Menos es más, también en cosmética

Hacia una cosmética de precisión 

Más de dos metros de órgano, el de mayor tamaño, la piel, (barrera frente a virus y bacterias, nos protege de la pérdida de agua y de la radiación, contribuye a regular la temperatura corporal, y su aspecto es termómetro de belleza y juventud), se halla expuesta a factores de nuevo cuño como la contaminación ambiental o las radiaciones de los aparatos electrónicos. La industria ofrece nuevos desarrollos fundamentados en nuevos activos, en los crecientes conocimientos científicos y en nuevas tecnologías y herramientas con las que manejar la información, que hacen posible un despliegue de productos de alto valor añadido. El consumidor, que se sabe longevo, intuye que los efectos a largo plazo cuentan…, y le pide a la ciencia y a la tecnología que maximicen la efectividad al tiempo que pone una línea roja: que todo ello se utilice para obtener un producto, digamos, “de mínimos”, y muy personalizado, de precisión. Mínimos componentes y un principio activo en la cantidad suficiente para actuar sobre el requerimiento en cuestión (en el caso de la cosmética de tratamiento), y si es “natural”, mejor. El comprador traslada sus motivaciones de compra en el ámbito de la alimentación a los productos cosméticos, dos mundos que hoy se dan la mano a través del concepto de “nutricosmética”; la industria está presentando en sus porfolios gamas de producto que combinan tratamientos por las vías tópica y oral. El compromiso medioambiental también se erige en valor al alza entre el consumidor de cosméticos, sin embargo, las acciones del sector sobre los retos medioambientales no parecen ser percibidas con claridad por el consumidor final, quien, por otra parte, no lo tiene nada fácil a la hora de tomar su decisión de compra. / pdf 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *