La etiqueta se revaloriza

La etiqueta se revaloriza
DE
ETIQUETA
Entrevista a Javier Salamanca, director comercial de Ovelar, S.A.

Pensar que la etiqueta es un asunto meramente estético, una cuestión, a lo sumo, de comunicación o marketing, sería quedarse en la superficie de su función. Hoy, la etiqueta cobra un nuevo valor; un cambio cualitativo en la información que demanda el consumidor empuja a la industria de la etiqueta a evolucionar.
Y un paso más allá de la etiqueta nos encontramos con los dispositivos comunicativos, o con la impresión de componentes electrónicos en los embalajes, los llamados printed electronics, entre otras novedades.
La industria del etiquetaje tiene ante sí el reto de incorporar las nuevas demandas del mercado, los nuevos procesos que, en el futuro, intervendrán en la fase de etiquetaje de los productos. Entre tanto, veamos las últimas tendencias que sí son una realidad, como las etiquetas que no parecen lo que son, otras con hologramas o las desplegables, que lo explican casi todo sobre el producto.
En cualquier caso, etiquetado, codificación, trazabilidad e impresión son distintas caras de una misma industria, cada vez más poliédrica y con un creciente carácter multidisciplinar. Una fusión de sectores que necesitan cooperar y compartir conocimiento para crear propuestas innovadoras. Y están en ello.
La información invisible
Existen ya objetos cotidianos que gracias a los estándares de conectividad inalámbrica y a las tecnologías de posicionamiento, como la RFID, que crean un enlace permanente a través del espacio hertziano entre el objeto y una base de datos online, permanecen localizados en todo momento en el espacio y en el tiempo dejando constancia de la particular historia de su paso por nuestras vidas.
El futuro nos depara la incorporación en los envases de la etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags). Se trata de unos chips con antena que transmiten y emiten señales a través de ondas de radio y que pueden tener una gran capacidad de almacenamiento de datos.
Estas etiquetas tienen un código numérico internacional, el EPC (Electronic Product Code), y su objetivo es posibilitar el seguimiento del recorrido de los productos a lo largo de toda la cadena. El primer ámbito en el que ha comenzado a utilizarse este sistema ha sido el logístico; para la implantación masiva en los productos de consumo habrá que esperar, debido al precio de las tarjetas que aún es alto.  Mónica Daluz / pdf

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La etiqueta se revaloriza

Pensar que la etiqueta es un asunto meramente estético, una cuestión, a lo sumo, de comunicación o marketing, sería quedarse en la superficie de su función. Hoy, la etiqueta cobra un nuevo valor; un cambio cualitativo en la información que demanda el consumidor empuja a la industria de la etiqueta a evolucionar. Y un paso más allá de la etiqueta nos encontramos con los dispositivos comunicativos, o con la impresión de componentes electrónicos en los embalajes, los llamados printed electronics, entre otras novedades. La industria del etiquetaje tiene ante sí el reto de incorporar las nuevas demandas del mercado, los nuevos procesos que, en el futuro, intervendrán en la fase de etiquetaje de los productos. Entre tanto, veamos las últimas tendencias que sí son una realidad, como las etiquetas que no parecen lo que son, otras con hologramas o las desplegables, que lo explican casi todo sobre el producto.

En cualquier caso, etiquetado, codificación, trazabilidad e impresión son distintas caras de una misma industria, cada vez más poliédrica y con un creciente carácter multidisciplinar. Una fusión de sectores que necesitan cooperar y compartir conocimiento para crear propuestas innovadoras. Y están en ello.

Mónica Daluz

La información invisible

Existen ya objetos cotidianos que gracias a los estándares de conectividad inalámbrica y a las tecnologías de posicionamiento, como la RFID, que crean un enlace permanente a través del espacio hertziano entre el objeto y una base de datos online, permanecen localizados en todo momento en el espacio y en el tiempo dejando constancia de la particular historia de su paso por nuestras vidas.

El futuro nos depara la incorporación en los envases de la etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags). Se trata de unos chips con antena que transmiten y emiten señales a través de ondas de radio y que pueden tener una gran capacidad de almacenamiento de datos. Estas etiquetas tienen un código numérico internacional, el EPC (Electronic Product Code), y su objetivo es posibilitar el seguimiento del recorrido de los productos a lo largo de toda la cadena.

El primer ámbito en el que ha comenzado a utilizarse este sistema ha sido el logístico; para la implantación masiva en los productos de consumo habrá que esperar, debido al precio de las tarjetas que aún es alto.

Inventarios automáticos, precisos, transparentes y a bajo coste; rápidas localizaciones de producto; control de caducidades; facilidad de cambios de precios; gestión de devoluciones; identificación de falsificaciones; o acabar con las colas en la caja del supermercado, son algunos de los beneficios que aporta esta tecnología, que abrirá las puertas de la llamada “internet de objetos”, posibilitando el control absoluto sobre un mundo de productos que deambulan por el espacio con su propia identidad y capaces de explicarnos la historia de su existencia.

Ante tales promesas de la tecnología, nos hemos preguntado por el futuro del código de barras ¿está llamado a desaparecer o convivirá, en un futuro, con el EPC? Le hemos trasladado la cuestión a Javier Blanco, responsable de desarrollo de EPC de AECOC: “En AECOC-GS1 España, la organización que impulsa el desarrollo y la promoción del EPC en nuestro país, estamos convencidos de que el código de barras tradicional y el nuevo chip de identificación de productos tienen por delante un largo futuro de convivencia. No en vano, el código de barras tradicional, que AECOC también gestiona en nuestro país, se emplea con éxito en todo el mundo y en los más diversos sectores profesionales, y es un sistema de identificación verdaderamente útil que continúa aportando valor a la gestión de las empresas.”

El EPC (Electronic Product Code) es un sistema estándar de identificación de artículos que utiliza la tecnología de radiofrecuencia de identificación y que permite acceder a la información sin necesidad de establecer contacto físico con el producto. “En este sentido –explica nuestro interlocutor– amplía aún más las posibilidades del código de barras tradicional. Se trata de un sistema verdaderamente útil para cualquier tipo de artículo.” Así puede emplearse en productos de alimentación, droguería y perfumería, o textil, pero también es aplicable más allá del entorno comercial como en la identificación de maletas en los aeropuertos, en pacientes hospitalizados para la asignación de medicación, en la localización de obras de arte en exposiciones itinerantes, etc.

“Nos encontramos ante un sistema de gran potencial –asevera Blanco–, si bien es cierto que existen sectores o artículos en los que la introducción del sistema puede ser más rápido, en la medida en que pueden soportar mejor el coste adicional que, a día de hoy, supone la utilización del chip. Por ejemplo, en el sector de la alimentación resulta sencillo entender que tiene mucho más sentido incorporar un chip a un jamón de bellota que a un yogur y, en el textil, puede soportar mejor el coste adicional un abrigo de visón que un par de calcetines. Ahora bien, de igual modo que ha ocurrido en otros desarrollos tecnológicos, el abaratamiento progresivo del chip lo va a hacer accesible cada vez a más sectores y artículos.”

Flash de tendencias

La necesidad de diferenciación, de comunicar las particularidades del producto y de ofrecer valores adicionales, unida al desarrollo de nueva maquinaria de etiquetaje, así como a la optimización de la calidad en tintas, técnicas de impresión y adhesivos permiten, entre otras cosas, en un solo proceso de etiquetado multiplicar el espacio de comunicación. La etiqueta multipágina combina el prospecto plegado con la etiqueta autoadhesiva; la etiquetalibrito ocupa el mismo espacio que ocuparía una etiqueta convencional, con la ventaja de que sus numerosas páginas multiplican el área disponible para la información del producto como dosificación, indicaciones y advertencias en varias lenguas. La etiqueta multicilíndrica siempre va adherida al producto y es compatible con superficies curvas. Las etiquetas con código braille, que amplían el acceso a la información y suponen un aspecto diferenciador de alto valor añadido, las etiquetas holográficas autoadhesivas o las etiquetas transparentes, que realzan las características físicas del producto y posibilitan diseños con efectos singulares, constituyen todas ellas propuestas innovadoras, que, en un mercado ávido de originalidad y sorpresa, cotizan al alza.

Al habla con…

Javier Salamanca, director comercial de Ovelar, S.A.

¿Puede hablarnos de la evolución de las tendencias en etiquetaje en los últimos años?

Ha habido un cambio importante de la etiqueta adhesiva convencional, antes de papel o encolada, al sleeve, las fajas de polipropileno y el embalaje flexible. La tendencia cada vez más pronunciada apunta hacia los materiales de plástico flexible como el PET, el polipropileno, el polietileno, etc. La evolución ha sido especialmente rápida en el sector de alimentación y bebidas. Asimismo, las aplicaciones de film multicapa, por ejemplo, que evitan el deterioro de los alimentos por factores externos, es otra de las tendencias; en los últimos años, los sistemas de envasado de alimentos han ido también evolucionando como respuesta a las exigencias de los consumidores en cuanto a caducidad, frescura, etc. y las etiquetas han ido de la mano en este cambio.

También es importante destacar la implantación en algunas grandes superficies de la etiqueta electrónica en los lineales, que en sus inicios se desarrolló con gran ímpetu pero su alto coste y la incidencia de la crisis ha ralentizado su evolución; habrá que permanecer atentos a esta tendencia que en cualquier momento volverá a estar en primera línea.

Y en la actualidad, ¿qué piden las empresas a los proveedores de etiquetas?, ¿es posible hacer una clasificación en función de los distintos segmentos del mercado: alimentación, farmacéutico, textil…?

Nos piden los cambios mencionados en cuanto a materias primas, sin olvidar la filosofía de toda la vida en este sector: calidad, precio y servicio, aunque últimamente estamos detectando que el servicio prima por encima de todo, porque las empresas, cada vez más, trabajan al límite de sus stocks. Además de las tendencias comentadas, se está introduciendo muy despacio la etiqueta activa e inteligente, también entran con mucha fuerza materiales biodegradables y la etiqueta antihurto que, poco a poco, se introduce en alimentación y bebidas alcohólicas.

Para Ovelar, S.A el mercado principal es el de alimentación y bebidas, y detergentes, seguido en un porcentaje inferior del de cosmética, farmacias y textil, y notamos un incremento importante de demanda en la etiqueta antihurto o de radio frecuencia. Se ha demostrado que en las grandes superficies la llamada pérdida desconocida ha aumentado en los últimos tiempos en un alto porcentaje, por lo que cada vez más empresas optan por este tipo de etiqueta.

Nuestros clientes nos piden rapidez en las respuestas, las últimas innovaciones y tendencias, y la tecnología y capacidad suficiente para atender sus necesidades. Ovelar, S.A. en los últimos años ha experimentado una evolución hacia la impresión en plásticos y hemos apostado muy fuerte por este camino, que pienso es el futuro no tan lejano, sin olvidar nunca nuestras raíces y de dónde venimos: la etiqueta adhesiva, térmica y de producto siempre estarán presentes en nuestra fábrica.

¿Qué segmentos son los más dinámicos, exigentes o presentan particularidades específicas?

Exigentes, podemos decir que todos; buscan rapidez, precio, imagen de su compañía y en cada sector que se cumpla con los requisitos específicos sanitarios o de preservación del producto. Muchas empresas pasan por nuestra compañía para homologarnos como proveedores, y también son muy celosas con sus etiquetas en cuestión de calidad, impresión, colores, registros ajustados al milímetro. Este nivel de exigencia para nosotros se ha convertido en el día a día y nos gusta, porque nos sentimos más cercanos a nuestros clientes, que nos dan la oportunidad de colaborar estrechamente y trabajar juntos en grandes proyectos.

Hablemos de innovaciones tecnológicas ¿cuáles son las innovaciones más destacadas en el mundo del etiquetaje?

Las etiquetas activas e inteligentes, también las de radiofrecuencia, aunque ahora mismo tienen un coste elevado, las antihurto y la etiqueta electrónica.

Opine, por favor, sobre la radiofrecuencia y las etiquetas inteligentes, ¿el coste es todavía inasumible para la mayoría de las empresas del sector del gran consumo?, ¿qué futuro depara al RFID?

Efectivamente, el coste es elevado en estos momentos, de manera que se introduce mejor en productos de alto valor: cosmética, bebidas, textil, etc. El futuro creo que lo tienen asegurado y garantizado, crecerá, sin ninguna duda, en relación a la economía del país; sólo es cuestión de tiempo.

