Hoy, sentirse bien significa muchas más cosas que antaño; significa comodidad, poder moverse con libertad, sentir una caricia en la piel, verse atractiva, y sentirse saludable. Todo eso pueden conseguir los 36 productos que presentamos en estas páginas. Son los productos con mayores posibilidades para la temporada otoño-invierno 2000-2001: Propuestas que orientarán al detallista sobre cómo agrupar el género en su escaparate o qué ofrecer a cada tipo de cliente en cada momento, según busque comodidad, funcionalidad, o darse un capricho…
TEORÍAS NADA DESCABELLADAS
Aquello que está vivo evoluciona; también el lenguaje: muchas palabras y expresiones cambian y, en ocasiones (desgraciadamente, las menos), lo hacen ampliando su significado, añadiendo matices, enriqueciéndose, en fin, experimentando su propio proceso de adaptación, aquel que naturalmente los hablantes deciden. “Sentirse bien” es una de esas expresiones que día a día se carga de contenido y amplía su referente.
No es habitual que sociólogos o antropólogos tomen la moda, un fenómeno exclusivamente humano, como elemento indicativo en el estudio de la evolución de la especie, mucho menos la moda íntima. He aquí nuestra pequeña aportación.
A través de la permanente observación del mercado y del comportamiento de sus actores, podemos ver cómo los sentidos del hombre se refinan, al fin y al cabo, nuestra idea del mundo no es sino cuanto hemos percibido a través de los sentidos, pues nunca puede un estímulo llegar a nuestra mente sin pasar por ellos.
Así ocurre con el sentido del tacto, que cada vez se acostumbra a percepciones más dulces, y a captar las más sutiles diferencias entre texturas casi idénticas. Y sentir esas sensaciones es hoy una exigencia del consumidor. Las imágenes que se forman en nuestro ojo constituyen, en su mayoría, símbolos visuales ligados a estereotipos con los que nuestra especie tiende a identificarse y que, tras un proceso de integración, pasan a formar parte de la personalidad. Apasionadas, yupies, angelicales, barrocas, progres, madrazas, heavies y hippies, todos y todas han llegado a la conclusión de que disfrutar del tiempo libre es vivir, y todos y todas quieren “vestir su tiempo” de acuerdo con su personalidad, con las formas y colores (los símbolos) que la conforman. Mónica Daluz / pdf

