, papel y mobiliario. Los países muy dependientes de los mercados estadounidenses, por ejemplo Brasil y Canadá, se han visto seriamente afectados.

La menor demanda de madera podría tener efectos positivos en los recursos forestales, pero la crisis económica también podría reducir la inversión en la ordenación forestal sostenible y favorecer la explotación maderera ilegal. La contracción de los sectores económicos oficiales a menudo ofrece oportunidades para la expansión del sector informal, como la explotación ilegal de madera. Fuente: Situación de los Bosques del Mundo 2009.

La madera, un material cada vez más demandado

La madera, un material cada vez más demandado.

Construcción ecológica en EEUU

La ‘construcción ecológica’ es la construcción que conserva las materias primas y la energía y reduce los impactos ambientales. Incluye la consideración del uso del agua y la demanda energética en el futuro, la selección del lugar desde el punto de vista ecológico y la adquisición de materiales producidos de manera sostenible. En Estados Unidos, numerosos organismos públicos y escuelas han adoptado normas de construcción ecológica. El Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental es un sistema de clasificación de la construcción ecológica establecido en 1994 por el Consejo sobre Construcción Ecológica de los Estados Unidos de América (miembro del Consejo Mundial sobre Construcción Ecológica, con miembros en más de diez países). Es un sistema nacional de certificación por terceros para el diseño, la construcción y el funcionamiento de edificios ecológicos de alto rendimiento. En 55 ciudades, 11 condados y 22 estados existen legislación, normas e incentivos sobre la construcción ecológica. Si bien la construcción ecológica proporciona un entorno de trabajo más sano tanto a nivel ambiental como humano, los altos costos que implica suelen ser un problema. No obstante, los costos iniciales suelen ser compensados con el tiempo mediante las ganancias producidas por la mejora general de la eficiencia.

DOSSIER IMPORTACIÓN DE MADERA

“La tendencia se dirige hacia la importación de maderas más elaboradas y productos acabados”

Entrevista a Ramón Gabarró, presidente de AEIM y gerente de Gabarró Hermanos

Mónica Daluz
04/05/2009

El presidente de la Asociación Española de Importadores de Madera nos habla en esta entrevista del presente y el futuro del sector, valora las últimas cifras del mercado de la madera de importación y aplaude el reconocimiento que hace el Código Técnico de la Edificación de la madera como material eficiente.

Imagen

¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el volumen de importación de madera en España?

En los últimos años el nivel de madera importada ha ido creciendo año tras año llegando a su cota más alta en 2007. El año pasado se produjo una fuerte disminución de las importaciones, del orden del 26%, disminución que se acentuó en el segundo semestre. Aunque no disponemos de cifras contrastadas, podemos afirmar que en el primer trimestre de este año continúa la disminución del volumen de madera importada.

Y ¿cuál ha sido la evolución en el tipo de producto importado y las industrias de destino –mueble, construcción…–?

La tendencia indica que aumenta la importación de maderas más elaboradas y productos acabados, principalmente parquets barnizados listos para instalar.

Ligna 2007

Ligna 2007.

Al hilo de la pregunta anterior cabe mencionar la promoción que se está llevando a cabo para el uso de la madera en el sector de la construcción. ¿Qué beneficios aportará este hecho a la importación de madera?, ¿cambiarán las necesidades en cuanto al tipo de producto?

Con la aprobación del Código Técnico de la Edificación se abren nuevas posibilidades para el uso de la madera en este sector; por fin se está reconociendo que la madera es un material muy eficiente, de coste razonable y además respetuoso con el medio ambiente. Hoy las ONG más activas en defensa del medio ambiente y que luchan contra el cambio climático defienden el uso de la madera frente a otros materiales más contaminantes como el aluminio, el PVC, el acero o el cemento.

¿Es difícil para el importador tener la garantía de que la madera que está comprando está debidamente gestionada por el proveedor?

No, en A.E.I.M disponemos de información suficiente y nuestros asociados únicamente importan maderas que ofrezcan garantías de gestión sostenible. Nos hemos dotado de un Código Ético que es respetado y podemos afirmar que la madera que llega a los puertos españoles es absolutamente legal.

¿Cree que el consumidor está suficientemente informado de la procedencia de la madera cuando adquiere el producto final?

Creo que el comprador final no dispone de información suficiente, ya que llegan a España productos acabados de determinados países, como es el caso de muebles producidos en países asiáticos, que en modo alguno garantizan que las maderas utilizadas procedan de bosques gestionados de forma sostenible; es más, sabemos que proceden de explotaciones ilegales. Estos productos ejercen una competencia ilícita respecto a la producción nacional.

Ligna 2007

Ligna 2007.

Un factor a favor del sector es la cultura del bienestar y de rodearse de productos naturales y ecológicos ¿cree que las tendencias en los hábitos y nuevos valores del consumidor incidirán positivamente en el incremento del consumo de este material?

Sí, por supuesto; la madera es un producto natural, renovable y reciclable, que llevando a cabo una gestión adecuada, como se está haciendo en la mayoría de los países, es una fuente inacabable de recursos para el futuro. En prácticamente todos los países del hemisferio norte, salvo Rusia, los inventarios forestales, o sea la madera en los bosques, va creciendo año a año sin interrupción.

¿Cuáles son los principales retos a los que hoy se enfrenta el sector? Y ¿En qué medida está afectando a las empresas del sector la coyuntura económica mundial?

El sector de la madera no es ajeno a la actual crisis mundial y nos afecta de lleno, la demanda se ha reducido de forma muy importante principalmente en los subsectores más dependientes de la construcción de viviendas.

A través de AEIM y de Cofemadera se están realizando acertadas campañas de promoción del uso de la madera principalmente dirigidas a los prescriptores, concretamente a arquitectos e interioristas con muy buena acogida. También el sector público principalmente las corporaciones locales defienden y utilizan la madera en muchos de sus proyectos por las ventajas de todo tipo que ofrece la madera.

Las maderas certificadas son un plus añadido. Hoy disponemos de abundante oferta de maderas certificadas por los dos sistemas más reconocidos como son el PEFCT y el FSC, ambos garantizan por igual que las maderas proceden de bosques bien gestionados. Quiero insistir en que las maderas no certificadas también pueden ser procedentes de bosques muy bien gestionados, como en el caso de las procedentes de los Estados Unidos de Norteamérica.

Como he dicho al principio estamos inmersos en una crisis de grandes proporciones y no recuperaremos el ritmo hasta que ésta finalice, no obstante soy moderadamente optimista ya que la madera es un material con enormes posibilidades y su consumo, sin duda, irá a más por las enormes ventajas que tiene sobre otros materiales en el factor medioambiental.

Edificios bioclimáticos: de vuelta a los orígenes

Edificios bioclimáticos
DOSSIER
EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS
Entrevistas a los arquitectos Luis de Garrido  y Antoni Solanas, Eva Paris, Directora del Gabinete Técnico de Colegio de Arquitectos Técnicos de Barcelona, Jessica Ferrer, del Departamento Técnico de Rockwool, y Manuel Toharia, Director General del Museo de la Ciencia Príncipe Felipe de Valencia.

Ante los nuevos retos a los que se enfrenta el planeta en materia de gasto desmedido de recursos naturales, el ahorro energético se convierte en el quid de la cuestión, en elemento fundamental sobre el que debe trabajarse desde todos los ámbitos, empezando por la investigación, hasta la divulgación, pasando por la asunción de nuevos procesos industriales. Pero ¿qué se puede hacer desde el sector de la construcción para contribuir a la reducción del gasto energético? Este reportaje da algunas respuestas. La piel del edificio cobra un protagonismo definitivo en este asunto, pero más allá de la idoneidad de los materiales y las técnicas constructivas en esa búsqueda de la eficiencia, la reflexión debe contemplar los múltiples aspectos que entraña el reto de alumbrar un nuevo lenguaje arquitectónico que se reconcilie con el medio y que ha comenzado a perfilarse volviendo la mirada hacia criterios constructivos ancestrales. Mónica Daluz / pdf

texto completo en html

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

La arquitectura actual retorna a sus inicios y busca adaptar la edificación a su entorno

Edificios bioclimáticos: de vuelta a los orígenes

Mónica Daluz 25/05/2008

Ante los nuevos retos a los que se enfrenta el planeta en materia de gasto desmedido de recursos naturales, el ahorro energético se convierte en el quid de la cuestión, en elemento fundamental sobre el que debe trabajarse desde todos los ámbitos, empezando por la investigación, hasta la divulgación, pasando por la asunción de nuevos procesos industriales. Pero ¿qué se puede hacer desde el sector de la construcción para contribuir a la reducción del gasto energético? Este reportaje da algunas respuestas. La piel del edificio cobra un protagonismo definitivo en este asunto, pero más allá de la idoneidad de los materiales y las técnicas constructivas en esa búsqueda de la eficiencia, la reflexión debe contemplar los múltiples aspectos que entraña el reto de alumbrar un nuevo lenguaje arquitectónico que se reconcilie con el medio y que ha comenzado a perfilarse volviendo la mirada hacia criterios constructivos ancestrales.

Tal vez Wilde tenía razón y así fuera en el ‘amanecer del hombre’ -como llamó Kubrick al nacimiento del ser humano sobre la Tierra-, pero esta disciplina, la arquitectura, pronto pasaría a convertirse en una herramienta para la expresión y, por ende, en un reflejo de los distintos avatares por los que ha atravesado la especie humana en su tránsito hasta nuestros días, lo que, por otra parte, da la razón a van der Rohe. Como en casi todo, no existen verdades absolutas, y en materia de sostenibilidad aún menos, así que debemos ser cautos a la hora de posicionarnos porque no todo es lo que parece. ¿Acaso es sostenible levantar una urbanización bioclimática en una zona alejada de lugares de abastecimiento, de ocio o de trabajo, en la que sus habitantes se vean obligados a desplazarse en coche hasta para ir a comprar el pan? ¿Acaso es ecológica una vivienda realizada en madera, material absorbente de CO2, si la traemos de Siberia en camión? Si no aplicamos cierto relativismo y, sobre todo, una buena dosis de rigor, podemos caer en nuestra propia trampa. Pero vayamos por partes.

El Reichstag, parlamento alemán, en Berlín. Norman Foster rediseñó el antiguo edificio con un innovador concepto de utilización de la energía. Destaca el gran captador de luz natural en la parte más alta del edificio, que conduce la luz al interior de la cámara del parlamento por medio de cientos de espejos que forman un cono invertido. También integra sistemas de ventilación natural y sistemas fotovoltaicos de generación eléctrica. Un ejemplo de fusión coherente entre bioclimatismo y vanguardia arquitectónica

Cerrando el círculo

Desde el principio de los tiempos el hombre aprovechó los recursos que tenía a su alcance, entre ellos las condiciones climáticas, distintas en cada lugar, optimizándolas, para procurarse habitáculos confortables. El aire para ventilar, el sol para calentar e iluminar… Observar la arquitectura tradicional a lo largo del tiempo y de la geografía terrestre es constatar tal proceso de adaptación. Pero en algún momento del camino le dimos la espalda a lo obvio, y con esa inquietud nuestra por transformar y dominar cuanto nos rodea, con esa euforia de vivir volcados en un supuesto progreso, interrumpimos nuestro diálogo con el planeta, nuestro estado de simbiosis con el medio que nos alumbró. Una emancipación que puede costarnos demasiado cara…

Todo comenzó cuando devinimos ricos, tan solo un siglo atrás. La Revolución Industrial trajo consigo una ruptura con el entorno de la que aún no hemos escapado. Hasta entonces, existían dos grandes líneas de arquitectura en el mundo, y que han funcionado tanto de forma independiente como combinadas entre sí: la pesada, hecha con arcilla y barro, y la ligera, a base de madera y cañas. La principal característica de este tipo de edificación, de producción basada en la autoconstrucción, residía en la utilización de recursos locales, por lo que las soluciones de diseño y las técnicas constructivas se ajustaban a los recursos accesibles en el territorio y éstos eran tratados de modo que no se agotaran.

Pero la corriente protecnológica advenida con la Revolución Industrial, comportó la percepción de la naturaleza como un elemento hostil, una imposición de la que la tecnología ofrecía la posibilidad de liberarse. Urbanística y arquitectónicamente hablando esta idea trajo consigo que las ciudades perdiesen el equilibrio y la integración con el entorno; los edificios se volvieron herméticos y se optó por el acondicionamiento climático que ofrecía la tecnología, una regulación artificial del clima interior con la introducción de sistemas activos, que sólo sería posible a costa de un elevado consumo energético. Todo ello enmarcado en una corriente de racionalización, funcionalismo, industrialización y estandarización de los procesos productivos que llevó a la arquitectura a abstraerse del lugar donde se construía, centrándose en el juego formal de los volúmenes, dando origen al llamado “estilo internacional”, que obvia las formas de habitar autóctonas.

Por entonces, el oro negro es objeto de deseo y veneración y la energía procedente de los combustibles fósiles se vuelve muy barata, lo que ligado a una percepción generalizada de la infinitud de los recursos, hace que todo, calefacción, iluminación, transporte…, se coloque en órbita de una energía y una tecnología mucho más frágiles y limitadas de lo que habíamos previsto y se firme con ellas un contrato en exclusiva que ahora buscamos el modo de rescindir.

Con la primera crisis del petróleo en la década de los 70 surge el interés la energía y por la arquitectura bioclimáticas, poniéndose de manifiesto la pérdida de una cultura muy sabia, adaptativa. La arquitectura exploró los recursos de los dispositivos de acondicionamiento ambiental pasivo con el reto de hallar un lenguaje arquitectónico capaz de incorporar con coherencia los dispositivos bioclimáticos, -asunto aún hoy por acabar de resolver- que terminaban siendo una yuxtaposición inconexa de ingeniosos aparatos para el control climático. En nuestros días, cuando reconducir los procesos humanos hacia las fuentes renovables y el consumo material mínimo se ha convertido en imperativo, resurge la necesidad de retornar a esas raíces. Sobre la mesa, pues, la insostenibilidad de nuestros asentamientos, fruto del modo en que se produce masivamente la edificación residencial, del modelo urbano que sirve de patrón a esa producción y de los hábitos de consumo asociados. Pero ¿por qué ahora? Todo cambió un día 11 de septiembre. El crudo es el riego sanguíneo de nuestro sistema económico y desde esa fatídica fecha occidente tomó conciencia de que son otros quienes capitanean ese barco… Los gobiernos occidentales se han puesto manos a la obra para buscar el modo de escapar de la dependencia de terceros en el suministro energético y promueven, con mayor o menor empeño, un viraje hacia las energías renovables y la reducción del consumo energético. Teniendo en cuenta que el texto que sustituirá al Protocolo de Kioto, que expira en 2012, el llamado Kioto II, incluirá dos sectores hasta ahora exentos de regulación y que se encuentran entre los mayores generadores de emisiones de CO2, el transporte y la construcción, los países de la Unión se apresuran a adaptar las correspondientes normativas. En España, el nuevo Código Técnico de la Edificación establece algunos parámetros de obligado cumplimiento para mejorar la eficiencia energética de las edificaciones. No en vano el ahorro energético en la construcción comienza con el propio diseño del edificio. Para mejorar la eficiencia energética de una edificación, el profesional puede jugar con aspectos como el emplazamiento, la orientación, los niveles de aislamiento, los materiales de construcción, los sistemas de climatización y el uso de fuentes de energías renovables.

No son pocos los profesionales implicados en la construcción bioclimática y sostenible, que califican las medidas impuestas en el nuevo CTE de imperfectas e insuficientes, pero no cabe duda de que constituye una herramienta para mejorar. Veamos primero, las características de una edificación bioclimática y, después, analicemos qué dice la normativa.

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

Este tipo de diseño arquitectónico permite aprovechar la energía térmica solar en climas fríos o el efecto invernadero de los cristales

Arquitectura bioclimática o la adaptación al medio

Mónica Daluz  18/05/2008

El término ‘arquitectura bioclimática’ hace referencia al diseño de los edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas propias del lugar donde se edifique, aprovechando los recursos disponibles, esto es, el sol, los vientos, la lluvia y la vegetación, para disminuir los impactos ambientales, intentando, al mismo tiempo, reducir los consumos de energía. Es, de hecho, una arquitectura de lógica, de sentido común.

La R4 House fue presentada en la pasada Feria Internacional de la construcción en Barcelona, Construmat 2007. Este proyecto de Luis de Garrido incorpora a las ‘tres erres’, recuperar, reutilizar y reciclar, una más: razonar. Se trata de un edifico con consumo energético cero, propone un sistema constructivo que permite la eliminación de los residuos y la reutilización de todos los componentes del edificio e incluye una vivienda mínima de 30 metros cuadrados flexible, reconfigurable y ampliable (el usuario puede ir adquiriendo módulos de 30 metros cuadrados).

También llamado diseño ambiental, ecodiseño o biodiseño, este tipo de arquitectura trata de armonizar los espacios y crear óptimas condiciones de confort y bienestar para los usuarios, tendiendo hacia la autosuficiencia de las edificaciones.

¿Cómo funciona?

La arquitectura bioclimática se caracteriza por su adaptación al medio y, así, la orientación del edificio, el efecto invernadero, el aislamiento térmico y la ventilación cruzada son los elementos básicos que se conjugan en estas edificaciones. Asimismo, la bioarquitectura toma en consideración la topografía, los vientos dominantes y los ángulos de incidencia del sol en las diferentes épocas del año; tiende a formas compactas en climas fríos, que reducen las pérdidas térmicas, y tiene en cuenta el dimensionado de las aberturas en función del asoleo, utilizando vidrios dobles, incluso triples en regiones frías, de poca emisividad y alta transmisión. Persigue, en definitiva, una correcta gestión de los sistemas pasivos de climatización.

La envolvente debe ser diseñada como un agente dinámico que interactúe favorablemente entre el exterior y el interior y viceversa; debe actuar como un filtro selectivo biotérmico, acústico, lumínico, etc. capaz de modificar favorablemente la acción de los elementos naturales, admitiéndolos, rechazándolos o transformándolos cuando así se requiera.

El aspecto fundamental de este tipo de diseño arquitectónico es el aprovechamiento máximo de la energía térmica del Sol cuando el clima es frío, por ejemplo para calefacción y agua caliente sanitaria es habitual la colocación de sistemas de captación de agua pluvial utilizando las azoteas de los edificios. En este sentido se aprovecha también el efecto invernadero de los cristales: el vidrio es transparente a las energías de la luz visible pero opaco a la energía del espectro infrarrojo, de modo que cuando la luz entra en el edificio a través del vidrio una parte se convierte en infrarrojo y ya no puede salir, lo que produce un calentamiento que es aprovechado para climatizar la estancia; es la base de los invernaderos en jardinería y agricultura y el mismo fenómeno que está causando el calentamiento del planeta.

Secreto en la piel

¿Qué se puede hacer desde el sector de la construcción para contribuir a la reducción del gasto energético? Era la pregunta que nos hacíamos al inicio de este reportaje. Infinidad de cosas, pero la envolvente térmica del edificio es el lugar más lógico por donde iniciar el viraje definitivo hacia un nuevo rumbo. Sin duda, la arquitectura biosostenible pone muy alto el listón; tal vez, hablar de biosostenibilidad en la edificación sea una utopía, pero nos sirve como punto de destino, un norte hacia el que dirigirnos. Así que distingamos entre bioclimatización y biosostenibilidad. El segundo término comprende un sinfín de factores que van desde la huella ecológica de cada material y solución arquitectónica a lo largo de todo su ciclo de vida, hasta los efectos que tales elementos tienen sobre la salud de los moradores de una vivienda. De modo que lo que veremos en los próximos años en materia bioclimática serán edificios más eficientes energéticamente, lo que no significa que las soluciones utilizadas tengan impacto cero sobre el medioambiente.

Los cerramientos son la parte que interacciona un edificio con el exterior, por lo que su envoltura constituye la base de las actuaciones para conseguir mayores eficiencias energéticas. En arquitectura bioclimática se deben hacer pieles que cumplan, a la vez, tener un enorme aislamiento, una gran inercia térmica y una porosidad que haga posible la ventilación a través de las propias paredes, con lo que evitar la pérdida energética.

Arquitectura solar pasiva o bioclimática

Las tecnologías solares pasivas son capaces de convertir la luz del Sol en calor utilizable, producir movimientos de aire para ventilar o enfriar, o almacenar ese calor para uso futuro sin la necesidad de ningún equipamiento eléctrico o mecánico. El uso correcto de estas tecnologías hará que el entorno de una vivienda se mantenga a una temperatura agradable, por medio del Sol, durante todos los días del año.

La arquitectura solar pasiva es sólo una pequeña parte del diseño de edificios energéticamente eficientes, que a su vez, constituyen otra parte del diseño sostenible. Las viviendas ecológicas ahorran energía, agua y recursos limitando la contaminación tanto en el interior como en el exterior. De forma similar, las viviendas autosuficientes aprovechan recursos como el agua de lluvia, la energía solar o la eólica, para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y fuentes intermedias de energía. Muchas veces se construyen partiendo de materiales reciclados para reducir el consumo de energía en la construcción.

Estrategias de diseño solar pasivo

La orientación en la construcción. Teniendo en cuenta la climatología local, se puede construir una casa orientándola de forma que reciba la mayor cantidad de radiación solar anual, evitando sombras en invierno y protegiéndola del exceso de radiación en verano. También se pueden utilizar técnicas basadas en recubrimientos vegetales.

