
CUIDARSE
Entrevistas Dra. Alicia Bernad, ginecóloga; Dr. Javier de Benito, director del Centro de Cirugía Plástica Javier de Benito, Centro Médico Teknon; Andrés Sardà, diseñador de moda íntima, y Judith Mascó, modelo.
Atrás quedó la época de la mujer andrógina; las curvas vuelven y con ellas el protagonismo del pecho. Es uno de los elementos más importantes de la belleza de la mujer, símbolo de su feminidad y emblema de la maternidad. Aunque a lo largo de la historia y en función de las diversas culturas, el ideal de pecho ha pasado por todas las etapas, hoy, en nuestra sociedad, una alteración en su forma o tamaño puede ocasionar más de un complejo y tener graves repercusiones psicológicas.
Hoy, la mujer sigue dándose a los demás, sobre todo a los suyos, pero lleva a cabo su entrega de un modo más sano, psicológicamente, y más placentero porque ha aprendido a dar sin renunciar a sí misma.
Antaño, en nuestro país, los problemas de la mujer se centraban en la administración de los escasos ingresos familiares, la crianza de los hijos, hijos que venían sin siquiera haberlo decidido, y el cuidado de los mayores, tareas que le venían impuestas por la fuerza de la inercia y el despotismo de la tradición. A ello se unía la falta de cultura, con mitos infundados en cuanto a nutrición, sexo, cuidados durante el embarazo, etc.
Todo ello en un marco político-social que reforzaba las actitudes mártires; sacrificios, renuncias y abstinencias eran pilares de la sociedad. De modo que cuando las mujeres comenzaron a preocuparse por su belleza y su salud, no pudieron sino sentirse egoístas. Nadie les enseñó a quererse ni a cuidarse, siendo la baja autoestima un sentimiento habitual en muchas mujeres, y causa de numerosos cuadros depresivos.
Otras, las más afortunadas o las más luchadoras, se movían en ambientes universitarios y se rebelaban contra todo un sistema que había “raptado” las vidas de miles de mujeres que no eran dueñas de sí mismas sin ser siquiera conscientes de ello. Ellas, que sabían un poco más acerca de cómo era la vida al otro lado de los Pirineos e incluso, al otro lado del océano, fueron las primeras en tomar la píldora, en liberalizar sus relaciones sexuales, en ponerse los vaqueros y en quitarse el sostén; en definitiva en tomar las riendas de sus vidas. Mónica Daluz / pdf
