
“Con el sistema de formación profesional dual se logra cubrir las necesidades del mercado”
La Escuela de Aprendices de SEAT nació en 1957 con el objetivo de formar y reconvertir a los nuevos empleados provenientes del sector agrícola que se incorporaban al sector industrial. El compromiso de la compañía con la formación de sus empleados se mantuvo en el tiempo y hoy desarrolla el concepto de “formación en alternancia”, desde que en 2012 se aprobó la ley que permitía, mediante el contrato de Formación y Aprendizaje, compatibilizar la formación en la Escuela con el trabajo práctico de la especialidad formativa. El responsable de la escuela nos da los detalles.
¿Qué perfil de alumno/empleado buscan?
Los alumnos deben contar con los requisitos legales para realizar el Ciclo Formativo de Grado Medio (haber finalizado los estudios de ESO o haber superado la prueba de cualificación de los programas de inserción), cumplir entre 16 y 20 años en el año de ingreso y demostrar, mediante un test psicotécnico y una entrevista individual, un nivel de madurez y de capacidad lógica y que está interesado y capacitado para realizar la formación con nosotros.
¿Qué aportaría a las empresas y al sistema laboral la proliferación de procedimientos como el de ustedes?
Las mismas ventajas que obtiene SEAT: una integración en la empresa previa a la contratación definitiva (seguridad en su valoración, asunción de valores, costumbres y cultura de la empresa), una formación específica durante el periodo de aprendizaje, trabajo útil para la empresa durante el periodo de formación y un rendimiento óptimo del nuevo trabajador desde el momento de la incorporación definitiva a la compañía. Mónica Daluz / pdf
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RRHH
“Con el sistema de formación profesional dual se logran cubrir las necesidades del mercado”
Entrevista a Manuel Moreno, responsable de Formación de SEAT
La Escuela de Aprendices de SEAT nació en 1957 con el objetivo de formar y reconvertir a los nuevos empleados provenientes del sector agrícola que se incorporaban al sector industrial. El compromiso de la compañía con la formación de sus empleados se mantuvo en el tiempo y hoy desarrolla el concepto de “formación en alternancia”, desde que en 2012 se aprobó la ley que permitía, mediante el contrato de Formación y Aprendizaje, compatibilizar la formación en la Escuela con el trabajo práctico de la especialidad formativa. El responsable de la escuela nos da los detalles.
Mónica Daluz
¿Qué perfil de alumno/empleado buscan?
Los alumnos deben contar con los requisitos legales para realizar el Ciclo Formativo de Grado Medio (haber finalizado los estudios de ESO o haber superado la prueba de cualificación de los programas de inserción), cumplir entre 16 y 20 años en el año de ingreso y demostrar, mediante un test psicotécnico y una entrevista individual, un nivel de madurez y de capacidad lógica y que está interesado y capacitado para realizar la formación con nosotros.
¿Qué aportaría a las empresas y al sistema laboral la proliferación de procedimientos como el de ustedes?
Las mismas ventajas que obtiene SEAT: una integración en la empresa previa a la contratación definitiva (seguridad en su valoración, asunción de valores, costumbres y cultura de la empresa), una formación específica durante el periodo de aprendizaje, trabajo útil para la empresa durante el periodo de formación y un rendimiento óptimo del nuevo trabajador desde el momento de la incorporación definitiva a la compañía.
¿En qué medida se da el retorno de la inversión para la empresa?
Las empresas siempre tienen un coste en la adaptación y formación de sus nuevos empleados.
Dicho coste puede ser inconsciente e involuntario. Esto ocurre cuando se contrata a una persona con la formación profesional básica pero sin la formación específica y el suficiente entrenamiento. Seguramente hay pocas empresas que valoren este coste, pero transformar a un empleado con formación en mecanización a matricero, por ejemplo, no se realiza en menos de tres años, con el consiguiente coste de rendimiento.
También existen empresas que lo hacen consciente y voluntariamente. Son las compañías que se adelantan a la contratación y se implican en la formación profesional. Puede ser para futuros empleados o simplemente participando en la formación. El coste para estas empresas es el contrato de aprendiz y el tiempo que dediquen los tutores de la empresa a la formación. El retorno de la inversión va a depender del grado de formación y de la duración del plan de formación.
¿Qué elementos se consigue potenciar con este sistema, como la motivación, prestigiar la formación profesional, establecer vínculos emocionales con la empresa, etc., y que más tarde puedan convertirse en valores intangibles de la compañía?
Con el sistema de formación profesional dual se logran diferentes ventajas, pero todas convergen en una: cubrir las necesidades del mundo profesional. Es decir, si al acabar la formación un aprendiz está mejor cualificado e involucrado en una determinada compañía, esto supone un incentivo para que las empresas participen en el sistema y, sobre todo, para que los jóvenes se interesen en la formación profesional. Una persona proveniente de la formación profesional dual tiene más posibilidades de conseguir empleo de su especialidad que un universitario; el 40% de los universitarios no lo obtienen, al menos, en los 3 años siguientes a la finalización de sus estudios.
“Una persona proveniente de la formación profesional dual tiene más posibilidades de conseguir empleo de su especialidad que un universitario”
¿Cuál es su opinión sobre el sistema educativo español y sobre la adecuación de los planes de estudio a las necesidades del mercado laboral?
El sistema formativo español en materia de FP está disociado entre el Ministerio de Educación, responsable de los Ciclos Formativos, y el Ministerio de Trabajo, responsable de la formación en las profesiones.
En España existen alrededor de 150 especialidades formativas regladas según el Ministerio de Educación, mientras que en Alemania son 350 las especialidades profesionales. ¿Existen más profesiones en Alemania que en España? ¿O en Alemania el sistema se acerca más al detalle de las profesiones que las empresas necesitan? Es un tema sobre el que deberíamos reflexionar.
En mi opinión, esta disociación debería convertirse en una asociación entre todas las partes implicadas. En primer lugar, los ministerios afectados, las empresas, los gremios o entidades empresariales y sindicales. Todo el mundo está convencido de que el sistema debe mejorar pero falta trabajar en conjunto.
¿Qué competencias serán requeridas en el mercado laboral a medio plazo, y qué nuevas necesidades arrojará el desarrollo tecnológico?
La parte técnica de la formación es la menos compleja. Las empresas requieren de personal competente técnicamente pero también en las competencias que solo se adquieren trabajando: responsabilidad, capacidad de trabajo en equipo, iniciativa, orientación a la calidad…
La preocupación sobre la formación necesaria en el futuro está permanentemente en el candelero, pero estoy convencido de que si las empresas y las organizaciones patronales y sindicales se involucran en el sistema, serán capaces de identificar las necesidades con suficiente antelación.
Modelo SEAT: la formación dual
Con la “formación en alternancia”, concepto basado en el sistema dual alemán, los alumnos realizan 2.300 horas de trabajo práctico en la empresa, frente a las 700 horas de prácticas formativas que contempla el sistema educativo actual. Los alumnos disponen de contrato laboral de Formación y Aprendizaje desde el primer momento de su incorporación a la escuela.
Ventajas: Integración en la empresa previa a la contratación definitiva, una formación específica durante el periodo de aprendizaje que redunda en un trabajo útil para la empresa durante el periodo de formación, y un rendimiento óptimo del nuevo trabajador desde el momento de la incorporación definitiva a la compañía.
2.300
horas prácticas