Características de la construcción. La forma del edificio y su envolvente determinan la cantidad de superficie expuesta a la radiación solar, ajustando ésta a las necesidades deseadas. Las propiedades de los materiales de construcción elegidos sirven para regular la absorción, reflexión o transmisión de la energía captada.

Uso del entorno. La utilización de elementos naturales como árboles y plantas puede resultar útil para crear zonas de refrescamiento en verano y un escudo de protección del viento en invierno. Aunque no se clasifique dentro de las tecnologías solares pasivas, el uso de materiales aislantes térmicos se utiliza con frecuencia para reducir las pérdidas o las ganancias no deseadas de calor.

Edificio Pórtico: un edificio sostenible

Situado en el Campo de las Naciones de Madrid, se trata de un edificio sostenible de líneas rectas, en forma de ‘H’. El ahorro energético se aborda desde la minimización de requerimientos en el propio diseño arquitectónico. Consecuencia de ello es la forma del edificio, su configuración en forma de ‘H’, la flexibilidad y modularidad en la compartimentación, la cubierta y las pantallas solares de las fachadas Este y Oeste que, con una cortina metálica exterior, permiten la visión y el paso de la luz natural en el interior, a la vez que apantallan la radiación directa. Otras medidas que se han aplicado son: utilización de sistemas pasivos integrados en la propia arquitectura del edificio; utilización de sistemas centralizados que aprovechan los excedentes de unas zonas en beneficio de otras; incorporación de sistemas de enfriamiento naturales mediante la entrada de aire exterior; prohibición del uso de materiales como el PVC; eliminación de materiales interiores con alto contenido de volátiles o alta retención de polvo; consecución de tasas de ventilación elevadas con recuperación de energía mediante los sistemas de enfriamiento naturales, y tratamiento acústico de ambientes y bajo nivel de ruido en equipos e instalaciones, entre otras.

¿Qué es la arquitectura sostenible?

Una arquitectura sostenible es aquella que garantiza el máximo nivel de bienestar y desarrollo de los ciudadanos y que posibilita, igualmente, el mayor grado de bienestar y de desarrollo de las generaciones venideras y su máxima integración en los ciclos vitales de la naturaleza.

En la última edición de la feria Construmat tuvo lugar el II Congreso de Arquitectura Sostenible, foro donde se sentaron las bases para la definición de un modelo de arquitectura sostenible. Estas se recogieron en un documento, la Carta de Barcelona para la arquitectura sostenible, promovido por la Asociación Nacional para la Vivienda del Futuro (ANAVIF) y la Asociación Nacional para la Arquitectura Sostenible (ANAS), y del que reproducimos aquí algunos puntos sobre los que se fundamenta:

– Adoptar nuevas normativas urbanísticas encaminadas a conseguir una construcción sostenible (factor de forma de los edificios, distancia de sombreado, orientación de edificios, dispositivos de gestión de residuos, etc.).

– Aumentar el aislamiento de los edificios, permitiendo a su vez la transpirabilidad de los mismos.

– Establecer ventilación cruzada en todos los edificios, y la posibilidad de que los usuarios puedan abrir cualquier ventana de forma manual.

– Orientación sur de los edificios: disponer la mayoría de estancias con necesidades energéticas al sur, y las estancias de servicio al norte.

– Disponer aproximadamente el 60 por ciento de las cristaleras al sur de los edificios, el 20 por ciento al este, el 10 por ciento al norte y el 10 por ciento al oeste.

– Disponer protecciones solares al este y al oeste de tal modo que solo entre luz indirecta. Disponer protecciones solares al sur de tal modo que en verano no entren rayos solares al interior de los edificios, y que sí puedan hacerlo en invierno.

– Aumentar la inercia térmica de los edificios, aumentando considerablemente su masa (cubiertas, jardineras, muros), y favorecer la construcción con muros de carga en edificios de poca altura.

– Favorecer la recuperación, reutilización y reciclaje de materiales de construcción utilizados.

– Favorecer la prefabricación y la industrialización de los componentes del edificio.

– Disminuir al máximo los residuos generados en la construcción del edificio.

Vista nocturna del edificio Pórtico, ganador del premio MIPIM 2007 al Mejor Edificio de Oficinas del Mundo. Diseñado por el arquitecto Rafael de La-Hoz en colaboración con el estudio de arquitectura SOM (Skidmore Owings & Merrill).

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

“La preocupación por la sostenibilidad es sólo mediática”

Entrevista a Luis de Garrido, arquitecto

Mónica Daluz  25/05/2008

De Garrido eligió el hotel Omm, en pleno Paseo de Gracia de Barcelona, para mantener nuestra entrevista; un edificio diseñado por un dibujante de cómics… supongo que la elección ya fue un indicio de su ‘toque’ guasón. Irónico, descarado y contundente en sus afirmaciones, de Garrido es una extraña mezcla de ingenio y convicción, elementos ambos que coloca al servicio de un modo de entender la arquitectura y la vida. Ha hecho de la sostenibilidad su causa, una causa que él mismo da por perdida ante la impotencia frente a una sociedad esclava de la inercia y los poderes fácticos. Hablar con este Risto Mejide de la arquitectura fue tan sorprendente como divertido.

Luis de Garrido, arquitecto.

¿Cómo define usted ‘arquitectura sostenible’?

Es aquella que intenta cumplir con los siguientes cinco aspectos: optimizar los recursos, tanto naturales como fabricados, porque la construcción suele ser un despilfarro en todos los sentidos; disminuir al máximo el consumo energético; disminuir las emisiones y los residuos; incrementar la salud y el bienestar humano y disminuir costes. En definitiva, una arquitectura que permita la satisfacción de nuestras necesidades actuales, sin comprometer las de nuestros descendientes.

Cuando habla de disminuir al máximo el consumo energético ¿Se refiere a tener en cuenta todo el ciclo de vida de los materiales?

En efecto, no se trata sólo de que el edificio consuma poco, sino de mesurar la energía que se necesita para fabricar un material, transportarlo hasta el lugar donde se va a colocar, colocarlo… incluso derribarlo ¿Para qué voy a traerme una alfombra de Persia si aquí también hay alfombras, con todo el combustible que eso supone? Otra cosa es que la gente esté dispuesta a tener esos datos en cuenta; hay quien dirá: “pues yo me traigo la alfombra de Persia porque me da la gana”, y ante eso sólo cabe la reglamentación o la conciencia, o el sentido común y la profesionalidad.

Aparentemente la sociedad se está volviendo muy sensible al tema…

Usted lo ha dicho: aparentemente. En realidad la sensibilidad es sólo mediática; es la noticia que toca, pero a nadie le interesa como está hecho o de donde viene lo que consume. Sólo se hacen las cosas fáciles de hacer, como otorgar una clasificación energética a los electrodomésticos, con la única finalidad de informar al consumidor; éste, ante dos máquinas, una de clase A y otra de clase C, sólo si entre ellas hay poca diferencia de precio se queda con la A. No hay una reglamentación que obligue a fabricar sólo con clase A. Las empresas tienen carta blanca para seguir fabricando modelos “de los malos”…

La Administración va a otorgar un sello de calificación energética a los edificios…

El sello te lo das tú mismo cuando haces el proyecto y luego lo demuestras. Ese sello apenas tendrá utilidad. La gente no va a hacer ni caso.

Argumente esa aseveración

En un frigorífico el ahorro puede ser hasta del 50 por ciento de su coste de compra; merece la pena pagar un 10 por ciento más. Pero el supuesto ahorro en calefacción en un edificio con sello energético, entre el más eficiente y el menos eficiente, es ridículo frente a los miles de euros que al usuario le cuesta la vivienda… La gente comprará el piso de la promoción del al lado que, sin sello y por el mismo precio le regala un viaje al Caribe… El argumento de un pequeño ahorro (apenas 200 euros al año en el mejor de los casos puede haber entre una vivienda clase A y una clase D) no tiene validez alguna al referirse a las viviendas, ya que tienen un valor de venta un 30 por ciento superior al que deberían tener, y este sobreprecio es gratuito. No tiene correspondencia con nada. Por tanto es un argumento que sirve para un frigorífico, pero es ridículo para una vivienda realizada con la actual trama especulativa y de negocio fácil.

Pero los ciudadanos serán cada vez más conscientes de la importancia de sus elecciones en la preservación del planeta

Lo que beneficia al planeta no sólo es consumir un poquito menos es, sencillamente, que no lo intoxiquemos. Si utilizamos la energía del sol, da igual que una casa consuma mucho o poco; la energía es del sol. Que es gratis y natural. El problema está en los intereses fácticos, que siguen teniendo el poder de las fuentes de energía naturales. ¿Quién vende los captores solares? Al final son los mismos. Las medidas que se están adoptando son un proceso de enmascaramiento de intereses económicos. Lo único que se ha logrado es reducir las emisiones de CO2, pero sólo un poco, y en algunos países, ya que, de hecho, en España las emisiones han aumentado.

Así que ¿sólo un poco?

Le cuento. Sobre la Tierra caen más o menos 1.000 vatios por metro cuadrado, que se pueden captar según la tecnología y los dispositivos tecnológicos que se utilicen; no se pueden situar las placas solares de cualquier forma dentro de un edificio; el edificio Nexus, de Barcelona, es un caso de lo pésimamente que se pueden llegar a colocar… El Sol tiene la manía de salir siempre por el mismo sitio, dar la vuelta por el mismo lugar y ponerse cada día de igual modo. Así de aburrido. De manera que no puedes poner las placas solares donde te venga en gana por muy bonitas que queden; entre los arquitectos y el Sol hay una guerrilla… Muchos arquitectos siguen poniendo las placas donde menos les molestan, o en el mejor de los casos como elemento escultórico, funcionen o no funcionen, porque al ponerlas ese edificio se convierte, como por arte de magia, en ecológico…

Pues bien, de estos 1.000 vatios puede que, de forma milagrosa, se lleguen a obtener la mitad, pero las placas fotovoltaicas tienen una eficiencia energética del 15 por ciento, lo que significa que de los 1.000 vatios que llegan a la Tierra los días más soleados, vamos a recoger, como máximo 75 vatios por metro cuadrado de media; una malísima eficiencia, teniendo en cuenta además que el coste por kilovatio es de mas de 7.000 euros, sin instalación. La cantidad de placas que se necesitan es enorme y esas placas hay que construirlas, con una tecnología que sea rentable (lo que no significa que sea la mejor sino la que la gente esté dispuesta a pagar), con el correspondiente consumo de energía y de emisiones (los que fabrican placas están utilizando gas y electricidad) y a eso hay que sumar que la vida media de esos dispositivos es de 15 años. En su fabricación se ha utilizado energía, se han generado emisiones de CO2 y en 15 años serán pura chatarra. Ya ve, económicamente no se ha hecho nada y energéticamente, bien poco.

Urbanización “Ecopolis 3000”, en Rubí, Barcelona. Construcción sostenible en la que su autor, Luis de Garrido, ha buscado realizar un prototipo de vivienda, con diseño singular y alto valor añadido, para su promoción masiva.

Todo este asunto parece una conspiración, un engaño a gran escala…

Es una operación de puro marketing. Es una propuesta en base a que el ciudadano está predispuesto a oír un discurso ¿desde cuándo la gente se ha comprado un coche porque emita 20 gramos menos por kilómetro? Es lo que toca…, llega a veces a extremos ridículos como la publicidad de ese fabricante de quesos que miente descaradamente al afirmar tener un cero por ciento de emisiones de CO2. Si analizamos cuanto existe ahora mismo en materia ‘bio’, vemos que una buena parte es una auténtica farsa.

Si el asunto es tan evidente ¿por qué no hay más leyes reguladoras?

No interesa. Si es tan evidente que el tabaco genera problemas ¿por qué no se prohíbe? Lo mismo con los coches, los electrodomésticos… La razón es que cada cuatro años hay elecciones; todo es un entramado de intereses, un maquillaje. Si se hubiera hecho tanto como se dice ¿por qué este año hemos contaminado más que el año pasado?

¿Entonces? ¿Cuál es la solución?

La gente se mueve por modelos; por el “culo veo, culo quiero”, con perdón. “Si aquel lo tiene ¿por qué yo no?” Se trataría de empezar a que determinadas personas de nivel o ciertos famosillos tengan casas ecológicas de verdad, que corra la voz… No tiene nada que ver ni con la Administración, ni con los arquitectos, por lo menos aquí, en una sociedad como la española…

¿Que sea la demanda la generadora de oferta?

Exacto. ¿Por qué señalizan bien las carreteras? Porque hay miles de accidentes en una curva, y al final le acaban poniendo tantas señales que parece una pista de aterrizaje extraterrestre. Así funciona la Administración: tarde, exageradamente y mal; sólo para llamar la atención.

¿Está usted pensando en cierto documento regulador?

Por supuesto, el CTE llega tarde y es muy malo desde el punto de vista de la sostenibilidad, se ha hecho sólo para llamar la atención de la opinión pública y justificar alguna acción por parte de la Administración. ¿Por qué no regula sistemas constructivos, tipologías arquitectónicas, materiales, pinturas, soluciones constructivas, aislamientos…? Sólo regula lo que es fácil de regular, con independencia de su utilidad. Punto. No es que le falte algo, es que no tiene casi nada. El Código Técnico de la Edificación no tiene nada que ver con la sostenibilidad ni va a ser solución de nada porque sólo se centra en incrementar un poquitín el aislamiento para reducir -supuestamente- el consumo energético, que eso sí es una buena cosa en los países cálidos, en España no. En España, el CTE va a reducir un poquito el consumo energético en invierno, pero lo va a aumentar enormemente en verano, ya que indirectamente, obliga a la colocación de más dispositivos de aire acondicionado en los edificios.

Dígame algo bueno

El documento no nombra la palabra sostenibilidad en ningún momento, aunque regula algo el consumo energético. Se reduce a cuatro apartados que tienen que ver con los aislamientos, la iluminación, las calderas y la utilización de energías alternativas; solo regula esas cuatro cosas de las miles que se pueden hacer. Los políticos y las empresas han sido quienes han adornado y añadido la palabreja… Lo que dice el CTE es que tenemos que aislar un poquito mejor los edificios; obliga a poner placas térmicas para generar agua caliente, en algunos edificios; deben ponerse calderas más eficientes y hay que colocar sistemas de iluminación más eficientes.

Este arquitecto valenciano de currículum impresionante, es también doctor en Arquitectura y en Informática. Además, desde el año 1987, Luis de Garrido ha realizado una incesante labor docente y divulgativa, impartiendo conferencias y seminarios en todo el mundo sobre: Inteligencia artificial, Diseño creativo, Diseño publicitario, Arquitectura sostenible, Planeamiento urbano sostenible, Reciclaje sostenible de la ciudad, Arquitectura para la felicidad, Edificios Inteligentes, Arquitectura multimedia, Alimentación, Longevidad, y Salud del Hábitat y Sociología.

La proliferación de edificios bioclimáticos ¿será un plus de valor añadido para contrarrestar la caída de precios del mercado inmobiliario?

Seguramente. Si la gente no compra el promotor sabe que ya no hay chollo; si el producto no se vende se lo tiene que replantear, no por argumentos ecológicos, científicos o éticos, el promotor, por definición, no tiene esos valores, sino por mercado. “Si lo que está de moda es lo ‘eco’, pues eso haremos…” El gran problema es que la gente piensa que ser ecológico es un depósito para recoger agua o poner unas placas en la azotea.

¿Cómo puede el consumidor saber si lo que le ofrecen es verdaderamente un edificio sostenible?

No lo va a saber nunca. Siempre se ha dicho que el consumidor tiene que tener información y que en base a esa información va a elegir. Pero si el consumidor no se lee ni la etiqueta de ingredientes del tomate frito, ¡como se ve a leer la memoria de calidad del edificio! Pero es que aunque la lea, no tiene ni formación, ni referencias, ni argumentos para saber si lo que lee es bueno o malo.

¿Están hoy preparados los profesionales para abordar la sostenibilidad en la edificación?

Si, hoy y toda la vida. Pero al arquitecto es al último que le interesa ¿Por qué va a complicarse la vida? A no ser un arquitecto como yo, y algunos pocos mas, que nos hemos impuesto por vountad propia esta actividad, porque vemos que es lo sensato y de sentido común. Los arquitectos que construyen mucho no tienen tiempo para este tema… Si no dan abasto, como van a tener tiempo de estudiar, reciclarse y ponerse al día. Además, hay que tener en cuenta que se necesita mucho tiempo y esfuerzo para hacer una verdadera arquitectura sostenible.

Y qué me dice de la rehabilitación

El concepto actual de rehabilitación de dejar las cosas como siempre han estado, tiene que cambiar. Hoy la rehabilitación es una mezcla entre arqueología y Disneylandia. No se atreven a hacer algo actual. No es que los arquitectos sean malos es que son fácilmente vendibles, no se ponen en su sitio y se esfuerzan poco. ¿Se ha fijado que muchos edificios interesantes y creativos los hacen profesionales que no son arquitectos…?

Una ironía…

Muy significativa.

Pero hay cada vez más personas interesadas en habitar en una vivienda más ecológica y saludable

Sí, viviendas particulares biosostenibles ya hay muchas… Se trata de arquitectos jóvenes, con poco trabajo, y les hacen la casa a sus familiares y amigos… Pero urbanizaciones bioclimáticas no hay más de tres o cuatro, y edificios, lo mismo. Hay uno en Madrid, el edificio Pórtico, de Rafael de La-Hoz; ese edificio tiene mucho mérito. Aunque, desde mi punto de vista, se podría haber hecho algo mas efectivo, y muchísimo más económico.

El edificio de la Expo de Zaragoza será bioclimático…

Es un bosque de columnas de cerámica por las que tiran agua y al rezumar refrescan el ambiente, bajando la temperatura 4 o 5 grados. Pero eso no es un edificio, es una escultura. Lo que se ha buscado es el efecto mediático no la sostenibilidad. El edificio no aporta nada, y no tiene el menor interés desde el punto de vista arquitectónico y sostenible. Sólo es un reclamo mediático, pagado por la industria de la cerámica. Los intereses comerciales están latentes.

¿Cree que va a ir in crescendo el que la gente encargue este tipo vivienda sostenible?

No. Hace 20 años que me dedico a esto -fui el primero en España- y llevo oyendo lo mismo desde entonces: que si te vas a hacer de oro, que si es el futuro… y cada vez tengo menos trabajo. La gente lee que existen casas sostenibles y cree que cumpliendo la normativa actual ya se consiguen. Por ello y, debido a la gran cantidad de arquitectos que hay en España, todos tienen algún amigo o conocido que es arquitecto, y por confianza, se lo encargan a él, en lugar de confiar en un especialista. El amigo arquitecto será una barrera a la sostenibilidad; a no ser que le digas tú que ponga tal o cual pintura, él va a utilizar los materiales que siempre ha puesto, para no pensar…

En los próximos años veremos mucha información en los periódicos, pero será un castillo de naipes, sólo humo; se hablará mucho, se presentaran a la prensa proyectos de edificios sostenibles, pero no se darán argumentos, y ningún periodista va a decir que tal o cual proyecto es una tomadura de pelo… Ahora está de moda, pero dentro de tres años habrá pasado la moda de la sostenibilidad sin apenas haberse construido edificios sostenibles. Es muy lamentable.

Lo que está claro es que los proveedores de materiales ecológicos van a ver ampliado su mercado

Eso es lo que va a ir mejorando. Las pinturas, por ejemplo serán más ecológicas, de modo que el amigo arquitecto, de forma indirecta, acabará poniendo pintura ecológica.

El tema de la salubridad es un buen argumento par sensibilizar al consumidor

Sí, pero lo que no se ve es muy difícil de demostrar.

Hábleme de las geopatías de los edificios

Las ondas electromagnéticas en contacto permanente con las personas resultan muy perjudiciales para la salud, la cuestión es dar con profesionales capaces de detectar y definir estas geopatías; es un tema muy escabroso, un campo en el que se requiere una precisión milimétrica y en el que está actuando cantidad de gente no profesional. Lo mismo ocurre con el Feng Shui. Te tienes que fiar, pero ¿en base a qué? Es un problema; no hay escuela, nadie te da un titulo que certifique tus conocimientos. Le pondré un ejemplo. En el año 95, cuando se inauguró el Master Edificios Inteligentes y Construcción Sostenible, que dirigí, en la Escuela de Aparejadores de la Universidad Politécnica de Barcelona, invité a un grupo de 10 profesores, por separado, sin que ninguno supiera del requerimiento hecho a los otros nueve, y les pedí que, como expertos en la materia, -adular el ego funciona de maravilla-, me hicieran un informe de geopatías del edificio en cuestión. Todos me dieron sus planitos y… ¡tan sólo dos coincidieron en su diagnóstico! El resto, no se parecían en nada unos a otros.

Cambiando de tercio, sus intervenciones en Construmat son siempre impactantes; después de la Vitro House y la 4R House el listón está muy alto ¿Con qué nos va a sorprender en la próxima edición?

En este momento estamos en fase de negociaciones con la organización de la feria, no hay nada cerrado, pero éste es el proyecto: se llama 1D-House, una casa ecológica de base prefabricada de hormigón que se construye en un solo día. Como primicia le diré, y de este extremo todavía no está informada la organización de la feria, que un ala, bien una habitación o un atrio central, aún no lo sé…, estará hecha de sacos. Me interesa el saco. Es el único material que te permite construir un edificio en cualquier parte. Te lo llevas vacío y lo rellenas in situ. Es muy interesante hacer estructuras: colocarlos uno encima de otro, hacer un muro con ellos y luego compactarlos. Por ahí irá la cosa…

Es usted muy ingenioso; se nota que pone todo su ser en su trabajo

Es lo que me hace vivir. Aunque a veces tengo la sensación de estar en un espectáculo circense, de ser un payaso, porque hago cosas que no hace nadie, y mientras, los demás están ganando dinero; mi impacto en la sociedad es sólo mediático. A la hora de la verdad la sociedad se mueve por dinero, por inercia, el stablishment no deja espacio para transformaciones.

