
Entrevista a Enric Marín, secretario general de Comunicación de la Generalitat de Catalunya.
La primera vez que oí hablar de la televisión digital terrestre fue a mediados de los 90, y mi primera entrevista sobre el particular fue a uno de los personajes que más admiro en este sector, por su lucidez e inteligencia, una de aquellas personas que ven con claridad lo que depara el futuro, tanto en lo tecnológico como en sus implicaciones sociales y de mercado, Domingo Jaumandreu, hoy presidente de Sony Europa, y en ese momento de Sony España. En aquella charla anunció la muerte de la gama marrón, tal y como la entendíamos en aquel tiempo, y el nacimiento de lo que él llamó la “gama plata”; el proceso de convergencia tecnológica había comenzado. La fusión entre lo analógico y lo digital fue imparable desde entonces y hoy parece que, de algún modo, el círculo se está cerrando. Por supuesto, el proceso no termina aquí pero, sin duda, la culminación de una televisión con una cobertura del 100% y gratuita, en digital, marcará un hito en la historia de la tecnología en nuestro país.
Aunque lo cierto es que estamos viviendo la llegada de la TDT de un modo diferente a como lo hemos hecho con la introducción de otras tecnologías, que suelen entrar a ritmo -y a voluntad- del mercado, es decir, del libre y no siempre previsible comportamiento del consumidor; y es que se nos hace extraño que nos regulen el ocio a golpe de decreto y que haya, como aquel que dice, un día “D”, y una hora “H” para que nos apaguen lo analógico. Pero es que la televisión es la más poderosa herramienta de comunicación; ya saben el dicho: “si no sale en televisión, no existe”, y, si es por el interés general, bien vale un empujón, aunque éste venga desde “arriba”…
Y mientras las partes implicadas buscan la manera de diseñar un nuevo modelo de negocio, las audiencias, sobre las que se van a buscar fórmulas de aproximación adaptadas al nuevo panorama que la también nueva tecnología va a posibilitar, esperan a que con la llegada de la TDT y -no lo olvidemos- del resto de sistemas de televisión digital, el televisor se convierta en la puerta de entrada masiva a la Sociedad del Conocimiento. Las tecnologías están ahí, brindándonos más y más oportunidades de construir un mundo, se supone que, mejor, pero son los políticos quienes mueven los hilos de esta marioneta; así que la pregunta es: la TDT ¿nos hará más libres? Está por ver. Mónica Daluz / pdf
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ENCENDIDO DIGITAL
Arranca la TDT
Por Mónica Daluz
La primera vez que oí hablar de la televisión digital terrestre fue a mediados de los 90, y mi primera entrevista sobre el particular fue a uno de los personajes que más admiro en este sector, por su lucidez e inteligencia, una de aquellas personas que ven con claridad lo que depara el futuro, tanto en lo tecnológico como en sus implicaciones sociales y de mercado, Domingo Jaumandreu, hoy presidente de Sony Europa, y en ese momento de Sony España. En aquella charla anunció la muerte de la gama marrón, tal y como la entendíamos en aquel tiempo, y el nacimiento de lo que él llamó la “gama plata”; el proceso de convergencia tecnológica había comenzado. La fusión entre lo analógico y lo digital fue imparable desde entonces y hoy parece que, de algún modo, el círculo se está cerrando. Por supuesto, el proceso no termina aquí pero, sin duda, la culminación de una televisión con una cobertura del 100% y gratuita, en digital, marcará un hito en la historia de la tecnología en nuestro país.
Aunque lo cierto es que estamos viviendo la llegada de la TDT de un modo diferente a como lo hemos hecho con la introducción de otras tecnologías, que suelen entrar a ritmo -y a voluntad- del mercado, es decir, del libre y no siempre previsible comportamiento del consumidor; y es que se nos hace extraño que nos regulen el ocio a golpe de decreto y que haya, como aquel que dice, un día “D”, y una hora “H” para que nos apaguen lo analógico. Pero es que la televisión es la más poderosa herramienta de comunicación; ya saben el dicho: “si no sale en televisión, no existe”, y, si es por el interés general, bien vale un empujón, aunque éste venga desde “arriba”…
Y mientras las partes implicadas buscan la manera de diseñar un nuevo modelo de negocio, las audiencias, sobre las que se van a buscar fórmulas de aproximación adaptadas al nuevo panorama que la también nueva tecnología va a posibilitar, esperan a que con la llegada de la TDT y -no lo olvidemos- del resto de sistemas de televisión digital, el televisor se convierta en la puerta de entrada masiva a la Sociedad del Conocimiento. Las tecnologías están ahí, brindándonos más y más oportunidades de construir un mundo, se supone que, mejor, pero son los políticos quienes mueven los hilos de esta marioneta; así que la pregunta es: la TDT ¿nos hará más libres? Está por ver.
Sea como sea la culminación -o no- del proceso de implantación de la TDT, la andadura de la digitalización total ha comenzado y es imparable. Se llame como se llame, y la soporte la banda ancha, las ondas hercianas, el cable o el satélite, nos espera un nuevo modelo televisivo. Por de pronto, el próximo día 30 se dará el primero de los pasos de este largo recorrido. Así que preparémonos para disfrutar de una nueva e impredecible manera de vivir la televisión.
Tomen asiento, la TDT está servida.
