
ENERGÍA SOLAR TÉRMICA
“Pagamos por adelantado la energía del futuro: por eso nos cuesta competir con las convencionales”
Pascual Polo nos habla en esta entrevista de las dificultades a las que se enfrenta el sector y de las propuestas que desde la Asociación Solar de la Industria Térmica se han elaborado para incentivar el desarrollo de esta tecnología energética. En 2009 el sector ha caído un 30% y, según Polo, 2010 se presenta aún peor. El sector aboga por cambiar la filosofía de las ayudas e incentivar la eficiencia, además reclama la implantación de medidas que mejoren y faciliten el cumplimiento del Código Técnico de la Edificación.
Para empezar, háblenos de las distintas aplicaciones de la tecnología solar térmica en función del nivel de temperatura, baja, media y alta, y de cuáles son las diferencias entre estos distintos modos de aprovechamiento térmico de la energía solar.
La solar térmica se asocia, principalmente, a la baja temperatura, para aplicaciones en las que las temperaturas no superan los 100 °C, como la preparación de agua caliente sanitaria, la calefacción, el secado, el calentamiento del agua de piscinas o el calentamiento de fluidos en la industria.
¿Hay experiencias de utilización exclusiva de este tipo de energía?
Es difícil hacer un diseño que cubra el cien por cien de las necesidades. Se trata de una energía que depende de la meteorología; si tenemos 15 días sin Sol, es un problema…, hace falta un sistema auxiliar.
¿No podemos acumularla?
Con un buen aislamiento podría conservarse por sí misma durante dos o tres días, pero más tiempo resultaría caro.
Continúe; me iba a hablar de medias y altas temperaturas
Cuando se quiere llegar a temperaturas superiores, por ejemplo hasta los 160 °C, se designa con el término de media temperatura, y cuando las temperaturas alcanzadas superan este nivel se dice que son aplicaciones de alta temperatura. La media temperatura puede abordar procesos como la desalación de agua, la detoxificación, o la producción de frío. La alta temperatura se utiliza para conseguir electricidad; se trata de calentar el agua que circula por una tubería captando el rayo solar y generando un efecto invernadero que multiplica su potencia. La tendencia, tecnológicamente hablando, es a abordar las demandas con el menor nivel térmico. Mónica Daluz / pdf
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