Le ruego una conclusión sobre el sector del etiquetaje, con el punto de mira en un futuro a medio y largo plazo

El descenso del consumo mundial nos ha repercutido en una caída de la productividad en torno al 20%, pero empieza a recuperarse y a acercarse a los valores manejados anteriormente. Destacar el crecimiento en etiquetas de sleeves, fajas y embalaje flexible, las cuales, a largo plazo, irán dando paso a la etiqueta activa e inteligente; apostar por la ecología y el medio ambiente en etiquetas y envasado, y tendrá un lugar privilegiado la etiqueta de radiofrecuencia y antihurto. Y por supuesto, no a mucho tardar, se empezará a implantar la etiqueta electrónica en grandes superficies; les seguirán la mediana y pequeña empresa, aunque para ello, posiblemente tengamos que esperar un tiempo todavía…”

Comunicación: la clave de los nuevos entornos robotizados

entornos robotizados
AUTOMATIZACIÓN

En la industria de la alimentación, no sólo en la fase de manipulación sino también, y especialmente, en las fases de envasado, embalaje y paletizado, crece la necesidad de mayores niveles de flexibilidad en su automatización con el objetivo de rentabilizar las instalaciones produciendo distintos productos en una misma fábrica sin efectuar paradas innecesarias.
Si tradicionalmente ha sido la industria del automóvil la que ha tirado del carro de la automatización, hoy sectores como el envasado y la logística se encuentran en pleno proceso de incorporación de estos sistemas que, gracias a la firme apuesta por la innovación, permiten una programación y manipulación más sencillas, así como una reducción de los precios.
El salto cualitativo en el sector del envasado tuvo lugar con el desarrollo del robot de estructura paralela, frente a las articulaciones puestas en serie. Hoy podemos decir que las tendencias en robótica se dirigen hacia el desarrollo de máquinas más competitivas, con menos consumo, menor tamaño, menor coste, mejores prestaciones, pero, sobre todo, con gran capacidad de comunicación.
Y es que en los próximos años vamos a asistir al nacimiento de una nueva robótica que irá más allá de las operaciones automatizadas: la máquina se desplazará en entornos no estructurados y para ello debe ser capaz de interactuar y relacionarse con su entorno, bien sean personas u otras máquinas. La dirección de las innovaciones apunta hacia sistemas robóticos con más sensores, sensores de visión, de proximidad, de tacto, todo ello para hacer que el robot sea más flexible y adaptable al entorno.
Pero mientras llegan los nuevos escenarios industriales, las investigaciones se centran en hacer robots más precisos y que puedan soportar más carga al tiempo que se buscan arquitecturas que den un espacio de trabajo mayor. Mónica Daluz / pdf

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Comunicación: la clave de los nuevos entornos robotizados

En la industria de la alimentación, no sólo en la fase de manipulación si no también, y especialmente, en las fases de envasado, embalaje y paletizado, crece la necesidad de mayores niveles de flexibilidad en su automatización con el objetivo de rentabilizar las instalaciones produciendo distintos productos en una misma fábrica sin efectuar paradas innecesarias.

Mónica Daluz

Si tradicionalmente ha sido la industria del automóvil la que ha tirado del carro de la automatización, hoy sectores como el envasado y la logística se encuentran en pleno proceso de incorporación de estos sistemas que, gracias a la firme apuesta por la innovación, permiten una programación y manipulación más sencillas, así como una reducción de los precios.

El salto cualitativo en el sector del envasado tuvo lugar con el desarrollo del robot de estructura paralela, frente a las articulaciones puestas en serie. Hoy podemos decir que las tendencias en robótica se dirigen hacia el desarrollo de máquinas más competitivas, con menos consumo, menor tamaño, menor coste, mejores prestaciones, pero, sobre todo, con gran capacidad de comunicación. Y es que en los próximos años vamos a asistir al nacimiento de una nueva robótica que irá más allá de las operaciones automatizadas: la máquina se desplazará en entornos no estructurados y para ello debe ser capaz de interactuar y relacionarse con su entorno, bien sean personas u otras máquinas. La dirección de las innovaciones apunta hacia sistemas robóticos con más sensores, sensores de visión, de proximidad, de tacto, todo ello para hacer que el robot sea más flexible y adaptable al entorno. Pero mientras llegan los nuevos escenarios industriales, las investigaciones se centran en hacer robots más precisos y que puedan soportar más carga al tiempo que se buscan arquitecturas que den un espacio de trabajo mayor.

La nueva competencia

A la robótica industrial le ha salido un competidor en su propio terreno, hablamos de la robótica de consumo. En su día, la informática permitió al sector de la robótica industrial dar un salto muy significativo en lo que se refiere a control de máquinas y equipos de automatización. La construcción de brazos robóticos abrió las puertas a nuevas aplicaciones, como la ingeniería civil o el campo médico asistencial. El progreso de la informática ha permitido dotar a los robots de mayor capacidad de control, de modo que en la actualidad se está desarrollando una robótica de servicio que se extiende a ámbitos como la agricultura, la exploración, la cirugía o el rescate. El siguiente eslabón de la cadena es el robot personal, que a.

pesar de su presencia en el cine y en las novelas de ciencia ficción desde hace casi medio siglo, sigue sin llegar al ámbito doméstico. En su día la industria necesitó autómatas rápidos y precisos, y los tuvo; hoy la sociedad del bienestar parece demandar humanoides y en distintos lugares del planeta los investigadores trabajan para incrementar la autonomía de los que serán nuestros nuevos compañeros de trabajo, niñeras o mayordomos. Pero el mundo de la robótica tantea la otra cara de la moneda. Son los robots invisibles, los ambientes inteligentes. Un mundo que comienza en la domótica y en el llamado hogar digital y que supone tan solo el preludio de un futuro no muy lejano en el que viviremos rodeados de interfaces intuitivos e inteligentes diluidos en objetos cotidianos que crearán un ambiente capaz de reconocer y responder a la presencia humana. Es lo que se conoce como inteligencia ambiental.

En cualquier caso, y mientras las investigaciones en robótica se centran en la robótica de consumo -un suculento e inexplorado nicho de mercado-, la industria necesita, hoy más que nunca, soluciones robóticas a medida. ¿Cuál será la apuesta del sector robótico? O lo que es lo mismo: ¿cuál será, en los nuevos escenarios, la opción más rentable?

Envases para un largo viaje

Envases para un largo viaje
EN
PORTADA

Hoy no se concibe la distribución de productos alimentarios sin uno de sus componentes fundamentales, el envase. El control en cada etapa del suministro es básico para que los alimentos lleguen a la mesa del consumidor en estado óptimo, tras su cada vez más largo recorrido desde el origen. Los alimentos están expuestos a la acción de factores físico-químicos y microbiológicos externos que pueden influir negativamente sobre la calidad y seguridad del producto. En la actualidad, el envase va más allá de su tradicional función de barrera inerte para convertirse en un verdadero dispositivo tecnológico. El sector del packaging se alía con la industria alimentaria y propone envases activos, que liberan o absorben sustancias, y envases inteligentes, que informan sobre el estado de conservación del producto.  . 
Seguridad alimentaria y aditivos

En la actualidad, hablar de seguridad alimentaria es hablar de aditivos; hoy no es posible concebir el sector alimentario sin la aportación de la industria química, un sector con un alto nivel de innovación tecnológica y una reglamentación exhaustiva en seguridad alimentaria. Sin duda, los aditivos o complementos alimentarios no serían necesarios si el alimento, tras su obtención o preparación, pasara directamente al plato, pero la complejidad de la cadena de distribución es cada vez mayor y las exigencias del consumidor en cuanto a variedad, disponibilidad de todo tipo de producto en cualquier época del año y, sobre todo, la demanda de alimentos procesados, crecen a pasos de gigante. Mientras que una proporción cada vez menor de la población se dedica a la producción primaria de alimentos, los consumido res exigen que haya alimentos más variados y fáciles de preparar, y que sean más seguros, nutritivos y baratos. Sólo es posible satisfacer estas expectativas y exigencias del consumidor utilizando las nuevas tecnologías de transformación de alimentos, entre ellas, los aditivos.
La principal causa de deterioro de los alimentos es la presencia de diferentes tipos de microorganismos, como bacterias, levaduras y mohos. El deterioro microbiano de los alimentos produce pérdidas económicas sustanciales, tanto para los fabricantes (pérdida de materias primas y de productos elaborados antes de su comercialización, deterioro de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores y consumidores. Se calcula que más del 20 por ciento de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde por acción de los microorganismos. Mónica Daluz / pdf

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Envases para un largo viaje

Hoy no se concibe la distribución de productos alimentarios sin uno de sus componentes fundamentales, el envase. El control en cada etapa del suministro es básico para que los alimentos lleguen a la mesa del consumidor en estado óptimo, tras su cada vez más largo recorrido desde el origen. Los alimentos están expuestos a la acción de factores físico-químicos y microbiológicos externos que pueden influir negativamente sobre la calidad y seguridad del producto. En la actualidad, el envase va más allá de su tradicional función de barrera inerte para convertirse en un verdadero dispositivo tecnológico. El sector del packaging se alía con la industria alimentaria y propone envases activos, que liberan o absorben sustancias, y envases inteligentes, que informan sobre el estado de conservación del producto.

Mónica Daluz

Seguridad alimentaria y aditivos

En la actualidad, hablar de seguridad alimentaria es hablar de aditivos; hoy no es posible concebir el sector alimentario sin la aportación de la industria química, un sector con un alto nivel de innovación tecnológica y una reglamentación exhaustiva en seguridad alimentaria. Sin duda, los aditivos o complementos alimentarios no serían necesarios si el alimento, tras su obtención o preparación, pasara directamente al plato, pero la complejidad de la cadena de distribución es cada vez mayor y las exigencias del consumidor en cuanto a variedad, disponibilidad de todo tipo de producto en cualquier época del año y, sobre todo, la demanda de alimentos procesados, crecen a pasos de gigante. Mientras que una proporción cada vez menor de la población se dedica a la producción primaria de alimentos, los consumidores exigen que haya alimentos más variados y fáciles de preparar, y que sean más seguros, nutritivos y baratos. Sólo es posible satisfacer estas expectativas y exigencias del consumidor utilizando las nuevas tecnologías de transformación de alimentos, entre ellas, los aditivos.

La principal causa de deterioro de los alimentos es la presencia de diferentes tipos de microorganismos, como bacterias, levaduras y mohos. El deterioro microbiano de los alimentos produce pérdidas económicas sustanciales, tanto para los fabricantes (pérdida de materias primas y de productos elaborados antes de su comercialización, deterioro de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores y consumidores. Se calcula que más del 20 por ciento de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde por acción de los microorganismos.

Bacterias, hongos, insectos, roedores, los gases del aire, el exceso o la falta de humedad, el frío, el calor o la acción de la luz pueden alterar y descomponer el alimento, por lo que los aditivos resultan imprescindibles. Montserrat Agut, coordinadora del Master en Química e Ingeniería Alimentaria del Instituto Químico de Sarrià, nos habla de la necesidad de incorporar aditivos a los alimentos: “Los aditivos son necesarios cuando hablamos de productos industriales, para tener la certeza de que el producto llegará en condiciones a su destino. Si preparamos un suflé en casa, éste ‘sube’, y tal como sale del horno lo llevamos a la mesa, si compramos un. suflé industrial, para que aguante, son necesarios una serie de aditivos. Con los conservantes ocurre lo mismo; antes preparabas unos canelones y los comías al día siguiente, ahora hay que añadir conservantes porque deben durar lo suficiente como para tener tiempo de distribuirlos. Los alimentos deben tener una vida más o menos larga para que en el proceso de comercialización las grasas no se vuelvan rancias, los productos no se pongan oscuros, etc. Los conservantes y los aditivos son necesarios para tener productos industriales.”

Envases activos

Aunque parezca una contradicción, el caso es que el consumidor desea consumir alimentos lo más naturales posible; la industria alimentaria busca el modo de hacer compatible el “alargamiento” de la cadena y los productos innovadores con minimizar la adición de compuestos químicos directamente al alimento. Los nuevos envases permiten que sea precisamente el continente y no el contenido el que incorpore los elementos activos. Las distintas interacciones entre alimento, envase y entorno (esto es, migración, permeación y sorción) pueden utilizarse de forma beneficiosa en los productos, mediante los denominados “envases activos”. Se trata de materiales y objetos destinados a ampliar el tiempo de conservación o a mantener o mejorar el estado de los alimentos envasados.

Son sistemas diseñados para incorporar deliberadamente componentes que transmitan sustancias a los alimentos o a su entorno (migración positiva), o que absorban sustancias de los alimentos o de su entorno (sorción y permeación positivas). Los envases activos tradicionales son aquellos separados del alimento y del envase en forma de bolsitas o saquitos.

Actualmente, se presentan con gran número de diseños: integrados en el envase (en las paredes de un film, bandeja, botella, en la capa intermedia de estructuras multicapa) o en su tapa, en forma de etiquetas, hotmelt, cintas adhesivas, juntas, tapones, etc.

Cuando los sistemas activos liberan sustancias beneficiosas al alimento pueden encontrarse otras ventajas, como una migración controlada del aditivo, de forma que se vaya consumiendo a medida que se va liberando y sólo suministre la cantidad que se requiere, evitando excesos.

