Técnicas de laboratorio. Tendencias: más rapidez y fiabilidad

técnicas de laboratorio
DOSSIER
TÉCNICAS DE LABORATORIO EN LA ALIMENTACIÓN
Entrevista a Juan Luis Mejías, responsable del Área de Alimentación de Abelló Linde, Juan Antonio Calzado, director técnico del Área Industrial de Laboratorio de Análisis Echevarne y Rafael Bonete, director general de Mettler Toledo España.

La sociedad y la normativa empujan a los distintos sectores industriales a optimizar los controles de calidad de sus productos. Para ello necesitan aplicar en sus análisis las últimas innovaciones, tanto en las técnicas como en la instrumentación. La rapidez y la fiabilidad de los resultados constituyen las necesidades más significativas de la industria, necesidades que están dinamizando el mercado del instrumental de laboratorio. Los proveedores de aparatología están dando rápida respuesta a estas exigencias de automatización, que permitirá determinaciones a niveles inferiores, mayor especificidad y mayor facilidad en la detección de fraudes, y que abre la puerta a un etiquetaje que satisfaga las exigencias de información del consumidor. Hemos centrado este reportaje en las metodologías e instrumental utilizados en el segmento de la seguridad y el control de calidad alimentario. A continuación, desgranamos todas las tendencias del sector. 
Panorama del sector

Las exigencias en el control de las características y la seguridad de los alimentos que consumimos, unido a la diversidad y complejidad de matrices a analizar, a que el número de compuestos a caracterizar y determinar va en aumento y a que las cantidades a reportar disminuyen progresivamente, constituyen algunos de los más importantes retos del sector. A su favor, toda una industria dispuesta a responder a estas nuevas necesidades, surgidas como consecuencia de la globalización y de la presión ejercida por el consumidor y los organismos reguladores. Los métodos de análisis, basados en gran medida en avances químicos e instrumentales desarrollados por la industria, permiten afrontar tales retos con unas garantías impensables en otro tiempo. Mónica Daluz /
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DOSSIER: TÉCNICAS DE LABORATORIO EN LA ALIMENTACIÓN

Tendencias: más rapidez y fiabilidad

Mónica Daluz 12/06/2009

La sociedad y la normativa empujan a los distintos sectores industriales a optimizar los controles de calidad de sus productos. Para ello necesitan aplicar en sus análisis las últimas innovaciones, tanto en las técnicas como en la instrumentación. La rapidez y la fiabilidad de los resultados constituyen las necesidades más significativas de la industria, necesidades que están dinamizando el mercado del instrumental de laboratorio. Los proveedores de aparatología están dando rápida respuesta a estas exigencias de automatización, que permitirá determinaciones a niveles inferiores, mayor especificidad y mayor facilidad en la detección de fraudes y que abre la puerta a un etiquetaje que satisfaga las exigencias de información del consumidor. Hemos centrado este reportaje en las metodologías e instrumental utilizados en el segmento de la seguridad y el control de calidad alimentario. A continuación, desgranamos todas las tendencias del sector.

Panorámica del sector

Las exigencias en el control de las características y la seguridad de los alimentos que consumimos, unido a la diversidad y complejidad de matrices a analizar, a que el número de compuestos a caracterizar y determinar va en aumento y a que las cantidades a reportar disminuyen progresivamente, constituyen algunos de los más importantes retos del sector. A su favor, toda una industria dispuesta a responder a estas nuevas necesidades, surgidas como consecuencia de la globalización y de la presión ejercida por el consumidor y los organismos reguladores. Los métodos de análisis, basados en gran medida en avances químicos e instrumentales desarrollados por la industria, permiten afrontar tales retos con unas garantías impensables en otro tiempo.

Estos avances metodológicos e instrumentales están muy directamente relacionados con las necesidades del control de calidad de los diferentes sectores industriales, así como de las normativas de los mismos. Y sobre las necesidades de la industria agroalimentaria nos pone al día David Martín, director de Producto de Mettler Toledo: “Las principales necesidades se centran en una mayor simplicidad en los análisis, pero a la vez con una mejora en la fiabilidad de los mismos. Por otro lado, se requiere una seguridad tanto para el usuario (tratando de minimizar la exposición a reactivos químicos) como de la reproducibilidad de los resultados obtenidos. Además se demanda una mayor productividad lo cuál se traduce en una mayor automatización. Otra necesidad se centraría en la mejora en los procesos de gestión de datos y en una clara apuesta por los soportes digitales, y por lo tanto conectar los distintos instrumentos a PC o a redes. Y lógicamente las normativas, junto con los requerimientos de calidad y productividad, son la fuerza conductora de los avances presentes y futuros”.

Por su parte, Javier Ignacio Jáuregui, director del área de Servicios Analíticos del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria nos explica que, si bien no se han producido cambios drásticos o grandes revoluciones en materia de control analítico, sí se observan algunas tendencias significativas en los últimos años que marcarán lo que ha de ser el futuro de las técnicas y la industria suministradora al laboratorio. En este sentido Jáuregui comenta que “se está imponiendo la cromatografía como método analítico en detrimento técnicas de valoración tradicionales como las basadas en la química, caracterizadas por ser más manuales”. Los laboratorios incorporan nuevos equipos, cada vez más sofisticados, como los sistemas de cromatografía líquida, que permiten acortar el tiempo en la generación de resultados, además de poder procesar un mayor número de muestras con un mismo equipo.

Analizador de humedad

Analizador de humedad.

No hace tantos años tan sólo los centros de investigación se dotaban de estos sofisticados sistemas de análisis, como por ejemplo los detectores de espectrometría de masas, mientras que ahora estos aparatos se están imponiendo en los laboratorios de servicios. Lo mismo está ocurriendo con las técnicas de genética molecular, hasta ahora utilizadas en el sector sanitario, y cuya aplicación se introduce progresivamente en la industria alimentaria. Este proceso de sofisticación se debe a la aparición de nuevas necesidades de especificidad en la detección de los compuestos. Sobre este extremo, Jáuregui cita las técnicas de genética molecular, “que cubren -dice- la necesidad y el interés de la sociedad por estar informada”. Este tipo de técnicas constituyen una alternativa al método tradicional PCR, y su freno se halla en que “tienen -dice Jáuregui- un campo de aplicación limitado; además de la detección de transgénicos, las técnicas de genética molecular también se utiliza para detectar fraudes en especies”.

Por lo que respecta a las tendencias en instrumentación, la investigación se focaliza en dotar al mercado de equipos que permitan bajar los niveles de detección. Técnicas cada vez más rápidas que permiten conocer los resultados en tiempo real, la automatización del sector y la especialización del personal de laboratorio, la importancia del equipamiento informático y la progresiva implantación de sistemas de calidad (ISO 17025), constituyen las tendencias más significativas del sector.

Determinador de humedad basado en el método Karl Fischer

Determinador de humedad basado en el método Karl Fischer.Instrumento y tipo de análisis que puede realizar

Valoradores automáticos: Índice de acidez de zumos, aceites, refrescos, etc.; contenido de sal (cloruros): patatas fritas, salsas, agua, etc.; determinación del contenido de vitamina C; y medición de pH.

Analizadores de humedad: Determinación del contenido de humedad, es decir agua más compuestos volátiles. Tipos de muestras: frutos secos, harinas, productos de cacao, cafés, etc.

Karl Fischer: Determinación del contenido de agua con múltiples aplicaciones en el sector agroalimentario: chocolate, aceites, margarinas, preparados de comida…

Refractómetros y densímetros: Estos equipos de sobremesa permiten determinar las características finales de los productos líquidos y/o chequear la pureza. Por ejemplo en batidos de chocolate, aceites, miel, refrescos…

Medidores Brix: Se trata de medidores portátiles que permiten determinar el contenido de azúcar. Aplicaciones: zumos de frutas, producción de bebidas…

Seguridad y calidad

La particularidad de la industria alimentaria con respecto a otros sectores que requieren controles de calidad en laboratorio, es su doble vertiente a considerar: por un lado la seguridad y por otro la calidad.

Así, existe el riesgo, por una parte, de contaminación microbiológica, que implica una contaminación inmediata y, por otra parte, de contaminación química, que es una contaminación a largo plazo, derivada del consumo crónico; este sería el caso de metales pesados en los alimentos, productos plaguicidas o, en el sector cárnico, las hormonas o los antibióticos.

Las empresas productoras de alimentos están obligadas a garantizar que sus productos cumplen con la normativa para ser considerados seguros y para ello llevan a cabo verificaciones a lo largo de todo el proceso.

Tal como nos cuenta Vima Delgado, responsable técnica de Anorsa, “el grueso de todo laboratorio de alimentación es la microbiología”. “En la elaboración de un alimento -prosigue Delgado- se pueden identificar una serie de pasos en los que puede producirse la contaminación del alimento por microorganismos o en los que los microorganismos ya presentes en el alimento pueden multiplicarse con mayor facilidad. Estos pasos del proceso se denominan puntos críticos y sobre ellos hay que actuar a la hora de mejorar las características microbiológicas del alimento en cuestión. Puesto que el control microbiológico es un proceso analítico es necesario seguir una serie de criterios sobre la toma de muestras y el análisis microbiológico desde la materia prima hasta el producto final”. Esta trazabilidad resulta fundamental para la rápida localización de cualquier problema derivado de la ingesta de un producto; la verificación de estos sistemas es una de las tareas habituales de los laboratorios dedicados al sector industrial agroalimentario ya que, como comenta Jáuregui “un problema de seguridad alimentaria tiene una repercusión muy negativa para el fabricante; destruye la marca. La empresa debe equilibrar los mínimos exigibles a que obliga la ley y ver qué costes puede soportar dentro de su estrategia comercial.” Jáuregui alerta acerca del peligro que supone la situación de crisis económica en la que nos hallamos, “que puede inducir -advierte- a que se descuiden los mecanismos de control de calidad con el objeto de ahorrar costes, lo que supone un riesgo…” Ante este panorama la industria alimentaria debe ser rigurosa en los controles de la materia que recibe de sus proveedores “y -apunta Jáuregui- la Administración debe aplicarse en la verificación de tales mecanismos”.

Además de la cuestión de la seguridad, el sector agroalimentario tiene necesidades de medición y control de parámetros relacionados con la adaptación de la oferta alimentaria a las nuevas exigencias del consumidor así como a la globalización de los mercados. En este sentido, los laboratorios al servicio de esta industria desarrollan modelos de predicción de vida útil basados en parámetros microbiológicos, químicos y sensoriales, modelos que satisfacen una demanda cada vez más numerosa por parte de la industria de estudios de vida útil de distintos alimentos. Este desarrollo se centra en la aplicación de modelos matemáticos a las cinéticas de crecimiento microbiano y de degradación de diversos componentes de los alimentos durante su procesamiento y/o conservación a partir de modelos de laboratorio, permitiendo conocer y controlar factores extrínsecos que afectan a los mismos.

Otro campo de acción del laboratorio alimentario es el desarrollo de técnicas y parámetros instrumentales de caracterización organoléptica de alimentos.

 En la popular serie CSI las pruebas de laboratorio son determinantes para la resolución de los casos...

En la popular serie CSI las pruebas de laboratorio son determinantes para la resolución de los casos.
En numerosas ocasiones vemos a los agentes utilizando técnicas cromatográficas. Fotos, cortesía de Tele 5.

Cromatografía líquida ¿qué es?

Nuevas exigencias implican nuevos desarrollos: nuevas químicas, nuevos instrumentos, nuevos métodos. Entre ellos, la cromatografía líquida y más concretamente la UPLC, que en los últimos años “se ha convertido -declaran desde Waters Cromatografía- en una herramienta imprescindible en los análisis tanto medioambientales como de alimentos.” Sobre esta técnica, asociada a la espectrometría de masas, la compañía explica que “una adecuada preparación de las muestras y herramientas de software, permiten hacer análisis de control de calidad seguros y fiables, así como cumplir con las demandas de productos prohibidos o sometidos a MRLs, o hacer controles de origen, posibles adulteraciones o fraudes.”

La cromatografía líquida, o de líquidos, es una técnica de separación. Se trata de una técnica analítica ampliamente utilizada, que permite separar físicamente los distintos componentes de una solución por la absorción selectiva de los constituyentes de una mezcla. En toda cromatografía existe un contacto entre dos fases, una fija que suele llamarse fase estacionaria, y una móvil (fase móvil) que fluye permanente durante el análisis, y que en este caso es un líquido o mezcla de varios líquidos. La fase estacionaria por su parte puede ser alúmina, sílice o resinas de intercambio iónico. Los intercambiadores iónicos son matrices sólidas que contienen sitios activos (también llamados grupos ionogénicos) con carga electrostática (positiva o negativa). De esta forma, la muestra queda retenida sobre el soporte sólido por afinidad electrostática. Dependiendo de la relación carga/tamaño unos constituyentes de la mezcla serán retenidos con mayor fuerza sobre el soporte sólido que otros, lo que provocará su separación. Las sustancias que permanecen libres más tiempo en la fase móvil, avanzan más rápidamente con el fluir de la misma y las que quedan más unidas a la fase estacionaria o retenidas avanzan menos y por tanto tardarán más en salir o fluir.

El día a día en el laboratorio: adiós a la rutina

Las tendencias en el día a día del laboratorio se dirigen hacia el uso de técnicas más automatizadas, que minimicen la actividad manual, de modo que el laboratorio del futuro tendrá menos personal, pero más cualificado. Así lo corrobora Javier Ignacio Jáuregui: “Se sustituirán técnicas de extracción de producto manuales y rutinarias que no exigen excesiva cualificación, por otras más rápidas y que requieran menor manipulación.” “Para el control de los equipos -prosigue nuestro interlocutor-, más automatizados y sofisticados, se requerirá personal altamente cualificado; habrá menos mano de obra involucrada pero ésta será muy cualificada y deberá conocer el funcionamiento de estos complejos equipos”. La automatización reduce el tiempo de manipulado de las muestras lo cual “minimiza el riesgo de errores”, señala Jáuregui.

Otra tendencia significativa es la presencia cada vez más contundente de equipos informáticos, y es que los equipos para las comunicaciones, así como los softwares especializados, constituyen hoy una herramienta imprescindible en el día a día del laboratorio.

Javier Ignacio Jáuregui, director del área de Servicios Analíticos del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria...

Javier Ignacio Jáuregui, director del área de Servicios Analíticos del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria.

“Los laboratorios deben adaptarse a la demanda del cliente: trabajar con técnicas cada vez más rápidas, en tiempo real, que permitan conocer los resultados a medida que se van generando.

Por otra parte, la progresiva implantación de sistemas de calidad acreditados, como la ISO 17025, obligan a la dotación de un control automatizado que permite detectar si hay algún problema en las tecnologías utilizadas.

En materia de equipos la investigación se centra en bajar los niveles de detección, pues las normativas son cada vez más restrictivas y exigen bajar cada vez más los límites de cuantificación de sustancias nocivas, sobre todo en aguas, ya que por su alto consumo, en relación con otros productos, los límites máximos permitidos para determinadas sustancias son inferiores a los fijados para otros alimentos.”

Biotecnología y alimentos genéticamente modificados

La mayor evolución en las técnicas de laboratorio se ha dado a nivel molecular. La biotecnología ofrece la tecnología necesaria para producir alimentos más nutritivos y de mejor sabor, rendimientos más altos de cosecha y plantas que se protegen naturalmente contra enfermedades, insectos y condiciones adversas. La tecnología de alimentos genéticamente modificados, o alimentos transgénicos, permite efectuar la selección de un rasgo genético específico de un organismo e introducir ese rasgo en el código genético del organismo fuente del alimento, por medio de técnicas de ingeniería genética. Esto ha hecho posible que se desarrollen cultivos para alimentación con rasgos ventajosos específicos u otros sin rasgos indeseables. Frente a los métodos de hibridación tradicional, que implicaban diez o doce años desarrollando plantas mezclando millares de genes para mejorar un cultivo determinado, la biotecnología actual permite la transferencia de solamente uno o pocos genes deseables, obteniendo cultivos con las características deseadas en tiempos muy cortos.

Estos métodos, como tantas otras novedades científicas, suscitan el debate social y mucha tinta queda por verter al respecto. Sobre este asunto, he aquí la opinión de Vima Delgado, bióloga y responsable del departamento Técnico y Marketing de Anorsa: “Probablemente se trata de uno de los temas más controvertidos en la actualidad, por los altos márgenes de inseguridad y la falta de conocimientos sólidos, pero el uso de OGMs por ejemplo para la producción de alimentos puede ayudar a mejorar las prácticas agrícolas, la calidad alimentaria, la nutrición y la salud. En el futuro también será posible aumentar el valor nutricional de las cosechas mejorando características funcionales deseables, como reducir la toxicidad o alergenicidad, alterar el contenido en grasas o proteínas o aumentar la cantidad de nutrientes y otros compuestos fitoquímicos. Esta nuevas tecnologías pueden contribuir a paliar los problemas de malnutrición en el mundo, como las carencias de vitamina A, yodo o zinc. Resaltar que la introducción de alimentos transgénicos en el mercado europeo está estrictamente regulada y está sujeta a los resultados de una evaluación extensiva de seguridad alimentaria”.

El reto de hallar lo desconocido

Hoy no se concibe la distribución de productos alimentarios sin uno de sus componentes clave, el envase. Un campo de investigación en pleno auge pero en el que queda también mucho camino por recorrer. Aunque las atmósferas modificadas para el envasado de algunos productos no interaccionan con éste, las empresas productoras deben tener en cuenta el tipo de envase utilizado en cada caso para evitar que se produzcan migraciones o interacciones de sustancias del envase al producto. Sobre esta cuestión, Jáuregui manifiesta que “queda mucho por investigar pues, en un futuro, se incrementará el uso de materiales reciclados y reutilizados, en los que habrá multitud de sustancias en su composición, polímeros derivados del petróleo con múltiples componentes de los que se desconoce la actividad nociva que puedan tener y que se van descubriendo a medida que avanza la investigación.” Y para dar respuesta a estas incógnitas el organismo que ya se ha puesto a trabajar es Itene, que recurre a la nanotecnología en su búsqueda de nuevos materiales para el envase. En la última cita ferial de Hispack Itene expuso estos nuevos materiales para envase a través de una serie de films extruidos elaborados con materiales biodegradables, no dependientes del petróleo.

Se trata de una muestra de los desarrollos en los que Itene trabaja de forma pionera en nuestro país con muy buenos resultados en barrera de oxigeno y resistencia, igualable a los materiales plásticos dependientes del petróleo.

Según los responsables “los nuevos materiales diseñados, utilizando arcillas minerales como refuerzo, consiguen mejorar la rigidez, la estabilidad térmica, las propiedades barreras, así como las propiedades conductoras y la resistencia al fuego del producto final sin detrimento en la transparencia o la densidad del material“.

En cualquier caso, en la actualidad, tal como nos comenta Juan Luis Mejías, responsable del Área de Alimenta-ción de Abelló Linde, “en cuanto a la cuestión de la migración de sustancias del envase al alimento, el tema se encuentra totalmente legislado en el Reglamento (CE) Nº 1935/2004 (13/11/2004) sobre los materiales destinados a entrar en contacto con alimentos”.

Aditivos alimentarios: ¿cómo se evalúa la seguridad?

Todos los aditivos alimentarios deben tener un propósito útil demostrado y han de someterse a una valoración científica rigurosa y completa para garantizar su seguridad, antes de que se autorice su uso. El comité que se encarga de evaluar la seguridad de los aditivos en Europa es el Comité Científico para la Alimentación Humana de la UE (Scientific Committee for Food, SCF). Además a nivel internacional, hay un Comité Conjunto de Expertos en Aditivos que trabaja bajo los auspicios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sus valoraciones se basan en la revisión de todos los datos toxicológicos disponibles, incluidos los resultados de las pruebas efectuadas en humanos y animales. A partir del análisis de los datos de los que disponen, se determina un nivel dietético máximo del aditivo, que no tenga efectos tóxicos demostrables. Dicho contenido es denominado el “nivel sin efecto adverso observado” (no-observed-adverse-effect level o NOAEL) y se emplea para determinar la cantidad de “ingesta diaria admisible” (IDA) para cada aditivo. La IDA, que se calcula con un amplio margen de seguridad, es la cantidad de un aditivo alimentario que puede ser consumida en la dieta diariamente, durante toda la vida, sin que represente un riesgo para la salud.

El SCF aboga por que se añadan a los alimentos los niveles más bajos posibles de aditivos. Para asegurarse de que las personas no consuman una cantidad excesiva de productos que contengan un determinado aditivo, que les lleve a sobrepasar los límites de la IDA, la legislación europea exige que se realicen estudios de los niveles de ingesta en la población, para responder a cualquier variación que se presente en los modelos de consumo.

A nivel mundial, la Comisión del Codex Alimentarius, una organización conjunta de la FAO y la OMS, que se encarga de desarrollar normas internacionales sobre seguridad alimentaria, está preparando actualmente una nueva Normativa General sobre los Aditivos Alimentarios con el propósito de establecer unas normas internacionales armonizadas, factibles e incuestionables para su comercio en todo el mundo. Sólo se incluyen los aditivos que han sido evaluados por el Comité Conjunto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios.