Entrevista a Enric Marín, secretario general de Comunicación de la Generalitat de Cataluña
En Cataluña, el apagón ¿para cuándo?
El proceso se puede avanzar por lo menos un año respecto a la previsión del gobierno central. En 2007 podría iniciarse la desconexión progresiva, y por zonas, del sistema analógico y conexión al digital, de las áreas menos complejas, y llegar a las áreas metropolitanas, con mayor densidad de población y más difíciles de gestionar, en 2009, fecha en la que se culminará el proceso. Se da la paradoja de que, desde el punto de vista de la difusión de la señal, las áreas más fáciles son las que tienen mayor densidad de población, mientras que desde el punto de vista de la gestión industrial de la misma, cuanta más densidad, más complicado resulta.
¿Funciona Cataluña al margen del resto del Estado?
Más bien es que nos lo hemos planteado como una experiencia piloto sobre lo programado por el Ministerio de Industria; lo llevamos a cabo de acuerdo con él y con ello buscamos aportar credibilidad al proceso en su conjunto. En Cataluña lo adelantaremos lo que podamos, pero lo importante es transmitir un mensaje claro y convincente de que el proceso se está gestionando y es irreversible.
¿Por qué el gobierno autonómico catalán ha sido, desde el inicio del proceso de migración tecnológica, más proactivo que el gobierno central?
Porque es una gran oportunidad para la industria audiovisual en Cataluña; para desarrollar y consolidar la producción y mejorar la calidad de la misma. Además, es una oportunidad para introducir orden en la gestión: cuanto antes empiece el proceso, antes entraremos en un mapa mucho más ordenado y potente.
Respecto al tema de adjudicación de licencias a emisoras locales, se comenta que sólo se otorgarán a aquellas que utilicen la lengua catalana ¿Va a ser así?
No, no, no. Por supuesto que la TDT ha de servir para normalizar el catalán, para que se dé una adecuación entre la oferta y la demanda, pero pienso que este proceso es mucho más amplio, que incluye la disposición y aprobación de la Ley Audiovisual en Cataluña, propuesta legislativa vinculada a la reforma de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, que es la empresa de referencia en Cataluña, siendo fundamental la consolidación de su papel en este proceso. Además, aquí interviene la Ley Audiovisual estatal y el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), organismo independiente con capacidad de intervención sobre el sector con el objetivo de evitar disfunciones en el ecosistema audiovisual. El caso es que nunca, desde la introducción de la televisión, hace 50 años, se había producido una concurrencia de políticas públicas coincidentes con la inauguración de nuevas tecnologías digitales, que alteren de una forma tan radical el funcionamiento del sistema televisivo. Ese es el momento en el que nos encontramos, y cuando se producen cambios tan profundos, se generan muchas incertezas; cuanto más grande es el cambio, más inseguridad genera, pero también más expectativas.
¿Cómo se va a garantizar la pluralidad para evitar favoritismos en la adjudicación de licencias?
Eso depende de cómo se articule cada administración. En Cataluña el CAC actúa al margen del gobierno autonómico y ha de elaborar informes vinculantes. Para que el proceso sea transparente y no haya intervenciones indeseables por parte del gobierno se deben dar dos circunstancias: que el pliego de cláusulas de concesión de frecuencias sea correcto y que, simplemente, en el proceso de adjudicación hayan organismos independientes que tengan un papel determinante, de modo que el gobierno no pueda conceder a los “amigos” y negar a los “enemigos”.
Y, este pliego ¿está consensuado?
No; lo que hemos hecho ha sido otorgar protagonismo al CAC, que es quien ha de elaborar los informes vinculantes, propiciando su participación en la redacción de este pliego; con esta decisión, el Gobierno de Cataluña, en cierto modo y sin que se me malinterprete la expresión, ha llevado a cabo un acto de generosidad, dejando al margen unas herramientas que todos los gobiernos, hasta el momento, habían tenido para incidir en el sistema de comunicación audiovisual; esta situación no se había dado nunca en el estado español.
Tal vez ese ha sido el motivo por el cual España anda con retraso en la implantación de la televisión digital terrestre; los distintos gobiernos han tratado de evitar, digamos, dejar ir el control…
El retraso sufrido en el tránsito hacia la TDT se debe, sobretodo, a la planificación lamentable del anterior gobierno. En dicha planificación se previeron dos calendarios: uno para las televisiones de difusión general y otra para las de difusión local. Lo más surrealista de la propuesta era condenar a que durante 6 años fueran las televisiones locales, con un 2, 3 o 4 por ciento de la audiencia, las que tiraran del carro de la industria para convertirla de analógico a digital, mientras las grandes televisiones esperarían hasta 2012.
Desde los nuevos gobiernos central y autonómico se decidió adelantar la fecha para las generales y retrasar la de las locales para llegar a un punto de encuentro lógico, 2010. Y es que son las grandes televisiones, con más difusión, más mercado y más capacidad industrial, las que tienen que ir por delante en este tránsito.
Dejemos la política y hablemos de los cambios en oferta programática y nuevos formatos que previsiblemente traerá la TDT
Nadie puede saberlo; las tecnologías no determinan sino que hacen posibles las cosas. Lo que está claro es que desde el punto de vista del momento de la producción local —entendiendo por local, comarcal, autonómico o nacional— la TDT tiene una gran virtud porque relaciona la producción, la distribución y el consumo con el territorio, a diferencia de otras tecnologías digitales como el cable, el satélite o la ADSL. Como la difusión de la señal sigue el territorio es posible programar perfectamente producción de carácter local; eso es lo más importante y justifica la apuesta por la TDT, como una manera de apoyar las propuesta locales en el campo audiovisual.