Así, a pesar de sus innovadoras propuestas, si le pregunto por la arquitectura que viene, sobre lo que veremos en el futuro, intuyo que nada nuevo bajo el sol…

Seguirá igual que hasta ahora. Va a haber más de lo mismo. Hace 20 años la manera de construir era igual que ahora, excepto pequeñas modas, en nuestros edificios hace el mismo calor, el mismo frío y se consume la misma energía. No hay grandes cambios de base.

¿La razón es que no hay grandes cambios político-sociales?

Ahora hay una bonanza económica que no generará transformaciones profundas. Tendría que haber una crisis ecológica de verdad, que a la gente no le salga agua por su grifo, que se muera intoxicada… Entonces habría un cambio radical de las posturas de todos…

Mejor nos quedamos como estamos ¿no le parece?

Pues sí …

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

“Con el tema de la bioconstrucción se trata de vivir mejor”

Reflexiones con Antoni Solanas, arquitecto

Mónica Daluz  26/05/2008

Su estudio rebosa paz, su persona, dulzura y empatía, y su discurso, rigor y coherencia. Le pregunto sobre el hoy por hoy de la construcción sostenible y me responde lamentándose por esa arquitectura del espectáculo, mediática, que hoy impera y que “olvida estas cosas…”, dice con expresión resignada. Para este hombre comprometido hasta la médula con la causa de la sostenibilidad, pero cauto y escrupuloso en sus aseveraciones, es del todo incomprensible que “no sólo los arquitectos hayan olvidado esa cultura de la construcción tradicional, que tenía en cuenta los fundamentos de la arquitectura sostenible, sino que el usuario también la haya olvidado; ¿cómo es posible, por ejemplo en Barcelona, que los pisos orientados a Sur, no sean más caros, no tengan un mayor valor en el mercado, que los orientados a Norte?” se pregunta.

Antoni Solanas, arquitecto.

Solanas interpreta la bioconstrucción desde una perspectiva global: “se tata de vivir mejor”, asegura, y hace hincapié en la escasa salubridad de los ambientes que hemos creado: “El tema de la salud es gravísimo. No somos conscientes de la cantidad de influencias negativas que estamos recibiendo con las radiaciones electromagnéticas, la contaminación química y biológica, etc.; se trata de riesgos multifuncionales, tal vez por separado no sean peligrosos pero si se suman los efectos de las radiaciones de los electrodomésticos, las emisiones tóxicas de muchas pinturas y otros materiales de construcción, las radiaciones de tierra, más el estrés con el que vivimos… nos damos cuenta de que nos hemos convertido en una sociedad enferma”. En este sentido advierte de la necesidad de ser rigurosos en la utilización de los materiales en la construcción bioclimática, porque “no todos los materiales reciclados son inocuos -subraya-, debe tenerse en cuenta el proceso químico por el que pasan para devolverles las propiedades que han perdido; no se trata de estar en contra sino de tener en cuenta los efectos secundarios que su uso comporta.”

Antoni Solanas compagina la actividad libre de la profesión con la participación en diversas instituciones públicas vinculadas a la misma. Es Premio Ciudad de Barcelona 1987 por la rehabilitación de la fachada de la casa Granell, y miembro del equipo finalista del Premio FAD 1990 y del premio Década 2.000 por la Biblioteca Joan Miró en Barcelona. Ha sido Tesorero del Colegio de arquitectos de Cataluña y Presidente de la Cooperativa Jordi Capell, y actualmente preside la Agrupación AuS del CoAC. Ha desarrollado su interés por fomentar la aproximación entre la arquitectura y la sostenibilidad mediante el ejercicio privado de la profesión, la divulgación y la gestión.

El pasado mes de abril presentó el segundo volumen de su libro ‘Vivienda y sostenibilidad en España”.

Detalle de la pérgola de tubos al vacío (para frío o calor) del edificio La fábrica del sol. Obras de rehabilitación/remodelación de un edificio modernista en Barcelona que será un centro divulgador de la construcción sostenible. Proyecto de Toni Solanas.

El Código Técnico de la Edificación, un instrumento imperfecto pero necesario

Sin perder su singular equidad, Solanas comentó el nuevo Código Técnico de la Edificación del que dijo que “aunque se trata de un instrumento muy imperfecto, con pocas herramientas y poca amplitud de miras, tan sólo orientado a reducir el consumo de energía, es el camino a seguir”. Para Solanas el punto de mira debe situarse en la rehabilitación: “El tema de los aislamientos del parque inmobiliario actual es el primero que debe abordarse. Dentro de la normativa, la rehabilitación es sólo una coletilla; el Código no ha elaborado bien ese apartado…, pero confiemos en que los técnicos de la Administración san lo suficientemente flexibles como para ir al espíritu de la ley más que a la letra pequeña.” Al hilo de esta cuestión pone un ejemplo de lo más ilustrativo sobre las contradicciones de la normativa reguladora: “A mí, -explica- ¡me han prohibido poner placas solares y colocar una caldera de biomasa…!”

Fachada de la Fábrica del sol, que incorpora placas fotovoltaicas para generar electricidad.

La formación fue otro de los temas abordados durante la conversación, asunto sobre el que Solanas explicó que “falta formación para todos: para los técnicos, los operarios, las empresas constructoras, los usuarios… Se trata de un tema básico, pues el cambio climático es un problema urgentísimo, y el de la escasez de las primeras materias y la subida de precios de los alimentos y los recursos… en pocos años veremos cosas que hoy no podemos ni imaginar. Nos hemos de preparar ya, y de manera masiva. Si no, la naturaleza ‘hablará’…”.

Con tono elocuente y pausado advierte que la especulación como medio de enriquecimiento es “cosa arriesgada”, -dice-. “En este país -prosigue- el sector se ha enriquecido con la especulación del suelo; eso tiene un precio y se está pagando ahora. Es falso que la oferta y la demanda lo regulen todo; es la oferta la que regula y los bancos los que fijan los precios de los pisos en función de lo que la gente puede pagar. Eso del mercado es una mentira, una falacia, es lo que dice todo el mundo para eludir la responsabilidad. El mercado funciona porque unos cuantos lo dirigen.”

De nuestra charla me quedo con dos de los retos de futuro que Solanas propone abordar, dos asignaturas pendientes sobre las que los sectores implicados deberán trabajar: la realización de estudios serios de ciclo de vida en materia de emisiones de CO2 y la resolución del divorcio entre arquitectura moderna y arquitectura bioclimática, “dos mundos”, dice, “que tienen aún mucho que aprender el uno del otro”

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

El documento establece las bases para un diseño eficiente de los edificios

Es de ley: el nuevo Código Técnico de la Edificación

Mónica Daluz  26/06/2008

El Código Técnico de la Edificación es una herramienta que pretende incorporar buenas prácticas en el diseño eficiente de los edificios y lo hace estableciendo una serie de exigencias en materia de demanda energética de los mismos, que afectan a factores como el diseño, la configuración, la construcción y la orientación. El documento establece las condiciones para el diseño de una envolvente con unas características adecuadas para limitar la demanda energética necesaria y alcanzar el bienestar térmico en función del clima de la localidad, del uso del edificio y del régimen de verano y de invierno.

Los profesionales disponen de una serie de Guías Técnicas, bien sobre materiales aislantes, donde se detallan las propiedades de los materiales y de las técnicas de instalación con los parámetros de transmitancia térmica descritos en el CTE, bien sobre cerramientos, donde se enumeran las propiedades de los materiales de vidrio más innovadores, las características de los marcos y donde se explica, entre otras cosas, cómo evitar los puentes térmicos en ventanas. Y es que según cifras del Consejo General de Arquitectura Técnica de España, el 40 por ciento de las fugas de calor se producen a través de las ventanas y cristales exteriores.

Innovación imprescindible

Las nuevas exigencias legislativas requerirán de un esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación para proveer al mercado de materiales que satisfagan los requerimientos de una construcción sostenible, y desarrollar técnicas de construcción menos intensivas en el uso de la energía y técnicas de residuo cero.

Bioclimatización: mejorar el confort térmico

El CTE no impone la construcción sostenible sino que establece unos parámetros para incrementar la eficiencia energética de los edificios. Para conocer mejor el nuevo Código hablamos con Eva Paris, Directora del Gabinete Técnico de Colegio de Arquitectos Técnicos de Barcelona, que nos explica también algunos aspectos sobre bioclimatización: el modo de conseguir el mayor confort térmico con métodos pasivos.

Eva Paris

Centrándonos en la fachada de los edificios, cabe decir que el CTE, por el momento, no regula los materiales…

No; deja abierto al constructor la utilización de cualquier material, pero debe tener unos espesores determinados para cumplir unos coeficientes que irán en función de la zona geográfica donde se construya; existen unas tablas que determinan esa relación.

Más cosas a tener en cuenta en la envolvente

La cámara de aire; la envolvente debe transpirar para evitar humedades.

¿Y los huecos?

Las ventanas deben cumplir con unos parámetros de estanqueidad, resistencia al viento y permeabilidad, además de tener en cuenta la situación de las mismas, los gruesos de la perfilería y el aislamiento.

Para una construcción biosostenible, la mejor opción sería la carpintería de madera. ¿De nuevo, aquí no se regulan materiales?

Según el CTE la carpintería puede ser de aluminio, de PVC…, se trata de que cumpla con los coeficientes establecidos, que son los que garantizan un buen aislamiento.

Cubiertas verdes

Las cubiertas vegetales limpian el aire de dióxido de carbono, actúan como aislante térmico y acústico y regulan la humedad ambiente. En Alemania el 15 por ciento de los edificios de nueva construcción tienen cubierta verde, y en Berlín se obliga a las naves industriales a que la adopten. Se calcula que el coste adicional que supone una cubierta verde frente a una convencional se sitúa alrededor del 20 por ciento. El primer factor a tener en cuenta a la hora de colocar una cubierta vegetal es la sobrecarga que la estructura del edificio puede soportar, lo que irá en función de si es esta extensiva (sólo para hierba o pequeñas plantas) o intensiva (requiere una capa de tierra más gruesa, se pueden plantar pequeños árboles y permite ser transitada).

En la imagen, el Centro de Turismo Rural y Restaurante “Casas del Río”, en Requena, Valencia, obra de Luis de Garrido. Un conjunto arquitectónico perfectamente integrado en el entorno en el que destacala cubierta ajardinada de alta inercia térmica, que además de un adecuado aislamiento, ayuda a mantener estables las temperaturas del interior del edificio, en invierno y en verano.

¿No se podrán utilizar ventanas sin puente térmico?

No. El CTE nos conduce a colocar ventanas de doble vidrio y con puente térmico.

Otra parte importante de la envolvente es la cubierta… ¿Qué novedades introduce el CTE en este ámbito?

El Código establece también parámetros sobre aislamiento e impermeabilidad pero quizás lo más destacado sea la obligatoriedad de colocar placas de captación solar, bien térmica o fotovoltaica en determinado tipo de edificios, para acumular el agua caliente sanitaria, lo cual comporta cambios en el diseño de las cubiertas, tener en cuenta el aumento del peso, el mantenimiento…, y todo ello incrementa de alguna manera el precio. No va a ser fácil.

Y justo ahora que el sector está prácticamente en punto muerto…

Sin el ‘prácticamente’… Lo cierto es que han bajado considerablemente las ventas y los profesionales han ralentizado su nivel de actividad. El mercado se orienta ahora hacia la rehabilitación, campo que está muy relacionado con la sostenibilidad…

Permítame una ecopregunta: ¿Vamos a ver proliferar las cubiertas invertidas ajardinadas, las famosas ‘cubiertas verdes’?

La cubierta verde sería una buena opción a considerar, pero hay que tener en cuenta, sobre todo, el sistema constructivo para evitar posibles patologías vinculadas al crecimiento de las raíces de las plantas y a filtraciones de agua que causarían goteras. La impermeabilización tendría que ser preferiblemente en caucho, pero actualmente el material que más se está utilizando son las láminas bituminosas, que no son las más adecuadas para cubiertas verdes.

Ahora la pregunta que todos deben hacerle: ¿cómo se traducen todas estas medidas en incremento de costes?

Sí, es la pregunta ineludible… Existe la idea de que seguir las pautas de eficiencia energética y sostenibilidad encarece, y aunque al inicio hay un incremento de coste de en torno al 10 por ciento, a la larga supone un ahorro porque se utilizan recursos naturales y energías renovables.

¿Al consumidor le falta conocimiento y concienciación?

Totalmente. He visto casos de nuevos propietarios que quitan el acumulador de agua porque ocupa espacio y les estorba; no tienen en cuenta que se trata de un sistema con el que ahorrarán; han comprado ‘X’ metros, y los quieren todos útiles…

Una pena…

Estamos en un momento de cambios, y cualquier cambio necesita un proceso que requiere tiempo.

“La certificación energética de los edificios será clave”

Carlos Rodero, Director Técnico de Desarrollo y Aislamiento de Saint Gobain, nos da también su visión sobre el nuevo Código.

Carlos Rodero

¿Cómo vive el sector la puesta en marcha del nuevo CTE?

Esperanzado. Estamos convencidos que de éste es un buen camino aunque, evidentemente, se queda corto.

¿En qué medida condicionará la oferta de productos y soluciones de las empresas del sector?

Para empezar, los acristalamientos simples están olvidados, de hecho, si se han seguido fabricando ha sido por la presión del constructor, que ha “arañado” por esta partida.

También habrá que olvidarse de aquellas carpinterías que tengan poca estanqueidad al aire, así como de las puertas correderas, pues hoy por hoy no existen en el mercado correderas que cumplan con los valores límite, así que los cerramientos de vidrio serán practicables.

Otro elemento a destacar es el aumento de la colocación de suelos flotantes para reducir el ruido de piso a piso e incrementar así la confortabilidad del usuario.

¿Qué se puede hacer para promover el ir más allá de la normativa?

Un elemento clave será la certificación energética de los edificios. El cumplimento del CTE otorgará una D o una C ‘peladas’ y será el propio usuario quien exija niveles superiores de eficiencia a la hora de comprar su piso. Siempre que ello no suponga un incremento excesivo del precio. Se trata de costes perfectamente asumibles. Otra cosa será la política de precios de los promotores y constructores, pero si al usuario se le aporta información y conocimiento, va a querer más eficiencia en su vivienda.

¿Qué le falta al CTE?

Entre otras cosas, opino que los valores límite de transmitancia térmica del envolvente son pobres…

Para ponernos al día, habrá que volver la vista atrás…

Perdimos la senda de calidad en la década de los 60 y 70 y debemos volver a ella. Los arquitectos deben recuperar algunos elementos y soluciones constructivas tradicionales. Pienso que el mayor enemigo de las personas en las viviendas son las máquinas, debemos volver a la climatización natural; eso nos obliga a pensar, a usar la inteligencia, y eso es bueno…

¿Cómo les está afectando el “parón” del sector inmobiliario? ¿Lo compensan con el mercado de la rehabilitación?

Todos pensábamos que la caída sería lenta… pero a la vista está que no ha sido así; no cesan las informaciones en los medios sobre suspensiones de pago de empresas constructoras y demás cifras desalentadoras. Tradicionalmente, en efecto, cuando baja la obra nueva, las constructoras reenfocan su actividad hacia la rehabilitación. Esa es nuestra esperanza…

“Los edificios bioclimáticos no deben ser un capricho”

Ingo Vosseler, jefe de producto fotovoltaico de Vidursolar nos habla acerca del futuro de la construcción bioclimática.

Ingo Vosseler

¿Cree que la proliferación de edificios bioclimáticos es una tendencia al alza? Si es así, ¿en qué ámbito de la construcción tendrá más fuerza y por qué?

La edificación bioclimática será una necesidad para poder combatir la dependencia energética de Europa y el cambio climático. Tendrá que aplicarse en todos los ámbitos de la construcción. No debe de ser un capricho de ‘alto standing’, pues se pueden construir edificios bioclimáticos con muy poco o ningún sobrecoste, pero que muestran unos beneficios económicos importantes a medio plazo.

¿Es, y será, el vidrio, el “rey” de los cerramientos bioclimáticos? ¿Qué otros materiales veremos desfilar en este campo?

Nosotros, desde nuestra experiencia en el sector del vidrio apostamos por el vidrio fotovoltaico que se comercializa bajo la marca Vidursolar.

¿Qué evolución está teniendo este producto en el mercado español así como en el resto de países de nuestro entorno?

La integración arquitectónica es una solución muy interesante para aprovechar los beneficios de la tecnología fotovoltaica de manera óptima. En España, hoy por hoy es un mercado casi inexistente, pero notamos un interés creciente. En los países centroeuropeos, sobre todo en Alemania ya hay bastante experiencia con este tipo de construcciones pero todavía queda mucho camino por recorrer, sobre todo porque las soluciones existentes aún deben ofrecer más opciones de adaptación a la arquitectura.

¿Cómo cree que va a evolucionar la industria del cerramiento en los próximos años en relación a los nuevos requerimientos de eficiencia energética de los edificios?

Cada vez habrá que incorporar más soluciones eficientes, tanto pasivas de ahorro energético como activas con elementos de generación energética como el vidrio fotovoltaico y los captores solar-térmicos integrables.

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

“La fachada ventilada va a cobrar cada vez mayor importancia”

Entrevista a Jessica Ferrer, del Departamento Técnico de Rockwool

Mónica Daluz  07/07/200

Por su parte, Jesica Ferrer, del Departamento Técnico de Rockwool, nos habla del ahorro energético en la construcción residencial.

Jesica Ferrer

Coméntenos los resultados obtenidos tras los múltiples proyectos experimentales que Rockwool ha llevado a cabo en materia de ahorro energético en viviendas.

En estos momentos lo más destacado es el ahorro que se consigue en casas de bajo consumo energético. Su consumo es tan sólo de 30 kilovatios por metro cuadrado. Como ejemplo disponemos del edificio de bajo consumo monitorizado que alberga las oficinas de Investigación y Desarrollo en Hedehusene, Dinamarca, y otro proyecto a escala nacional en Caparroso, en Navarra. Se trata de unas viviendas de bajo consumo energético en las que se han aplicado los valores límite de acuerdo con el estudio CTE Plus realizado por el Cener, y que serán monitorizadas durante los próximos dos años.

Además, según nuestros estudios realizados en colaboración con el Centro Nacional de Energías Renovables, se ha demostrado que con la utilización de las técnicas de eficiencia energética de ‘la casa de bajo consumo’, la energía consumida en calefacción puede reducirse hasta un 40 por ciento, ahorro que, sin duda, compensa la inversión adicional.

¿Cuál es el incremento medio del coste de una vivienda eficiente?

Se calcula un sobrecoste en torno al 10 por ciento, para una vivienda media y para un estándar de confort normal, esto es, que cumpla al mínimo con el CTE, con una D en su etiqueta energética.

Detalle de una pared medianera aislada con lana de roca Rockwool.

¿Cómo va a digerir el mercado este incremento?

Un elemento que, sin duda, va a contribuir a que mejoren las instalaciones y a justificar ante el usuario ese coste adicional es la certificación energética de los edificios.

¿Cuanto más aislamiento, mejor?

El aislamiento lo que hace es mantener la temperatura interior, de modo que éste debe ir acompañado de una estrategia de ventilación, cruzada o forzada. En efecto, cuanto más aislamiento siempre es mejor, pero en según qué climas debes contribuir con una fachada ventilada que atempere y que funciona tanto en verano como en invierno. La fachada ventilada va a cobrar cada vez mayor importancia, teniendo en cuenta que la temperatura media va a subir… Aunque, por supuesto, la solución en cada caso dependerá de las condiciones climáticas de la zona; en zonas pluviosas con viento oeste por ejemplo, como Galicia, no es recomendable el uso de la fachada ventilada ya que un material expuesto de forma constante a lluvia y viento acabará mojándose, por lo que su conductividad térmica aumentará y perderá capacidad de aislamiento.

Las nuevas exigencias en materia de aislamiento recogidas en el CTE tienen que haberles favorecido… ¿es así? ¿Han experimentado crecimientos atribuibles a tales medidas?

En efecto, la demanda media por zona climática ha experimentado un incremento de 2 centímetros para cumplir con el Código Técnico al mínimo; nuestros clientes piden cada vez más espesores, antes del CTE era impensable… y con la certificación energética se tenderá a incrementar aún más los espesores.

Certificado de Eficiencia Energética

Desde el pasado 31 de octubre existe la obligatoriedad de aplicar la Certificación de Eficiencia Energética para edificios de nueva construcción y también para rehabilitaciones de edificios existentes con una superficie útil superior a 1.000 m2 donde se renueve más del 25% del total de sus cerramientos.

Etiqueta de Eficiencia Energética: a cada edificio se le asignará una clase energética de acuerdo con una escala de 7 letras y 7 colores que van desde el edificio más eficiente, Clase A, al menos eficiente, Clase G.

¿Qué le parece a usted la moda de hacerse la casa de paja y barro? ¿No me negará que es lo más natural que hay…?