Consuelo Fernández, responsable de la Línea Tecnológica de Interacción Producto-Envase-Entorno, de Itene, explica que “las tecnologías de envase activo son muy diversas y llevan comercializándose desde los años ochenta en Japón y Australia. En Europa, algunas de estas tecnologías en su versión más simple también llevan utilizándose desde hace años, incluso sin saberlo, como es el caso de los sistemas que retiran el etileno producido por ciertas frutas y hortalizas como el plátano, el brócoli, el kiwi o el aguacate, cuya senescencia se ve acelerada por la presencia de esta sustancia. La pulverización de etanol también se utiliza ampliamente en productos de bollería y panadería ya que reduce el crecimiento de mohos.”

Secuestradores de oxígeno

Un ejemplo de envase activo lo encontramos en los sistemas absorbedores o secuestradores de oxígeno, que tienen como objetivo el secuestro del oxígeno que entra desde el exterior o que se encuentra presente en el espacio de cabeza del producto, consiguiendo una reducción de los niveles de oxígeno, hasta diez veces más que con el envasado al vacío. Su utilización permite por ejemplo: reducir la oxidación de componentes del producto, como grasas o aceites; limitar el crecimiento de microorganismos aerobios; limitar la respiración de productos frescos; evitar la degradación de nutrientes como la vitamina C; preservar el sabor y características propias del producto; evitar la decoloración, y alargar la vida útil.

“En ocasiones, –apunta Fernández– pueden combinarse varias tecnologías de sistemas activos para obtener un producto de mejor calidad y más seguro. Por ejemplo, una bolsita puede contener un secuestrador de oxígeno y un emisor de etanol, si se quiere potenciar la inhibición del crecimiento de mohos en el producto.”

Otros ejemplos de este tipo de envases dinámicos son los llamados envases activos antioxidantes, son aquellos que incorporan un agente antioxidante, como la vitamina E. Esta vitamina incorporada en el material del envase evita la oxidación lipídica (enranciamiento) de los alimentos grasos. Los envases activos antimicrobianos, por su parte, son aquellos que incorporan como agente antimicrobiano carvacrol, que es el principio activo del extracto de orégano. Este extracto natural incorporado en el material de envase evita el crecimiento microbiológico de microorganismos, mohos y levaduras.

Pero encontramos otras curiosidades, como los envases que se comen: con los recubrimientos comestibles, a base de polisacáridos, proteínas y lípidos, se consigue, por un lado, alargar la vida útil de los alimentos y, por otro, ayudar a controlar las condiciones superficiales del mismo. Puede actuar también como barrera para la transferencia de humedad, gases y difusión de oxígeno entre el alimento y el ambiente que le rodea, y participar en la retención de aromas.

El sector del envasado tiene aún muchas bazas por jugar, aunque la mayoría de las soluciones se encuentran aún en fase de investigación. En la rampa de salida, las nanotecnologías, la tecnología genética, que seguirá creando alimentos con nuevas propiedades, y la nutrigenómica, utilizada para satisfacer las necesidades personales de salud y preferencias de determinados grupos de consumidores. En materia de seguridad, a destacar, la biología molecular, que se aplicará al control e identificación de patógenos. En este apartado podemos añadir los sistemas de prevención de riesgos, como la microbiología predictiva o la trazabilidad, que constituyen campos de investigación que dan algunas pistas sobre las innovaciones futuras.

Pero aún hay más; los envases vegetales y los biopolímeros, por ejemplo. Los llamados envases vegetales se están elaborando, sobre todo, a partir de almidón de trigo. Por otro lado, cabe mencionar también la investigación sobre polímeros. Los bioplásticos de nueva generación retienen sus propiedades fisicoquímicas termoplásticas a lo largo del ciclo de vida del producto manufacturado pero, una vez depositados en condiciones de compostaje o metanización, se biodegradan completamente del mismo modo que los residuos orgánicos, es decir, son transformados por microorganismos en agua, dióxido de carbono y/o metano a un ritmo equivalente o superior al de la celulosa.

Los envases inteligentes, por su parte, se basan en la tecnología que usa la función de la comunicación para mejorar la calidad, seguridad o aportar información sobre los productos que contienen. Los envases inteligentes monitorizan las condiciones del alimento, proporcionando información sobre la calidad del mismo durante su transporte y almacenamiento. Para ello, incorporan sistemas que reaccionan ante cambios de temperatura producidos en el interior del envase, por ejemplo cambiando de color (son los indicadores de tiempo-temperatura o ITT); marcadores que indicarán la concentración y el nivel de vacío o de gas en su interior o el nivel de degradación del producto, por ejemplo. Pero las posibilidades que se abren con este tipo de dispositivos van mucho más allá. Los envases del futuro combinarán tecnología alimentaria con el desarrollo de envases y embalajes y aplicaciones informáticas; los envases emitirán mensajes inteligentes y se comunicarán con los electrodomésticos de nuestra cocina; entre ellos “hablarán” de fechas de caducidad, de cómo preparar el alimento o cuál es el modo óptimo de conservación…

La cadena de frío, el aliado imprescindible

En la preservación de las condiciones óptimas de conservación de los alimentos el envase necesita, casi siempre, un aliado ineludible: una correcta gestión de la cadena de frío. La cadena de distribución está compuesta por series ininterrumpidas de actividades de almacenaje y distribución que deben mantener una temperatura determinada.

La cadena de frío presenta debilidades, siendo su punto crítico el tiempo de carga y descarga que tiene lugar como promedio tres veces: a la salida de la fábrica, en la plataforma logística y en los puntos de venta. Unas siete u ocho horas, como mínimo, durante las cuales se somete forzosamente a los productos a aumentos de temperatura. A esto cabe añadir el tiempo transcurrido entre el lugar de almacenamiento en el punto de venta y la colocación en los estantes, y el tiempo entre el carrito de compra y el refrigerador del consumidor.

El RFID en la cadena de frío

La tecnología RFID ofrece un campo de soluciones que ayudan a confirmar la calidad y la seguridad de los productos proporcionando una mayor capacidad de reacción ante posibles fallos. Los sistemas de RFID proporcionan información en tiempo real que puede ser analizada en cualquiera de los puntos de la cadena. Gracias a ello, se puede mantener un control constante sobre los productos, con lo que se garantiza la calidad en todos los puntos de la cadena y se reduce el número de partidas en mal estado.

La monitorización del producto proporciona la continuidad de la información y el registro permanente, gracias a que los tags se colocan junto a la mercancía y pueden así determinar con mayor exactitud la temperatura a la que se encuentra. Este grado de control no puede obtenerse con los sistemas convencionales, en los que los termógrafos se colocan en el camión o no están en contacto directo con la carga. Sin embargo, los tags de RFID, pese a estar con la mercancía, pueden transmitir la información sin tener que desarmar las cajas, ya que la información se transmite a través de los embalajes. La toma de temperatura por parte de los sensores hace posible la trazabilidad completa de la cadena de frío de modo garantizado.

A pesar de la inversión inicial, a medio y largo plazo, la implantación de los sistemas de RFID en la cadena de suministro a temperatura controlada redunda en beneficios. Las ventajas son evidentes, sin embargo, en nuestro país, hoy todavía son minoría las empresas que optan por aplicar soluciones de RFID a sus procesos de suministro.

Tendencias de última generación

Todos los implicados en el sector de la alimentación parecen estar de acuerdo en que los alimentos de cuarta y quinta gama son parcelas de largo recorrido. Por cuarta gama se entiende el procesado de hortalizas y frutas frescas limpias, troceadas y envasadas en bolsas para su consumo. La quinta gama, por su parte, engloba los productos que ya han sido cocinados y luego congelados o envasados al vacío, antes de recibir el tratamiento térmico de pasteurización.

La vida comercial de estos productos es baja, pues el alimento no es estéril y, además, se pretende que mantengan sus propiedades nutritivas y organolépticas. Se trata de alimentos mantenidos en condiciones de refrigeración y sin oxígeno, y con especial riesgo de existencia de patógenos, por lo que resulta especialmente importante el mantenimiento de la cadena de frío.

Las nuevas exigencias del consumidor traen un nuevo panorama que va a requerir una sofisticación de los procesos en la cadena de frío, de modo que cualquier producto perecedero y sensible a las condiciones atmosféricas deberá ser gestionado cada vez con más rigor. En este sentido, además de los productos de cuarta y quinta gama, existe un nuevo ámbito sobre el que los expertos están debatiendo en los foros de alimentación. Se trata de los productos ecológicos. ¿Qué ocurrirá cuando este tipo de alimentos entre en la rueda del consumo masificado?, ¿cómo se incorporará a esta larga cadena de distribución para que al llegar a nuestra mesa, siga siendo ecológico? La respuesta a estas preguntas deberán proporcionarla todos los actores implicados en la cadena de frío; juntos deberán hallar el modo de optimizar las condiciones de viaje de los nuevos alimentos.

Hablemos de…

ATMÓSFERAS MODIFICADAS, con Juan Luis Mejías, responsable del Área de Alimentación de Abelló Linde

¿Puede describir a grandes rasgos las aplicaciones del gas en el envasado de alimentos en atmósferas protectoras, en la refrigeración y congelación de alimentos, o en la maduración y desverdizado acelerado de fruta?

El envasado en atmósfera modificada (MAP) se erige como la forma natural para preservar la calidad original de los alimentos, manteniendo la misma frescura como si fuesen recién preparados. La tecnología Mapax de Linde ofrece un profundo conocimiento de gases y mezclas para el envasado (línea de gases Biogón), creando sistemas que relacionan adecuadamente los gases, los materiales de envasado y las máquinas a utilizar, con los determinados productos a envasar.

La ultracongelación, por su parte, es el sistema idóneo para mantener inalterables las cualidades de los alimentos. Mediante la utilización de nitrógeno líquido -196 ºC, se consiguen grandes velocidades de congelación.

El nitrógeno también es aplicable en la refrigeración de productos con dificultades de tratamiento a temperatura ambiente como frutas, verduras y productos cárnicos. Con el fin de aprovechar el máximo rendimiento, Abelló Linde dispone de diferentes sistemas para la ultracongelación (túneles y armarios criogénicos, etc.).

En cuanto a los tratamientos postcosecha en cámaras, comercializamos una gama de gases que garantizan una óptima conservación y maduración de distintos tipos de fruta, permitiendo extender el periodo de la oferta fuera de temporada con el grado justo de maduración.

¿Cuáles son los retos más importantes a los que se enfrenta el sector?

La comercialización de productos diferenciadores en estado fresco se ve limitada por su perecibilidad, esto unido a la menor disponibilidad para cocinar en los hogares o las tediosas preparaciones en el canal Horeca, hace prever que productos que solucionen estos problemas sean una alternativa para los fabricantes y consumidores.

El uso de tecnologías como las atmósferas modificadas ayuda a prolongar el período de conservación, manteniendo las características organolépticas durante la comercialización. Poder ofrecer una gran variedad de productos con presentaciones espectaculares, permitir la diferenciación a los elaboradores ofreciendo marcas y productos de la tierra, reducir las devoluciones y por consiguiente ahorro de dinero en la gestión de stocks, son algunas de las ventajas de las nuevas gamas de alimentos.

En cuanto al consumidor, cabe destacar, comodidad en su uso y conveniencia para los formatos de ración.

¿Es el consumidor reticente a las “atmósferas protectoras”?

El uso de atmósferas modificadas está totalmente aceptado por parte del consumidor final, ya que su uso añade valor al producto que lo continente eliminando en muchos casos el uso de conservantes químicos.

¿Y las tendencias? ¿Hacia dónde nos dirigimos?

La creciente demanda de productos de alta calidad a precios competitivos, en estado natural, frescos, listos para comer y que ofrezcan una amplia información en todas las etapas de la cadena alimentaria, hace que se desarrollen nuevas técnicas de envasado donde los gases juegan un papel fundamental.

Con la implantación de estas tecnologías se optimizan los rendimientos de fabricación haciendo que los sistemas productivos tiendan al máximo aprovechamiento mediante soluciones integradas en el envasado que posibilitan la caracterización del envase ideal a cada proceso alimentario. Nuevas aplicaciones de gases y mezclas Linde (línea Biogon) unidas a envases activos, con permeabilidades selectivas, ecológicos, inteligentes, etc., atienden las necesidades higiénico sanitarias, de comodidad y bienestar solicitadas hoy día por los consumidores.

El envase, vestido para cautivar

El envase, vestido para cautivar
ESPECIAL
SLEEVES

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.
Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.
Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfin de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia.
Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo.
El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado del bienestar, favoreció lo que se convino en llamar, la compra por impulso. Y eso lo cambió todo. Entonces, como nunca antes, el producto debía poder venderse solo.  Mónica Daluz / pdf

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El envase, vestido para cautivar

Espejito, espejito…, de entre todos los envases, ¿quién es el más bonito? Enfundado en un llamativo traje a medida, exhibe con descaro sus formas sinuosas y su presencia en el lineal se torna contundente, rotunda. El envase, así ataviado, luce seductor con la pretensión de deslumbrar al consumidor. Su misión: ser el elegido. En este reportaje analizamos una herramienta para la diferenciación del producto en el lineal que causa furor entre los fabricantes de artículos para el gran consumo: el sleeve.

