Hay para todos los gustos. Hombres jóvenes, más allá de la adolescencia, que todavía se dejan vestir por sus mamás por lo que respecta a sus prendas íntimas. Otros prefieren ver y coger, así que les viene de perlas aprovechar el día de la compra semanal en la gran superficie; los más presumidos compran ellos mismos en el comercio especializado; una buena parte va a los grandes almacenes y se compra el traje, la corbata y los calzoncillos; y otros, más de los que se dice, dejan el tema en manos de su media naranja…
Las firmas fabricantes de moda íntima masculina a las que hemos acudido, en forma de encuesta y de entrevista, son rotundas en su valoración: no hay duda, es la mujer la que sigue comprando la ropa interior del hombre.
El hombre se siente más cómodo comprando sus prendas interiores en la gran superficie donde, digamos que “se encuentra con la prenda” y decide la compra en el momento, no tanto por un incontrolado impulso provocado por el artículo en sí, sino porque aprovecha la ocasión para renovar sus prendas.
Los grandes almacenes son el canal preferido por el hombre que compra para sí, que valora el diseño y los tejidos de última tecnología, y adquiere prendas de mayor precio, enmarcadas generalmente en un único acto de compra que suele incluir prendas de exterior.
Ello le predispone a entrar en la cadena de corsetería -si en un futuro se ofreciera moda masculina- donde la amplitud del local y el ambiente de modernidad desinhiben al hombre.
¿CÓMO HACER ENTRAR AL HOMBRE EN LA CORSETERÍA A COMPRAR SUS PRENDAS ÍNTIMAS?
La corsetería no es una tienda pensada para él; sí existen comercios especializados en moda interior masculina -por supuesto, con otro nombre-, conceptualmente diseñados para atender las necesidades y preferencias del hombre, éste no tendría ningún reparo en entrar, mirar, tocar, preguntar y, claro está, comprar.
El detallista declara con contundencia su confianza en el crecimiento del sector, pero ¿qué hace para aprovechar esa oportunidad al parecer tan evidente? ¿adquirir más producto de íntimo hombre en su tienda de siempre? Debe explotar las posibilidades del escaparate, clarificar en él que la suya es también una tienda para hombre; los “corners” en el interior de la tienda sólo sirven cuando el hombre ya está dentro y de lo que se trata es de conseguir que entre. Que el cliente entre en la tienda es lo más difícil; venderle el producto debería ser la tarea fácil. Mónica Daluz / pdf

