El mercado ha crecido y se ha revalorizado el producto, aunque, en general, se observa el futuro con escepticismo.
Nuestros entrevistados opinan que las líneas de precio bajo son muy similares entre ellas, de modo que la manera de revitalizar el mercado consiste en hacer algo diferente: nuevas líneas para nuevos usos, y ello pasa por educar al público en un nuevo concepto de vida y moda en el hogar.
Nos encontramos ante un entorno cambiante, con muchas incertidumbres con respecto al futuro: las preferencias del consumidor o los movimientos de la distribución son algunos de los temas que están sobre el tapete.
Los expertos aseguran que el precio vuelve a ser un factor fundamental y que, en pijamería, la barrera psicológica se sitúa en las 7.000 pesetas; por encima de ese precio resulta muy difícil vender sin una buena argumentación y orientación del detallista.
EL PODER DEL DETALLISTA
El éxito de la nueva pijamería está de nuevo en sus manos. Los fabricantes aseguran que para introducir el concepto de ropa para estar en casa es imprescindible la colaboración del detallista que es quien puede argumentar el valor diferencial de los productos.
En este sentido, la reconversión total del punto de venta resulta prioritaria, así como el factor “formación” tanto en producto como en técnicas de venta, y demás elementos que atañen a la sensibilidad y percepción tanto de las tendencias de la moda como de la transformación de los comportamientos sociales.
EL NUEVO HOMEWEAR
Hay quien lo llama “intimidad para el hogar”. Es el nuevo homewear. El estilo deportivo, con bolsillos, gomas y cuerdas se ha transformado y, hoy, las propuestas se deslizan por otros derroteros. La dulzura de los tejidos deviene básica pero, sobre todo, ha sido el diseño lo que más ha evolucionado, acercándose al pijama y alejándose del chándal. Mónica Daluz / pdf

