La nueva agricultura optimiza sus procesos

La nueva agricultura
DOSSIER
EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LA AGRICULTURA
Entrevista a Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña.

El incremento del precio del combustible y las importaciones de los países extracomunitarios amenazan la competitividad del sector agrícola, mantenerla pasa, en primer término, por la reducción del consumo energético de instalaciones y procesos. Por otra parte, el sector energético ofrece a la agricultura nuevas oportunidades de negocio como productora de energías renovables de la biomasa. La transformación del sector ha comenzado. La progresiva renovación del parque de tractores o la migración del regadío hacia sistemas de riego localizado son sólo el principio. Los cultivos alternativos (cultivos energéticos para alimentación de plantas de biomasa y otros combustibles sólidos o cultivos energéticos para producción de biodiésel), el aprovechamiento de los residuos y de recursos endógenos, técnicas de agricultura de conservación, la investigación en el campo de la modificación genética, los continuos avances tecnológicos e informáticos, proyectos arquitectónicos de cultivos verticales o novedosas aplicaciones como la bio-geoingeniería (consistente en enfriar grandes zonas de la Tierra gracias a la plantación de especies agrícolas que reflejen más el sol), están situando al sector agrícola en el centro de interés de numerosas disciplinas. El reto no es pequeño: alimentar a una población que crece a ritmo de 200.000 personas por día, al tiempo que se gestiona la escasez de tierra fértil de cultivo, de agua y de recursos energéticos fósiles. Mónica Daluz / pdf

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DOSSIER EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LA AGRICULTURA

Para mantener la competitividad el sector debe reducir su consumo energético

La nueva agricultura optimiza sus procesos

Mónica Daluz
29/09/2009

El incremento del precio del combustible y las importaciones de los países extracomunitarios amenazan la competitividad del sector agrícola, mantenerla pasa, en primer término, por la reducción del consumo energético de instalaciones y procesos. Por otra parte el sector energético ofrece a la agricultura nuevas oportunidades de negocio como productora de energías renovables de la biomasa. La transformación del sector ha comenzado. La progresiva renovación del parque de tractores o la migración del regadío hacia sistemas de riego localizado son sólo el principio. Los cultivos alternativos (cultivos energéticos para alimentación de plantas de biomasa y otros combustibles sólidos o cultivos energéticos para producción de biodiésel), el aprovechamiento de los residuos y de recursos endógenos, técnicas de agricultura de conservación, la investigación en el campo de la modificación genética, los continuos avances tecnológicos e informáticos, proyectos arquitectónicos de cultivos verticales o novedosas aplicaciones como la bio-geoingeniería (consistente en enfriar grandes zonas de la Tierra gracias a la plantación de especies agrícolas que reflejen más el sol), están situando al sector agrícola en el centro de interés de numerosas disciplinas. El reto no es pequeño: alimentar a una población que crece a ritmo de 200.000 personas por día, al tiempo que se gestiona la escasez de tierra fértil de cultivo, de agua y de recursos energéticos fósiles.

El crecimiento del consumo energético en España se multiplica cada año que pasa. La necesidad de alcanzar un modelo energético sostenible debe sustentarse en la eficiencia energética en primer lugar y, tal como apuntan desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae), “en las energías renovables, las tecnologías de generación más eficientes y respetuosas con el medio ambiente, los combustibles menos contaminantes, la captura y almacenamiento del CO2, etc., después”. Las necesidades energéticas de los sectores agrícola y ganadero también son crecientes, por lo que el ahorro en esta partida resulta prioritario para los empresarios. El tránsito hacia la eficiencia ha comenzado, aunque, como afirma Javier Roca, gerente de Sahivo, “el cambio de punto de vista es más por una cuestión de costes que por concepto pedagógico de eficiencia mediambiental.”

