Hace tiempo que estamos asistiendo a una globalización generalizada, que no atañe tan solo a los mercados, sino al concepto mismo de nuestra interpretación del mundo y del papel del individuo dentro de la sociedad.
No es posible obviar los cambios en los hábitos y en los valores del nuevo consumidor, si el objetivo es estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado. De modo que, un sector como el nuestro, que es consciente del impacto de las tecnologías más innovadoras, con la constante salida a escena de productos con prestaciones mejoradas, debe reflexionar al respecto.
No está todo inventado; el distribuidor debe explotar y aprovechar los flujos y las tendencias del cambio cultural, la red de redes puede ser utilizada para la venta de cualquier producto de electrónica de consumo.
La era de la información hace que los canales de distribución alternativos deban contemplarse como una posibilidad real de negocio. Asimismo, la nueva sociedad del ocio, que ha influido negativamente en la adquisición de bienes de consumo por un cambio en las preferencias del consumidor, puede aportar ahora nuevas expectativas en la reactivación de nuestro sector.
Si la distribución adapta su oferta y servicio a las herramientas de ocio, entrará en un terreno que, bien abonado, a buen seguro, pronto dará frutos… Mónica Daluz / pdf