Mónica Daluz

Desde el advenimiento de la industrialización, de la producción seriada y de la distribución masiva, el sector fabril ha venido adaptándose a las circunstancias de cada momento y asumiendo los distintos roles que le ha tocado vivir.

Los primeros tiempos de la expansión industrial de bienes de consumo supusieron para las empresas un incremento en la capacidad de producción, más referencias, diversificación… Se abrían un sinfín de posibilidades para el crecimiento de las marcas, que veían ensancharse los mercados a pasos de gigante. Los clientes potenciales crecían en número, y del mismo modo crecía también la competencia. Por otro lado, irrumpía un nuevo modelo distributivo que nos llevó de la venta asistida al libre servicio. El desembarco de los formatos de libre servicio en España en los 70 se topó con una oferta de productos concebidos para su venta tras la vitrina. Distribución y fabricantes se pusieron a trabajar en emblistados, retractilados y packaging, en fin, en la presentación del producto, un producto que ya no tiene prescriptor, excepto él mismo. El arribo de la distribución de gran formato y el incremento de la oferta, unido a la mejora del nivel de vida y del poder adquisitivo que traía consigo el afianzamiento del estado…

PET versus PVC

El mercado del sleeve se debate entre el PET y el PVC. El politereftalato de etileno o PET es un plástico del grupo de los poliésteres, se produce a partir de petróleo o de gas natural y es 100% reciclable; aunque más ecológico, el PET penaliza mucho el coste. El PVC es un 20% más barato que el plástico reciclable, además retrae un 67% frente al 78% del PET. En opinión de Ibarz “en España, el tema ecológico no se tiene en cuenta; la elección del material viene determinada por el coste. Por lo que respecta al consumidor, aquí no hay sensibilidad hasta el punto de pagar más por un envase con un sleeve de material plástico reciclable, además, exteriormente no se aprecia la diferencia y el consumidor no puede distinguirla. En países como Suiza existe la obligación de utilizar PET (cuando se efectúa el reciclaje del producto, se tritura y el PET queda flotando); el futuro, posiblemente, irá en esta línea pero entre tanto, los costes mandan”. Sonia Sánchez, por su parte, discrepa de este punto de vista y afirma que “la mayoría de las empresas utilizan materiales biodegradables, que permiten reciclar el envase y el sleeve a la vez.”

Existen otros materiales, como el OPS, pero éste presenta la desventaja de una vida útil corta; “a partir de los seis o siete meses –señala Francisco Ibarz– tiende a resquebrajarse, y si es un producto que no tiene rotación, representa un importante inconveniente”.

Hoy se está investigando en nuevas técnicas, como la denominada rollsleeve, que utiliza ultrasonidos o láser. La empresa Sleever International, la primera compañía en fabricar fundas retráctiles, realiza un importante esfuerzo en investigación para hallar nuevos materiales más ecológicos para sus sleeves, así entre sus productos destacan el Biosleeve, fabricado a base de maíz, y el Petsleeve, un film menos denso que los convencionales.

Cuestión de idoneidad

Sin duda la aplicación de este sistema de etiquetaje no está siempre justificada, económicamente hablando. “No es un producto barato –explica el representante de Prosima Tech–, así que será adecuado o no colocarlo, en función del tipo de producto; si hablamos, por ejemplo, de envases de agua –en la mayor parte de los casos–, la incidencia sobre el coste total es muy importante, y si el precio del producto es muy ajustado, no tiene sentido. Sería como enviar a la obra a un operario con traje de Armani…” Sonia Sánchez también se refiere a este extremo aludiendo a la variedad de nichos y necesidades que tiene el mercado, y en este sentido afirma que “el sleeve ocupará una cuota superior a la que tiene, pero convivirá con el etiquetado y el serigrafiado dependiendo del producto.”

Las posibilidades en los acabados de la etiqueta sleeve se sofistican y así encontramos empresas especialistas en impresión para el sector del packaging, como Sleevedirect, que cuenta en su catálogo con aplicaciones especiales, como la incorporación en el sleeve de caracteres del alfabeto Braille, o los sleeves con stamping, proceso de acabado donde aplica un efecto metalizado, que el consumidor suele asociar con la idea de categoría y distinción.

El sleeve, ¿para quién?

El sector de la alimentación es el usuario por excelencia de este tipo de etiquetaje. “Cada vez hay más marcas similares –argumenta el responsable de Alimentación de Prosima Tech–, y el punto de venta requiere cada vez más atención”. Se trata de tecnologías que vienen condicionadas por la cantidad de impresión y por la mecanización, de modo que hay sectores como la cosmética, que también se ha interesado por el etiquetaje sleeve, en los que las tiradas son pequeñas y las líneas de producto no son tan automatizadas, así que, tal como apunta Ibarz “aunque el producto lo permita quizá el proceso industrial lo haga inviable.”

Por lo que respecta al tipo de maquinaria aplicadora de funda retráctil, existen distintas posibilidades en función de las necesidades de los distintos sectores de consumo. Así en el sector alimentación suelen utilizarse maquinarias de aplicación cuyas necesidades oscilan entre los 150 a 500 envases por minuto. “Existen –matiza Muntané– necesidades puntuales por encima de estas velocidades y proyectos de menor envergadura con medias de 100 envases por minuto, pero en líneas generales estableceríamos una media de 300 envases por minuto sin grandes exigencias técnicas. En el sector no alimentario –prosigue nuestro interlocutor–, dominado por empresas multinacionales dedicadas al mundo del detergente, suavizante y cosmética, suelen ser líneas de cadencia media baja (una media de 200-250 envases por minuto) con grandes exigencias técnicas tanto en lo referente a la aplicación del sleeve, donde se requiere una determinada orientación (envases ovalados y/o semirrectangulares), así como en el proceso de retracción ya que muchos de ellos presentan asimetrías en las partes superiores. En este caso, es necesario un alto nivel de tecnología en la aplicación del sleeve pero sobre todo en la capacidad del túnel de retracción, que debe tener un amplio grado de libertad a la hora de hacer los ajustes industriales.”

Por último, cabe citar el sector bebidas, generalmente con líneas de alta velocidad que oscilan desde los 500 hasta los 1.200 envases por minuto.

EL SECTOR OPINA

Tendencias

Joaquín Muntané, Sales Manager de Fuji Seal: “Si centramos la atención en otros mercados europeos, llegamos a la conclusión de que al sleeve le queda todavía un largo recorrido. El mercado más evolucionado es el japonés donde la penetración de esta tecnología es superior al 60% en sectores de bebidas carbónicas, té (muy presente en este mercado) y zumos. Los lineales en este país son impresionantes, con aplicaciones de efectos visuales y táctiles no presentes todavía en muchos mercados europeos, incluyendo el nuestro. Actualmente todas las empresas multinacionales cuentan con alguna línea de sleevado en su portafolio de productos. A inicios de los 90, el sleeve era una tecnología de futuro con mucho potencial. Actualmente, en 2010, la tecnología del sleeve es una realidad industrial en vías de consolidación. Nuestra estimación del mercado está alrededor de los 50M de euros. Los crecimientos más importantes se han dado hasta la fecha en el período 2005-2007 y creemos que se va a relanzar en el período 2011-2013.”

Sonia Sánchez, gerente de Rusan: “A pesar de que el sleeve es una tecnología que lleva mucho tiempo aplicándose, y de que su aplicación es simple en comparación con otros métodos, todavía no está implantada en toda su extensión. En un futuro se podrán implantar los nuevos productos que están investigándose en la actualidad para reducir costes y conseguir acabados de más calidad.”

Entrevista a José Luis Mercé, presidente de ANFEC

Entrevista a José Luis Mercé, presidente de ANFEC
“Nuestra ventaja es que el producto no puede salir a la calle sin etiqueta”

La crisis se está cebando con el segmento de la etiqueta adhesiva en continuo; el sector está viviendo el cierre de empresas con larga presencia en el mercado. Por fortuna, tanto la legislación como la creciente exigencia por parte del consumidor a estar informado sobre los productos que consume, así como la necesidad de los fabricantes de colocar en el mercado productos que entren por los ojos, hace imprescindible la presencia de la etiqueta. Sin embargo, los clientes piden reducciones en el tamaño y en las tiradas. Nos lo cuenta el representante de los empresarios del sector, José Luis Mercè.
Háblenos de ANFEC y háganos una radiografía del colectivo al que representa
La ANFEC agrupa al segmento de empresas dedicadas a la fabricación de etiquetas adhesivas en continuo. Formada por 139 socios, representa en torno al 70% del mercado del consumo del metro cuadrado de papel adhesivo, pues a la asociación están vinculadas las empresas más grandes del sector, aunque debe tenerse en cuenta que se trata de un sector formado por pymes, en su mayoría empresas familiares; no hay multinacionales.
¿De qué facturación media estamos hablando?
Entre cinco y tres millones de euros de facturación anual.
Sigamos con las cifras. ¿Cómo se ha comportado el mercado en 2009? y ¿cómo ha despegado 2010?
La situación de crisis económica ha afectado a las empresas del sector de un modo nunca visto. El descenso del consumo del metro cuadrado de papel adhesivo se sitúa en el 10%, según estadísticas de las multinacionales fabricantes de este producto; yo me atrevería a decir que hemos retrocedido unos cuatro años en nivel de consumo. Así, el año pasado el retroceso fue del 9,50 y en 2008 no hubo crecimiento, lo que significa que los crecimientos que veníamos teniendo del 4, del 5, del 3,5…, los hemos destrozado en dos años de crisis. Mónica Daluz / pdf

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Entrevista a José Luis Mercè, Presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Etiquetas en Continuo (ANFEC)

“Nuestra ventaja es que el producto no puede salir al mercado sin etiqueta”

La crisis se está cebando con el segmento de la etiqueta adhesiva en continuo; el sector está viviendo el cierre de empresas con larga presencia en el mercado. Por fortuna, tanto la legislación como la creciente exigencia por parte del consumidor a estar informado sobre los productos que consume, así como la necesidad de los fabricantes de colocar en el mercado productos que entren por los ojos, hace imprescindible la presencia de la etiqueta. Sin embargo, los clientes piden reducciones en el tamaño y en las tiradas. Nos lo cuenta el representante de los empresarios del sector, José Luis Mercè.

Mónica Daluz

Háblenos de ANFEC y háganos una radiografía del colectivo al que representa

La ANFEC agrupa al segmento de empresas dedicadas a la fabricación de etiquetas adhesivas en continuo. Formada por 139 socios, representa en torno al 70% del mercado del consumo del metro cuadrado de papel adhesivo, pues a la asociación están vinculadas las empresas más grandes del sector, aunque debe tenerse en cuenta que se trata de un sector formado por pymes, en su mayoría empresas familiares; no hay multinacionales.

¿De qué facturación media estamos hablando?

Entre cinco y tres millones de euros de facturación anual.

Sigamos con las cifras. ¿Cómo se ha comportado el mercado en 2009? y ¿cómo ha despegado 2010?

La situación de crisis económica ha afectado a las empresas del sector de un modo nunca visto. El descenso del consumo del metro cuadrado de papel adhesivo se sitúa en el 10%, según estadísticas de las multinacionales fabricantes de este producto; yo me atrevería a decir que hemos retrocedido unos cuatro años en nivel de consumo. Así, el año pasado el retroceso fue del 9,50 y en 2008 no hubo crecimiento, lo que significa que los crecimientos que veníamos teniendo del 4, del 5, del 3,5…, los hemos destrozado en dos años de crisis.

Sin embargo, dentro del sector del packaging, el de la etiqueta adhesiva no es el que sale peor parado…

Ciertamente, dentro de la caída generalizada que afecta al sector del packaging, la etiqueta es la que menos está sufriendo. Hay productos del packaging con caídas del 25 y del 30 por ciento; nuestra ventaja es que el producto no puede salir al mercado sin etiqueta.

Ante la necesidad de ahorro de costes ¿retrocede la etiqueta adhesiva en favor de la encolada, más económica?

Veníamos de una tendencia a la etiqueta adhesiva, lo que ocurre es que en estos momentos de crisis, los costes de la etiqueta encolada son más bajos que los de la adhesiva. Las empresas que tenían maquinaria para hacer ambos tipos de etiqueta, han desviado gran parte de la producción hacia la encolada.

¿En qué más se ha notado el imperativo de los costes de sus clientes?

Reducen el tamaño, eliminan tintas…, el valor añadido de la etiqueta lo han reducido para hacer una etiqueta más económica; eso, para nosotros, representa menos facturación. Vendemos la etiqueta a un precio inferior porque tiene menos valor añadido.

Le propongo poner la crisis entre paréntesis…

Será un importante ejercicio de abstracción.