Una vez le oí decir que la llegada de la TDT y el resto de tecnologías digitales constituirían la tercera gran revolución de la humanidad ¿Cómo cree que cambiará nuestra vida con la irrupción de la nueva televisión y, en general, con el advenimiento de las tecnologías digitales?
Pienso que las tecnologías digitales son la gran revolución; la digitalización está alterando radicalmente todo el proceso de la comunicación. La gestión de la imagen, desde la doméstica hasta la profesional, no tiene nada que ver con la de la época predigital. Es posible capturar y conservar productos digitales con mucha más calidad que antes; además se rompe una parte del funcionamiento jerarquizado de la producción, distribución y consumo de, por ejemplo, productos musicales, lo que cambia la relación entre el consumidor de música y los músicos, así como las estrategias de las empresas. Este tipo de tecnologías tienen un gran potencial democrático, aunque su desarrollo depende de las políticas públicas, de cómo éstas potencian los aspectos positivos y minimizan los efectos secundarios, porque la tecnología lo permiten todo: lo mejor y lo peor…
Y en el ámbito comercial, ¿qué nuevas maneras de hacer publicidad vamos a ver?
El de la publicidad será, en efecto, uno de los espacios más afectados por la introducción de la tecnología digital; el hecho de que el espectador tenga mecanismos para saltarse la publicidad conllevará nuevas estrategias: propuestas más imaginativas, más atrevidas y más segmentadas.
¿Cómo afectará el advenimiento de la digitalización a la cultura de la humanidad?
Hace tan solo dos siglos, la población no conocía nada que no fuera su entorno más próximo; ahora podemos saber qué ocurre en cualquier lugar del mundo, de modo que existe un gran potencial de información que no podemos contrastar directamente. Cada vez tendrá más valor el periodismo interpretativo; las propuestas que, más allá de los datos sobre aquello que ocurre, ordenen la información para que cada individuo pueda construirse una imagen propia del mundo. Cuanto más crecimiento exponencial de los datos, más importancia adquirirán las propuestas interpretativas.
Y, ¿a dónde llegaremos?
Creo que lo importante es potenciar las expectativas y no los miedos, porque moverte con miedo te lleva al fracaso. Moverte con prudencia, pero con decisión, es la mejor receta.
Cronología
En 1997 el gobierno del Partido Popular aprueba una Disposición en la que se establece, por primera vez, el régimen jurídico básico de servicio de la TDT. En octubre del año siguiente se publica el Real Decreto por el que se aprueba el Plan Técnico Nacional de la Televisión Digital Terrestre que fija, inicialmente, como fecha objetivo de apagón analógico, el 1 de enero de 2012.
En el año 1999 se adjudica a Quiero TV la concesión para poder prestar el servicio mediante la utilización de 14 programas y, en esas mismas fechas una Resolución de la Secretaría General de Comunicaciones habilita a la Corporación Catalana de Radio y Televisión para explotar, en régimen de gestión directa, uno de los dos canales múltiples destinados a la cobertura territorial de Cataluña. En 2000 se adjudican dos concesiones para la explotación en régimen de emisión en abierto a Net TV y Veo TV.
En junio de 2005 el gobierno aprueba la Ley de Medidas Urgentes para el Impulso de la Televisión Digital Terrestre, de Liberalización de la Televisión por Cable y de Fomento del Pluralismo.
Digitalización sí, pero, ¿por qué ésta?
Que es obligado evolucionar hacia una televisión digital, está claro, pero hoy todavía muchos ciudadanos se preguntan porqué es éste y no otro el sistema elegido para la migración de las emisiones en analógico a las digitales. La televisión digital terrenal emite por ondas electromagnéticas terrestres, como la televisión analógica, y la recepción tiene lugar a través de la misma antena. Sin embargo, la televisión digital vía satélite o por cable necesitan de una antena parabólica o una infraestructura de cable, respectivamente; además, éstas son de pago. A esto se añade una cuestión cultural, y es que en nuestro país la televisión se ha considerado siempre un servicio gratuito, siendo el techo de penetración de la televisión de pago en España, del 20%.
El 1 de enero de 2010 —dos años antes de la primera fecha prevista— se apagará, definitivamente, el mundo analógico. Ésa es la fecha para el fin de las emisiones tradicionales. El calendario de implantación prevé que a mediados de 2006 la red se extienda a un 65% de la población, y al 85% en 2007.
Antecedentes
Desde 2002 la ley establece la obligatoriedad de los agentes emisores a llevar a cabo los pasos pertinentes para el cambio de tecnología en las emisiones de televisión, motivado éste por la natural evolución de las tecnologías analógicas hacia las digitales. La TDT o DVB-T(1), utiliza, no sólo el mismo sistema de transmisión de la señal que la televisión analógica, las ondas hercianas, —lo que cambia es el tipo de señal, que pasa a ser digital, y la tecnología empleada para la difusión de la misma—, sino que, además, utiliza el mismo espectro radioeléctrico, por lo que se hace necesario “apagar” el sistema antiguo para completar la implantación; de modo que la televisión digital terrestre es una tecnología de sustitución.