El agua, la energía y, en el caso de la ganadería porcina, los purines, constituyen los puntos principales sobre los que el empresario trata de incidir. Los suministradores logran mediante el diseño y la tecnología dotar al mercado de productos más eficientes, de manera que granjas y explotaciones agrarias han alcanzado altos grados de mecanización y de optimización de recursos. La elección del sistema energético a utilizar (gas, electricidad, gasolina, biocombustibles, solar térmica o solar fotovoltaica), será crucial en la rentabilidad del negocio. El sector agroganadero, sin duda, está asumiendo un papel protagonista en el uso eficiente y sostenible de la energía.

Aceitunas arbequinas, a punto para su recogida, en los campos de la empresa Molí dels Torms, productora del aceite ecológico Olicatessen...

Aceitunas arbequinas, a punto para su recogida, en los campos de la empresa Molí dels Torms, productora del aceite ecológico Olicatessen.

La clave: investigación y formación

Los programas de investigación actuales están adquiriendo una nueva orientación focalizada hacia la sostenibilidad en el uso de los recursos y se innova en nuevas tecnologías que permitan un mejor aprovechamiento de éstos. En este sentido las políticas impulsadas por la Unión Europea dejan claro este nuevo enfoque medioambiental, por ejemplo con el 7º Programa Marco o el Programa Marco para la Innovación y la Competitividad.

En relación a la competitividad de las personas vinculadas al sector agrario, Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Catalunya, manifiesta que “es fundamental la formación de empresarios agrarios y técnicos del sector, así como el asesoramiento que estos últimos pueden ofrecer a los primeros”. Sió añade a la formación otro elemento para favorecer la transformación del sector hacia la eficiencia energética: “Las líneas de ayuda a las inversiones incidiendo, entre otros aspectos, en que éstas sean respetuosas al máximo, con el medio ambiente, y orientándolas hacia subsectores que se considerasen estratégicos para lograr los objetivos en materia de sosteniblidad”.

Una de las instituciones más involucradas en la difusión de una praxis más eficiente y sostenible en el sector agrícola y ganadero es el Idae. El contenido de las acciones formativas llevadas a cabo por el Idae pone de manifiesto cómo las buenas prácticas pueden optimizar el consumo energético. He aquí algunos ejemplos de las recomendaciones que el Instituto ofrece en sus cursos y sesiones: “Según las formas de conducción y el mantenimiento adecuado del tractor puede reducirse el consumo total de combustible de un 15 a un 30%; la gestión de los cultivos en grandes explotaciones, bien profesionales o asociativas, permite obtener costes de mecanización menores y una mejor eficiencia en el uso de combustible; con el manejo apropiado de una misma labor agrícola puede conseguirse una disminución en el consumo de hasta un 30%, y si se cambia la labor tradicional con vertedera por un ‘no laboreo’ con siembra directa, el consumo de combustible puede reducirse hasta en un 75 %.” En estas sesiones informativas y formativas se recomienda también la concentración en parcelas grandes, “preferiblemente de más de 5 hectáreas, y a ser posible de formas alargadas y regulares. El consumo de carburante por hectárea se reduce en la medida en que crece la superficie de la explotación, siempre que ese crecimiento se produzca aumentando el tamaño de las parcelas y sin incrementar significativamente los desplazamientos”. Otro aspecto contemplado es la eficiencia en el uso del agua y la eficiencia energética de las instalaciones de riego, “que permiten significativos ahorros de energía en las explotaciones de regadío”. También se pone el acento en que el aislamiento, la climatización, la estanqueidad, la iluminación y el mantenimiento constituyen los principales elementos sobre los que incidir en las instalaciones ganaderas.