… Inténtelo y cuénteme cuáles son las últimas innovaciones en materias primas, en tecnologías de impresión y troquelaje, en maquinaria…

La materia prima de la etiqueta adhesiva ha evolucionado mucho. Hoy podemos encontrar infinidad de materiales: papeles térmicos, brillantes, satinados…, materiales de impresión por transferencia térmica, con polipropilenos, polietilenos, metalizados, etc. En la actualidad estamos imprimiendo principalmente con sistemas de flexografía, tipografía, offset y serigrafía. Por otro lado, la tendencia del mercado es hacia máquinas combinadas, para poder hacer cualquier tipo de etiqueta combinando distintos tipos de sistemas de impresión. El problema es que la maquinaria es excesivamente cara para la pyme. Los costes de las inversiones son totalmente desproporcionados para la facturación de este tipo de empresas. Ese es uno de los males de este sector; hay muchas empresas que están endeudadas a causa de las compras de la maquinaria. Aunque en el momento actual, desde el desplome sufrido por los fabricantes a escala mundial, es posible encontrar maquinaria de distintos precios.

¿Significa eso que se estaba vendiendo maquinaria con excesivos márgenes?

Pienso que sí, que como era un mercado creciente, la maquinaria se vendía por encima de lo que realmente valía. Ahora, con el incremento de la oferta, también de segunda mano, los precios se están reajustando, además, se fabrican máquinas, quizás menos sofisticadas tecnológicamente, pero a precios más asequibles.

Cambiemos de tercio. Próximamente celebraréis vuestro congreso anual; ¿qué temas se abordarán?

En efecto, cada año hacemos un congreso en un sitio distinto de España; este año toca en Salamanca. “Cómo afrontar la crisis” es el tema central del encuentro, y tendremos ponencias técnicas y ponencias generalistas.

¿Qué futuro depara al sector…?

No lo sabemos; si el señor Zapatero no lo sabe, porque no lo sabe, qué vamos a saber nosotros… Cada día hay una información diferente, ves que no se está haciendo nada para ayudar a las empresas…; por lo que respecta a las pymes, no hemos notado nada, al contrario, cada vez hay más problemas para encontrar financiación. Los bancos, en lugar de echar una mano, nos han dejado colgados… ¿El futuro? No lo sé. Creo que cada empresa se tiene que espabilar e ir saliendo como pueda porque ayudas, pocas…

Las Administraciones ¿no están por la labor?

Sólo se pone atención a las grandes empresas, cuyos despidos, a gran escala, crean alarma social. Sin embargo, el 75% de la riqueza la genera la pyme; si una gran empresa despide a mil personas, el asunto tiene gran repercusión sobre la opinión pública, pero la realidad es que si cada pyme echa a 4 personas, la suma de todas ellas supone mucho más para la economía…

… Y es más significativo sobre la envergadura de la problemática

Efectivamente, además, la pyme que cierra no vuelve a abrir. Yo llevo 30 años en el sector y no había visto nunca el número de empresas de etiquetas adhesivas que han cerrado en dos años. Y empresas significativas que llevaban 25 y 30 años en el sector. Lo que está pasando es inverosímil.

Hablando del extranjero ¿la exportación es una opción para paliar la crisis?

Le diré que, aunque parezca una contradicción, la etiqueta no es importante dentro del escalado del producto, pero el producto no puede salir al mercado sin etiqueta. Es imprescindible pero no es importante. Es un sector basado en el servicio; se puede parar toda una cadena de envasado porque no llega la etiqueta. La empresa con muchas referencias, o que cambia con frecuencia el tipo de etiquetas, quiere tener cerca al fabricante de etiquetas; a precio similar va a comprar al más cercano.

¿Cómo puede el sector reducir costes? ¿Es cuestión de tecnología?

La tecnología nos ha ayudado, y tenemos varios sistemas en función de cada necesidad: tecnología digital, semirrotativa, sistema flexo… Lo que está ocurriendo es que el cliente nos pide tiradas más cortas que antes de la crisis, de modo que tenemos cada vez más tiempo paradas las máquinas preparando pedidos que tirando. Tenemos unos tiempos muertos de máquina del 40%; el tiempo de parada es cada vez más grande y el de producción más corto.

Continuará la criba…, iba a decir, natural, pero esto ya no tiene nada de natural…

Yo diría que es una criba injusta… Porque muchas empresas están cerrando por la cuestión bancaria, y eso es injusto. La banca ha estado dejando dinero en los últimos años a promotores y constructores que no han devuelto los créditos y ahora esa situación la está pagando la industria, cuando se ha demostrado que siempre hemos pagado a los bancos religiosamente. Es muy duro, porque nosotros no hemos hecho nada para que tengamos que pagar esta restricción de créditos y de financiación. A pesar de todo, el nuestro, es un sector con futuro.

… Pues nos quedamos con ese mensaje como colofón de esta entrevista.

Hacia el envase sostenible, cuestión de competitividad

envase sostenible
Entrevista a Mercedes Hortal, responsable del departamento de Sostenibilidad de ITENE.

Superado el boom del greenwashing, entramos en una nueva fase en la que las tres erres de la ecología, reducir, reutilizar y reciclar, constituyen un imperativo para la competitividad. Las empresas del sector están resueltas a reducir la huella de carbono o minimizar el impacto de residuos de los productos que fabrican y no sólo con el objetivo de mejorar su imagen de marca, sino como vía para reducir sus costes; evolucionar hacia la eficiencia en los procesos redunda en mayores rentabilidades.
Nos hallamos en un momento en el que los países industrializados se encuentran con su capacidad de competitividad disminuida frente a las potencias emergentes, China e India, y en un contexto que exige a empresas y gobiernos invertir en innovación. Tal coyuntura, unida a la confluencia de diversos factores de índole económica y social, ha hecho que en el sector del envase y el embalaje se haya puesto en marcha un engranaje de innovación que adquiere cada día mayor inercia, una innovación focalizada en el desarrollo de materiales biodegradables derivados de fuentes renovables, y respetuosos con el medioambiente. En el sector del packaging no se puede hablar ya de moda “eco”, sino de una reconversión imprescindible. En el futuro, la legislación será más restrictiva, los consumidores exigirán más respeto por la salud del planeta y de la suya propia, las materias primas de fuentes no renovables se encarecerán… Y el premio –una presencia sólida en el mercado– será para aquellos que lleguen –se adapten– primero. Mónica Daluz / pdf

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Hacia el envase sostenible, cuestión de competitividad

Superado el boom del greenwashing, entramos en una nueva fase en la que las tres erres de la ecología, reducir, reutilizar y reciclar, constituyen un imperativo para la competitividad. Las empresas del sector están resueltas a reducir la huella de carbono o minimizar el impacto de residuos de los productos que fabrican y no sólo con el objetivo de mejorar su imagen de marca, sino como vía para reducir sus costes; evolucionar hacia la eficiencia en los procesos redunda en mayores rentabilidades.

Mónica Daluz

Nos hallamos en un momento en el que los países industrializados se encuentran con su capacidad de competitividad disminuida frente a las potencias emergentes, China e India, y en un contexto que exige a empresas y gobiernos invertir en innovación. Tal coyuntura, unida a la confluencia de diversos factores de índole económica y social, ha hecho que en el sector del envase y el embalaje se haya puesto en marcha un engranaje de innovación que adquiere cada día mayor inercia, una innovación focalizada en el desarrollo de materiales biodegradables derivados de fuentes renovables, y respetuosos con el medioambiente. En el sector del packaging no se puede hablar ya de moda “eco”, sino de una reconversión imprescindible. En el futuro, la legislación será más restrictiva, los consumidores exigirán más respeto por la salud del planeta y de la suya propia, las materias primas de fuentes no renovables se encarecerán… Y el premio —una presencia sólida en el mercado— será para aquellos que lleguen —se adapten— primero.

Entorno mutante

El cambio en los hábitos de los consumidores y en los sistemas de distribución comercial ha disparado el consumo de envases, especialmente en el sector agroalimentario. Aproximadamente dos tercios de la producción del sector la aportan el cartón y el plástico. Envases adaptados a la comida rápida precocinada, nuevas unidades de dosificación, nuevos sistemas de apertura y cierre, diseños que ahorran espacio, o envases activos, son algunas de las respuestas de los fabricantes a las nuevas necesidades y exigencias del consumidor. Paralelamente, las marcas necesitan conferir valor añadido al producto, diferenciarse de la competencia, buscar una relación emocional con el consumidor, seguir publicitando su marca durante la etapa de uso… Para todo ello se sirven del envase. Y en esta vorágine de oferta y demanda los nuevos comportamientos y valores sociales determinan las tendencias en el desarrollo y consumo de productos alimentarios y, en consecuencia, del envase; nuevos escenarios de consumo, cambios en la configuración demográfica, en el valor que otorga el consumidor al producto que compra y, por supuesto, la revisión de los valores medioambientales del individuo, que traslada a sus compras su creciente sensibilidad en esta cuestión. Así lo hemos visto en el recién clausurado salón Alimentaria, en su espacio de innovación, Innoval, que en su área dedicada a las demandas de los consumidores en las experiencias de compra mostraba sus propuestas en torno a diversos ejes, entre ellos, las prácticas sostenibles de las marcas.

A este panorama viene a sumarse la normativa y los incentivos de las Administraciones al desarrollo y aplicación de materiales más fácilmente reciclables y con mayores posibilidades de valorización. Todas estas circunstancias han servido de revulsivo para el sector, que con una estrategia sumamente inteligente se ha puesto en manos de la ciencia para redefinirse.

El negocio de la ecoeficiencia

Las razones para invertir en sostenibilidad se han multiplicado en los últimos años, y los ejemplos de compañías que han establecido mecanismos para lograr reducir el impacto medioambiental de sus productos y procesos son cada vez más numerosos. Las políticas medioambientales nacen de la estrategia de las compañías de ser reconocidas como marcas social y medioambientalmente responsables, y de la necesidad del continuo reposicionamiento de marca. Pero las políticas medioambientales también responden a la necesidad de las empresas de ser más eficientes en mercados más competitivos. Adoptar, como empresa, una postura responsable para el medioambiente mejora la competitividad, ya que puede reducir costes asociados al producto gracias a la aplicación de programas de minimización de recursos y de residuos. Éste es el caso de la cooperativa Consum, que ha establecido protocolos de actuación para lograr una cadena de suministro sostenible y ha implementado diversas iniciativas de sostenibilidad “como –explica la Técnico Ambiental del departamento de Dirección Corporativa de Consum Cooperativa, Ana Mª García– el establecimiento de un sistema de logística inversa para recuperar el cartón y el plástico de los productos que ponemos a la venta, la reducción de la tirada de folletos, instalación de grifos con los que se logra un ahorro del 20% en el consumo de agua, supermercados ecoeficientes, que alcanzan una reducción del consumo de energía de hasta un 25% en relación a un supermercado convencional, optimización de las rutas logísticas, que contribuyen a reducir las emisiones atmosféricas, además de otras acciones de formación y sensibilización”.

Un ejemplo ilustrativo de que a más sostenibilidad más rentabilidad es el proyecto de ecodiseño realizado por Consum de un envase ampliamente utilizado en el sector alimentario: una bandeja para productos de bollería. El envase, compuesto inicialmente por film de PVC, una bandeja de PET y una etiqueta de papel, se rediseñó de la siguiente manera: se sustituyó el material PVC del film por polietileno, el PET virgen de la bandeja fue sustituido por PET procedente de mermas de producción y se redujeron las dimensiones del film. Además de los resultados obtenidos desde el punto de vista ambiental, con una indiscutible reducción de la huella de carbono, los resultados obtenidos desde el ámbito económico arrojan un porcentaje en la reducción total de costes del 17,3%. Con el cambio de PVC por PET y la reducción de las dimensiones del film se logró una reducción de costes del 5%, y la que supuso la sustitución del PET virgen de la bandeja por material procedente de mermas de producción, fue del 20%.

Ejemplos de empresas que han encontrado en la ecoeficiencia una vía para la optimización de sus procesos y un ahorro en sus costes los encontramos en el ‘III Encuentro Nacional Envases y Sostenibilidad. Los nuevos retos ambientales de la gran distribución’, celebrado hace algunas semanas, en el que participaron importantes compañías como Coca Cola o Leche Pascual, y donde se concluye que “los beneficios medioambientales son compatibles con los económicos”. “El mayor beneficio que resulta de reducir la huella de carbono en las empresas –argumentan fuentes de la organización– es la optimización de los consumos de energía, de material y de los procesos de transporte, con el consecuente ahorro de costes. Además, permite a las empresas identificar aspectos de los envases susceptibles de mejora y por tanto, una mejor posición en caso de cambios legislativos más restrictivos, aumentando así su competitividad.”

Innovación científica

Empresas e instituciones trabajan en la investigación de nuevos materiales aplicables al sector del envase y el embalaje con el objeto de reducir el impacto medioambiental. El reto es hallar nuevos materiales que sean capaces de competir con los polímeros derivados del petróleo, y que puedan ser transformados en procesos industriales convencionales, tales como extrusión, inyección-soplado, o termo-formado.

