
LA MAÑANA
ENTREVISTA CONTRAPORTADA
Trabajó para “La Pasionaria”
Herminia Giménez Oliver, conocida como “la tía La Morena”, pertenece a la comunidad gitana de Lleida, donde reside desde los 5 años de edad. A los 15 se casó, dio a luz a 13 hijos, actualmente tiene 28 nietos, 26 bisnietos y 4 tataranietos, y asegura haber sido feliz durante toda su vida.
Herminia Giménez Oliver, “la tía La Morena”, nació en Huesca el día de Reyes de 1906 y se trasladó a Lleida en 1911 donde casó con Antonio Salazar, contando quince años de edad.
Su mayor virtud es la bondad, y en reconocimiento a su vida, siempre dispuesta a repartir lo poco que ha tenido, el Departament de Benestar Social de la Generalitat le ofreció ayer un almuerzo en homenaje a su 85º cumpleaños por considerarla “la anciana más representativa de su comunidad”.
“La tía La Morena” se define a sí misma como una mujer fuerte, presume de no haberse peleado nunca con nadie y se siente orgullosa de haber compartido, en época de guerra, todo cuanto pudo conseguir con sus numerosas cartillas de racionamiento, aunque admite que ella jamás encontró ayuda cuando la necesitó.
Fue durante ese tiempo cuando trabajó de cocinera, única actividad laboral que ha realizado, para las fuerzas de la República y también para Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”. Herminia estuvo junto a los republicanos por convicción y, aún hoy, opina con firmeza que eran “los más justos”.
A pesar de haber perdido a tres de los 13 hijos que parió y tener una nieta ingresada en un hospital psiquiátrico, valora sus vivencias positivamente y asegura haber sido siempre “muy feliz”. Mónica Daluz / pdf
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ENTREVISTA CONTRAPORTADA
Herminia Giménez, homenaje a una gitana ejemplar
Trabajó para “La Pasionaria”
LLEIDA
Mónica Daluz
Herminia Giménez Oliver, conocida como “la tía La Morena”, pertenece a la comunidad gitana de Lleida, donde reside desde los 5 años de edad. A los 15 se casó, dio a luz 13 hijos actualmente tiene 26 nietos, 26 bisnietos y 4 tataranietos y asegura haber sido feliz durante toda su vida.
Herminia Giménez Oliver, “la tía La Morena”, nació en Huesca el día de Reyes de 1906 y se trasladó a Lleida en 1911, donde se casó con Antonio Salazar, contando quince años de edad.
Su mayor virtud es la bondad y un reconocimiento a su vida siempre dispuesta a repartir lo poco que ha tenido, el Departamento de Bienestar Social de la Generalitat le ofreció ayer un almuerzo en homenaje a su 85 cumpleaños por considerarla “la anciana más representativa de su colectivo”.
“La tía La Morena” se define a sí misma como una mujer fuerte, presume de no haberse peleado nunca con nadie y se siente orgullosa de haber compartido, en época de guerra, todo cuanto pudo conseguir con sus numerosas cartillas de racionamiento, aunque admite que ella jamás encontró ayuda cuando la necesitó.
Fue durante ese tiempo cuando trabajó de cocinera única actividad laboral que ha realizado, para las fuerzas de la República y también para Dolores Ibarruri “La Pasionaria”. Herminia estuvo junto a los republicanos por convicción y, aún hoy, opina conforme a que eran “los más justos”.
A pesar de haber perdido a tres de los 13 hijos que parió y tener una nieta ingresada en un hospital psiquiátrico, valora sus vivencias positivamente y asegura haber sido siempre “muy feliz”.
Su filosofía de la vida consiste en “llevarse bien con todo el mundo” y asegura que el dinero no da la felicidad. Sin embargo, reconoce que su mejor etapa vital es la actual porque tiene “más cosas”.
Las circunstancias de su vida le hicieron convivir con la pobreza y, sin embargo, tuvo la suficiente capacidad o intuición para advertir que una formación mínima era imprescindible para sobrevivir en el futuro que aguardaba a sus hijos, que además de pobres, eran gitanos, y consiguió que todos aprendieran a leer y a escribir.
Herminia ha criado a sus 13 hijos y, además, en mayor o menor medida, a sus 26 nietos, 26 bisnietos y 4 tataranietos.
En el homenaje a “la tía La Morena” fue obsequiada, además de con sendos ramos de flores, con un pastel en el que podía leerse “Lachos verjes”, cuya traducción del idioma “caló” es “Feliz cumpleaños”.
Herminia, con 85 años, tiene 26 bisnietos.