De obligación a vocación

En 1985, el porcentaje de trabajadores dedicados a la agricultura en España era de algo más del 17 por ciento. Hoy, la representación de ocupados en el sector apenas alcanza el 4 por ciento. Son menos pero, al parecer, más implicados y preparados. Prolifera en el sector una nueva generación de agricultores comprometidos con el paisaje y con el medio ambiente. Trabajan con un nuevo paradigma y el resultado son productos con un valor adicional que el consumidor comienza a apreciar. Junto al modelo tradicional, la agricultura ecológica y la agricultura integrada son modalidades al alza, que se sofistican y dan lugar a nuevos modelos de negocio. Es el caso de Molí dels Torms, empresa elaboradora del aceite de oliva ecológico Olicatessen. La empresa leridana ha implementado un proceso de elaboración respetuoso con el medio ambiente: minimiza el uso de agua y la generación de aguas sucias, recupera el hueso de la aceituna utilizándolo como abono, y los brotes y hojas se recuperan por aspiración en lugar de por barrido, lo que facilita la preparación del compostaje, entre otras técnicas beneficiosas para el suelo y el entorno. La particularidad de esta empresa consiste en su apuesta por el cuidado de cada detalle tanto de la producción como de la comercialización. La empresa vende el producto acompañado de fotografías de sus olivares y de las diferentes fases de producción. Además, su filosofía de aprovechamiento de los recursos les lleva a elaborar nuevos productos; los residuos generados en la decantación del aceite se utilizan para la elaboración de jabón de aceite de oliva.

La empresa Molí dels Torms vende su aceite ecológico acompañado de fotografías del proceso de producción. Arriba, instantánea tomada durante la poda...

La empresa Molí dels Torms vende su aceite ecológico acompañado de fotografías del proceso de producción. Arriba, instantánea tomada durante la poda.

Respetar la tierra

La nueva sensibilidad de muchos empresarios agrarios también está difundiendo la llamada agricultura de conservación, menos mediática que la ecológica. Desde la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos explican que la agricultura de conservación consiste en diversas prácticas agronómicas que permiten un manejo del suelo agrícola alterando lo menos posible su composición, estructura y biodiversidad, y evitando también su erosión y degradación. Las técnicas de agricultura de conservación incluyen diversas modalidades tales como la siembra directa (no laboreo), el mínimo laboreo (no se incorporan o sólo en muy breves periodos, los residuos de cosecha), y el establecimiento de cubiertas vegetales entre sucesivos cultivos anuales o entre hileras de árboles en plantaciones de cultivos leñosos. En términos generales, con las técnicas de conservación, el suelo queda protegido de la erosión y escorrentía, se aumentan la formación natural de los agregados del suelo, la materia orgánica y la fertilidad, y a su vez se disminuye la compactación debido al tránsito de la maquinaria agrícola. Además, tiene lugar una menor contaminación de las aguas superficiales, se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera y se aumenta la biodiversidad.

Desde la asociación se afirma también que “la agricultura de conservación tiene una mayor rentabilidad económica en comparación con la convencional. En ésta el laboreo del suelo requiere elevadas inversiones en adquisición y mantenimiento de maquinaria agrícola, combustible y mano de obra. Así, por ejemplo, con el sistema de no laboreo en el olivar y en cultivos anuales se pueden ahorrar unos 60 y 30 litros de gasoil por hectárea y año, respectivamente. En términos generales, la agricultura de conservación reduce el consumo de energía y el trabajo que conllevan las operaciones propias del laboreo entre un 15-50%, y se incrementa el rendimiento energético entre el 25% -100%”.

El sector agrícola diversifica el destino de su producción...

El sector agrícola diversifica el destino de su producción. El almidón es uno de los materiales no provenientes del petróleo que pueden servir para la fabricación de bolsas comerciales de un solo uso, que tanto están dando que hablar en los últimos tiempos. El centro tecnológico Itene trabaja ya en la mezcla del almidón con otros productos como el poliéster (en la imagen) para mejorar la resistencia de las ‘biobolsas’.