Una de las apuestas más destacables es el desarrollo de polímeros. En este sentido el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística, ITENE, aborda esta innovación con el desarrollo de nuevos polímeros a partir de recursos renovables (polimerización de monómeros renovables, obtención a partir de microorganismos, modificación genética de plantas…), además de con la investigación sobre nuevas mezclas y sistemas de procesado para la mejora de propiedades de los materiales (nanotecnología, nuevos aditivos: plastificantes, secuestradores de radicales…). Así nos lo describe Mercedes Hortal como portavoz del Instituto en asuntos de sostenibilidad: “Entre nuestras investigaciones destacan las líneas dedicadas a la mezcla de materiales plásticos con arcillas minerales o con fibras de celulosa como refuerzo, y la de recubrimientos de papel y cartoncillo con films poliméricos. Estos estudios nos han permitido el desarrollo de nuevos materiales para la fabricación de envases y, por tanto, la posibilidad de almacenar, transportar y conservar productos durante un período de tiempo prolongado en embalajes que, a su vez, se pueden biodegradar y/o compostar al cumplir su período de vida útil. Los nuevos materiales consiguen mejorar la rigidez, la estabilidad térmica, las propiedades barrera, así como las propiedades conductoras y la resistencia al fuego del producto final sin detrimento en la transparencia o la densidad del material. Por su parte, los distintos tipos de papel y cartoncillo revestidos alcanzan, frente a los materiales con recubrimientos no degradables, similares valores de barrera a la migración de agua, aceites y grasas, desde el interior del envase a las manos del consumidor, así como de sus propiedades mecánicas.”

Hablemos de…

ECODISEÑO, con Mercedes Hortal, responsable del departamento de Sostenibilidad de ITENE

Parece que el ecodiseño no acaba de cuajar…

La implantación del ecodiseño de envases y embalajes supone un reto importante para muchas empresas por cuestiones económicas, ambientales y sociales. La necesidad de una metodología específica para envases y embalajes que sistematice la información y permita realizar el proceso de forma estructurada es una de las cuestiones clave para la generalización e implantación del ecodiseño de envases y embalajes en las empresas.

Pero, ¿qué necesita una empresa para implantarlo?, ¿qué aspectos debe considerar?

El ecodiseño en general, y en particular en envases y embalajes, es un concepto cada día más conocido en los diferentes sectores industriales. El concepto, y pese a las múltiples definiciones científicas existentes, se resume a nivel empresarial de forma relativamente sencilla: la integración de consideraciones ambientales a la hora de diseñar o rediseñar un producto, un proceso o una actividad.

Aunque el concepto es fácil de entender, la implantación de un proyecto de ecodiseño en la empresa, y especialmente en el caso de envases y embalajes, ha sido para muchas empresas difícil de abordar por múltiples causas. La ausencia de publicaciones prácticas en el área de ecodiseño, así como los métodos excesivamente complejos y/o no adaptados a la especial casuística de los envases y embalajes, han hecho que la implantación del ecodiseño de envases haya sido hasta la fecha relativamente pequeña. Ante esta situación, una de las primeras publicaciones para la implantación práctica del ecodiseño fue el Manual Práctico de Ecodiseño Operativa de Implantación en 7 pasos de IHOBE (IHOBE, 2000). Esta guía ofreció por primera vez una metodología práctica-empresarial estructurada para el desarrollo de proyectos de ecodiseño.

Sin embargo, algunos sectores presentan especiales casuísticas en los procesos de ecodiseño. Tal es el caso de los envases y embalajes, cuya aplicación es generalizada en la gran mayoría de sectores, para todo tipo de productos y en diferentes ámbitos (industrial/comercial y doméstico). Es por ello que en los proyectos de ecodiseño de envases y embalajes, el número de requisitos que afectan es muy amplio.

Cíteme algunos.

Los principales aspectos a tener en cuenta son, por ejemplo, los requisitos referidos a aspectos tales como la legislación, que resultan a veces un tanto difíciles de manejar por ejemplo si se quiere diseñar un nuevo envase. Aspectos tales como el tipo envase (industrial/comercial o doméstico) resultan clave para definir los requisitos legales que le afectan. Los textos legales básicos son en este caso la Ley 11/1997 y el R.D. 782/1998 con sus posteriores modificaciones, así como la Directiva 94/62/CE y su posterior modificación por la Directiva 2004/12/CE, entre otros. También existen otros requisitos legales tales como el Real Decreto 1472/1989 (modificado por el RD 1798/2003) por el que se regulan las cantidades y capacidades nominales para determinados productos envasados.

Además de los requisitos legales, existen otros de carácter voluntario que afectan a los envases y embalajes y que son las Normas Armonizadas derivadas de la Directiva de Envases y Residuos de Envases.

Otra información a tener en cuenta son los requisitos técnicos relacionados con las interacciones que se puedan producir entre el alimento y el material de envase. Además, los que exija su distribución, como el facing en supermercados, unidades por caja, etc.

Asimismo, los envases tienen requisitos económicos que en ocasiones más que requisitos representan limitaciones. Por ejemplo si el producto tiene alto valor añadido se podrán utilizar materiales o diseños de alta calidad. Así, un vino de alta gama puede permitirse un envase de vidrio envasado en una caja de madera. En cambio, es probable que un arroz de calidad media tenga más restricciones de índole económica a la hora de seleccionar el envase. Relacionados con los requisitos económicos, se encuentran también, los requisitos de mercado, que incluyen las exigencias de los consumidores, la imagen de producto, el marketing o la facilidad de uso.

Por último, los requisitos ambientales que deben cumplir los envases y embalajes son los relacionados con los impactos ambientales y el consumo de recursos en todo su ciclo de vida incluyendo su residuo.

Ustedes han desarrollado una metodología de implantación de ecodiseño; cuéntenos…

Sí, desde ITENE hemos desarrollado la metodología de implantación de Ecodiseño EE7+, para la incorporación de acciones orientadas a la mejora ambiental del producto desde su etapa inicial de diseño. Todos los pasos sobre la información que se requiere, se pueden encontrar en la Guía de Implantación de Ecodiseño en envases y Embalajes que IHOBE SA (Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno vasco) ha editado con el apoyo técnico de ITENE. La nueva guía sectorial de ecodiseño en envases y embalajes permite a las empresas que sus productos, además de contemplar criterios ambientales, puedan demostrar que cumplen con los rígidos requisitos legislativos ambientales aplicables a los mismos y a sus residuos.

Se trata de un manual práctico de aplicación del ecodiseño adaptado a la especial casuística de los envases y embalajes. Las actividades que se han realizado son: identificación de las familias de envase y embalaje más representativas del sector, diagnóstico ambiental de las familias de envase y embalaje representativas, encontrar los factores que motivan el ecodiseño (normativa, mejora de la imagen de la empresa…), identificación de estrategias de diseño aplicables a los envase y embalajes, y, finalmente, la aplicación práctica de la guía en cinco casos prácticos en empresas de diferentes sectores. A partir de los resultados obtenidos en las fases anteriores se han elaborado los contenidos que recogen los aspectos y resultados más destacados de la ejecución de las actividades descritas.

Tecnología inverter: clima bajo control

Tecnología inverter
CLIMATIZACIÓN

Desde la aparición en el mercado del sistema o tecnología Inverter, la climatización es más silenciosa, más confortable y más barata, tanto en términos energéticos como de producto, si tenemos en cuenta que al evitarse los continuos arranques –clave de esta tecnología– se alarga la vida del aparato; ello se consigue gracias a la regulación de la frecuencia de funcionamiento del compresor. 
El mercado doméstico ya ha hecho su apuesta: innovación tecnológica, diseño y eficiencia energética; todo ello, pasando por la tecnología Inverter.
El ahorro de energía es una de las prioridades en el diseño de las instalaciones de climatización: equipos eficientes, uso de combustibles económicos o fuentes de energía alternativas, además de una correcta operación, tanto en materia de producción de los fluidos portadores como en la zonificación de los espacios, la flexibilidad de funcionamiento, el adecuado control de temperaturas, velocidad de distribución de fluidos y tiempos de utilización…
Los avances de la electrónica han traído consigo la posibilidad de regular la velocidad de giro o revoluciones por minuto de un motor, mediante el sistema Inverter. Pero, ¿en qué consiste esta tecnología? Veámoslo.
Inverter, ¿qué es?
El sistema Inverter es un dispositivo electrónico que modula la tensión, el amperaje y la frecuencia de la red de suministro, y que es aplicable a compresores, bombas de agua o ventiladores de los sistemas de acondicionamiento. Aplicado a un compresor permite regular la capacidad a cargas parciales, variando la velocidad en lugar de arrancar y parar.
De este modo el control de temperatura es mucho más preciso, con una puesta en régimen más corta, por lo que el compresor puede arrancar a una mayor velocidad. Además, hace posible la regulación de los caudales transportados mediante el ajuste de la velocidad de giro de los motores, lo que supone un notable ahorro de energía. Mónica Daluz / pdf

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CLIMATIZACIÓN

Mejora los sistemas de climatización tradicionales: gran ahorro de energía y mayor nivel de confort

Tecnología Inverter: clima bajo control

Mónica Daluz
01/02/2010

Desde la aparición en el mercado del sistema o tecnología Inverter, la climatización es más silenciosa, más confortable y más barata, tanto en términos energéticos como de producto, si tenemos en cuenta que al evitarse los continuos arranques –clave de esta tecnología– se alarga la vida del aparato; ello se consigue gracias a la regulación de la frecuencia de funcionamiento del compresor. El mercado doméstico ya ha hecho su apuesta: innovación tecnológica, diseño y eficiencia energética; todo ello, pasando por la tecnología Inverter.

El ahorro de energía es una de las prioridades en el diseño de las instalaciones de climatización: equipos eficientes, uso de combustibles económicos o fuentes de energías alternativa, además de una correcta operación, tanto en materia de producción de los fluidos portadores como en la zonificación de los espacios, la flexibilidad de funcionamiento, el adecuado control de temperaturas, velocidad de distribución de fluidos y tiempos de utilización… Los avances de la electrónica han traído consigo la posibilidad de regular la velocidad de giro o revoluciones por minuto de un motor, mediante el sistema Inverter. Pero, ¿en qué consiste esta tecnología? Veámoslo.

Fotografía: Panasonic

Fotografía: Panasonic.

Inverter ¿qué es?

El sistema Inverter es un dispositivo electrónico que modula la tensión, el amperaje y la frecuencia de la red de suministro, y que es aplicable a compresores, bombas de agua o ventiladores de los sistemas de acondicionamiento. Aplicado a un compresor permite regular la capacidad a cargas parciales, variando la velocidad en lugar de arrancar y parar. De este modo el control de temperatura es mucho más preciso, con una puesta en régimen más corta, por lo que el compresor puede arrancar a una mayor velocidad. Además, hace posible la regulación de los caudales transportados mediante el ajuste de la velocidad de giro de los motores, lo que supone un notable ahorro de energía.

Fotografía: Panasonic

Fotografía: Panasonic.

El dato

Si un equipo de bomba de calor deja de funcionar correctamente cuando la temperatura exterior es de 6 °C, para una bomba de calor con tecnología Inverter el límite se sitúa en temperaturas bajo cero (incluso hasta -10 °C).

Todo son ventajas

Esta tecnología mejora los sistemas de climatización tradicionales, que repiten continuamente los ciclos de arranque-paro para ajustar la temperatura. La tecnología Inverter permite mantener de forma constante la temperatura seleccionada previamente, y consumir únicamente la energía que necesita para alcanzarla. El resultado: un mayor confort y un menor gasto.

Las ventajas más destacables de la tecnología Inverter son el gran ahorro de energía que aporta, debido a este funcionamiento eficiente; mayor nivel de confort, pues cuando se alcanza la temperatura deseada, los sistemas de aire acondicionado con tecnología Inverter se van adaptando a las necesidades del usuario dando más o menos frío/calor y manteniendo dicha temperatura de forma constante. A esto se añade una mayor rapidez para alcanzar la temperatura deseada. Los equipos que incorporan este tipo de tecnología son más caros pero sus ventajas compensan. Así, la eficiencia de la tecnología Inverter alarga la vida del aparato ya que ésta evita los continuos arranques, y mejora la eficiencia de la bomba de calor. Además, como el compresor y el ventilador funcionan a velocidades bajas, el sistema es más silencioso.

Fotografía: Panasonic

Fotografía: Panasonic.

Un sistema de climatización tradicional que quiera aclimatar una estancia a una determinada temperatura, lo hará repitiendo continuamente ciclos de encendido/apagado, mientras que uno con tecnología Inverter llevará más rápidamente la habitación a la temperatura en cuestión sin necesitar después esos ciclos. Los continuos ciclos acortan la vida de las máquinas y provocan consumos mayores, mientras que con la tecnología Inverter se puede ahorrar desde un 25% hasta un 50%, dependiendo de su uso. Además, las bombas de calor con esta tecnología son también más eficientes, pues pueden seguir operando en óptimas condiciones incluso con temperaturas exteriores bajo cero.

