Serpientes, iguanas, tortugas, ranas, cangrejos, estrellas de mar y erizos, son algunas de las especies que han podido tocar los visitantes del Museu de la Ciència de Barcelona, desde el pasado día 17 de julio y hasta el 15 de septiembre, que ha ofrecido un novedoso concepto de exposición en el que el “¡prohibido tocar!” deja paso al “¡prohibido no tocar!”. El taller “¡Toca, toca!” abre de nuevo sus puertas el próximo mes de diciembre, tras una ampliación que duplicará su capacidad.
El múltiple objetivo de esta primera experiencia de interactividad en España es, en primer lugar, acabar con los prejuicios sobre la existencia de animales “repugnantes”. Se trata de un intento de sensibilización y educación ambiental que quiere enseñar a tratar y a tocar con delicadeza y, sobre todo, con respeto, cualquier porción de materia viva.
Para ello, en el taller se explica a los participantes las razones más esenciales del comportamiento de los diferentes aminales, haciendo hincapié en la exposición de sus mecanismos de defensa y ataque, y en el hecho de que éstos, no presuponen buenas o malas intenciones por parte de los diferentes organismos, sino que se trata de unas formas y unos comportamientos específicos, adaptados al entorno donde viven, y que les permiten garantizar la supervivencia de su especie. De este modo, el taller se propone, además, prevenir accidentes fácilmente evitables con una adecuada información.
De la selva al Mediterráneo
La exposición consta de dos espacios que reproducen las condiciones naturales de la selva tropical y del ambiente marino mediterráneo. Ambos están unidos visualmente pero separados, al mismo tiempo, por una gran red que en sus extremos puede ser retirada permitiendo el paso de un espació a otro.
Un monitos especializado conduce a los visitantes, articulados en grupos reducidos de 20 personas, al primer ambiente, el espacio de la selva tropical. Mónica Daluz / pdf

