El fabricante está enviando algunas pistas a sus aliados los distribuidores, para sacar más partido al producto que colocan en el mercado; hablan, incluso, de que la distribución tiene en sus manos un revulsivo para el consumo: el formato 16×9. Se apela a la formación del prescriptor, a que posea amplios conocimientos técnicos del producto para promocionarlo con más y mejores argumentos.
Desde la distribución se aceptan de buen grado esas recomendaciones y existe plena conciencia de la necesidad de una buena formación.
Pero la distribución también hace algunas recomendaciones al fabricante y que son la clave para estimular el consumo. El fabricante debe crear la necesidad, y hasta la ansiedad, en el consumidor para que renueve sus aparatos electrodomésticos.
Todas las partes desean el despegue del consumo, pero la responsabilidad es de todos: el sector debe dejar a un lado el responsabilizar a la otra parte de no hacer lo suficiente. Resulta evidente la necesidad de formación, reciclar al vendedor al unísono con el avance tecnológico, pero si el fabricante, con toda su capacidad de innovación, con sus espectaculares inversiones en investigación y desarrollo, en moldes, en equipamiento industrial, en profesionales competentes, etc., si no hace un esfuerzo importante en comunicación, toda su inversión en el resto de partidas será ineficaz.
A cada uno, lo suyo. Mónica Daluz / pdf

