Algunos aseguran que la entrada del euro va a beneficiar al sector, otros piensan que nada cambiará excepto las pequeñas reestructuraciones de contabilidad e informática, y otros, los más sinceros, reconocen no saber por dónde van a ir los tiros…
Una cosa es cierta, el Gobierno dejará de contar con la baza de la devaluación de la moneda y otras medidas de compensación de los desequilibrios de sus asuntos domésticos, ya que el tipo de cambio se va a mantener fijo, por lo que la economía española sólo dispondrá del diferencial de inflación para mejorar su posición competitiva.
Este hecho conllevará una mayor desprotección que generará una dura competencia, agravada por la entrada de empresas extranjeras.
Nuestro sector debe prepararse para afrontar algo más que un reto. Especialmente para competir en mercados exteriores, las empresas deberán preparar estrictos planes de control de costes como único argumento para ganar cuota en los mercados europeos y poder incrementar sus ventas al exterior. Mónica Daluz / pdf