Son los materiales más limpios; eso es indiscutible. Es más, me parece muy bien que una familia opte por construirse una vivienda de este tipo, pero eso es factible en un entorno rural, donde es el propio usuario quien asume la responsabilidad y donde estos materiales son sostenibles. Además, hay otro tema y es que para entrar en el mercado, la Directiva 89/106/CE de productos de construcción exige el marcado CE a todos los productos de la construcción, inclusive los aislantes. Para obtener el marcado CE hay que cumplir unas exigencias de calidad que algunos productos naturales, como por ejemplo la tierra o la paja, dada su composición irregular, difícilmente pueden cumplir al no ser fabricados en línea. Asimismo para poder cumplir en materia de protección al fuego o salubridad con la normativa hay que procesar algunos de estos materiales naturales, lo que implica añadir aditivos que si no se tratan correctamente también tienen un impacto sobre el medio ambiente.

¿Y cuál es el impacto del producto que ustedes comercializan, la lana de roca?

La lana de roca no es un material renovable, se trata de roca basáltica mezclada con resinas y aceites y para fundir esa roca se utiliza carbón, combustible fósil no renovable. No obstante si se analiza el ACV de la lana de roca, la durabilidad del producto y el ahorro de CO2 en calefacción y refrigeración a lo largo de su vida útil, la balanza se equilibra.

¿Algo más que alegar sobre los materiales “limpios”?

Bueno, la aplicación de tales materiales depende de la benevolencia de los ayuntamientos, de la necesidad o no de un préstamo bancario para la financiación de la obra y de las aseguradoras. Estos últimos son reacios a estos materiales, dado el desconocimiento de los mismos y la falta de normativa que los regule adecuadamente.

Temas para la reflexión

En las últimas décadas la sociedad ha experimentado cambios rotundos tanto medioambientales como sociales, que obligan a una reflexión sobre la manera de construir edificios y de diseñar nuestras ciudades, teniendo en cuenta que la construcción es la actividad humana que más residuos genera y más energía consume. A los problemas medioambientales, como el calentamiento global, la escasez de agua, la contaminación, el agotamiento de los recursos o la reducción de zonas verdes, vienen a sumarse nuevos retos sociales, como la multitud de tipologías familiares, los movimientos migratorios, la disminución del espacio vital o el precio de la vivienda. Asuntos todos ellos que deben formar parte del debate.

Esta fase de reflexión incipiente deberá hacer un zoom out, “abrir el foco”, para que los resultados no sean parciales, sino, como requiere la época en que vivimos, globales. En conjugar el pensamiento global con la actuación local se hallará, seguramente, la clave del éxito: aprovechar soluciones globales pero adaptadas a los recursos locales.

El advenimiento de nuevos modelos de edificación no es fácil. Romper con la estandarización requiere un período de experimentación y hoy parece que sólo hay espacio para tal lujo en edificios singulares, en la obra única. El acceso de las vanguardias al mercado, con sus imperativos tanto de los costes como de las inercias, discurre por caminos demasiado angostos.

La adaptación a los entornos del siglo XXI sin perder de vista el aprovechamiento de los recursos naturales, requerirá, más que nunca, la aplicación del criterio científico. Será el rigor de la ciencia quien nos saque de este apuro. Deberemos sistematizar la medición exhaustiva de la huella ecológica de cada proceso tecnológico que emprendamos (entendiendo éste como la aplicación de los saberes que permiten al ser humano fabricar objetos y modificar el medio ambiente, para satisfacer sus necesidades y deseos). Se necesitarán herramientas y metodologías de trabajo que faciliten la evaluación del impacto de cada material y cada solución constructiva.

Tornar a un diálogo con el medio no está reñido con la dotación tecnológica de los espacios. Se abre aquí una interesante vía para mejorar el confort de hogares y ciudades: la domotización y la creación de ambientes inteligentes. Los proveedores de la industria de la construcción van a encontrar nuevos campos sobre los que desarrollarse por lo que deberán centrarse en la innovación.

Buscar soluciones mixtas, engranar la multiplicidad tanto en la procedencia de los recursos energéticos, como en las soluciones constructivas, son algunos de los desafíos. Y del edificio a la urbe. Hoy, aproximadamente el 50 por ciento de la población mundial es urbana pero en el 2025 el 75 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades. El reto es pues, también, dotarnos de ciudades más amables, más saludables y más eficientes, y que integren el factor “movilidad”. Pensar en la gestión de los recursos desde una perspectiva urbanística requerirá el rediseño de nuestras ciudades y para ello vamos a necesitar innovación y, sobre todo, imaginación. Ahora, don Miguel, nos toca inventar a nosotros…

En cualquier caso, el cambio de rumbo -del que hablábamos al inicio de este reportaje- pasa por la concienciación individual. Las costumbres del usuario marcan la diferencia. Ahí va un ejemplo: se realizó en Francia un experimento en el que se colocó en un edificio bioclimático a personas no concienciadas ecológicamente y en un edificio convencional a un grupo de ecologistas. ¿Imaginan qué edificio consumió más energía?, seguro que lo han adivinado… el bioclimático. Y es que el ciudadano del futuro deberá retomar la cultura de sus ancestros y contribuir con su actuación y esfuerzo -abrir y cerrar persianas, ventanas y toldos en función de las condiciones exteriores, entre otras cosas- al ahorro energético, si queremos que los edificios diseñados con parámetros bioclimáticos funcionen a tal fin, excepto que, como de costumbre, la tecnología, en este caso los dispositivos de inteligencia ambiental, nos enmiende la papeleta, pero este es tema de un próximo reportaje…

DOSSIER EDIFICIOS BIOCLIMÁTICOS

“El ahorro energético es ya una prioridad para todos y el CTE, un primer paso”

Entrevista a Manuel Toharia, director general del Museo de la Ciencia Príncipe Felipe de Valencia

Mónica Daluz  07/07/2008

Entrevistamos al físico y periodista Manuel Toharia con motivo de la recien clausurada feria Egética, de la que es Presidente. El certamen tuvo lugar entre los días 11 y 13 de junio y se trata del primer salón específico sobre la eficiencia energética que se celebra en España. Egética presentó soluciones tecnológicas en materia de energía para el desarrollo sostenible y mostró su oferta clasificada en cuatro sectores: la producción y distribución sostenibles, la presentación e intercambio de nuevas tecnologías, la eficiencia en la construcción y la eficiencia en el transporte y en la movilidad sostenibles.

¿Cree que la construcción de edificios bioclimáticos es pura anécdota o se trata de una tendencia al alza?

En todas las propuestas ‘verdes’ siempre hay un pequeño componente de moda, de ‘gancho’ periodístico ante un tema en boga. Pero en el caso de los edificios bioclimáticos se trata de una auténtica necesidad que hace ya mucho tiempo que se viene detectando en el sector. Quizá ahora surge con más fuerza en sintonía con los nuevos modelos de desarrollo sostenible, pero yo tengo documentos y libros de hace treinta años donde ya se abogaba por orientar la historia de la nueva arquitectura bajo premisas ambientales mucho más exigentes que las que estaban en vigor hasta los años setenta.

¿Cuál es la tendencia seguida en otros países de nuestro entorno? Y ¿qué me dice de los países pobres; tienen construcciones más sostenibles o todo lo contrario?

Los países ricos todavía pueden permitirse el lujo de diseñar grandes edificios emblemáticos ignorando muchas de las premisas ambientales que ahora nos parecen fundamentales. Pero eso no debería ocurrir con los edificios más comunes, tanto de servicios esenciales -hospitales, oficinas, industrias…- como de viviendas de todo tipo. En cuanto a los países pobres, su arquitectura es mucho más pragmática: lo más barato posible. Si eso coincide, y la verdad es que coincide cada vez más, con premisas bioclimáticas que ahorran energía y aprovechan al máximo cuestiones básicas como la orientación y otras, pues tanto mejor. Pero la prioridad es que sea barato, no que sea ecológico; la moda “verde” es todavía considerada un lujo en el Tercer Mundo, aunque a veces erróneamente.

¿Cómo habría que fomentar este tipo de viviendas? ¿Llegará el mercado, por sí mismo, a generar la proliferación de viviendas sostenibles?

Estamos iniciando una época de grave crisis en la construcción, donde los precios, quizá excesivos, de los últimos años se van a reconducir a intervalos más moderados. En esa perspectiva, con dificultades para vender y precios a la baja, ofrecer un plus de tipo ambiental, con sus evidentes ahorros de todo tipo, no puede ser más que un estímulo añadido. El mercado mismo, creo yo, va a propiciar que estas viviendas se vendan mejor, o a mejor precio.

¿Existe un equilibrio en el nivel de conciencia sobre cuán acuciante resulta tomar medidas de ahorro energético, entre los distintos actores implicados: científicos, políticos, mundo empresarial y consumidor?

Yo creo que el ahorro energético -y aun más la eficiencia energética- es ya una prioridad para todos. Pero no todos adoptan conductas inmediatas tendentes a conseguir ahorrar, o sea, no desperdiciar, o a hacer más eficientes nuestros consumos, es decir, conseguir lo mismo gastando menos. El sector menos concienciado es el consumidor; si él reclama servicios más eficientes y ahorrativos en temas como la vivienda, el mundo empresarial no tendrá más remedio que seguir esas normas.

El gran patchwork o la cultura del retal

Hemos visto como últimamente, el mundo empresarial, recogiendo la nueva sensibilidad social al respecto, ha agregado y entendido el elemento “verde” como una inversión más dentro de la partida de marketing, de estrategia de reputación de marca o de RSC. Todos quieren vincular su imagen a la responsabilidad medioambiental, no hay más que ver los mensajes publicitarios de empresas de todos los sectores.

Lo cierto es que nos bombardean con lo “eco” hasta el hartazgo y se corre el riesgo de saturar al ciudadano. Discernir la responsabilidad ecológica del green washing no va a ser tarea fácil para el consumidor. En cualquier caso, el marketing que se nos avecina será una encarnizada competición por demostrar quién ahorra más y quién aprovecha más cada recurso.

En arquitectura, en la era del aprovechamiento del retal se rompe la tiranía de la forma y lo amorfo vendrá a ser una reinterpretación del ‘menos es más’, en la que la economía de formas dejará paso a la economía del recurso. Encontrar la armonía a base de retales sea tal vez el próximo reto de la arquitectura que viene.

Mil anécdotas están aún por llegar, con empresas que nos darán pelos y señales sobre las múltiples vidas de sus productos, que nos presentarán troceados, contándonos las vicisitudes de cada pedazo. Nos contarán, por ejemplo, la historia infinita de la puerta del dormitorio principal desde que un día fuera árbol, qué digo, semilla…; y a medida que el vendedor avanza en su narración aquella puerta irá cobrando vida propia, se nos apegará a alguna parte de nuestras emociones. Una vez allí, querremos conservar nuestra puerta, para siempre… ¿Acaso sea el fin de la cultura del despilfarro?

¿Cree que deberían incrementarse las exigencias del Código Técnico de la Edificación en materia de bioclimatización, de generación de residuos, etc.?

Esas exigencias han supuesto un buen primer paso. Siempre se puede pedir más, pero siendo realistas lo mejor es que comencemos a aplicarlas y a verificar que se aplican de verdad, antes de pedir más.

Comprar una vivienda más eficiente o un electrodoméstico triple A, es “la parte fácil”, lo difícil es el esfuerzo de los pequeños actos: reciclar, ir al supermercado con bolsa de tela… ¿Piensa que el perfil del consumidor de este tipo de viviendas responde al de un ciudadano con “conciencia medioambiental” o pesa más el beneficio individual: ahorro en las facturas, una supuesta mayor salubridad, etc.? En cualquier caso, los intereses del planeta y del individuo son coincidentes…

Lamentablemente, las viviendas bioclimáticas son adquiridas hoy sólo por ciudadanos concienciados. En ambos casos, viviendas y ciudadanos, estamos hablando de minorías. Lo ideal es que todo el mundo, con o sin vivienda ambientalmente viable, tuviera comportamientos de ese tipo. Lo ideal es educar mejor a la ciudadanía; además de un mejor comportamiento cotidiano, seguro que aumentarían las peticiones de viviendas más acordes con el desarrollo sostenible.

Hace tan sólo unos días se clausuró la primera convocatoria de la feria Egética, que usted preside. El certamen incluyó el Salón de Eficiencia en la Construcción. ¿Qué pudo verse en ese espacio?

Empresas preocupadas por conseguir lo mismo en nuestras viviendas pero consumiendo mucha menos energía, tratando mejor nuestros desechos, ahorrando consumos desperdiciadores, etc. El sector de la construcción es voraz en consumo energético, no sólo al hacer las casas sino cuando éstas son ocupadas por los inquilinos. También en ese sentido debe haber propuestas empresariales innovadoras que ofrezcan soluciones a constructores y usuarios.

¿Está todo inventado en la bioclimatización de edificios o irán apareciendo materiales inocuos para el planeta con los que obtener mayor eficiencia? ¿Cuáles son las últimas innovaciones y cuáles los materiales que usted cree que serán clave en la construcción bioclimática?

Algunas cosas están inventadas desde la más remota antigüedad; por ejemplo, la captación pasiva de energía solar o la defensa del exceso de insolación según la orientación. Otras son recientes, y aun no se aplican del todo; por ejemplo, desde los aislamientos sonoros y térmicos más novedosos hasta el control inteligente de las distintas funciones de una casa a través de sistemas automatizados. ¿Y el futuro? Pues tendremos, con seguridad, materiales menos contaminantes en su producción y en su utilización, sistemas aun más sofisticados y más baratos a la vez, de control global, formas más eficientes en el exterior y en el interior… No sé bien, ojalá las empresas nos sorprendan, incluso en la próxima edición Egética, con novedades que ahora no se me ocurren.

La Torre 00, nueva sede de Telefónica en la ciudad condal, ha sido diseñada con criterios bioclimáticos y será el nuevo icono de la Barcelona de vanguardia.

¿Es posible engranar en la ‘arquitectura que viene’ elementos como el confort, la salubridad, la modernidad, la tecnología y la comodidad, por un lado, con la no generación de residuos, el uso de materiales no contaminantes y, en definitiva, con la sostenibilidad medioambiental, por otro?

¿Por qué no? Ése es el reto. Y además no parece difícil a la vista de lo mal que lo veníamos haciendo hasta ahora. Yo tengo esperanza de que sea posible, en buena parte al menos, a corto plazo.

¿Será el ser humano capaz de poner la tecnología al servicio del planeta, es decir, de la supervivencia de la especie?

No es tan fácil. El planeta, o sea la Naturaleza, incluye al ser humano como uno más de sus seres vivos. Pero somos seres vivos especiales, porque tenemos inteligencia, y ésta nos ha dotado de cultura, tanto intelectual como instrumental. Esta última, que es la tecnología, tiene un impacto evidente sobre el entorno; todos los seres vivos que hay en la Tierra tienen impacto sobre los demás seres vivos y sobre el paisaje inerte, pero la tecnología humana les puede a todos.

Nunca podrá estar al servicio del planeta, y no estoy seguro de que sea capaz de estar a favor de la supervivencia de nuestra propia especie. Parece paradójico, pero nosotros somos los peores enemigos de nosotros mismos; ojalá seamos capaces de cambiar. Pero lo dudo; un ejemplo, ¿por qué seguimos fabricando bombas atómicas, de las que hay 30.000 en todo el mundo? La sensatez de la humanidad está en entredicho; el reto es cómo conseguir que todo el mundo, no sólo unos cuantos, logremos recuperarla, si es que alguna vez la tuvimos.

Adiós al verde a metros

Adiós al verde a metros
DOSSIER
EL ÁRBOL EN LA CIUDAD 
Entrevistas a Eleuterio Calleja, Técnico Coordinador del Departamento de Jardinería y Paisajismo del Ifapa, Centro de Palma del Río y miembro de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos, y a Xavier Hernández, director de Espacios Verdes del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona.

Una ciudad sin árboles ¿es posible? Se aproxima 2019 y, afortunadamente, el Los Ángeles de Blade Runner no parece tener ‘réplica’ fuera de la ficción, aunque el paisaje de algunas macrociudades asiáticas tiende a ello peligrosamente. Una ciudad sin árboles no es siquiera imaginable; incluso nuestra salud psíquica depende de la gestión de los espacios verdes, sobre todo ahora que la urbanización del suelo avanza imparable: 2008 pasará a la historia por ser el año en que por vez primera más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Fachadas verticales, cubiertas verdes, jardines terapéuticos, huertos urbanos, integración de los espacios verdes en los proyectos curriculares escolares, participación ciudadana en la conservación del arbolado y las zonas verdes, etc. Mucho queda por hacer para integrar la naturaleza en la ciudad.
El protagonista de este reportaje es el árbol, siempre presente en nuestras ciudades, obligado a convivir entre humanos que raramente reparan en él, y a sobrevivir en un entorno innecesariamente hostil. Analizaremos cómo ha evolucionado el papel de este elemento vivo en el diseño de las ciudades, hallarán también ejemplos de algunos de los errores cometidos en el pasado y encontrarán las pautas y tendencias que marcarán la incorporación del arbolado en el diseño urbanístico que viene, ahora que las urgencias climatológicas no dejan lugar a dudas y, para bien o para mal, han empujado al consenso. Se acabó el ‘verde a metros’; la escasez de agua, el enorme coste en el mantenimiento del arbolado y las nuevas condiciones climáticas han colocado sobre el tapete el debate de cómo optimizar la integración del árbol y las zonas verdes en el diseño de las ciudades. Mónica Daluz / pdf

texto completo en html

DOSSIER EL ÁRBOL EN LA CIUDAD

El árbol en el diseño urbano

Adiós al verde a metros

Mónica Daluz  23/05/2008

Una ciudad sin árboles ¿es posible? Se aproxima 2019 y, afortunadamente, el Los Ángeles de Blade Runner no parece tener ‘réplica’ fuera de la ficción, aunque el paisaje de algunas macrociudades asiáticas tiende a ello peligrosamente. Una ciudad sin árboles no es siquiera imaginable; incluso nuestra salud psíquica depende de la gestión de los espacios verdes, sobre todo ahora que la urbanización del suelo avanza imparable: 2008 pasará a la historia por ser el año en que por vez primera más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Fachadas verticales, cubiertas verdes, jardines terapéuticos, huertos urbanos, integración de los espacios verdes en los proyectos curriculares escolares, participación ciudadana en la conservación del arbolado y las zonas verdes, etc. Mucho queda por hacer para integrar la naturaleza en la ciudad, para eliminar las barreras que separan el medio urbano y el medio rural y evitar que el asfalto nos asfixie, ahora que el ser humano deviene urbano y emigra en masa, como especie, a la ciudad.

El protagonista de este reportaje es el árbol, siempre presente en nuestras ciudades, obligado a convivir entre humanos que raramente reparan en él, y a sobrevivir en un entorno innecesariamente hostil. Analizaremos cómo ha evolucionado el papel de este elemento vivo en el diseño de las ciudades, hallarán también ejemplos de algunos de los errores cometidos en el pasado y encontrarán las pautas y tendencias que marcarán la incorporación del arbolado en el diseño urbanístico que viene, ahora que las urgencias climatologías no dejan lugar a dudas y, para bien o para mal, han empujado al consenso. Se acabó el ‘verde a metros’; la escasez de agua, el enorme coste en el mantenimiento del arbolado y las nuevas condiciones climáticas han colocado sobre el tapete el debate de cómo optimizar la integración del árbol y las zonas verdes en el diseño de las ciudades. La solución a los desatinos en la gestión del arbolado y los espacios verdes en la urbe ya está inventada; dos términos, que a veces se nos antojan gastados, más de nombrarlos que de practicarlos, recogen la fórmula del éxito: calidad y profesionalidad.

Vista de París desde la Torre Eiffel. Sobre el río Sena, el parque arbolado de Trocadero, y en segunda línea el Bois de Boulogne, un bosque urbano que supone un verdadero pulmón para la ciudad, con una superficie de 846 hectáreas, dos veces y media más grande que el Central Park de Nueva York y 3,3 veces mayor que el Hyde Park de Londres. Al fondo, los rascacielos del distrito de negocios de La Défense. Ejemplo de perfecta combinación de espacios ‘verdes y grises’, y de tradición y modernidad. El tratamiento del espacio en su planificación urbanística hace de París una gran ciudad que, sin embargo, no ‘asfixia’…

No es mucho: una elección adecuada de las especies, un terreno de calidad y el espacio suficiente para crecer y vivir. Invertir en el ‘antes’ para evitar costes de mantenimiento evitables.

Y algo está cambiando. Para empezar, la presencia del técnico en jardinería y paisajismo en la obra civil es hoy incuestionable. Sin embargo, abordar la cuestión en toda su dimensión implica replantear el diseño urbanístico de nuestras ciudades, lo cual no va a ser tarea fácil.

En cualquier caso, nunca es tarde para rectificar y parece que al árbol le llegó la hora de ocupar el lugar que le corresponde en la urbe del siglo XXI.

Floreros urbanos: concepto caduco

El concepto clásico de jardinería urbana en el que el arbolado cumplía una misión puramente ornamental hace tiempo que ha dejado de ser vigente, por lo menos en la teoría, y la misión del árbol ha mutado hacia la funcionalidad. La aportación ambiental del árbol es hoy reconocida y tomada en cuenta en los proyectos de diseño urbano. Entre sus funciones figuran la regulación ambiental, la depuración de aire, la atenuación de ruidos, la aportación de humedad y sombra, la de canalizar los vientos, la de atraer fauna a la ciudad y el hecho de ejercer una influencia psicológica positiva sobre el ciudadano. Cierto es que queda mucho por hacer a la hora de actuar con rigor, pues si bien los planes urbanísticos recogen la cuantía de la reserva de espacios libres o verdes, no concreta su composición, pero hoy, las administraciones han asumido la necesidad de un nuevo replanteamiento de los espacios verdes ante el advenimiento de fenómenos climáticos como la sequía y el aumento de la temperatura, así como del incremento de los índices de contaminación atmosférica, y todo apunta a que ya se han puesto manos a la obra.

