Comunicarse o morir… …localmente

Comunicarse o morir... ...localmente
OPINIÓN
SOCIORREFLEXIONES 

Las habilidades comunicativas del ser humano en todas sus formas, oral, escrita, gestual, postural, olfativa… constituyen un elemento de importancia vital para desarrollarnos como seres sociales. El hombre es un ser multisensorial y utiliza toda esa capacidad múltiple para relacionarse con su entorno; su cuerpo es, en una palabra, el mensaje. Comunicarse es un acto imprescindible, y ello hace que la interacción humana sea insustituible.
Esto le viene muy bien al comercio, ya que el aprovisionamiento, tanto el de necesidad como, y muy especialmente, el de aspiración, es una actividad en la que empleamos buena parte de nuestro tiempo y el ciudadano- consumidor debe decidir qué tipo de formato comercial le aporta mayor satisfacción comunicacional y relacional. Un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos, imperio de los malls, ha demostrado que comprar en lo que ellos llaman “mercados de granjeros” tiene un efecto psicológico positivo debido al incremento del número de interacciones humanas que arrastra. No es ninguna novedad que la vida en las grandes urbes reduce nuestros contactos interpersonales a pesar de habitar entre multitudes.
Y es que la interacción cara a cara constituye una necesidad comunicativa, y los sustitutos no siempre convencen. En muchas ocasiones los medios virtuales nos transmiten incertidumbre con respecto a la interpretación -o sea, eficacia- del mensaje. Y no hay para menos. ¿Nunca le ha ocurrido lanzar a la red un correo electrónico y sentir ipso facto haber tecleado con demasiada ligereza el “enter”? ¿Tono inapropiado?, ¿palabras mal escogidas?… Demasiado tarde para la revisión, la reelaboración, la rectificación, el arrepentimiento en definitiva; el texto salió disparado instantáneamente hacia su destino. Sin embargo nos hemos entregado a las relaciones virtuales y buscamos el modo de suplir con la palabra la otra información, la que proporcionan la mirada, los labios, la posición de las manos o el grado de tensión en los hombros. No es posible, porque la comunicación no verbal es inconsciente, por tanto, verdadera. Mónica Daluz / pdf

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
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