El sector opina

Desde el departamento de Producto de Sharp nos hablan de las tendencias de mercado en aire acondicionado: “En el mercado de aire acondicionado se está observando un claro aumento de la tecnología Inverter. Esta tecnología permite mantener de forma constante la temperatura fijada previamente, consumiendo sólo la energía necesaria para alcanzarla, traduciéndose en mayor confort y menor gasto. Cabe decir, sin embargo que el mercado está claramente polarizado: frente a una fuerte demanda de los modelos de bajo coste aparece un creciente interés por modelos que aportan nuevos valores añadidos; principalmente tecnologías de ahorro y sistemas de purificación del aire. Algunas organizaciones están apostando por un mix de producto elevado, dando paso así a los productos de gama alta”. En este sentido, los fabricantes centran sus esfuerzos en la I+D+i, y así, la tecnología Inverter se configura como la apuesta de futuro de los fabricantes, además de otros sistemas que aportan valor añadido al producto. Es el caso de Sharp, con su tecnología de purificación de aire Plasmacluster, que “utiliza –nos explican desde Sharp– el agua del ambiente como base, disociándola en iones H+ y O2. Estos iones se arraciman con otras moléculas de agua (de ahí el nombre de clúster) y se dispersan a gran velocidad cubriendo la totalidad del ambiente. Al rodear los microorganismos (virus, bacterias, ..) los iones se convierten en grupos OH- que por su alta inestabilidad consiguen eliminar dichos organismos (incluso elimina sustancias nocivas para el ser humano como el CO y el NO). Esta limpieza se realiza en cuestión de minutos proporcionando al usuario sensación de bienestar. Este proceso es una simulación de lo que sucede en la naturaleza.”

De esta carrera en innovación en la que andan los fabricantes, destacamos, por curioso, un reciente lanzamiento de Sanyo. Fue presentado el pasado día 1 de diciembre; se trata del primer sistema que inactiva el virus de la Gripe A en suspensión en un 99,5%, además de prevenir otros tipos de virus, polen y agentes alérgenos. “Virus Washer –afirman desde Sanyo– es un sistema de aire limpio diseñado para proteger el ambiente, que cuenta con la exclusiva tecnología de agua electrolizada…”

La cuestión es que los fabricantes ya han tomado su decisión. Ante la avalancha oriental, avalancha de calidad. El sector fabril ha echado toda la carne al asador; que no pueden competir en precios es una obviedad, así que han decidido que nada de medias tintas, se posicionan en lo más alto y ofrecen algo más que enfriar el aire que respiramos. Porque el usuario ha dado una vuelta de tuerca al concepto de confort y salud, hoy la propuesta es crear clima, crear ambiente.

Sistema FRV Inverter Urban Multi4 de Panasonic

Sistema FRV Inverter Urban Multi4 de Panasonic.

Mantenimiento preventivo, pieza clave en la productividad

mantenimiento preventivo
MANTENIMIENTO
PREVENTIVO

El establecimiento de una serie de rutinas de inspecciones periódicas está significando para las industrias un valioso elemento de ahorro de costes. Esta planificación minimiza los correctivos y evita paradas imprevistas de las cadenas de producción. Hoy, la industria asume los costes de esta periodicidad en las revisiones y en la sustitución de piezas como una inversión en la optimización de procesos con la que lograr mayor rentabilidad.
Este tipo de mantenimiento surge de la necesidad de reducir el mantenimiento correctivo y el coste que ello representa. Consiste en la programación de inspecciones de funcionamiento, seguridad, ajuste, limpieza, lubricación, etc., que deben llevarse a cabo en forma periódica, en cualquier máquina o motor, con el objetivo de detectar posibles defectos futuros, para que sean corregidos anticipadamente.
El momento histórico de desarrollo del mantenimiento preventivo podría situarse durante la segunda guerra mundial, en el ámbito militar, con la inspección de los aviones antes de cada vuelo y el cambio de algunos componentes en función del número de horas de funcionamiento.
En la actualidad, son muchos los fabricantes de maquinaria que ofrecen servicios de mantenimiento preventivo, sin embargo, son los propios departamentos de mantenimiento de las industrias los que están incorporando este esquema de trabajo; de hecho, quien mejor conoce las máquinas es el equipo interno. Además, este mantenimiento, al ser programado, se puede realizar en planta, sin necesidad de desmontar los motores ni otros elementos de la línea.
Mónica Daluz / pdf

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MANTENIMIENTO PREVENTIVO

Se basa, principalmente, en la programación de revisiones de los equipos

Mantenimiento preventivo, pieza clave en la productividad

Mónica Daluz
08/02/2010

El establecimiento de una serie de rutinas de inspecciones periódicas está significando para las industrias un valioso elemento de ahorro de costes. Esta planificación minimiza los correctivos y evita paradas imprevistas de las cadenas de producción. Hoy, la industria asume los costes de esta periodicidad en las revisiones y en la sustitución de piezas como una inversión en la optimización de procesos con la que lograr mayor rentabilidad.

Este tipo de mantenimiento surge de la necesidad de reducir el mantenimiento correctivo y el coste que ello representa. Consiste en la programación de inspecciones de funcionamiento, seguridad, ajuste, limpieza, lubricación, etc., que deben llevarse a cabo en forma periódica, en cualquier máquina o motor, con el objetivo de detectar posibles defectos futuros, para que sean corregidos anticipadamente.

El momento histórico de desarrollo del mantenimiento preventivo podría situarse durante la segunda guerra mundial, en el ámbito militar, con la inspección de los aviones antes de cada vuelo y el cambio de algunos componentes en función del número de horas de funcionamiento.

El mantenimiento preventivo se basa en revisiones programadas a los equipos...

El mantenimiento preventivo se basa en revisiones programadas a los equipos, un cuidado periódico que permitirá a posteriori planificar los trabajos del departamento de mantenimiento y prever los recambios necesarios.

En la actualidad, son muchos los fabricantes de maquinaria que ofrecen servicios de mantenimiento preventivo, sin embargo, son los propios departamentos de mantenimiento de las industrias los que están incorporando este esquema de trabajo; de hecho, quien mejor conoce las máquinas es el equipo interno. Además, este mantenimiento, al ser programado, se puede realizar en planta, sin necesidad de desmontar los motores ni otros elementos de la línea.

El mantenimiento preventivo se basa en la programación de revisiones de los equipos, apoyándose en el conocimiento de las máquinas, tanto por la vía de la experiencia como por los históricos obtenidos de las mismas, confeccionándose un plan de mantenimiento para cada máquina, donde se realizaran las acciones necesarias, ya sea engrasar, cambian correas, desmontaje, limpieza, etc. Este cuidado periódico conlleva un estudio óptimo de conservación que redundará en una reducción del correctivo, lo que, a su vez, representará una reducción de costos de producción y un aumento de la disponibilidad, pues posibilita una planificación de los trabajos del departamento de mantenimiento, así como una previsión de los recambios o medios necesarios.

Todo son ventajas

El objetivo principal de este protocolo de actuación es detectar tempranamente posibles defectos, para poder corregirlos a tiempo y mantener los sistemas de infraestructura, equipos e instalaciones productivas en completa operación. Las principales ventajas del mantenimiento preventivo son, entre otras, que los equipos operan en mejores condiciones de seguridad, ya que se conoce su estado y sus condiciones de funcionamiento; que disminuye el tiempo de parada de los equipos o máquinas; la mayor duración de los equipos e instalaciones; disminución de repuestos en el almacén y, por lo tanto sus costos, dado que los mismos se ajustan a los informes del mantenimiento; uniformidad en la carga de trabajo para el personal de mantenimiento debido a una programación de actividades, y menor costo de las reparaciones.

Al habla con…

Felipe Lope, ingeniero técnico industrial del departamento de Oficina Técnica, de GTG Ingenieros

Desde GTG Ingenieros, en Pontevedra, Felipe Lope nos habla de la importancia que tiene para una industria establecer protocolos de mantenimiento preventivo: “Es un tema fundamental en el ámbito industrial; es la base que asegura el buen funcionamiento de las máquinas en el futuro, alargando la vida de estas, y no sólo de las máquinas nuevas. Nosotros instalamos equipos sobre maquinas ya existentes y hacemos adecuaciones en maquinaria antigua”.

Lope, desde su experiencia en la implantación de este tipo de sistemas, asegura que todos los sectores, “desde la automoción —describe— hasta la industria alimentaria deciden llevar a cabo este modo de funcionamiento en relación al mantenimiento de su maquinaria; es fundamental cuando tu productividad depende de que tus máquinas funcionen. En las proximidades de la máquina siempre habrá un operador que controle el proceso, pero, en realidad, el proceso productivo lo está generando la máquina”. “Evitar una avería liviana —concluye nuestro interlocutor— puede evitar lo que, a la larga, podría convertirse en una avería importante”.

El ordeño robotizado conlleva menos costes laborales y más productividad

ordeño robotizado
LA
AUTOMATIZACIÓN DEL ORDEÑO

La introducción de sistemas robotizados de ordeño supone un cambio en la forma de gestionar las explotaciones ganaderas dedicadas a la producción de leche, un cambio cuyas consecuencias se resumen en ahorro de trabajo, mayor productividad y, por tanto, mayor rentabilidad.
Tradición, usos y costumbres

La reticencia a los cambios parece ser una característica del ser humano; a lo largo de la historia encontramos innumerables ejemplos de cómo las innovaciones tecnológicas han generado acalorados debates entre los que vinieron a llamarse apocalípticos e integrados. Lo mismo ocurrió cuando en 1992 fue presentado el primer robot de ordeño.
Existen avances rápidamente incorporables a la sociedad, pero en el caso de la producción lechera, la diversidad y especificidad de factores que intervienen, como el país, la zona de ubicación, la mentalidad, la tradición, etc. han propiciado una implantación desigual de los sistemas de ordeño automatizado y en ocasiones han retrasado su despegue en un sector que observaba con recelo esta nueva forma de producción, que venía a suponer un cambio demasiado drástico. A esto se añaden los nuevos valores del consumidor, que tienen en cuenta factores éticos como el bienestar de los animales, y que influyen en la decisión de compra, además de las exigencias de la legislación vigente. En este contexto, la idea de que la máquina, de algún modo, desnaturaliza, constituye una opinión generalizada. Como casi siempre, la clave está en la información. Y el mundo de la producción ganadera no es precisamente un ámbito en el que la mayoría de ciudadanos de los países industrializados, eminentemente urbanos, conozca a fondo… Mónica Daluz / pdf

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LA AUTOMATIZACIÓN DEL ORDEÑO

La automatización del ordeño

El ordeño robotizado conlleva menos costes laborales y más productividad

Mónica Daluz
02/02/2010

La introducción de sistemas robotizados de ordeño supone un cambio en la forma de gestionar las explotaciones ganaderas dedicadas a la producción de leche, un cambio cuyas consecuencias se resumen en ahorro de trabajo, mayor productividad y, por tanto, mayor rentabilidad.

Tradición, usos y costumbres

La reticencia a los cambios parece ser una característica del ser humano; a lo largo de la historia encontramos innumerables ejemplos de cómo las innovaciones tecnológicas han generado acalorados debates entre los que vinieron a llamarse apocalípticos e integrados. Lo mismo ocurrió cuando en 1992 fue presentado el primer robot de ordeño.

Fotografía de DeLaval

Fotografía de DeLaval.

Existen avances rápidamente incorporables a la sociedad, pero en el caso de la producción lechera, la diversidad y especificidad de factores que intervienen, como el país, la zona de ubicación, la mentalidad, la tradición, etc. han propiciado una implantación desigual de los sistemas de ordeño automatizado y en ocasiones han retrasado su despegue en un sector que observaba con recelo esta nueva forma de producción, que venía a suponer un cambio demasiado drástico. A esto se añaden los nuevos valores del consumidor, que tienen en cuenta factores éticos como el bienestar de los animales, y que influyen en la decisión de compra, además de las exigencias de la legislación vigente. En este contexto, la idea de que la maquina, de algún modo, desnaturaliza, constituye una opinión generalizada. Como casi siempre, la clave está en la información. Y el mundo de la producción ganadera no es precisamente un ámbito en el que la mayoría de ciudadanos de los países industrializados, eminentemente urbanos, conozca a fondo…

El colector HarmonyPlus 4 de la empresa DeLaval se ajusta a las ubres de la mayoría de las vacas de razas más comunes

El colector HarmonyPlus 4 de la empresa DeLaval se ajusta a las ubres de la mayoría de las vacas de razas más comunes.