¿Qué hacen los árboles por nosotros?

  • Amortiguan la densidad del ruido y los sonidos molestos.
  • Sirven de barrera evitando la dispersión aérea de partículas como el polvo, humo y hollín. Los árboles con follaje ancho son los más eficaces para asimilar los desechos del aire, las partículas contaminantes que flotan en la atmósfera.
  • Absorben el dióxido de carbono y restituyen el oxígeno a la atmósfera.
  • Favorecen la regulación de la temperatura en áreas específicas, dando sombra.
  • Ayudan a la eliminación o reducción de olores desagradables.
  • Evitan la erosión de laderas y pendientes de lomas y cerros circundantes.
  • Favorecen la privacidad de jardines y casas particulares.
  • Favorecen el restablecimiento de la fauna urbana benéfica.
  • Contribuyen a la infiltración de agua y a la recarga de los mantos acuíferos.

Los árboles, uno a uno

El Ayuntamiento de Madrid ha incluido en su web un inventario informatizado del arbolado urbano, a través del cual el ciudadano puede localizar los árboles de cualquier calle de la capital, conocer su especie y edad o realizar la solicitud de la actuación que precisen. El proyecto se llama ‘Un alcorque, un árbol’.

Por su parte, el Ayuntamiento de Huelva ha realizado recientemente un inventariado on line de la arboleda de la ciudad, un registro en el que ya hay más de 30.000 árboles inventariados pertenecientes a 135 especies. Con el objetivo de tener un control exhaustivo de la situación de los árboles de la urbe, el Consistorio ha instalado un sistema informático que localiza geográficamente cada ejemplar y ofrece una ficha técnica del mismo, en la que se incluye un código y una fotografía y se informa de la especie, edad, altura, diámetro y estado fitosanitario. El programa informático, conocido como Ingrid, es para gestión interna aunque los responsables del proyecto no descartan colgarlo en un futuro en la página web del Ayuntamiento para que los ciudadanos tengan acceso a dichos datos.

Loa árboles amortiguan la densidad del ruido y los sonidos molestos.

Jardín terapéutico

He aquí otro ejemplo de cómo rentabilizar la inversión pública en zonas vedes, dando a parques y jardines nuevas utilidades, buscando un sentido práctico, no sólo estético: son los llamados jardines terapéuticos.

Alejados más que nunca de la naturaleza parece que hemos entrado en un punto de inflexión; vemos cada día ejemplos del creciente interés por la preservación del medio ambiente, por la defensa de las especies amenazadas de extinción, por las energías renovables y también por una alimentación más natural o por una medicina menos farmacológica. Hidroterapia, baño de pies, alfombra de texturas… Seguro que la proliferación del jardín terapéutico tendría una buena acogida entre la ciudadanía.

Las primeras experiencias de estos espacios de salud se desarrollaron en Alemania; se trataba de un jardín municipal estratégicamente situado que tenía una piscina con agua pisable, una pequeña pila para hacer baños de brazos y zonas con césped o con piedras para caminar con los pies descalzos.

DOSSIER EL ÁRBOL EN LA CIUDAD

Aulas al aire libre

Mónica Daluz  23/05/2008

Las zonas verdes, en su conjunto, constituyen un recurso de la comunidad que se halla infrautilizado. De entre las numerosas funciones y usos que podrían cumplir comentemos uno de los más interesantes: como recurso educativo fuera del aula. Sobre la contribución al aprendizaje de los escenarios exteriores al aula existe unanimidad entre la comunidad docente, por lo que deberían explorarse las posibilidades didáctico-pedagógicas y formativas de los parques y jardines públicos. Desde que aparecieron las modernas teorías de la escuela activa y el aprendizaje experimental, durante los años 30 del siglo pasado, frente a la enseñanza tradicional, el concepto de alumno activo se ha popularizado así como la idea de diversificación de los contextos de aprendizaje; se aprende mejor a través de la experiencia directa con materiales naturales y situaciones de vida fuera de la escuela. Los espacios verdes de nuestras ciudades podrían constituir excelentes escenarios formativos.

En este sentido, un estudio llevado a cabo por la Dra. Enriqueta Molina, profesora titular de Didáctica y Organización Escolar de la Facutad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, arrojó los siguientes resultados basados en una encuesta realizada entre personal docente de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato acerca de las diferentes posibilidades formativas de los parques y jardines públicos: el 91,3 por ciento de los profesores encuestados opinó que estos espacios pueden servir para configurar valores, actitudes y comportamientos; para modelar ciertos hábitos mentales como curiosidad, entusiasmo, asombro e imaginación, fue la opción señalada en el 88,2 por ciento de los casos; provocar la exploración y realizar descubrimientos obtuvo un 84 por ciento; coincidió con la afirmación ‘aplicar y examinar los conocimientos, habilidades y valores expuestos en el aula’ el 83,4 por ciento de la muestra; abordar procesos de investigación: plantear hipótesis, recoger y analizar datos, y derivar conclusiones obtuvo un 79,9 por ciento; desarrollar proyectos interdisciplinares de estudio, investigación, colaboración y reflexión, un 77,1 por ciento, y recibir formación y asesoramiento de profesores y otros miembros de la comunidad, un 70,8 por ciento. Los profesores encuestados creen que el ambiente ordenado, natural, grato, relajado que representan los parques y jardines podría ser un medio idóneo para desarrollar componentes formativos de tipo actitudinal y destacan también el apoyo que en ellos podrían encontrar como medios para desarrollar hábitos mentales considerados motores de la innovación y el desarrollo, como la curiosidad, el entusiasmo, el asombro y la imaginación. Del estudio se desprende también que estos espacios representan un medio excelente para hacer posible explorar, indagar, realizar descubrimientos, en definitiva, investigar, tarea fundamental en los avances de la ciencia y de la vida.

Los espacios verdes son una perfecta área de formación.

Esta investigación también demuestra que los profesores confían en que parques y jardines serían un medio que podría colaborar en la formación y desarrollo interpersonal de los estudiantes y en el desarrollo del ámbito afectivo, y ser fuente de temas vertebradores de conocimiento alrededor de los cuales se podrían ir tratando las restantes áreas o materias de estudio. “Así, -cita el documento- en un jardín se podría comenzar tratando un tema de Botánica e ir enlazando con Lenguaje, Matemática, Literatura, Historia, Educación Física, Educación Artística, Geografía, etc.”.

Existen algunas experiencias que se acercan a esta idea de aprovechar los espacios verdes urbanos como escenarios educativos. En relación a esta cuestión, Maria Molins, técnica del Servicio de Desarrollo de Programas Educativos de Ciudad, departamento peteneciente al Instituto de Educación del Ayuntamiento de Barcelona, nos habla del proyecto ‘Acércate a los parques’, desarrollado en colaboración con Parques y Jardines de Barcelona. El proyecto se lleva a cabo por tercera vez en la ciudad Condal con el objetivo de que los estudiantes de educación Primaria y Secundaria conozcan la gestión y participen en el mantenimiento de los parques, y fomentar, de este modo, comportamientos cívicos y responsables en la utilización de los espacios verdes. El proyecto se lleva a cabo en tres fases: una de presentación y formación para el profesorado, otra, consistente en una mañana de trabajo con los alumnos en un parque cercano a la escuela durante la cual se recogen datos (encuestas entre los usuarios sobre sus preferencias en usos y dotaciones del parque) que posteriormente son trabajados en el centro, y una última sesión en la que se celebra un encuentro entre los alumnos y los representantes de Parques y Jardines y del Instituto de Educación, en el que los estudiantes presentan y concretan propuestas de actuación para que las instituciones realicen en ‘su’ parque.

“A través de esta experiencia los alumnos conocen cuál es la vegetación del parque, aprenden a identificar los árboles más habituales y se les explica la historia del lugar”, nos explica Molins. Además, durante el proyecto los alumnos toman conciencia de cuestiones con las que difícilmente estarían en contacto en el entorno educativo convencional. Al respecto nuestra interlocutora señala que “los muchachos se sorprenden del importante coste que supone el mantenimiento de estos espacios y, además, a través de las encuestas realizadas a las distintas tipologías de usuarios del parque, se dan cuenta de que no todo el mundo quiere lo mismo, que del parque se espera que cumpla muy diversas funciones, en definitiva, que las necesidades e intereses de la población son variados en relación a estos espacios”. Otros asuntos sobre los que se trabaja a lo largo de estas jornadas son “la gestión de la sequía –prosigue Molins–, aspectos de seguridad, de responsabilidad, la importancia de la fauna, la vegetación autóctona, el riego, las aguas freáticas, y además ven de cerca la problemática que rodea a los parques públicos y, lo que es más importante, las soluciones”.

Las zonas verdes producen un efecto terapeutico a las personas.

Hoy proliferan en las ciudades alemanas circuitos terapéuticos para pies descalzos, con instalaciones de juegos infantiles o para realizar ligeros ejercicios gimnásticos, donde acuden familias, personas de la tercera edad, los ciclistas hacen parada, son destino de excursiones escolares…

Este tipo de jardines constituye una instalación terapéutica y lúdica a la vez, que combina las instalaciones de hidroterapia básica con otras de gimnasia suave para pequeños y mayores, todo ello con el aliciente de unos diseños de gran belleza. Este tipo de circuitos, que se extendió durante el siglo XIX en Alemania y en otros países nórdicos, llegó también a los pueblos y, más tarde, el concepto se amplió: hoy muchos de estos circuitos están instalados en zonas de bosque, los llaman ‘itinerarios de salud’.

En noviembre de 2005 fue inaugurado en Barcelona el primer jardín terapéutico de España, situado en la finca ‘Villa Florida’ en el barrio de Sant Gervasi. El jardín permite andar descalzo por tres alfombras con diferentes texturas, como hierba, piedras de diferentes tamaños, arena fina y gruesa, troncos o corteza de pino. En este parque, paradójica y al mismo tiempo lógicamente, no se admiten perros.

Los beneficios del jardín terapéutico son numerosos. Estimulan el sistema inmunitario, activan la circulación de las piernas, reducen el estrés. Además, cumplen una función social, pues constituye una instalación para hacer medicina preventiva activa con un componente lúdico, socializante y de disfrute del entorno. Es una manera de fomentar la buena salud de los ciudadanos

Cifras del arbolado de Madrid: datos generales

  • Número de árboles en el viario de Madrid 226.301
  • Árboles por habitante 1 árbol/14 habitantes
  • Número de especies distintas 203
  • Número de calles arboladas 4.146

OPINIÓN

El árbol y las zonas verdes ejercen un efecto balsámico para la salud

En clave de opinión: el hecho urbano, los espacios verdes y la psique humana

Mónica Daluz  25/06/2008

Observo un minúsculo parque con cuatro columpios infantiles. Cuatro, literalmente. Simples pero suficientes: el tobogán, una casita elevada y un par de balancines. En medio de esas evocadoras estructuras de vistosos colores se yergue, como por casualidad, un arbolito rechoncho que a palmo y medio del suelo despliega sus robustas ramas invitando a ser tomado, retando a los chiquillos en sus ansias exploratorias, a ser tiernamente invadido. Desde el murete que enmarca el escueto parque y que acabo de convertir en observatorio psicopedagógico improvisado, voy tomando notas. Aquella protuberancia de la naturaleza parece ejercer una misteriosa fuerza de atracción sobre los niños, que se le acercan según van llegando; me vino a la cabeza aquella montaña de Encuentros en la Tercera Fase que tenía semiabducidos a aquel variopinto grupo de individuos arrastrados por una insólita visión común …

La primera en llegar es una niña de largos cabellos, arrolladora, llena de vitalidad, que teniendo el parque enterito sólo para ella, escoge sin vacilar, el árbol como compañero de juego. Enredada entre sus ramas se enzarza en lo que desde aquí podría jurar que es una conversación. Niña y árbol parecen estar en mutua simbiosis. ¿Será el árbol el último cordón umbilical que nos conecta con una naturaleza que se nos escapa irremediablemente?

Siguen llegando parvos. Los más pequeños se atrincheran tras las ramas, que se les antojan enormes aunque no lo son, tratando inútilmente de no ser descubiertos por el compañero que eligió el tronco para contar… mientras otros, más creciditos y ciertamente alborotados, simplemente, corren a su alrededor.

Me sobrecoge el extraño vínculo que observo entre niños y árbol. Entonces caigo en la cuenta del simbolismo que rodea al susodicho. El árbol es sinónimo de vida. Ya había uno en el Jardín del Edén; en los cuentos y leyendas populares aparecen árboles padre y árboles madre; en la mitología griega, Dafne es transformada en árbol de laurel para escapar de Apolo; en la mitología de las selvas de Malasia, el dios creador convierte en árbol a la mitad de los seres humanos para resolver el problema de la superpoblación mundial; en Indonesia se planta un árbol frutal por cada niño que nace y según la tradición popular sus espíritus quedarán ligados para siempre; los maoríes y los papúas también unen la vida del recién nacido al árbol, y en las tribus del Cercano Oriente las mujeres jóvenes se tatúan la imagen de un árbol en el abdomen para propiciar la concepción. Los psicólogos estudian cómo los niños dibujan árboles y el resultado es tomado como indicativo de sus rasgos de personalidad. Y dicen que los enfermos ingresados en centros hospitalarios se recuperan antes si desde los ventanales de su habitación pueden ver árboles. Podríamos seguir…

No cabe duda de que la presencia del árbol y las zonas verdes en la ciudad ejercen un efecto balsámico para el alma o, en definitiva, para la salud psíquica. Es curioso, las personas construyen la ciudad y después, de algún modo, la ciudad construye a las personas, determinando su manera de pensar, sentir y actuar. De hecho, vivir en la ciudad constituye una categoría relevante y diferencial desde el punto de vista de la psicología, pues a la estructuración de la trama urbana están vinculados los procesos sociales, los estilos de vida y, en consecuencia, el desempeño individual.

Inmersa en mis reflexiones, con la atención extraviada durante un buen rato pero todavía con la mirada clavada en aquel dócil árbol, me centro nuevamente en él. Los niños van marchando a sus quehaceres, que los tienen, y muchos, aunque sean niños, y son arrancados a regañadientes del cobijo de aquel amigo inmóvil con el que han aprendido, de algún modo, a dialogar. Se van para volver a la vida a golpe de horario tras el breve paréntesis de su cita diaria con su singular compañero de juegos, con la certeza de de que allí estará también mañana. Si le han caído hojas lo tomarán por enfermo y jugarán a médicos, si le falta una ramita patrullarán el parque en su busca y si un nuevo brote nace, entonces jugarán a papás y mamás, porque a sus ojos su árbol es siempre distinto. Para ellos, como ocurre en la naturaleza, todo es así de simple y así de mágico al mismo tiempo.

Me pregunto quién decidió que precisamente este árbol fuera plantado aquí, y si se le ocurrió así, porque sí, o si lo hizo a conciencia, previendo el conmovedor espectáculo de que he sido testigo.

Compensar la desnaturalización con espacios verdes

Este hábitat natural del hombre civilizado, espacio de concentración de aspiraciones humanas, de esperanzas y utopías, ha creado un nuevo entorno para la vida humana y su irrupción ha supuesto una ruptura de las pautas de integración social aunque, paradójicamente, la urbe debería ser precisamente un espacio de sociabilidad. Algunos autores afirman que la gran ciudad reduce el impulso solidario como consecuencia del proceso activo de adaptación a las condiciones de sobrecarga informativa, que satura el sistema atencional del individuo. La densidad de usos y tareas, la heterogeneidad de usos y pobladores urbanos, la disminución del sentimiento de control sobre el espacio urbano, la pérdida de referencias simbólicas y de identidad, o la dificultad para establecer y estructurar redes sociales de apoyo, constituyen otros de los rasgos de la experiencia urbana. Aunque no todo es negativo en la urbe. Al respecto, el psiquiatra José Luis Rojas Marcos opina que “en las ciudades grandes la convivencia es más fácil, por ser éstas más abiertas y tolerantes, y gracias también al anonimato del que se goza en ellas, mientras que en las poblaciones pequeñas se toleran menos los cambios y la persona tiene la sensación de estar bajo vigilancia…”

En cualquier caso, para equilibrar esta balanza de desnaturalización, para reducir esa fatiga psicológica que supone la adaptación al tecnificado entorno urbano, contamos con una herramienta, digamos, compensatoria: los espacios verdes; con su correcta gestión, un espacio urbano de calidad dejaría de ser una utopía. Sobre este asunto, el profesor José Antonio Corraliza, del Departamento de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid, propone el uso de los espacios libres urbanos como espacios restauradores que permitan “que el individuo se recupere de los excesivos costes que produce la satisfacción de las demandas producidas por el entorno urbano habitual y las actividades a él ligadas”, y subraya “la importancia psicológica que tiene el equipamiento de jardines, parques, plazas y, en general, espacios urbanos libres”.

Porque el paisaje urbano determina la experiencia emocional y social del urbanita, porque conforma nuestra identidad y porque la identificación con el lugar donde habitamos es elemento clave en el bienestar individual y colectivo, el diseño de las zonas verdes urbanas va a ser una cuestión de máxima relevancia en la redefinición de la ciudad. He aquí que el árbol cobra especial protagonismo pues, como afirma el profesor Fàbregas “es mucho más importante plantar poco y de calidad, tener en cuenta qué especies plantamos y en qué condiciones, porque eso hará que los árboles perduren a lo largo del tiempo y se conviertan así en elementos que caractericen nuestras ciudades”.

La influencia del diseño urbanístico, en especial de parques y jardines, en la cohesión social es también indiscutible; cuántas veces hemos visto jardines convertidos en guetos urbanos por haberse diseñado sin valorar su ubicación, ni los pequeños detalles de uso, ni si las dimensiones son las adecuadas, en definitiva sin pensar en quién lo usará, para qué o qué actividades se podrán realizar…

Sea como sea, la urbanización de la humanidad sólo se sostendrá humanizando las ciudades, equilibrando los espacios verdes de calidad con los espacios de cemento, y buscando el camino de vuelta al ágora…

DOSSIER EL ÁRBOL EN LA CIUDAD

“Los árboles pueden contribuir a la mejora del microclima urbano”

Entrevista a Eleuterio Calleja, Técnico-Coordinador del Departamento de Jardinería y Paisajismo del Ifapa, Centro de Palma del Río. Miembro de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos

Mónica Daluz  15/05/2008

Es necesario optimizar el uso de los espacios verdes en la ciudad y resolver, al fin, todos los errores del pasado. Para ello basta con elegir bien las especies a plantar, seleccionar un terreno de calidad y dar a los árboles el espacio suficiente y necesario para crecer y desarrollarse. Eleuterio Calleja, Técnico-Coordinador del Departamento de Jardinería y Paisajismo del Ifapa, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de la Junta de Andalucía, habló con Interempresas acerca de los retos a los que se enfrentan las ciudades.

Eleuterio Calleja, Técnico-Coordinador del Departamento de Jardinería y Paisajismo del Ifapa.

¿Qué elementos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la introducción del árbol en una gran ciudad? ¿Y en una pequeña población?

En general, la característica más importante es la adecuada selección de las especies, atendiendo tanto a criterios de su adaptación al medio, como de su futuro desarrollo en relación con el espacio disponible para su ubicación.

Además, en una gran ciudad habría que elegir las especies en función de su mayor capacidad de depuración atmosférica, así como tender a la creación de corredores verdes, que conecten los diferentes espacios verdes entre sí y estos, a su vez, con el medio rural que las rodea.

En una pequeña población, en cambio, al no tener esos problemas medioambientales y de contaminación, se puede atender más al aspecto ornamental de la especie en cuestión.

¿Cómo ha evolucionado el papel o función de este elemento vivo en el diseño de las ciudades?

Cada vez más, el arbolado urbano necesita ser considerado como una estrategia en la reducción del impacto ambiental en la vida urbana. En este sentido, se están estudiando y proponiendo actualmente especies que sean capaces de absorber los contaminantes pesados atmosféricos y como sumideros del dióxido de carbono, como se está haciendo, por ejemplo, en la Universidad de Sevilla.

¿Cuáles son los errores más habituales que se cometen a la hora de introducir el árbol en el diseño urbano?

El tamaño inadecuado en relación al espacio donde se va a introducir, la mala adecuación del alcorque o espacio donde se va a desarrollar el sistema radicular, así como un mantenimiento deficiente o mal ejecutado.

¿Puede ponernos algún ejemplo de ciudades del mundo donde el elemento en cuestión, el árbol, esté especialmente bien integrado?

Berlín, Londres o Vitoria-Gasteiz.

Explíquenos cómo está integrado el árbol en su ciudad y cuál ha sido su evolución

La integración no ha sido exitosa… y aun se siguen ejecutando plantaciones con muchas deficiencias que hacen que el árbol no pueda desarrollase en plenitud.

A todo esto se le añade la aparición de nuevas plagas y enfermedades de difícil resolución.

¿Cree que el árbol podría ‘aprovecharse’ mejor para contribuir a la reducción de CO2 en el aire? ¿Cómo podrían llevarse a cabo estas mejoras?

Indudablemente, los árboles en las ciudades deberían aprovecharse para que fuesen sumideros de contaminantes atmosféricos y por su contribución a la mejora del microclima urbano. Para ello se deben buscar las especies más idóneas, profundizando en los estudios ya realizados, puesto que solo hay una relación muy limitada de especies.