Las emisiones digitales comenzaron en ese mismo año en todas las cadenas estatales, que hasta la fecha han venido transmitiendo en simulcast, es decir, simultáneamente en digital y en analógico.
Tras el compromiso del Gobierno al lanzamiento definitivo de la TDT para diciembre de 2003, en septiembre de ese mismo año, los fabricantes comienzan a colocar decodificadores en la tienda.
Las ventajas del nuevo sistema, además de posibilitar una reordenación del espectro radioeléctrico así como del marco jurídico del sector, son la mejora de la calidad de imagen (además de permitir visualizar los contenidos en formato panorámico 16:9) y de sonido (también soporta Dolby Digital 5.1.), el incremento de canales en abierto y la posibilidad de acceso a servicios interactivos.
La segunda intentona data de este mismo año 2005, desde que el 29 de junio se promulgara el Real Decreto para el lanzamiento de la TDT, que fija la fecha límite para estar “en el aire” el próximo día 30 de noviembre. El documento también dispone que habrá una reasignación de las frecuencias.
(1) DVB-T: son las especificaciones técnicas aprobadas por el estándar europeo Digital Video Broadcasting para la emisión de televisión digital terrestre.
La banda ancha puede ganar la batalla
El informe sobre televisión digital editado por Red.es en marzo de este mismo año, advierte que “la TDT tiene una ventana de oportunidad que puede estimarse en un período de 6 años —sentencia—; transcurrido este periodo, las mayores opciones de interactividad e integración de servicios que llegará a ofrecer la opción de televisión digital sobre banda ancha, harán perder atractivo a la oferta de TDT”, y vaticina que el retraso en el lanzamiento de la TDT cuestionaría su viabilidad.
La adopción de este sistema de emisión dependerá de la presión del apagón analógico, del despliegue de una oferta atractiva de canales y servicios complementarios, de la adquisición de descodificadores y de la generación de ingresos publicitarios para las cadenas.
Para ello es imprescindible la reasignación de las frecuencias que en su día se otorgó a QuieroTV (su quiebra dejó libres 14 canales), un plan de apoyo para la adaptación de las instalaciones de antenas colectivas y la disponibilidad de equipos descodificadores a precios asequibles.
¿Qué ocurrió?
Nos encontramos ante un cambio tecnológico de sustitución para el que, en su día, el gobierno fijó un calendario y diseñó un plan con el que llevar a cabo la transición; desde sus inicios, en el año 2000, la TDT llega al 80% de la población española, y todo apuntaba a que España, partiendo de una situación de privilegio, iba a convertirse en líder en la implantación de la televisión digital, después del Reino Unido. El planteamiento elegido inicialmente por el Gobierno para impulsar la TDT fue conceder el espectro disponible a la plataforma digital de pago Quiero TV, con el cometido de responsabilizarse de la expansión de la nueva tecnología. El operador, tras una espectacular inversión, fracasó y dejó instalados alrededor de 100.000 descodificadores.
Entre tanto, habían aparecido otros dos concesionarios digitales, Veo TV y Net TV y éstos se encontraron con una audiencia casi nula, sin posibilidad de crecimiento y sin capacidad para atraer inversión publicitaria que hiciera posible la adquisición de contenidos de calidad. Nunca llegó a cumplir los compromisos adquiridos en materia de oferta de contenidos.
Por su parte, los concesionarios privados de televisión analógica, Antena 3 y Tele 5, obligados a la emisión simultánea (desde el año 2002), en analógico y en digital, consideran el esfuerzo infructífero. El caso es que el asunto entra en una fase de bloqueo, con una falta de programación que impulsara la venta de decodificadores y con ello incrementar las audiencias y la publicidad, con el consecuente establecimiento de un modelo de negocio sostenible.
En otros países las cosas se hicieron de otro modo: en el Reino Unido, el Gobierno adjudicó la capacidad de transmisión a un operador que ofreció un conjunto de canales gratuitos de televisión y radio con amplia oferta de contenidos, además de servicios interactivos. En septiembre de 2004, la penetración de la TDT alcanzó los 3,9 millones de hogares; en Italia se ha optado por un modelo mixto: canales en abierto y contenidos de pago, y se han destinado fondos públicos por valor de 120 millones de euros, a la subvención de la compra de equipos receptores de usuario. A finales de 2004, el ritmo de venta de equipos de recepción era de 3.000 unidades por día; curiosamente, en Alemania, el mecanismo empleado para la introducción de la TDT ha consistido en explotar las posibilidades de recepción móvil y portátil que posibilita esta tecnología, y la industria que se ha lanzado a hacer negocio ha sido la automovilística, con la incorporación de equipos de recepción para los automóviles.
El sector cumplió, arriesgó y perdió
Los fabricantes de electrónica de consumo pronto colocaron su punto de mira en este proceso de digitalización ante la posibilidad de renovar el parque de televisores (que en este momento es de 27 millones de unidades), de atender a una demanda masiva de set top box, y de reinventar el ocio en el hogar, y cumplieron a rajatabla las imposiciones gubernamentales. En 2003 se pusieron a la venta los primeros equipos de recepción digital y los primeros modelos de televisores digitales con el módulo de recepción integrado (iDTV), ante la promesa del gobierno de iniciar emisiones en otoño de ese mismo año. Sin saberlo, los fabricantes que abrazaron el reto de ser pioneros en la nueva tecnología, se estaban jugando su credibilidad como marca.