Invernaderos y consumo energético

La superficie invernada en la Unión Europea está en constante ascenso, y en determinadas zonas como el sureste de España tiene una importancia socioeconómica muy relevante. Sólo en la provincia de Almería existe una superficie invernada cercana a las 30.000 hectáreas, produciendo más de la mitad de las frutas y hortalizas de toda la Comunidad Autónoma Andaluza, con una producción final agraria estabilizada en torno a los 2.000 millones de euros anuales y una industria auxiliar muy competitiva en los mercados internacionales. Sin embargo, esta situación favorable a los agricultores puede verse amenazada por la subida del precio del combustible y por la competencia con otros países donde los gastos de producción son más bajos (ahí tenemos el asunto del precio de la patata, que ha movilizado a los agricultores durante las últimas semanas; éstos denuncian que en un país deficitario en el consumo de patata, como es España, las importaciones se están haciendo en condiciones ventajosas). El consumo energético en los invernaderos es, pues, un factor muy importante a considerar dentro de los costes de producción, y resulta prioritaria la optimización energética de estos sistemas. Por otra parte, optimizando el consumo de energía se facilitará el cumplimiento de las regulaciones ambientales y energéticas cada vez más restrictivas que afectan al sector, logrando unos invernaderos más amigables con el medio ambiente a la vez que competitivos en el mercado europeo.

Proyecto Greenergy

En el marco del Proyecto Europeo Energy Optimisation in European Greenhouses (Greenergy), en el cual participan siete universidades, nueve asociaciones de productores y once empresas, la Universidad de Almería ha liderado el establecimiento de los estándares de calidad para el uso eficiente de la energía en los invernaderos hortícolas, con el objetivo final de racionalizar el consumo energético en los invernaderos europeos.

Estos estándares establecen los requerimientos mínimos que todos los invernaderos europeos (agrupados por zonas climáticas) deberían cumplir para optimizar la eficiencia energética de varios sistemas de producción hortícolas, y perfilan los mínimos requerimientos técnicos para beneficiarse de las condiciones climáticas de cada área con el objetivo de minimizar las pérdidas de energía y maximizar la producción eficiente.

El documento define conceptos como: invernadero, tipos, materiales de cubierta, sistemas de ventilación, sistemas de refrigeración por evaporación de agua, iluminación artificial, calefacción y sistemas de distribución de calor, cogeneración, fertilización carbónica y sistemas de control climático.

Para cada zona climática y aspecto estudiado, se han definido una serie de medidas que dependiendo de la zona climática se ha establecido su carácter obligatorio, altamente recomendado, recomendado, o sin efecto significativo. Estas se refieren a aspectos constructivos, materiales usados como cubiertas de invernaderos, requisitos mínimos de ventilación, de refrigeración, de los sistemas pasivos suplementarios, para la iluminación artificial, la calefacción, la cogeneración, requisitos mínimos de los sistemas de distribución de calor, para el almacenamiento de calor y para el abonado carbónico. También establece otros requisitos como integración de la temperatura, regulación y calibración de todos los sensores, aditivos antigoteo y tratamiento de los materiales de cubierta para prevenir infecciones fúngicas y daños en las plantas, uso de sensores en las plantas, ventilación de los sensores y control de los gradientes de temperatura. O las medidas relativas a los sistemas de control, como por ejemplo: control climático por ordenador, predicción climática y la integración de todos los dispositivos en el mismo sistema de control.

Cultivos verticales

Esta técnica de cultivo consiste en plantar verticalmente, utilizando diferentes sistemas que pueden ser bolsas plásticas, tubos de barro, etc. Ideal para cultivos de ciclo corto como las plantas hortícolas. Entre sus ventajas: el aprovechamiento y alto rendimiento de las áreas de siembra. En la imagen una granja vertical. Es un proyecto para la ciudad de Dubái. The Seawater Vertical Farm es una idea del estudio de arquitectos Studiomobile de Cristiana Favretto y Antonio Girardi. Se trata de un edificio inteligente y verde que utiliza el agua del mar pulverizada para enfriar y humedecer el ambiente en unos grandes invernaderos suspendidos en el aire y sujetos a un enorme pilar central por donde circula el agua. La condensación hace que se genere agua dulce que, a su vez, se utiliza para regar los cultivos. Además de su diseño singular constituye un interesante sistema para ahorrar agua y producir vegetales en zonas áridas.

Proyecto arquitectónico de una granja vertical en Dubái

Proyecto arquitectónico de una granja vertical en Dubái.

