Era pospandemia: Hacia la digitalización total

FINANZAS  Entrevista a Dominique Leveque, director comercial de Entidades Financieras, Seguros y Mutuas de Alcatel-Lucent Enterprise en España

El impacto provocado por la pandemia del COVID-19 y las medidas tomadas para hacerle frente han puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad como individuos y como sociedad. En medio de la tormenta, la tecnología se ha erigido en nuestra tabla de salvación al tiempo que ha puesto al descubierto que el nivel de digitalización no era suficiente para «vivir en digital» en situación de confinamiento u otras que puedan derivarse de futuras emergencias.

La transformación digital lleva años en marcha en las grandes empresas, en particular en el ámbito de los servicios financieros y la banca, que ha venido realizando grandes inversiones en comunicaciones digitales en la dirección de reducir la atención presencial y optimizar la experiencia online, pero los plazos de su implementación se han acortado drásticamente. En un entorno incierto la digitalización de las comunicaciones garantiza lo que podríamos llamar un plan B para que el motor no se pare ante la próxima emergencia, o por lo menos no nos coja -tan- desprevenidos. / pdf

Toca repensar el mundo

Biomímesis, una nueva mirada

Esta empresa, de nombre Tierra, ha invertido todos sus recursos en I+D desde hace 4.000 millones de años; cada recurso de cada ser vivo ha sido utilizado para mejorar su relación con el medio, desarrollando un sistema de eficiencia perfecta en permanente adaptación. Pero una de las especies que la habitan, la humana, ideó un mundo a expensas de la lógica biológica, en su complacencia de saberse dotada, sin lugar a dudas, de grandes cualidades frente a otras especies de su entorno. En él, el mundo ideado, el hombre lo era todo para el hombre –con permiso de Hobbes–, y en ese arrogante proceso de desapego y desprendimiento de la natura, decidimos extraer, diseñar, fabricar, consumir y desechar en base a un modelo que hoy se revela errado para el que debiera ser su objeto: preservar la vida a largo plazo.
Nuevas aportaciones se abren paso ante la urgencia de rediseñar en su conjunto el sistema de generación y distribución del sustento humano, y en definitiva de la gestión global de los recursos, entre ellas la biomímesis o biomimética, una disciplina supuestamente disruptiva que no hace más que mirar hacia algo que siempre estuvo ahí: la naturaleza. Su objeto es resolver problemas actuales que la naturaleza ya ha resuelto, averiguando e imitando cómo lo hace. Si queremos virar hacia una economía circular, (que, como la biomimética, contempla ciclos productivos y económicos en los que la mayor parte de los desechos vuelve a convertirse en recurso), si el objetivo es pasar del residuo inmortal al residuo cero y de la sobreexplotación de los recursos a su optimización, cada sector deberá acometer su particular andadura desde la linealidad hacia sistemas cerrados, tránsito que introducirá una variable imprescindible: la cooperación. Luego, cosidas las piezas, habrá que esperar que el nuevo paradigma engrane como lo hizo en su momento el sistema capitalista, que ha contribuido a la prosperidad de una parte importante de las sociedades, y cuyas imperfecciones, algunas inadmisibles, ha llegado el momento de superar, con la mirada puesta en un nuevo capitalismo, consciente, colaborativo y circular. / pdf