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¿A la segunda irá la vencida?
Bueno, ya no nos la jugamos por segunda vez. En 2003 tuvimos un problema serio que fue reconocido por el Ministerio. En esta ocasión, hasta que no lo vimos publicado en el B.O.E. no nos pusimos de nuevo en marcha. Hoy por hoy estamos convencidos del relanzamiento de la televisión digital terrestre en cuanto a la regulación y, por nuestra parte, desde el mes de septiembre hemos puesto en el mercado una gama de seis televisores ya preparados para recibir señal digital, además de analógica.
Se observa cierto desconcierto por parte de la Administración; el “qué” y el “porqué” están claros, pero el cuándo, cómo y dónde…
Pasar a digital terrestre es mucho más que un cambio tecnológico, es un cambio en el mundo audiovisual y mediático, donde aparecen distintos intereses…
Hablando de intereses, ¿cómo es que el gobierno sigue concediendo licencias en analógico?
Es una decisión política, nosotros no la evaluamos, pero sí hemos hecho saber que es de difícil explicación que, si estamos entrando en el terreno digital, con una ley que dice que la televisión analógica se apaga el 3 de abril de 2010, se dé una licencia en analógico que va a durar 5 años escasos.
Y ¿qué argumenta la Administración?
Simplemente, no dice nada.
¿Puede este movimiento paralizar al consumidor y hacerle desconfiar de la solidez de que este proceso de cambio tecnológico se lleve a cabo, por lo menos en los plazos previstos?
La ventaja que tenemos para que el consumidor no se paralice y que esa decisión no perjudique, es la oferta de nuevos canales, unos 18. Nosotros, a nuestros clientes simplemente podemos decirles que el hecho de abrir un canal analógico es una decisión política. No es trascendente el que haya un canal nuevo analógico, o dos, simplemente no ayudará a vender más televisores. En cambio, la introducción del digital terrestre sí supone un cambio tecnológico y la industria tiene que proveer de los productos con esa novedad tecnológica; como parece que la fecha se va a cumplir y no hay ningún atraso en el calendario, ya contamos con esa oferta.
Además, ideal, ahora en noviembre, en plena campaña navideña…
Sí. A la larga habrá que atender un mercado de 27 millones de televisores y desde Philips preparamos la transición con seis modelos de 26 a 50 pulgadas y con dos sintonizadores.
España arrancó desde el principio con una cobertura del 80% de la población, mientras países como Inglaterra o Francia lo hicieron con algo menos del 50% y el 35%, respectivamente ¿Por qué nos hemos quedado en la cola?
Por decisiones políticas. La actividad televisiva es muy cara y cuesta de rentabilizar, así que podemos llegar a entender que una serie de empresas que están rentabilizando hace algunos años en un mercado concreto en el que hay un número de actores limitado, y, sobretodo, en el que la publicidad se reparte entre ellos, la televisión digital supone un cambio y lleva a un mercado fragmentado donde los expertos del sector dicen que aunque la tarta crezca algo, evidentemente no va a ser suficiente para hacer rentables 18 canales. Ese ha sido uno de los elementos disuasorios, pero creo que si pretendemos entender el cambio a digital desde el prisma analógico, no es posible. Lo que nosotros creemos que va a suceder es que el modelo de televisión cambiará, y todos los actores (industria, radiodifusores, etc.) nos encontramos ante un modelo de negocio distinto.
Cuestión de contenidos… y de rentabilidad
Sin duda, la oferta de contenidos es la pieza clave de este entramado y las cadenas no han estado por la labor. La endeudada televisión pública está incapacitada financieramente para invertir en nuevos contenidos, y para los actuales concesionarios de canales privados la entrada de nuevos agentes supone el fin de su privilegiada situación. Por otra parte, el aluvión de canales traerá consigo una fragmentación de la audiencia y, con ella, una fragmentación también de la inversión publicitaria.
Si bien Tele5 y Antena3, como hemos explicado, han mantenido una postura reticente, en los últimos meses han cambiado de estrategia y se han aliado para impulsar el nuevo sistema de transmisión, tras el acuerdo alcanzado el pasado mes de julio con el Gobierno por el que éste se comprometía a conceder dos canales más a cada una de ellas.
El panorama quedará finalmente repartido entre los canales públicos nacionales y autonómicos; los 3 privados actuales; y los concesionarios originarios de la televisión digital terrestre, Veo TV y Net TV; además de los locales. Y si la entrada de los dos nuevos operadores (Veo TV y Net TV) quedaría compensada, por lo que respecta al reparto del pastel publicitario, por el hecho de que existe una demanda de publicidad insatisfecha y por la regulación a la baja del espacio dedicado a la emisión de publicidad en las televisiones públicas, sin embargo, la incorporación de los 2 nuevos canales analógicos en abierto, Cuatro y el entrante, que será designado el mes próximo, pone en cuestión el actual modelo publicitario, que con toda probabilidad no será suficiente para financiar, cuando menos, unos contenidos de calidad.
Otras formas de financiación del nuevo modelo televisivo vendrán de la mano de los servicios de pago por visión, así como de los ingresos que puedan generar los servicios interactivos. Estos últimos, además, abrirán nuevas oportunidades para la industria de desarrolladores de aplicaciones, por las expectativas que plantea la creación de contenidos interactivos.
