Recolocar las fichas en el nuevo tablero de juego. De eso se trata. El advenimiento del libre movimiento de capitales, bienes y mercancías que se nos instaló con la globalización lleva implícito lo que para unos es un reajuste de las fuerzas del mercado que nos abre la puerta a nuevas oportunidades y para otros, una crisis en toda regla.
Tendremos que hacernos a la idea de que hoy, España ya no tiene el atractivo que tuviere en el pasado para las inversiones industriales multinacionales, lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo. Malo sería que se frenara el ritmo de implantación de parques tecnológicos, esas ciudades del conocimiento donde conviven investigadores y empresarios y que tienen por misión convertir la I+D+i en dinero. Y parece que no es el caso, más bien al contrario: Los parques tecnológicos de España acumulan más de 2.000 empresas, que facturaron 7.494 millones de euros en 2005, lo que supone un aumento del 23 por ciento con respecto al año anterior.
En la era de la economía posindustrial, los procesos de deslocalización y multilocalización son irreversibles y, por lo que se refiere a estos últimos, no deben ser considerados como negativos, sino como una prueba de madurez de la empresa industrial española, que está en situación de plantearse estrategias de internacionalización superiores a las de exportación, por lo que se deben ver como oportunidades de crecimiento. Muchas son las empresas del sector que hace tiempo comenzaron la multilocalización de su producción en aquellas zonas donde ésta resulta más competitiva.
Pero entre los movimientos elegidos por el tejido empresarial mundial para adaptarse al nuevo escenario, el preferido es la “megalización”. Los grandes se alían entre ellos para aprovechar sinergias. Apple y Nike sacan una zapatilla deportiva interconectada al iPod, y Yahoo y eBay han alcanzado una alianza estratégica en el mercado comercial y publicitario, para hacer frente a Google.
En la recién celebrada convención del Grupo Idea, su presidente abogó por alejarse de independencias empobrecedoras y habló de “consolidar un magno grupo de distribución, manifiestamente hegemónico en el mercado minorista especializado en el segmento de los electrodomésticos”, por la vía de las alianzas. Y es que hoy los competidores se buscan y se cortejan entre sí, trocándose en una suerte de aliados sinérgicos a la fuerza…
Y es que todo cambia. Una dinámica más fuerte que los individuos, las empresas y los mismísimos estados, nos empuja en una dirección y nos marca el ritmo; y es preciso seguir su compás. Miren Televisión Española, sin ir más lejos; la misma tecnología “diabólica” P2P (peer to peer, par a par) de intercambio de archivos on line, que ha traído de cabeza a todos por las descargas ilegales, hoy es adoptada por TVE para emitir sus programas en la Red.
El mundo del entretenimiento también está viviendo su propia catarsis. La distribución de los contenidos está mutando por momentos, y los que se llevan las manos a la cabeza con el tema del “pirateo”; que no pierdan la calma. Todo llegará. Si poder bajarnos música gratis de Internet hasta ahora nos parecía el no va más, para muchos ya no compensa estar 48 horas esperando completar una descarga, y que además, entre tanto, los troyanos campen a sus anchas por las entrañas de nuestro PC. El consumidor está acostumbrado a pagar por cualquier cosa así que ¿por qué no va a pagar por descargas rápidas y seguras?
No, nada es para siempre, pero hoy lo es menos que nunca y en este nuevo universo que hemos construido, no es posible sobrevivir sin flexibilidad. Mónica Daluz / pdf