Los envases activos antioxidantes son aquellos que incorporan un agente antioxidante a-tocoferol, más conocido como vitamina E. Esta vitamina incorporada en el material de envase evita la oxidación lipídica (enranciamiento) de los alimentos grasos.

Los envases activos antimicrobianos son aquellos que incorporan como agente antimicrobiano carvacrol, que es el principio activo del extracto de orégano. Este extracto natural incorporado en el material de envase evita el crecimiento microbiológico de microorganismos, mohos y levaduras.

Ejemplo de envase activo

Ejemplo de envase activo.

Los envases inteligentes se basan en la tecnología que usa la función de la comunicación para mejorar la calidad...

Los envases inteligentes se basan en la tecnología que usa la función de la comunicación para mejorar la calidad, seguridad o aportar información sobre los productos que contiene. En la imagen probetas de materiales plásticos en los que se ha inyectando una etiqueta inteligente; las mostró ITENE en la pasada edición de Hispack y se enmarca dentro del proyecto europeo Chill-on.

OPINIÓN

“El consumidor final acepta el uso de atmósferas modificadas”

Entrevista a Juan Luis Mejías, responsable del Área de Alimentación de Abelló Linde

Mónica Daluz
Periodista experta en industria farmacéutica y cosmética
15/06/2009

Juan Luis Mejías es el responsable del Área de Alimentación de Abelló Linde, una compañía que desarrolla productos que cubren una amplia variedad de aplicaciones en la industria, la medicina, la protección del medio ambiente, la investigación y el desarrollo para más de 1,5 millones de clientes de todo el mundo.

¿Puede describir a grandes rasgos las aplicaciones del gas en la refrigeración y congelación de alimentos, el envasado de alimentos en atmósferas protectoras o en la maduración y desverdizado acelerado de fruta?

El envasado en atmósfera modificada (MAP) se erige como la forma natural para preservar la calidad original de los alimentos, manteniendo la misma frescura como si fuesen recién preparados.

La tecnología Mapax de Linde ofrece un profundo conocimiento de gases y mezclas para el envasado (línea de gases Biogón), creando sistemas que relacionan adecuadamente, los gases, los materiales de envasado, y las máquinas a utilizar, con los determinados productos a envasar.

El envasado de alimentos frescos como la carne, el pescado, vegetales, productos lácteos, entre otros, simplifica la logística de distribución (menor frecuencia de entregas y mayor distancia).

La ultracongelación, por su parte, es el sistema idóneo para mantener inalterables las cualidades de los alimentos. Mediante la utilización de nitrógeno líquido -196 °C, se consiguen grandes velocidades de congelación.

El nitrógeno también es aplicable en la refrigeración de productos con dificultades de tratamiento a temperatura ambiente como frutas, verduras y productos cárnicos. Con el fin de aprovechar el máximo rendimiento, Abello Linde dispone de diferentes sistemas para la ultra-congelación (túneles y armarios criogénicos, etc.).

En cuanto a los tratamientos postcosecha en cámaras, comercializamos una gama de gases que garantizan una óptima conservación y maduración de distintos tipos de fruta, permitiendo extender el periodo de la oferta fuera de temporada con el grado justo de maduración.

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El gas también tiene aplicaciones en el sector agrícola; cuéntenos

Por nuestra parte ofrecemos una completa gama de gases y servicios, destinados a optimizar las aplicaciones en todo tipo de explotaciones agrícolas, ofreciendo equipos de fácil uso y de gran versatilidad que contribuyen a que el agricultor obtenga el máximo rendimiento de sus cosechas, y que podríamos resumir como sigue: aplicación del oxígeno al agua de riego (oxi-fertirrigación); inyección de CO2 al agua de riego (fertirrigación carbónica); y abonado ambiental con CO2.

¿Y qué hay de las aplicaciones en una fase tan crítica como el transporte y el almacenamiento?

En efecto, contamos con soluciones para los procesos de almacenamiento y transporte de alimentos a temperatura controlada, basadas en el CO2 líquido y en el hielo seco.

Icebitzzz Fresh ofrece una amplia gama de aplicaciones como son el transporte y el almacenamiento de mercancías refrigeradas y congeladas a una temperatura constante y nos permite la distribución de alimentos para todo tipo de establecimientos como cocinas centrales, instituciones, hospitales, etc.

¿Puede explicar cuáles son los avances metodológicos e instrumentales más recientes desarrollados en el campo de los gases industriales en aplicaciones agroalimentarias?

Existen multitud de analizadores y sistemas de control en todas las aplicaciones alimentarias de los gases, que van desde el control de la materia prima en cámaras de atmósfera controlada donde se precisan analizadores de etileno, CO2 y O2, hasta controladores de CO2 y O2 disuelto para la industria de aceites y bebidas. Incluso los agricultores ya los utilizan en invernaderos. Pero donde seobserva una mayor aplicación de estos equipos es en los novedosos sistemas de envasado que incorporan atmósferas modificadas en su funcionamiento. Estos equipos ya cuentan con analizadores en continuo que miden la concentración de gases en el interior del envase y suelen ser autocalibrables y de fácil manejo aportando seguridad en el proceso productivo.

Algunas de las instalaciones de Abelló Linde

Algunas de las instalaciones de Abelló Linde.

Si pudiera pedir a un fabricante de instrumental y maquinaria un producto que aún no exista, ¿qué le pediría?

La evolución pasa por nuevos instrumentos que nos aseguren la calidad y el control de todos los parámetros de la cadena productiva desde el control de la materia prima hasta que el alimento llega al consumidor final.

Un equipo que pudiese analizar los parámetros de calidad en continuo, es decir, le pediría que me controlase todos los parámetros críticos de producción y conservación, microbiología, color, aromas, hermeticidad del envase, mezclas de gases, etc. Hoy día existen diversas tecnologías como NIR, visión artificial, cromatógrafos y analizadores varios que funcionan en determinados parámetros, pero no con la suficiente precisión y versatibilidad.

El equipo perfecto sería aquel que controlase en continuo los siguientes parámetros: calidad de la materia prima (azucares, histamina, licopenos, grasas, etc.); el nivel de carga microbiana de la materia prima; control de temperaturas; hermeticidad del envase; y mezclas y proporciones de gases.

¿Cuáles son los retos más importantes a los que se enfrenta el sector?

La comercialización de productos diferenciadores en estado fresco se ve limitada por su perecibilidad, esto unido a la menor disponibilidad para cocinar en los hogares o las tediosas preparaciones en el canal HoReCa, hace prever que productos que solucionen estos problemas sean una alternativa para los fabricantes y consumidores.

El uso de tecnologías como las atmósferas modificadas ayudan a prolongar el período de conservación, manteniendo las características organolépticas durante la comercialización. Poder ofrecer una gran variedad de productos con presentaciones espectaculares, permitir la diferenciación a los elaboradores ofreciendo marcas y productos de la tierra, reducir las devoluciones y por consiguiente ahorro de dinero en la gestión de stoks, son algunas de las ventajas de las nuevas gamas de alimentos. En cuanto al consumidor, cabe destacar, comodidad en su uso y conveniencia para los formatos de ración.

Algunas de las instalaciones de Abelló Linde

Algunas de las instalaciones de Abelló Linde.

¿Es el consumidor reticente a las “atmósferas protectoras”?

El uso de atmósferas modificadas está totalmente aceptado por parte del consumidor final, ya que su uso añade valor al producto que lo continente eliminando en muchos casos el uso de conservantes químicos.

¿Y las tendencias? ¿Hacia dónde nos dirigimos?

La creciente demanda de productos de alta calidad a precios competitivos, en estado natural, frescos, listos para comer y que ofrezcan una amplia información en todas las etapas de la cadena alimentaria, hace que se desarrollen nuevas técnicas de envasado donde los gases juegan un papel fundamental.

Con la implantación de estas tecnologías se optimizan los rendimientos de fabricación haciendo que los sistemas productivos tiendan al máximo aprovechamiento mediante soluciones integradas en el envasado que posibilitan la caracterización del envase ideal a cada proceso alimentario. Nuevas aplicaciones de gases y mezclas Linde (línea Biogon) unidas a envases activos, con permeabilidades selectivas, ecológicos, inteligentes, etc., atienden las necesidades higiénico sanitarias, de comodidad y bienestar solicitadas hoy día por los consumidores.

OPINIÓN

“La seguridad alimentaria es cada vez más importante”

Entrevista a Juan Antonio Calzado, director técnico del Área Industrial de Laboratorio de Análisis Echevarne

Mónica Daluz
Periodista experta en industria farmacéutica y cosmética
15/06/2009

Juan Antonio Calzado, al frente del área industrial de los laboratorios Dr. Echevarne, fundados hace medio sigo y que cuentan con una red de más de 30 laboratorios repartidos por toda la península, también en Portugal, es el encargado de asegurar que el laboratorio posea el grado tecnológico preciso para sus actividades actuales y futuras. Calzado nos ofrece en esta entrevista un detallado análisis de la evolución de las técnicas e instrumental de laboratorio y nos acerca a las necesidades y tendencias del sector.

Juan Antonio Calzado, director técnico del Área Industrial de Laboratorio de Análisis Echevarne

Juan Antonio Calzado, director técnico del Área Industrial de Laboratorio de Análisis Echevarne.

¿Puede explicar cuáles son los avances metodológicos e instrumentales más recientes desarrollados para el control de alimentos y del medio ambiente?

La técnica evoluciona constantemente. Las casas comerciales viven de esa constante evolución y afortunadamente esa evolución permite al legislador establecer cada vez especificaciones más estrictas para los contaminantes, revirtiendo en la salud de todos. En la actualidad los laboratorios son sobre todo zonas llenas de instrumentación. A pesar de todo sigue existiendo química húmeda, se realizan volumetrías, potenciometrías, gravimetrías…, los métodos llamados clásicos siguen siendo válidos y son la fuente de verificación de muchos nuevos métodos. Pero no cabe duda de que las técnicas de análisis instrumentales son la base de la mayoría de análisis actuales. Estas técnicas también han ido evolucionando. Si empezamos por el análisis elemental, hemos ido avanzando de la fotometría de llama a la espectrofotometría de absorción atómica, a la espectrofotometría de emisión atómica (ICP-OES) y hemos llegado al acoplamiento con la espectrometría de masas (ICP-MS). Dentro de estos últimos instrumentos siguen las evoluciones para conseguir equipos cada vez más sensibles, más robustos y con menos interferencias.

Esta evolución se encuentra igualmente en las técnicas de separación que actualmente imperan en casi todos los laboratorios, la cromatografía, tanto líquida como gaseosa. Así hemos visto como los equipos de cromatografía que usaban detectores espectrofotométricos en la cromatografía líquida, o la ionización por llama en la gaseosa, están acoplados a espectrómetros de masas. Con estos no sólo mejoramos en sensibilidad, si no que además mejoramos en fiabilidad. Y no se queda aquí la evolución: pasamos de tener un simple espectrómetro de masas de cuadrupolo a utilizar técnicas en tándem que nos permiten mejorar la sensibilidad y la fiabilidad de nuestros resultados. Así, la legislación actual te exige que demuestres esta fiabilidad en tus resultados. Ya no son sólo equipos de investigación en las universidades los cromatógrafos líquidos o de gases con detectores de triple cuadrupolo.

Así las determinaciones en residuos de pesticidas, de antibióticos, de dioxinas o PCBs necesitan de estas técnicas para poder realizarse correctamente y de forma segura.

Hemos hablado de la evolución de las técnicas químicas; ¿qué hay de la microbiología?

La microbiología, en la que durante tanto tiempo se ha considerado que tan solo podían utilizarse las técnicas clásicas, está evolucionando rápidamente en la actualidad. Aparecen en el mercado sistemas instrumentales que se fundamentan en la detección colorimétrica o fluorimétrica de las bacterias (previo marcaje de las mismas), o en sistemas de citometría de flujo, o en sistemas de determinación por amplificación de alguno de sus genes con las técnicas PCR, tanto cualitativamente como cuantitativamente en técnicas de tiempo real (PCR-RT). Este es un campo que está empezando a explotarse y que permitirá mejorar en la rapidez en la obtención de resultados. Como en el caso de las determinaciones químicas, es fundamental el aseguramiento de la fiabilidad de estas técnicas para mantener la calidad de los resultados.

Incluso en las determinaciones de las especies se han desarrollado y se están desarrollando herramientas muy potentes de identificación. Por ejemplo, en nuestro laboratorio se ha desarrollado un sistema, Taxonlife, que permite la identificación de especies animales a partir del material genético. Esto permite la identificación del origen de la carne que compone un alimento o del material del que está hecho un cinturón de piel, pasando por permitir la catalogación de especies, algo fundamental en los estudios de biodiversidad que se realizan actualmente. Igualmente se están desarrollando sistemas similares que permiten la identificación de bacterias y hongos.

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Existe una percepción generalizada de la infalibilidad de las técnicas actuales, sobre todo en ciertas determinaciones, en comparación con las que se utilizaban hace unos años. ¿Es la distancia, en materia de fiabilidad, tan abismal?

Creo que este tipo de percepción está ligeramente equivocada. Durante muchos años los laboratorios de análisis, en especial los de análisis químico, se veían como un lugar donde un científico empezaba el trabajo con una muestra de un alimento o de un efluente industrial o de un fármaco y se necesitaban horas y días de preparaciones de muestras complejas para poder acabar dando un resultado de un parámetro. En las películas siempre aparecía mucho equipamiento de vidrio con muchas soluciones de colores llamativos, un destilador con el que se recogía una última gota de la esencia de lo que se quería encontrar.

Ahora parece que hemos pasado al otro extremo. Ahora el laboratorio es, en las películas, un lugar donde te pueden traer un solo pelo recogido en la escena de un crimen y en menos de lo que se tarda en hacer un café sabemos la dirección de la tienda donde se compró el tinte con el que ese pelo fue teñido.

Ni hace unos años se trataba de análisis tan largos, ni ahora se ha simplificado tanto nuestra tarea. Es cierto que se ha desarrollado una gran cantidad de instrumentación científica que nos permite obtener un resultado de modo mucho más rápido, determinando cada vez cantidades más pequeñas de ciertos componentes que se deben analizar, que muchas de las tareas que se realizan pueden automatizarse, que podemos obtener una gran cantidad de información que podemos tratar con potentes herramientas de cálculo, que ahora podemos analizar simultáneamente varios compuestos…, pero la realidad es que no es fácil. Y esto va ligado a la fiabilidad de la que habla. Sí que es fácil conseguir poner una muestra dentro de un instrumento y conseguir un número, pero no es fácil conseguir información fiable.

¿Quiere decir que lo importante no es el instrumento sino la cualificación del usuario?

Se confunde el avance de la técnica con la aplicación de un método de análisis. Cualquiera que compre un colorímetro podrá realizar mediciones de una solución y determinar la concentración de un compuesto en su producto, pero la seguridad y la fiabilidad en la determinación no proviene de que tu colorímetro sea de última generación, si no de que sepas ver las posibilidades que este equipo te da, de cuáles son las limitaciones y que realices una validación correcta del método de análisis que aplicas. Debes saber que no podrás aplicar el mismo método para determinar el contenido en parabenos en un champú que en una crema, que el método para determinar pesticidas en un zumo no te servirá para determinar esos mismos pesticidas en aguacate.

Es cierto que se ha evolucionado mucho en la técnica, pero es el aseguramiento de la calidad y, sobre todo, el personal cualificado que hay en un buen laboratorio lo que te permite obtener esa fiabilidad.

Si pudiera pedirle a un fabricante un instrumento para el análisis de alimentos, agua y medioambiental, que todavía no exista, ¿qué le pediría?

Un equipo que nos permita realizar muchas de las determinaciones que hacemos actualmente de forma rápida y fiable eliminando la preparación previa de la muestra. Un equipo que nos permita desarrollar métodos de análisis donde el efecto de la matriz que estamos analizando sea nulo.

Como decía antes, las técnicas de análisis son actualmente muy potentes, pero los métodos que podemos desarrollar siempre están condicionados por la forma en que podemos introducir la muestra en el equipo. La preparación de la muestra que debemos hacer nos deja junto al analito que queremos analizar el resto de componentes de la muestra. A menudo debemos limpiar esta muestra o considerar esos acompañantes en el análisis para poder tener la fiabilidad necesaria.

Existen multitud de sistemas de pretratamiento de muestras, pero ninguno funciona con cualquier analito ni en cualquier matriz.

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¿Cuáles son los retos o problemáticas más significativas del sector de los laboratorios para desarrollar su trabajo?

Para un laboratorio como nosotros que somos multidisciplinares, supone un problema la gran cantidad de normativas bajo las que actuamos. A menudo estas normativas no se implantan sólo desde un punto de vista técnico, sino comercial o político. Los requerimientos de un producto no deberían depender de si lo fabrico y vendo en Madrid o en Sevilla o en Valencia. Lo mismo si hablamos de Paris o de Nueva York.

Pero el principal problema que tenemos actualmente es la necesidad de generalidad en los campos de actuación que nos requiere el mercado junto con la especificidad que exige la normativa para poder ofrecer los requerimientos que tienen los productos actualmente.

Un cliente quiere que le des una solución global a todas sus necesidades analíticas, le es muy difícil entender que para poder ofrecer un análisis de pesticidas en fruta fresca y al mismo tiempo poderle decir si las bolsas de plástico con las que envasa su producto cumplen los requisitos marcados, el laboratorio debe realizar un gran esfuerzo en mantener toda su estructura de calidad.

¿Hacia dónde se dirigen las tendencias en las técnicas de laboratorio? ¿Qué nos queda por ver?

Las tendencias se dirigen cada vez más a detectar la presencia de nuevos contaminantes, tóxicos naturales o productos prohibidos en los alimentos que ingerimos, como antibióticos, sulfamidas, hormonas, etc. Cada vez cobra mayor importancia el concepto de Seguridad Alimentaría. Pensemos por un momento en todos los controles que se realizan en la industria farmacéutica para asegurar la calidad de un fármaco. Estos fármacos se toman en muchos casos de forma puntual una vez al año. Un alimento que podemos estar tomando continuamente toda la vida no está tan controlado. La nueva reglamentación contempla los riesgos de estos contaminantes desde esa perspectiva y poco a poco iremos mejorando en la calidad de lo que comemos. No debemos olvidar que en muchos casos los procesos productivos de los cultivos o de la cría de animales se han visto forzados a mejorar para poder mantener el consumo actual. Eso, junto a la creciente contaminación de suelos, acuíferos y aire, nos deja un panorama en que deberemos controlar mucho mejor todos esos contaminantes que hemos introducido voluntaria o involuntariamente en la cadena alimentaria.

Otra vía de avance tiene que ver con lo que estamos controlando. Poco a poco pasaremos de controlar la presencia de minerales brutos en los alimentos para empezar a determinar la metoloproteína que es más fácilmente asimilable por nuestro organismo. O miraremos las especies tóxicas y no el elemento directamente, como ya ocurre con los derivados de estaño. El campo de la especiación poco a poco irá ganando terreno.

Para terminar, una conclusión en clave global…

No debemos olvidar que estamos en un mundo privilegiado. Mientras tu necesidad es la subsistencia sólo te preocupa tener la suficiente cantidad de alimento. En nuestro entorno afortunadamente la mayor parte de la población no sufre desnutrición, así que nos centramos en la calidad de lo que consumimos. A pesar de todo, la creación de una reglamentación no es suficiente, es necesaria la exigencia en el cumplimiento de la reglamentación. Especialmente con los alimentos, los fármacos o los productos textiles que importamos de países con unas exigencias de calidad inferiores a las que nos hemos impuesto.

OPINIÓN

“Los usuarios de nuestros productos buscan simplicidad”

Entrevista a Rafael Bonete, director general de Mettler Toledo España

Mónica Daluz
Periodista experta en industria farmacéutica y cosmética
15/06/2009

Mettler Toledo es un prestigioso fabricante de equipos para laboratorio, especialmente de balanzas, pipetas y pH-metros; sus equipos se utilizan en laboratorios científicos, de investigación, de descubrimiento de fármacos y de control de calidad, entre muchos otros de las industrias farmacéutica, química, alimentaria y cosmética. La compañía es, además, pionera en el campo de la química automatizada. El director general, Rafael Bonete, ha hablado con nosotros sobre la importancia de la automatización de los procesos en el laboratorio, y sobre las necesidades del laboratorio de hoy y de mañana.

Como proveedores de instrumentación a laboratorio, ¿qué nuevas necesidades han detectado en el mercado y cómo les dan ustedes respuesta?

Los usuarios de nuestros productos buscan simplicidad. En este sentido, uno de los objetivos de Mettler Toledo es facilitar el uso de los instrumentos independientemente de las características del usuario y del tipo de equipo/técnica. Le pondré un ejemplo: gran parte del portafolio de Mettler Toledo (balanzas, valoradores, Karl Fischer, puntos de fusión) dispone de una pantalla táctil con el fin de simplificar al máximo la operatividad. Por este motivo se ha desarrollado la máxima OneClick, es decir poder realizar un análisis pulsando solamente una tecla. De manera que si el usuario debe llevar a cabo determinaciones del contenido de sal (cloruros), o bien de acidez, o de vitamina C o del contenido de agua…, simplemente debe pulsar un icono en la pantalla táctil y el análisis empezará. Por lo tanto se facilita el trabajo en aquellos controles de rutina del sector agroalimentario.