¿Podría hacer una clasificación de las distintas características del “uso” del árbol en función de la zona geográfica a nivel estatal?

Es evidente que la zona geográfica va a condicionar dicho uso. Así, por ejemplo, en la zona norte, más húmeda, se buscan especies que dejen pasar la luz y tengan copas menos espesas o compactas. También, desde el punto de vista paisajístico, las coníferas se adaptan mejor a esa climatología y a la de la zona centro. En las zonas cálidas del sur y costa mediterránea, en cambio, interesa que los árboles posean una copa mas compacta y proporcionen sombra a las vías públicas. Además, aquí la bondad del clima permite la utilización de algunas especies exóticas, que se caracterizan por la belleza de su floración, como es el caso de las Jacarandas o las Tipuanas, y también de especies que son signo de identidad de algunas ciudades, como los naranjos de Córdoba y Sevilla, o la variedad de palmeras que, aunque mermadas por el ataque del famoso “picudo rojo”, son un referente sobre todo en las ciudades de playa.

¿Cómo valora los criterios que, en general, se siguen en la integración de árboles, parques y jardines en el diseño de las ciudades españolas?

Los criterios de integración de las áreas vedes no son todo lo correcto que deberían ser, porque tendría que haber mayor control en los pliegos de condiciones para la ejecución de obras y que el mantenimiento sea el adecuado, precisándose un aumento sustancial en las partidas económicas destinadas a estas áreas, por parte de las administraciones correspondientes. Además, se debe contar con personal cualificado y preparado desde el punto de vista profesional para que las áreas verdes estén en perfectas condiciones.

¿Cómo sería, para usted, el diseño urbanístico ideal?

El que tenga en cuenta los aspectos paisajísticos y que garantice a la población ciudades más habitables, creándose áreas verdes sostenibles que tengan una gestión y mantenimiento adecuados, buscándose la calidad en las mismas. La sostenibilidad no tiene que ser sinónimo de mayor coste económico sino al contrario, pues lo más caro no es más sostenible. También es indispensable generar nuevos espacios que incrementen la proporción de metros cuadrados de áreas verdes por habitante, para acercarnos a los países centroeuropeos que nos llevan mucha ventaja en estos temas.

Nota: También ha participado en esta entrevista el biólogo Antonio Galván.

DOSSIER EL ÁRBOL EN LA CIUDAD

“Barcelona es una ciudad que siempre ha apostado por tener árboles en sus calles”

Entrevista a Xavier Hernández, director de Espacios Verdes del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona

Mónica Daluz  15/05/2008

Cada vez más, las grandes ciudades están necesitadas de pulmones verdes que den un respiro al asfalto, ofreciendo espacios agradables y sugerentes a la vez que adecuados y pensados con criterios medioambientales. Xavier Hernández, Director de Espacios Verdes del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona, nos explica cómo afronta la ciudad condal el diseño urbano respecto al árbol.

¿Qué elementos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la introducción del árbol en una gran ciudad? ¿Y en una pequeña población?

En cualquier caso, sea una gran ciudad o una pequeña población, la introducción del árbol será una aportación ambiental y ornamental muy importante, y deberá hacerse considerando que este elemento convivira con otros elementos urbanos. En este sentido se escogerá la especie en función de su desarrollo posterior: árbol de porte pequeño y distancia de plantación corta para calles estrechas, árbol de porte mediano y distancia de plantación media para calles medianas y árbol de porte grande y mayor distancia de plantación para vías amplias. La elección de las especies también se hará en función de su adaptación a la climatología y sus bajas necesidades de mantenimiento (bajo requerimiento hídrico, poca necesidad de poda, resistente a plagas…). Otro factor a tener en cuenta es la funcionalidad del lugar: si se requiere un espacio con sombra en verano y sol en invierno, por ejemplo, se escogerá una especie caduca, en los paseos marítimos suelen adaptarse bien las alineaciones de palmeras, y en lugares emblemáticos se puede optar por ejemplares singulares.

¿Cómo ha evolucionado el papel o función de este elemento vivo en el diseño de las ciudades?

Inicialmente el árbol era un elemento usado más bien con fines ornamentales, básicamente para minimizar los efectos de la construcción, para conseguir sombra…, pero cada vez se consideran más sus efectos ambientales en la retención de partículas contaminantes y la oxigenación del espacio. Un aspecto que ha evolucionado mucho se refiere a la participación ciudadana, ya que a través de peticiones o quejas, las preferencias de los habitantes también se tienen en cuenta en el diseño. Como ejemplo, la reducción de la plantación de especies con problemas de alergias, o la plantación de árboles en jardineras en calles estrechas.

¿Puede ponernos algún ejemplo de ciudades del mundo donde el elemento en cuestión, el árbol, esté especialmente bien integrado y por qué?

No es tan importante nombrarlas o numerarlas, sino valorar que cada vez son más las ciudades y municipios comprometidos con los árboles, destinando un presupuesto específico para su gestión, elaborando planes de mantenimiento, actualizando inventarios y desarrollando técnicas de gestión. Asimismo, tal como indica la Carta de Barcelona, firmada el 2 de junio de 1995 por la Asociación Española de Arboricultura, las Administraciones públicas trabajan estableciendo políticas, reglamentaciones, normativas y prácticas que garanticen las condiciones óptimas para la vida del árbol. En Barcelona, por ejemplo, en los últimos años las actuaciones que se llevan a cabo sobre el arbolado tienen como finalidad la mejora de la calidad en lugar de la cantidad.

Explíquenos cómo está integrado el árbol en la ciudad de Barcelona y cuál ha sido su evolución

La bibliografía histórica de la ciudad cita diversas alineaciones de árboles plantados en el Paseo de Gracia en 1826, que era la vía de entrada principal a la ciudad antigua. Pero fue a partir del derribo de las murallas, y en la redacción del proyecto de ‘Ensanche’ de Ildefons Cerdà, en el año 1854 cuando se contempla la plantación de árboles dispuestos en las aceras a una distancia de 8 metros. Desde el comienzo de las obras de urbanización del Ensanche, el plátano se impuso como árbol viario predominante y, posteriormente, en el crecimiento de la ciudad siempre se consideró la presencia de arbolado viario. Barcelona es por tanto una ciudad identificada por el emblematismo de sus árboles en las calles.

En la década de los setenta, la ciudad contaba con más de 70.000 ejemplares viarios, que se han duplicado hasta la actualidad, con más de 150.000 unidades.

Hoy, una parte importante del arbolado viario la constituyen los árboles adultos plantados hace muchos años en unas condiciones urbanas y ambientales mucho más favorables que las actuales, pero que fueron sometidos a un tratamiento de control basado en podas drásticas que les han provocado heridas y debilitamiento. Los árboles actuales se plantan en condiciones más desfavorables (suelos menos permeables, más contaminación, más densidad de edificación) pero con unos criterios de plantación y mantenimiento más respetuosos con la biología del árbol.

El Plan de Gestión del arbolado viario de la ciudad de Barcelona contempla aspectos de mantenimiento (análisis visual, plantaciones, poda, riego, control de plagas, limpieza de alcorques), aspectos relacionados con la protección del verde (catalogación de árboles de interés singular, control y recuperación de árboles afectados por obras, control de nuevas plantaciones, y cumplimiento de las ordenanzas municipales) y aspectos de prevención de riesgos, seguridad y salud.

En los diez grandes objetivos de la Agenda 21 de Barcelona hay muchos aspectos vinculados con el verde urbano en general y con el arbolado en particular. Esto significa que en los últimos años se ha realizado un importante esfuerzo para racionalizar el consumo de agua, regando los árboles viarios siempre con agua freática, usando especies vegetales mejor adaptadas a las condiciones locales, aplicando medidas fitosanitarias con un mínimo impacto para el medio y potenciando el aumento de biodiversidad vegetal en la ciudad.

Parques y Jardines de Barcelona dispone desde el año 2001 de la certificación ISO 14001 del Sistema de Gestión Medioambiental en el ámbito de gestión y mantenimiento de las zonas verdes públicas y del arbolado.

¿Cree que el árbol podría ‘aprovecharse’ mejor para contribuir a la reducción de CO2 en el aire o bien como un elemento más en la edificación biosostenible en las urbes? ¿Cómo podrían llevarse a cabo estas mejoras?

Es evidente que deben aprovecharse todas las ventajas ambientales. Tanto las Administraciones e Instituciones públicas como las Universidades y centros de investigación deben sumar esfuerzos para desarrollar proyectos que contribuyan a mejorar esta aportación ambiental del árbol. Recientemente, por ejemplo, la Universidad de Sevilla ha publicado un estudio que destaca cómo los árboles captan el CO2 de miles de vehículos y subraya además cuáles son las especies arbóreas que más cantidad absorben.

Respecto a la edificación biosostenible en las urbes, se están desarrollando programas de certificación de edificios que evalúan y orientan a la vez a los arquitectos e ingenieros sobre cuestiones de ahorro de recursos ambientales. Uno de los más importantes es el LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), aunque existen otros como BREEAM o el Golden Globes. Su objetivo es producir edificios que ahorren recursos, reduzcan costes y emisiones en su funcionamiento, reduzcan el calentamiento climático, mejoren la duración y el valor de mercado de los edificios, no dañen la capa de ozono, protejan la salud de los ocupantes, y mejoren la productividad de los trabajadores. Para conseguir estos objetivos, el papel del árbol y de la vegetación en las fachadas, cubiertas y jardines juega un destacado papel.

Sector químico, la llave de la sostenibilidad

DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE
DOSSIER
ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE
Entrevista a Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo.

Ante la próxima revisión de la Directiva de Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero una vez expire el actual Protocolo de Kyoto, que establecerá un sistema de subasta para adquirir derechos de emisión y con el que el sector se ha manifestado en desacuerdo, les presentamos este reportaje sobre el aquí y ahora de las emisiones atmosféricas generadas por la industria. Nos hacemos eco de las inquietudes del sector químico, que teme perder competitividad con la nueva normativa; un sector, por otra parte, implicado hasta la médula en hacer de éste un mundo mejor. Seguridad, innovación y ecoeficiencia constituyen los pilares de las líneas de actuación de una industria comprometida con el futuro e imprescindible para dar respuesta a los retos de nuestro planeta. Conviene recordar que crecimiento sostenible no es crecer menos para conservar la naturaleza sino crecer más con menos recursos. Urge un cambio de paradigma. 
De qué hablamos cuando hablamos de contaminantes

La contaminación del aire es cualquier alteración de su composición natural, por la presencia en la atmósfera de compuestos que tienen efectos adversos sobre el ser humano y sus bienes materiales, así como también sobre los animales y las plantas.
El aire se contamina cuando se introducen sustancias distintas a su composición natural, o bien, cuando se modifican las cantidades de sus componentes naturales. La contaminación del aire puede ser producto de factores naturales como emisiones de gases y cenizas volcánicas, el humo de incendios no provocados, el polvo y el polen y esporas de plantas, hongos y bacterias. Sin embargo, la contaminación derivada de las actividades del ser humano, llamada contaminación antropogénica, es la que representa el riesgo más grave para la estabilidad de la biosfera en general.
Por lo que respecta a los gases de efecto invernadero, los más comunes son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, los hidrocarburos, los óxidos de azufre, el ozono y la materia particulada o aerosoles. Estos gases se generan en diferentes procesos, pero la principal fuente de emisión es la combustión. Existen otros contaminantes, en menor concentración en la atmósfera, cuyo efecto nocivo es mucho mayor, como los compuestos orgánicos volátiles, halógenos y sus derivados (CFCS, HFCS), compuestos de azufre y partículas metálicas, entre otros.
Mónica Daluz / pdf

texto completo en html

DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

La industria química argumenta que el reparto de derechos de emisión perjudicará la economía

Sector químico, la llave de la sostenibilidad

Mónica Daluz 15/11/2008

Ante la próxima revisión de la Directiva de Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero una vez expire el actual Protocolo de Kyoto, que establecerá un sistema de subasta para adquirir derechos de emisión y con el que el sector se ha manifestado en desacuerdo, les presentamos este reportaje sobre el aquí y ahora de las emisiones atmosféricas generadas por la industria. Nos hacemos eco de las inquietudes del sector químico, que teme perder competitividad con la nueva normativa; un sector, por otra parte, implicado hasta la médula en hacer de éste un mundo mejor. Seguridad, innovación y ecoeficiencia constituyen los pilares de las líneas de actuación de una industria comprometida con el futuro e imprescindible para dar respuesta a los retos de nuestro planeta. Conviene recordar que crecimiento sostenible no es crecer menos para conservar la naturaleza sino crecer más con menos recursos. Urge un cambio de paradigma.

De qué hablamos cuando hablamos de contaminantes

La contaminación del aire es cualquier alteración de su composición natural, por la presencia en la atmósfera de compuestos que tienen efectos adversos sobre el ser humano y sus bienes materiales, así como también sobre los animales y las plantas.

El aire se contamina cuando se introducen sustancias distintas a su composición natural, o bien, cuando se modifican las cantidades de sus componentes naturales. La contaminación del aire puede ser producto de factores naturales como emisiones de gases y cenizas volcánicas, el humo de incendios no provocados, el polvo y el polen y esporas de plantas, hongos y bacterias. Sin embargo, la contaminación derivada de las actividades del ser humano, llamada contaminación antropogénica, es la que representa el riesgo más grave para la estabilidad de la biosfera en general.

Por lo que respecta a los gases de efecto invernadero, los más comunes son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, los hidrocarburos, los óxidos de azufre, el ozono y la materia particulada o aerosoles. Estos gases se generan en diferentes procesos, pero la principal fuente de emisión es la combustión. Existen otros contaminantes, en menor concentración en la atmósfera, cuyo efecto nocivo es mucho mayor, como los compuestos orgánicos volátiles, halógenos y sus derivados (CFCS, HFCS), compuestos de azufre y partículas metálicas, entre otros.

Cada uno de estos contaminantes tiene efectos diferentes en la atmósfera. Así, el dióxido de carbono es el responsable del 64 por ciento del efecto invernadero que está originando el calentamiento global del planeta; los CFCs, que causan el incremento del agujero de la capa de ozono y también contribuyen al cambio climático, mientras que los óxidos de azufre y nitrógeno cuando se combinan con el vapor de agua de la atmósfera originan las lluvias ácidas.

A pesar de que la variedad de procesos que tiene lugar en el sector químico hace que éste contribuya al aumento de la concentración de los contaminantes atmosféricos, “la contaminación atmosférica -puntualiza Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo- es un problema más amplio, que implica más fenómenos; el hecho indiscutible, tal como indica el último informe del IPCC, de que el cambio climático se está produciendo ya y de que sus efectos podrían ser mucho mayores si no se actúa de manera inmediata, ha motivado que reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera se haya convertido en una prioridad para la comunidad internacional.”

Así están las cosas

Pero, ¿cuál es actualmente el nivel de emisiones atmosféricas de la industria española y cuál el máximo fijado por la legislación vigente? Si nos centramos en las emisiones de gases de efecto invernadero, la Unión Europea, en el marco del protocolo de Kyoto, asumió la obligación de llegar a un recorte del 8 por ciento de la emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2012, y en el caso concreto de España, el compromiso es no superar en más de un 15 por ciento el nivel de emisiones de 1990. Lejos de este objetivo, y ya inmersos en el primer año de cumplimiento del protocolo, las emisiones han aumentado más de un 50 por ciento en nuestro país.

El último inventario español de gases de efecto invernadero publicado en 2007 indicaba que la contribución de los procesos industriales a las emisiones de GEI del estado español era de un 7,7 por ciento en 2005 llegando hasta casi 34.000 toneladas equivalentes de CO2.

Estas cifras muestran que es necesario que todos los sectores, no sólo el industrial, asuman su parte de responsabilidad en el cambio climático y emprendan medidas para reconducir la tendencia de incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr acercarnos al objetivo fijado para 2012.

Nanocelulosa...

Nanocelulosa. La combinación entre plástico y nanotecnología con fibras de madera permitirá satisfacer las demandas tecnológicas de reemplazar los materiales basados en el petróleo por otros renovables y más sostenibles. Se trata de un proyecto europeo en el que la Comisión Europea invertirá 6,5 millones de euros, y que tiene por objeto desarrollar materiales compuestos más sostenibles basados en fibras de madera.

… Y he aquí la química

Sí, es cierto, la industria química genera emisiones, pero no hay que perder de vista la aportación del sector químico en la reducción de las emisiones de otros sectores. El transporte es un foco de contaminación cada vez más importante sobre todo en entornos urbanos. Aunque en los gases de escape podemos encontrar diferentes contaminantes, el dióxido de carbono es uno de los que más preocupa en estos momentos debido a su contribución al calentamiento global. Asimismo, las calefacciones residenciales pueden contribuir con un 20 por ciento de las emisiones totales a la atmósfera en áreas urbanas. Tanto el transporte como la calefacción forman parte del llamado sector difuso que se estima que puede llegar a ser responsable de un 60 por ciento del total de emisiones españolas de gases de efecto invernadero. En este sentido, las innovaciones en el sector químico proporcionan soluciones que posibilitan minimizar el efecto invernadero de ambas actividades; en el caso del transporte, se han creado nuevos aditivos que mejoran el rendimiento de los combustibles, así como una variedad de polímeros que aligeran el peso de los vehículos en beneficio de su eficiencia (se atribuye a la mejora en los combustibles el factor principal de la disminución de las emisiones de SO2 en un 37,6 por ciento, en el periodo 1990-2004). A esto se añade la constante investigación en alternativas energéticas como el gas, la electricidad, los carburantes orgánicos o el hidrógeno. También a través de la introducción de los catalizadores en los motores de gasolina sin plomo, la química ha logrado disminuir las emisiones de óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono de los vehículos. Se calcula que, gracias a la química, los automóviles actuales generan la décima parte de la contaminación que emitían hace 50 años.

Por lo que respecta a las emisiones procedentes del uso de calefacción o refrigeración en los edificios, la industria química desarrolla aislantes térmicos que permiten reducir hasta el 80 por ciento del consumo energético.

Otro hito en reducción de emisiones atribuible a la industria química es el desarrollo de sustitutos de los CFCs, principales causantes de la desaparición de la capa de ozono. A este respecto, Naciones Unidas ha estimado que sin los sustitutos de los CFCs el 50 por ciento de la capa de ozono hubiera desaparecido para el año 2035.

La química ha dado también respuesta a la necesidad de reducción de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles, destructores de la capa de ozono, impuesta por la normativa europea, buscando alternativas a los disolventes: agua, pigmentos resistentes a la corrosión o ligantes y resinas compatibles con el agua.

Se trata de hallar “soluciones químicas para el cambio climático”, tal como reza el eslogan de la exposición celebrada en el marco del Salón Internacional de la Química en su edición 2008, que tuvo lugar en Barcelona entre los pasados días 20 al 24 de octubre. No en vano, el sector químico europeo se caracteriza por su constante capacidad de investigación e innovación, que da lugar a la fabricación de nuevos materiales y procesos, fundamentales para luchar contra los efectos del cambio climático.

Compostaje orgánico para comercio justo en México...

Compostaje orgánico para comercio justo en México. El proyecto, de la iniciativa CeroCO2, consiste en la reducción de las emisiones de metano gracias a la elaboración de compost orgánico a partir de residuos agrícolas y ganaderos.

Gasto de las empresas en protección ambiental. Emisiones al aire

Año 2006. Unidades: euros

Industrias extractivas 2.857.600

Industria manufacturera 164.354.195

Industria de la alimentación, bebidas y tabaco 8.155.789

Industria textil y de la confección 371.967

Industria del cuero y del calzado 155.989

Industria de la madera y del corcho 3.780.284

Industria del papel, edición, artes gráficas, etc. 4.838.630

Refino de petróleo y tratamiento de combustibles nucleares 8.769.201

Industria química 22.328.030

Industria de la transformación del caucho y materias plásticas 4.112.804

Industrias de otros productos minerales no metálicos 34.741.407

Metalurgia y fabricación de productos metálicos 62.564.730

Industria de la construcción de maquinaria y equipo mecánico 2.375.354

Industria de material y equipo eléctrico, electrónico y óptico 1.578.625

Fabricación de material de transporte 8.847.712

Industrias manufactureras diversas 1.733.673

Producción y distribución de energía eléctrica, etc. 74.483.416

Fuente: Instituto Nacional de Estadística

Volcados en la inversión

La industria española se está empleando a fondo para cumplir las exigencias del Protocolo de Kioto; los gastos en protección ambiental de la industria, según el Instituto Nacional de Estadística, aumentaron un 11 por ciento en 2006 respecto a 2005, siendo el sector químico uno de los más implicados. Las eléctricas, y concretamente las que operan en Cataluña, encarnan el perfil de empresa española que más invirtió durante el año 2006 en protección del medio ambiente. Este sector destinó a esta partida 269,7 millones de euros, un 78 por ciento por encima de su inversión proambiental en 2005. A las eléctricas les sigue la metalurgia, las industrias minerales no metálicas y la industria química; todas superaron los cien millones de euros destinados a invertir en nuevas instalaciones que disminuyan el impacto ambiental de su quehacer, sobre todo las emisiones contaminantes. Conviene señalar, sin embargo, que algunas industrias, al tiempo que multiplicaban esfuerzos para la reducción de sus emisiones (aumentaron sus presupuestos para este fin en casi un 40 por ciento), recortaban en temas como la gestión de aguas residuales o el impacto de ruidos y vibraciones.

