
ESPECIAL HOMBRE ANÁLISIS DEL SECTOR
Nos encontramos ante un mercado maduro que necesita cambiar los hábitos del consumidor; el sector en pleno dirige sus estrategias comerciales sobre el público más joven, que será el gran consumidor del mañana. Que compren más es el objetivo. La mujer exigió innovaciones para sus prendas íntimas. Al hombre se le ponen en bandeja modelos a la última para atraer su atención.
Todavía hay muchos hombres que deciden deshacerse de sus calzoncillos cuando éstos, literalmente, se caen de viejos…
La mayoría no sabe que existen infinidad de opciones a lo que se ponen todas las mañanas y no se plantean que, como el resto de la ropa, las prendas íntimas pensadas para él, también han evolucionado, y mucho. Un ritmo de vida acelerado, falta de costumbre, canales poco apropiados… El caso es que una buena parte de la población masculina sigue consumiendo líneas clásicas y sólo compra para renovar. En fin, que el hombre todavía no ha entrado en la compra por placer. Pero la tendencia se está invirtiendo. Veamos cómo.
Fue a principios de la década de los 90 el momento en el que se produce el punto de inflexión en la historia de la prenda íntima masculina, con la entrada en escena de los elastómeros. Al contrario de lo ocurrido con las féminas, que, en su día, demandaron más confort y adaptabilidad, con los hombres ha sido la continua introducción de productos innovadores lo que ha provocado su interés. El salto cualitativo de este mercado tuvo lugar con la introducción de las microfibras en 1998.
Hoy, todavía es el algodón con elastómero el que se lleva aproximadamente el 80% del consumo, frente a las microfibras, con un 20%. Sin embargo, la apuesta de las firmas fabricantes revela que la evolución de este mercado sigue pasando por la evolución de los tejidos, que gracias a las microfibras ha dado origen a productos de gran elasticidad, durabilidad y confort. Mónica Daluz / pdf