Simplicidad… ¿qué más?

A menudo sucede que con los métodos tradicionales, un factor a tener en cuenta es la subjetividad del usuario y por lo tanto en función del analista se considerará el punto final de una valoración manual, ya que es el usuario quien determina el momento del viraje del indicador. En cambio con la valoración automática el resultado obtenido es siempre el mismo, independientemente del usuario que realiza los análisis (ya que los parámetros de detección son iguales cada vez). Algo parecido ocurre con los métodos ópticos para determinar la densidad y el índice de refracción. Con los densímetros y refractómetros digitales, así como con los medidores Brix portátiles, el resultado obtenido es siempre el mismo, independientemente del usuario que realiza los análisis. En fin, la fiabilidad se erige como otro elemento clave en la demanda.

También es muy importante la seguridad; lo cual engloba múltiples conceptos, como podría ser la seguridad de que los resultados obtenidos son correctos, así como la seguridad para el usuario, evitando la exposición a reactivos químicos.

Para aumentar la seguridad (y minimizar los errores), los valoradores y los Karl Fischer disponen de buretas y sensores inteligentes. De esta manera se evita llevar a cabo los análisis con un reactivo o un electrodo equivocado…, lo cuál minimiza la pérdida de tiempo por errores humanos.

Otro modo de evitar errores es el sistema de Gestión de Usuarios de los instrumentos, lo cuál permite limitar los derechos y por lo tanto evitar las posibilidades de modificar parámetros no deseados.

Además, con el fin de limitar la exposición de los usuarios a reactivos químicos, los valoradores Karl Fischer disponen de sistemas de vaciado y llenado totalmente automático.

De la misma manera, los densímetros y refractómetros también disponen de inyector automático de muestras (e incluso cambiadores de muestra) con el fin de asegurarse una correcta limpieza de las células de medida y de este modo asegurar la fiabilidad de los resultados al minimizar los efectos de la contaminación cruzada.

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¿Y qué hay de la productividad?

Una mayor productividad puede obtenerse mediante el uso de cambiadores de muestras en el caso de valoradores, Karl Fischer, densímetros y refractómetros…, pero otro ejemplo de incremento de productividad es simplemente por una mayor velocidad en la realización de un análisis.

Otro factor a tener en cuenta en la productividad es la gestión de datos. Existe una demanda creciente de integrar en los sistemas de gestión de calidad aquellos resultados que se van obteniendo en el laboratorio/producción, por este motivo los instrumentos de análisis disponen de softwares adecuados que permiten gestionar los datos desde un PC o incluso en red. En algunos casos los clientes prefieren identificar las muestras con códigos de barras, y para ellos los instrumentos de Mettler también disponen soluciones adecuadas mediante lectores de códigos incorporados en el mismo equipo, o bien externos.

¿Por qué son más fáciles y fiables ciertas determinaciones en relación a hace algunos años?

Le pondré dos ejemplos: el método tradicional de determinar el contenido de humedad de unas muestras, por ejemplo harinas, productos de cacao, etc., sería mediante la estufa. Este método tradicional implica mantener a temperatura elevada hasta que el peso sea constante, lo cuál implica un tiempo de análisis largo (horas en algunos casos) y un mayor trabajo manual (sacar de estufa, dejar en desecador a temperatura ambiente, pesar, repetir ciclo hasta conseguir peso constante…). En cambio, con los analizadores halógenos de humedad, unos pocos minutos son suficientes para obtener resultados fiables. Simplemente hace falta poner la muestra en el portamuestras e iniciar el método. Además, la dosificación de reactivo en la valoración automática es muchísimo más cuidadosa (se pueden añadir pocos microlitros) que con la valoración manual, lo cuál incrementa la reproducibilidad de los resultados. Por otra parte, el uso de cambiadores de muestras permite un ahorro de tiempo considerable.

Para terminar, una conclusión en clave global…

Mettler Toledo es una empresa con presencia global y con visión global lo cuál se traduce en un objetivo de adaptarse a cada mercado local (por este motivo en los equipos se pueden seleccionar entre múltiples idiomas. Pero por otro lado la presencia global tanto en producto como en servicio técnico trata de facilitar la estandarización de los controles de calidad y facilitar el cumplimiento de las normativas, recomendaciones ISO o bien políticas de calidad interna.

Aditivos nutritivos y envases inteligentes

DOSSIER LA QUÍMICA EN LA ALIMENTACIÓN
DOSSIER
LA QUÍMICA EN LA ALIMENTACIÓN
Entrevista a Montserrat Agut, coordinadora del Master en Química e Ingeniería Alimentaria del Instituto Químico de Sarrià.

La industria alimentaria, a la espera de normativa sobre alimentos funcionales
Un sector como el químico, con un alto nivel de innovación tecnológica, una reglamentación exhaustiva en seguridad alimentaria y una sociedad que adora la comodidad. Agite, y obtendrá un cóctel infalible: alimentos funcionales. Su despegue definitivo: en 2011. Las páginas que siguen repasan la aportación de la química a una industria imprescindible, la alimentaria. Fertilizantes, productos zoosanitarios, fitosanitarios, aditivos y nuevos materiales y técnicas de envasado; sin ellos no será posible afrontar el reto de alimentar a la población mundial. Ante una legislación restrictiva en la adición de productos a los alimentos, los nuevos desarrollos químicos para esta industria se concentran en los envases y en los procesos de embalaje.
En el campo. Química eficiente
El ser humano ha buscado en la química el aliado con el que mejorar sus expectativas de supervivencia. Conocer el comportamiento de los elementos de la naturaleza ha constituido una inquietud casi instintiva del hombre, que pronto aplicaría sus conocimientos más ancestrales a su preocupación y ocupación principal: la alimentación. Pero hoy más que nunca, la intervención de la ciencia química se revela imprescindible: la población mundial actual se duplicará en el próximo siglo y se prevé que la renta per cápita alcance una tasa anual de crecimiento del 2,7% hasta el año 2020; el doble en los países en vías de desarrollo. El consumo de carne, especialmente de carne roja, se disparará en los próximos años y, en consecuencia, la demanda de grano para alimentar el ganado. A esto se añade el imparable crecimiento de las áreas urbanas. Ante la escasez de tierras cultivables sólo se podrá hacer frente a esta situación aumentando los rendimientos agrícolas mediante el empleo de fertilizantes y productos fitosanitarios. En cuanto a estos últimos, se ha calculado que, sin ellos, la tercera parte de los alimentos producidos en el mundo se perdería. La química moderna protege y mejora las cosechas utilizando insecticidas selectivos que no perjudican ni el medio ambiente ni a los pájaros o las abejas, dos importantes agentes polinizadores. Además, su alta eficiencia ha hecho reducir las cantidades necesarias a aplicar por hectárea. Mónica Daluz /
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DOSSIER LA QUÍMICA EN LA ALIMENTACIÓN

La industria alimentaria, a la espera de normativa sobre alimentos funcionales

La química en la alimentación: aditivos nutritivos y envases inteligentes

Mónica Daluz 12/02/2009

Un sector como el químico, con un alto nivel de innovación tecnológica, una reglamentación exhaustiva en seguridad alimentaria y una sociedad que adora la comodidad. Agite, y obtendrá un cóctel infalible: alimentos funcionales. Su despegue definitivo: en 2011. Las páginas que siguen repasan la aportación de la química a una industria imprescindible, la alimentaria. Fertilizantes, productos zoosanitarios, fitosanitarios, aditivos y nuevos materiales y técnicas de envasado; sin ellos no será posible afrontar el reto de alimentar a la población mundial. Ante una legislación restrictiva en la adición de productos a los alimentos, los nuevos desarrollos químicos para esta industria se concentran en los envases y en los procesos de embalaje.

Ante la escasez de tierras cultivables se hará imprescindible aumentar los rendimientos agrícolas mediante el empleo de fertilizantes y productos...

Ante la escasez de tierras cultivables se hará imprescindible aumentar los rendimientos agrícolas mediante el empleo de fertilizantes y productos fitosanitarios. En la imagen, detalle de un campo de viñedos en las Bodegas Ysios, diseño de Santiago Calatraba, situadas en Laguadia, en plena Rioja Alavesa. Sugiere un sinuoso oleaje que parece acomodarse con naturalidad a la orografía paisajística y dar cobijo a los viñedos que rodean el edificio. La calidez de la madera de la fachada contrasta con la cubierta de aluminio, logrando una sobrecogedora fusión entre tradición y modernidad.

En el campo. Química eficiente

El ser humano ha buscado en la química el aliado con el que mejorar sus expectativas de supervivencia. Conocer el comportamiento de los elementos de la naturaleza ha constituido una inquietud casi instintiva del hombre, que pronto aplicaría sus conocimientos más ancestrales a su preocupación y ocupación principal: la alimentación. Pero hoy más que nunca, la intervención de la ciencia química se revela imprescindible: la población mundial actual se duplicará en el próximo siglo y se prevé que la renta per cápita alcance una tasa anual de crecimiento del 2,7% hasta el año 2020; el doble en los países en vías de desarrollo. El consumo de carne, especialmente de carne roja, se disparará en los próximos años y, en consecuencia, la demanda de grano para alimentar el ganado. A esto se añade el imparable crecimiento de las áreas urbanas. Ante la escasez de tierras cultivables sólo se podrá hacer frente a esta situación aumentando los rendimientos agrícolas mediante el empleo de fertilizantes y productos fitosanitarios. En cuanto a estos últimos, se ha calculado que, sin ellos, la tercera parte de los alimentos producidos en el mundo se perdería. La química moderna protege y mejora las cosechas utilizando insecticidas selectivos que no perjudican ni el medio ambiente ni a los pájaros o las abejas, dos importantes agentes polinizadores. Además, su alta eficiencia ha hecho reducir las cantidades necesarias a aplicar por hectárea.

La necesidad de nuevos desarrollos y, por lo tanto, de inversión en investigación, es incuestionable, sin embargo, para las empresas no es tarea fácil. Tal como expone la Federación Empresarial de la Industria Química Española: “En la actualidad, sólo una de cada 140.000 sustancias sintetizadas en el laboratorio supera las pruebas y exigencias para su aplicación, mientras que en desarrollar y probar cada producto se puede tardar hasta diez años y requerir inversiones por encima de los 200 millones de euros”. En el mismo sentido se manifiestan otros representantes del sector que aseguran que “investigar no sale a cuenta”.

Abonos, sedales y redes de plástico, envases inteligentes que respiran, impiden la entrada de la humedad y la fuga de los aromas, botellas y recipientes de diferentes polímeros, gases para controlar la maduración de la fruta recogida, gases criogénicos para conservar los alimentos a bajas temperaturas, productos para proteger la salud de las plantas y los animales, desinfectantes… son tan solo algunos ejemplos de la contribución de la química a la alimentación humana.

Además de la obtención de cosechas abundantes y sanas, la alimentación del hombre requiere también la protección sanitaria y la alimentación de los animales. Feique aporta en este sentido el dato de que “sólo en Europa hay más de 280 millones de animales destinados a la alimentación, contando exclusivamente los ganados bovino, porcino y ovino”. “La química les protege contra las enfermedades, los parásitos y contribuye a su manutención. Si no se tratara a los animales con fármacos se perdería un 47 por ciento del ganado bovino, un 35 del porcino, un 22 del ovino y un 20 por ciento del aviar y, en algunos casos, nos expondríamos a que sus enfermedades afectasen a los humanos”, explican las mismas fuentes.

Facturación por subsector. Datos 2007

Fertilizantes 2,3% del sector (1.200 millones de Euros)

Productos Zoosanitarios 1,9% del sector (1.000 millones de Euros)

Fitosanitarios 1,1% del sector (575 millones de Euros)

Fuente: Feique

En la factoría. Química sofisticada

Sin duda, los aditivos o complementos alimentarios no serían necesarios si tras su obtención o preparación pasaran directamente al plato, pero la complejidad de la cadena de distribución es cada vez mayor, y las exigencias del consumidor en cuanto a variedad, disponibilidad de todo tipo de producto en cualquier época del año y, sobre todo, demanda de alimentos procesados, crecen a pasos de gigante. Mientras que una proporción cada vez menor de la población se dedica a la producción primaria de alimentos, los consumidores exigen que haya alimentos más variados y fáciles de preparar, y que sean más seguros, nutritivos y baratos. Sólo es posible satisfacer estas expectativas y exigencias del consumidor utilizando las nuevas tecnologías de transformación de alimentos, entre ellas, los aditivos.

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La principal causa de deterioro de los alimentos es la presencia de diferentes tipos de microorganismos, como bacterias, levaduras y mohos. El deterioro microbiano de los alimentos tiene pérdidas económicas sustanciales, tanto para los fabricantes, (pérdida de materias primas y de productos elaborados antes de su comercialización, deterioro de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores y consumidores. Se calcula que más del 20 por ciento de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde por acción de los microorganismos.

Bacterias, hongos, insectos, roedores, los gases del aire, el exceso o la falta de humedad, el frío, el calor o la acción de la luz pueden alterar y descomponer el alimento, por lo que los aditivos resultan imprescindibles. Los principales grupos de aditivos son: conservantes, antioxidantes, emulsionantes, estabilizantes, colorantes, aromatizantes y mejoradores de sus propiedades nutritivas.

De los 367 aditivos alimentarios, la industria alimentaria viene utilizando alrededor de 125. Del total, 88 son de origen natural y 161, sintéticos. En cuanto al resto, son naturales con modificaciones. Los más utilizados son los conservantes, los espesantes y los antioxidantes.

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Los aditivos más utilizados

Colorantes. Suelen ser los E-100, E-102, E-129. Como la tartracina, aditivo artificial usado para dar color amarillo azafrán a la paella.

Conservantes. Para mantener el producto. Son los E-200. Como sulfitos y nitritos.

Antioxidantes. En los E-300. Como el ácido ascórbico, que es vitamina C y se añade a zumos para que no se oxiden.

Estabilizantes. Son los que mantienen las propiedades o textura de los alimentos.

Espesantes o gelificantes. En los E-400. Como las gomas, alginatos, pectinas (presentes en frutas) o la metilcelulosa (usada porque crea una protección que hace que al freír una croqueta no absorba demasiado aceite). Son algunos de los aditivos necesarios para crear platos innovadores como gelatinas, sopas frías que se espesan o la famosa esferificación de Ferran Adrià.

En este grupo se encuentran los emulsionantes, que mantienen unidas mezclas de ingredientes (como los usados para que no se corte la mayonesa).

Minerales. Carbonatos, sulfatos, silicatos (están entre los E-500). Tienen usos diversos, como regular la acidez de los alimentos y evitar que aumente durante el proceso industrial.

Saborizantes. Como el glutamato monosódico, un aminoácido presente de forma natural en muchos vegetales.

Gases. Helio, butano, nitrógeno… Suelen usarse en el envasado al vacío de alimentos, para que no se vuelvan rancios o no pierdan el color, por ejemplo.

Otros. Edulcorantes, itoles (comomaltitol, xilitol, humectante que se usa en el chicle para dar sensación de frescor…), almidones que mantienen texturas, o las sustancias que favorecen o eliminan la creación de espuma son algunos ejemplos.

Productos funcionales

Se entiende por alimentos funcionales aquellos que presentan algunos componentes activos que ejercen un efecto saludable para el organismo del consumidor, más allá de su valor nutricional.

De hecho, los alimentos funcionales incorporan elementos que potencian algunas de sus propiedades positivas, contribuyendo a mejorar algunos procesos vitales. Este grupo de productos presenta en la actualidad un gran dinamismo, con un crecimiento anual que ronda el 30%, según Andrés Gavilán, presidente de la Asociación de Fabricantes de Complementos Alimentarios (AFCA).

Estos alimentos aparecieron por primera vez en Japón en 1991, cuando el gobierno de ese país certificó una bebida enriquecida con fibra como “alimento con usos saludables específicos”. Algo después, Estados Unidos estableció una legislación que regulaba este tipo de productos. En la actualidad, la Unión Europea dispone de una legislación específica que establece las características de los alimentos enriquecidos con esteroles vegetales que reducen los niveles de colesterol.

Dentro de los alimentos funcionales, las ofertas más consolidadas son las de yogures, con cerca del 38 por ciento del total, seguidos por otros lácteos, con un 31. En el caso de la leche líquida, son las presentaciones enriquecidas y las funcionales las que están experimentando unos mayores crecimientos en sus demandas.

Otro grupo de alimentos donde las presentaciones funcionales tienen una gran importancia es el de las bebidas, con ventas superiores a los 200 millones de euros. A continuación aparecen las galletas y los cereales para el desayuno, los productos de confitería, en especial chicles y caramelos, los alimentos para animales y los huevos y ovoproductos, aunque las presentaciones funcionales han llegado a prácticamente todos los sectores del mercado. La mayoría de estos productos tienden a ocupar las gamas más altas del mercado, como referencias de alto valor añadido.

De las grasas a la sal

En los últimos años la preocupación alimentaria se ha centrado en las grasas. Nueva York fue la primera ciudad de Estados Unidos en prohibir la utilización de grasas artificiales ‘trans’, el pasado junio. Al mes siguiente, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, promulgó una ley que prohibía el uso de ácidos grasos provenientes de las grasas hidrogenadas en los restaurantes, como una medida de salud pública, ante el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte temprana.

Ahora le ha tocado el turno al sodio. En los últimos cuatro años la cantidad de sodio en el pan que consumimos los españoles se ha reducido un 26% -lo que en términos de salud implica la reducción del riesgo de hipertensión- como resultado del convenio firmado en 2005 entre la industria panadera y el ministerio de sanidad, atendiendo la recomendación de la OMS, y cuyos resultados fueron presentados el pasado 29 de enero por el ministro de Sanidad, Bernat Soria. Otro sector alimentario que ya se ha puesto a trabajar para reducir el contenido en sal de los alimentos es el de la carne, concretamente, la industria jamonera.

CO2 supercrítico; separar sin alterar

La demanda creciente de productos de alto valor añadido, que incorporen sustancias naturales, principios activos con valores nutritivos, etc., y las exigencias legales, están obligando a los fabricantes a buscar nuevos procesos industriales para conseguir mejorar la calidad sin generar residuos, adaptando sus productos a las tendencias de consumo. En este sentido, la extracción de principios fundamentales es utilizada principalmente para aportar aquella materia extraída de alto valor añadido (vitaminas, aceites esenciales, aditivos, aromas…) al producto, o eliminar sustancias (cafeína, grasas…). La tecnología basada en fluidos supercríticos (sustancia que se encuentra en determinadas condiciones en un estado con propiedades intermedias entre líquido y gas) puede emplearse en multitud de operaciones básicas, pero ha experimentado un notable desarrollo como medio de reacción para la extracción y la purificación de sustancias de alto valor añadido. Esta técnica permite que el CO2 en estado supercrítico, gas totalmente inocuo que en condiciones de presión y temperatura superiores a su punto crítico se convierte en un disolvente muy potente, sirva como elemento separador eficaz totalmente limpio. Sus principales ventajas radican en la fácil separación de sustancias; las suaves temperaturas en el proceso que permite no dañar al producto; ser un elemento no inflamable, no corrosivo, no tóxico, no cancerígeno; su capacidad selectiva y la no generación de residuos.

Según el centro tecnológico Ainia, que trabaja desde el año 93 en la investigación y la aplicación de fluidos supercríticos en la industria, en España ésta es todavía “una tecnología en gran medida desconocida y las empresas que la utilizan contratan estos servicios en otros países ante la carencia de oferta tecnológica en fluidos supercríticos en nuestro país.”

Por lo que respecta a la estructura empresarial, los productos funcionales no presentan unos operadores específicos, sino que suelen ser las empresas líderes de cada sector las que apuestan por este tipo de ofertas, conscientes de sus enormes perspectivas de crecimiento y de sus interesantes márgenes comerciales.

En estos momentos, este segmento de productos se haya en una relativa situación de ‘stand by’ ya que, como nos explica el presidente de AFCA, “el sector se encuentra a la espera de que la Comisión Europea establezca qué productos pueden ser “funcionarizados”, lo cual no se producirá hasta 2011.”

Por el momento, algunos datos significativos sobre la buena salud de esta gama de productos los arroja el informe Emerging Health and Wellness Culinary Trend Mapping Report del Center for Culinary Development (CCD) y Packaged Facts, en el que afirma que, en todo el mundo, el lanzamiento de productos que contienen omega-3 aumentó un 40 por ciento en los primeros 11 meses de 2007, o que el consumidor estadounidense promedio gasta 90 dólares al año en alimentos y bebidas funcionales.

El citado informe señala también que los nuevos lanzamientos están cubriendo necesidades especificas como el aumento de la saciedad -ante el incremento de la obesidad entre la población norteamericana-, mejorar la memoria, retrasar la aparición de arrugas, o productos formulados con aminoácidos, vitaminas y proteínas para estimular la función cerebral, estos últimos conforman toda una tendencia, con 450 alimentos y bebidas lanzados en el 2007.

Alimentos envueltos en tecnología

Tal como nos cuentan los responsables técnicos de Grupo Ferrer, dado lo difícil que hoy resulta incluir nuevos productos en la lista de aditivos permitidos, “las mayores innovaciones se están produciendo en los materiales de los envases así como en los gases y atmósferas especiales del proceso de envasado de los alimentos.”

El Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) es pionero en el desarrollo de embalajes activos y envases inteligentes, y en estos momentos está inmerso en numerosos proyectos de investigación entre los que destaca el proyecto Nafispack (Natural Antimicrobials For Innovative and Safe Packaging), que nace como respuesta a la necesidad del mercado de alargar la vida útil de los alimentos frescos. El proyecto tiene como objetivo el desarrollo de nuevos materiales de envase que permitan, en los productos frescos, evitar, reducir y detectar el crecimiento de patógenos y de los agustes responsables de que se deterioren, y se centra especialmente en el pescado, el pollo fresco y las verduras mínimamente procesadas, o de IV gama. El proyecto Nafispack investigará cómo asegurar y mantener la calidad de esos productos alimentarios en la cadena de suministro mediante el desarrollo de nuevos sistemas de envase que aumenten la duración del producto fresco combinando dos tecnologías: el envase activo antimicrobiano y el envase inteligente, este último basado en la monitorización. Según fuentes del Instituto, los nuevos materiales de envase y sus sustancias activas serán evaluados en términos de riesgo químico, toxicológico, microbiológico y de modelo predictivo, con el objeto de determinar si es posible su inclusión en las listas positivas que está preparando la Comisión Europea para la regulación de los mismos.

Emplatando una de moléculas…

La cocina estrechó su dialogó con la ciencia, hurgó en ella y experimentó con los conocimientos científicos sobre los alimentos, su composición, sus propiedades… Ese fue el origen de la gran revolución que se ha producido en el mundo de la alta gastronomía en los últimos años, haciendo de la cocina de vanguardia una experiencia sensorial sin precedentes. Pero he aquí que a ésta la llamaron gastronomía molecular. Y entonces, se rompió el encanto.

Si la mayoría de consumidores percibe el término “aditivo” como un elemento nocivo o indeseable, lo de “molecular” todavía le suena peor… Precisamente, la polémica más mediática que han suscitado los aditivos estalló entre fogones, cuando el cocinero Santi Santamaría, galardonado recientemente con el primer premio ‘Temas de Hoy’ por la obra ‘La cocina al desnudo’, denunció el uso de sustancias químicas peligrosas para la salud en la alta cocina y criticó los métodos y los ingredientes de este tipo de cocina y a los cocineros “pretenciosos, que nos dan de comer platos que ni ellos mismos comerían”, dijo el chef.

Sí, la cocina molecular es la que introduce elementos químicos, como el nitrógeno líquido, pero cocina molecular no significa únicamente la utilización de elementos químicos para lograr reacciones en los ingredientes sino también el estudio de los ingredientes naturales y las reacciones químicas que producen en el alimento. Se trata, en fin, de la disciplina científica que estudia las transformaciones de los alimentos en la cocina.

Hace apenas unos días se clausuró el congreso Madrid Fusión, en el que se abordó la relación entre cocineros y científicos. Además de cuestionar la conveniencia de seguir utilizando el término “cocina molecular”, durante las sesiones de debate quedó claro que “la cocina -declaró el ‘cocinero molecular’ por excelencia, Ferran Adrià-, puede ser un magnífico vehículo para que la ciencia llegue a la calle”.

Ferran Adrià, propietario del restaurante El Bulli e icono de la creatividad gastronómica...

Ferran Adrià, propietario del restaurante El Bulli e icono de la creatividad gastronómica, analizó en Madrid Fusión la situación actual de la cocina molecular. En la foto, Adrià durante el acto de presentación de la exposición Diálogo, en el espacio De Dietrich Gallery, en Barcelona, hace algunos meses.

Envases activos

Las distintas interacciones entre alimento, envase y entorno (esto es, migración, permeación y sorción) pueden llegar a utilizarse de forma beneficiosa en los productos, mediante los denominados “envases activos”. Se trata de materiales y objetos destinados a ampliar el tiempo de conservación, o a mantener o mejorar el estado de los alimentos envasados.

Son sistemas diseñados para incorporar deliberadamente componentes que transmitan sustancias a los alimentos o a su entorno (migración positiva), o que absorban sustancias de los alimentos o de su entorno (sorción y permeación positivas). Los envases activos tradicionales son aquellos separados del alimento y del envase en forma de bolsitas o saquitos.

Actualmente, se presentan con gran número de diseños: integrados en el envase (en las paredes de un film, bandeja, botella, en la capa intermedia de estructuras multicapa) o en su tapa, en forma de etiquetas, hot-melt, cintas adhesivas, juntas, tapones, etc.

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Química enológica, caso aparte…

El enológico es un sector tradicionalmente ligado a la química; ambas disciplinas se unen en el cometido de buscar, nada menos que, sensaciones… Tal como explica Pablo Izquierdo, director técnico de Sepsa-Enartis, “las empresas de insumos del sector enológico van innovando día a día dentro de sus limitaciones, limitaciones más restrictivas que las indicadas en alimentación, pues en nuestro caso en lugar de regirnos por el Codex Alimentario, nos regimos por el Codex Enológico y por las Denominaciones de Origen, aún más restrictivas”. Esta exhaustiva regulación obedece “a una cuestión de tradición, aunque, actualmente, las cosas están cambiando y vamos convergiendo con las industrias alimentarias clásicas”, añade Izquierdo. A estas limitaciones se añaden las particularidades del producto como la variabilidad, el hecho de que el tipo de uva del que se parte nunca es igual, sin embargo el resultado final, bajo la misma marca, debe tener siempre las mismas características organolépticas.

Pablo Izquierdo nos habla de los productos con los que lograr los sabores y olores buscados y cuenta algunas peculiaridades de este proceso, a caballo entre el arte y la ciencia.

“Los tipos de producto que utilizamos son los biotecnológicos, originarios de organismos vivos, y las levaduras, bacterias, nutrientes de levaduras y bacterias, enzimas, y otros coadyuvantes como los polisacáridos procedentes de Saccharomyces cerevisiae. Las levaduras son la ‘máquina’ que transforma el mosto de uva en vino, y según el objetivo tecnológico se utiliza una cepa de Saccharomyces cerevisiae u otra. Por ejemplo, si tienes una uva tinta y tu objetivo es hacer un rosado fresco, muy aromático (perfil de fresa roja, piruleta, y tonos a flores violetas), con un gran equilibrio en boca fácil, en condiciones fáciles de producción y fácil de beber, utilizas la Challenge Red Fruit en las condiciones mínimas que nosotros solemos aconsejar. Si quieres mejorar su acción y aumentar la generación de aromas, utilizas nutrientes de levaduras específicos procedentes de levadura, de la forma que nosotros solemos indicar. Si quieres que este vino sea muy redondo y sin amargores existen diversos tratamientos que, por desgracia no suelen ser iguales y pocas veces son extrapolables.

Pensemos que la elaboración de vinos es una ciencia pero sigue siendo un arte y el artista es el enólogo con el que nosotros colaboramos estrechamente,

En el vino trabajamos otros insumos más clásicos procedentes de la industria química como son clarificantes proteicos y minerales, algunos ácidos orgánicos y gases. Asimismo, también utilizamos algunos productos que ceden aromas pero todos ellos vienen de la uva, o del roble tostado (en forma de barrica, o chips), todo perfectamente regulado según indica la tradición.”

Dentro de la industria alimentaria, el sector enológico ha vivido un verdadero boom en los últimos años...

Dentro de la industria alimentaria, el sector enológico ha vivido un verdadero boom en los últimos años. Las pequeñas bodegas se han convertido en un capricho que suma adeptos cada día. En la imagen, Bertín Osborne posando en sus bodegas Conde del Donadío de Casola, situadas en Labastida, en la Rioja Alavesa, donde hace casi cuatro años que el artista jerezano

emprendió una aventura empresarial en el mundo del vino.

Cuando los sistemas activos liberan sustancias beneficiosas al alimento pueden encontrarse otras ventajas, como una migración controlada del aditivo, de forma que se vaya consumiendo a medida que se va liberando y sólo suministre la cantidad que se requiere, evitando excesos.

Las tecnologías de envase activo son muy diversas y llevan comercializándose desde los años ochenta en Japón y Australia. En Europa, algunas de estas tecnologías en su versión más simple también llevan utilizándose desde hace años, incluso sin saberlo, como es el caso de los sistemas que retiran el etileno producido por ciertas frutas y hortalizas como el plátano, el brócoli, el kivi o el aguacate, cuya senescencia se ve acelerada por la presencia de esta sustancia. La pulverización de etanol también se utiliza ampliamente en productos de bollería y panadería ya que reduce el crecimiento de mohos.

Secuestradores de oxígeno

Un ejemplo de envase activo lo encontramos en los sistemas absorbedores o secuestradores de oxígeno, que tienen como objetivo el secuestro del oxígeno que entra desde el exterior o que se encuentra presente en el espacio de cabeza del producto, consiguiendo una reducción de los niveles de oxígeno, hasta diez veces más que con el envasado a vacío. Su utilización permite por ejemplo: reducir la oxidación de componentes del producto, como grasas o aceites; limitar el crecimiento de microorganismos aerobios; limitar la respiración de productos frescos; evitar la degradación de nutrientes como la vitamina C; preservar el sabor y características propias del producto; evitar la decoloración, y alargar la vida útil.

La activación de estos sistemas suele hacerse en el momento de envasado, por la presencia de agua o por radiación infrarroja o ultravioleta.

Muchos absorbedores de oxígeno consisten en metales y óxidos metálicos en polvo, ditionito sódico, ascorbatos o hidrocarburos insaturados, y actúan mediante una reacción redox. En ocasiones, pueden combinarse varias tecnologías de sistemas activos para obtener un producto de mejor calidad y más seguro. Por ejemplo, una bolsita puede contener un secuestrador de oxigeno y un emisor de etanol (polvo de hierro y zeolita con etanol), si se quiere potenciar la inhibición del crecimiento de mohos.

OPINIÓN

La química será muy importante en el sector de la producción primaria

Entrevista a Montserrat Agut, coordinadora del Master en Química e Ingeniería Alimentaria del Instituto Químico de Sarrià

Mónica Daluz 23/03/2009

El IQS es un centro universitario nacido en 1905, adscrito la Universidad Ramon Llull, de la que fue miembro fundador. La formación en el IQS se caracteriza por su vertiente práctica y su estrecha colaboración con el entorno industrial y empresarial. El Instituto presta servicios de asistencia y asesoramiento a las industrias, empresas y administraciones, aportando conocimientos e innovando en procedimientos y tecnologías. Hablamos con la doctora Agut sobre la intervención de la química en la cadena alimentaria.

Montserrat Agut

Montserrat Agut.

Hábleme de la intervención de la química en el sector alimentario

La química interviene a lo largo de toda la cadena alimentaria. Desde la aparición de los nitratos como fertilizante, que supusieron un gran paso para la agricultura, se ha logrado incrementar la calidad del suelo, añadiendo nutrientes, y, por tanto, mejorar la calidad de las cosechas y su rendimiento.

Y ¿qué dice de aquellos que abogan por una agricultura sin fertilizantes sintéticos?

La agricultura ecológica también utiliza fertilizantes, lo que ocurre es que la lista de productos permitidos es más limitada; pero usan azufre, bacterias…

Existe una tendencia generalizada a pensar que el uso de fertilizantes incide sobre los nutrientes de los alimentos e interfiere en las propiedades de los mismos ¿Se trata de una percepción equivocada?

Lo único que hacen los fertilizantes es permitir, por un lado, que la planta pueda crecer mejor y más deprisa, porque si el suelo es pobre la planta no crecería bien, y por otro, evitar que enferme; su uso logra, por tanto, frutas y verduras de buen aspecto e incrementar el rendimiento de producción, pero no modifica los nutrientes del producto.

Y la producción animal ¿cómo se trata?

Por lo que respecta a los animales, hoy, en Europa, tenemos muy limitado lo que podemos utilizar. Los anabolizantes para el crecimiento -las hormonas- están prohibidos. Sólo se pueden utilizar productos sanitarios si hay problemas, por ejemplo, reproductivos, y otros, como los antibióticos, se pueden utilizar pero no para promover el crecimiento sino como tratamiento medico.

Lo que se hace es que, desde que se ha tratado el animal hasta el momento de sacrificarlo debe haber un periodo de descanso para asegurar que los residuos que quedarán sean lo suficientemente bajos como para asegurar que no comportarán problemas para el consumidor, como alergias, etc.

¿Hay un control suficiente como para garantizar que eso se cumple?

Es cierto que a veces aparecen en la prensa casos de utilización de un pesticida que no puede usarse, por ejemplo, y demás situaciones indeseables, pero se trata de hechos aislados; lo cierto es que está todo muy regulado y controlado.

Hábleme de la calidad, del sabor, ¿hace la globalización que el circuito sea tan sumamente largo y, por tanto, requiera tantos procesos que el producto acabe perdiendo su frescura y su sabor tradicional, como es el caso de la carne o el pan?

Es un problema de la intensificación de la producción. Los animales ya no comen lo mismo que tradicionalmente, se los engorda más deprisa (en un mes tienes un pollo…), no pastan en la naturaleza, y que debido a la necesidad de reducir costes obtener una producción mas elevada, ésta se ha intensificado. En cuanto al pan, éste debe amasarse durante horas y horas, y eso no es rentable…

Pero el consumidor desea productos obtenidos de manera tradicional

Tendría que estar dispuesto a pagar; los productos ecológicos son mucho más caros. Además, ese tipo de producción no sería factible para alimentar a todo el mundo. En Europa tenemos un espacio muy limitado, no pueden estar todas las vacas que nos comemos, pastando en la montaña.

¿Es el precio que tenemos que pagar por sobrevivir?

Por ser tantos viviendo en una misma zona y queriendo todos comer vaca, cerdo…

Vamos al producto elaborado, a la alimentación de producción industrial y la aportación de la química a este sector. Cuénteme.

Si hablamos de verduras, lo que se le añade son productos para evitar que el alimento se deteriore por agentes biológicos, que no se lo coman insectos, orugas, etc. Los aditivos son necesarios cuando hablamos de productos industriales, para tener la certeza de que el producto llegará en condiciones a su destino. Si preparamos un suflé en casa, éste sube y tal como sale del horno lo llevamos a la mesa, si compramos un suflé industrial, para que aguante son necesarios unos aditivos. Con los conservantes ocurre lo mismo; antes preparavas unos canelones y lo comías al día siguiente, ahora hay que añadir conservantes porque debe durar lo suficiente como para tener tiempo de distribuirlo. Los alimentos deben tener una vida mas o menos larga para que en el proceso de comercialización las grasas no se vuelvan rancias, los productos no se pongan oscuros, etc. Los conservantes y los aditivos son necesarios para tener productos industriales; en casa, en la cocina, no hacen falta.

¿Qué me dice de los alimentos funcionales?, ¿demasiado marketing?

Todos estos alimentos que tienen propiedades beneficiosas son, desde luego, una oportunidad para el marketing, por eso las empresas están invirtiendo mucho dinero en investigación en este sentido, y realmente hay algunos dudosos…, pero en general, tienen una innegable funcionalidad. Piense que vivimos en una sociedad en la que no se comen todas las frutas y verduras que se debería, así que tomar alimentos que vayan enriquecidos con fibra y demás, es muy interesante; evidentemente, si comiéramos las frutas y verduras que ‘tocan’ no haría falta tomar estos alimentos enriquecidos. Además, el consumidor también busca ese tipo de oferta, cosas diferentes, originales…

¿Cuáles son las innovaciones químico-alimentarias más significativas que vamos a ver en los próximos años?

La química y la alimentación han ido siempre de la mano y seguirán haciéndolo. A corto plazo, veremos la producción de una gran gama de alimentos con sabores muy frescos, como si acabaran de llegar del huerto, y sin embargo, estarán elaborados. Por otro lado los productos se someterán a tratamientos que no serán los clásicos, como cocer, añadir muchos azúcares y mucha sal. También vamos a ver aumentar los alimentos con propiedades extras para la salud y, sobre todo, en los lineales de los supermercados encontraremos muchísima más variedad; podremos comer cada día del año una cosa diferente.

En cuanto a aditivos, es muy complicado registrar nuevos productos, pero la química irá encontrando espacios en los que intervenir, como toda la gama de nuevos ingredientes para alimentos funcionales, o en conservación; hoy se almacenan productos en atmósferas diferentes, por ejemplo.

La química será muy importante en el segmento de producción primaria, con toda la gama de productos de mejora en los cultivos, con nuevas variedades de cereales y frutas…

¿Le parece viable utilizar los cereales para la elaboración de biocombustibles?

Pienso que los biocombustibles deberán obtenerse a base de aprovechar residuos o a partir de otras fuentes, no a partir de cereales.

¿Existe hoy suficiente tecnología para producir alimentos para toda la humanidad?

Sí, de hecho, se destruyen cada año toneladas de excedentes alimentarios. Es una cuestión de distribución de productos. El ser humano posee hoy la capacidad para producir alimentos para todos, el problema es hacerlos llegar; en definitiva, el problema es el dinero.

¿Tiene alguna posibilidad la vuelta hacia una producción y distribución de tipo local?

No; todos queremos tener de todo y tenerlo durante todo el año. Entre otras cosas, se ha perdido la cultura de saber cuál es el producto de temporada. El consumidor actual piensa que hay naranjas todo el año…

El consumidor quiere tener de todo pero no quiere ni oír hablar de la intervención de la química en el proceso alimentario. Todo es química, y sin embargo, el ciudadano aún percibe el término como sinónimo de antinatural…

Por si fuera poco, ahora, además de “no natural” existe la idea de que lo químico, contamina… El único modo de cambiar esta percepción es a través de la educación, que desde el colegio se explique qué es y como trabaja este sector.

Aunque, no es todo negativo; cuando dos personas se atraen se dice que tienen química entre ellas… ¿no?

Sector químico, la llave de la sostenibilidad

DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE
DOSSIER
ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE
Entrevista a Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo.

Ante la próxima revisión de la Directiva de Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero una vez expire el actual Protocolo de Kyoto, que establecerá un sistema de subasta para adquirir derechos de emisión y con el que el sector se ha manifestado en desacuerdo, les presentamos este reportaje sobre el aquí y ahora de las emisiones atmosféricas generadas por la industria. Nos hacemos eco de las inquietudes del sector químico, que teme perder competitividad con la nueva normativa; un sector, por otra parte, implicado hasta la médula en hacer de éste un mundo mejor. Seguridad, innovación y ecoeficiencia constituyen los pilares de las líneas de actuación de una industria comprometida con el futuro e imprescindible para dar respuesta a los retos de nuestro planeta. Conviene recordar que crecimiento sostenible no es crecer menos para conservar la naturaleza sino crecer más con menos recursos. Urge un cambio de paradigma. 
De qué hablamos cuando hablamos de contaminantes

La contaminación del aire es cualquier alteración de su composición natural, por la presencia en la atmósfera de compuestos que tienen efectos adversos sobre el ser humano y sus bienes materiales, así como también sobre los animales y las plantas.
El aire se contamina cuando se introducen sustancias distintas a su composición natural, o bien, cuando se modifican las cantidades de sus componentes naturales. La contaminación del aire puede ser producto de factores naturales como emisiones de gases y cenizas volcánicas, el humo de incendios no provocados, el polvo y el polen y esporas de plantas, hongos y bacterias. Sin embargo, la contaminación derivada de las actividades del ser humano, llamada contaminación antropogénica, es la que representa el riesgo más grave para la estabilidad de la biosfera en general.
Por lo que respecta a los gases de efecto invernadero, los más comunes son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, los hidrocarburos, los óxidos de azufre, el ozono y la materia particulada o aerosoles. Estos gases se generan en diferentes procesos, pero la principal fuente de emisión es la combustión. Existen otros contaminantes, en menor concentración en la atmósfera, cuyo efecto nocivo es mucho mayor, como los compuestos orgánicos volátiles, halógenos y sus derivados (CFCS, HFCS), compuestos de azufre y partículas metálicas, entre otros.
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DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

La industria química argumenta que el reparto de derechos de emisión perjudicará la economía

Sector químico, la llave de la sostenibilidad

Mónica Daluz 15/11/2008

Ante la próxima revisión de la Directiva de Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero una vez expire el actual Protocolo de Kyoto, que establecerá un sistema de subasta para adquirir derechos de emisión y con el que el sector se ha manifestado en desacuerdo, les presentamos este reportaje sobre el aquí y ahora de las emisiones atmosféricas generadas por la industria. Nos hacemos eco de las inquietudes del sector químico, que teme perder competitividad con la nueva normativa; un sector, por otra parte, implicado hasta la médula en hacer de éste un mundo mejor. Seguridad, innovación y ecoeficiencia constituyen los pilares de las líneas de actuación de una industria comprometida con el futuro e imprescindible para dar respuesta a los retos de nuestro planeta. Conviene recordar que crecimiento sostenible no es crecer menos para conservar la naturaleza sino crecer más con menos recursos. Urge un cambio de paradigma.

De qué hablamos cuando hablamos de contaminantes

La contaminación del aire es cualquier alteración de su composición natural, por la presencia en la atmósfera de compuestos que tienen efectos adversos sobre el ser humano y sus bienes materiales, así como también sobre los animales y las plantas.