Deberán buscarse nuevas vías de financiación, además de verter grandes dosis de imaginación, para reinventar no sólo los contenidos sino la publicidad…
Sin duda, incorporarse a un cambio tecnológico como es el digital, que va a aumentar la oferta y que fragmenta el mercado, donde el modelo de financiación de la publicidad no va a ser suficiente, obliga a cambiar el modelo. De hecho así se ha contemplado en el Foro ministerial de la TDT, donde se habla de aplicaciones interactivas, de una publicidad más directa y segmentada, y de autorizar a aquellos radiodifusores que lo soliciten al ministerio, a dar servicios de pago por eventos, lo cual no significa que estemos hablando de televisión de pago sino de algo puntual; como las tarjetas de prepago de telefonía móvil.
Sin duda es un reto apasionante; tenemos entre manos el rediseño del concepto televisivo; aunque, por lo menos en materia de financiación, un poco verde sí lo veo yo… Casado asiente con lo del reto, y calla. Una sonrisa de complicidad cierra nuestra charla… “a micrófono abierto”.
… Para la libertad
El televisor puede convertirse en una herramienta al servicio de la democracia y puede aportar algo de justicia social a este escenario selvático en el que nadie quiere dar un paso en falso para no quedarse sin su ración de tarta.
La televisión digital puede ayudar a superar la tradicional barrera de penetración de PCs en los hogares españoles y el aparato de televisión está llamado a convertirse —dado que se trata de un equipamiento presente en prácticamente todos los hogares— en un terminal de acceso a los servicios de la Sociedad de la Información y contribuir a reducir la fractura digital.
Hasta ahora entendíamos la televisión como una oferta de canales, pero eso va a cambiar porque con la nueva televisión nuestro salón se convertirá en centro de información, de ocio y de participación ciudadana.
En este sentido, los italianos han enfocado la migración tecnológica precisamente en las posibilidades que ofrece la e-administración, por este motivo, el Ejecutivo está subvencionando únicamente equipos receptores equipados con MHP.
Pero ojo con cantar victoria; la TDT no es la panacea para el advenimiento de la difusión de la sociedad del conocimiento y la información… Antes o después, llegará el “todo sobre IP”.
“Todo sobre IP”
Nos hallamos ante un proceso que evoluciona hacia el “todo sobre IP”, y la televisión no queda al margen de esta situación. No nos engañemos, la TDT presenta un bajo nivel de interactividad y no va a ser determinante para la implantación de la Sociedad de la Información, además, su limitación espectral también supone un handicap. (Una servidora se ha pasado los últimos dos años asistiendo a conferencias en las que ningún ponente es capaz de explicar qué permitirá hacer la interactividad de la TDT que no hagamos ya con los SMS…) La banda ancha será, al final, —en sentido figurado, claro; porque si tuviéramos que dar un valor matemático al desarrollo tecnológico diríamos que “tiende a infinito”— la opción que prevalezca; en todo caso es previsible un modelo mixto en el que convivan TDT y TV-IP, y en este sentido se prevén movimientos de alianzas entre operadores en un futuro próximo. Pero en lo que parece que todos los actores implicados están de acuerdo es en llevar hasta el aparato de televisión la navegación por Internet, las aplicaciones multimedia y las comunicaciones IP.
En este escenario aparece otro componente en lo que a modelo de negocio respecta y es la tendencia hacia la paquetización de la oferta, de modo que, como ocurre ya en Estados Unidos, los operadores lucharán por ser los primeros en captar al cliente para llevárselo todo: voz, banda ancha y televisión.
Este sistema ha dado grandes frutos a los operadores de cable y ha empujado a los operadores de telefonía fija a incorporar la televisión a su oferta, y no sólo nos referimos al Imagenio de Telefónica: Jazztel, Wanadoo y Ya.com ya —valga la redundancia— preparan su oferta de televisión vía ADSL.
Del dicho al hecho. Las infraestructuras
Parece una cosa de nada; algo anecdótico, residual…, pero no lo es: el 90% de los edificios de viviendas no disponen de ICT (Infraestructuras Comunes de Telecomunicación), y el mayor problema se centra en el 45% de ellos, que tiene una instalación colectiva «en serie» o «cascada», cuya adaptación resulta técnicamente, más compleja. La industria de electrónica de consumo no pide subvenciones para los equipos receptores —es más, la ha rehusado— pero sí para la actualización de las instalaciones colectivas de recepción y distribución de señal en los edificios de viviendas.
En este sentido, el director-gerente de la Federación Nacional de Instaladores de Telecomunicaciones (Fenitel), Miguel Ángel García Argüelles ha declarado a nuestra redacción que «los puntos de venta de electrónica de consumo deben saber que si la instalación de los usuarios no está adaptada, y si su potencial cliente no sabe lo que al respecto ha de hacer, es mas que probable que si no es adecuadamente orientado por el citado punto de venta de electrónica de consumo, la comercialización de cualquier tipo de receptor (externo o integrado) para la TDT puede provocar frustración en el cliente, si éste al llegar a su domicilio no tiene señal de TDT de la que disfrutar».