OPINIÓN

Los sectores agrícola, ganadero y agroindustrial son los más avanzados en eficiencia energética

Entrevista a Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña

Mónica Daluz
29/09/2009

Sió analiza en esta entrevista el proceso de transformación del sector agrícola y ganadero hacia la implementación de procesos energéticamente más eficientes, tránsito que deberá sustentarse sobre tres pilares básicos: la formación, la tecnología y los incentivos a la inversión.

Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura...

Jaume Sió, subdirector general de Innovación Rural, del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Catalunya

¿Cuál es el impacto de la actividad agrícola en consumo de energía, con todo lo que ello supone, tanto en costes como en emisiones, en la comunidad autónoma catalana?

El sector agrícola, en tanto que es consumidor de energía, también se encuentra inmerso en la problemática estructural de los recursos energéticos a nivel mundial: el encarecimiento progresivo de los precios energéticos. Ante este aumento de los precios de la energía se debe priorizar el ahorro energético en todos los ámbitos en los que éste sea aplicable.

En Cataluña, según los datos del Plan de Energía 2006-2015 del gobierno de la Generalitat de Cataluña, el sector primario consume aproximadamente el 3% del consumo total de energía.

La previsión en el horizonte de 2015 es que los consumos actuales se reduzcan un 7%, hecho que supondrá un ahorro económico estimado de 61 millones de euros. En comparación con sectores como el transporte o la industria, el sector primario tiene un índice de consumo poco significativo.

A pesar de todo, hay camino por recorrer, especialmente en ámbitos productivos agrarios grandes consumidores de energía como las producciones agrícolas y ganaderas intensivas.

¿Sobre qué elementos hay que actuar para hacer más eficiente el consumo de energía en este sector? El parque de tractores y los sistemas de riego constituyen los dos pesos pesados de esta actuación pero, ¿cómo se está acometiendo esta modernización en las explotaciones agrarias?, ¿el ritmo es el esperado? y ¿el deseable…?

Se debe actuar en los elementos y sistemas de los sectores económicos en los que el gasto energético es mayor y, por tanto, el camino a recorrer en ahorro energético es más largo.

Estos sectores, por regla general son los que tienen un nivel de intensificación alto: porcino, avicultura, riego, industria, etc. que requieren instalaciones o vehículos que consumen grandes cantidades de energía: instalaciones de calefacción o refrigeración, aislamientos, tractores, motores, grupos de bombeo, etc.

En el ámbito específico de la modernización del parque de tractores, ésta se aborda mediante el establecimiento de líneas de ayuda específicas orientadas a los empresarios agrarios. El DAR (Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña) ha abierto la línea de ayudas para la renovación del parque de maquinaria; se trata del ‘plan renove’ de los tractores. Esta línea de ayudas, durante los años 2005 a 2008, ha resuelto más de 700 expedientes con un importe cercano a los 10,5 millones de euros. Uno de los requisitos que se valoran en la adjudicación de estas subvenciones es la categoría energética del tractor nuevo que se adquiere, priorizando, evidentemente, los clasificados en la categoría más alta (A) de eficiencia energética.

En materia de modernización de los sistemas de riego, el DAR, y en el marco del Plan de Regadíos de Cataluña, tiene previstas diversas actuaciones en torno a la modernización de regadíos existentes e implementación de nuevos regadíos; en todas estas actuaciones se prioriza la ejecución de instalaciones que optimicen el consumo energético e hídrico.

Además de los anteriormente citados, ¿qué otros elementos que intervienen en la actividad agrícola podrían contribuir a la optimización de los consumos energéticos?, ¿Cómo afecta, por ejemplo, la selección de los cultivos, el tipo y número de operaciones a desarrollar en cada uno de ellos o los fertilizantes a utilizar?