El aire se contamina cuando se introducen sustancias distintas a su composición natural, o bien, cuando se modifican las cantidades de sus componentes naturales. La contaminación del aire puede ser producto de factores naturales como emisiones de gases y cenizas volcánicas, el humo de incendios no provocados, el polvo y el polen y esporas de plantas, hongos y bacterias. Sin embargo, la contaminación derivada de las actividades del ser humano, llamada contaminación antropogénica, es la que representa el riesgo más grave para la estabilidad de la biosfera en general.

Por lo que respecta a los gases de efecto invernadero, los más comunes son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, los hidrocarburos, los óxidos de azufre, el ozono y la materia particulada o aerosoles. Estos gases se generan en diferentes procesos, pero la principal fuente de emisión es la combustión. Existen otros contaminantes, en menor concentración en la atmósfera, cuyo efecto nocivo es mucho mayor, como los compuestos orgánicos volátiles, halógenos y sus derivados (CFCS, HFCS), compuestos de azufre y partículas metálicas, entre otros.

Cada uno de estos contaminantes tiene efectos diferentes en la atmósfera. Así, el dióxido de carbono es el responsable del 64 por ciento del efecto invernadero que está originando el calentamiento global del planeta; los CFCs, que causan el incremento del agujero de la capa de ozono y también contribuyen al cambio climático, mientras que los óxidos de azufre y nitrógeno cuando se combinan con el vapor de agua de la atmósfera originan las lluvias ácidas.

A pesar de que la variedad de procesos que tiene lugar en el sector químico hace que éste contribuya al aumento de la concentración de los contaminantes atmosféricos, “la contaminación atmosférica -puntualiza Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo- es un problema más amplio, que implica más fenómenos; el hecho indiscutible, tal como indica el último informe del IPCC, de que el cambio climático se está produciendo ya y de que sus efectos podrían ser mucho mayores si no se actúa de manera inmediata, ha motivado que reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera se haya convertido en una prioridad para la comunidad internacional.”

Así están las cosas

Pero, ¿cuál es actualmente el nivel de emisiones atmosféricas de la industria española y cuál el máximo fijado por la legislación vigente? Si nos centramos en las emisiones de gases de efecto invernadero, la Unión Europea, en el marco del protocolo de Kyoto, asumió la obligación de llegar a un recorte del 8 por ciento de la emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2012, y en el caso concreto de España, el compromiso es no superar en más de un 15 por ciento el nivel de emisiones de 1990. Lejos de este objetivo, y ya inmersos en el primer año de cumplimiento del protocolo, las emisiones han aumentado más de un 50 por ciento en nuestro país.

El último inventario español de gases de efecto invernadero publicado en 2007 indicaba que la contribución de los procesos industriales a las emisiones de GEI del estado español era de un 7,7 por ciento en 2005 llegando hasta casi 34.000 toneladas equivalentes de CO2.

Estas cifras muestran que es necesario que todos los sectores, no sólo el industrial, asuman su parte de responsabilidad en el cambio climático y emprendan medidas para reconducir la tendencia de incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr acercarnos al objetivo fijado para 2012.

Nanocelulosa...

Nanocelulosa. La combinación entre plástico y nanotecnología con fibras de madera permitirá satisfacer las demandas tecnológicas de reemplazar los materiales basados en el petróleo por otros renovables y más sostenibles. Se trata de un proyecto europeo en el que la Comisión Europea invertirá 6,5 millones de euros, y que tiene por objeto desarrollar materiales compuestos más sostenibles basados en fibras de madera.

… Y he aquí la química

Sí, es cierto, la industria química genera emisiones, pero no hay que perder de vista la aportación del sector químico en la reducción de las emisiones de otros sectores. El transporte es un foco de contaminación cada vez más importante sobre todo en entornos urbanos. Aunque en los gases de escape podemos encontrar diferentes contaminantes, el dióxido de carbono es uno de los que más preocupa en estos momentos debido a su contribución al calentamiento global. Asimismo, las calefacciones residenciales pueden contribuir con un 20 por ciento de las emisiones totales a la atmósfera en áreas urbanas. Tanto el transporte como la calefacción forman parte del llamado sector difuso que se estima que puede llegar a ser responsable de un 60 por ciento del total de emisiones españolas de gases de efecto invernadero. En este sentido, las innovaciones en el sector químico proporcionan soluciones que posibilitan minimizar el efecto invernadero de ambas actividades; en el caso del transporte, se han creado nuevos aditivos que mejoran el rendimiento de los combustibles, así como una variedad de polímeros que aligeran el peso de los vehículos en beneficio de su eficiencia (se atribuye a la mejora en los combustibles el factor principal de la disminución de las emisiones de SO2 en un 37,6 por ciento, en el periodo 1990-2004). A esto se añade la constante investigación en alternativas energéticas como el gas, la electricidad, los carburantes orgánicos o el hidrógeno. También a través de la introducción de los catalizadores en los motores de gasolina sin plomo, la química ha logrado disminuir las emisiones de óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono de los vehículos. Se calcula que, gracias a la química, los automóviles actuales generan la décima parte de la contaminación que emitían hace 50 años.

Por lo que respecta a las emisiones procedentes del uso de calefacción o refrigeración en los edificios, la industria química desarrolla aislantes térmicos que permiten reducir hasta el 80 por ciento del consumo energético.

Otro hito en reducción de emisiones atribuible a la industria química es el desarrollo de sustitutos de los CFCs, principales causantes de la desaparición de la capa de ozono. A este respecto, Naciones Unidas ha estimado que sin los sustitutos de los CFCs el 50 por ciento de la capa de ozono hubiera desaparecido para el año 2035.

La química ha dado también respuesta a la necesidad de reducción de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles, destructores de la capa de ozono, impuesta por la normativa europea, buscando alternativas a los disolventes: agua, pigmentos resistentes a la corrosión o ligantes y resinas compatibles con el agua.

Se trata de hallar “soluciones químicas para el cambio climático”, tal como reza el eslogan de la exposición celebrada en el marco del Salón Internacional de la Química en su edición 2008, que tuvo lugar en Barcelona entre los pasados días 20 al 24 de octubre. No en vano, el sector químico europeo se caracteriza por su constante capacidad de investigación e innovación, que da lugar a la fabricación de nuevos materiales y procesos, fundamentales para luchar contra los efectos del cambio climático.

Compostaje orgánico para comercio justo en México...

Compostaje orgánico para comercio justo en México. El proyecto, de la iniciativa CeroCO2, consiste en la reducción de las emisiones de metano gracias a la elaboración de compost orgánico a partir de residuos agrícolas y ganaderos.

Gasto de las empresas en protección ambiental. Emisiones al aire

Año 2006. Unidades: euros

Industrias extractivas 2.857.600

Industria manufacturera 164.354.195

Industria de la alimentación, bebidas y tabaco 8.155.789

Industria textil y de la confección 371.967

Industria del cuero y del calzado 155.989

Industria de la madera y del corcho 3.780.284

Industria del papel, edición, artes gráficas, etc. 4.838.630

Refino de petróleo y tratamiento de combustibles nucleares 8.769.201

Industria química 22.328.030

Industria de la transformación del caucho y materias plásticas 4.112.804

Industrias de otros productos minerales no metálicos 34.741.407

Metalurgia y fabricación de productos metálicos 62.564.730

Industria de la construcción de maquinaria y equipo mecánico 2.375.354

Industria de material y equipo eléctrico, electrónico y óptico 1.578.625

Fabricación de material de transporte 8.847.712

Industrias manufactureras diversas 1.733.673

Producción y distribución de energía eléctrica, etc. 74.483.416

Fuente: Instituto Nacional de Estadística

Volcados en la inversión

La industria española se está empleando a fondo para cumplir las exigencias del Protocolo de Kioto; los gastos en protección ambiental de la industria, según el Instituto Nacional de Estadística, aumentaron un 11 por ciento en 2006 respecto a 2005, siendo el sector químico uno de los más implicados. Las eléctricas, y concretamente las que operan en Cataluña, encarnan el perfil de empresa española que más invirtió durante el año 2006 en protección del medio ambiente. Este sector destinó a esta partida 269,7 millones de euros, un 78 por ciento por encima de su inversión proambiental en 2005. A las eléctricas les sigue la metalurgia, las industrias minerales no metálicas y la industria química; todas superaron los cien millones de euros destinados a invertir en nuevas instalaciones que disminuyan el impacto ambiental de su quehacer, sobre todo las emisiones contaminantes. Conviene señalar, sin embargo, que algunas industrias, al tiempo que multiplicaban esfuerzos para la reducción de sus emisiones (aumentaron sus presupuestos para este fin en casi un 40 por ciento), recortaban en temas como la gestión de aguas residuales o el impacto de ruidos y vibraciones.

Por comunidades, Cataluña fue la que más inversión consignó para este objetivo durante 2006: 228 millones de euros, una quinta parte del cómputo nacional. Le siguieron Galicia, con 131 millones invertidos, y Asturias, con 120 millones de euros.

En la balanza de gastos corrientes, las industrias afincadas en Cataluña gastaron en protección medioambiental 400 millones de euros, un 28 por ciento del total del Estado. Andalucía y la Comunidad Valenciana le sucedieron en este ranking.

Los últimos datos disponibles ponen de manifiesto que las empresas del sector químico destinan a la protección del medio ambiente el 20 por ciento del total de las inversiones de las empresas españolas. Por otra parte, el sector destina un 20 por ciento de sus inversiones a la seguridad en las industrias; la prevención y la protección se encuentran entre las principales preocupaciones del sector.

A través de la innovación de productos cotidianos, la industria química puede contribuir a lograr una sociedad sostenible con medidas sencillas y baratas de asumir. Según Feique, la innovación química puede reducir en un 50 por ciento el consumo energético de las viviendas. Las mismas fuentes indican que la industria química aglutina el 25 por ciento de todas las inversiones dedicadas a I+D+i del sector privado, y que uno de cada cinco investigadores pertenece al sector químico privado.

En pocas palabras

El dato

Según la Asociación Europea de Fabricantes de Aislamiento, cada tonelada de CO2 generada en la producción de aislantes, un desarrollo de la industria química, ahorra 200 toneladas de emisiones en las viviendas. La utilización generalizada de aislamientos estándar en Europa permitiría evitar la emisión de 370 millones de toneladas de CO2, prácticamente el 40 por ciento de los objetivos de reducción de la UE.

Geografía y urbanismo

Existen diversas condiciones que facilitan la contaminación atmosférica. Hay condiciones geográficas, como la altitud y los accidentes geográficos.

Pero también existen condiciones urbanísticas, como la distribución y cantidad de calles, industrias, jardines y parques. En ciudades cuyo crecimiento no ha sido planificado, las zonas industriales se rodean cada vez más de conjuntos residenciales o habitacionales; esto provoca un efecto de contaminación directa a las personas que residen en estos lugares.

Soluciones químicas

Las distintas técnicas y tratamientos químicos sirven para la regeneración de suelos contaminados o para el tratamiento de las aguas residuales. Para la protección de la biodiversidad biológica, que se ha visto afectada por la agricultura no planificada, la industria química desarrolló en su día, plásticos para invernadero, lo que permite atender la creciente demanda de alimentos sin tener que invadir nuevos espacios naturales.

Consecuencias de la contaminación del aire

En las personas, a nivel pulmonar puede provocar asma, enfisema, cáncer pulmonar o bronquitis; en la piel, manchas, cáncer, afecciones en las mucosas de la nariz, irritaciones en los ojos y conjuntivitis, además, agrava las afecciones cardiovasculares, entre otras enfermedades.

En los materiales, puede producir deterioro en aquellos que se utilizan en las construcciones y otras superficies. Éste es uno de los campos sobre los que la química está aportando exitosas soluciones.

En las plantas, altera el proceso de la fotosíntesis.

Entre los problemas ambientales producidos por la contaminación del aire se encuentran: el smog(*) de las grandes ciudades, los cambios de clima a escala global y regional, el efecto invernadero, la lluvia ácida y la disminución de la capa de ozono.

Aviones verdes

El equipo de investigación de Boeing en Madrid hizo volar hace algunos meses un aparato de dimensiones reducidas, con un conjunto de pilas de hidrógeno como fuente de energía. Y es que las grandes empresas del sector aeronáutico, en colaboración con empresas de ingeniería, química y un buen número de universidades, trabajan en el estudio de combustibles alternativos y mejora de diseños que aligeren los componentes de los fuselajes. En el desarrollo del “green aircraf” deberán cumplirse los siguientes requisitos: menos consumo energético, reducción de emisiones de CO2 y disminución del ruido

(*) El término ‘smog’, un anglicismo resultado de las palabras smoke (humo) y fog (niebla), comenzó a utilizarse a principios del siglo XX en Inglaterra para denominar una espesa niebla cargada de sustancias tóxicas como hollín y azufre, consecuencia de la contaminación atmosférica provocada por la combustión del carbón.

Éste es el Plan…

La Directiva de la Unión Europea sobre Comercio de Emisiones (2003/87/CE) establece que cada Estado miembro deberá elaborar un Plan Nacional de Asignación en el que se determinen la cantidad total de derechos a asignar durante un periodo y el procedimiento de asignación aplicado. Los periodos establecidos a fecha de hoy han sido: uno de duración de tres años que dio lugar al PNA I (2005-2007) y otro de cinco años por el que se aprobó el PNA II (2008-2012). Las actividades que deben cumplir con las obligaciones que impone la Directiva y que han de participar en el mercado de CO2 son: las instalaciones de combustión de potencia térmica superior a 20 MW, instalaciones de producción de energía eléctrica con potencia superior a 20 MW, refinerías, coquerías, cemento, cal, cerámica, vidrio, siderurgia, papel y cartón. De acuerdo con la Directiva 2003/87/CE, durante los dos primeros periodos de asignación de derechos de emisión (2005-7, por un lado, y 2008-12, por otro), un determinado porcentaje de derechos de emisión será asignado de forma gratuita entre las instalaciones que emiten CO2. En concreto, las instalaciones deben recibir gratuitamente al menos un 95 por ciento del total de los derechos asignados en el periodo 2005-2007 y un 90 por ciento en el periodo 2008-2012.

La decisión de entregar derechos de emisión a los generadores de forma gratuita durante los periodos 2005, 2007, 2008 y 2012 fue una decisión política sobre cómo distribuir entre productores y consumidores la renta que genera la asignación inicial de derechos de emisión. A partir del año 2013, los derechos de emisión podrán asignarse de acuerdo con otros métodos, como las subastas (de hecho la propuesta de nueva Directiva establece la subasta como única herramienta para el sector eléctrico).

Permiso para emitir

He aquí un resumen de las bases que caracterizan el Plan Nacional de Asignación de derechos de emisión para el periodo 2008-2012:

  • Los sectores afectados por la Directiva supusieron el 40% de las emisiones totales en el PNA I y alcanzan el 45% de las emisiones totales en el PNA II.
  • En el PNA II se reduce la asignación total de derechos en un 16,4% respecto del PNA I.
  • Se amplía la reserva para nuevos entrantes, pasando de un 1,84% en el PNA I, a un 4,3% en el PNA II (porcentaje de reserva sobre asignación).
  • Serán nuevos entrantes aquellos que lo soliciten y se correspondan con nuevas instalaciones y la ampliación de capacidad nominal de instalaciones ya existentes.
  • Se mantiene el criterio de mayor exigencia para el sector eléctrico por ser éste el que puede evolucionar más fácilmente y con menor coste hacia una producción con tecnologías limpias. Asimismo, es el sector menos expuesto al comercio internacional y, por lo tanto, tiene mayor posibilidad de internalizar el coste de reducir el CO2 en el precio final.
  • La posibilidad de cumplir con las obligaciones de reducción de emisiones a través de Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE) y de Unidades de Reducción de Emisiones (URE) se reduce, en el sector eléctrico, de un 70% a un 42%, y, en el resto de la industria, de un 20% a un 7,9% del total de las emisiones.
  • El monto de RCE y URE obtenidas deben ser utilizadas anualmente y no en cualquier momento del periodo 2008-2012, aunque la fracción no utilizada puede acumularse para periodos posteriores.

Derechos de emisiones y competitividad

Recientemente el sector químico ha manifestado su preocupación por las consecuencias que el sistema de subasta para la adquisición de derechos de emisión tendrá sobre la competitividad de la industria química europea, afirmando que “la futura directiva europea posicionará a las empresas del continente en clara desventaja respecto a las empresas ubicadas en otros países y que no deberán asumir coste alguno”.

Fuentes del sector advierten de que la nueva normativa puede degenerar en la deslocalización de las empresas químicas situadas en Europa hacia otros países donde no se aplique tal normativa, “perdiendo -sentencian- un sector que genera gran parte de la riqueza europea y gran cantidad de puestos de trabajo estables”. Otro extremo sobre el que se alerta hace referencia a los estándares ambientales, que son mejores y más exigentes en Europa. A esto se añade el hecho de que, en caso de trasladar las empresas europeas hacia países terceros, deberían transportarse los productos y bienes de vuelta a Europa, con la consiguiente emisión de gases contaminantes a consecuencia del transporte. Al respecto, el sector opina que “imponer tales cuotas impulsa el traslado de las empresas a otras áreas geográficas, pero ningún beneficio para el medio ambiente global”. Las manifestaciones de la industria química concluyen que “la medida de la Comisión Europea sería factible y justa siempre y cuando la mayoría de países se comprometiera a aplicar medidas similares, con lo que la protección del medio ambiente se haría de forma global y la competitividad de las empresas no se vería afectada”.

Queda claro que el gobierno tendrá que considerar que el impacto económico de la directiva se distribuye de forma asimétrica entre los seis sectores implicados. Sectores como el del cemento y, en menor medida, el eléctrico emiten un volumen relativamente alto de emisiones por cada euro de valor añadido que generan, mientras que la intensidad de las emisiones por euro de valor añadido es baja en sectores como el papel y vidrio y cerámica.

En cualquier caso, el plan de emisiones deberá ser particularmente cuidadoso con los sectores con una alta intensidad de emisiones -por este orden, cemento, electricidad y refino- que son los que más acusarán la puesta en marcha del mercado de emisiones.

Ante el complicado panorama, hace algunas semanas, la UE puso el freno a los objetivos de Kioto II; la presidencia francesa de turno de la UE ha propuesto elaborar una lista de los sectores que más pueden verse afectados por la deslocalización de fábricas a lugares con una legislación medioambiental más permisiva. El documento señala que “los sectores o subsectores expuestos al riesgo más elevado deberán poder disponer del 100 por ciento de derechos de emisión gratuitos”, y es la respuesta a las demandas de, entre otras, la industria pesada, siderúrgica, petroquímica, cementera, química y papelera, que han venido alertando del impacto que los planes europeos contra el cambio climático pueden tener en el terreno económico y sobre el empleo.

A partir de 2013 algunos sectores industriales debían empezar a pagar derechos por la emisión de CO2, algo que en la actualidad se concede de forma gratuita.

Instantánea de los bosques de Costa Rica...

Instantánea de los bosques de Costa Rica, país que se plantea la meta de lograr un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2021, a través de políticas de reforestación.

Abracadabra…

El CO2

 se ha convertido en una verdadera pesadilla para todos, ¿cómo librarnos de él? ¿se imaginan chasquear los dedos y, como por arte de magia hacerlo desaparecer? Nos costará más que un chasqueo, pero nuestro anhelo puede hacerse realidad si enviamos el CO2, literalmente, bajo tierra.

La Plataforma Tecnológica Española del CO2, que reúne a 70 entidades públicas y privadas, desde eléctricas como Endesa o Unión Fenosa hasta ministerios, pasando por centros de investigación y universidades, tiene en marcha 14 proyectos para fomentar las nuevas tecnologías para retener el CO2 en las chimeneas industriales. Dejar de expulsar aire a la atmósfera y enterrarlo bajo tierra es el atajo que se está buscando para reducir la emisión de gases que calientan el planeta. Con este propósito, la UE ha elaborado una propuesta de directiva que regulará las autorizaciones para el almacenamiento del CO2 bajo tierra en cada país. Y es que aunque Europa prevé sustituir un tercio de las térmicas de carbón en 10 años y sustituirlas por otras más limpias, el consumo de carbón aumenta en países como China, India y otras regiones emergentes. China posee el 25 por ciento de las reservas mundiales de carbón y la captura del CO2 se perfila como solución casi imprescindible. El Instituto Geológico y Minero Español analiza las formaciones geológicas más adecuadas para albergar el almacén subterráneo de CO2.

Las tecnologías de captura de CO2 van destinadas, en primer lugar, a las eléctricas, pero también pueden favorecer a todas las industrias afectadas por el comercio de derechos de emisión, como la química, la siderúrgica o la papelera. De hecho, las industrias gasista y petrolera ya tienen experiencia en la metodología de evaluación de la viabilidad real de los depósitos geológicos. La propuesta de directiva sobre almacenamiento de CO2 exige que las nuevas instalaciones de combustión reserven espacio para equipos de captura y compresión del CO2, y que evalúen si cuentan con almacenes de CO2 y redes de transporte -tuberías, barco, camión…-. La Plataforma Española del CO2 prevé que nuestro país disponga de los primeros centros de captura y almacenamiento en escala de demostración en 2015 y que las tecnologías con captura se expandan a partir de 2020.