Por comunidades, Cataluña fue la que más inversión consignó para este objetivo durante 2006: 228 millones de euros, una quinta parte del cómputo nacional. Le siguieron Galicia, con 131 millones invertidos, y Asturias, con 120 millones de euros.

En la balanza de gastos corrientes, las industrias afincadas en Cataluña gastaron en protección medioambiental 400 millones de euros, un 28 por ciento del total del Estado. Andalucía y la Comunidad Valenciana le sucedieron en este ranking.

Los últimos datos disponibles ponen de manifiesto que las empresas del sector químico destinan a la protección del medio ambiente el 20 por ciento del total de las inversiones de las empresas españolas. Por otra parte, el sector destina un 20 por ciento de sus inversiones a la seguridad en las industrias; la prevención y la protección se encuentran entre las principales preocupaciones del sector.

A través de la innovación de productos cotidianos, la industria química puede contribuir a lograr una sociedad sostenible con medidas sencillas y baratas de asumir. Según Feique, la innovación química puede reducir en un 50 por ciento el consumo energético de las viviendas. Las mismas fuentes indican que la industria química aglutina el 25 por ciento de todas las inversiones dedicadas a I+D+i del sector privado, y que uno de cada cinco investigadores pertenece al sector químico privado.

En pocas palabras

El dato

Según la Asociación Europea de Fabricantes de Aislamiento, cada tonelada de CO2 generada en la producción de aislantes, un desarrollo de la industria química, ahorra 200 toneladas de emisiones en las viviendas. La utilización generalizada de aislamientos estándar en Europa permitiría evitar la emisión de 370 millones de toneladas de CO2, prácticamente el 40 por ciento de los objetivos de reducción de la UE.

Geografía y urbanismo

Existen diversas condiciones que facilitan la contaminación atmosférica. Hay condiciones geográficas, como la altitud y los accidentes geográficos.

Pero también existen condiciones urbanísticas, como la distribución y cantidad de calles, industrias, jardines y parques. En ciudades cuyo crecimiento no ha sido planificado, las zonas industriales se rodean cada vez más de conjuntos residenciales o habitacionales; esto provoca un efecto de contaminación directa a las personas que residen en estos lugares.

Soluciones químicas

Las distintas técnicas y tratamientos químicos sirven para la regeneración de suelos contaminados o para el tratamiento de las aguas residuales. Para la protección de la biodiversidad biológica, que se ha visto afectada por la agricultura no planificada, la industria química desarrolló en su día, plásticos para invernadero, lo que permite atender la creciente demanda de alimentos sin tener que invadir nuevos espacios naturales.

Consecuencias de la contaminación del aire

En las personas, a nivel pulmonar puede provocar asma, enfisema, cáncer pulmonar o bronquitis; en la piel, manchas, cáncer, afecciones en las mucosas de la nariz, irritaciones en los ojos y conjuntivitis, además, agrava las afecciones cardiovasculares, entre otras enfermedades.

En los materiales, puede producir deterioro en aquellos que se utilizan en las construcciones y otras superficies. Éste es uno de los campos sobre los que la química está aportando exitosas soluciones.

En las plantas, altera el proceso de la fotosíntesis.

Entre los problemas ambientales producidos por la contaminación del aire se encuentran: el smog(*) de las grandes ciudades, los cambios de clima a escala global y regional, el efecto invernadero, la lluvia ácida y la disminución de la capa de ozono.

Aviones verdes

El equipo de investigación de Boeing en Madrid hizo volar hace algunos meses un aparato de dimensiones reducidas, con un conjunto de pilas de hidrógeno como fuente de energía. Y es que las grandes empresas del sector aeronáutico, en colaboración con empresas de ingeniería, química y un buen número de universidades, trabajan en el estudio de combustibles alternativos y mejora de diseños que aligeren los componentes de los fuselajes. En el desarrollo del “green aircraf” deberán cumplirse los siguientes requisitos: menos consumo energético, reducción de emisiones de CO2 y disminución del ruido

(*) El término ‘smog’, un anglicismo resultado de las palabras smoke (humo) y fog (niebla), comenzó a utilizarse a principios del siglo XX en Inglaterra para denominar una espesa niebla cargada de sustancias tóxicas como hollín y azufre, consecuencia de la contaminación atmosférica provocada por la combustión del carbón.

Éste es el Plan…

La Directiva de la Unión Europea sobre Comercio de Emisiones (2003/87/CE) establece que cada Estado miembro deberá elaborar un Plan Nacional de Asignación en el que se determinen la cantidad total de derechos a asignar durante un periodo y el procedimiento de asignación aplicado. Los periodos establecidos a fecha de hoy han sido: uno de duración de tres años que dio lugar al PNA I (2005-2007) y otro de cinco años por el que se aprobó el PNA II (2008-2012). Las actividades que deben cumplir con las obligaciones que impone la Directiva y que han de participar en el mercado de CO2 son: las instalaciones de combustión de potencia térmica superior a 20 MW, instalaciones de producción de energía eléctrica con potencia superior a 20 MW, refinerías, coquerías, cemento, cal, cerámica, vidrio, siderurgia, papel y cartón. De acuerdo con la Directiva 2003/87/CE, durante los dos primeros periodos de asignación de derechos de emisión (2005-7, por un lado, y 2008-12, por otro), un determinado porcentaje de derechos de emisión será asignado de forma gratuita entre las instalaciones que emiten CO2. En concreto, las instalaciones deben recibir gratuitamente al menos un 95 por ciento del total de los derechos asignados en el periodo 2005-2007 y un 90 por ciento en el periodo 2008-2012.

La decisión de entregar derechos de emisión a los generadores de forma gratuita durante los periodos 2005, 2007, 2008 y 2012 fue una decisión política sobre cómo distribuir entre productores y consumidores la renta que genera la asignación inicial de derechos de emisión. A partir del año 2013, los derechos de emisión podrán asignarse de acuerdo con otros métodos, como las subastas (de hecho la propuesta de nueva Directiva establece la subasta como única herramienta para el sector eléctrico).

Permiso para emitir

He aquí un resumen de las bases que caracterizan el Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión para el periodo 2008-2012:

  • Los sectores afectados por la Directiva supusieron el 40% de las emisiones totales en el PNA I y alcanzan el 45% de las emisiones totales en el PNA II.
  • En el PNA II se reduce la asignación total de derechos en un 16,4% respecto del PNA I.
  • Se amplía la reserva para nuevos entrantes, pasando de un 1,84% en el PNA I, a un 4,3% en el PNA II (porcentaje de reserva sobre asignación).
  • Serán nuevos entrantes aquellos que lo soliciten y se correspondan con nuevas instalaciones y la ampliación de capacidad nominal de instalaciones ya existentes.
  • Se mantiene el criterio de mayor exigencia para el sector eléctrico por ser éste el que puede evolucionar más fácilmente y con menor coste hacia una producción con tecnologías limpias. Asimismo, es el sector menos expuesto al comercio internacional y, por lo tanto, tiene mayor posibilidad de internalizar el coste de reducir el CO2 en el precio final.
  • La posibilidad de cumplir con las obligaciones de reducción de emisiones a través de Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE) y de Unidades de Reducción de Emisiones (URE) se reduce, en el sector eléctrico, de un 70% a un 42%, y, en el resto de la industria, de un 20% a un 7,9% del total de las emisiones.
  • El monto de RCE y URE obtenidas deben ser utilizadas anualmente y no en cualquier momento del periodo 2008-2012, aunque la fracción no utilizada puede acumularse para periodos posteriores.

Derechos de emisiones y competitividad

Recientemente el sector químico ha manifestado su preocupación por las consecuencias que el sistema de subasta para la adquisición de derechos de emisión tendrá sobre la competitividad de la industria química europea, afirmando que “la futura directiva europea posicionará a las empresas del continente en clara desventaja respecto a las empresas ubicadas en otros países y que no deberán asumir coste alguno”.

Fuentes del sector advierten de que la nueva normativa puede degenerar en la deslocalización de las empresas químicas situadas en Europa hacia otros países donde no se aplique tal normativa, “perdiendo -sentencian- un sector que genera gran parte de la riqueza europea y gran cantidad de puestos de trabajo estables”. Otro extremo sobre el que se alerta hace referencia a los estándares ambientales, que son mejores y más exigentes en Europa. A esto se añade el hecho de que, en caso de trasladar las empresas europeas hacia países terceros, deberían transportarse los productos y bienes de vuelta a Europa, con la consiguiente emisión de gases contaminantes a consecuencia del transporte. Al respecto, el sector opina que “imponer tales cuotas impulsa el traslado de las empresas a otras áreas geográficas, pero ningún beneficio para el medio ambiente global”. Las manifestaciones de la industria química concluyen que “la medida de la Comisión Europea sería factible y justa siempre y cuando la mayoría de países se comprometiera a aplicar medidas similares, con lo que la protección del medio ambiente se haría de forma global y la competitividad de las empresas no se vería afectada”.

Queda claro que el gobierno tendrá que considerar que el impacto económico de la directiva se distribuye de forma asimétrica entre los seis sectores implicados. Sectores como el del cemento y, en menor medida, el eléctrico emiten un volumen relativamente alto de emisiones por cada euro de valor añadido que generan, mientras que la intensidad de las emisiones por euro de valor añadido es baja en sectores como el papel y vidrio y cerámica.

En cualquier caso, el plan de emisiones deberá ser particularmente cuidadoso con los sectores con una alta intensidad de emisiones -por este orden, cemento, electricidad y refino- que son los que más acusarán la puesta en marcha del mercado de emisiones.

Ante el complicado panorama, hace algunas semanas, la UE puso el freno a los objetivos de Kioto II; la presidencia francesa de turno de la UE ha propuesto elaborar una lista de los sectores que más pueden verse afectados por la deslocalización de fábricas a lugares con una legislación medioambiental más permisiva. El documento señala que “los sectores o subsectores expuestos al riesgo más elevado deberán poder disponer del 100 por ciento de derechos de emisión gratuitos”, y es la respuesta a las demandas de, entre otras, la industria pesada, siderúrgica, petroquímica, cementera, química y papelera, que han venido alertando del impacto que los planes europeos contra el cambio climático pueden tener en el terreno económico y sobre el empleo.

A partir de 2013 algunos sectores industriales debían empezar a pagar derechos por la emisión de CO2, algo que en la actualidad se concede de forma gratuita.

Instantánea de los bosques de Costa Rica...

Instantánea de los bosques de Costa Rica, país que se plantea la meta de lograr un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2021, a través de políticas de reforestación.

Abracadabra…

El CO2

 se ha convertido en una verdadera pesadilla para todos, ¿cómo librarnos de él? ¿se imaginan chasquear los dedos y, como por arte de magia hacerlo desaparecer? Nos costará más que un chasqueo, pero nuestro anhelo puede hacerse realidad si enviamos el CO2, literalmente, bajo tierra.

La Plataforma Tecnológica Española del CO2, que reúne a 70 entidades públicas y privadas, desde eléctricas como Endesa o Unión Fenosa hasta ministerios, pasando por centros de investigación y universidades, tiene en marcha 14 proyectos para fomentar las nuevas tecnologías para retener el CO2 en las chimeneas industriales. Dejar de expulsar aire a la atmósfera y enterrarlo bajo tierra es el atajo que se está buscando para reducir la emisión de gases que calientan el planeta. Con este propósito, la UE ha elaborado una propuesta de directiva que regulará las autorizaciones para el almacenamiento del CO2 bajo tierra en cada país. Y es que aunque Europa prevé sustituir un tercio de las térmicas de carbón en 10 años y sustituirlas por otras más limpias, el consumo de carbón aumenta en países como China, India y otras regiones emergentes. China posee el 25 por ciento de las reservas mundiales de carbón y la captura del CO2 se perfila como solución casi imprescindible. El Instituto Geológico y Minero Español analiza las formaciones geológicas más adecuadas para albergar el almacén subterráneo de CO2.

Las tecnologías de captura de CO2 van destinadas, en primer lugar, a las eléctricas, pero también pueden favorecer a todas las industrias afectadas por el comercio de derechos de emisión, como la química, la siderúrgica o la papelera. De hecho, las industrias gasista y petrolera ya tienen experiencia en la metodología de evaluación de la viabilidad real de los depósitos geológicos. La propuesta de directiva sobre almacenamiento de CO2 exige que las nuevas instalaciones de combustión reserven espacio para equipos de captura y compresión del CO2, y que evalúen si cuentan con almacenes de CO2 y redes de transporte -tuberías, barco, camión…-. La Plataforma Española del CO2 prevé que nuestro país disponga de los primeros centros de captura y almacenamiento en escala de demostración en 2015 y que las tecnologías con captura se expandan a partir de 2020.

Alternativas energéticas

Hoy por hoy, los modelos energéticos están diseñados en función del sistema económico más que partiendo de las necesidades de la población, además no toman en consideración el posible agotamiento de los recursos, sino su progresivo encarecimiento, y tampoco tienen en cuenta sus efectos secundarios sobre el medio ambiente. A esto se añaden las relaciones de dependencias regionales que de la situación se derivan.

La crisis del mercado petrolífero obliga a tomar un nuevo rumbo, a reinventar la trayectoria del desarrollo de la humanidad. Estamos asistiendo al renacimiento de la energía nuclear, cuyos desechos aún no se han logrado tratar con eficiencia. Las energías renovables, como la solar, la eólica, la mereomotriz, la geotérmica o la de biomasa, son difíciles de transportar y de almacenar, y su cantidad varía en función de agentes externos. La fusión nuclear es una de las grandes apuestas a nivel teórico pero las dificultades técnicas que comprende su implantación, la hacen, de momento, inviable, pues se necesitan temperaturas superiores a cien millones de grados para que se produzca la reacción de fusión; así como materiales que resistan las altas temperaturas y la radiación; lograr que la energía liberada sea mayor que la necesaria para calentar y mantener aislado el combustible, y finalmente, desarrollar dispositivos que capturen la energía generada y la conviertan en electricidad, de tal manera que de todo el proceso se obtenga un balance energético suficientemente positivo. Los biocombustibles tienen el inconveniente de que para incrementar significativamente su producción, habría que dedicar una gran cantidad de tierras fértiles a su cultivo, lo cual resulta incompatible con la hambruna y la desertización que asola nuestro planeta. Los experimentos con bioenegía, obtenida por mutaciones genéticas, por tanto no contaminante, se suceden en todos los puntos del planeta, pero aún estamos muy lejos de una implantación masiva. En materia de investigación al respecto encontramos algunos titulares curiosos: Hallan una bacteria que consume polución y genera electricidad; Producen hidrógeno a partir del girasol; Científicos ven el aceite de jojoba como alternativa al diesel; la NASA intenta crear combustible a base de una bacteria presente en los excrementos humanos; Como en Mad Max, usan heces de cerdo para generar energía; Investigadores españoles convierten paja en combustible; y podríamos seguir…

El hidrógeno también se perfila como una alternativa válida, por lo menos sobre el papel. Se trata de un combustible extraído del agua, recurso abundante en el planeta, y su combustión con el aire es limpia. Sus desventajas: Como no es un combustible primario se incurre en un gasto para su obtención que, además, se produce a partir de otros combustibles fósiles (según un informe del World Watch Institute, en la actualidad el 99 por ciento del hidrógeno que se produce en el mundo se obtiene mediante el consumo de petróleo o gas natural); requiere de sistemas de almacenamiento costosos y aún poco desarrollados; el elevado gasto de energía en su licuefacción, y el elevado precio del hidrógeno puro.

Sin embargo, ya existen en el mercado algunos teléfonos móviles con batería de hidrógeno y también hay autobuses en Madrid y Barcelona, que funcionan por este sistema.

Pero el modelo energético que hoy nos gobierna tiene otra particularidad: otorga el control de la energía global a un reducido número de empresas (que por regla general tienen, a su vez, intereses en otras áreas económicas) y éstas, además, están en permanente proceso de fusiones; de modo que el bienestar de buena parte de la humanidad depende de ellas. No cabe duda de que el modelo energético no es sólo determinante en materia medioambiental, sino también en seguridad y políticas internacionales y, además, en el ámbito social.

Jeremy Rifkin (autor de 14 libros sobre el impacto de la ciencia y la tecnología en la economía, en la sociedad y el medio ambiente) sostiene al respecto una interesante teoría según la cual, la adopción del hidrógeno como alternativa energética nos llevaría a la construcción de una sociedad más justa. El hidrógeno es prácticamente inagotable y se encuentra igualmente distribuido en el planeta lo cual garantizaría una gestión democrática; una economía fundamentada en el hidrógeno recompondría la organización mundial posibilitando una redistribución más equitativa del poder, en tanto que su producción podría tener lugar a partir de recursos domésticos, de forma económica y medioambientalmente aceptable. Rifkin describe una red de distribución de la energía en la que cada ciudadano podría convertirse en productor además de en consumidor de su propia energía; una red hecha a imagen y semejanza de la World Wide Web, en la que millones de usuarios finales conectarían sus pilas de combustible a Redes de Energía de Hidrógeno locales, regionales y nacionales, para compartir la energía.

C.K. Parlad, consultor en Desarrollo de la ONU se ha manifestado recientemente con una teoría similar, pero tomando como fuente de energía democratizadora, la proveniente del Sol.

¿Qué pasa con el Sur?

Sí, nuestra dependencia de los recursos fósiles es total, y las reservas se están agotando. China y la India despiertan y el sistema actual mundial de gestión de los recursos es insostenible. Ahí va un dato: según el informe anual de Worldwatch Institute, si el nivel de consumo de recursos y de emisiones contaminantes por habitante de China y la India fuese similar al actual en Estados Unidos, se necesitarían dos planetas Tierra sólo para mantener estas dos economías. Y es que crece por momentos la demanda de energía, alimentos y materias primas de 2.500 millones de chinos e hindúes, por lo que es de prever que se aproxima un profundo cambio en la geopolítica mundial y sin duda, nuestro modelo de crecimiento económico intensivo en recursos no será viable en el siglo XXI. Si el carbón fue la fuente de energía que propició la Revolución Industrial, y con ella un nuevo panorama económico, político y social, y el petróleo se erigió en dueño y señor del sistema en el siglo XX, una nueva fuente de energía está esperando en algún lugar liderar el cambio en la naturaleza de los mercados.

A la vista del compromiso que India y China asumieron hace algún tiempo para el desarrollo de una gran industria de energía eólica y solar, además de otros que desde 2004 se han venido produciendo, y teniendo en cuenta que China es ya el segundo país del mundo con mayores emisiones de dióxido de carbono, cabe la posibilidad de que ambos países lideren el cambio hacia un nuevo sistema económico y social mundial, si planifican su crecimiento sobre la base de una producción energética y una agricultura sostenibles. Tal vez, y ojalá, estos países nos den una lección de sabiduría y apuesten por acometer su desarrollo por la vía de la sostenibilidad, lo que supondría un salto cualitativo que les situaría por delante de las actuales potencias industriales.

Más ejemplos. Hace unas semanas se clausuró el cuarto congreso mundial de la naturaleza -celebrado en Barcelona-, que trató de sentar las bases para cimentar un capitalismo basado en los recursos naturales y que puso de manifiesto la necesidad de cuantificar el valor económico que aporta la naturaleza y los servicios de sus ecosistemas. Durante las jornadas Ecuador se mostró partidario de renunciar a la explotación de nuevos campos de petróleo en una zona de la selva ecuatoriana de gran valor natural a cambio de una compensación. Costa Rica, por su parte, se plantea la meta de lograr un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2021, a través de políticas de reforestación.

OPINIÓN

En clave de opinión: Instinto colectivo de supervivencia. Tierra, S. A.

Mónica Daluz 15/11/2008

Para el ciudadano de a pie la necesidad de reinventar el engranaje del mundo en que vivimos es, sencillamente, una evidencia.

El sistema productivo y de consumo no es viable a largo plazo: si extraemos recursos del planeta, los transformamos y los devolvemos de forma degradada a un ritmo superior al que los ciclos naturales son capaces de absorber se pueden generar efectos como el cambio climático, la contaminación del medio natural o la pérdida de biodiversidad.

La humanidad -o mejor dicho, una parte de ella-, sin duda, ha progresado, logrando alcanzar mayores cotas de bienestar y libertad, pero lo ha hecho sobre un modelo que ahora se manifiesta imperfecto y algo indica que tal vez haya llegado el momento de reinterpretar el concepto de progreso, cambiar el paradigma y apostar por el oro verde: el desarrollo sostenible.

La insostenibilidad medioambiental unida a la crisis financiera y económica, además de la insatisfacción, la impotencia y la indignación de que a estas alturas de la -supuesta- civilización nuestros congéneres sigan muriendo de hambre y de enfermedades que aquí hemos erradicado, hace pensar que el sistema se está desplomando. O esa es por lo menos, la percepción mayoritaria de la población a la vista de la ola de entusiasmo suscitada en todo el mundo en torno a los resultados de las elecciones presidenciales norteamericanas, en particular en torno al candidato Barak Obama, que parece ser el único político que se ha enterado de que hay que “parar máquinas” y revisar los mecanismos del sistema. Por eso su elección ha provocado una reacción de euforia colectiva que parece emanar del mismísimo instinto de supervivencia de nuestra especie, y su figura es percibida como la del líder que ha de guiar a la humanidad en el tránsito hacia ese nuevo mundo, aún por construir.