“Hoy, el 90% de las viviendas de Catalunya no están preparadas para recibir la TDT”
Alex Pla, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación de Cataluña (COETTC)
En Cataluña estamos asistiendo estos días a una fuerte campaña de promoción de la televisión digital terrestre, a través de comunicados de la Generalitat y también a través de la promoción de descodificadores que hacen algunos periódicos de Cataluña. Iniciativas muy loables, pero que pueden acabar creando algunas decepciones, ya que hay muchísimos edificios que no están preparados para recibir ni la TDT ni otras muchas ofertas de telecomunicaciones.
Si el consumidor piensa adquirir un descodificador o un receptor de TDT y vive en un edificio con antena colectiva construido antes de 1998, es muy probable que tenga problemas y no pueda recibir todos los canales digitales, pues las instalaciones anteriores a la reglamentación de la ICT no garantizan este tipo de señal.
Hemos elaborado un estudio que determina que sobre el 90% de los edificios de Catalunya deberán adaptar sus instalaciones: el 40% sólo añadiendo los nuevos amplificadores y el 50% restante, sustituyendo, además, todo el cableado actual.
El Colegio propone un Plan “ICT Renove” que sirva para adaptar los edificios no sólo para la TDT, sino también para los nuevos servicios de telecomunicaciones: banda ancha (voz + datos), televisión de alta definición…
Para incentivar esta “ICT Renove”, la Administración se está planteando el destinar una subvención a esta iniciativa. Para ello, el COETTC propone que, para garantizar la calidad técnica de estas instalaciones, se otorgue la subvención cuando exista proyecto técnico realizado por un ingeniero técnico de telecomunicaciones o un ingeniero de telecomunicación y se haga efectiva mediante su certificación.
Es evidente que serán necesarias soluciones “a medida” para cada edificio, mediante proyecto o auditoría que garantice la calidad técnica.
La hora de la verdad
Por imperativo de la naturaleza, el espectro es el que hay. Una limitación que tiene a todos en ascuas por quedarse con un trozo de esas autopistas invisibles por las que van a circular las ondas hercianas y que constituirán, a la larga, una interesante fuente de negocios para los adjudicatarios.
Durante las últimas semanas hemos vivido un verdadero huracán de amenazas. Antena3 y Tele5 contemplaron la posibilidad, finalmente desestimada, de presentar un recurso —no conjunto— contra el acuerdo del Consejo de Ministros de permitir la emisión en abierto a Canal Plus, cadena que opera con el nombre comercial de Cuatro. Desde el ministerio de Industria se insinuó que si finalmente el recurso era interpuesto, se sacarían a concurso o subasta, dos canales de los cuatro concedidos verbalmente a ambas empresas —quitando uno a cada una de ellas—.
El principal accionista de Cuatro es Sogecable, el mismo que el de Digital Plus, lo que otorga al canal una posición de dominio en el mercado de la compra de derechos televisivos; de modo que si Digital Plus adquiere alguna producción desde una posición de monopolio —controla más del 90% de la televisión de pago del país—, su filial, Cuatro, podrá adquirir los derechos en situación de ventaja. Antena 3 y Telecinco, por su parte, lo que pretenden es poder hacer las compras a las grandes productoras en igualdad de condiciones, en el marco de un mercado competitivo.
Por otra parte, Veo TV, participada por El Mundo y Recoletos, ha anunciado que impugnará el concurso del nuevo canal analógico de televisión privada que se adjudicará “no más tarde del 2 diciembre” según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Se han presentado dos solicitudes: por una parte, Kiss Media; y, por otro lado, la mejicana Televisa, socio del Grupo Prisa en el negocio de la radio en México, donde han creado una sociedad al 50%…
Personajes tan populares como Emilio Aragón o Andreu Buenafuente participan con capital en el proyecto de Prisa (La Sexta), a pesar de tener producciones propias colocadas en otras cadenas de televisión. El nuevo canal deberá, según el Plan Técnico de la Televisión Privada, iniciar sus emisiones en un plazo de 6 meses desde el otorgamiento.
Nueva entidad para la promoción de la TDT
Se ha constituido oficialmente la entidad privada y sin ánimo de lucro para el impulso de la TDT, que está promovida por el Gobierno. La Asociación Pro TDT estará integrada por los radiodifusores Telecinco, Antena 3, Sogecable (Canal+, Digital+ y Cuatro), Net TV, Veo TV y Abertis Telecom. Uno de los requisitos exigido por el Plan Técnico Nacional de la TDT, aprobado en julio para los adjudicatarios de canales digitales era «participar financieramente» en la constitución y funcionamiento de una entidad dedicada a la promoción de la televisión digital terrestre y al desarrollo del proceso de transición a ésta. Asimismo, los radiodifusores privados tendrán que desarrollar un plan de comunicación para dar a conocer esta nueva tecnología de cara al público.
«El ciudadano necesita más información sobre la TDT»
José Pérez García, director general de Asimelec
A la vista de los últimos acontecimientos, la valoración que desde ASIMELEC podemos hacer en relación con el panorama de la TDT es francamente satisfactoria y positiva. El desarrollo e implantación de esta tecnología era una aspiración de nuestro sector, y tras varias tentativas frustradas parece que por fin puede ser una realidad.
A pesar de lo que pudiera pensarse, nuestro apoyo a la implantación de la TDT en España no sólo deriva de un deseo legítimo, aunque interesado, de incrementar la línea de negocio de las empresas que representamos, sino que estamos convencidos de que el usuario agradecerá los esfuerzos que todos los agentes afectados estamos desarrollando, por las indudables ventajas que aporta esta tecnología. Al mismo tiempo estamos convencidos de que un adecuado desarrollo de la TDT puede ser un factor determinante para la penetración definitiva de la Sociedad de la Información en los hogares.