Alternativas energéticas

Hoy por hoy, los modelos energéticos están diseñados en función del sistema económico más que partiendo de las necesidades de la población, además no toman en consideración el posible agotamiento de los recursos, sino su progresivo encarecimiento, y tampoco tienen en cuenta sus efectos secundarios sobre el medio ambiente. A esto se añaden las relaciones de dependencias regionales que de la situación se derivan.

La crisis del mercado petrolífero obliga a tomar un nuevo rumbo, a reinventar la trayectoria del desarrollo de la humanidad. Estamos asistiendo al renacimiento de la energía nuclear, cuyos desechos aún no se han logrado tratar con eficiencia. Las energías renovables, como la solar, la eólica, la mereomotriz, la geotérmica o la de biomasa, son difíciles de transportar y de almacenar, y su cantidad varía en función de agentes externos. La fusión nuclear es una de las grandes apuestas a nivel teórico pero las dificultades técnicas que comprende su implantación, la hacen, de momento, inviable, pues se necesitan temperaturas superiores a cien millones de grados para que se produzca la reacción de fusión; así como materiales que resistan las altas temperaturas y la radiación; lograr que la energía liberada sea mayor que la necesaria para calentar y mantener aislado el combustible, y finalmente, desarrollar dispositivos que capturen la energía generada y la conviertan en electricidad, de tal manera que de todo el proceso se obtenga un balance energético suficientemente positivo. Los biocombustibles tienen el inconveniente de que para incrementar significativamente su producción, habría que dedicar una gran cantidad de tierras fértiles a su cultivo, lo cual resulta incompatible con la hambruna y la desertización que asola nuestro planeta. Los experimentos con bioenegía, obtenida por mutaciones genéticas, por tanto no contaminante, se suceden en todos los puntos del planeta, pero aún estamos muy lejos de una implantación masiva. En materia de investigación al respecto encontramos algunos titulares curiosos: Hallan una bacteria que consume polución y genera electricidad; Producen hidrógeno a partir del girasol; Científicos ven el aceite de jojoba como alternativa al diesel; la NASA intenta crear combustible a base de una bacteria presente en los excrementos humanos; Como en Mad Max, usan heces de cerdo para generar energía; Investigadores españoles convierten paja en combustible; y podríamos seguir…

El hidrógeno también se perfila como una alternativa válida, por lo menos sobre el papel. Se trata de un combustible extraído del agua, recurso abundante en el planeta, y su combustión con el aire es limpia. Sus desventajas: Como no es un combustible primario se incurre en un gasto para su obtención que, además, se produce a partir de otros combustibles fósiles (según un informe del World Watch Institute, en la actualidad el 99 por ciento del hidrógeno que se produce en el mundo se obtiene mediante el consumo de petróleo o gas natural); requiere de sistemas de almacenamiento costosos y aún poco desarrollados; el elevado gasto de energía en su licuefacción, y el elevado precio del hidrógeno puro.

Sin embargo, ya existen en el mercado algunos teléfonos móviles con batería de hidrógeno y también hay autobuses en Madrid y Barcelona, que funcionan por este sistema.

Pero el modelo energético que hoy nos gobierna tiene otra particularidad: otorga el control de la energía global a un reducido número de empresas (que por regla general tienen, a su vez, intereses en otras áreas económicas) y éstas, además, están en permanente proceso de fusiones; de modo que el bienestar de buena parte de la humanidad depende de ellas. No cabe duda de que el modelo energético no es sólo determinante en materia medioambiental, sino también en seguridad y políticas internacionales y, además, en el ámbito social.

Jeremy Rifkin (autor de 14 libros sobre el impacto de la ciencia y la tecnología en la economía, en la sociedad y el medio ambiente) sostiene al respecto una interesante teoría según la cual, la adopción del hidrógeno como alternativa energética nos llevaría a la construcción de una sociedad más justa. El hidrógeno es prácticamente inagotable y se encuentra igualmente distribuido en el planeta lo cual garantizaría una gestión democrática; una economía fundamentada en el hidrógeno recompondría la organización mundial posibilitando una redistribución más equitativa del poder, en tanto que su producción podría tener lugar a partir de recursos domésticos, de forma económica y medioambientalmente aceptable. Rifkin describe una red de distribución de la energía en la que cada ciudadano podría convertirse en productor además de en consumidor de su propia energía; una red hecha a imagen y semejanza de la World Wide Web, en la que millones de usuarios finales conectarían sus pilas de combustible a Redes de Energía de Hidrógeno locales, regionales y nacionales, para compartir la energía.

C.K. Parlad, consultor en Desarrollo de la ONU se ha manifestado recientemente con una teoría similar, pero tomando como fuente de energía democratizadora, la proveniente del Sol.

¿Qué pasa con el Sur?

Sí, nuestra dependencia de los recursos fósiles es total, y las reservas se están agotando. China y la India despiertan y el sistema actual mundial de gestión de los recursos es insostenible. Ahí va un dato: según el informe anual de Worldwatch Institute, si el nivel de consumo de recursos y de emisiones contaminantes por habitante de China y la India fuese similar al actual en Estados Unidos, se necesitarían dos planetas Tierra sólo para mantener estas dos economías. Y es que crece por momentos la demanda de energía, alimentos y materias primas de 2.500 millones de chinos e hindúes, por lo que es de prever que se aproxima un profundo cambio en la geopolítica mundial y sin duda, nuestro modelo de crecimiento económico intensivo en recursos no será viable en el siglo XXI. Si el carbón fue la fuente de energía que propició la Revolución Industrial, y con ella un nuevo panorama económico, político y social, y el petróleo se erigió en dueño y señor del sistema en el siglo XX, una nueva fuente de energía está esperando en algún lugar liderar el cambio en la naturaleza de los mercados.

A la vista del compromiso que India y China asumieron hace algún tiempo para el desarrollo de una gran industria de energía eólica y solar, además de otros que desde 2004 se han venido produciendo, y teniendo en cuenta que China es ya el segundo país del mundo con mayores emisiones de dióxido de carbono, cabe la posibilidad de que ambos países lideren el cambio hacia un nuevo sistema económico y social mundial, si planifican su crecimiento sobre la base de una producción energética y una agricultura sostenibles. Tal vez, y ojalá, estos países nos den una lección de sabiduría y apuesten por acometer su desarrollo por la vía de la sostenibilidad, lo que supondría un salto cualitativo que les situaría por delante de las actuales potencias industriales.

Más ejemplos. Hace unas semanas se clausuró el cuarto congreso mundial de la naturaleza -celebrado en Barcelona-, que trató de sentar las bases para cimentar un capitalismo basado en los recursos naturales y que puso de manifiesto la necesidad de cuantificar el valor económico que aporta la naturaleza y los servicios de sus ecosistemas. Durante las jornadas Ecuador se mostró partidario de renunciar a la explotación de nuevos campos de petróleo en una zona de la selva ecuatoriana de gran valor natural a cambio de una compensación. Costa Rica, por su parte, se plantea la meta de lograr un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2021, a través de políticas de reforestación.

OPINIÓN

En clave de opinión: Instinto colectivo de supervivencia. Tierra, S. A.

Mónica Daluz 15/11/2008

Para el ciudadano de a pie la necesidad de reinventar el engranaje del mundo en que vivimos es, sencillamente, una evidencia.

El sistema productivo y de consumo no es viable a largo plazo: si extraemos recursos del planeta, los transformamos y los devolvemos de forma degradada a un ritmo superior al que los ciclos naturales son capaces de absorber se pueden generar efectos como el cambio climático, la contaminación del medio natural o la pérdida de biodiversidad.

La humanidad -o mejor dicho, una parte de ella-, sin duda, ha progresado, logrando alcanzar mayores cotas de bienestar y libertad, pero lo ha hecho sobre un modelo que ahora se manifiesta imperfecto y algo indica que tal vez haya llegado el momento de reinterpretar el concepto de progreso, cambiar el paradigma y apostar por el oro verde: el desarrollo sostenible.

La insostenibilidad medioambiental unida a la crisis financiera y económica, además de la insatisfacción, la impotencia y la indignación de que a estas alturas de la -supuesta- civilización nuestros congéneres sigan muriendo de hambre y de enfermedades que aquí hemos erradicado, hace pensar que el sistema se está desplomando. O esa es por lo menos, la percepción mayoritaria de la población a la vista de la ola de entusiasmo suscitada en todo el mundo en torno a los resultados de las elecciones presidenciales norteamericanas, en particular en torno al candidato Barak Obama, que parece ser el único político que se ha enterado de que hay que “parar máquinas” y revisar los mecanismos del sistema. Por eso su elección ha provocado una reacción de euforia colectiva que parece emanar del mismísimo instinto de supervivencia de nuestra especie, y su figura es percibida como la del líder que ha de guiar a la humanidad en el tránsito hacia ese nuevo mundo, aún por construir.

En los últimos meses los ciudadanos de medio mundo hemos observado atónitos la parálisis de los gobernantes; los políticos no toman la iniciativa de la acción, se muestran desorientados y parchean, todo lo más, colocando cataplasma aquí, compostura allá. En EEUU, la industria de la automoción ya tiene permiso para que sus financieras se acojan a la “operación rescate” porque han dejado de venderse coches, aunque no he oído que haya prioridad para “ecoautos”; se trata de que el sistema no se pare… Ya les dije: parche. En España todos quieren apuntarse a la “operación liquidez”, la automoción ya lo ha pedido. Pero ¿qué sectores está previsto que disfruten de esos fondos? No está previsto; se concederán sobre la marcha… ¿Lo ven?: parche.

Ahora que se ha puesto de manifiesto qué argumentos interesan, e incluso entusiasman a la población, ¿nacerá otro estilo de hacer política?, ¿o los políticos del Viejo Continente deslumbrados y calladamente contagiados de la sed de esperanza popular, se darán una mano de pintura y obamaplagiarán palabras y ademanes viniendo a vaciar aún más si cabe, de contenido su discurso?

No se pueden afrontar los retos que se nos vienen encima en clave política ni, mucho menos, ideológica, hay que poner a la ciencia y a la tecnología en el “centro de diseño”, para que tracen el plan de viabilidad de esta empresa que, verdaderamente, sí somos todos.

Eficiencia energética, optimización en el consumo de agua, reducción y valorización de residuos, movilidad sostenible, etc., se perfilan como nuevos valores refugio, pero para que coticen al alza debemos apostar por la ciencia, una ciencia “de código abierto” y de transferencia tecnológica y de conocimiento. La historia nos brinda la oportunidad de poner en marcha el nuevo paradigma. El reto: desarrollar una política de medio ambiente que inicie la transición hacia un nuevo sistema productivo combinando innovación, conservación y apertura de nuevos mercados para tecnologías verdes. En cualquier caso, es necesario un mundo unido, y digo un mundo, no un occidente unido para “protegernos” de chinos, rusos, indios…

A las nuevas generaciones del mundo rico, con escalas de valores y planteamientos vitales muy distintos a los de sus progenitores, que se saben y se sienten más libres e instruidas que cualquier otra generación del pasado, les azota en la conciencia la certeza de formar parte de esa sexta parte del planeta que consume el 80 por ciento de los recursos mundiales, y están asumiendo la responsabilidad. Además, la situación de conexión total con el mundo, advenida con la digitalización, enfatiza esa toma de conciencia generacional ante los desafíos sociales y medioambientales.

Es posible hallar soluciones eficaces y rentables como las actuales, pero más sostenibles y respetuosas con el hombre y su entorno.

Ante la gravedad de los desajustes ambientales y sociales queda claro que urge crear economías sostenibles, no sólo para asegurar el futuro estable y pacífico del planeta sino para asegurar su propia supervivencia. Un planeta sostenible es posible, pero el tiempo corre en nuestra contra. ¿Hallaremos el modo de satisfacer nuestras necesidades sin disminuir el potencial de las generaciones futuras de satisfacer las suyas? ¿Sabremos construir un nuevo mundo?, ¿un mundo sin fin? Porque, de lo contrario, ¿cuál habría sido el sentido de lo que hemos construido a lo largo de toda nuestra historia? Debemos crear un planeta sostenible para dar sentido a eso que ha movido a la humanidad: el progreso. Porque sin sostenibilidad no hay futuro y sin futuro, el progreso carece de todo sentido. ¿Podremos?

DOSSIER ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

“El PNA, en su primera fase, no ha logrado el objetivo de incentivar la reducción de emisiones”

Entrevista a Cecilia Foronda, responsable de CeroCO2, de la Fundación Ecología y Desarrollo

Mónica Daluz 15/11/2008

CeroCO2 es una iniciativa conjunta de la Fundación Ecología y Desarrollo y de la Fundación Natura, que pretende sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de iniciar una acción inmediata contra el calentamiento del planeta, ofreciendo herramientas para calcular, reducir y compensar las emisiones de CO2. Entre las entidades asociadas a la fundación, que ha sido financiada por el Ministerio de Medio Ambiente para el desarrollo de algunas de sus actividades, figuran la Junta de Andalucía, los ayuntamientos de Zaragoza y Barcelona, el Gobierno de Cantabria y el Centro de Recursos Ambientales de Navarra. Hablamos con la responsable del proyecto CeroCO2 sobre la situación de las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cuál es su opinión sobre la efectividad de los pactos del llamado Kioto II y del plan nacional de asignación de derechos de emisión? ¿Qué cambiaría usted?

El protocolo de Kioto fue un acuerdo de mínimos pero ha supuesto una punta de lanza en la lucha contra el cambio climático. Las arduas negociaciones que precedieron a la firma del protocolo muestran la dificultad para alcanzar compromisos globales. Hechos como que Estados Unidos, cuyas emisiones de GEI suponen un 22% del total y cuenta con las mayores reservas de carbón, no lo haya ratificado todavía, que Australia, el mayor exportador de carbono muestre, reticencias y que países emergentes con una economía basada en combustibles fósiles hayan quedado fuera del acuerdo ponen en duda la efectividad del acuerdo.

Los debates post-Kioto ya se han puesto en marcha y las soluciones para salvar las carencias del acuerdo anterior pasan por que los países en desarrollo como Brasil, China o Sudáfrica fijen un techo para sus emisiones, que los países industrializados apuesten de forma decidida por la I+D en tecnologías de mitigación y que estas se transfieran de forma eficiente a los países emergentes. El reto del nuevo acuerdo es conseguir un crecimiento económico desacoplado del aumento de la concentración de GEI en la atmósfera.

En cuanto al Plan Nacional de Asignación de derechos que surgió para articular el comercio europeo de emisiones en España y permitir el cumplimiento del compromiso español ratificado el Kioto, en su primera fase no ha logrado el objetivo de incentivar las reducciones de emisiones ya que el reparto de derechos superó las necesidades de las industrias por lo que los bajos precios del carbono han hecho que la compra de derechos fuese más rentable que la inversión en tecnologías de producción más limpia. La segunda fase del Plan Nacional de Asignación 2008-2012 ya ha sido aprobada y trata de subsanar estos errores.

Cecilia Foronda

Cecilia Foronda.

Démosle la vuelta al asunto y busquemos la solución en la fuente del problema: ¿Qué desarrollos puede llevar a cabo el sector químico para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero?

Las empresas del sector químico son en su mayoría intensivas en el consumo de combustibles fósiles dado que la mayor parte de los procesos requieren grandes cantidades de energía. La solución para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero pasa por un cambio de tecnologías que logren una mayor eficiencia energética de los procesos y permitan el uso de energías renovables.

Para bien o para mal, la atmósfera es “de una sola pieza”, así que las acciones deben tomarse a escala planetaria, pero ¿cuál es el papel de los países en vías de desarrollo? y ¿cuál es el nivel de emisiones de estos países?

La contribución de los países en vías de desarrollo al cambio climático no es comparable a la de los países industrializados. Por ejemplo, mientras que las emisiones per capita de un chino o un chileno son de 3,5 tCO2

/año las de un español son casi 3 veces mayores (9,59 tCO2

/año) y las de un estadounidense casi 6 veces más.

Aunque estas cifras dejan patente que la responsabilidad del cambio climático recae en los países industrializados, el espectacular crecimiento de economías emergente como la china hacen que estos países estén empezando a jugar un papel determinante en la lucha contra el calentamiento global.

Al hilo de la pregunta anterior, ¿qué derecho tenemos los países desarrollados a exigir a esos países que, aunque nosotros sí lo hicimos, ellos no exploten las fuentes de energía fósiles y frenen sus expectativas de bienestar (entendiendo el bienestar desde los parámetros que occidente los ha estado entendiendo… hasta ahora)?

Efectivamente, sería muy injusto. Precisamente para atajar este problema el Protocolo de Kioto estableció los Mecanismos de Desarrollo Limpio. Como su nombre indica estos mecanismos tienen como objetivo que los países industrializados transfieran recursos a los países en vías de desarrollo para facilitar la sustitución de los combustibles fósiles por tecnologías limpias. Sin esta financiación adicional el cambio no sería posible y los países en desarrollo utilizarían la fuente más barata a su alcance: los combustibles fósiles.

Los mecanismos de desarrollo limpio permiten a los países con compromisos de reducción cumplir una parte de los mismos compensando sus emisiones mediante la compra de las reducciones de carbono que generan proyectos de energías renovables, eficiencia energética, tratamiento de residuos y reforestación o deforestación evitada en países en vías de desarrollo. Estos proyectos no solo contribuyen a la mitigación del cambio climático sino que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de las comunidades donde se desarrollan al dotarles de nuevas actividades económicas.

Cambiemos de tercio y tomemos ahora el punto de vista del consumidor. ¿Cree que ante tanto “lavado verde” y el continuo bombardeo de publicidad “eco”, el consumidor se está insensibilizando?

Aunque es cierto que en ocasiones la publicidad verde puede ser engañosa o tan abrumadora que genere desconfianza, es cierto que los consumidores están cada vez más concienciados con el problema y demandan que las empresas tengan un comportamiento más respetuoso con el medio ambiente. Para facilitar a los consumidores discernir entre el trigo y la paja son necesarias iniciativas que de forma seria evalúen las políticas medioambientales de las empresas y proporciones información objetiva al consumidor más allá de la publicidad.

En la imagen, detalle de una pared medianera aislada con lana de roca Rockwool

En la imagen, detalle de una pared medianera aislada con lana de roca Rockwool.

¿Cómo cree que afectará la actual crisis económica a la sensibilidad medioambiental tanto en los gobiernos como en las empresas, y también en el consumidor? ¿Cree que el asunto pasará a un segundo plano?

Sin lugar a dudas cuando la economía se resiente el acto reflejo es que el medio ambiente pase a un segundo plano tanto para los gobiernos como para empresas y particulares. No obstante, por ejemplo en el caso de la lucha contra el cambio climático de no actuar ahora los costes futuros podrían ser mucho mayores. El informe Stern afirma que es necesaria una inversión equivalente al 1 por ciento del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión el mundo se expondría a una recesión que podría alcanzar el 20 por ciento del PIB global.

Para ir cerrando esta entrevista, y ante la proximidad de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos (*), quisiera saber su opinión sobre la repercusión que tendrán los resultados electorales sobre el aire que respiramos, en función de quién gane las elecciones, según las políticas medioambientales que ambos candidatos anuncian en sus programas.

Tanto McCain como Obama han abandonado la negación de Bush al cambio climático y en sus programas apuestan por adoptar medidas para luchar contra el calentamiento global. No obstante, el programa de Obama recoge propuestas medioambientales más sólidas, concretamente en materia de cambio climático, apuesta por establecer un sistema de venta de derechos emisión cuya recaudación se destinaría a invertir en energías renovables y eficiencia energética.

¿Cuál es, desde su punto de vista, el papel que debe representar el sector químico ante los retos medioambientales a que se enfrenta la humanidad?

El cambio climático es un problema global que requiere soluciones globales que impliquen a todos los sectores de la sociedad y a todos los países. El modelo de desarrollo actual basado en los combustibles fósiles resulta insostenible por lo que un cambio de paradigma es necesario para conseguir una economía baja en carbono. La industria química, por su representatividad y peso en la economía, puede actuar como motor de cambio siendo un ejemplo en la adopción de medidas para gestionar sus emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyan a cumplir con los compromisos de reducción adquiridos por el gobierno español.

Así mismo la presencia de la industria química en países en vías de desarrollo, donde las consecuencias del cambio climático se vivirán con mayor intensidad debido a su situación geográfica y a los menores recursos para hacerles frente, tiene que actuar como impulsor de medidas que permitan la transferencia de recursos y tecnología que contribuyan a la mitigación y adaptación al cambio climático en estos países. Esto redundará, por un lado en la mejora de las condiciones de vida en estos países y por otro, en la minimización de los riesgos que el cambio climático supone para las inversiones del sector químico en estos países.

Química transparente

polos químicos
DOSSIER
POLOS QUÍMICOS 
Entrevistas a Antón Valero, Presidente de la Asociación Empresarial Química de Asociación Química Empresarial de Tarragona, Luis Blanco, Secretario General de la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas, y Gerardo Rojas, Presidente de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas de AIQB.

