Editorial. De la contradicción a la locura…

Editorial. De la contradicción a la locura...
EDITORIAL

Como en la vida misma, en este número les ofrecemos un puñado de sueños evocadores de mil y una historias y, al mismo tiempo un mazazo de esos que martillean quisquillosos durante algún tiempo nuestras conciencias.
Y es que les hablamos de esos ingenios de cocina que nos ayudan a sorprender, a divertir y hasta a enamorar con una rica vianda que, además, les proponemos preparar en compañía. Pero también hemos arrojado a nuestras páginas un asunto para el desvelo, una llamada de urgencia que alerta sobre la ya insostenibilidad de los actuales modelos de crecimiento de la humanidad. Una invitación en toda regla a cultivar el arte de estimular los sentidos, de expresar y provocar estados de ánimo, y, al mismo tiempo, un ruego al compromiso, al sacrificio, ante una evidencia estos días tristemente convertida en actualidad a causa de la escalada de violencia en Oriente Medio.
Ahora que todo está ligado en la trama de lo global, y los estados, desorientados, se amilanan ante las dimensiones cobradas por el imperio de los mercados, éstos, algo desbaratados, se redefinen. En el textil, los fabricantes que quedan sólo tienen una vía para sobrevivir: las tiendas propias. A las productoras se les rebelan los artistas, que se lanzan en plancha a las licencias de Creative Commons. Una empresa italiana se hace con nuestro caramelo más internacional, el “chupa chups”, y la más grande empresa de infraestructuras de capital español compra las autopistas italianas.
Pero esto no es nada. ¿Recuerdan los multiusos de bolsillo; esos que llevaban desde un abrelatas hasta una lima de uñas? Ahora incorporan también memoria flash… Así que cuchillerías, tiendas de souvenirs y establecimientos de “todo a un euro” no tardarán en incorporarse al arsenal de competidores que le crecen, día sí, día también, al sector.
A todas estas, mientras el canal “electro” se apesadumbra con el inevitable aterrizaje de Wal Mart, unos amigos me cuentan que ¡están buscando! una cámara de vídeo doméstica de alta gama, de esas que graban directamente en disco, y que además hace unas magníficas fotos y las almacena por centenas; tienen todos los datos: la marca, el nombre del modelo… la búsqueda en los comercios de su céntrico barrio de capital de provincia, ha sido infructífera.
Acaban de encargarla a una tienda virtual; en 48 horas la tendrán en casa. Pero aún hay más. Resulta que los amigos de mis amigos, en su peregrinar por ese camino obligado hacia la pantalla plana que a todos ha de llegar, se me quejan a mí, por eso de andar metida en el mundo “electro”, de los pocos modelos con sintonizador de TDT integrado que ofrece el mercado. En ambas anécdotas sobran comentarios.
En cualquier caso, el mercado está de lo más interesante, también y en especial, el de nuestro sector: el formato de los soportes de almacenamiento de contenidos digitales cambia; el apagón analógico se avecina; el entretenimiento y la cultura están adoptando nuevos modos de fluir, y la alta definición está cada vez más próxima. En estos días, atiborrados de entretenimiento, de información, en fin, de todo, cualquier excusa es buena para tirar la casa por la ventana, pero lo que se nos avecina es el no va más: las ansiadas vacaciones estivales.
Así que, resígnense a permanecer tras su entrañable mostrador y dispóngase a vender mientras puedan…, porque el precio del barril del crudo continúa su ascenso imparable, el Euribor lleva subiendo nueve meses consecutivos, el endeudamiento de las empresas y las familias va a más, y mientras, la producción se debilita, la industria pierde competitividad y el déficit externo se incrementa.
De algún modo, hemos sobrepasado la era de las contradicciones y entramos en otra, más desconcertante, si cabe. Las razones que nos han tenido sumidos en un mundo dual eran mesurables y, por tanto, en alguna medida evitables. Pero hoy vivimos tiempos de incertezas, reconfiguraciones y movimientos en cadena, y en ese proceso demasiadas variables se nos escapan de las manos, por lo que debemos hallar nuevas herramientas con las que volver a tener el control de los acontecimientos.
Entre tanto, algo está zarandeando nuestras conciencias, y se suceden las acciones que tienen por objetivo hallar el equilibrio, alcanzar cierto sosiego. Y, quién sabe si, al final, será la sostenibilidad el lugar donde venir a converger empresas, individuos, mercados, políticos, estados…?
Después de todo, ¿será de veras el interés general el punto de encuentro de la humanidad en este loco mundo global?  Mónica Daluz / pdf

© MÓNICA DALUZ 2019-2024

Mónica Daluz
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