Para determinar el ahorro energético que aporta a un sistema productivo, por ejemplo, la genética de las plantas, su sensibilidad a enfermedades o los fertilizantes que se utilizan hacen falta estudios muy profundos y a menudo inexistentes. Entre tanto, los estudios de análisis de ciclo de vida de un producto agrario aportan información sobre las necesidades energéticas de todo el proceso productivo de éste. A modo de ejemplo, uno de los ámbitos donde este hecho se manifiesta objetivamente es en el uso de fertilizantes de origen orgánico frente a los fertilizantes de origen químico, los cuales precisan, habitualmente, de derivados del petróleo y altos niveles de energía para su producción.

A pesar de todo, la optimización de recursos energéticos pasa, en primer lugar, por el estudio de los puntos a mejorar en los procesos de consumo energético, es decir, la realización de diagnósticos energéticos. Posteriormente, con los resultados de los diagnósticos se deben aplicar las medidas que se deriven en el seno del sector productivo.

Desde el DAR se han realizado diagnósticos energéticos en los sectores de la ganadería intensiva (porcino y avicultura), la agricultura intensiva (invernaderos y comunidades de regantes), y el sector agroindustrial (cámaras frigoríficas). Durante este año están previstas diagnosis energéticas también en el sector de los barcos de pesca.

En base a los resultados obtenidos en los diferentes diagnósticos energéticos y con el objetivo de fomentar la eficiencia energética en las explotaciones agrarias de Cataluña, el DAR convocó en 2008 una orden de ayudas para la mejora de la eficiencia energética en invernaderos agrícolas y en explotaciones de porcino. De esta orden de ayudas se recibieron 120 solicitudes, a día de hoy aún no resueltas.

Campo de fresas onubense con un sistema de riego basado en un nuevo método de diagnóstico implantado por Verdtech Un Nuevo Campo...

Campo de fresas onubense con un sistema de riego basado en un nuevo método de diagnóstico implantado por Verdtech Un Nuevo Campo, que tiene en cuenta los datos de planta, clima y suelo para un riego optimizado.

En materia de nuevas tecnologías, ¿cuál es el porcentaje de penetración de programas informáticos de gestión de regadíos y redes de riego, y demás herramientas de control y automatización, en el sector agrícola?

En el ámbito catalán el Plan de Regadíos de Cataluña contempla como requisito para las obras de nuevos regadíos o de transformación de regadíos ya existentes, entre otros aspectos, la incorporación de programas de gestión de redes de riego que contengan las innovaciones tecnológicas más recientes en telecontrol de consumos, de incidencias, de gestión de hidrantes y válvulas, y de facturación.

En cuanto a la gestión de regadíos, el DAR mantiene y pone a disposición de los agricultores de todas las zonas regables de Cataluña una herramienta de recomendaciones de riego en agricultura y jardinería, que está a disposición de los usuarios a través del portal RuralCat. A través de este portal se actualiza la información de recomendaciones de riego semanales y se envían por correo electrónico o SMS. Actualmente hay en torno a los 500 usuarios dados de alta a este servicio, con un total de 1.500 parcelas inscritas sobre las cuales se dan recomendaciones personalizadas de dotaciones de riego semanales.

¿Cuáles son los mayores frenos a la modernización, en fin, los mayores problemas a los que se enfrenta el sector para acometer una transformación profunda?

Desde nuestro punto de vista, el principal obstáculo para la transformación del sector hacia la implementación de procesos con consumos energéticos más reducidos y eficientes que los actuales pasa por la disponibilidad de tecnología aplicable al sector, la formación de las personas que trabajan en él y los programas de ayuda a las inversiones.

La renovación del parque de maquinaria agrícola es uno de los objetivos prioritarios para las administraciones en materia de eficiencia energética...

La renovación del parque de maquinaria agrícola es uno de los objetivos prioritarios para las administraciones en materia de eficiencia energética.

¿Qué subsectores se encuentran más adelantados en este proceso de transformación?

Actualmente los subsectores más avanzados en el proceso de transformación hacia prácticas más respetuosas en términos energéticos, con el medio ambiente son las actividades de agricultura y ganadería más intensivas así como el sector agroindustrial. Son los sectores que se podría considerar más avanzados debido al hecho de que son los mayores consumidores energéticos y, por tanto, los primeros en los que se ha incidido cuando se han aplicado políticas de ahorro y eficiencia energética.