La transparencia, además de ser una propiedad física de la materia es, según la define la Real Academia, algo que “es claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”. Y es que la química, por su particularidad de ser ciencia y sector industrial al mismo tiempo, mantiene con el ciudadano una ambivalente relación de amor-odio. Por un lado, todo es química a nuestro alrededor: basamos nuestro bienestar en rodearnos de productos que nos facilitan la vida y mejoran nuestra salud; por otro, como decía Einstein, es más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo.
El sector químico se ha propuesto derribar los juicios preconcebidos a base de hacerse transparente, de informar, explicar y acercar su quehacer a la sociedad. Hace más de 15 años que el sector se mueve en una cultura del compromiso voluntario de conducta responsable y de convivencia activa y colaborativa con sus respectivos entornos. Y entretanto se explica a sí misma, la industria química se enfrenta a retos que puede transformar en oportunidades si cuenta con el apoyo institucional necesario: afrontar una permanente innovación al tiempo que mantenerse competitiva en los mercados internacionales es la misión de la industria química para los próximos años. Mónica Daluz / pdf

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DOSSIER POLOS QUÍMICOS

Urge invertir en innovación para mantener la competitividad

Química transparente

Mónica Daluz 11/07/2008

La transparencia, además de ser una propiedad física de la materia es, según la define la Real Academia, algo que “es claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”. Y es que la química, por su particularidad de ser ciencia y sector industrial al mismo tiempo, mantiene con el ciudadano una ambivalente relación de amor-odio. Por un lado, todo es química a nuestro alrededor: basamos nuestro bienestar en rodearnos de productos que nos facilitan la vida y mejoran nuestra salud; por otro, como decía Einstein, es más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo.

El sector químico se ha propuesto derribar los juicios preconcebidos a base de hacerse transparente, de informar, explicar y acercar su quehacer a la sociedad. Hace más de 15 años que el sector se mueve en una cultura del compromiso voluntario de conducta responsable y de convivencia activa y colaborativa con sus respectivos entornos. Y entretanto se explica a sí misma, la industria química se enfrenta a retos que puede transformar en oportunidades si cuenta con el apoyo institucional necesario: afrontar una permanente innovación al tiempo que mantenerse competitiva en los mercados internaciones es la misión de la industria química para los próximos años.

En este reportaje encontrarán datos sobre la marcha del sector y algunas de las tendencias de futuro, y leerán también declaraciones y entrevistas a los responsables de los polos químicos más importantes del país. Podría escribir una entradilla al uso, un puzzle de afirmaciones que permitieran al lector conocer en cuatro líneas las cifras del mercado, pero permítanme, aunque sólo sea por esta vez, quedarme con una idea más ética que económica, y es que la voluntad de estos hombres, y del sector en su totalidad, por contribuir a crear a un mundo mejor, es real. El ciudadano no sabe, y convendría que lo supera, que estamos en buenas manos…

Fachada de Laboratorios Inteman, empresa asociada a Aveq, dedicada al diseño, elaboración y comercialización de productos biológicos y químicos...

Fachada de Laboratorios Inteman, empresa asociada a Aveq, dedicada al diseño, elaboración y comercialización de productos biológicos y químicos. Los responsables de la compañía nos explican que su filosofía se basa en la cultura de la ética y la excelencia y en “la contribución al desarrollo de la sociedad adquiriendo un compromiso activo con ésta”.

La industria química en cifras

Según la Federación Empresarial de la Industria Química Española, en 2007, el valor de producción de la industria química en nuestro país (valor de los productos químicos fabricados en España en un mismo año) alcanzó los 40.062 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 3,8 por ciento en relación a 2006. Respecto a su evolución histórica, el sector acumula un crecimiento del 38 por ciento desde 2000, constituyéndose en el país europeo con mayor crecimiento entre los grandes productores. Por comunidades autónomas, Cataluña (que genera la mayor producción, con un 46 por ciento del total), Madrid, Valencia, Andalucía y País Vasco, agrupan más del 75 por ciento del total de la producción química española. Dentro de la Unión Europea, España se ha situado como quinto productor europeo con el 7,5 por ciento, debido esencialmente a su buen comportamiento desde 2000.

En lo referente ventas, en 2007 la industria química alcanzó un volumen de facturación de 48.929 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,8 por ciento sobre los 47.138 millones registrados en 2006. Estas cifras representan el 10 por ciento del total de la cifra de negocios del conjunto de la industria española y sitúan al sector químico en cuarto lugar tras los sectores de alimentación, bebidas y tabaco (18 por ciento del total), metalurgia y productos metálicos (16 por ciento), y material de transporte (15 por ciento). Así pues, la industria química aporta casi el 10 por ciento del Producto Industrial Bruto español.

En cuanto a la estructura de las empresas, destaca el hecho de que el 92 por ciento de las empresas que operan en la industria química en España, tiene menos de 100 trabajadores en plantilla y el 55 por ciento del total de empresas son micropymes, con menos de 10 empleados. El pasado año el número de empresas se redujo un 1 por ciento con respecto a 2006.

En 2007, el consumo de sustancias químicas alcanzó los 48.622 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4,7 por ciento respecto a 2006. Este incremento supera en un punto al ritmo de crecimiento del valor de la producción. Respecto a 2000 se ha acumulado un crecimiento del consumo del 37 por ciento. Por otra parte, el consumo anual por habitante de sustancias químicas alcanzó en 2007 los 1.075 euros, un 165 por ciento más de lo que se consumía en 1980. A esta situación contribuye el hecho de que muchos sectores de la industria son consumidores del sector químico; los datos lo corroboran: más del 40 por ciento de la demanda de productos químicos en Europa proviene de otros sectores industriales, destacando el textil (6,3 por ciento) y la automoción (5,3 por ciento). Los productos de consumo absorben el 30 por ciento del total, mientras que el sector servicios, la agricultura y la construcción representan respectivamente el 16,4, el 6,4 y el 5,4 por ciento del total.

El comportamiento de la industria química en el exterior se mantiene positivo; más de la mitad de la producción española se dedica a la exportación. Las exportaciones en 2007 alcanzaron los 21.642 millones de euros, lo que supone un incremento del 9,3 por ciento respecto a 2006 y un crecimiento acumulado desde 2000, del 84 por ciento. Estos datos convierten al sector en el segundo mayor exportador de la economía, detrás de la automoción.

Distribución de la cifra de negocios industrial en España. Total en 2006 (millones de euros) y % del total. Fuente: Feique...

Distribución de la cifra de negocios industrial en España. Total en 2006 (millones de euros) y % del total. Fuente: Feique.

No todo es oro lo que reluce

La industria química es una de las más internacionales, competitivas y rentables de España y de Europa, y constituye el primer paso de la cadena de valor de diferentes sectores económicos, sin embargo, durante los últimos años, el sector ha experimentado un descenso de la participación relativa de la UE en la producción mundial y una pérdida progresiva de competitividad. Se trata de uno de los puntos flacos del sector en estos momentos; la competitividad se ve especialmente amenazada por el desarrollo de los países asiáticos, con materias primas más baratas, menores exigencias normativas y barreras comerciales activas. Ante el incremento de costes, la sobrecarga de las infraestructuras de transporte, el aumento de la presión legislativa y la excesiva burocracia, urge un marco estable y una política industrial que estimule la innovación, garantice el suministro y los precios de la energía, optimice las infraestructuras y servicios logísticos, mejore las políticas ambientales y genere condiciones favorables para consolidar y reestructurar la industria química.

Otros factores que juegan en contra de esta industria son la escasez de emprendedores y la disminución del número de estudiantes de carreras científicas. Además de la reducción de la inversión en I+D+i para el sector químico europeo, como consecuencia de la menor rentabilidad frente a otras regiones del mundo; vemos como la investigación está sufriendo una progresiva deslocalización. Los costes, los requisitos de seguridad y el tiempo necesarios para la introducción de nuevos productos en el mercado son altos en comparación con otros países. Así pues, para evitar la pérdida de cuota de merado es fundamental que el sector encuentre un equilibrio entre la investigación a largo plazo impulsada por el progreso tecnológico y la investigación a corto término demandada por el mercado.

En la imagen, detalle de las instalaciones de Sogecar, empresa asociada a Aveq, decicada al tratamiento y la gestión de residuos...

En la imagen, detalle de las instalaciones de Sogecar, empresa asociada a Aveq, decicada al tratamiento y la gestión de residuos.

La mejora de las infraestructuras es uno de los pilares del mantenimiento de la base tecnológica de obtención de procesos y productos más sostenibles y resulta, asimismo, esencial para evitar la deslocalización de la investigación, el desarrollo y la innovación. En este sentido, destaca el dato sobre financiación pública de los centros tecnológicos en España, que es del 40 por ciento, muy por debajo de la media europea. En Alemania, por ejemplo, el 67 por ciento de la financiación de estos centros es de origen público. Las fuentes del sector consultadas para la elaboración de este reportaje hacen especial hincapié en el hecho de que la inversión destinada a I+D+i es insuficiente y está por debajo de la que se dedica a otros sectores de la industria, y manifiestan su preocupación por esta circunstancia que, de mantenerse, acabará por socavar la competitividad del sector a corto plazo.

Esta cuestión irrita especialmente al sector que, después de ver cómo en las últimas décadas la industria química española ha generado una evolución hacia producciones de mayor valor añadido, teme ahora que el esfuerzo realizado se desaproveche si no se apuesta por sólidas inversiones en investigación. El camino hecho nos deja el siguiente panorama: si en 1977 la química Básica representaba el 61 por ciento del sector ahora representa el 40 por ciento, mientras que la química de la Salud ha pasado del 19 de 1977 al 26 por ciento de nuestros días, y la química para la Industria y el Consumo Final supone ya un 34 por ciento, frente al 20 de 1977.

Sí, hoy el balance es positivo, todas las cifras muestran el buen comportamiento del sector, pero para mantenerlo en el futuro no se están dando las condiciones necesarias en materia de inversión en innovación y desarrollo tecnológico. La inversión crece (en 2006 fue de 862 millones de euros, un 13 por ciento más que en 2005) pero, según fuentes representativas del sector, no lo suficiente.

Reach ¿Una oportunidad?

Aunque lo parezca, no ha sido la particular “guerra de los chefs” la que ha originado la puesta en marcha hace escasas semanas del Registro Europeo de Sustancias Químicas, que tras largos años de negociaciones fue firmado a finales de 2006. El Reach recogerá, evaluará y hará pública la información sobre las sustancias químicas que se fabrican o comercializan en la Unión Europea, y entró en funcionamiento el pasado día 1 de junio. El Reglamento obliga a la industria química europea a garantizar el uso seguro de las sustancias químicas, tanto en los ámbitos industriales como cuando están presentes en productos y artículos para usuarios profesionales y consumidores.

La información generada por los fabricantes o importadores de las sustancias químicas se debe trasmitir a lo largo de la cadena de suministro, indicando las medidas que garantizan el uso seguro para la salud y el medio ambiente. Se establecen además los correspondientes sistemas de control y de coordinación con otras normativas de protección laboral, de los consumidores y del medio ambiente.

Esta nueva normativa va a comportar, sin duda, un elevado coste para la industria europea, pues generar y procesar la información para una sola sustancia puede ascender en algunos casos a varios millones de euros. ¿Cómo compatibilizará la industria la exigencia de garantizar un elevado nivel de protección de la salud y el medio ambiente, con el aumento de su competitividad? El Observatorio del Convenio General de la Industria Química ha emitido un comunicado en el que Fia-UGT, FITEQA-CCOO y Feique han manifestado un punto de vista común sobre el Reglamento Reach, considerando que “los costes asociados a la aplicación del Reach no deben suponer un menoscabo de la competitividad de las empresas; en especial de aquellas que cuentan con menores recursos y una posición más delicada dentro del mercado, de manera más específica: las pequeñas y medianas empresas españolas. Una implementación eficaz del Reach deberá de ser aquella que garantice que a medio y largo plazo se mejora la innovación, el desarrollo de sustancias más seguras, la información, la gestión de los riesgos y la competitividad del conjunto de la industria química española.”

Las citadas organizaciones solicitan en el documento “que las administraciones competentes prevean, en sus planes de apoyo, las ayudas necesarias para informar, formar, motivar y favorecer a las pequeñas y medianas empresas y a sus trabajadores en el cumplimiento del Reach”.

Cumbre del sector

Se celebró en Punta Umbría, Huelva, el pasado 27 de mayo y tuvo como mensaje central la necesidad de garantizar que las empresas puedan competir en igualdad de condiciones con las de otros países, con legislaciones y requisitos menos exigentes. Durante el acto se dieron a conocer los trabajos y conclusiones del Observatorio Industrial del Sector Químico correspondientes a 2007. Este Observatorio tiene como misión institucionalizar de forma regular y permanente el diálogo entre las organizaciones sociales más representativas de la Industria Química española. Su principal objetivo es contribuir al desarrollo y competitividad del sector. Las organizaciones que lo componen consideran que este desarrollo industrial competitivo es la mejor herramienta para garantizar y mejorar las condiciones de vida y de trabajo en la industria química, y para consolidar el futuro de las empresas y sus empleados

La presentación corrió a cargo de Timoteo de la Fuente, Subdirector General de Análisis de Sectores y Medio Ambiente del Ministerio de Industria, al que siguieron los representantes de cada una de las organizaciones que participan en el Observatorio: Fernando Iturrieta, Presidente de Feique; Antonio Deusa, Secretario General de Fia-UGT; Joaquim González-Muntadas, Secretario General de FITEQA-CCOO y Emilio Pérez Picazo, Presidente de Fedit.

En su análisis de los objetivos y prioridades de la Industria Química y Básica estuvo muy presente el Reglamento Reach, reafirmándose en que los cambios derivados de la adaptación de las compañías a esta norma son una prioridad de gestión. Entre las propuestas presentadas destacaron las siguientes: Desarrollar y fomentar actividades formativas e informativas para que las empresas afectadas por el Reach conozcan las obligaciones y consecuencias derivadas del Reglamento; aumentar la vigilancia sobre el uso y tráfico de productos fitosanitarios ilegales que no cumplen los requisitos establecidos; optimizar las infraestructuras ferroviarias de uso general y la coordinación de la red española con la europea, como elemento básico para el transporte de mercancías; incentivar en los convenios colectivos la figura del Delegado de Medio Ambiente, e impulsar el cumplimiento de las medidas de prevención y gestión de los riesgos ambientales recomendadas en las Fichas de Datos de Seguridad y en los escenarios de exposición previstos en el Reach.

Responsabilidad sobradamente demostrada

La industria química es líder en protección del medio ambiente y uno de los sectores que más esfuerzos dedica a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, con la participación en el programa voluntario transnacional Compromiso de Progreso. Con respecto al Protocolo de Kioto, el sector ha conseguido una reducción del 18 por ciento durante el período 1999-2006, y las previsiones para el año 2012 apuntan hacia una reducción en el volumen de emisiones de la industria química de alrededor del 25 por ciento. Otro dato que corrobora el esfuerzo del sector por mejorar los procesos en materia medioambiental es el número de empresas con certificaciones ambientales; en este sentido el sector químico español se sitúa en quinto lugar en empresas con certificación ISO14001 y EMAS.

Por otra parte la industria química es también líder en instalaciones de cogeneración para la generación de vapor con casi un 20 por ciento del total de la potencia española, y demás está presente en la introducción en el mercado de biocombustibles y las baterías de alta densidad permitirán un mejor aprovechamiento, almacenamiento y transporte de energías renovables como la solar, la del hidrógeno o la biomasa.

La contribución a la sociedad y la aplicación de criterios de responsabilidad social corporativa constituyen también una línea de actuación casi obligada en el sector químico. Al respecto, Antón Valero, presidente de AEQT, nos cuenta que “la principal plataforma, desde 1991, ha sido el desarrollo proactivo de la cultura del compromiso voluntario de conducta responsable por la mejora continuada en la salud laboral, la seguridad, el medio ambiente, la vertebración y la comunicación con la sociedad. Para lograrlo, se han firmado convenios con administraciones públicas y organizaciones cívicas. Además, entre los objetivos de la Asociación figura explícitamente el compromiso con la contribución al desarrollo sostenible del territorio.”

Un grupo de estudiantes de Secundaria durante su visita a las instalaciones del polo químico de Huelva

Un grupo de estudiantes de Secundaria durante su visita a las instalaciones del polo químico de Huelva.

Aula de química

El sector químico en su apuesta por acercar la química a la sociedad y despertar vocaciones, está volcado en acciones dirigidas a los estudiantes. Un ejemplo lo encontramos en los acuerdos de la AEQT con la Consejería de Educación, uno de los cuales culminó el pasado año con la puesta en marcha del Aula de Química, un proyecto financiado por la AEQT y sobre el que su presidente, Antón Valero, afirma que es una muestra “de nuestro compromiso con el crecimiento sostenible del territorio, como modelo de colaboración voluntaria que ejercemos con las administraciones públicas, y que supone un sólido paso adelante en un ámbito, como es la educación, que es considera pieza clave en el futuro del sector”.

El Aula va dirigida a alumnos de 12 a 18 años, y es una actividad didáctica para que se introduzcan en el mundo de la química. El trabajo de campo se realiza en grupos y consiste en un día completo dedicado al estudio de la industria de este sector en el polo de Tarragona.

Además del trabajo que los estudiantes desarrollan en esta aula interactiva, el programa se puede complementar con una visita a una industria.

Anualmente pasan por el Campo de Aprendizaje alrededor de 30.000 escolares de las comarcas de Cataluña y se prevé de experimenten el Aula Química durante este primer curso unos 3.000 estudiantes.

Los objetivos del Aula son facilitar a los centros el descubrimiento y el estudio de un medio urbano en continuo cambio y desarrollo por medio de recursos y técnicas pedagógicas activas, y mostrar a los alumnos la importancia y la necesidad de las relaciones y la interdependencia de la ciudad con su territorio.

En el mismo sentido se manifiesta el secretario general de Aveq, Luis Blanco, quien nos explica que la “RSC es poco más que una denominación afortunada de una sistemática que la industria química llevaba muchos años cumpliendo. Ya lo apuntaba el propio nombre de ‘Compromiso de Progreso’ en su denominación original en inglés (Responsible Care) y la iniciativa data de 1989, nada menos. Casi desde su adopción en España, Aveq-Kimika ha trabajado intensamente en apoyar a las empresas hacia la consecución de los objetivos de Compromiso de Progreso… aunque esos objetivos casi se podrían resumir en uno sólo: que la industria sea un vecino y conciudadano apreciado y querido por la sociedad”.

El Grupo Ence, fabricante de celulosa, instalado en el polígono químico de Huelva celebra anualmente el Día Forestal Mundial...

El Grupo Ence, fabricante de celulosa, instalado en el polígono químico de Huelva celebra anualmente el Día Forestal Mundial, con esta iniciativa busca la sensibilización ambiental y la educación en valores. De las actividades realizadas durante la jornada, algunas de las preferidas por los más pequeños fueron el concurso de dibujo y el de fotografía. Se celebró el pasado 13 de marzo.

Para Gerardo Rojas, presidente de AIQB, “en el sector existe un segundo nivel de convivencia con el entorno, que va más allá de pagar a proveedores y empleados; desde la Asociación se llevan a cabo programas de actividades para el fomento de la cultura y el deporte, de ayuda a universidades, se colabora en trabajos de investigación, se organizan conferencias… Se invierte mucho dinero en ese tipo de actividades.”

Las asociaciones de los polos químicos están volcadas en esa misión de hacerse transparentes y mezclarse con la sociedad, de explicar que la química es parte de nosotros, que su actividad esta unida a nuestras vidas y a nuestro desarrollo y que las empresas del sector tienen una firme voluntad de mejora de la sociedad. Entre las actividades llevadas a cabo por las distintas agrupaciones cabe citar las realizadas por la AEQT, como la participación en la Semana de la Ciencia, la colaboración con distintos departamentos de la Generalitat, como Medio Ambiente o Educación, para la realización del Forum de Trabajos de Investigación y Créditos de Síntesis, con el Aula Química, o acuerdos con el Colegio de Periodistas a través de un convenio para formación, etc. Otras actividades llevadas a cabo por esta asociación nos las explica su presidente: “Dentro de nuestra participación en la sociedad -explica Valero- cabe mencionar acciones como la colaboración con la Cámara de Comercio, con la Autoridad Portuaria, nuestro apoyo al proyecto de Tarragona 2016 para que la ciudad pueda ser la capital cultural europea, la integración en el Parque Tecnológico o la adhesión a la plataforma europea FERRMED”.

OPINIÓN

“El polo petroquímico de Tarragona está muy bien posicionado para competir globalmente”

Entrevista a Antón Valero, Presidente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona

Mónica Daluz 11/07/2008

Antón Valero es Presidente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona, una entidad constituida en 1977 con el objetivo de representar al conjunto del sector químico, defender los intereses de las compañías asociadas, coordinar las acciones empresariales y, según apunta Valero, “hacer que los ciudadanos conozcan los usos y aplicaciones que tienen los productos que se fabrican con las materias primas que salen de sus empresas para comenzar a cambiar la percepción de la sociedad”.

Antón Valero, Presidente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona

Antón Valero, Presidente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona.

Vayamos directamente al grano, ¿por qué el polo de Tarragona es tan activo y exitoso; el primero del Estado? En fin, ¿qué tienen ustedes que no tengan los demás…?

