
DE ETIQUETA
Entrevista a Javier Salamanca, director comercial de Ovelar, S.A.
Pensar que la etiqueta es un asunto meramente estético, una cuestión, a lo sumo, de comunicación o marketing, sería quedarse en la superficie de su función. Hoy, la etiqueta cobra un nuevo valor; un cambio cualitativo en la información que demanda el consumidor empuja a la industria de la etiqueta a evolucionar.
Y un paso más allá de la etiqueta nos encontramos con los dispositivos comunicativos, o con la impresión de componentes electrónicos en los embalajes, los llamados printed electronics, entre otras novedades.
La industria del etiquetaje tiene ante sí el reto de incorporar las nuevas demandas del mercado, los nuevos procesos que, en el futuro, intervendrán en la fase de etiquetaje de los productos. Entre tanto, veamos las últimas tendencias que sí son una realidad, como las etiquetas que no parecen lo que son, otras con hologramas o las desplegables, que lo explican casi todo sobre el producto.
En cualquier caso, etiquetado, codificación, trazabilidad e impresión son distintas caras de una misma industria, cada vez más poliédrica y con un creciente carácter multidisciplinar. Una fusión de sectores que necesitan cooperar y compartir conocimiento para crear propuestas innovadoras. Y están en ello.
La información invisible
Existen ya objetos cotidianos que gracias a los estándares de conectividad inalámbrica y a las tecnologías de posicionamiento, como la RFID, que crean un enlace permanente a través del espacio hertziano entre el objeto y una base de datos online, permanecen localizados en todo momento en el espacio y en el tiempo dejando constancia de la particular historia de su paso por nuestras vidas.
El futuro nos depara la incorporación en los envases de la etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID tags). Se trata de unos chips con antena que transmiten y emiten señales a través de ondas de radio y que pueden tener una gran capacidad de almacenamiento de datos.
Estas etiquetas tienen un código numérico internacional, el EPC (Electronic Product Code), y su objetivo es posibilitar el seguimiento del recorrido de los productos a lo largo de toda la cadena. El primer ámbito en el que ha comenzado a utilizarse este sistema ha sido el logístico; para la implantación masiva en los productos de consumo habrá que esperar, debido al precio de las tarjetas que aún es alto. Mónica Daluz / pdf
