Este pequeño país se ha fijado un claro objetivo de crecimiento focalizado en el desarrollo de una sólida industria tecnológica. En 20 años ha pasado de una exportación basada en sus recursos naturales, banana y café, a otra de manufacturas de alta tecnología.
Sin embargo, ni la población ni el gobierno parecen dispuestos a un “abordaje” de la modernidad al estilo del que ha tenido lugar en China, y están decididos a, en su recorrido hacia unas mejores condiciones de vida, no sacrificar su mayor tesoro: la belleza paisajística del territorio y la vida de las innumerables especies animales que lo habitan, y así, explotar su otra gran fuente de ingresos, el «ecoturismo».
Y es que este sorprendente país, que de algún modo ha llegado al wifi sin pasar apenas por el fax, y a pesar de sus gentes deambulando descalzas por calles de “pura” tierra…, ha dado con su valor diferencial y se ha empeñado en apostar por él. Tanto es así que hasta tiene un lema: “Costa Rica, pura vida”. La frase figura en carteles callejeros, camisetas y todo tipo de objetos, y es voceado con orgullo por los lugareños. Parece que en medio de esta explosión de flora y fauna se ha optado por acometer un desarrollo de lo más racional.
¿Serán los ciudadanos costarricenses capaces de mantener su “ruralidad” y su riqueza natural al tiempo que ven a su alrededor cómo acontece el, por otra parte, deseado, despegue del consumo? Lo veremos… Entre tanto, he aquí un flash informativo sobre un país poco conocido y más «tecnológico» de lo que pensamos, ilustrado con bellas imágenes que no dejan lugar a duda: Costa Rica es ¡pura vida!
Bloc de notas
Costa Rica tiene una extensión de 51.000 Km cuadrados y una población de 3.500.000 habitantes. Desde 1949 no tiene ejército. El 33% de la población cuenta con conocimientos en informática. En el año 1985 el gobierno disminuyó drásticamente los impuestos sobre los equipos informáticos.
Todas las escuelas y colegios públicos del país han incorporado laboratorio de informática. Las empresas constructoras de software y hardware se están instalando en este país que atrae inversiones extranjeras cada día que pasa. Mónica Daluz / pdf