El emplazamiento estratégico de Tarragona y su puerto, en el área del arco mediterráneo y el sur de Europa, es un factor importante, además del hecho de que el polígono de Tarragona es líder en producción de etileno en el sur de Europa y Mediterráneo y en producción global en todo el país. Esto obliga a un trabajo continuo para defender la competitividad, las inversiones, tener líneas abiertas de innovación, mantener políticas de responsabilidad social y ser eficientes en los procesos y criterios de sostenibilidad. El esfuerzo para mantenerse en esta posición es constante y continuado. Además, la Universidad y el Instituto Catalán de Investigación Química complementan muy bien el complejo, y lo que seguro no tienen otros es el entorno de una ciudad como Tarragona, Patrimonio Mundial.

¿Cuál ha sido la evolución de este polo petroquímico en los últimos años?

Los cambios son progresivos y responden justamente al proceso de adaptación constante a las innovaciones tecnológicas, que se incorporan para mejorar procesos, y a las demandas. El polo petroquímico de Tarragona está muy bien posicionado para competir globalmente, ya que exporta una gran parte de sus productos fuera de las fronteras nacionales. En cuanto a los recursos humanos, contamos en la ciudad con una escuela de Ingeniería Química, una Facultad de Química y centros de estudios de Formación Profesional de donde salen muy buenos técnicos.

Estamos pendientes de conocer el análisis y las previsiones de Feique para comprender las claves de la coyuntura económica y del sector que puedan ayudarnos a orientar mejor nuestra acción. El precio del crudo, el del dinero, las crisis hipotecarias, la contención de la demanda, etc. constituyen el preámbulo de un cambio de ciclo no sólo económico.

Al margen de las macrocifras socioeconómicas, no debe olvidarse también el valor añadido de toda la actividad que se enmarca en la Responsabilidad Social que realizan tanto las empresas afiliadas como la propia AEQT.

Desgraciadamente, el ciudadano suele asociar la palabra “química” a la desnaturalización, incluso a lo insalubre. ¿Qué cree que puede hacerse para desterrar ese recelo, esa visión negativa de la industria química?

No debe olvidarse que los estereotipos son muy difíciles de erradicar y cambiar. Un elemento que contribuye a esta percepción y a fijar esta imagen es el desconocimiento, y por ello trabajamos para cambiar estos sobre la base de la transparencia informativa. La experiencia nos indica que después de una visita a cualquiera de nuestras empresas, ver las instalaciones y la manera de trabajar, las personas varían la percepción que tiene de la industria y mejora sustancialmente su opinión al respecto. Y cada año son 10.000 las personas que visitan una química.

Como herramientas para lograrlo disponemos de un Aula Química, un Premio de Investigación en Química y un Forum de Trabajos para alumnos de secundaria, y la existencia de Paneles Públicos para interactuar con la sociedad.

Nuestro objetivo debe ser que los ciudadanos conozcan los usos y aplicaciones que tienen los productos que se fabrican con las materias primas que salen de nuestras empresas para comenzar a cambiar la percepción de la sociedad.

Tema importante, en el que existe una enorme sensibilidad en los últimos tiempos, es en la protección del medio ambiente; ¿cómo abordan ustedes tal sensibilidad y responsabilidad?

Ya desde 1992, en el marco del cumplimiento del Compromiso de Progreso, nuestra colaboración con la Generalitat permitió desplegar la Red de Vigilancia de Calidad Ambiental; en 1995, en colaboración con la Universidad, desarrollamos manuales de autodiagnóstico ambiental, que eran procedimientos de lo que más tarde fue la norma ISO 14.000.

Un ejemplo reciente lo constituye el Convenio Marco con el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat, para adaptar la legislación catalana a los parámetros más exigentes de las directivas europeas y mejorar constantemente en los vectores ambientales de agua, aire, residuos y suelos.

En el sector del comercio dicen que un buen servicio posventa ante una reclamación es uno de los elementos que más fideliza al cliente. En el caso de las industrias químicas, la gestión de las incidencias que tengan efectos sobre la población también constituye una cuestión clave ¿Cómo contemplan ustedes este asunto?

En primer lugar la prevención, ya desde el diseño tecnológico de las instalaciones, los procesos productivos, la formación de trabajadores y la información a la sociedad marcan la pauta.

Cuando se registran incidentes, existe un protocolo de comunicación con Protección Civil y la sociedad del entorno más directo, además de la información a los medios de comunicación con los que existe una relación directa y fluida. Finalmente, la información con los medios propios: a través del web, del boletín semanal de la Asociación, mediante reuniones con las Asociaciones de Vecinos, etc.

¿Está afectando la crisis generalizada a la marcha de la actividad de las industrias del polígono?

Estamos trabajando para que esto no se produzca. Lo que queremos es que el polígono petroquímico tenga identidad propia, para garantizar el futuro de Tarragona y creemos que este elemento puede ser la I+D. Incorporando la investigación como distintivo contribuiremos al desarrollo sostenible del territorio.

¿Cuáles son las líneas de actuación de la Asociación para los próximos años?

Las prioridades son las que siempre ha tenido la AEQT, asegurar la competitividad global del polo petroquímico contribuyendo al desarrollo sostenible del territorio. Potenciaremos las distintas comisiones de trabajo que hay en la AEQT y seguiremos interaccionando, como hasta ahora, con la sociedad.

OPINIÓN

“El incremento en la esperanza y calidad de vida en occidente es gracias a la química”

Entrevista a Luis Blanco, Secretario General de la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas

Mónica Daluz 11/07/2008

El ciudadano de a pie suele asociar la palabra “química” a la desnaturalización y a lo insalubre. Para paliar este efecto, Luis Blanco, Secretario General de la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas, propone “la transparencia activa”. “Hay que explicar de forma sencilla y accesible cómo se refleja en la vida diaria nuestro trabajo y cómo lo hacemos, sin quitar ni añadir una coma”, explica.

Luis Blanco, Secretario General de la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas

Luis Blanco, Secretario General de la Asociación Vizcaína de Empresas Químicas.

¿Cuáles son las claves de la buena marcha del polo de Vizcaya?

En primer lugar quizás convenga aclarar que la industria química en el País Vasco es mucho más que el polo del Puerto de Bilbao, que siendo importante, no es el único emplazamiento químico de nuestra comunidad.

Aunque, precisamente entre las empresas situadas alrededor del puerto contamos con empresas de tamaño considerable, el perfil de las empresas que forman la Asociación Vasca de Empresas Químicas (AVEQ-KIMIKA) es más bien de empresas medianas y pequeñas, de subsectores muy diversos y que cuentan con profesionales y técnicos muy preparados.

Esas tres características son las que le dan tanto dinamismo a la asociación: un número considerable de empresas con necesidad e interés en colaborar con otras empresas.

¿Cuál ha sido la evolución del sector químico vasco en los últimos años?

El País Vasco, y especialmente Vizcaya, ha sido una zona de industrialización muy temprana en la historia española.

Es posible afirmar que la moderna industria química española nació en Bilbao en 1872 con la fundación por parte de Alfred Nobel de la fábrica de dinamita de Galdacano. A partir de ahí, y asociada a los grandes sectores industriales clientes que se iban creando en el territorio, la industria química fue surgiendo de forma más o menos dispersa, por ejemplo, química auxiliar de la fundición en Vizcaya o auxiliar del sector papelero en Guipúzcoa.

Esa función auxiliar provoca que cada subsector evolucione parejo a sus empresas cliente. Toda la química asociada a la construcción ha marcado cifras récord hasta este último año y ahora habrá que seguir atentos a su evolución.

Los sectores petroquímico y de fabricación de primeras materias plásticas han sufrido los constantes incrementos de los precios de sus materias primas y las dificultades de repercutir dichas subidas en sus productos en sectores como automoción o electrodomésticos de línea blanca.

Y existe un riesgo general debido a la presión urbanística contra las instalaciones: plantas instaladas en fechas tan lejanas como 1914 o 1946, en la margen izquierda del Nervión por ejemplo, que con el devenir histórico han sido paulatinamente rodeadas por viviendas y que sufren una fuerte presión para abandonar sus ubicaciones.

Vamos con las cifras. ¿Puede comentar los datos más significativos en materia de inversión, producción y exportación que ha generado el sector químico vasco en su conjunto?

Estamos hablando de algo más de 17.000 trabajadores con una facturación en 2007 que alcanzó algo más de 10.000 millones de euros. Es el primer sector exportador de la Comunidad Autónoma Vasca con casi 3.000 millones de euros (un 17 por ciento de la exportación de toda la industria vasca) y unas compras en el exterior de unos 2.600 millones. Es el líder absoluto en el sector químico vasco en certificaciones medioambientales y en cifras de seguridad.

Sin embargo, las cifras de inversión en general, siendo bastante buenas, no han sido tan elevadas como las del conjunto de la industria vasca. El incremento de la inversión de toda la industria en el País Vasco ha sido muy elevado en los últimos 8 años, sin embargo, en el sector químico, esa evolución ha sido bastante más plana.

Y hay un factor especialmente preocupante: La inversión en I+D+i entre 2000 y 2005 del total de sectores de la industria vasca se ha incrementado en casi un 51 por ciento, alcanzando en 2006 algo más de 721 millones de euros. Sin embargo, en ese mismo período la evolución en nuestro sector ha sido de un incremento del 21,18 por ciento, pasando de ser el segundo sector de la industria vasca en este ámbito (tras el sector de material de transporte) a rezagarse en quinto lugar.

Entremos ahora en la “trastienda” de esas cifras, en el valor añadido de los productos que se fabrican y del peso que tiene la investigación el desarrollo y la innovación como sostén y como motor de la salud del sector químico del País Vasco. ¿Puede analizar este extremo?

Las cifras de valor añadido, casi 1.700 millones de euros en 2007, son considerables, pues aunque hay todavía en el sector empresas de productos básicos con escasos márgenes, cada vez hay empresas de productos muy especializados y elevado valor añadido.

En este aspecto, es significativa la constante evolución al alza del ratio de ‘valor añadido por empleado’, pues a esa especialización en los productos se unen inversiones en automatización de procesos, incluso en sectores básicos, que permiten una positiva evolución de los costes.

Desgraciadamente, el ciudadano suele asociar la palabra química a la desnaturalización, incluso a lo insalubre ¿qué cree que puede hacerse para desterrar ese recelo, esa visión negativa de la industria química?

Esta cuestión es para mí casi una obsesión personal. Debido a mi formación jurídica, al iniciar mi carrera profesional en el sector, los técnicos me fueron descubriendo cuestiones fundamentales que los ciudadanos “de a pie” no nos planteamos.

Cuando en algún foro afirmo con rotundidad que el incremento en la esperanza y calidad de vida en el mundo occidental es gracias a la química, una gran parte del auditorio me mira con extrañeza, pero una vez que lo explicas, hablas del tratamiento del agua, del incremento de las cosechas gracias a los fertilizantes y los plaguicidas, hablas de la conservación de los alimentos y la refrigeración, cuando explicas todos esos pequeños milagros todo el mundo, al menos, reflexiona sobre ellos.

Ese es el gran reto social de la química explicar de forma sencilla que sin ella nuestra vida sería inmensamente más corta y mucho más penosa.

¿Cree que las empresas químicas se ven obligadas a estar en permanente lavado de imagen para contrarrestar esa percepción? Si nos fijamos en los spots de televisión, en ellos se apela a lo emocional, al bienestar, a la salud…., buscando ofrecer una imagen muy endulzada. ¿Cómo valora esta tendencia del “marketing químico”?

La industria química como tal tiene un grave problema de “marketing” y es la gran distancia que hay desde sus productos hasta los consumidores finales. No necesita de publicidad en medios de masas para su labor comercial.

Yo creo que la solución no está tanto en la publicidad, ni si quiera en la información mediante artículos divulgativos (aunque éstos nunca vienen mal) yo creo que es una cuestión de transparencia activa, es decir, explicar de forma sencilla y accesible cómo se refleja en la vida diaria nuestro trabajo y cómo lo hacemos, sin quitar ni añadir una coma.

Para esa labor creo que una herramienta esencial es Compromiso de Progreso, pues da una sistemática de comunicación muy positiva y que favorece el avance constante.

¿Cómo abordan ustedes la cuestión de la responsabilidad medioambiental?

Cuando comencé mi labor de dirección en Aveq-Kimika allá por 1997, planteé, como primer proyecto que debíamos abordar, la realización de actividades encaminadas a la concienciación medioambiental. La Junta me contestó que esas actividades no eran ya necesarias, ya estaban hechas, y tenían razón.

A partir de ahí las empresas necesitan herramientas y seguridad jurídica. Y los avances son constantes y evidentes.

¿Cómo contemplan la gestión de los posibles incidentes en sus plantas?

La Asociación tiene un área de trabajo específica, denominada “Comunicación”, cuya labor definimos como “cumplimentar el derecho a conocer que tienen las comunidades y vecinos que rodean nuestras plantas”. Ése es el trabajo al que dedicamos más tiempo.

¿Qué cree que deberían hacer otras comunidades o ciudades españolas para revitalizar su industria química?

La industria, no sólo la química, necesita de unas determinadas condiciones que deben favorecer las autoridades públicas, es lo que nosotros llamamos dar las condiciones para crear un “país competitivo”. Pero entre ellas yo destacaría el contar con un urbanismo adecuado. Con accesos a infraestructuras de transporte y con la seguridad de que las distancias de seguridad serán respetadas.

¿Está afectando la crisis generalizada a la marcha de la actividad de las industrias del sector?

Sobre todo por la incertidumbre. Estamos muy atentos a la evolución de las cifras. El primer trimestre del año no ha sido malo pero habrá que seguir atentos.

Para finalizar, ¿puede explicarnos cuáles son las líneas de actuación de la Asociación para los próximos años?

Seguiremos en la misma línea que hasta ahora. Seguimos pensando que la mejor ayuda que podemos prestar a las empresas es ahorrarles tiempo en su trabajo. Para eso están diseñados todos nuestros servicios

En clave humana

¿Cuál diría que ha sido su “toque personal”, su aportación desde que asumió la dirección de la Asociación?

Quizás aportar una visión jurídica a los problemas de la industria que, en muchas ocasiones, derivan de la constante necesidad de adaptarse a los continuos cambios en la normativa.

¿Qué es lo más importante que le aporta su tarea en la dirección de la Asociación?

En una ocasión un pequeño empresario, con 12 trabajadores de plantilla, me dijo que estaba pensando en dejarlo porque la sistemática de la gestión de la normativa era demasiado compleja para una empresa tan pequeña.

Se apuntó a Aveq-Kimika y hoy tiene más de 30 trabajadores y ha abierto dos delegaciones en otras comunidades autónomas.

Su agradecimiento y su confianza es para mí una enorme satisfacción.

¿Qué es lo que más le gusta de su día a día al frente de la Asociación?

Ayudar a pequeñas empresas a seguir creando riqueza y empleo en excelentes condiciones ambientales y de seguridad.

¿Y lo que menos?

La sensación de que la sociedad y algunas autoridades no quieren a la industria. No aprecian la riqueza que aporta, la calidad del empleo, las ventajas que supone para una comunidad, y prefieren un centro comercial, que además es mucho peor para el medio ambiente pues sólo se puede acceder a él en coche…

¿Qué le gusta hacer en su tiempo de ocio?

El poco tiempo que me queda intento dedicarlo a estar con mi familia, a cosas tan sencillas como ir a la compra.

Hobbies, a los que no dedico demasiado tiempo la verdad, como la lectura, escribir, sobre todo cuentos, la informática, planificar y programar aplicaciones en el ordenador en Windows… pero cada vez menos.

Dígame cuál es su mayor virtud

Creo que tengo una gran capacidad empática, de ponerme en el lugar del otro.

¿Y su mayor defecto?

Mi familia diría que demasiado tiempo dedicado al trabajo… y seguramente tienen razón.

Un deseo…

El Desarrollo Sostenible. Que seamos capaces de asegurar nuestras propias necesidades y compatibilizarlas con que las generaciones futuras hagan lo mismo, teniendo una especial atención con los más desfavorecidos.

ACTUALIDAD

Entrevista a Gerardo Rojas, Presidente de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas de Huelva AIQB

El 10% del empleo directo e indirecto de la provincia de Huelva lo genera la industria química

Mónica Daluz 11/07/2008

Gerardo Rojas, Presidente de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas de Huelva AIQB asegura que las industrias del sector químico tienen una gran estabilidad, en momentos de grandes crisis y vaivenes. “La química siempre mantiene su perfil y un comportamiento positivo. Son industrias que no producen grandes márgenes pero que tienen una larga vida y son sumamente competitivas tecnológicamente”, afirma Rojas.

Gerardo Rojas, Presidente de AIQB

Gerardo Rojas, Presidente de AIQB.

Hábleme de la evolución de este polo químico en los últimos años, del valor añadido de los productos que se fabrican en la actualidad y del peso que tiene la investigación, el desarrollo y la innovación como sostén y como motor de la salud del polígono químico de Huelva.

Todas las industrias ubicadas en el polo pertenecen a grupos que tienen su central en otros países o bien en otras comunidades y es allí donde se encuentran los centros de I+D que dan lugar a grandes cambios tecnológicos, aunque en las fábricas se llevan a cabo trabajos de investigación en colaboración con universidades. Lo que sí ocurre es que los desarrollos llevados a cabo por los centros de origen se incorporan a las industrias del polo, sobre todo en tema de automatizaciones, en aplicaciones y en la minimización de impactos ambientales.

Por las características del sector químico, estas industrias tienen una gran estabilidad, en momentos de grandes crisis y vaivenes, la química siempre mantiene su perfil y un comportamiento positivo; son industrias que no producen grandes márgenes pero que tienen una larga vida y son sumamente competitivas tecnológicamente. En este sentido, plantas químicas que fueron instaladas en los 80 hoy mantienen producciones similares en cuanto a tipo de producto. Las empresas que forman parte de este polo se dedican a la producción de química básica, es decir, la primera generación de productos químicos, que después serán aplicados a productos intermedios o a la química fina que fabrica productos de uso directo, básicamente farmacia y cosmética.

Tenemos otras industrias incluidas, por una cuestión de clasificación legal, en epígrafes como metalurgia, pasta de papel o refino de petróleo. Pero, en realidad es química básica, que es la producción más significativa en el conjunto del polo. En los últimos años hemos experimentado un gran crecimiento en energía (para venderla a través de la red), y hoy ésta ocupa un porcentaje significativo de la producción del polo.

Por otro lado, y como dato que ilustra la importancia del sector en nuestra provincia, en la actualidad, el 10 por ciento del empleo de la provincia de Huelva, tanto el directo, como el indirecto, así como el inducido, lo genera la industria química.

Desgraciadamente, el ciudadano suele asociar la palabra química a la desnaturalización, incluso a lo insalubre ¿qué cree que puede hacerse para desterrar ese recelo, esa visión negativa de la industria química?

Con la industria química al ciudadano le ocurre algo parecido a lo que le ocurre con la aviación. La aviación es una actividad humana que el ciudadano considera arriesgada, hay gente que incluso se niega a viajar en avión… La percepción que se tiene es la del accidente. Se trata de una cuestión emocional, el miedo es una emoción no racional; entretanto, la estadística demuestra que la forma más segura de viajar es el avión… La industria química no se puede permitir el lujo de perder el control de sus procesos y hoy, estadísticamente, una industria química es más segura que estar en casa. El nivel de protección, los protocolos, la formación del personal y la disciplina, son tales que hacen de ella una de las actividades más seguras. Por supuesto, siempre hay un riesgo.

¿Cree que las empresas químicas se ven obligadas a estar en permanente lavado de imagen para contrarrestar esa percepción?

Si la pregunta es si la industria contamina, la respuesta es sí. Tiene un volumen importante de agentes contaminantes, pero lo que hay que observar es que estén perfectamente regulados y que sean los permitidos. La normativa vigente considera admisible un grado de contaminación por parte del sector químico como contraprestación a lo que de él obtenemos.

En clave humana

¿Cuál diría que ha sido su “toque personal”, su aportación, desde que asumió la presidencia de la Asociación?

Introducir el debate; preguntar y escuchar. Pronunciarme con un enfoque didáctico, que tal vez aburra…, pero pretendo ser un presidente didáctico, que se me pueda cuestionar, soy poco protocolario en mis relaciones con el entorno.

¿Qué es lo más importante que le aporta su tarea en la presidencia de la Asociación?

He organizado mi vida en esta última fase en torno a la voluntad de poner un crisol de experiencias, una amalgama variopinta de conocimientos y vivencias al servicio de la comunidad. Es una tarea amena, que me permite relacionarme, que tiene un toque de humanismo… También es tremendamente estresante, pero me divierte.

¿Qué es lo que menos le gusta de su día a día al frente de la Asociación?

Los dogmas y sectarismos, la gente que tiene boca y no oreja…

¿Qué le gusta hacer en su tiempo de ocio?

Mis dos aficiones, que practico cuando tengo tiempo…, la música, la guitarra concretamente, y el ciclismo.

Dígame cuál es su mayor virtud

Ser un “todoterreno”

¿ Y su mayor defecto?

Me entusiasmo pronto y en exceso, sin pararme, en ocasiones, a valorar y reflexionar.

Un deseo…

Que la gente pierda el miedo a preguntar para crear sus propios juicios sobre las cosas, que desaparezca la cultura del eslogan. Esta sociedad es víctima del eslogan y hay que fomentar el ejercicio de la crítica racional. El ciudadano debe elaborar su propia opinión.

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Mónica Daluz
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