Durante las fiestas navideñas los postres se erigen en símbolo de sofisticación. Es la filosofía de “lo pequeño”, en la que porciones mínimas trabajadas al máximo aportan al paladar sorprendentes sensaciones, tan intensas como efímeras. Un prepostre, un postre y tres propuestas reposteras configuraron la demostración de la escuela francesa Valrhona, en la que Philippe Givre desgranó los secretos de sus peculiares elaboraciones.
Durante las fiestas navideñas los postres se erigen en símbolo de sofisticación, Es la filosofía de “lo pequeño”, en la que porciones mínimas trabajadas al máximo aportan al paladar sorprendentes sensaciones, tan intensas como efímeras. Un prepostre, un postre y tres propuestas reposteras configuraron la demostración de la escuela francesa Valrhona, en la que Philippe Givre desgranó los secretos de sus peculiares elaboraciones.
Ha sido la tercera demostración que la firma Valrhona ha traído a Espai Sucre en lo que va de año y en esta ocasión, el encargado deleitar a la concurrida sala de la escuela catalana ha sido Philippe Givre, Segundo Chef Pastelero de L’École du Grand Chocolat, de Francia.
La degustación se abrió con un prepostre de sugerente nombre y mejor sabor: Transparencia de praliné zanahoria. Asistido en la traducción por Yann Duytsche, Chef Pastelero de Valrhona España, Givre explicó con todo lujo de detalles al tiempo que con claridad y cercanía el modo de trabajar el chocolate para lograr un untuoso con textura de bizcocho, y aportó diferentes soluciones para la obtención de los mejores resultados. No pasó inadvertida a las más de 30 personas que allí se congregaron, la importancia de las pectinas, asunto sobre el cual Givre explicó la proliferación en la industria de pectinas a medida de las necesidades del cliente. Así, subrayó la idoneidad, en esta receta, de la pectina de origen vegetal X58 por su capacidad de actuar sobre el calcio y por su propiedad de ser termorreversible. Mónica Daluz / pdf