¿Qué se puede hacer desde las administraciones? ¿Qué medidas legislativas se han puesto en marcha en los últimos años para favorecer este tránsito hacia la eficiencia?

Desde las administraciones se están impulsando políticas en los campos del ahorro y eficiencia energética y de las energías renovables. En España, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae) se promueven estas líneas de actuación, respectivamente, con el Plan de Acción 2007-2012 de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética para España y el Plan de Energías Renovables 2005-2010.

Estos planes se articulan mediante convenios marco de colaboración con las comunidades autónomas. En Cataluña, el Idae ha firmado un convenio marco de colaboración con el Institut Català d’Energia (Icaen) para la “definición y puesta en práctica de las actuaciones contempladas en el Plan de acción 2008-2012 de la estrategia de ahorro y eficiencia energética en el ámbito territorial de la Generalitat de Cataluña”. Este convenio incluye actuaciones en diferentes sectores estratégicos y muy consumidores de energía, como los transportes, la industria, la edificación…, y también el sector de la agricultura y la pesca, en medidas específicas de formación, sistemas de riego, pesca, auditorias energéticas, tractores y agricultura de conservación.

Paralelamente a las iniciativas políticas en el ámbito de la energía del Estado, en Cataluña también se ha definido el Plan de la Energía 2006-2015, un plan con programas específicos de ahorro y eficiencia energética, energías renovables, infraestructuras e I+D orientado a los principales sectores económicos de actividad.

¿Cuál está siendo el papel de los suministradores a la industria agrícola en este proceso de búsqueda de la eficiencia, tanto energética como productiva, ya que ambas cuestiones están directamente relacionadas?

Los suministradores de maquinaria e instalaciones del sector agrario y agroalimentario son conscientes del valor que adquiere un producto cuanto más eficiente es en el uso de energía y, por extensión, en el respeto hacia el medio ambiente. En este sentido, la mayor parte de empresas suministradoras, con voluntad de ser competitivas en sus sectores de actividad, apuestan por la incorporación de las mejoras técnicas en sus productos que supongan un valor comercial añadido, especialmente en la actualidad, cuando se está promoviendo la conciencia del ahorro energético tanto desde el punto de vista ambiental como económico.

Cuando se audita la eficiencia energética en una explotación agraria o ganadera, ¿se contempla sólo esa parte del proceso o se tiene en cuenta lo generado en los procesos previos, es decir, se realizarán análisis de ciclo de vida?

Ante la dificultad que presenta el estudio de un proceso productivo desde el origen de todos sus inputs, habitualmente los estudios de eficiencia energética en explotaciones agrarias se basan en el propio proceso productivo identificando e incidiendo, incluso, en los componentes de este proceso que más consumo energético suponen.

El estudio integral de todos los procesos previos de un modelo productivo requiere un trabajo en profundidad. Habitualmente, con la voluntad de optimizar los recursos (humanos y económicos) de que se dispone desde la Administración, este tipo de estudios se han sustituido por diagnosis energéticas de procesos concretos, con el objetivo de poder disponer de puntos de la cadena productiva donde incidir puntualmente para alcanzar ahorros en el uso de energías.

En las diagnosis energéticas realizadas por la Administración pública catalana se pone especial énfasis en el estudio de los consumos de electricidad y combustibles, el estudio de las condiciones de trabajo de los equipos, los aislamientos y la evaluación de los procesos productivos consumidores de energía, entre otros.

Existe una necesidad de “pasarnos” a las energías alternativas y deben ser los grandes sectores económicos los que inicien ese proceso de migración tecnológica, ¿Están los sectores agrícola y ganadero por la labor? A esto se suma el protagonismo que cobra el sector agrario como productor de energías renovables (biomasa, biocombustible…), situándolo como sector estratégico. ¿Cómo cree que evolucionará la introducción de las energías alternativas en dichos sectores?