Ganadero de cuello blanco

La mejora del desarrollo tecnológico de estos aparatos, unida a las nuevas exigencias sociolaborales del sector ganadero ha conducido a la progresiva implantación de este sistema de producción, una implantación que supone un modo distinto de trabajar y de concebir la explotación. El día a día del ganadero da un giro de 180 grados con la introducción del sistema robotizado; deja de ordeñar para pasar a gestionar el ordeño. Se pasa del oficio a la profesión, y a la dignificación de esta tarea; de estar de pie entre las vacas, a estar sentado frente al ordenador. En definitiva, tiene lugar un cambio en la forma de gestionar la explotación, un cambio cuyas consecuencias se resumen en ahorro de trabajo, mayor productividad y, por tanto, mayor rentabilidad.

Las cifras hablan

El año 2008 supuso el despegue definitivo del mercado de robots de ordeño, un mercado incipiente y de largo recorrido. Valga el ejemplo: en los diez primeros meses del citado año se vendieron el mismo número de robots que los vendidos en la década comprendida entre 1993 y 2003. España ocupa el décimo lugar en robots instalados, y en países como Dinamarca, alrededor del 80% de las máquinas de ordeño que se venden, ya son robots. Además, y aunque en sus orígenes este sistema fue concebido para explotaciones de tipo familiar comunes en Europa, de entre una y tres estaciones (60-180 vacas), la realidad es que el ordeño robotizado prolifera también entre grandes explotaciones, de más de 1.000 vacas.

Sobran los motivos…

El principal problema de eficiencia en una explotación convencional se halla en la mano de obra: no es fácil encontrar mano de obra cualificada; el ordeño es un trabajo repetitivo y monótono y exige realizarse tres veces al día, en el caso de explotaciones con vacas de alta producción; los horarios no son cómodos y los días festivos también hay que ordeñar; el lugar de trabajo resulta algo incómodo a causa de los olores, la humedad, el frío o el calor, cierta suciedad…

Las razones para implantar un ordeño automatizado no es meramente la reducción de costes laborales y el aumento de la productividad sino también la mejora de las condiciones de trabajo del ganadero, que pasa a trabajar de manera distinta, pudiendo dedicar más tiempo a la observación de los animales, a la gestión de la granja, a la optimización de compras, etc.

Sala de ordeño DeLaval Tandem

Sala de ordeño DeLaval Tandem.

No se puede ignorar que es preciso un arduo proceso de adaptación, tanto del personal como de los animales, que deben ser instados permanentemente a acudir al robot. En teoría, las vacas acuden voluntariamente al puesto de ordeño, aunque estas deben ser “estimuladas” a dirigirse al robot. Existen distintos modos de configurar el tráfico de las vacas: el tráfico libre, donde la vaca puede moverse a cualquier parte del alojamiento, sin que ninguna barrera se lo impida, lo que permite a los animales ir de la zona de reposo a la de alimentación sin pasar por el sistema de ordeño (el problema con el sistema de tráfico libre es que no todas las vacas acuden a ordeñarse un número suficiente de veces); el tráfico forzado, donde la vaca sigue una ruta a través de distintas barreras limitantes del acceso, debiendo pasar obligatoriamente por el robot para trasladarse del área de descanso a la zona de alimentación; y el tráfico semiforzado, en el que las vacas pueden agruparse en una pequeña zona de espera frente al robot y sólo pueden pasar al comedero sin pasar por el sistema de ordeño cuando el tiempo transcurrido desde su última vista al robot no ha sobrepasado un valor mínimo y prefijado por el ganadero.

Existen otros factores a tener en cuenta para optimizar el sistema, como es el caso de las cojeras, que influyen de manera importante en el uso voluntario del robot, pues el dolor que experimenta el animal cojo le disuade de acudir al ordeño si se le da la opción. En este sentido, la automatización proporciona una mayor posibilidad de control. La monitorización de los animales que permite el robot ofrece la posibilidad de detectar cojeras precozmente analizando el número de visitas realizado por cada vaca. Las vacas enfermas y las de menor rango también presentan un menor uso del robot.

La madera, compañera de viaje

la madera en la industria
LA MADERA
EN LA HISTORIA

Los sistemas de transporte y comunicación supusieron un antes y un después en la industria de la madera. La irrupción del ferrocarril sembró el planeta de traviesas de madera y la llegada del telégrafo supuso la eclosión de inacabables hileras de postes que diseñaron lo que habría de ser el paisaje de la industrialización. Más tarde, la fabricación de tableros, la evolución de la maquinaria y los procedimientos de gestión o la globalización de los mercados marcarían el camino de la industria maderera.
La madera es uno de los primeros materiales de construcción utilizados por el hombre. Con el paso del tiempo, el ser humano siguió sirviéndose de este material renovable, en la construcción de grandes infraestructuras, como las obras hidráulicas; para apuntalar minas; para fabricar envases y embalajes; para traviesas de ferrocarril; para la fabricación de muebles; o para la fabricación de tableros de fibra y aglomerados.
Los orígenes

La Revolución Industrial supuso el mayor cambio tecnológico, socioeconómico y cultural de la historia, y sus efectos, cimentados sobre los drásticos incrementos en la capacidad de producción como consecuencia de la irrupción de la máquina de vapor, se extendieron por toda Europa occidental y América del Norte durante el siglo XIX.
Las consecuencias de la entrada en escena del ferrocarril, con la línea Liverpool-Manchester, se hicieron notar en todos los ámbitos: la agricultura encontró nuevos mercados y pudo vender a distancia mercancías frágiles; las ciudades dejaron de padecer crisis de abastecimiento; los industriales pudieron concentrar sus empresas, los suministros de carbón y materias primas se realizaron en forma regular y a bajo precio… La industria de la madera no quedó al margen de la expansión, bien al contrario, el desarrollo del ferrocarril absorbe gran cantidad de madera, además de hierro y carbón. Miles de kilómetros de traviesas y posterías de madera surcaron Europa y Norteamérica. Mónica Daluz / pdf

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La tecnología aplicada a la madera ha ido evolucionando, con mejores propiedades de sus productos derivados y nuevos productos que han ampliado su campo de aplicación.

La madera, compañera de viaje

Mónica Daluz
01/02/2010

Los sistemas de transporte y comunicación supusieron un antes y un después en la industria de la madera. La irrupción del ferrocarril, sembró el planeta de traviesas de madera y la llegada del telégrafo supuso la eclosión de inacabables hileras de postes que diseñaron lo que habría de ser el paisaje de la industrialización. Más tarde, la fabricación de tableros, la evolución de la maquinaria y los procedimientos de gestión o la globalización de los mercados marcarían el camino de la industria maderera.

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La madera es uno de los primeros materiales de construcción utilizados por el hombre. Con el paso del tiempo, el ser humano siguió sirviéndose de este material renovable, en la construcción de grandes infraestructuras, como las obras hidráulicas; para apuntalar minas; para fabricar envases y embalajes; para traviesas de ferrocarril; para la fabricación de muebles; o para la fabricación de tableros de fibra y aglomerados.

Los orígenes

La Revolución Industrial supuso el mayor cambio tecnológico, socioeconómico y cultural de la historia, y sus efectos, cimentados sobre los drásticos incrementos en la capacidad de producción como consecuencia de la irrupción de la máquina de vapor, se extendieron por toda Europa occidental y América del Norte durante el siglo XIX.

Las consecuencias de la entrada en escena del ferrocarril, con la línea Liverpool-Manchester, se hicieron notar en todos los ámbitos: la agricultura encontró nuevos mercados y pudo vender a distancia mercancías frágiles; las ciudades dejaron de padecer crisis de abastecimiento; los industriales pudieron concentrar sus empresas, los suministros de carbón y materia primas se realizaron en forma regular y a bajo precio… La industria de la madera no quedó al margen de la expansión, bien al contrario, el desarrollo del ferrocarril absorbe gran cantidad madera, además de hierro y carbón. Miles de kilómetros de traviesas y posterías de madera surcaron Europa y Norteamérica. Entretanto, y aprovechando en algunos tramos las posterías de las líneas ferroviarias, se desarrollaron las líneas telegráficas primero, que también requerían instalación de postes de madera, y de teléfono y electricidad, después. Así, la industria maderera satisfizo las nuevas necesidades de una sociedad que se hallaba en la rampa de salida hacia la modernidad.

Desarrollo de las líneas de ferrocarril y de telégrafo

AñosLíneas de ferrocarrilLíneas telegráficas
Antes de 1854190 km0 km
1854289613
1855442716
1856284994
18576305.381
18588106.504
18591.1806.504
18601.8597.258
18612.3137.831
18682.6828.535
18633.5179.696

Traviesas. La aplicación natural de las traviesas está en las vías de ferrocarril dando apoyo a los raíles, trasmitiendo el peso del material rodante al balasto y, por intermedio de éste, al suelo. Las traviesas pueden reutilizarse en otras aplicaciones, principalmente en jardinería, como decoración del paisaje, o en vallados, siempre teniendo en cuenta las restricciones normativas de uso vigentes en cada caso.

Hoy, la traviesa de madera ocupa una posición reducida en el sector del ferrocarril. Esta traviesa, en madera de roble o de pino, es aun empleada en numerosos casos donde sus cualidades la hacen necesaria: desvíos, puentes, sustituciones, vías secundarias, estaciones, etc., representando un 8% del total del consumo de traviesas en España. Algunas de las ventajas de la traviesa de madera frente a la hormigón son su durabilidad (30 años, una vez tratada con creosota), su elasticidad y resistencia, su menor coste de fabricación y su menos coste en transporte (su peso medio es de 90 kg).

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España, años 50: punto de inflexión

Durante la primera mitad del siglo XX, la industria de la madera estaba constituida por aserraderos y carpinterías o carpinterías-ebanisterías. La serrería de entonces era una sierra de galera, en muchas ocasiones empujado a mano, y una de cinta de mesa para cantear. Todos los movimientos de la maderas se hacían a mano. Pero pronto llegaría la chapa y el tablero contrachapado en ciudades cercanas a los puertos, como Valencia, Barcelona o Bilbao, y a mediados de los 50 el tablero aglomerado. Entretanto, el tablero de fibras por ciclo húmedo, el Táblex, que vio la luz a finales de los 40, se abría paso. En los años 60 se separan en líneas específicas algunos productos de carpintería, como las puertas planas, como consecuencia del contrachapado, o el parqué. También se especializó maquinaria para la fabricación de muebles.

Así, entre los hitos de la industria de la madera en nuestro país cabe destacar la fabricación de tableros; la evolución de la maquinaria y los procedimientos de gestión por incorporación de la electrónica y la informática; la globalización de los mercados y consecuentemente la necesidad de mejorar la competitividad, y la entrada del medioambiente como factor a considerar.

Pero del mismo modo que la mundialización de los mercados advenida con el desarrollo de los transportes y las comunicaciones supuso un incremento en la demanda de productos madereros, el progresivo desarrollo científico y tecnológico dio a luz nuevos materiales que vendrían a sustituir a la madera en algunas de sus aplicaciones. Sin embargo, la madera es probablemente la única materia prima renovable que se utiliza a gran escala y en la que su aprovechamiento no daña al medio ambiente, y es un material que de forma permanente y continua ha estado presente a lo largo de toda la historia de la civilización en casi todas las actividades del hombre.

Su tecnología ha ido evolucionando. Se han mejorado las propiedades de sus productos derivados, han surgido nuevos productos que han ampliado su campo de aplicación y se han complementado con otras materias primas para mejorar sus prestaciones.

Construir con madera

La madera ha sido material ineludible en la construcción a lo largo de la historia. En climas cálidos y húmedos encontramos refugios consistentes en armazones de madera cubiertos de hojas, hierbas o corteza de árbol; o, como en el caso de la arquitectura vernácula de Indonesia, construcciones elevadas sobre estructura de pilotes para crear una cámara sombreada, ventilada y aislar la vivienda del agua, construidas con madera, hojas y bambú.

En climas templados, hallamos, por ejemplo, las construcciones de los indios Yurok, al norte de California, con estructuras de madera de secuoya. Asimismo, la construcción en madera es utilizada en climas fríos; así encontramos la arquitectura vernácula de Noruega. También en Europa y Rusia hay una gran tradición de las fachadas de madera y hoy en día siguen teniendo aceptación.

Otro tipo de construcción interesante es el llamado Balloon frame. Con la inmigración de población europea a Estados Unidos se exportó el sistema constructivo de escuadrías de madera y mampostería. Los colonizadores disponían de mucha madera, que sumado a la aparición de aserraderos a vapor y la industrialización del clavo (que disminuye su coste), dan lugar a un nuevo sistema constructivo. El Balloon frame es una construcción ligera formada por montantes de pequeña escuadría separados 50 cm, con las viguetas del forjado y los pares de la cubierta apoyándose en travesaños clavados a los montantes. La estabilidad frente a las acciones horizontales se consigue mediante diagonales. El acabado exterior se realizaba con lamas de madera y en el medio se colocaba un papel grueso que aísla del aire y al interior madera.

El revestimiento exterior está constituido por lamas de madera machihembradas y la madera estructural se ha sustituido por montantes y viguetas de virutas y chapas de madera.

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Mónica Daluz
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