Sin embargo queremos llamar la atención sobre la necesidad de atender también determinados factores para que este proceso no sea frustrante ni para el usuario ni para las empresas. De ahí que desde nuestra Asociación estemos desarrollando un importante esfuerzo de culturización y difusión al efecto de que todo el mundo conozca los elementos esenciales en este proceso de migración cuyas barreras no son, ni mucho menos, económicas sino de otra naturaleza. Pensamos que con la adecuada información, la migración al nuevo modelo de televisión puede ser un éxito.
Gestionar el múltiplex
La gestión del múltiplex(3) se convierte en pieza clave, ya que conforma la oferta final que el usuario recibirá en su televisor, por encima de la programación que realizan los editores de contenidos audiovisuales. El éxito o el fracaso de la TDT dependerá de que el reparto del múltiplex sea entre agentes capaces de ofrecer contenidos de calidad.
El reparto de la capacidad de transmisión liberada por Quiero TV marcará el verdadero inicio de la TDT; la liberalización del espectro ha generado, en lo relativo a la cobertura nacional, un múltiplex multifrecuencia (aquel que por su planificación de frecuencias permite desconexiones atendiendo a criterios geográficos) y cuatro múltiplex de frecuencia única (no permite desconexiones). Quedan libres tres múltiplex y medio que proporcionan capacidad para la difusión de hasta 14 nuevos canales de televisión digital terrestre.
(3) Múltiplex: es un canal de frecuencia radioeléctrica que permite agrupar entre 4 y 6 programas digitales de televisión, así como otros servicios digitales por medio de técnicas de digitalización y compresión de datos.
Algunos cambios
Audiencias: más control
La audimetría digital permitirá una medición interactiva y más precisa. Los paneles de audiencia ofrecen una muestra completa de todos los usuarios que están en el operador (STB) y los costes de configuración de paneles de audiencia específicos para estudios, son nulos, lo cual permite una mayor flexibilidad. La referencia del tipo de datos obtenidos es más rica, según el evento o la programación.
Es posible la configuración de sistemas online, la captura «segundo a segundo», controlar el comportamiento del zapping, medir la audiencia pasiva a través de gancho.
En cuanto a las estrategias de posicionamiento se deberá asumir que al principio hay que perder dinero y, en materia de contenidos, el nuevo sistema nos traerá mucha producción “enlatada”.
Publicidad: innovación
Las televisiones privadas buscarán la innovación en formatos publicitarios: patrocinios activos, tele-promociones, sobreimpresiones dinámicas, minutos internos, cartetas integradas… En general una mayor oferta de canales multiplicará el espacio publicitario disponible y veremos políticas comerciales más agresivas, pero será inevitable una disminución de la eficacia del mensaje.
Pero, sin duda, lo más revolucionario de esta nueva manera de ver la televisión serán los PVR (personal video recorder) o sistemas automatizados de grabación y reproducción de televisión en disco duro, que otorgarán al espectador la posibilidad de convertirse en el programador de “su” televisión y, además, la capacidad para evitar ver la publicidad. Ambas circunstancias provocarán un cambio en el modelo televisivo.
Así será la evolución
Tendrá lugar una primera etapa de relleno de contenidos y de experimentación interactiva. Posteriormente una etapa de criba de canales, comienzo de medición de mercado, venta de publicidad en paquete, comienzo de las aplicaciones interactivas comerciales y aparición de nuevas oportunidades en mercados no habituales.
La tercera etapa vendrá marcada por la consolidación de los canales, con predominio, previsiblemente, de los informativos, el entretenimiento y los programas infantiles. En ese momento se iniciará, verdaderamente la estrategia de negocio de la TDT, aunque el reposicionamiento del mercado y reparto de la tarta publicitaria requerirá cautela.
En definitiva…
Según recoge el texto del Plan de Impulso de la Televisión Digital Terrestre, de Liberalización de la Televisión por Cable y Fomento del Pluralismo, se pretende que el día 30 de noviembre sean accesibles para los ciudadanos, en abierto y gratuitos, 22 programas en TDT. Este mismo plan adelanta dos años la fecha límite del periodo de transición a la televisión digital terrestre.
El panorama de los 14 canales liberados quedará de la siguiente manera:
La televisión pública, que según la nueva ley audiovisual tendrá limitaciones para contratar publicidad, se quedará con dos múltiplex (ocho canales) uno con desconexiones territoriales y otro en el que podrá usar algunos de los canales, pero el resto tendrá que compartirlos con otros operadores privados.
El reparto de los 10 canales privados que vienen a sumarse a los actuales, quedará así: Tele 5, Antena 3, Sogecable, —con Cuatro, el nuevo canal de Prisa, que comenzó sus emisiones el pasado día 7 de noviembre en analógico— y el canal analógico entrante —en las próximas semanas está prevista la concesión de licencia al nuevo emisor— tendrán dos canales para cada uno. A Veo TV y Net TV se concede un canal para cada uno.
Tras el «apagón», cada operador privado contaría con un múltiplex completo.En cualquier caso, la televisión analógica se apagará el 3 de abril de 2010.