En los últimos meses los ciudadanos de medio mundo hemos observado atónitos la parálisis de los gobernantes; los políticos no toman la iniciativa de la acción, se muestran desorientados y parchean, todo lo más, colocando cataplasma aquí, compostura allá. En EEUU, la industria de la automoción ya tiene permiso para que sus financieras se acojan a la “operación rescate” porque han dejado de venderse coches, aunque no he oído que haya prioridad para “ecoautos”; se trata de que el sistema no se pare… Ya les dije: parche. En España todos quieren apuntarse a la “operación liquidez”, la automoción ya lo ha pedido. Pero ¿qué sectores está previsto que disfruten de esos fondos? No está previsto; se concederán sobre la marcha… ¿Lo ven?: parche.

Ahora que se ha puesto de manifiesto qué argumentos interesan, e incluso entusiasman a la población, ¿nacerá otro estilo de hacer política?, ¿o los políticos del Viejo Continente deslumbrados y calladamente contagiados de la sed de esperanza popular, se darán una mano de pintura y obamaplagiarán palabras y ademanes viniendo a vaciar aún más si cabe, de contenido su discurso?

No se pueden afrontar los retos que se nos vienen encima en clave política ni, mucho menos, ideológica, hay que poner a la ciencia y a la tecnología en el “centro de diseño”, para que tracen el plan de viabilidad de esta empresa que, verdaderamente, sí somos todos.

Eficiencia energética, optimización en el consumo de agua, reducción y valorización de residuos, movilidad sostenible, etc., se perfilan como nuevos valores refugio, pero para que coticen al alza debemos apostar por la ciencia, una ciencia “de código abierto” y de transferencia tecnológica y de conocimiento. La historia nos brinda la oportunidad de poner en marcha el nuevo paradigma. El reto: desarrollar una política de medio ambiente que inicie la transición hacia un nuevo sistema productivo combinando innovación, conservación y apertura de nuevos mercados para tecnologías verdes. En cualquier caso, es necesario un mundo unido, y digo un mundo, no un occidente unido para “protegernos” de chinos, rusos, indios…

A las nuevas generaciones del mundo rico, con escalas de valores y planteamientos vitales muy distintos a los de sus progenitores, que se saben y se sienten más libres e instruidas que cualquier otra generación del pasado, les azota en la conciencia la certeza de formar parte de esa sexta parte del planeta que consume el 80 por ciento de los recursos mundiales, y están asumiendo la responsabilidad. Además, la situación de conexión total con el mundo, advenida con la digitalización, enfatiza esa toma de conciencia generacional ante los desafíos sociales y medioambientales.

Es posible hallar soluciones eficaces y rentables como las actuales, pero más sostenibles y respetuosas con el hombre y su entorno.

Ante la gravedad de los desajustes ambientales y sociales queda claro que urge crear economías sostenibles, no sólo para asegurar el futuro estable y pacífico del planeta sino para asegurar su propia supervivencia. Un planeta sostenible es posible, pero el tiempo corre en nuestra contra. ¿Hallaremos el modo de satisfacer nuestras necesidades sin disminuir el potencial de las generaciones futuras de satisfacer las suyas? ¿Sabremos construir un nuevo mundo?, ¿un mundo sin fin? Porque, de lo contrario, ¿cuál habría sido el sentido de lo que hemos construido a lo largo de toda nuestra historia? Debemos crear un planeta sostenible para dar sentido a eso que ha movido a la humanidad: el progreso. Porque sin sostenibilidad no hay futuro y sin futuro, el progreso carece de todo sentido. ¿Podremos?

DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

“El PNA, en su primera fase, no ha logrado el objetivo de incentivar la reducción de emisiones”

Entrevista a Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo

Mónica Daluz 15/11/2008

CeroCO2 es una iniciativa conjunta de la Fundación Ecología y Desarrollo y de la Fundación Natura, que pretende sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de iniciar una acción inmediata contra el calentamiento del planeta, ofreciendo herramientas para calcular, reducir y compensar las emisiones de CO2. Entre las entidades asociadas a la fundación, que ha sido financiada por el Ministerio de Medio Ambiente para el desarrollo de algunas de sus actividades, figuran la Junta de Andalucía, los ayuntamientos de Zaragoza y Barcelona, el Gobierno de Cantabria y el Centro de Recursos Ambientales de Navarra. Hablamos con la responsable del proyecto CeroCO2 sobre la situación de las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cuál es su opinión sobre la efectividad de los pactos del llamado Kioto II y del plan nacional de asignación de derechos de emisión? ¿Qué cambiaría usted?

El protocolo de Kioto fue un acuerdo de mínimos pero ha supuesto una punta de lanza en la lucha contra el cambio climático. Las arduas negociaciones que precedieron a la firma del protocolo muestran la dificultad para alcanzar compromisos globales. Hechos como que Estados Unidos, cuyas emisiones de GEI suponen un 22% del total y cuenta con las mayores reservas de carbón, no lo haya ratificado todavía, que Australia, el mayor exportador de carbono muestre, reticencias y que países emergentes con una economía basada en combustibles fósiles hayan quedado fuera del acuerdo ponen en duda la efectividad del acuerdo.

Los debates post-Kioto ya se han puesto en marcha y las soluciones para salvar las carencias del acuerdo anterior pasan por que los países en desarrollo como Brasil, China o Sudáfrica fijen un techo para sus emisiones, que los países industrializados apuesten de forma decidida por la I+D en tecnologías de mitigación y que estas se transfieran de forma eficiente a los países emergentes. El reto del nuevo acuerdo es conseguir un crecimiento económico desacoplado del aumento de la concentración de GEI en la atmósfera.

En cuanto al Plan Nacional de Asignación de derechos que surgió para articular el comercio europeo de emisiones en España y permitir el cumplimiento del compromiso español ratificado el Kioto, en su primera fase no ha logrado el objetivo de incentivar las reducciones de emisiones ya que el reparto de derechos superó las necesidades de las industrias por lo que los bajos precios del carbono han hecho que la compra de derechos fuese más rentable que la inversión en tecnologías de producción más limpia. La segunda fase del Plan Nacional de Asignación 2008-2012 ya ha sido aprobada y trata de subsanar estos errores.

Cecilia Foronda

Cecilia Foronda.

Démosle la vuelta al asunto y busquemos la solución en la fuente del problema: ¿Qué desarrollos puede llevar a cabo el sector químico para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero?

Las empresas del sector químico son en su mayoría intensivas en el consumo de combustibles fósiles dado que la mayor parte de los procesos requieren grandes cantidades de energía. La solución para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero pasa por un cambio de tecnologías que logren una mayor eficiencia energética de los procesos y permitan el uso de energías renovables.

Para bien o para mal, la atmósfera es “de una sola pieza”, así que las acciones deben tomarse a escala planetaria, pero ¿cuál es el papel de los países en vías de desarrollo? y ¿cuál es el nivel de emisiones de estos países?

La contribución de los países en vías de desarrollo al cambio climático no es comparable a la de los países industrializados. Por ejemplo, mientras que las emisiones per capita de un chino o un chileno son de 3,5 tCO2

/año las de un español son casi 3 veces mayores (9,59 tCO2

/año) y las de un estadounidense casi 6 veces más.

Aunque estas cifras dejan patente que la responsabilidad del cambio climático recae en los países industrializados, el espectacular crecimiento de economías emergente como la china hacen que estos países estén empezando a jugar un papel determinante en la lucha contra el calentamiento global.

Al hilo de la pregunta anterior, ¿qué derecho tenemos los países desarrollados a exigir a esos países que, aunque nosotros sí lo hicimos, ellos no exploten las fuentes de energía fósiles y frenen sus expectativas de bienestar (entendiendo el bienestar desde los parámetros que occidente los ha estado entendiendo… hasta ahora)?

Efectivamente, sería muy injusto. Precisamente para atajar este problema el Protocolo de Kioto estableció los Mecanismos de Desarrollo Limpio. Como su nombre indica estos mecanismos tienen como objetivo que los países industrializados transfieran recursos a los países en vías de desarrollo para facilitar la sustitución de los combustibles fósiles por tecnologías limpias. Sin esta financiación adicional el cambio no sería posible y los países en desarrollo utilizarían la fuente más barata a su alcance: los combustibles fósiles.

Los mecanismos de desarrollo limpio permiten a los países con compromisos de reducción cumplir una parte de los mismos compensando sus emisiones mediante la compra de las reducciones de carbono que generan proyectos de energías renovables, eficiencia energética, tratamiento de residuos y reforestación o deforestación evitada en países en vías de desarrollo. Estos proyectos no solo contribuyen a la mitigación del cambio climático sino que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de las comunidades donde se desarrollan al dotarles de nuevas actividades económicas.

Cambiemos de tercio y tomemos ahora el punto de vista del consumidor. ¿Cree que ante tanto “lavado verde” y el continuo bombardeo de publicidad “eco”, el consumidor se está insensibilizando?

Aunque es cierto que en ocasiones la publicidad verde puede ser engañosa o tan abrumadora que genere desconfianza, es cierto que los consumidores están cada vez más concienciados con el problema y demandan que las empresas tengan un comportamiento más respetuoso con el medio ambiente. Para facilitar a los consumidores discernir entre el trigo y la paja son necesarias iniciativas que de forma seria evalúen las políticas medioambientales de las empresas y proporciones información objetiva al consumidor más allá de la publicidad.

En la imagen, detalle de una pared medianera aislada con lana de roca Rockwool

En la imagen, detalle de una pared medianera aislada con lana de roca Rockwool.

¿Cómo cree que afectará la actual crisis económica a la sensibilidad medioambiental tanto en los gobiernos como en las empresas, y también en el consumidor? ¿Cree que el asunto pasará a un segundo plano?

Sin lugar a dudas cuando la economía se resiente el acto reflejo es que el medio ambiente pase a un segundo plano tanto para los gobiernos como para empresas y particulares. No obstante, por ejemplo en el caso de la lucha contra el cambio climático de no actuar ahora los costes futuros podrían ser mucho mayores. El informe Stern afirma que es necesaria una inversión equivalente al 1 por ciento del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión el mundo se expondría a una recesión que podría alcanzar el 20 por ciento del PIB global.

Para ir cerrando esta entrevista, y ante la proximidad de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos (*), quisiera saber su opinión sobre la repercusión que tendrán los resultados electorales sobre el aire que respiramos, en función de quién gane las elecciones, según las políticas medioambientales que ambos candidatos anuncian en sus programas.

Tanto McCain como Obama han abandonado la negación de Bush al cambio climático y en sus programas apuestan por adoptar medidas para luchar contra el calentamiento global. No obstante, el programa de Obama recoge propuestas medioambientales más sólidas, concretamente en materia de cambio climático, apuesta por establecer un sistema de venta de derechos emisión cuya recaudación se destinaría a invertir en energías renovables y eficiencia energética.

¿Cuál es, desde su punto de vista, el papel que debe representar el sector químico ante los retos medioambientales a que se enfrenta la humanidad?

El cambio climático es un problema global que requiere soluciones globales que impliquen a todos los sectores de la sociedad y a todos los países. El modelo de desarrollo actual basado en los combustibles fósiles resulta insostenible por lo que un cambio de paradigma es necesario para conseguir una economía baja en carbono. La industria química, por su representatividad y peso en la economía, puede actuar como motor de cambio siendo un ejemplo en la adopción de medidas para gestionar sus emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyan a cumplir con los compromisos de reducción adquiridos por el gobierno español.

Así mismo la presencia de la industria química en países en vías de desarrollo, donde las consecuencias del cambio climático se vivirán con mayor intensidad debido a su situación geográfica y a los menores recursos para hacerles frente, tiene que actuar como impulsor de medidas que permitan la transferencia de recursos y tecnología que contribuyan a la mitigación y adaptación al cambio climático en estos países. Esto redundará, por un lado en la mejora de las condiciones de vida en estos países y por otro, en la minimización de los riesgos que el cambio climático supone para las inversiones del sector químico en estos países.

Historia de una reconciliación

Historia de una reconciliación
CATALUNYA EMPRESARIAL

INFORME DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE
Entrevistas a José Mª González, presidente de la Asociación de Energías Renovables –APPA-, Fernando Iturrieta, presidente de FEIQUE, y Sara Pizzinato, portavoz Campaña de Energía y Cambio Climático Greenpeace España.

La cuestión medioambiental ha saltado a los primeros lugares del panorama mediático en los últimos tiempos. Tras llegar al consenso dentro de la comunidad científica acerca de la evidencia de un aumento de la temperatura global del planeta y de las consecuencias que de ello se derivan, estalló la voz de alarma tanto entre la opinión pública como entre los gobiernos de todos los países.
El pasado 2007 ha sido un año clave en la lucha para frenar el cambio climático; y lo ha sido por varios motivos: se han tomado decisiones políticas y se ha legislado al respecto; el ciudadano se ha percatado de que hallar soluciones no es tarea fácil, percibe que la situación es tan compleja que sobrepasa a los gobiernos, y se ha dado cuenta de que él mismo, a través de sus acciones y elecciones, forma parte de la solución; y en tercer lugar porque las empresas han “internalizado”‘ el factor ecológico, incorporándolo más allá de los requerimientos legales, como argumento con el que añadir valor a su producto, ya sea éste un bien o un servicio. Centrémonos en este Último punto.
Hace ya un cuarto de siglo que las empresas vienen cumpliendo con una rigurosa normativa medioambiental, especialmente en materia de vertidos y  tratamiento de residuos. Además, mejorar su eficiencia energética ha sido una de las variables más importantes de la que se han servido para lograr la reducci6n de sus costes y, por tanto, para mejorar su competitividad. Mónica Daluz /
pdf

Límite, dos grados centígrados. SOS, el cambio climático ha comenzado

Límite, dos grados centígrados. SOS, el cambio climático ha comenzado
Sí,
ha tenido que ser ahora. Es precisamente ahora cuando se requiere del mundo rico invertir en políticas de protección del medioambiente y adaptar sus prácticas y productos para, por lo menos, alargar la supervivencia de la especie ante el cambio climático que ya se ha iniciado. Un momento en el que los países industrializados se encuentran con su capacidad de competitividad disminuida frente a las potencias emergentes, China e India, y en un contexto que exige a empresas y gobiernos invertir en innovación.
La solución pasa por enfocar una parte de los proyectos de innovación hacia la adaptación de los procesos, en aras de una mayor responsabilidad medioambiental. Todo un reto que puede darnos más de una sorpresa y convertir una inversión hasta ahora relegada a un segundo plano en una oportunidad de negocio. Como siempre, el premio será para los que lleguen primero…
La Unión Europea anunció hace unas semanas un nuevo plan energético, diseñado para enfrentar la crisis derivada, por un lado, de la creciente dependencia de petróleo y de gas que importa de otros países, especialmente Rusia, y, por otro, para combatir los efectos del calentamiento global de la atmósfera.
Mayor seguridad de suministro energético en Europa (aclaremos aquí que cuando los políticos hablan de “seguridad energética” se refieren a garantía de suministro), combatir el cambio climático y una industria más competitiva, son los objetivos que persigue la Comisión Europea.
Para ello propone reducir las emisiones de CO2 como mínimo en un 20% para el año 2020, e incrementar el uso de energías renovables, de modo que la temperatura global no suba más de 2°C con respecto a los niveles preindustriales (aunque el último informe del IPCC, Panel Intergubernamental de Cambio Climático, formado por más de 2.500 científicos, desvela que los modelos de predicción del clima señalan un aumento de temperatura a final de siglo de entre 2 y 4,5 grados, con el valor más probable de tres grados).
Un dato ilustra la cuestión: en 2071, con un aumento de 2 grados, morirían de calor 29.000 personas en el sur; por contra, 20.000 personas no fallecerían por efecto del frío en los países del norte de Europa. Mónica Daluz / pdf

Jaque al planeta. Empieza la partida

Jaque al planeta. Sostenibilidad
SOSTENIBILIDAD
Entrevistas a Ignasi Carreras, profesor de Política de Empresa de Esade; Fabián Bilbao, Director General de Fagor; José Ángel Rupérez, Coordinador corporativo para la Protección del Medio ambiente del grupo BSH España; Antonio Molina, Director de Formación de Carrier España; Justo Cuadrado, Director General de Brother Iberia, y Cristina Reque Kilchenmann, Responsable de Marketing de Miele España.

Entre todos hemos colocado nuestro hogar, la Tierra, en una delicada situación en este desatinado juego que inventamos en el que el planeta se ha convertido en nuestro contrincante en lugar de en el mayor de nuestros aliados. Hoy nos toca mover ficha y recular antes de que esto acabe en un jaque mate, y en estos días en los que parece haber estallado la bomba de la conciencia, todo el mundo está dispuesto a poner su pequeño grano de arena para impedir o retrasar el calentamiento del planeta.
Hemos analizado las acciones que algunas empresas del sector de los electrodomésticos y la electrónica de consumo están llevando a cabo para minimizar el impacto de sus actividades sobre el medioambiente.
Una nueva sensibilidad que, aunque aquí hemos centrado en la cuestión medioambiental, se enmarca en una filosofía de gestión empresarial que se responsabiliza de y abarca todos los ámbitos de la gestión, con el foco puesto en las personas como origen y fin de la organización. Aunque los resultados de retorno de la inversión son en unas parcelas más cuantificables y tangibles que en otras, hemos constatado la voluntad de establecer mejores prácticas empresariales. ¿Puro marketing? A la larga se verá quién utiliza la responsabilidad social empresarial como estrategia de comunicación y quién orienta su innovación bajo los parámetros de la RSE, haciendo de la gestión responsable un factor de competitividad real. Las empresas fabricantes de productos con largos ciclos de innovación serán las que más provecho obtengan de esta ventaja competitiva. Y es que, a diferencia del precio del petróleo, de los cereales, o de cualquiera que sea nuestra próxima fuente de energía, que sufrirán impredecibles e incontrolables fluctuaciones al alza y a la baja, la conciencia mundial de la población sobre el cambio climático no oscilará; irá a más, y el consumidor exigirá productos respetuosos con las personas y con el medioambiente, en la forma y en el fondo. Lo miren por donde lo miren, aplicar la RSE va a ser rentable, así que vayan haciendo un sitio para la ética. Mónica Daluz / pdf

Esto se acaba. Llegó la hora de construir la utopía

Esto se acaba. Llegó la hora de construir la utopía
OPINIÓN

Una campaña de lo que podríamos llamar “publicidad social” nos ha penetrado hasta la médula en las últimas semanas. Especialmente al sector del electrodoméstico, que queda retratado en el spot televisivo. El muchacho protagonista dirige un amenazante mando a distancia hacia lo que no puede ser otra cosa que un aparato de aire acondicionado. La televisión, la lavadora, la nevera y el ordenador se erigen en actores principales de los instantes siguientes del minifilm. Las escaleras mecánicas de un centro comercial, un pequeño colmado, escuelas y oficinas… Todo está desierto. Y en la calle, escenas de lánguidos urbanitas desorientados deambulando en éxodo a no se sabe dónde… Es como en los 70; así me imaginaba yo el mundo en mis peores pesadillas cuando estalló la primera crisis del petróleo.
Aquella dependencia nos angustió, pero los mensajes de optimismo de la España del cambio hicieron que nos acomodáramos a la situación, y hoy parece que nada ocurra excepto en los escasamente mediáticos ámbitos científicos y, cómo no, entre “blogueros”, voz de la conciencia de nuestra era. El asunto no es tema menor; tal vez incluso sea más grave de lo que nos dicen, habida cuenta de que en los últimos tiempos Bush se deja caer con inusitada frecuencia por los laboratorios de energías alternativas… “Tenemos un serio problema: somos adictos al petróleo”; lo dijo el presidente norteamericano en su último discurso sobre el estado de la Unión a primeros de este año, en el que se comprometió a incrementar en un 22% la inversión en investigación de energías limpias, y aunque su objetivo es despojarse de dependencias de lo que él llama “regiones inestables del mundo’’, es una buena noticia. Durante su parlamento, Bush advirtió a los estadounidenses de que deberán cambiar el combustible de sus automóviles, y anunció que las investigaciones se centrarán, sobre todo, en la mejora de las baterías de los vehículos híbridos y eléctricos, así como en los vehículos de hidrógeno. “El objetivo -dijo Bush- es sustituir para 2025 más del 75% de las importaciones de petróleo de Oriente Medio.”
Volvamos a las máquinas de aire acondicionado. Ahí va un dato: Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), en España, tres millones de hogares tienen aire acondicionado, y al parecer enchufan sus aparatos, todos a la vez, entre las tres y las seis de la tarde, franja horaria en la que se dispara la demanda diaria de electricidad en verano (ya se alerta de que los apagones van a ser cada vez más habituales, en las próximas semanas). Más cifras: sólo la refrigeración supone en España el 11,1% del consumo de electricidad total, el equivalente a la producción de tres centrales nucleares. Por cierto, el ayuntamiento de Barcelona y el gremio de comerciantes han instado a los 10.000 comercios de la ciudad Condal a no conectar sus equipos de aire acondicionado por debajo de los 24º y recomiendan un mínimo de 25º en los hogares. La segunda semana del mes de julio (coincidiendo con el cierre de esta edición), se registraron en España records de consumo eléctrico -cerca de los 8.300 megawatts de potencia el día 13 a las 13,16 horas-. Recordemos que España es uno de los países más alejados de su compromiso con el protocolo de Kyoto, y la multa por ello puede alcanzar los 6.000 millones de euros… Mónica Daluz / pdf

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para poder ofrecerle la mejor experiencia de usuario. La información de las cookies se almacena en su navegador y realiza funciones que ayudan a la autora, de manera anónima, a saber qué secciones encuentra más interesantes y útiles. Su consentimiento contribuye a garantizar la seguridad de la página, eliminar fallos, detectar fraudes, etc.

No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas funciones.