En Cataluña el Plan de la Energía 2006-2015 prevé dar un gran impulso a las energías renovables multiplicando por cuatro los consumos de 2003 en el horizonte del final del Plan, en 2015, es decir, se prevé pasar del 2,9% de uso de energías renovables al 9,5% en 2015 sobre le total de la energía primaria de Cataluña.

El sector agrícola y ganadero también está implicado en las políticas energéticas del Gobierno de Cataluña. Concretamente, de la producción total de energías renovables, el 17,4% está previsto que provengan de centrales de biomasa y de plantas de biogás, y el 18% de biodiesel. Las energías eólica, hidroeléctrica y solar completarán el abanico de energías renovables con las que cuenta Cataluña en el horizonte de 2015.

El Plan de la Energía 2006-2015 prevé que el sector agrorrural tenga una participación importante tanto desde el ámbito de la producción de biomasa (con plantaciones de cultivos para biomasa, utilización de restos de poda, aprovechamientos forestales, etc.), la producción de energía solar con los llamados campos solares como desde el ámbito de la producción de biocarburantes (biogás y/o biodiesel) que permiten cerrar los ciclos del carbono con finalidades energéticas.

¿Cuáles son los adelantos tecnológicos que se han introducido en el sector agrario en los últimos años para acometer este proceso de optimización energética?

Las innovaciones tecnológicas incorporadas al sector agrario para la optimización energética de sus procesos se pueden resumir en dos grandes grupos por lo que se refiere al volumen de inversión realizada.

Por un lado se pueden considerar las grandes inversiones en instalaciones e infraestructuras orientadas, por ejemplo, a la producción de biogás o a la generación de energía eléctrica fotovoltaica. Por otro lado, también se han efectuado otras implementaciones tecnológicas en el sector agrario y agroindustrial que definen el camino hacia estos procesos de optimización energética. Así, por ejemplo, se pueden incluir en este grupo las inversiones por sustitución de maquinaria (Plan renove de tractores, adquisición de maquinaria agrícola…), la incorporación de software informático de gestión para la optimización de procesos (redes de riego) y la mejora de los materiales de aislamiento, de los sistemas de climatización y calefacción en granjas, invernaderos y cámaras frigoríficas.

¿Qué se está haciendo para resolver el problema de la desertización del suelo y atenuar los inconvenientes de esos factores incontrolables, como la pluviometría, a los que se enfrenta el sector?

La mejor manera de hacer frente a los factores incontrolables de la climatología en agricultura y, en general en cualquier sector económico es la prevención. En cuanto a la lluvia, la mejor manera de evitar la pérdida de suelo fértil a causa de las corrientes superficiales es disponer de medidas preventivas que la eviten. Estas medidas pueden ser el mantenimiento de una cubierta vegetal permanente o el buen estado de las terrazas en terrenos con pendiente. Estas medidas se aplican en el sector agrario a través de la condicionalidad.

¿Cuál es la clave para hallar el modo de minimizar los impactos ambientales en los procesos productivos de los sectores agrario y ganadero, al tiempo que se atiende a la rentabilidad de los negocios y a la garantía de frescura y calidad del producto final que el usuario reclama –esto es, con la menor intervención sobre el producto?–

La competitividad en el sector agrario también se basa en su sostenibilidad ambiental. No se puede entender un sistema productivo en el que no se tengan expectativas de viabilidad a nivel energético. Así, debe entenderse la viabilidad de los sectores productivos teniendo en consideración el consumo energético de estos.

Para alcanzar estos objetivos se considera fundamental la preparación del tejido humano vinculado al sector agrario. Por este motivo el DAR pone a disposición del sector instrumentos como el PATT (Plan Anual de Transferencia Tecnológica), la formación agraria profesional o continua, o el sistema de asesoramiento agrario. La formación en todas sus vertientes es fundamental para poder conseguir y mantener niveles de conocimiento técnico y de gestión en el sector que favorezca la existencia de empresas más competitivas, respetuosas con el medio ambiente y económicamente viables.

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
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